LA HISTORIA NI LOS PERSONAJES ME PERTENECEN LA HISTORIA ES DE KASEY MICHAELS
Y LOS PERSONAJES DE LA GRANDIOSA SM..
GRACIAS POR SU COMENTARIOS A TODAS USTEDES QUE SE TOMAN SU VALIOSO TIEMPO EN DEJARME UN LINDO MENSAJE GRACIAS.
ESTE CAPITULO SE LO DEDICO A LO MAS CHIQUITICO DE MI VIDA QUE PASO DE GRADO TE QUIERO HIJA .
-Oh, Dios... -gruñó Bella, deseando que se la tragara la tierra. ¿Habría oído algo? Por supuesto que sí. Por lo que ella sabía, Edward podría llevar allí bastante tiempo-. ¿Qué es lo que quieres?
Edward entró en la sala, que llenó inmediatamente de testosterona.
-Bueno, probablemente sea demasiado tarde para desear haberme quedado sordo hace unos segundos, señorita Swan, por lo que supongo que será mejor que me conforme con pedirle las llaves de la puerta lateral. Anoche nos robaron una de las sierras eléctricas , por lo que me gustaría guardar las herramientas en el sótano hasta que podamos hacerlo en la ampliación. ¿Le parece bien?
-Sí, claro... Iré por ella.
Bella mantuvo la cabeza baja mientras pasaba a su lado y se dirigió hacia su despacho. Decidió que allí podría hacerse un ovillo y esperar simplemente a morirse porque le resultaba más fácil que volver a enfrentarse con aquel hombre.
-Adiós, Bella –le dijo Rose a sus espaldas-. Buena suerte esta noche con tu cita.
¡No! No me dejes aquí sola con él. No... Oh, diablos.
Bella hizo un gesto de dolor cuando oyó que la campanilla tintineaba cuando la puerta principal de la tienda se cerraba. Las ratas abandonan los barcos que están a punto de hundirse con menos celeridad.
-¿La has encontrado? -le preguntó Edward desde la puerta.
Bella se mantuvo de espaldas a él. Dado que estaba de pie en medio del despacho, a varios paso de distancia del escritorio o de cualquier otro lugar en el que se pudiera guardar una llave, le pareció que la respuesta era evidente.
-Aún no la he buscado. Estaba ocupada componiendo un nuevo testamento antes de volver a subir a mi apartamento para meter la cabeza en el horno. Por cierto voy a desheredar a Rose. Tal vez quieras advertirla.
-No eh oído mucho –dijo Edward. Como su voz sonaba más cerca, Bella se apresuró a cercarse al escritorio para buscar la llave-. Sólo lo de aparearse como monos. Eso es algo que jamás eh comprendido. ¿Qué es lo que hacen los monos que nosotros no hacemos? ¿No se supone que nosotros somos los más evolucionados? Tal vez algún día podamos ir a filadelfia para visitar el zoo y ver cómo lo hacen. ¿Crees que el recinto de los monos está clasificado X o dejan pasar a todo el mundo?
Bella encontró un llavero. Sacó una llave y se la entregó a él.
-Toma. Llévate la. Vete. Se suponía que tenías que marcharte hace una hora.
-Una entrega de material ha llegado algo retrasada. Se suponía que tú tenías una cita. Aún tienes tiempo para cancelarla si te apetece ir a tomar una hamburguesa conmigo.
-Gracias, pero no -replicó ella, dándose por fin la vuelta para mirarlo. Esto fue un error. Edward se había cambiado de ropa. En vez de vaqueros, camisa y botas de trabajo, llevaba vaqueros, zapatillas de deporte y una camiseta negra que le sentaba tan bien que parecía que se la habían pintado sobre la piel.
Camiseta negra, cabello dorados con esos toques caobas, ojos verdes, un fantástico bronceado, barba de un día y todo esos músculos. No había sofisticación alguna. Si iba a posar para algo, sería la portada de una de esas novelas románticas en las que el protagonista aparece con el torso desnudo, de pie con las piernas separadas. La protagonista, por su parte, está medio desnuda, de rodillas delante de él, tocándole los abdominales y mirándolo como si quisiera hacer inventario desde donde estaba...
-Después de cerrar, echa las llaves a través del buzón. Te las volveré a dar mañana en la mañana.
-No tienes que preocuparte. No creo que me sentara demasiado bien ninguno de esos vestidos, pero así lo haré ¿Te encuentra bien, Bella?
La turbadora imagen de Edward como héroe romántico y ella como la ansiosa virgen dispuesta a dejarse seducir salvaje mente, explotó y desapareció.
-Por supuesto que me encuentro bien. Siempre me encuentro bien. Yo siempre hago un esfuerzo por encontrarme bien. ¿Y por qué no iba estarlo? ¿puedes hacer el favor de marcharte?
-Me gustas con ese color –le dijo él, justo cuando ella estaba considerando sacarle los sesos con una grapadora -. ¿Cómo se llama?
-Rosa. Se llama rosa -respondió. El timbre de la puerta comenzó a sonar-. Oh, maldita sea. Ya está aquí .
-Justo lo que un hombre quiere oír cuando se presenta para su primera cita con una mujer. ¡Qué ánimos! ¿Por qué no vas y te tomas un vaso de agua o algo así? Yo le haré compañía hasta que tu regreses.
-¡Ni te atrevas a salir ahí y...!
Sin embargo, Edward ya se había marchado. Seguramente tenía razón. Ella necesitaba unos minutos para relajarse antes de conocer a Michael Newton.
Salió de la tienda y subió corriendo las escaleras. Se dirigió a su cocina y abrió el frigorífico, donde siempre tenía una jarra de agua fría. N le dolía la cabeza, pero se tomo dos aspirinas de todos modos, sólo porque alguien tan nervioso como ella lo estaba en aquellos momentos podría tener un problema de corazón o algo así y se suponía que la aspirina era buena para eso.
Entonces, al darse cuenta de que había dejado a su cita y a su quien fuera juntos en la planta de abajo, bajó de nuevo corriendo la escalera mientras se alisaba la falda, se atusaba el cabello y se humedecía los labios con la punta de la lengua. Tras colocarse una sonrisa en los labios, se dirigió hacia la entrada de la tienda.
Vio a Michael Newton antes de que él la viera a ella, por lo que aprovechó ese momento para examinarlo, para ver lo que según Alice la atraería irremediablemente hacia aquel hombre. No le encontró mucho. Era alto, pero no como Edward. Estaba delgado y parecía estar en forma, como si hiciera bicicleta para mantenerse así. Sin poder evitarlo, se lo imaginó afeitándose las piernas. En una ocasión, había conocido a un ciclista que lo hacía porque decía que así acaba con la fricción del viento o algo por el estilo. Aquella cita había durado poco. Bella no había dejado de imaginárselo sentado en la bañera pasándose una cuchilla por las piernas.
Se centró de nuevo en Michael.
Tenia el cabello rubio, tal vez demasiado corto en el área de las orejas y tal vez demasiado largo por encima. Llevaba mocasines de piel, sin calcetines, pantalones color caqui con la raya como por un tiralíneas, un polo verde oscuro y un jersey blancos con líneas verdes sobre los hombros, con las mangas anudadas sobre el pecho.
Se lo imaginó diciendo si alguien quería jugar al tenis. ¿Aquel hombre era lo que Alice consideraba un buen partido para ella? Michel Newton parecía tan perfecto, tan bien vestido... Tan falso.
Seguramente, se trataba de una opción segura. Eso sería lo que Rose habría comentado si estuviera allí, algo por lo que Bella daba gracias. Michael no representaba una amenaza. No tenia una masculinidad tan abrumadora. Como algunas personas a la que Bella ni siquiera quería nombrar y que le gustaría que, en aquellos momentos, estuvieran en el otro lado del universo.
¿Y qué estaba él haciendo en ese momento? Estaba ofreciéndole a Michael algo de beber y pidiéndole que se sentara. Como si el fuera el dueño de la tienda .
No, no ,no, no, no.
-Hola –dijo ella, con un punto exagerado de entusiasmo mientras se dirigía hacia ellos. Llevaba la mano derecha extendida. Al verla, los dos hombres se pusieron de pie-. Siento llegar tarde. Me llamo Bella. Tu debes ser...
-Michael Newton, la señorita Isabella Swan –la interrumpió Edward-. Y de verdad lo siente. Se lo dije antes. Le dije que teníamos que dejar de hablar para que pudiera prepararse para salir, pero ya sabes como son las mujeres.
Bella abrió los ojos con incredulidad. Edward hablaba de ella como si él hubiera estado sentado sobre la cama mientras ella se preparaba para salir. ¿Y eso de cómo son las mujeres, qué significaba? No le preguntó nada porque seguramente tenía la respuesta.
-Si –se limitó a decir-. Edward está aquí haciendo una ampliación de la parte trasera de la casa. No se nada demasiado complicado, porque no queremos obligarlo a pensar mucho ni esperar demasiado de intelecto, pero se ha presentado y nosotras siempre estamos dispuestas a ayudar a un empresario que tiene dificultades. Sigues tomando esas clases, ¿verdad Edward? Tal vez un día puedas decir que eres un fontanero de verdad. Tu madre se sentirá orgullosa...
Michael Newton habló por primera vez.
-Pensé que habías dichos que eras el dueño de tu propia empresa de construcción-. Dijo, mirando a Edward.
En aquel momento la orejas de Edward estaban rojas como la sangre. ¡Ja!
-A Bella le gusta gastar muchas bromas, ¿verdad, Bells? -replicó él de espaldas a Michael, sonriéndole como si quisiera matar en aquel mismo momento-. Antes de que te vallas, tengo una pregunta sobre el nuevo almacén. ¿Quieres tener allí un termómetro independiente? Tal vez vendría bien para bajarle un poco la temperatura.
-Bella –intervino Michael. Parecía algo desorientado, como si fuera un actor que hubiera presentado directamente en el segundo acto de una obra de teatro sin saber ninguna frases-. Mira, eh aparcado el Benz en la zona de carga que hay ahí fuera. ¿Qué te parece si yo voy saliendo y estoy pendiente y tú te reúnes conmigo cuando estés preparada?
Bella asintió y prometió que tan solo tardaría solo un momento.
En el momento en que se cerro la puerta, ella se volvió hacia Edward hecha una furia.
-¿Qué es lo que te pasa? ¿Qué te parece que estas haciendo?
-No vas a aparearte apasionadamente como los monos con ese idiota esta noche –le espetó él.
-¿No? ¿Y cómo lo sabes? Además, dije aparearme alocadamente como los monos, no apasionadamente.
-¿Acaso hay una diferencia? Tenemos que hacer una visita al zoo durante la época de apareamiento o tal vez debemos ver un documental.
-¿Te importaría... callarte?
-Lleva un jersey por encima de los hombros, sujeto con nudo. Te haz fijado, ¿verdad? ¿Vais a ir a una cita o jugar tenis? Te está esperando junto a su Benz, Bella deberías contar para ver cuántas marcas te suelta en la conversación. Yo ya eh oído del Benz y el Rolex y solo eh estado hablando con él, más bien escuchando, cinco minutos. Lo siguiente, me imagino, será las dos maravillosas semanas que se pasó en el Machu Pichu.
-¿Qué ha estado en el Machu Pichu? Mira, no me importa. Sé que lo acabas de inventar. Además, ¿Acaso importa?
-No lo se tienes razón. No me importa. Te estoy siendo sincero. Bueno, no del todo porque antes escuché más de lo que a ti te habría gustado. Sobre el hecho de que tú estés, ya sabes, reprimida sexualmente. Y no me siento cómodo pensado que yo podría haberte enfadado tanto sólo para que te dejes llevar con ese tipo.
-¿Pero qué estás diciendo? ¿Te preocupa que hayas podido dejar suelto a un monstruo necesitado de sexo en el mundo? Pues no te quedes ahí, Edward. Sal corriendo y adviértele al pobre Michael Pewton para que se marche. ¿Por qué no lo haces?
-Se llama Michael Newton –le corrigió Edward, para su desesperación-. Si te vas a acostar con él, a menos deberías saber su nombre, pero te aseguro que no te va a gustar, Bells.
-Si lo se. Solo con un beso me haz quitado el gusto por los demás hombres. Ni lo sueñes Edward Masen. Ni lo sueñes. Bueno, suéñalo porque en tus sueños será el único lugar en el que estaré contigo –le espetó. Agarró el bolso y se lo colgó del hombro-. Tú acuérdate de meter la llave en el buzón cuando hayas terminado.
Con eso, Bella salió de la tienda. Se detuvo en la acera y vio a Michael estaba poniendo en práctica una postura que seguramente tenía muy ensayada. Estaba apoyado del Benz, con los tobillos cruzados y colocándose el nudo de las mangas del jersey. ¿Había perdido el juicio Alice?
Tal vez todos pensaba que necesitaba desesperada mente un hombre. Tal vez todos estaban cansados de poner la mesa para cinco en vez de para seis o de siete en vez de para ocho. Tal vez pensaban que sólo se podía relacionar con hombres tan inocuos como Michael Newton. Bella había aprendido que eran precisamente los que parecían una apuesta segura, los más educados, los que se convertían en verdaderos pulpos cuando se llevan una mujer a la cama.
¿acaso ninguno de sus amigos la conocían?
Miró hacia su tienda. Si tenia que elegir entre una velada agradable con Jasper y Alice u otro enloquecedor momento de enfrentamiento con el impresentable de Edward, por muy sexy que fuera, sabía perfectamente lo que elegiría. Sin pensárselo.
Este hecho la llevó a plantearse otra pregunta. ¿Se conocía a sí misma?
PUES BUENO AQUÍ ESTA EL CAPITULO AMANDO ESE HOMBRE CADA DIA MAS ESTA SEXY Y TREMENDO... Y NUESTRA BELLA LO DEJO BIEN CLARO QUIEN LLEVA LOS PANTALONES JAJAJA..
QUIERO DECIRLES ALGO DISCULPEN QUE LES DIGO ACTUALIZO MAÑANA Y NO LO HAGO ES UNA FALTA DE RESPETO MÍA. ACEPTO TODA LA CULPA. TRATARE DE ACTUALIZAR LO MÁS RÁPIDO POSIBLE... PERO SIN MENTIRLES.
PUES BUENO QUIERO REALIZAR UN JUEGO SI SE FIJAN BIEN EN LA LECTURA HAY UNA FRASE QUE SE ENCUENTRA EN NEGRITA. QUIERO REALIZAR ESTO QUE ADIVINEN CUANTAS MARCAS DIRÁ EL PESADO DE MICHAEL SI ES UN PESADO. LAS QUE GANE O SE ACERQUE LO MAS POSIBLE TENDRÁ UN ADELANTO EXCLUSIVO PARA ELLAS :P TENDRÍAN QUE DEJARME SU CORREO CON SU RESPUESTA EN UN COMENTARIO. LAS QUE GANEN O SE ACERQUEN LES ENVIARE EL ADELANTO. UNA AYUDITA NO PASAN DE 25.
AHORA SI GRACIAS CHICAS POR SEGUIRME Y COMENTARME. A LAS CHICAS DE FACEBOOK POR SUS APOYOS A MI HERMOSA AMIGA POR SU CONSTANTE REGAÑOS PARA QUE PUBLIQUE. LO SE TAMBIEN TE QUIERO.. LES AGRADEZCO UN MONTÓN POR LA PACIENCIA SI TENGO ERRORES DISCULPEN, ANDO ESCRIBIENDO LO MAS RAPIDO POSIBLE..
ESPERO SUS COMENTARIOS Y SUS RESPUESTAS.
LAS QUIERES Y LES ENVIA UN BESO..
ANNY...:3
