Disclaimer: Gintama pertenece al gorila-sensei.
Serendipia
"Las historias son importantes -dijo el monstruo-. Pueden ser más importantes que cualquier otra cosa. Si portan la verdad". —Patrick Ness
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Capítulo 10: Kyoto
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Kagura esperaba ver cualquier cosa al llegar a una vieja y abandonada casa en Kyoto, excepto ver a Okita Sougo con la piel tan blanca que resaltaba las oscuras ojeras, su cabello suelto y apuntando hacia todas las direcciones, su cuerpo que parecía con algunos kilos y masa muscular menos estaba extendido sobre un tatami de paja descuidado.
Kagura soltó el equipaje y se sentó en el suelo frente al policía que se había incorporado con los ojos desbordantes de sorpresa al verla allí. Gintoki y Tsukuyo permanecieron cerca del umbral, el primero con los brazos descansando en el interior de su kimono y un gesto apático, y la segunda apoyada en él, con la mirada pesarosa.
—Fui a buscarte —fueron las primeras palabras del policía, su voz salió rasposa y baja—. No estabas donde Kaede, tenía que advertirte...
—Eres un imbécil —farfulló Kagura, empujó el pecho vagamente cubierto con un vendaje sucio y manchado de sangre. Okita se quejó, más Kagura no se excusó—. No tenías por qué venir a buscarlo, esto no era tu maldito problema y ahora la has cagado para el resto.
Sougo no dijo una palabra, su cuerpo estaba maltrecho y su semblante por el suelo.
—Fue él quien lo hizo, ¿no es así? —inquirió la pelinaranja desdeñosa—. ¿No que eras el mejor espadachín de Edo? ¿Cómo es posible que estés así?
El policía no pronunció palabra y empezó a toser de forma escandalosa, Kagura golpeó su espalda con delicadeza ajena y él se cubrió la boca con su mano. Cuando dejó de toser y abrió la palma se encontró con un esputo teñido de un color tan carmesí como sus ojos. La mujer se apartó de inmediato, horrorizada.
—Tú... Como tu hermana...
Okita la agarró de la muñeca antes que retrocediera más, soltó un gruñido y meneó la cabeza en negativa.
—No estoy enfermo —espetó—. Ha sido ese bastardo.
Kagura sintió sus huesos helarse por la frívola mirada que le dedicó el castaño.
—Estúpidos samurái y su código de honor, si fuesen como los guerreros de mi país...
—Cállate —espetaron ambos hombres a la vez, se miraron con un gesto extraño más pretendieron dejarlo pasar.
—Como sea... No sabes curar heridas ¿cierto? —cuestionó comenzando a deshacer el nudo que ataba las vendas—. Así de idiota eres.
Kagura quedó estupefacta al ver el pecho desnudo del hombre, más no fue porque no lo hubiese visto antes, fue por la larga cortada que abarcaba desde un poco más abajo de su clavícula hasta la mitad de su abdomen. Sangre oscura brotaba con cualquier movimiento brusco, acompañada de pus amarillo. El castaño y el peliplata la miraron con pasmo.
—¿Qué crees que haces mujer? ¡Esas cosas se hacen en la intimidad de una habitación!
Sougo ladeó una maliciosa sonrisa, y Kagura lo ignoró, sospechando que si no lo hacía, sería capaz de abrir más la fea cortada en la piel blanca. Se limitó a levantarse y buscar una botella en su maleta, la abrió y remojó sus dedos con el líquido cristalino. Gintoki y Sougo no pudieron esconder el malestar al ver el licor desperdiciado. Y el primero observó la herida del policía con cierta... empatía.
—¿Ahora eres médico? —preguntó el policía ahogando un gemido al sentir el dedo de la mujer pinchar su pecho—. No creo que sea muy inteligente que tú trates de hacer al-
—Herí a muchas personas —lo interrumpió con voz indiferente—. En una de sus visitas, mi padre me obligó a aprender cómo tratarlas.
Sougo soltó una carcajada dolorosa.
—¿Un Yato que cura en lugar de destruir? ¡Já!
La pelinaranja mantuvo el silencio, más Gintoki preso del desconcierto, no.
—Kagura-chan, ¿me vas a explicar ahora en qué lío me has metido?
La aludida ni lo miró, tampoco se sintió intimidada por la brusca voz que discernía de su usual entonación perezosa.
—Más tarde, cuando desinfecte la herida.
. . .
—Takasugi Shinsuke —masculló Kagura, el hombre de cabello plateado se ahogó con el sake que bebía y Tsukuyo se apresuró a dar palmadas en su espalda—. ¿Lo conoces, Gin?
El hombre agitó la cabeza, y Kagura lo observó con pericia. Sougo sentado a unos metros con su espalda apoyada en la pared y sus piernas cruzadas una sobre la otra asintió con tedio.
—Fue él —farfulló dando un sorbo a la bebida alcohólica, sus heridas ya estaban limpias y el vendaje nuevo—. Luego de darme por muerto supe que se marchó a Edo a buscarte —añadió—. Eso fue hace dos semanas. Estuve allá hace un mes, y no te encontré.
Kagura ladeó la cabeza y bebió también. Le disgustaba como nada el sabor del sake, pero la situación lo ameritaba.
—¿Por qué viniste a buscarlo sin decirle a nadie? —preguntó con recelo—. Esto no es asunto del shinsengumi, es de mi familia, no te importa.
—Luego de que Hijikata me contara lo que pasó tu castillo, princesa, le pedí a Yamazaki que hiciese algunas investigaciones. Había escuchado rumores de un hombre tuerto relacionado en turbios negocios con chinos y estaba causando problemas —respondió satírico—. Yamazaki sin embargo, no regresó a Edo ni envió mensajes luego de unos días, vine a buscarlo... y ese bastardo lo había descubierto, asesinó a Zaki...
Los tres que permanecían en silencio pasaron saliva. En realidad ninguno conocía al tal Yamazaki, sin embargo no había que ser un genio para intuir que era alguien cercano a Sougo. De todas maneras, no quisieron confirmarlo.
—Nadie en el shinsengumi lo sabe, y sería espléndido que siguiera así.
—Eso no explica por qué Takasugi es tu asunto.
—Princesa, esto no se trata de sólo yatos... y sé que tú eres consciente de ello.
La pelinaranja asintió y terminó la copa de un solo trago.
—Es hora de que les cuente lo que sucedió hace seis meses en el castillo, presta atención Okita, quizá Hijikata Toushiro no contó la historia completa —pronunció con un sabor extraño en la boca, renuente a decir algo—. Y tienes razón, aunque sea mi familia, esto es mucho más grande y serio.
—Soy todo oídos.
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N/A: Deben tener ganas de ahorcarme, y lo justifico x'D En mi defensa, el capítulo salió tan extremadamente largo que, tuve que dividirlo. Sé que este estuvo aburrido, pero no más que el anterior xD Además ya sabemos a quién buscaba Sougo y que está con vida, aunque no muy saludable... La verdad me dolió escribir la primera parte, y también me exasperé porque llevaba todo esto escrito y se me borró por arte de magia, quería lanzar el celular y no escribir hasta que se me pasara, pero como les quiero tanto aquí tienen. Y no se angustien, que lo siguiente ya está listo, y será subido mañana o el lunes, así que aguanten un poquito, que no falta nada.
—Marzo 31 de 2018—
