Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de cynosure23, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)

Link del grupo: w w w . facebook groups / itzel . lightwood . traducciones

Link de la historia original: w w w fanfiction net / s / 12170370 / 1 / Choices


Capítulo 10

—¿Todo está listo para el almuerzo mañana? —preguntó, mirándome—. ¿Al mediodía en casa de mis padres?

—Síp —dije, asintiendo—. Creo que Vi está muy emocionada por esto. Y estoy segura que está deseando que tu mamá haga más de ese pastel de chocolate.

Edward se rio un poco.

—Apuesto que no estará decepcionada. Mi mamá ya saltaría por los aires para hacerla sonreír. Rosalie también está emocionada. Estaba sorprendida al principio, por supuesto, pero siempre ha querido una sobrina o sobrino para malcriar.

—Bien —dije, decidiendo que sería mejor no preguntar por Carlisle—. ¿Qué hay de tu, um, novia? Lauren. ¿Ella se nos unirá mañana, también? Me refiero, supongo que no hay razón para que Violet no conozca a todos.

—Ah… —Edward se aclaró la garganta con incomodidad—. De hecho Lauren y yo decidimos que sería mejor si termináramos nuestra relación.

Lo miré, sorprendida.

—Oh —dije—. Ya veo. Um… espero que no sea por mí. —Dándome cuenta de mi error, me corregí de inmediato—. Por mí viniendo con Violet, me refiero.

Realmente esperaba que ese no fuera el caso, porque no había venido aquí para arruinar su relación con otra mujer. Y sentía que ya había hecho demasiado daño.

—No, no lo fue —contestó Edward, y alcé las cejas hacia él—. Bueno, sí, definitivamente trajo algunos problemas en nuestra relación —señaló—. Pero solo nos forzó a tener una conversación acerca de muchas cosas que se habían quedado de lado.

—Bueno, lo siento —dije en voz baja—. Espero que estés bien.

—Gracias, Bella. Pero en verdad, estoy bien. Estoy listo para seguir adelante. De hecho, hay varias cosas de las que necesito hablar conmigo. Necesitamos decidir qué haremos ahora. Con respecto a Violet, quiero decir.

Miré a mi lado. Violet estaba dormida, y siempre había tenido el sueño profundo, pero no me sentía cómoda discutiendo esto frente a ella, en caso de que escuchara algo.

—Definitivamente —contesté—. Pero esta conversación tiene que pasar lejos de Violet. Sé que es joven, pero no quiero que escuche algo y saque sus propias conclusiones. Solo la confundirá.

—Oh, sí, está bien —coincidió Edward, mirando también a Violet—. Eso tiene sentido.

—Podemos hablar mañana después del almuerzo —sugerí—. Estoy segura de que tu mamá y Rosalie estarán más que felices de mantener ocupada a Violet.

Él rio en acuerdo.

—Suena bien.


—No quiero usar eso —dijo Violet, arrugando la nariz hacia el vestido que había puesto en la cama—. Quiero usar el verde.

—No trajimos el vestido verde —dije, ya pasando el punto de exasperación—. Tienes que usar este.

Ella había estado peleando conmigo toda la mañana.

Primero, no se quería despertar. Luego quería hot cakes en lugar de los huevos que mi mamá ya había preparado. No quería ver Dora, en su lugar quería ver La Sirenita de nuevo. De repente odiaba su usual pasta de dientes para niños, y quería usar la mía de menta. Y cuando mi mamá trató de cepillar su cabello, Violet había hecho un berrinche hasta que Jasper lo hizo por ella. Estaba exhausta, y apenas eran las once de la mañana.

Usualmente no se comportaba así. Como cada niño, tenía sus malos momentos, pero no creía que esto era algo así. Todo había salido bien hasta ahora, pero todo esto se estaba volviendo demasiado para ella. Después de todo, era solo una niña pequeña, y el único mundo que conocía era el que había construido cuidadosamente para ella, y ahora ese mundo se estaba expandiendo con rapidez.

Pero no podía cancelar nuestro almuerzo con los Cullen, era demasiado tarde para eso, y realmente no creía que eso ayudara.

—Violet —dije, agachándome para estar frente a frente—. Tienes que vestirte, y este es el único atuendo que trajimos para que usaras hoy. Iremos a almorzar, ¿recuerdas? ¿No quieres que tu papá te vea en tu bonito vestido?

Me miró, sus ojos verdes brillaban con lágrimas no derramadas.

—Sí —dijo con lágrimas en los ojos.

—¿Estás nerviosa, bombón? —pregunté, pasando mis pulgares con gentileza para limpiar las lágrimas—. Está bien si lo estás.

—¡No quiero que me dejes aquí! —chilló de repente, enredando sus brazos alrededor de mi cuello.

—Whoa, ¿a qué te refieres? —preguntó—. No te estoy dejando. Nunca lo haré.

—Sarah K. en la escuela dijo que su mamá la deja en la casa de su papá cada fin de semana, y ellos ya no van al parque juntos o ven caricaturas en la cama.

Continuó balbuceando, y mi corazón se hundió en mi pecho mientras la acercaba a mí. Ya era lo suficientemente malo que había lastimado a Edward tan mal, ahora mi hija también estaba sufriendo, y estaba aterrorizada de que tuviera que pasar el resto de su infancia separada de uno de sus padres cada semana.

—Violet, tú eres mi bebé —dije, tratando de consolarla—. Nunca te mandaría lejos, o te dejaría sola en algún lado. ¿Quieres ver a Edward? ¿Tu papá?

Asintió, pero no alzó la cabeza o aflojó su agarre alrededor de mi cuello.

»Él también quiere verte. Demasiado. Pero te prometo que nunca haré que vengas sola, hasta que seas mayor y decidas que quizá estás lista para eso. Los papás de Sarah K viven en Chicago, así que ella no tiene que hacer un gran viaje como nosotras. Y apuesto que incluso aunque extrañe a su mamá, le gusta pasar tiempo con su papá. Pero tú y yo vivimos en Chicago, y tu papá vive aquí, en Washington. Esas son más de dos mil millas de distancia, lo que es muy, muy lejos. No te mandaré lejos, o te dejaré aquí. Haré el viaje contigo hasta que seas lo suficientemente mayor como para viajar sola. Nadie te dejará. ¿Lo entiendes, bebé?

—Sí —dijo después de un momento—. Desearía que todos viviéramos juntos.

—Lo sé, bebé. Eso haría las cosas más fáciles, ¿no es así? Pero te lo prometo, tu papá y yo armaremos un plan que hará todo esto más fácil.

Me puse de pie con ella en los brazos, luego la dejé sentada en la cama. Con unos pañuelos, sequé sus lágrimas, luego la besé en la nariz.

—¿Lista para vestirte? —pregunté, levantando su vestido.

Esta vez, aceptó, dejando que le pusiera el vestido, luego las mallas y los zapatos.

—¿Maquillaje, mamá? —preguntó, haciendo un puchero—. Quiero verme como tú.

—Aww, Vi, ya habrá suficiente tiempo para eso cuando crezcas. Por ahora, qué te parece si luces como tú.

Violet hizo otro puchero, pero no protestó mientras le ponía su "maquillaje" usual: hidratante, unas cuantas capas de mascara transparente, y un poco de bálsamo labial.

—Estoy lista —anunció cuando terminé, haciendo una mueca graciosa a su reflejo en el espejo.

—Ve a despedirte de la abuelita Rae y el abuelo —le pedí, revisando mi reloj mientras ella salía corriendo. Me había arreglado esta mañana antes del desayuno, pero ya me sentía cansada gracias a las muchas discusiones que habían sucedido esta mañana. Afortunadamente, tenía el tiempo suficiente para retocar mi maquillaje y cepillar mi cabello otra vez. Mi atuendo era un simple vestido rojo sin mangas, y deslicé mis pies en mis flats antes de obligarme a salir.

Había estado tan enfocada en los sentimientos de Violet que no me di cuenta hasta ahora de lo nerviosa que yo estaba. Los Cullen habían sido como mi segunda familia, sabiendo todo lo que se tenía que saber sobre mí. Y aunque Carlisle siempre había sido duro con Edward, no había sido nada más que amable conmigo mientras salía con su hijo.

Pero ahora, estaba preocupada de que ese ya no fuera el caso.


Edward fue el que abrió la puerta principal de los Cullen y Violet saltó a sus brazos sin dudarlo.

—Hola —me dijo después de que saludara a Violet, sorprendiéndome con un rápido beso en la mejilla—. El almuerzo está casi listo, pero mamá pensó que primero podíamos pasar el rato en la sala de estar —explicó—. Y, Violet, creo que tu tía Rosalie está tan emocionada por conocerte que te trajo un regalo.

Violet sonreía de oreja a oreja, y parecía contenta de que Edward la cargara mientras nos dirigíamos a la sala de estar.

Me quedé un poco atrás, no queriendo intervenir en el pequeño momento juntos de Edward y Violet, o la presentación de su hija con el resto de su familia.

Esme nos saludó primero cuando entramos a la sala, dándole a Violet un abrazo y un beso antes de saludarme.

—Gracias por venir a almorzar hoy —dijo—. Todos lo hemos esperado.

Carlisle y Rosalie se habían puesto de pie cuando entramos a la habitación, y fue Rosalie quien dio el primer paso.

—Violet, estoy tan feliz de conocerte —dijo con dulzura—. Tu papá no ha dejado de hablar de ti.

—Ella es tu tía Rosalie —le dijo Edward a Violet—. Es mi hermana mayor.

—Hola —dijo Violet, sonriendo de inmediato—. También tengo un tío. Es el hermano mayor de mi mamá.

—¡Conozco a tu tío Jasper! —dijo Rosalie alegremente, haciendo que la sonrisa de Violet creciera—. Tienes el cabello rizado, justo como él.

Los ojos de Rosalie se deslizaron hacia mí y, aunque su sonrisa no cayó, sí se endureció.

—Bella —dijo—. Creciste.

Me reí y ella dio unos pasos para darme un corto abrazo.

—Supongo —coincidí—. Es bueno verte, Rosalie.

—Tenemos mucho en lo que ponernos al corriente —dijo. Comencé a contestar, pero rápidamente me distraje cuando Carlisle comenzó a acercarse a Edward y Violet.

Y estaba sorprendida, pero la expresión en su rostro mandó todas mis preocupaciones por la ventana. Él lucía absolutamente feliz mientras le sonreía a su nieta, luego se estiró para tomar su mano.

—Hola, Violet —dijo—. Tu nana me ha contado todo sobre ti. Escuché que te gusta su pastel especial de chocolate tanto como a mí.

Edward lucía un poco sorprendido también, pero sonrió.

—Él es mi papá, Carlisle. Tu abuelo.

—Hola —contestó Violet, sin esperar—. ¿Crees que nana haya hecho pastel de chocolate? —preguntó, y Carlisle rio, luciendo absolutamente emocionado.

—Supongo que lo descubriremos después del almuerzo —contestó. Luego se giró hacia su hijo—. ¡Luce igual a mí!

Casi reí ante su entusiasmo, pero luego rápidamente me di cuenta de que, de hecho, era cierto. Violet lucía justo como su padre, que en realidad lucía justo como su padre. Los tres lucían extraordinariamente similares, con la principal diferencia siendo el color.

—Violet, tengo algo para ti —dijo Rosalie, ganándose su atención con efectividad—. Bueno, dos cosas, en realidad.

Edward dejó a Violet en el suelo, y sonreí ante la manera en la que ella se quedaba cerca de él a pesar de la promesa de regalos de su tía.

—Siéntense, todos ustedes —dijo Esme, señalando hacia la sala—. Rosalie, dale esos a Violet y luego todos podemos pasar a comer. Iré a terminar todo.

Obedecimos y fuimos a sentarnos. Rosalie y Carlisle se sentaron el sofá mientras Edward y Violet se acomodaron en el sofá de dos piezas. Comencé a caminar hacia una de las sillas, pero Edward se estiró y tomó mi mano.

—Siéntate con nosotros, Bella.

—Sí, mamá —chilló Violet—. Haremos espacio. —Se subió al regazo de Edward y me senté a su lado.

—Aquí tienes —dijo Rosalie emocionada, deslizando dos cajas envueltas hacia Violet. Edward las agarró por ella, y ella destrozó emocionada la envoltura del paquete más pequeño—. Es un pequeño álbum de recortes de nosotros, tu familia. Pensé que te gustaría tenerlo —explicó.

Violet ya lo estaba abriendo, y señaló a la fotografía de la primera página.

—¿Soy yo? —preguntó. Miré por encima de su hombro y vi que era la fotografía de un bebé, con fecha del 20/06/1991.

—Soy yo —explicó Edward. Le dio la vuelta a la página y señaló otra fotografía, con fecha de otro mes en 1991—. Y estos somos tu tía Rosalie y yo —dijo. Violet asintió, y realmente miró las páginas con interés, riendo en unas y preguntando sobre otras.

—¡Mamá! —exclamó unos momentos después—. ¡Eres tú!

Y claro, había una fotografía de Edward y yo en nuestro baile de graduación.

—¿Por qué están vestidos tan gracioso? —preguntó, señalando nuestra colorida ropa de gala.

—Oye —reclamé, pinchando su mejilla con suavidad—. Era nuestra graduación de preparatoria —expliqué—. Hacen que te vistas de esa manera.

Violet rápidamente perdió interés en eso, pasando el resto de las páginas y haciendo preguntas hasta que llegó al final.

—Dale las gracias a la tía Rosalie —le recordé con gentileza.

—Gracias —repitió Violet, apretando el libro contra su pecho—. Me gusta mucho.

—De nada —contestó Rosalie, luciendo complacida—. Me da gusto que te gustara. Pero tienes otro regalo, cariño. Es un poco más… divertido.

Sin que se lo recordaran dos veces, Violet se lanzó hacia la otra caja y estuvo feliz por el elaborado libro con ilustraciones que estaba adentro. Ella y Edward comenzaron a ver las ilustraciones juntos, pero no llegaron muy lejos antes de que Esme regresara y anunciara que el almuerzo estaba listo y esperando por nosotros.

Después de terminar nuestro delicioso almuerzo, Edward y yo nos giramos hacia Violet, que estaba lamiendo lo último de su pastel de chocolate de su tenedor.

—Bombón, ¿está bien si tu papá y yo hablamos en la otra habitación por un rato? —pregunté, quitando el ahora limpio tenedor de su mano.

—Apuesto que a la tía Rosalie le gustaría mirar tu nuevo libro contigo —añadió Edward.

—Bien —dijo Violet con facilidad, luego se giró hacia Carlisle—. Tú también puedes venir con nosotras, si quieres —ofreció, haciéndolo sonreír.

—Adelante —dijo Esme, haciendo un gesto con la mano para que saliéramos—. Yo limpiaré aquí.

Besé a Violet en la mejilla antes de mandarla de vuelta a la sala de estar con Carlisle y Rosalie. Ella siempre me hacía sentirme orgullosa de ser su madre, y hoy no era la excepción.

—Podemos sentarnos en la terraza —ofreció Edward, interrumpiendo mis pensamientos—. Para poder hablar en privado.

—De acuerdo —dije de inmediato, pero sentí una pequeña sensación de pesadez al mismo tiempo. Solo deseaba que fuéramos capaces de establecer un buen compromiso que hiciera las cosas más fáciles para los tres, pero especialmente para Violet.

Mientras nos acomodábamos en la pequeña terraza al fondo de la casa, no pude evitar pensar en todo el tiempo que pasamos aquí en la preparatoria, estudiando y… no estudiando.

—Así que, um, no estoy seguro de cómo decirlo —comenzó Edward—. Y quizá tendría que haber hablado contigo primero, pero digamos que ya he empezado a buscar trabajos en el área de Chicago.

—Oh. Guau —dije, legítimamente en shock. Una gran parte de mí había pensado que Edward no querría mudarse, pero también mis suposiciones se basaban en la conversación que Edward y yo habíamos tenido en esta misma habitación hacía seis años.

—Es solo que, bueno, quiero decir, la semana pasada te dije que mi vida estaba aquí, en Forks. Y ahora me doy cuenta de que una gran parte de mi vida en realidad está en Chicago ahora, y me gustaría estar con ella más que nada en el mundo —explicó Edward.

—Ya veo. Bueno, no mentiré, Edward. Amaría si tú te mudaras, y sé que Violet también lo haría, pero solo tengo que estar segura de que esto es en verdad lo que quieres. Porque también estoy dispuesta a hacer compromisos.

—Lo sé. Y lo aprecio —contestó Edward—. Pero lo he estado pensando demasiado. Hay miles de trabajos de enfermería en el área, y algunos de ellos son muy atractivos para mí. Y ahora que ya no estoy en una relación, la única otra cosa es...

—Tu familia —añadí—. Sé que dijiste que las cosas con tu papá habían estado difíciles últimamente, pero verlo con Violet…

Edward asintió, luciendo pensativo.

—Lo sé, estaba muy impresionado —admitió—. Pero él dándose cuenta de que quiere ser un buen abuelo no arregla nuestros problemas. Había una profunda grieta ahí desde mucho antes de que Violet llegara a nuestras vidas.

—Si estás seguro —dije.

La habitación se quedó en silencio, y Edward sonrió.

—Quién lo hubiera pensado, ¿eh? —preguntó—. Tú y yo… en la misma habitación otra vez. Y con una hija.

—Lo sé —dije, sonriendo de vuelta—. Y en esta habitación, especialmente.

—Esta puede ser una pregunta extraña, pero… um… ¿sabes cuándo… cuándo fue concebida? Sé que es extraño pero sigo pensando en eso. Pensando cuándo comenzó a existir.

—Oh. De hecho, pensé demasiado en eso después de que me enteré —admití—. Y no estoy segura. Éramos muy… um, activos en ese aspecto.

—Me pregunto qué estaba haciendo cuando me convertí en padre —continuó Edward—. ¿Fue durante el día? ¿En la mitad de la noche?

No estaba sorprendida por estas preguntas, y estaba preparada para contestarlas.

—Ella nació muy temprano. Alrededor de las tres y cuarto.

—Bueno, estaba en la universidad, así que es muy probable que estuviera despierto —bromeó Edward—. ¿Fue un parto difícil?

—No fue tan malo. Doce horas, pero tuve muchas drogas. Y ella fue una bebé pequeña. Apenas pesó dos kilos.

Asintió.

—Yo… yo te busqué en internet hace unos días —admitió, haciéndome reír.

—¿¡Qué?! —pregunté.

—¡Tenía curiosidad! Tú… bueno, solía saber todo sobre ti, y ahora eres un misterio.

—Supongo que encontraste el sitio de la marca… y mi aterrador canal de YouTube. —Me cubrí el rostro con las manos, pensando en mis primeros días entrando al maquillaje y al pequeño grupo de seguidores que me había creado entonces. Después de extender la compañía, ese grupo se expandió y no tuve el corazón para borrar el canal incluso aunque ahora estuviera inactivo aparte de algunos videos de marketing de la marca.

—Rosalie te llamó una gurú de belleza. —Edward rio—. Pero estoy impresionado, Bella. No puedo creer el imperio que te has construido para ti, y en tan poco tiempo.

—Gracias —dije en voz baja—. Aunque no estoy segura de que sea un imperio. Quizá un pequeño pueblo.

Él chocó mi hombro con el suyo.

—No te menosprecies, Swan. Tú siempre has sido… más.

—Tú siempre pensaste más de mí que yo.

—No es difícil pensar más de ti, Bella.

—¿Incluso ahora? ¿A pesar de todo lo que he hecho? —pregunté.

Edward me miró por un largo momento, con los ojos tristes.

—Incluso ahora.


Otro de mis capítulos favoritos :3 desde lo adorable que es Violet hasta los momentos entre Edward y Bella. ¿Qué les pareció a ustedes?

Gracias a las chicas que dejaron su review:

Paola Lightwood, freedom2604, Techu, terewee, Laury D, Mar91, karen flores, Jane Bells, cristy katy, Cary, Pera lt, Gabriela Cullen, eliananayara, tulgarita, bbluelilas, Lady Grigori, saraipineda44, Tata XOXO, soledadcullen, Brenda Cullenn, Hanna DL, Noelia, Merce, Chayley Costa, Adriu y patymdn.

Bienvenidas a las lectoras nuevas :D y espero que se sigan animando a dejar su review.

¡Hasta el miércoles!

x