Los personajes extraídos de la serie y el cómic My Little Pony: Friendship is Magic propiedad de Hasbro.

Cualquier arte utilizada para acompañar el texto no es de mi propiedad, créditos a los autores.

La siguiente obra fue realizada sin fines comerciales.

NOTA: la siguiente historia puede no ser recomendable para menores de edad. Contenido fuerte sin intenciones de ofender a nadie en absoluto.


La viva llama apenas iluminaba a su alrededor, levantaba la pluma introduciéndola de nuevo en el pequeño frasco lleno de tinta negra y la regresaba a sus cálculos tachando uno tras otro de sus resultados fallidos. Gotas caían sobre las amarillentas hojas cuando su mente se quedó en blanco. Estancado en la operación clave para su éxito en su mente se formaba la pregunta "¿por qué?" "¿Por qué querían hacer esto?" "¿Realmente era el sueño de ellos o sólo el capricho de sus padres?" Golpeaba su cabeza con la parte trasera de su pluma lentamente. Ya había tenido esa discusión, fue una que lo llevó a encarar a sus padres por las acciones que tenían sobre ellos y que lo habían dejado con una mejilla hinchada después del castigo otorgado por su padre al juzgarlo. Esta vez no le daría el gusto. Los golpes aceleraban, hasta arrojar la pluma lejos de él, perdiéndose detrás del escritorio. Se aferró con ambos cascos sobre las equinas del mueble de madera mordiendo sus labios provocando un ligero sangrado del inferior. Gritó, gritó siendo silenciado para el exterior por las ventanas y puertas cerradas de la gran cabaña donde ahora vivían.

Papeles comenzaban a saltar fuera del escritorio, el suelo se pintaba de negro mientras la tinta se extendía sobre este, tomaba las hojas que podía entre sus pezuñas y las rompía a la mitad en su ataque de ira, las mordía entre sus dientes también, arrancando grandes pedazos que escupía. Con una pesada respiración y melena revuelta miró por la ventana buscando señas de cualquiera. Galopó, subió las escaleras tomando sus bolsas y metiendo un par de mantas en una de ellas, bajo y entró a la cocina, tomó algo de fruta que coloco en la libre, y aun en su escape, la operación se mantenía en su cabeza, la operación que su padre le había dejado, no era su problema, se repetía una y otra vez hasta que el impacto de la puerta chocando con la pared al abrirse lo sacó de sus pensamientos, el sudor se hizo presente sobre su frente, giró la cabeza lentamente para encontrarse con quien no esperaba: su hermano-¿Apoapsis?-Lo miró preocupado-¿Qué estás haciendo?

-Marchándome-Con el alivio recuperado continuó guardando toda la comida que pudiera entrar junto con algunos bits que había ahorrado y otros que sabía dónde escondían-, es lo que haces cuando te vuelves un adulto-Faltaba una semana para su décimo octavo cumpleaños.

-No… no te puedes ir -Permaneció en el marco de la puerta de la cocina. Apoapsis cerró ambas bolsas con sus broches y caminó con paso firme empujando a su hermano con un golpe en el hombro.

-Sólo mírame-Abrió la puerta principal.

-Pasó un accidente-Se detuvo en seco…

-¡Hijo de puta! ¡Maldito pedazo de mierda! ¡Espero que te pudras en el infierno!-Gritaba con los ojos ardiéndole por tantas lágrimas a la tumba que compartían sus progenitores con su hermano perdido en llanto, descansando sobre su lomo. Ambos se levantaron listos para partir de ahí y volver a casa, había pasado ya mucho tiempo desde que la princesa Luna había alzado su satélite sin embargo, frente a sus ojos no podían parar de desfilar todas las memorias donde su padre le había hecho daño con sus palabras y golpes por cada mínimo error que cometía en un trabajo que no era suyo. Pateó la tumba, sin importarle el dolor, volvió a hacerlo, una vez más, y otra logrando tirarla sobre el verde pasto lleno de lodo. Calmándose, cerró sus ojos meditando sobre esa noche, miro a su hermano sorprendido de que no lo hubiera detenido, puso una pierna sobre su hombro-Vamos a casa-Él sólo asintió.

-Creo que llegue tarde para la ceremonia-La voz a sus espaldas detuvo su andar, dieron media vuelta para conocer al inesperado presente, era un pony encapuchado, su capa era color rojo y por cómo se levantaba su capucha, dedujeron que se trataba de un unicornio.

-¿Quién es usted?

-Digamos que era un amigo de sus padres-Una maliciosa sonrisa se formó en sus labios.


Brome presenta: un fanfic de My Little Pony: Friendship is Magic.

Protagonizado por:

Nightmare Moon

Shiny Star

Un momento en la eternidad.

Arco dos: los habitantes de la luna; capítulo tres: los que dejamos atrás.


-¿Son lo que creo que son?-El casco con el que sostenía el artilugio de metal temblaba a la par que una nerviosa y excitada sonrisa se dibujaba lentamente de oreja a oreja. Shiny asintió lentamente, aún le faltaba recuperar mucho aliento-¡Llamen a Blázar! Tenemos que revisar esto antes de tomar cualquier riesgo, no quiero dar falsas esperanzas pero tal vez sea momento de que empezaran a hacer sus maletas-Su alegría se extendió más rápido que el virus a los cercanos exceptuando por la herida unicornio quien intentada desesperada de alzar su voz para llamar la atención de los cercanos sin ningún resultado esperanzador.

-Apoapsis-Intentó llamarlo en un frágil susurro pero él siguió dando indicaciones a sus allegados de preparar maletas y conseguir jeringas para la aplicación, una vez solo notó la presencia de Shiny detrás de él y la tomo de la pezuña jalándola consigo.

-¡Vamos! Mi hermano sigue en el domo de los enfermos, te curaremos esas heridas y entonces podrás ayudarnos a revisar la legitimidad de esto-Levantó la caja a la altura de los cansados ojos de la unicornio- y entonces nos marcharemos-Tenía la garganta demasiado seca para levantar la voz. Les había explicado todo lo que había pasado, desde la llegada a la cueva, su secuestro, el enfrentamiento entre Nightmare y la criatura y las condiciones del trato para llevarles ese medicamento. Parece que lo único que entró por sus oídos fue la obtención de su medicina. Empezaba a sentir una gran decepción por sus compañeros y miedo por lo que los demás estarían pasando en su ausencia.

-¡Tuviste suerte señorita! Esas heridas pudieron ser mortales-Intentaba animarla mientras pasaba el brillo verde saliente de su cuerno sobre todo su cuerpo, deteniéndose sobre sus heridas y contusiones y avanzando más rápido sobre las partes en un estado que medicamente podía considerarse bueno-Toma una de estas-Dijo terminando la curación extendiéndole en su pezuña desnuda un par de pastillas blancas y ofreciéndole un vaso de agua que tomó sabiendo que si podía ser de ayuda, no lo sería en ese estado.

-Gracias Blázar-Le dio una débil sonrisa que fue correspondida antes de marcharse frente a ella susurrando su alegría por la desaparición de la alicornio-¿Uh?-Cayó de espaldas sobre la cama donde la habían chequeado mirando al blanco de la pared. Sin pasar más de cinco minutos se levantó, tenía trabajo que hacer. Siguió el mismo camino que el viejo unicornio encontrándose con ellos en la sala principal del lugar, diferente únicamente, por los retirados adornos que los primeros habitantes habían colgado por ahí para sentirse en cada, a la sala principal del domo en el que vivió con su prometido y Doppler y su hermana… ¿hermana? ¿Dónde estaba la hermana de Doppler?-Hey-Habló buscando ser escuchada por alguno de los agitados unicornios que se movían de un lado al otro preparando todo para la aplicación de la posible cura-¿alguien ha visto a la hermana de Doppler?-Apoapsis se acercó a ella con el compartimiento abierto mostrando cuatro frascos llenos de un líquido claro como lago inmaculado y con ayuda de su magia levantó uno hasta las pezuñas de Star.

-¿Te sientes mejor?-Preguntó despacio con una confortante sonrisa que pasó por alto para ella.

-Sí, yo… sí. Pero…

-¡Bien!, ayúdanos a revisar esto entonces, no podemos correr más riesgos-Se retiró lejos de ella acercando su ojo izquierdo al frasco examinando el interior. Humedeció sus labios intentando contener el llanto por la preocupación de sus compañeros ¡por Celestia! Hasta estaba preocupada por Nightmy aun a pesar de lo que les hecho… pudieron haber sido geniales juntos. Paso su casco por sus mejillas limpiándose antes de proceder a hacer su tarea del momento. Repitió el proceso varias veces tratando de reconocer los ingredientes que inclusive para sus compañeros fueron desconocidos-. No podemos rendirnos. Tendremos que hacer una prueba. Hermano, trae al más enfermo de ellos.

No tardó en llegar con uno de los unicornios que para ellos tres, no era más que eso, un unicornio enfermo, habían olvidado su nombre y ahora estaban a punto de usarlo como un conejillo de indias en un laboratorio ¿qué tan bajo habían llegado? Controlándose para no derramar ni una gota, Blázar llenó la jeringa por completo con el líquido puro, dándose cuenta de que sólo era necesaria la mitad del frasco para esto. Limpió el hombro del desnudo unicornio con un algodón humedecido en alcohol e introdujo la aguja, presionó haciendo entrar la sustancia en su cuerpo y se levantó retrocediendo un par de pasos. Los segundos se volvieron eternos antes de que el unicornio comenzara a convulsionar vomitando una espuma negra-¡No!-Shiny intentó correr para ayudarlo pero fue detenida por Apoapsis quien la sostuvo fuerte. El unicornio dejo de moverse segundos después, Shiny se ocultó en el pecho del anciano calvo volviendo a llorar. Estaba cansada de perder a sus compañeros y de perder la esperanza misma.

-Tal vez… tal vez, se debía a lo avanzado de su enfermedad, deberíamos intentarlo con alguien menos enfermo-Sintió la bofetada y regresó la cabeza echando humo-¿qué carajos fue eso?

-¡¿Están locos?! No podemos volver a intentar eso, ¿en qué nos convertiremos si empezamos a matarlos con algo que ni siquiera habíamos visto, deja de lado que no sabemos qué es?-Sus quejas se detuvieron al escuchar los quejidos del unicornio levantándose a sus espaldas. Todos fijaron su atención sobre él incrédulos.

Tosió un poco antes de hablar-Disculpen ¿puedo molestarlos con un vaso de agua?

Bebía el líquido que no sentía tan refrescante desde hace mucho mientras era escaneado por Blázar-Deberías echarle un ojo-Señaló con su cabeza al paciente dándole autorización a su hermano para revisar a su paciente.

La luz verde llegó a la punta de sus piernas traseras, reía un poco al sentir la curiosa sensación ahora que sus sentidos estaban al cien de nuevo-Jeje, eso hace cosquillas.

-Limpió-Miró a su hermano y compañera prodigio sorprendido para después sonreír emocionado-¡Funcionó! ¡Funcionó!-Empezó a saltar emocionado por todo el lugar a pesar de su edad. Shiny se alegró por verlo en ese estado pero no duro mucho antes de pensar en quienes ellos ya planeaban dejar atrás.

Entró a su domo y miró nostálgica el lugar, estaba muy tranquilo, dobló su traje y lo dejó sobre el mueble a lado de la puerta. Se digirió a la cocina, encendió la estufa y puso a calentar una caldera de agua. Desde que evitaban bañar a los infectados por miedo a contraer la enfermedad, los recursos de gas dejaron de disminuir y aun así, evitaban abusar de ellos. Tomo un rápido baño y dio un recorrido por el solitario lugar llamando a la hermana de Doppler sin respuestas, seguro estaría ayudando a los demás en los almacenes, pensó intentando ser tan positiva como acostumbraba ser. Alrededor de ella fantasmas de las memorias que compartió con sus compañeros de departamento, como ella amaba llamarlos, desfilaban, imágenes de Centauri saltando sobre ella después de perseguirla un buen rato, Doppler haciendo mímicas de todos los famosos que odiaba allá en Equestria y los castigos que su hermana le daba por lo grosero de su interpretación. Se dejó caer sobre la puerta del domo, permitiéndose una vez más hundirse en el llanto.

-¿Cómo pasó?-El silencio en el calabozo finalmente fue asesinado por la tranquila pregunta de Centauri-Por favor, buscamos el conocimiento, y si vamos a morir aquí, me gustaría saber cómo fue que la princesa Luna se convirtió en este monstruo.

-Jodete Centauri-Respondió molesta.

-Por si no lo notaste, ya lo estoy, y bastante.

-Sí Centauri, eres el único que sufre, "bu bu", soy un puto bebe que llora por su prometida, como si fueras el único con una familia aquí o allá-Doppler se dio a la tarea de hacer que se callara.

-Tú tienes familia allá afuera ¿no? ¿Qué hay de tu hermana Celestia?-Ignoró a su viejo compañero manteniéndose en sus intentos de sacar algo de información de Nightmare.

-¡Ella no es mi puta hermana!-Agitó sus alas lastimándolas en las estrechas paredes de su jaula-¡Argh!-Chilló en voz baja, evitando atraer más atención en su critico estado. Se tiró de vuelta al suelo intentando dormir, cosa que en los últimos días u horas o la cantidad de tiempo que llevaba ahí no parecía estar pasando o no parecía sentir ese reposo pero si sentirse llena de energía a cada momento.

-Nightmyyy~-Cantó molestándola.

-¿Donde esta Shadowfright para arrancarte la lengua como prometió?-Susurró-¡Bien!, si así dejas de joder-Sonrió sin ganas por su éxito-. Después de los días oscuros del caos, Canterlot estaba frágil, y el sufrimiento no tardó en llegar a las casas de los habitantes, castigados por la lentitud e ineptitud de sus gobernantes. Había injusticias en el reino, injusticias que eran ignoradas por la princesa Celestia. La sensación de notificar el descenso de un cuerpo desaparecido a una desconsolada familia es algo que nunca olvidas. Ella prefería hacerle caso a su corte de bufones videntes y dejarse controlar por ellos cual títere de circo, brindándoles más poder para el que siquiera deberían ser considerados y aun así, se las arreglaba para ser la más amada y venerada, no tenía ni que moverse del trono. Por otro lado su hermana menor, la princesa Luna, olvidada en su sombra, no soportó más de esto cuando una inocente potrilla sufrió el peor pecado por la ignorancia y arrogancia de la mayor y cuando todos se pusieron en contra de ella se vio obligada a buscar ayuda en un nuevo lugar, en su nuevo reino, esta maldita roca. Conoció a Shadowfright quien le propuso una alianza con el fin de llevar a Equestria a un mejor estado y ayudarla a librarse de sus pesadas cargas. La princesa tenía la habilidad de velar por los sueños de los demás, protegerlos en el mundo de los sueños y librarlos de sus pesadillas a costa de portar con los sentimientos negativos de los ponies que estas incluían. Fusionaron la magia más poderosa de Equestria, la magia Alicornio, con la magia más oscura del universo y toda la carga emocional para darle vida a un nuevo ser, un ser que por poco tiempo vivió dentro de la princesa Luna hasta que su sed de venganza contra el pecador le dio el impulso que necesitaba para tomar control y hacer lo que ella nunca haría.

-Eras tú, ese nuevo ser ¿cierto? ¿Qué hay de la princesa Luna, aún queda siquiera algo de ella dentro de ti?-¿Había esperanza de traerla de regreso?

Suspiró-La peor parte de todo esto no fue ser derrotada ni que me desterraran en lo que debía ser un lugar especial. El reino continuará y con el paso de los años olvidarán siquiera que Celestia tuvo una hermana, mi historia será olvidada sino alterada, pasaré a ser la hermana celosa que hizo un berrinche cuando no le compraron el juguete que quería y ella vivirá… ella vivirá como lo ha hecho hasta ahora y hasta el final de los días. Llevándose a Equestria al carajo.

Mentiría si decía que no sentía ni un poco de empatía por ella, sabía lo que era crecer a la sombra de un hermano mayor a pesar de todos sus logros y esfuerzos por destacar, y eso era una faceta que nadie más que su novia conocía. De cualquier manera, no podías decir que lo que ella hizo no era exagerado. Pasaron minutos en silencio con su mente llena de imágenes de aquella perfecta unicornio, desde el día que la conoció en la prestigiosa universidad de Canterlot, su Cutie Mark de estrella fugaz la cual memorizo de tanto mirarle el flanco, el día en que se armó de pelotas y hablo con ella en el comedor, su primer beso durante la noche de Corazones Cálidos mientras patinaban en el estanque congelado, el baile de graduación y su reclutamiento por Apoapsis. La primera noche en la inmensidad del espacio. Esa fue la mejor noche de toda su vida. Ella iluminó sus días más oscuros, y seguía haciéndolo en el infierno que estaban viviendo. Saltó a los barrotes mirando al calabozo con determinación. Tenía que salir de ahí e ir con ella, y ahora ella, la puta que le robó el cuerpo a una princesa era su mejor oportunidad-Nightmare-Llamó su atención pero sin recibir respuesta-, no puedo ayudarte más que con una promesa, si salimos de toda esta mierda y volvemos allá, a Canterlot, yo contaré tu historia a las generaciones por venir, yo contaré la verdad sobre los sacrificios que hizo la princesa Luna para traer paz a su atormentado reino y por eso te pido… sácanos de aquí-Sonrió para sí misma poniéndose de pie.

-¡No me jodas que estás sonriendo!-Se burló Doppler.

-¡Cállate!-Apuntó su cuerno a los barrotes pero de este sólo saltaron unas chispas. Intentó de nuevo sin conseguir ningún resultado diferente-No… no puedo usar mi magia… al menos parece que no dentro de este lugar-Antes de su plática con Shadowfright, Centauri ya lo había intentado consiguiendo lo mismo: nada. Esperaba que ella pudiera hacer algo diferente-Se me ocurre una idea…-Levantó la voz de nuevo con un poco de orgullo en su tono de voz.

-¿Es pésima?-Preguntó Doppler.

-Como no tienes idea-Sonaba esperanzada y dispuesta a arriesgarse, había logrado animarla, fácil, sobrevivir a su peor intento de escape, esa era la parte interesante.

-¿Nightmare…?

-¿Centauri?

-¿Cuál era su nombre?

-… Sweetflavor, Sweetflavor Heart.

Cayó de espaldas con enormes ojos agradecida porque el campo de oxigeno se alargaba más allá del perímetro del domo-Star, lo siento tanto-Se disculpó Apoapsis con una tímida sonrisa, después de todo lo pasado esa larga noche dudaba que algo más pudiera asustarla a esas alturas. La ayudó a levantarse de nuevo.

-No te preocupes, fue mi culpa por quedarme dormida justo… en… la puerta, ¿quieres pasar?-Sonrió débilmente-Puedo preparar un poco de té…

-Oh, eso no será necesario, no puedo quitarte tiempo que seguro vas a necesitar en preparar tus maletas-Ahora sí estaba perpleja.

-¿Qué… qué quieres decir?

-El medicamento nos sirvió para administrarlo en dieciséis de los treinta y dos enfermos, la mitad de ellos será suficiente para que ejecutemos el hechizo de teletransportación en conjunto y regresemos a Canterlot ¡volveremos a casa!-Interpretó su expresión facial aunque no correctamente-, no te preocupes, podremos llevar a los enfermos con nosotros y hemos guardado algo de la medicina para ser examinada con un buen laboratorio y replicarla para los demás…-Le costaba creer lo que escuchaba, y no se trataba de las palabras. La forma en que lo decía, el tiempo que había tardado en comunicárselo y su comportamiento horas antes demostraban lo cierto en sus temores: no le había costado nada hacer esa decisión.

-Realmente los van a dejar atrás ¿verdad? Apoapsis-Negaba despacio con la cabeza-, no puedes-Sintió el suave casco por el guante postrarse delicadamente sobre sus labios.

-Si esas criaturas van a venir por nosotros no tenemos más tiempo, son ellos o nosotros y te necesitamos Star, necesitamos tu magia para lograrlo y salir de aquí… por favor-Pedía suplicante. Dudo por unos momentos dejando salir el aire por su ligeramente abierta mandíbula antes de asentir.

-Haré mis maletas-Respondió resignada.

-Gracias Shiny-Le sonrió intentando honestamente emular cariño y orgullo paternal por alguien a quien no sería difícil sentirlo de verdad-Te prometo que el sacrificio de ellos no será en vano, nos aseguraremos de que sean recordados-Volvía a asentir repetidamente sin emitir ningún otro criterio.

-No puedo pedirte nada más. Yo… estaré con ustedes lo más rápido que pueda-Cerró el cierre exhalando aire con los ojos cerrados. El momento había llegado, escuchó a Apoapsis alejarse con sus pesadas botas hasta que el sonido se hizo mudo por la falta de atmosfera al otro lado del hechizo. Tomo sus bolsas entre sus dientes y comenzó a llenarla desesperada con lo que creía necesitaría muy pronto.

Los trajeados y equipados unicornios terminaban de acomodar a los enfermos dentro del circulo que formaron con los hermanos dirigentes uno frente a otro, entre la multitud se escuchaban los susurros de alegría y excitación por partir finalmente, la esperanza volvía a crecer entre ellos-¿En cuánto tiempo saldremos Apoapsis?-Pregunto una unicornio parada a lado derecho de él con una gran sonrisa inquiera comenzando a doblar sus rodillas de arriba abajo en un signo de ansiedad.

-Tranquila, en cuento Shiny se una a nuestras filas estaremos listos para partir.

-Sí, yo creo que Shiny tiene otros planes-Comentó el unicornio a su izquierda.

-¿Qué?-Preguntó con la guardia baja.

-¡Sí, mire por allá!-Señaló con su casco a la unicornio que corría lejos de la comunidad como si su vida dependiera de ello.

-¡Shiny!-Gritó al cielo frustrado.

Abrió la puerta de la celda dejando salir a Nightmare de ella-Gracias, como dije, ahora tengo que ir con Shadowfright para detener a esos escurridizos unicornios de huir y el tiempo es valioso ¿te molestaría indicarme el camino?-La criatura nublosa la miró con desagrado cerrando de nuevo la celda manteniendo su mano pegada a esta antes de avanzar delante de la alta yegua negra quien sonrió siniestramente apoyándose en sus piernas firmes haciendo brillar a su cuerno a todo lo que daba lista para su ataque pero este fue detenido cuando la veloz criatura colocó su mano en la frente de ella con un papel entre sus dedos apagando cualquier brillo.

-Hechizo para la magia, perra-Puso una mueca de dolor antes de sentir el verdadero golpe y ser arrojada de regreso a la celda que fue inmediatamente sellada y adornada con el pequeño cuadro de papel lejos del alcance de la pezuña de la prisionera pero lo suficientemente cerca para privarla del uso de su magia.

-¡Ellos huirán de todas formas!-Saltó a los barrotes furiosa.

-Shadowfright confía en que volverá.

-¡Ha!-Giró la vista hacia dónde provenía la burlona risa y se elevó hasta la alta celda donde descansaba el unicornio de despreocupada y burlona apariencia.

-¿Algo que quieras agregar?

-Sí, de hecho sí. Si crees que Shiny Star regresará estás equivocado, tu puto jefe no podría estar más errado-Lo miró desafiante con una sonrisa antes de que se esfumara azotando la puerta principal.

-Buen plan Moon.

-Ni siquiera tú podías saber que lo que jode nuestra magia era una nota en la pared-Se defendió. Ambos alzaron la vista al escuchar los golpes contra los barrotes.

-¡Vamos, nos quedamos sin tiempo! ¡Podrían irse en cualquier momento!-Intentaba hacerlos luchar de nueva cuenta.

-¡Basta ya Centauri! ¡Estamos jodidos! ¡Tu novia, mi hermana, esos ancianos deben estar de regreso para estos momentos!-Si no fuera por el dolor claro en sus palabras, estaría enfrentándolo verbalmente a estas alturas. Se sentía como si se hubiera engañado a sí mismo, como si se hubiera hecho falsas esperanzas y era hora de volver a la realidad-Centauri, lo siento-Se disculpó Doppler, para la gran sorpresa del otro unicornio y la alicornio-, no puedo imaginar lo que sientes pero créeme que yo también siento miedo por ella, mi hermana Roche, pero sé que estará en buenas manos, ese viejo no es tan estúpido… y al fina podríamos decir que valió la pena-Su voz se quebraba con cada oración-, al menos pudimos salvarlas-Le sorprendía cuantas lágrimas más podía derramar, se ocultó entre las sombras apoyando su cabeza sobre la dura roca susurrando "adiós Shiny."

Como si se hubiera tratado de una eternidad, cuando la puerta se volvió a abrir sorprendió a los tres presos ver al guardia al que habían intentado engañar antes regresar al calabozo con algo colgando entre sus garras, se postró frente a los tres y arrojó el cuerpo envuelto en un sucio traje de Shiny Star-Shadowfright tenía razón. Pero es una lástima, regresó sola…-Shiny levantó lentamente su cabeza del suelo y le ofreció una sonrisa a Centauri en quien sin importar cuánto pudo haberle alegrado verla de nuevo, no cabía otra emoción más que enojo por verla de nuevo en un deplorable estado. Asumió que la tratarían al llegar a la comunidad pero parece que erró, de nuevo.

-Hola-Dijo en un hilo de voz. La sorpresa era visible en los ojos de todos.

-¿Por qué?-Susurró-¡¿Por qué volviste?!-Gritó rabioso-¡Pudiste haberte ido! ¡Pudiste haber estado a salvo! ¡Pudiste… pudiste…!-Su voz perdía fuerza, arqueó las cejas-¿Por qué?

-Porque… porque prefiero morir a lado de ti que vivir separada por miles de kilómetros lejos de ti-La criatura la volvió a sujetar en su garras y elevó a la celda que ocupó más temprano esa noche, a lado de su prometido. Esa era la celda donde probablemente morirían esa noche, pero morirían juntos y era lo que a ella le importaba…

Apoapsis miraba a lo lejos con el ceño fruncido, era inútil seguir el camino que Shiny les había explicado en su retorno, su endemoniado paso era tan veloz que ya debía estar ahí, cautiva de nuevo. No pondría en riesgo a los unicornios que aún podían ayudar a regresar a Equestria-Se ha ido-Blázar apareció detrás de él.

-En efecto-No expresaba emoción alguna.

-¿Qué haremos ahora?

Lo miro decidido-Intentar, volveremos a casa esta noche sin ellos…-Se puso a lado de su hermano, a pesar de ser mayor que él, Blázar le ganaba en estatura y también en melena. Le sonrió-¿Vamos?-Se limitó a asentir. Caminaron de regreso con los demás.

Sacaron sus piernas entre en medio de los barrotes, se estiraron lo más que pudieron pero no lograron tocarse, siquiera rosarse. Y aunque sólo podía escuchar su voz, no se arrepentía de haber corrido de vuelta a él. Lo haría de nuevo. Siempre correría a lado de él. Esos pensamientos provocaron una sonrisa en ella. El pronto regreso del guardia la saco de sus pensamientos regresándola a la realidad, lo miró postrarse frente a ellos y permanecer ahí, inmóvil.

-¿Esto es lo que esperabas?-Preguntaba otra de esas criaturas hechas de negra neblina a Shadow-¿Que sólo regresara ella?-No hubo respuesta de él, por lo que desistió de cualquier idea de seguir presionando a su líder por respuestas. Quería estar ahí otro día.

-Llama a Shadowfright-Se aferró fuerte a los oxidados barrotes, el guardia levantó una ceja desinteresado-, ¿qué esperas? Ella regresó, pero los demás, podrían desvanecerse de aquí en cualquier momento. No estará feliz si logran escapan-Apartó la vista de ella sin darle más interés a sus palabras, ella gruñó ante esto-¡Fright! ¡Sé que me puedes escuchar y mejor aún, sé que sabes que a estas alturas es probable que estos tres unicornios sean los últimos que queden en la luna!-Recuperó el aire para volver a gritar-¡Déjame volver a tus líneas, te entrego a estos tres unicornios como muestra de mi deseo por una tregua!

-¡Nightmare, ¿qué estás haciendo?!-Recargó su rostro sobre la redonda puerta en busca de una señal de la alicornio, Shiny escuchaba preocupada sus ofertas y Doppler mantenía sus esfuerzos por parecer indiferente.

-¡Tres Nightmare más, cuatro fuerzas de las pesadillas en tus filas, Canterlot no tendrá oportunidad contra tu fuerza de las sombras!-El guardia se puso de pie caminando lentamente y con un aire amenazante pero se detuvo en seco pulgadas atrás de la yegua negra con confusión, no podía estar segura pero creía que Shadowfright la había escuchado y estaba dándole instrucciones a su esbirro por un medio telepático, sonrió victoriosa.

-Serás llevada con él-Declaró con claro enojo y molestia en su gruesa voz. Escuchó la llave girar abriendo el seguro, el guardia retrocedió sujetando la puerta en sus garras dejando suficiente espacio para que la prisionera saltara fuera aún con esa sonrisa en su rostro-. No intentes nad-No terminó por la sorpresa de tener un sentido del tacto funcional ante el dolor de sentir su mano quemándose por el fuego que desprendía de la hoja pegada sobre el agujero cautiverio, la separó al instante dejando caer lo que quedaba del sello mágico que se convertía en cenizas en su caída, volteó furioso a Nightmare mostrando sus filosos dientes amenazantes-¡Hija de perra!-Estaba por arrojarse a atacarla pero fue atacado por el brillante rayo que salió disparado del fuertemente iluminado de blanco, cuerno de la alicornio. Parecía que había funcionado pues toda la criatura se esfumo dejando apenas visibles nubes negras en el aire.

-Idiota-Afirmó con esa orgullosa sonrisa, miró a los unicornios quienes sin duda estaban sorprendidos por sus brillantes movimientos. Liberados del sello protector, liberarse fue sencillo, saltaron uniéndose en el suelo con Nightmare, compartiendo su alegría y sonrisa.

-Gracias Night… Nightmy-Le sonrió afectuosamente después de confirmar que efectivamente se encontraba de regreso en lo bajo del rocoso suelo.

Ella asintió con una sonrisa más pequeña pero por alguna razón más honesta-Salgamos de aquí-Galoparon a la puerta que daba a las escaleras del calabozo, Nightmare se aseguró de cerrar esta con su magia antes salir, no segura del por qué sino más bien controlada por un profundo instinto que podía atribuir a su parte de sombra. Ahora corrían hacia arriba de las escaleras sin saber que les esperaría arriba de regreso en la cueva. En el calabozo las nubes negras que quedaron flotando en el aire se volvían más espesas aumentando su tamaño y uniéndose para volver a tomar forma en la criatura sombra que eran originalmente.


En el próximo capítulo:

"-Los guardias del lugar me guiaron por el laberinto la primera vez, esta ocasión tendremos que enfrentarlos."

"-¿Adónde se fue Nightmare?"

"Los tres unicornios se encontraban rodeados por incontables sombras, despojados de sus trajes y con los segundos contados."

Próximo capítulo:

Sobrevivientes.