Apenas había pegado ojo en toda la noche pesando en lo estúpido que había sido por dejarme llevar de manera tan impulsiva con ella. Haberla besado y tocado de esa forma me habían hecho perder la razón.

Durante los últimos meses había reconocido que me gustaba, y estar tan cerca de ella y a la vez tan lejos resultaba duro. Después de tanto tiempo había conseguido acercarme y lo había estropeado todo.

De nuevo entre los dos había una nueva dificultad que atravesar y toda una noche de insomnio no sería suficiente para resolver ese problema. Como poder acercarme a ella sin asustarla...

Viendo como los rayos de sol atravesaban la ventana de la habitación decidí que ya era hora de levantarme. Inhalé una vez más el perfume del pequeño cuerpo al que estaba abrazado y sin despertarla salí de la cama y me dirigí al baño.

Tras una placentera ducha matutina y con las ideas algo más despejadas el tatuaje de Anbu que llevaba en el brazo derecho comenzó a picar. Me quité la camisa que llevaba puesta y vi que su color negro había cambiado a naranja. Eso solo significaba una cosa, el Hokage requería mi presencia. Terminé de vestirme y me acerqué hasta la cama.

-Hinata, despierta- observé como poco a poco unos ojos perlados y soñolientos me saludaban dándome los buenos días.

-Hola- escuché su suave voz a medida que un rojo escarlata cubría sus mejillas y se tapaba con la sábana prácticamente hasta las orejas. Sonreí ante la timidez y la ternura de sus gestos que hacían que por momentos me quedara sin respiración.

-Buenos días- me senté a su lado y aparté las sábanas de su rostro para que me mirara -Tengo que marcharme, recoge las cosas que necesites. Te quedarás en mi casa hasta que Neji regrese.

-De acuerdo- se hizo el silencio entre los dos admiraba la forma delicada de su cuerpo que se escondía debajo de las sábanas -Sasuke... Yo siento lo de ayer- apartó la mirada avergonzada.

-Sshhh- muy despacio lleve mi mano hacia su barbilla y gire su cara para que me mirara -no te preocupes por eso ahora, podemos hablarlo esta noche en la cena.

-Como quieras- me contestó. Sin pensarlo moví mi mano por sus sedosos cabellos acariciándolos de forma lenta, al mismo tiempo que me acerqué hasta ella y le di un beso en la frente lo que provocó que de nuevo se sonrojara.

-Todavía es pronto, vuélvete a dormir- le dije directamente en su oído después de darle otro beso en la mejilla. Sin esperar a que me contestase me alejé de ella y me dirigí hacia la puerta.

-Sasuke- no me giré, simplemente me detuve a escuchar lo que tuviera que decirme -espero que tengas un buen día- me giré y le dediqué una sincera sonrisa viendo como los tonos rojizos de su cara sólo aumentaban en intensidad -Tu también- esa fue mi respuesta.


Me escondí debajo de las sábanas, esa había sido la mejor mañana que había tenido en mucho tiempo. Todavía podía sentir sus labios en mi frente y en mi mejilla. Me tapaba la cara con las dos manos, no podía sentirme más avergonzada de lo que estaba. Pero era inevitable que sonriese.

Estaba tan excitada y tan emocionada en esos momentos que no pude volverme a dormir, así que me duché y me vestí. Después me preparé un suculento desayuno y mientras comía mi mente no paraba de recrear fantasías acerca de lo que pasaría esa noche, Sasuke besándome de nuevo, Sasuke durmiendo a mi lado, Sasuke abrazándome, Sasuke acariciándome, Sasuke desnudo junto a mi...

Después de ese último pensamiento a mi mente llegaron otras imágenes de lo que había ocurrido la noche anterior, los recuerdos de mi pasado regresaban para atormentarme. Deseaba estar con él, pero estaba demasiado asustada ¿y si esta noche volviera a sucederme los mismo? Me entraban ganas de llorar otra vez.

Unos golpes en mi puerta me hicieron olvidar esos pensamientos. Abrí sin saber quien podía estar buscándome tan temprano.

-El consejo y Hyuga Hiashi reclaman su presencia a medio día en la sala principal de reuniones- Ko, uno de mis antiguos guardianes se encontraba parado en mi puerta con un sobre en la mano que contenía la invitación formal de mi familia.

-Me alegro de verte Ko- le sonreí, aún no había podido asimilar la información que acababa de escuchar.

-Yo también me alegro de verla Hinata-sama.

-Hinata, yo ya no pertenezco más a la familia Hyuga- le corregí con brusquedad.

-Para mí y muchos otros siempre será de la familia Hinata-san- me hizo una reverencia y se marchó.

Cerré la puerta y solté un largo suspiro, después de todos los últimos acontecimientos decidí que era hora de hacerle otra visita a Takeshida.

Unas horas después me encontraba tumbada en un largo sofá dentro del despacho de mi psicólogo.

-¿A qué se debe tu visita Hinata-san?

-Hoy me ha llegado una invitación de mi familia pidiendo que me reúna con ellos para almorzar.

-Eso es bueno.

-No lo creo, también me lo pide el consejo Hyuga.

-¿Qué vas a hacer?

-Asistir, si quiero recuperarme no puedo esconderme por más tiempo.

-¿Y cómo te sientes?

-No lo se.

-No lo sabes o sólo tratas de evitar responder y enfrentarte a lo que de verdad estas sintiendo.

Suspiré -estoy enfadada.

-¿Ves, eso si que es una respuesta?- soltó una pequeña carcajada y no pude evitar reírme con él.

-No sólo enfadada- apreté y cerré los puños tratando de calmar mi ansiedad -han pasado 8 meses desde mi regreso, no entiendo por qué ahora quieren verme.

-Sólo lo averiguarás sí acudes.

-A esa conclusión había llegado yo también- lo sonreí.

-Al menos estamos de acuerdo.

-¿Sabes lo que me enfurece más?- Takeshida no contestó esperando a que yo continuase -que en ocho meses ni mi padre ni mi hermana han sido capaces de tratar de venir a verme y ahora pretenden que tenga una reunión formal con ellos como si no hubiera pasado nada.

-Eres lo suficientemente mayor como para preguntárselo directamente, ahora tienes la oportunidad.

-Lo se, pero duele saber que no se hayan preocupado por mi ¿y si lo que voy a escuchar me va a doler más de lo que ya se?

-¿Y en cambio pretendes estar toda tu vida preguntándote, sólo porque temes salir herida?

-Solo quiero que dejen de hacerme daño. Si no querían saber nada de mi al menos podrían habérmelo dicho. Mi padre nunca tuvo reparos en decirme todo lo que pensaba de mi antes ¿por qué no hacerlo ahora?

-De lo que tienes miedo es de pensar que se hayan olvidado de ti.

-Supongo que es mejor que sigan hablando mal de mi, mientras hablen, eso significa que al menos les sigo importando.

-No creo que debas sacar todavía ninguna conclusión antes de tiempo, primero habla con ellos y después todo se verá.

-Tengo miedo.

-Es normal tener miedo, has recorrido un largo camino desde la primera vez que entraste a mi consulta ¿ahora no te vas a echar atrás verdad?

-No.

-Muy bien, ¿hay alguna otra cosa de la que quieras hablarme?

-Bueno...- de repente me puse mucho más nerviosa que antes y el cuerpo me temblaba.

-Respira hondo y tranquilízate.

-Sasukemebeasoaonoche.

-Has dicho algo de, Sasuke si no hablas más despacio es imposible que te entienda.

-Sasuke, me beso anoche- esta vez lo dije más lento pero muy bajito.

-Más alto, si hablas tan bajo...

-¡Sasuke me besó anoche! ¡contento!- grité.

-Ahora si- se rió -te había entendido la primera vez.

-Maldito psicoloco- dije para mi misa pero debió de escucharme porque le oí reírse más fuerte.

-Parece que has tenido unos días muy entretenidos.


Llevaba toda la mañana ayudando a Naruto con el papeleo atrasado, ni si quiera sabía porque me encontraba allí haciendo su trabajo, pero supongo que era eso mejor que enfrentarme de nuevo a Hinata. Todavía no sabía muy bien como tratar con 'el problema'.

-¿Me has llamado sólo para que te ayude con tu tratabajo?

-Si te digo que no, ¿te lo creerás?- me sonrió y se río de manera nerviosa.

-Deberías buscarte un ayudante.

-¡Para eso estás tu, teme!

-Dobe- le tiré un informe a la cabeza -por cierto, ¿a dónde has enviado a Neji?

En ese momento, se puso tenso y tardó varios minutos en contestar.

-No quería decirte nada hasta que regresase.

-Suéltalo ya de una vez.

-Hace unos meses llegaron unos informes sobre el país del Hierro- Se detuvo y tomó aire.

-Continúa.

-Existen ciertos rumores en el que un grupo de ninjas renegados se han agrupado en una de las ciudades del este. Creemos que algunos de ellos son los que retuvieron a Hinata, al menos eso es lo que dicen los informes de inteligencia.

-¿Cuando pensabas decírmelo?- estaba enfadado.

-Cuando Neji estuviese aquí.

-Debería haber ido yo en su lugar. Neji está demasiado implicado personalmente.

-¿Y tu no?

-No se qué de hablas.

-Conmigo no juegues Sasuke. Me he dado cuenta como miras a Hinata como te comportas con ella. Hasta un ciego podría ver que estás en...

-Basta- le corté, mi tono de voz no daba lugar a réplicas, ambos sabíamos como acaba ba esa frase.

-Si te hubiese enviado a ti, hubieras acabado con ellos sin pensártelo y sin importante nada. Ambos lo sabemos. He enviado a Neji a recoger información y a confirmar nuestras sospechas.

-¿Y como sabes que él no va a hacer nada más que sólo recabar información?

-Le he amenazado de muerte. Le prometí que le dejaría formar parte de esta misión pero sólo y bajo mis condiciones.

-¿Y yo?

-Tu no me hubieses hecho ni caso y ambos lo sabemos- sonreí porque me conocía demasiado bien.

-Quiero vengarme por lo que le hicieron, torturarlos muy lentamente.

-Nunca pensé verte tan preocupado por alguien. A eso se le llama estar...

-No lo digas

-¿Por qué? Yo admito y digo cada día que amo a Sakura-chan.

-Tu eres idiota y no te lo digo todos los días.

-¡Si que lo haces!

-Idiota.

-Me alegro por Hinata y por ti también Teme. Os merecéis ser felices- esas palabras me emocionaron y me dejaron sin habla.

Seguimos trabajando en silencio, ya era casi de noche y me di cuenta que ni si quiera habíamos parado para comer.

-Creo que es suficiente por hoy.

-Hasta mañana Teme- escuché como me contestaba sin levantar la vista del informe que estaba leyendo.

-Por cierto anoche besé a Hinata- le dije y me marché antes de que tuviera tiempo a contestarme.


Me encontraba sentada en medio de una sala frente a mi padre, mi hermana y el consejo.

-Hyuga-san, gracias por haber aceptado nuestra invitación- habló el representante del consejo.

-Hinata, ya no soy una Hyuga ¿recuerdan?- les respondí con desafío.

-Cierto- me contestó sorprendido ante mi comentario.

-¿Para qué querían verme?- cuanto antes terminase la reunión, mejor.

-Esta bien vayamos directos al grano, Hiashi-sama, cuando quieras.

-Como antiguo miembro de este clan hemos seguido de cerca tu evolución desde tu regreso y nos agrada tu pronta recuperación. Hemos estado muy preocupados por ti.

-Si usted lo dice Hiashi-sama- mi padre no se esperaba una respuesta tan insolente por mi parte, pero no iba a permitir que me mintiese en mi cara.

-No vamos a permitir ninguna falta de respecto por tu parte- casi gritó el representante del consejo.

-Creo que no he ofendido a nadie con mis palabras y he contestado de forma educada Hyuga-san- hice una reverencia mientras le observaba, podía ver como tensaba la mandíbula y si las miradas matasen yo ya hubiera sido asesinada por más de uno de los aquí presentes.

-Esta bien Hitori-san, estamos aquí para discutir asuntos más importantes.

-Queréis saber acerca del contrato con los tigres sagrados- afirmé.

-Así es- contestó mi padre -tanto tu como tus dos compañeros llegaron acompañados por dos tigres sagrados, ¿es correcto?

-Lo es.

-Nos podrías explicar como conseguiste el contrato, durante muchos años no se había tenido constancia de nuevo sobre un miembro del clan Hyuga firmando un contrato con ellos.

-Me temo que no os puedo facilitar esa información Hiashi-sama- en realidad nadie me había prohibido hablar sobre ello, pero mis instintos me decían que no debía hacerlo.

-Niña insolente, ahora mismo nos dirás lo que queremos saber o...

-¿O qué Hitori-san? Les recuerdo que yo ya no formo parte de este clan, me dieron por muerta en vez de desaparecida habiendo esperado tan sólo seis meses. A partir de ese momento dejé de pertenecerles. Solo respondo ante el Hokage.

-Merecemos saber todo, este clan te ha protegido desde el día en que naciste, ¡niña ingrata!

-Los únicos que me han protegido alguna vez han sido mi madre, mi tio, y Neji-san- Los miembros del consejo estaban alterados y no trataban de ocultar su resentimiento y su odio hacia mi -¿Cuántas partidas de búsqueda formada por miembros del clan salieron a por mi? -se hizo el silencio, podía leer en los ojos de mi padre el orgullo reflejado en ellos, ¿se enorgullecía de mi? -Os diría lo que quisieseis si al menos un grupo formado por Hyuga salió en mi búsqueda- Nadie contestó.

-Puede que lo que me haya pasado haya sido todo por mi bien- murmuré -Sí no tenéis más que decir, me marcho.

-Creo que no nos puedes decir nada, porque en realidad no has firmado ningún contrato, Hinata-san, -dijo Hitori-san.

Sabía que lo había dicho para que cayese en su trampa, pero me daba igual, le daría al menos esa satisfacción y más que eso sería un aviso.

Simplemente tuve que acumular la cantidad adecuada de chakra en los tatuajes de mis dos muñecas y al instante mis dos invocaciones aparecieron a mi lado franqueándome.

-Nos alegramos de verte otra vez- ronronearon Kuro y Kya a mi lado.

-Yo también pequeños- mientras les acariciaba el lomo podía ver por el rabillo del ojo el espectáculo que estábamos dando. Todos estaban mudos y con los ojos ensanchados por la sorpresa, algunos incluso parecían que habían visto un fantasma. Me daban ganas de reír, pero me contuve -Es hora de irse a casa.

Sin decir nada me marché escoltada por mis dos fieles compañeros. Justo cuando casi me encontraba fuera de la propiedad Hyuga noté su presencia a mis espaldas.

-Hinata.

-Hiashi- me di la vuelta y en ese instante pude ver en sus ojos todas las emociones que había escondido bajo su estoica fachada.

-¿Qué quieres?

-Tu hermana y yo nos alegramos de verdad por tu recuperación- dijo con la emoción contenida.

Di un paso hacia atrás y él otro hacía delante.

-No te creo- miré a mi alrededor esperando encontrarme con la mirada de mis gatitos pero se habían alejado para darnos espacio a mi padre y a mi.

-Habla con él.

-Dale una oportunidad.

Mientras escuchaba a mis tigres noté un par de brazos que me rodeaban y abrazaban, para mi sorpresa era mi padre.

-Creo que no puedo recordar la última vez que me abrazaste así- conseguí decir mientras salía de mi asombro.

-Lo siento- el cuerpo de mi padre comenzó a temblar, me tenía enterrada entre sus brazos.

-Otosan ¿estás bien?

-Esa pregunta debería hacértela yo. Me has hecho envejecer más rápido de la preocupación.

-¿Qué dices?- no creía lo que estaba escuchando.

-Lo siento tanto- sentí que me abrazaba más fuerte- Tu hermana... se peleó cada día con el consejo para salir en tu búsqueda mientras estabas desaparecida y fue a verte cada día al hospital...

-¿Hanabi?

-Si, los dos nos hemos preocupado mucho por ti. Ha tenido que ser en las peores circunstancias en las que nos hemos dado cuenta de lo mucho que te queremos hija mía- de dio un beso en la frente y me volvió a abrazar.

-Otosan- mis brazos automáticamente le devolvieron el abrazo. Cerré fuertemente los ojos. Había soñado durante tanto tiempo con esto que no quería abrirlos y darme cuenta que todo era de nuevo una ilusión.

Pasaron unos minutos en el que ninguno de los dos dijimos nada, simplemente disfrutábamos del momento. Con las lágrimas saliendo sin control me armé de valor y le pregunté

-¿Por qué?

-El consejo vio la oportunidad perfecta durante tu desaparición para nombrar a Hanabi como la heredera. Yo no podía hacer nada. Neji me tenía al tanto de todo.

-Pudiste haber hecho mucho más.

-Lo sé, se que no es excusa... Perdí la esperanza- dijo derrotado. Esa fue la primera vez que veía a mi padre llorar, ni si quiera lo había visto hacerlo en la muerte de mi madre e Hizashi.

-¿Por qué no me reincorporasteis de nuevo al clan?

-Quería protegerte. Te hubiesen impuesto el sello. Ahora puedes ser libre, mereces ser feliz.

Las palabras de mi padre se grababan en cada parte de mi alma, después de todos estos meses pensando en que no le importaba, era todo lo contrario.

-¿Podrás perdonarme hija mía?- me preguntó de nuevo pidiéndome perdón.

-Si- suspiré con los ojos anegados en lágrimas -con el tiempo.

Una pequeña sonrisa se formó en sus labios -Con eso me conformo- Me colocó el pelo y limpió mis mejillas -Estoy orgulloso de ti hija mía- me dio otro beso en la frente -ahora debes irte a casa, se que te están esperando.

Se alejó de mi y yo estupefacta le pregunté

-¿Como lo sabes?

-Recuerda, Neji me mantiene informado de todo.


¡Help! Alguien podría recomendarme los mejores NaruHina que os hayáis leído, en cuanto a historia trama romántica etc... Ya sean en inglés o español. Os lo agradecería!

Otro capítulo más. Siento la tardanza, quizás para mañana o pasado suba el siguiente. Tengo todo en la cabeza de lo que quiero que aparezca en el próximo capítulo. Un adelanto... Encuentro con Hanabi más Sasuhina...^^

Review y ¡Hasta el próximo capítulo!