Nota Importante/Ganadoras One-Shot: Como les había comentado hace un par de capítulos atrás, yo les había propuesto una actividad acerca de unas teorías. Y por supuesto que ya tengo a la ganadora… O quizás debería decir… Ganadoras… Una de ellas ya fue informada por MP, sin embargo hay dos chicas que no han sido avisadas, puesto que no tienen cuenta y no les puedo mandar MP, así que les dejo los dos nombres de las otras dos ganadoras.
Paola Guest y Gpe 77 Guest ¡Felicidades! Por favor déjenme un Review o un MP, diciéndome como quieren su One-Shot. Los protagonistas y trama.
Capítulo IX
"El día de la cosecha"
-Dime la verdad Katniss, estas celosa y por eso quieres saber- Decía Peeta con mucha risa.
-¡Cla...Claro que no!- Gritaba mientras intentaba darle un golpe en la cabeza, pero él rápidamente se paró y empezó a correr por todo el distrito. -¡Regresa acá Peeta Mellark!- Le decía mientras intentaba alcanzarlo.
-¡Si me atrapas te diré quién es esa persona!- Me decía burlonamente al mismo tiempo que escapaba.
Por su puesto no pude atrapar a Peeta. Era demasiado inteligente y qué decir, tenía un talento nato para hablar y así poder escapar, justo cuando lo alcanzaba decía algo que me distraía, por lo que fácilmente escapó. Después de varios minutos intentando atraparlo la noche nos atrapó.
-Peeta, Katniss- Escuchamos de pronto una voz -Ya es un poco tarde pequeños, deberían descansar- Era la señora Mellark que venía caminando tranquilamente hacía nosotros, con una dulce y esplendorosa sonrisa.
La miré fijamente por varios segundos, hasta que ella se percató de mi mirada. Bajé de inmediato la vista, quería preguntarle acerca de mi mamá, y por su puesto también de mi hermano, pero me daba tanta pena que sentía que las palabras se quedaban atrapadas en mi garganta.
-Un par de días más y tendrás como nueva a tu mamá- Dijo de pronto, haciendo que la volteara a ver inmediatamente -Tu mamá es una mujer muy fuerte, y tu hermano es un gran luchador, ellos están muy bien- Terminó de decir con una cálida sonrisa, a lo que yo sólo asentí enérgicamente.
-¿Estás segura que no quieres que te acompañe?- Preguntó Peeta.
-Mi casa queda muy cerda de aquí, no te preocupes- Contesté tranquilamente.
-Entonces, nos vemos mañana en la escuela- Dijo Peeta con una tierna sonrisa.
-Hasta mañana- Contesté tímidamente.
-Toma Katniss- Interrumpió la señora Mellark -Son galletas recién hechas- Me dio una pequeña bolsa -Las preparó especialmente Peeta para ti, él estaba preocupado por ti- Dijo en un susurro y me guiñó un ojo.
-Gra…Gracias- Dije algo nerviosa.
Observé a Peeta, topándome con sus profundos ojos azules, su cabello rubio ligeramente despeinado, su sonrisa cálida, y de pronto, mi corazón latía desenfrenado, mis mejillas ardían, y sin más, salí corriendo rápidamente.
Después de correr un par de minutos, me detuve casi frente a mi casa. Tomé un poco de aire, mi pecho dolía, y no era precisamente por haber corrido.
-¿Qué me está pasando?- Me preguntaba ingenuamente. No entendía que me estaba ocurriendo -¿Esto es normal?- Me seguía diciendo a mi misma -¿Por qué cada vez que veo a Peeta me siento así?, ¿Acaso esto es?- Balbuceaba nerviosamente -¿Yo estoy?, ¿Estoy?...- De pronto entre mis manos sentí la Luna que me había regalado Peeta, la vi por un par de minutos y una sonrisa invadió mi rostro -Creo… Creo que yo estoy… Estoy e…-
-¡Gale!- De pronto el fuerte grito de mi padre me sorprendió, haciendo que me olvidara por un instante de lo que había descubierto.
-¡Gale!, ¿¡Donde estás!?- Decía al mismo tiempo que salía de la casa. Corrí rápidamente hasta él.
-¿Qué ocurre papá?- Pregunté algo preocupada.
-Gale no está en la casa, ¿No lo has visto?- Me preguntaba mi papá muy nervioso.
-N…No, no lo he visto- Respondí rápidamente -¿Por qué?-
-Cre… Creo que él nos vio cuando discutimos- Decía claramente preocupado.
-¿Eh?- A penas alcancé a articular palabra.
-Iré a buscarlo- Me decía mientras se colocaba su cazadora -Espera aquí por si regresa a la casa Katniss- Me dio un ligero beso en la frente y se fue rápidamente.
Entré a la casa en un estado de shock que aún no podía comprender. Estaba parada justo frente a la puerta que a penas y había cerrado. La imagen de Gale estaba en mi cabeza; Su fría mirada de color gris, casi como un hielo clavado en mi pecho. Su cabello negro y lacio, su piel aceitunada. Su sola presencia en la casa. Todo de él en cierta forma me molestaba, pero no sabía el por qué de mi molestia hacía él.
Estaba sumergida en mis pensamientos, cuando de pronto un fuerte llanto me sorprendió. Lentamente me acerqué a la vieja cama de madera que usaba cuando recién había nacido. Allí entre las sabanas estaba el bebé con el que había llegado Gale.
Su pequeño hermano menor, quien lloraba desesperadamente.
-Shhh, tranquilo, tranquilo- Decía mientras pasaba mi mano por su frente -¿Estás llorando por qué extrañas a tu hermano?- Le preguntaba como si el pequeño me pudiera contestar.
Entonces, empecé a recordar todo, las palabras hirientes venían a mi mente una y otra vez:
-¡Porqué trajiste a ese niño!- Sentía como mi corazón dolía.
-¡Todo es culpa de ese niño!- Sentía una gran tristeza.
-¡Si él no hubiera llegado, si él no estuviera aquí, si tú no lo hubieras aceptado!- Podía ver la expresión de dolor en el rostro de Gale al escuchar estas palabras.
-¡Si no hubiera sido por ese niño y por ti!, ¡Mi mamá estaría bien!- Y entonces, cuando lo entendí, un mar de lágrimas empezaron a brotar. Había lastimado mucho a Gale.
-Creo que he lastimado mucho a tu hermano ¿Verdad?- De pronto había calmado su llanto y me veía fijamente, hasta que en un instante agarró uno de mis dedos con su pequeña mano y sonrió hermosamente.
Mis lágrimas crecieron con más fuerza al ver aquella linda expresión. Me sentía mal, sumamente mal, si Gale se había ido de la casa era por mi culpa, por haberlo tratado mal, por haberle echado la culpa de todo.
Después de algunos minutos me calmé y le di una última caricia al bebé.
-Ya verás que traeré de regreso a Gale, y juntos aremos que sonría de nuevo, ¿Está bien?- Le dije con una pequeña sonrisa, le di un ligero beso y salí de la casa en busca de Gale.
Corrí por el distrito, pero no encontré señales de Gale o mi padre, pasaron algunos minutos, hasta que decidí descansar, sin embargo algo en la reja electrificada llamó mi atención, por lo que me acerqué rápidamente. Era un pedazo de tela que estaba aferrada a una de las púas. La tela se me hacía muy familiar, era del mismo tono que llevaba puesta Gale.
Miré hacía el horizonte, donde estaba el bosque. -¿Qué debía hacer?, ¿Debía buscar primero a mi papá?- Un montón de preguntas invadían mi pequeña mente, entonces recordé las palabras que le había hecho a su pequeño hermano y decidida entré al bosque.
Los recuerdos me revuelven el estomago, abro los ojos perezosamente -Como odio esta época del año- Me digo a mí misma. Sobre todo porque en estos días recuerdo los momentos de mi infancia que parecen simples ilusiones de algo que quizá nunca sucedió, o que en mi mente, hubiera preferido que nunca ocurrieran.
Cuando al fin termino de despertar, el otro lado de la cama está frío. Estiro los dedos buscando el calor de Posy, pero no encuentro más que la vasta funda de lona del colchón. Seguro que ha tenido pesadillas y se ha metido en la cama de nuestra madre; Claro que sí. -Porque hoy es el día de la cosecha-
Me levantó rápidamente y con el silencio cual cazador asechando a su presa me preparo para salir. Volteó a ver a mi pequeño hermano Posy quien duerme en los brazos de mi cansada madre y me despido en murmullos antes de cerrar la puerta.
Corro por la Veta mientras veo pasar a esos polvorientos hombres, a esas pobres mujeres, a esos niños delgados, el nudo de mi estomago se hace más largo y yo corro con más fuerza hasta llegar a la pradera, sintiendo el viento recorrer mi trenzado cabello. En un instante al ambiente cambia por completo mi esencia, la frescura de los pinos, la tierra recién bañada por el roció, los primeros rayos del sol, al dar tan sólo un paso en ese pasto verde mi verdadero yo renace con fuerza.
-Hola, Catnip- Me saluda Gael con ese apodo que me dio de niña -Mira lo que he cazado- Sostiene en su mano una hogaza de pan atrapada en una flecha. Sonrío al ver aquella escena divertida.
-¿Cuánto te ha costado?- Pregunto al sentarme a su lado y agarrando el pan que aún estaba caliente.
-Sólo una ardilla, me encontré a Prim en la mañana fuera de la panadería- Sonreía Gale -Además de una barra de queso especial para ti- Me decía sacando el queso de una pequeña bolsa.
-Creo que deberíamos llevarle algo bueno esta semana a Prim- Sonreía al probar aquel delicioso desayuno digno de un rey.
-¡Casi se me olvida!, ¡Felices juegos del hambre!- Recoge unas cuantas moras de los arbustos que nos rodean -Y que la suerte...- Me avienta una mora a la boca la cual cojo con avidez -¡...Este siempre, siempre de nuestra parte!- Termino de decir con sarna.
Ambos nos reímos, no tenemos más opción, sólo así podemos aminorar un poco nuestra pena. Después del desayuno y un plan casi fatídico de escape hacía el bosque regreso a la casa para prepararme por el gran día.
Llegando me preparaba un gran baño, después de lavarme el cabello y quitarme la tierra entré a mi cuarto sorprendiéndome por un vestido azul que jamás había visto.
-¿De dónde...?- Murmuraba extrañada.
-Es un lindo vestido, que hará juego con un cabello finamente trenzado- Decía mi madre quien entraba decidida por la habitación.
-No tienes que molestarte- Trataba de sonar lo más tranquila que podía, pero aún a pesar de los años me costaba recibir la ayuda de mi madre. Después de varios minutos me paré para verme en el espejo...
-Estás hermosa- Decía mi madre quien me había terminado de recoger el cabello.
De pronto unos grandes golpes se escucharon en la puerta y unos gritos fuertes comenzaron a desatarse en la sala, lo cual me hizo bajar inmediatamente.
-¿Qué está ocurriendo?- Preguntaba al ver a unos agentes de la paz en medio de la sala.
-Se están intentando llevar a Rory- Decía Pozy alterada
-¿Qué están haciendo?, ¿A dónde llevan a mi hermano?- Preguntaba molesta.
-Necesita ser llevado para la cosecha- Decía uno de los agentes.
-¿Qué está diciendo? Mi hermano aún tiene 11 y cumple los 12 hasta final del año, no puede llevárselo- Decía alterada.
-Ordenes del Capitolio, nuevas reglas para los infantes en la cosecha- Dicho esto arrojó una hoja de papel -Todos los jóvenes de 11 años que cumplan los 12 en el año de la cosecha tendrán participación sin importar el mes de su cumpleaños- Decía con sorna.
-¡No se lo lleve!- Decía intentando tomar a mi hermano, pero uno de los agentes me aventó contra la pared haciendo que me rasgara ligeramente el brazo.
-¡Alto!- Decía mi madre quien bajaba las escaleras. Dentro de mí pedía que mi madre salvara a mi hermano, albergaba una esperanza que había perdido hace mucho tiempo atrás -Es mi deber como su madre preparar a mi hijo para la cosecha- Decía con templanza.
-Nuestras ordenes son llevar a cada uno de los jóvenes- Respondía el agente.
-Y es mi deber como su madre preparar a mi hijo para que esté presentable ante el capitolio, o ¿Acaso quieren quedar en ridículos en este día tan importante? Por lo menos tengo que vestirlo adecuadamente- Decía mi madre dándole un vistazo a Rory que a penas y llevaba unos harapos.
Ambos agentes de la paz se veían con cierta confusión.
-Cuando lo termine de arreglar yo misma lo llevaré a las filas para que se le dé su respectivo número- Decía fríamente.
-Más vale que esté preparado y dele un buen baño que apesta- Dijo finalmente el agente empujando a Rory en uno de los sillones. Rápidamente me levanté y corrí hacía su lado.
Después de algunos minutos Hazelle se llevó a Rory para prepararle el agua y buscarle algo de ropa. Mientras tanto yo estaba en completo shock en la sala, -¿Qué podía hacer?, ¿Qué debía hacer?- Sentía un nudo en la garganta que terminaba en mi estomago, parecía que la sala daba vueltas. ¿Cómo había pasado esto? No tenía contemplada esta situación, durante este año iba a preparar a mi hermano para su primera cosecha que sería el siguiente año, pero ahora él estaba allí siendo alistado para la muerte.
Los minutos pasaron como un par de segundos, mi pequeño hermano estaba parado frente a mí, listo para la cosecha. Me levanté del sillón aún con el malestar, pero rápidamente el miedo paso al ver como temblaba mi hermano.
-Todo estará bien- Intentaba calmarlo.
Era la una en punto ambos salimos de la casa tomados de la mano. Caminamos como presos sentenciados a su cruel destino. Todos salimos esperando nuestra muerte.
Poco a poco la plaza se fue llenando, siendo divididos en hileras e hileras de jóvenes, de niños, de un espectáculo perfecto para el Capitolio. La oportunidad perfecta para morir rápidamente y no de hambre o frío.
Todo estaba listo a las dos en punto, el alcalde da su discurso del mismo año, nos recuerdan nuestra suerte, nuestro destino, nuestra muerte. Se ríen de nosotros en nuestra cara subyugada por el tiempo y el miedo. Veo todas esas filas de niños, de entre los cuales me encuentro yo. Asustada por dentro, temerosa por mi hermano, me siento mal por Vick el hermano de Gael quien tendrá su primer cosecha este año, pero al menos él fue preparado por nosotros, en cambio Posy es un niño asustado que no sabe ni lo más mínimo de caza o sobrevivencia.
Aún recuerdo los últimos meses en los que Gael y yo estuvimos preparando a Vick, física y mentalmente. Él es como un hermano para mi, recuerdo cuando estaba envuelto en las sabanas cuando llegó a la casa, desde allí le tomé un cariño tan grande como el que siento por Posy, pero nunca hubiera imaginado que mi pequeño hermano estaría en las filas de los sentenciados.
Gael me dirigió una mirada desconcertado pues veía que Posy estaba al lado de Vick, le dirigí una triste sonrisa y continué viendo el espectáculo.
-¡Felices juegos del hambre!, ¡Y que la suerte esté siempre, siempre de su lado!- dice Effie Trinket la enviada del capitolio con pelo rosa. Continua con su sermón alegre de cada año -¡Las damas primero!- Dice emocionada, sacando un papel de la gran urna y por dentro yo sólo puedo pensar en mi; Que no sea yo, que no sea yo, que no sea yo...
-¡Primrose Mellark!- Grita a todo pulmón, haciendo que la poca sangre que quedaba en mi rostro desaparezca cual fantasma en la noche.
Escuchaba los gritos desesperados de la familia Mellark, el grito de sus hermanos mayores y el grito afónico de él quien era sujetado por varios guardias. Al fin después de varios años de no verlo a los ojos, esos ojos destellantes y brillantes del color del cielo. Peeta, el chico que me traicionó, Petta, el chico al que traicioné, Peeta, el chico del pan, Peeta, el hermano de Prim.
Notas de la Autora:
¡Hola! A todos los queridos lectores, espero que se encuentren muy bien. Yo estoy bastante bien, algo ocupada pero muy bien :) Estoy aquí nuevamente con la actualización del Fan Fic, y como podrán leer ¡Llegamos al día de la cosecha! Realmente me siento emocionada porque al fin empieza la verdadera acción, y al mismo tiempo estoy un poco triste porque ya no escribiré (En un tiempo) a los pequeños Peeta y Katniss. Además también estoy entusiasmada porque fui al estreno de la segunda película de los juegos del hambre, y les dejaría mis comentarios acerca de ella, pero… Prefiero no comentar detalladamente ni hacer spoilers… Sólo puedo decir algo… Y espero no lo tomen a mal… Yo prefiero los libros xD La película es buena, sí, es buena… Sin embargo para mí, es mejor el libro xD En fin… Espero que este último capítulo de los pequeños les haya gustado… No se les olvidé dejar un lindo Review, si no lo hacen me robaré a Peeta xD - este comentario tiene varios meses xD
Aclaración: Creo que no me había tomado la molestia de decir esto, pero el FanFic estará basado explícitamente en el Libro, no en la película. Para que tomen en cuenta que existirán claras diferencias, ya que algunas partes de la película fueron totalmente diferentes al libro. No había hecho esta aclaración porque pensé que estaba claro por ser la sección de Libros, pero me di cuenta que algunos usuarios no han leído los libros. Por lo que espero no les importe los spoilers que van a leer a partir de aquí :)
-GRACIAS A TOD S POR SUS HERMOSOS REVIEWS PRONTO ACTUALIZARÉ LAS CONTESTACIONES DE SUS BELLAS PALABRAS QUE ME LLENAN DE ÁNIMO EN LOS DÍAS OSCUROS ¡MIL GRACIAS!-
