Hola :D supongo que ahora me odiaran un poquito menos… Seee, una vez más, me he demorado siglos en actualizar -_- y mis excusas son: el colegio, pereza, castigos (la mayor parte del año paso castigada por tonterías TwT), salidas con mis amig s, mas pereza y mas castigos :c pero esta semana estuve en vacaciones luego de mis exámenes trimestrales entonces me dijo WHY NOT? Y escribí este capítulo para ustedes :$ y déjenme decirles que el final ha sido modificado gracias a este capítulo y tengo que ver como reorganizar todo en mi mente (que pereza…) , pero lo haré. Y aunque haya parecido olvidado mi BxMisa, he aquí una prueba de que tarde o temprano ¡SIEMPRE HABRA OTRO CAPITULO! Y mientras esperan los nuevos, pueden odiarme todo lo que deseen y dejarme inbox y todo, que gracias a eso actualizare mas rápido de lo que normalmente haría XD, es en serio…

Bueno, disfruten ./. Este es el capítulo más largo que he escrito hasta ahora y tal vez ocurra algo que les emocione _ pero no se me adelanten, nada de spoiler.

―No sé, B. Creo que si te hubieses apurado un poquito más en la ducha hubiese sido mejor.

―Misa, deja de quejarte y ponte rápido la ropa que puse sobre la cama.

La chica secó rápidamente su cuerpo, y prosiguió a ponerse una peluca negra que recién había comprado, junto con la que usó para buscar a Kira. Ambos se habían buscado la ropa menos probable para cada quién que se los pudiese ver usando normalmente.

― ¿Sabes que haremos apenas lleguemos a ese lugar tuyo?―. Preguntó la rubia, subiéndose las medias tobilleras lo más posible. La ropa sport no era lo suyo.

―Todo depende. Confío en las habilidades de Mello al burlar gente, pero no me consta los policías alcanzarían a rastrearnos o no.

― Mmm… verdad.

La rubia guardo su teléfono celular en un bolsillo trasero y se apresuró en guardar lo más que podía en una maleta.

― ¿Qué haces? ―. Preguntó Beyond.

― Guardo lo más posible. Dijiste que no tenías ni ducha en tu casa, o lo que sea. Necesitaremos ropas―. Replicó. Cerrando la maleta.

―No tenemos mucho tiempo para huir, llevar peso nos retrasaría al entrar al auto y ocuparía espacio. No sé que en clase de vehículo nos vendrán a ver―. Dijo, caminando hacia la puerta principal, empujando uno de los sillones de la habitación hacia esta, bloqueándola totalmente.

Misa abrazó su torso con los brazos preocupada. ―B… ¿Cómo esperas que bajemos por ahí?

―De la misma manera en la que yo entré. Hay unas escaleras que bajan directamente hasta la planta baja―. Respondió encogiéndose de hombros. ―Por eso mismo tampoco debemos llevar equipaje… Los policías no son tan estúpidos e inmediatamente, tras entrar a preguntar por la habitación en la que estás registrada, irán hacia estas escaleras a vigilar que no huyamos.

― ¡Pero entonces ya deberíamos estar abajo!―. Misa sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Jamás había estado en una situación así, y aunque disfrutaba de "aventuras" esto iba más allá de lo que sus nervios estaban acostumbrados a soportar. ―No… ¡no sabemos si ya están abajo o no, B! Podrían haber llegado sin encender las sirenas para no alertarnos o algo.

B suspiró ante la escenita de la rubia. ¿En serio una Kira podía ser tan miedosa? No le cabía duda que esta muchacha debía estar bajo órdenes de alguien al cumplir su función como justiciera, verla ahí hecha un manojo de nervios… definitivamente esta chica no sobreviviría en la clase de mundo del que él formaba parte.

―Aun no podemos bajar, no es seguro a menos que Mello llame avisando que está cerca. ―El ojirojo caminó hacia el balcón. Abrió el ventanal y permaneció ahí, viendo rastros que podían delatar a alguien queriendo subir hasta el departamento antes de lo previsto.

―Misa, ¿tienes un bolso más pequeño? ―. Preguntó. Aún sin perder de vista la acera.

―Sí. ― Contestó la joven ya más tranquila. ― ¿Qué quieres que guarde?

― Toma la tarjeta, una navaja y un jarrón de mermelada―. Dijo señalando con la quijada una navaja en la mesa de centro de la sala, a lo que la rubia suspiró y fue a alcanzarla. ―Por cierto… guarda tu móvil en bolso para que no corramos el riesgo de que caiga mientras huimos. Si lo pierdes quedaríamos en desventaja.

―Pero también me pueden rastrear con el aparato, Beyond―. Contestó, mirándolo cómo si B hubiese dicho algo tonto.

―Sólo llévalo. Hazme caso.

Misa guardó el dispositivo en el bolso y se dirigió por última vez a la cómoda habitación que pudo disfrutar menos de una semana.

Que injusto…

No alcanzó ni a conocer bien Los Ángeles que ya era una prófuga en un país extranjero… ¿Cómo haría al volver a Japón? Estaba segura que allá, la noticia ya recorría los más populares diarios y centros de chismes, ni que se diga las noticias… Y Light, Light podría ya saber de esto y amarla menos por su incompetencia y falta de cooperación. Venir a salvar un asesino… Él jamás se lo perdonaría. Y ella sabía, que si no fuese por Rem, su hermano y ella estarían muertos en este momento.

La idol suspiró adolorida ante la idea, mientras peinaba los largos rizos negros con lila de la peluca sobre su cabeza. Contempló su imagen una vez más en el espejo y apreció el buen trabajo de B al elegir esa blusa rosa, tan desaliñada para ella, y un jean sencillo. Totalmente diferente a lo que se veía en comparación de lo que usó al ir a la cárcel aquella mañana para volver a ver a B luego de tanto tiempo.

B por su parte decidió no peinar su cabello así que seguía tan greñudo como siempre, pero su ropa totalmente oscura y llena de detalles muy a lo Misa le daban la impresión de ser un simple muchacho gótico, de esos que se ven seguido hoy en día. No se le veía para nada mal… Supuso que con sus ojos rojos naturales se vería mejor, pero los lentes de contacto azules eran mejores… a menos para el plan que debían seguir.

Misa sonrió y fue hasta donde Beyond, quien seguía con la mirada en la ventana, solo que ahora con el celular en la mano.

― ¿Qué pasa? ―. Preguntó la joven.

―Nada.

―Oh, entonces mejor en parte―. Dijo Misa, caminando hacia un sillón opuesto al que en estos momentos tapaba la puerta principal.

―No, no lo es.

― ¿Mmm?

―No es normal que haya tanta calma, ¿Por qué los policías tardarían tanto en venir si la noticia salió hace más de dos horas? Ya deberían estar aquí. Tanto como Mello―. Contestó, reprimiendo un gruñido con la garganta, sin mucho éxito.

Misa saltó del susto ante su actitud.

―Mello ya debe estar en camino… Y los policías… bueno, tal vez ¿No dan con la dirección?

― Por favor, Misa, no seas ingenua. Este condominio está en el corazón de Los Ángeles, algo no está bien―. Beyond escupió las últimas palabras. La modelo podría jurar que los ojos del ex asesino se hicieron violeta por unos segundos, los pupilentes azules, no pudiendo opacar el rojo carmesí naturales de él.

―Si Mello no aparece en los próximos 5 minutos… juro que le arrancaré la garganta―. Rugió para sí, apretando fuertemente el puño libre.

―Beyond tranquilízate, ¿¡no crees que si estuviesen aquí, ya no habrían tumbado la puerta o algo por el estilo! ― Dijo la joven agitando los brazos, tratando de acaparar la atención del hombre en frente. ―De paso, deja de sostener así la cortina, se puede venir abajo y si hacemos mucho ruido algún inquilino podría decirle al dueño.

―Agh. ―Beyond dirigió la mirada hacia la rubia. ―Igual, hay una probabilidad del 45% de que...

Tanto Beyond como Misa se quedaron inmóviles y sin pronunciar palabra alguna durante 5 largos segundos al oír a lo lejos una sirena aproximarse.

Shittt.

El ojirojo rápidamente tomó el bolso de Misa y se lo dio en las manos. La chica seguía estática, ahí, observando a Beyond que tomaba ciertas cosas de la casa y guardaba rápido en sus bolsillos.

―Misa, ¡Misa! ―. Llamó B, tratando de despertar a la chica de su trance nervioso. ―Todo saldrá bien si cooperas conmigo, ¿Ok?

La joven asintió y tomó la mano de B, quien la sostuvo fuertemente y la llevó hasta las escaleras del balcón y ágilmente abrió la cerradura de la puerta con una de las llaves que tomó de la casa antes de esto.

―Muy bien Misa―. Dijo, ayudando a la rubia a bajar primero que él, y cerrando el ventanal y cerradura. ―Ten cuidado donde pisas, hay unos musgos en algunos escalones y puedes tropezarte. ―Advirtió mientras bajaba.

La idol respiraba agitadamente mientras trataba de no tropezar con algo y cagar aun más la situación. Este tipo de cosas no eran para ellas. Ningún tipo de actividad que no sea modelar y actuar lo era en realidad… Esto confirmaba más su propia teoría de que si no fuera por las exhaustivas dietas y los genes de su familia, posiblemente ella no luciría para nada como luce ahora.

B suspiró exasperado y se arrepintió de haberla dejado bajar primero. Se estaba demorando más de lo necesario y las sirenas se oían cada vez más fuerte. ― ¡Misa, apúrate!

― ¡No puedo! ―. Contestó molesta la rubia. ―Si tanta es tu desesperación, pues, pasa por encima, ¿no crees?

―Está bien. ― Dijo Beyond, muy para su desgracia.

La joven se agarró lo mas fuerte a las escaleras al sentir el cuerpo de Beyond pasar por encima del suyo. ― ¡AH! ¡No me toques, pervertido! ―. Se quejó.

― ¿Crees que lo hago apropósito? ―. Preguntó incrédulo, llegando ya al suelo. ―Ahora, Misa. Deja de ser una nena y suéltate, yo te agarro.

― ¿¡Estás demente!

― ¡Si, pero solo hazlo! Confía en mí―. Beyond abrió los brazos, preparado para agarrar a la joven que en realidad estaba a solo 6 escalones de llegar al suelo.

― ¿Y si me mato?

Beyond rodó los ojos.

―No seas ridícula, dudo que eso pase, estas a 2mts del suelo no más…

― ¿¡Dudas!

Beyond maldijo su suerte de tener que andar con esta chica y decidió hacerlo por las malas, como siempre solía resultarle. El hombre sacudió las escaleras lo suficientemente fuerte. La modelo resbalo y cayo rápidamente en los brazos de B quién la miraba aburrido. ―Te dije que no pasaría nada.

¡ZASS!

― ¿Por qué demonios hiciste eso? ―. Beyond soltó inmediatamente a la joven quien se incorporó y sobó su mano luego de tremente cachetada.

―Para emparejarlo con tu otra mejilla lastimada―. Respondió enojada. ― ¿Ahora a donde vamos?

―Me vengaré, Amane…

Beyond tomó a Misa de la mano de nuevo y caminaron hasta la esquina de una casa enfrente del condominio y permanecieron ahí cubiertos por las sombras de unos árboles sobre ellos.

―Beyond… mira―. Susurró la chica

―Shh.

Calló B. Las sirenas habían cesado y alrededor de 3 autos blanco con negro, decorados con las insignias militares debidas y emblemas correspondientes a los de la policía, alumbraban aun más la calle, pero con los remitentes colores rojo y azul. Los autos fueron abandonados por sus copilotos y los conductores esperaron en la planta baja apuntando hacia las entradas del edificio con sus armas.

Una pareja gritó del susto al salir del condominio y fueron revisados por unos oficiales quienes tras dar constancia que no eran los que buscaban, les tranquilizaron y dejaron salir del lugar. No sin antes preguntarles si habían visto a una chica rubia con un hombre alto y extraño, haciendo obvia referenci Misa.

Tal como Beyond había previsto, unos minutos después de haber entrado los policías al lugar, unos cuantos subieron por las escaleras que hace poco habían dejado y pudieron observar como toscamente entraron al departamento por esa entrada y llamaron a mas oficiales para pedir refuerzos si era necesario… Beyond y Misa abajo esperaron durante unos cuantos minutos hasta que una cierta cantidad de gente se reunió cerca para ver qué era lo que pasaba en aquel lujoso sitio que de la nada estaba rodeado de oficiales con armas, todos notoriamente preocupados.

―Misa, en cuanto te diga, nos moveremos de aquí. Dos cuadras más adelante, nos sentaremos a esperar en un parque por Mello… Si no llega a tiempo, le doy 15 minutos más o nada, tomamos un taxi y listo. ―Dijo en voz baja, sin perder de vista a los policías alrededor.

La tragó audiblemente y asintió sin más opción.

Las cosas de la nada se habían salido de sus manos y ahora típico estaban entre los más buscados de la ciudad, ya no podría ser como había planeado desde el principio. Su ideal de conseguir respuestas por parte de su hermano en este mes había sido reemplazado por la necesidad de no morir en manos de nadie (mucho menos de Kira) en este país extranjero, y ahora de depender de Beyond, ya no de lo que ella podría decidir.

De la nada, Beyond sacó un móvil de uno de los bolsillos en su pantalón que vibraba fuertemente.

―Hola Mello, déjame decirte que llamas justo a tiempo. Nada tarde, debo decir―. Saludó al contestar el teléfono, con lo que ya Misa podía distinguir sobre él, un tinte de ironía en situaciones así.

―Oh, ¡Déjate de cosas! Sabes, vengo medio matándome desde Inglaterra, repito, INGLATERRA, así que dime una vez más… ¿En donde carajos debo recogerte? ―. Oyó Misa gritar una voz desde el teléfono.

Misa suprimió una risa ante el acento gracioso del hombre en el teléfono y sus continuos quejidos.

Beyond, por su parte, simplemente suspiró y lo mandó a callar.

―Al menos eres consciente que gracias a que te tardaste, no debería permanecer en el condominio ese, muy bien Mello, L estaría orgulloso de ti por esa gran deducción. ― Se burló.

― ¿En serio deseas que de media vuelta y regrese a casa sin salvar tu sucio trasero, verdad?

―A cinco cuadras del condominio hay un parque. Estaciónate ahí. ―Contestó aburrido el ojirojo.

―Como sea. Adiós.

El hombre en la otra línea colgó y así mismo Beyond, guardando el celular en su bolsillo una vez más y señalando a Misa que se incorpore para caminar hacia el parque.

―Guarda la calma, es posible que manden a vigilar el área ya que ya debieron darse cuenta que no hay nadie en el departamento. Caminemos lo más relajado posible, de todas formas hay que esperar a Mello―. Beyond habló prácticamente a la oreja de su acompañante, quien nuevamente asintió y relajo sus músculos, tomando la mano de B, tal cual en los viejos tiempos, y saliendo del lugar lo mas sigilosamente.

―Oye B―. Llamó en voz baja la chica.

― ¿Si?

― ¿Qué le pasa a ese tal Mello?

― ¿Por qué lo dices?

―Am… su actitud.

―Está en esa edad… Se cree el centro del universo y no hace caso a sus mayores. ―Sonrió de lado. ―Tambien es probable que ande PMSing por no comer chocolate en mucho tiempo.

―… ¿Okay?

Misa soltó la mano de B un momento y este solo la miró de reojo interrogante. Ella debía organizar sus ideas, luego de esto que pasaría, cómo haría, con quiénes estarían... Y más importante aún; ¿Resolvería este lío cojudo en el que se había metido a sí misma?

Tal vez incluso ella, también estaba en esa edad a sus veinte… Por no obedecer a Light se encontraba en esta situación… Siempre por hacer cosas indebidas y tomarse las cosas a la ligera. Típico, en estos momentos podría estar abrazando a su novio y ayudándolo a mejorar el mundo. Pero noooo, claro que no, ¡se encontraba huyendo de la ley con un asesino serial y un tipo enojón en camino! Genial. Muy común que sucedan estas cosas, por supuesto.

La rubia acomodo uno de sus rizos falsos y suspiro, tanteando la pared del edificio a su izquierda mientras fingía tranquilidad y caminaba hacia la esquina que daba al parque, que según podía ver, no se encontraba a más de 30mts. El sol estaba muy potente y habían unas cuantas personas caminando por ahí despreocupadas, algunas señalando a sus espaldas donde se encontraba el condominio que era registrado en estos momentos por los oficiales, pero de ahí todo relajado. Misa alzó la vista un momento al sentir una repentina sombra causada por un árbol extremadamente pomposo en el filo de la acera.

―Misa…―. Escuchó murmurar a B, quién se detuvo en seco, parando de igual forma a la chica que llevaba en mano. ― ¡Mierda!

Amane alzó el rostro hacia él y vio el rostro de su "hermano" totalmente alterado. De pronto, Misa sintió las manos de B aferrarse suave pero firmemente a su rostro y alzarlo hasta quedar a una misma altura, obligando a la joven modelo a apoyarse en la pared detrás de ella y ponerse lo más en puntillas posible.

―…!―. Así, sin aviso alguno, los labios de B apresaron rápidamente los suyos y callaron cualquier queja que pudiese emanar la idol.

Misa se resistió pero le fue inútil mantener la postura gracias al extraño mareo que sintió de repente y la falta de cooperación de sus ahora inmóviles brazos y piernas.

Otro extraño escalofrío recorrió su cuerpo y se dejó llevar pese al cargo de consciencia que se apoderaba de una pequeña parte en ella. Beyond abrió los ojos al tiempo que Misa los cerraba y se permitía disfrutar del repentino beso, y vio pasar cuatro policías en dirección opuesta, quienes fijaron su mirada en la "pareja" unos segundos.

B hiso un gesto de disgusto hacia los policías que hiso a Misa reaccionar asustada fuera de su trance, pero Beyond profundizó el beso, abriéndose paso en la boca de la chica, abrazándola más hacia él y menos hacia la pared. Los brazos de Misa reaccionaron e inconscientemente abrazaron el cuello del hombre frente a ella, sujetándose fuerte al él sin siquiera preocuparse si debía respirar o no.

―Ya se fueron…―. Dijo Beyond, separando su rostro del de la modelo.

― ¿Quiénes?―. Misa parpadeó varias veces y siguió con la mirada a unos policías que se alejaban. ―Oh, ellos.

Un rojo intenso se presentó en sus mejillas y volteó hacia B con expresión confundida y enojada. ― ¿Qué?

―Hehe, ¿Pensabas que te besaba porque sí?―. B suprimió una carcajada.

― ¡Eres un imbécil, sabes que estoy con Light!

Misa enrojeció aun más al recordar a su novio y que su mente automáticamente contrastara sus besos con este y le diera ventaja a este último, que era actuado, no cómo los primeros, de Light, que si eran con amor.

―No hagas tanto escándalo, Misa, era necesario para despistar a esos ineptos―. Dijo con tono satírico en la voz, mostrando su desprecio por aquellos llamados "protectores".

B observó atrás suyo confirmando que no debía repetir aquella escena ni nada parecido e hiso gestos de caminar hacia el parque.

Una calle en frente, justo en la entrada del parque, se encontraba estacionado un auto gris sin marca y de aspecto sospechoso. Vidrios totalmente oscuros y los faroles de las luces delanteras y traseras pintados de negro.

―Cuánto a que en ese auto está Mello…―. Dijo disgustado.

―Se supone que queríamos salir de aquí sin llamar la atención ¿no? ―. Misa siguió a B cruzando la calle, sin preocuparse de si la luz del semáforo estaba en verde o no, y llegaron hasta el auto.

B se agacho a la altura del vidrio del conductor y toco el cristal tres veces con su dedo índice. El vidrio bajo automáticamente y mostró a un chico de unos 13 años como mucho, rubio, delgado, y con unos ojos azules increíblemente grandes en comparación con su rostro. Extrañamente para Misa, el chico tenía un aspecto un tanto… ¿angelical? O femenino. Según ella, posiblemente por su cabello largo hasta la mandíbula y la ropa de cuero.

La expresión del muchacho cambió de indiferente a burla, y se permitió ver a B de pies a cabeza tres veces tras echarse a reír. ―Lo sé, lo sé, Mello. Me veo casi tan ridículo como tú―. Beyond sonrió ante el gesto cabreado del tal Mello y le dijo a Misa que entrase al vehículo. Él dio la vuelta y se sentó en el copiloto junto a Mello, quién aun se mostraba ofendido por su comentario.

―No te había reconocido a lo lejos, pensé que eras uno de esos adolescentes ridículos que se llenan de aretes y esa shit. ―Dijo Mello, poniendo en marcha el auto.

―No tienes idea lo irónico que es que digas eso…

―Oye, quería tener estilo ¿Está bien? Es mi primera persecución policiaca, debo estar en onda. Aparte me está empezando a gustar la ropa.

El muchacho estiro con una mano su chaqueta de cuero, para soltarla, dejando un eco de látigo en el auto.

―Oye, ¿No se supone que debíamos salir sin llamar la atención? Hasta por dentro es sospechoso este carro. ― Se quejó la modelo mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.

―Ah sí, por cierto, BB… ¿Quién es esta?― Preguntó el rubio, observando a Misa detenidamente desde el retrovisor.

― ¿Cómo que esta?― Refunfuñó la idol.

―Contigo no estoy hablando, mocosa. B, ¿Qué hacías besuqueándote con ella? Haz perdido el gusto, hermano…― Dijo riendo, mientras apenas lograba esquivar unos carros de la autopista.

― ¿Mocosa, yo? ¿Cuántos años tienes, enano? ¡Ni siquiera deberías conducir!― Chilló la rubia desde el asiento trasero.

―Tengo más años de lo que tu neuronas, así que ¡deja de gritar en mi auto!― Gritó dándose la vuelta en su asiento hacia la modelo, provocando que el auto girase bruscamente y volviéndolo a poner en su carril rápido.

Beyond se mantuvo sentado en la misma posición de L, irritado ante la escena, pero sin participar en sus griteríos. ―Misa, ya puedes quitarte la peluca.

― ¿Y si por algún motivo nos citan o algo? O sea, mira como maneja el genio este―. Señaló preocupada hacia el parabrisas que reflejaba la peligrosa forma de conducir de Mello.

― ¿Usa peluca? Agh, BB, estas desesperado…

Misa se quitó la peluca mientras sentía como una vena se brotaba en su frente del enojo. ―Solo para que tengas una idea mocoso, Yo tengo novio, y mi intención JAMÁS hubiera sido dejarme besar a menos que fuese necesario como en este caso.― Misa se hundió en el asiento cruzándose de brazos.

Beyond volteó el rostro hacia ella con el pulgar izquierdo en los labios, sonriendo de manera extraña, más de la que L solía sonreír al referirse a cosas pervertidas ―Admite que te gustó, Amane.

―No. ―Replicó sin poder evitar sonrojarse.

―Claro que sí.

―No…

―Sip.

― ¡Que no!

― ¿Me harían el favor de callarse ustedes dos? ¡Estamos en serios problemas! ―Gritó el muchacho. ― B, lo acepto viniendo de esa rubia, ¿Pero de ti?

― ¡PEDAZO DE INTELIGENTE, TU TAMBIEN ERES RUBIO!

―Estoy hablando con BB, cabeza hueca, ¡deja de interrumpir!

―Mello, hay dos patrullas siguiéndonos desde hace 4 cuadras, ¿te has percatado de eso? ― Beyond incómodamente estiró las piernas en el asiento y se puso el cinturón de seguridad, señalando con su índice el retrovisor los autos detrás de ellos.

―Sí, exactamente por eso decía que estábamos en problemas. Pero tu amiguita no se callaba la boca y me pone los pelos de punta. ― Se quejó.

―A pues, yo te los veo bien planos, pelmazo…― Murmuró Misa para sí.

Beyond suspiró y dio órdenes de a dónde dirigirse Mello, quien sacó la lengua por el retrovisor hacia Misa, y puso el auto a acelerar lo más posible mostrando más destreza al conducir de lo que hasta ahora había hecho. Los patrulleros encendieron la sirena y aceleraron de igual forma tras el auto que ágilmente esquivaba cualquier obstáculo enfrente y se perdía entre los demás autos con facilidad.

Misa se aferraba aterrorizada a los asientos con sus uñas mientras saltaba una y otra vez sobre su lugar gracias a las giradas toscas que hacía el muchacho al evadir autos y gente a los pocos segundos de poder abalanzarse sobre ellos. Hasta hace ese momento ella no se consideraba religiosa ni mucho menos. Todo para Kira, su supuesto único dios, pero se descubrió rezando todos los credos y rezos habidos y por haber de los nervios en los quince minutos que le tomó a Mello deshacerse de las patrullas sin causar mucho escándalo… según él.

Treinta minutos de recorrido y B explicándole a Mello avenidas y calles que podría tomar por si los policías por algún motivo hubieses sido capaces de burlarlos y seguirles el rastro al lugar de él, se perdiesen. Al llegar, Misa abrió los ojos y relajo sus muñecas que seguían aferradas al material de cuero del asiento. Estaba más que segura que sus uñas habían penetrado el material desde hace un buen tiempo.

Él lugar de B era un remolque en frente de una zanja. No, remolque no, algo más grande que parecía ser una casa rodante lo algo parecido. B y Misa se bajaron del vehículo, la modelo sosteniendo su bolso en una mano. Mello por su parte se bajo emocionado, estirando las piernas y mostrando aun más lo chico que era, unos 2cm mas altos que Misa, quien solo medía 1.59mts. El chico comenzó a hablar sobre un tal Matt y lo muy divertido que hubiese sido que lo vea conducir cómo lo había hecho.

Misa observó como B sacaba unas llaves y abría el remolque/casa rodante y fue hasta él. ― ¿No que no tenías a donde ir, y por eso querías posada en mi casa?

Interrogó algo molesta. Claro, el debía tener algún lugar donde quedarse, así sea desde antes de sus crímenes. Algún lugar o algo.

― ¿Te diste cuenta lo lejos que está este lugar de la ciudad? ―Replicó, constatando que todo se encontrara en orden

―El condominio también estaba lejos de la prisión.

Misa se cruzó de brazos, esperando una respuesta, recibiendo una sonrisa torcida a cambio. ― ¿Extrañaba a mi hermanita?

Algo en su tono de voz incomodó a la rubia quien apartó la mirada hacia las pisadas que se aproximaban desde la puerta. ―BB ¿No pensaras que mueva esta cosa con mi auto, verdad?

―Naa… Aquí está bien.

―Muy bien. He cumplido con mi parte, Beyond…―El muchacho sonrió al pronunciar el nombre del ojirojo, quién asintió con la cabeza y no mostró recelo alguno al oírlo de él. Al menos no tanto como cuando ella lo llamó así.

―Ten esta tarjeta. ―Dijo B, estirando la Mastercard Black de Misa hacia el sucesor. ―Con esto puedes hacer lo que se te venga en gana.

―Oh. Mi. ¡Dios! ―. Mello saltó aun mas de la emoción y arranchó de las manos de B la preciosa tarjeta.

― ¿¡Eh! B, esa tarjeta es mía, ¡La necesitamos! ―Misa intentó quitarle la tarjeta al rubio frente a ella quien la esquivó y chasqueó dos veces la lengua. ―Lo que se regala no se quita, rubita.

―No necesitaremos la tarjeta. No es más que un problema. ―Escucharon a Beyond decir, mientras se retiraba los molestos lentes de contacto de Misa.

―Pero B, ninguno de los dos tiene dinero.

― ¡Uhh! Tendrán que robar para sobrevivir, querida…

―No me digas querida.

Beyond salió de lo que parecía el baño en el remolque y sonrió hacia los dos. ―Será tan divertido, ¿No es así, Misa? Tú querías saber de mí, y así será. Aprenderás junto a la práctica.

―No haré nada. ― Dijo Misa, cruzándose de manos.

―Ya lo veremos. ― Canturreó Beyond, sobando una mejilla de la rubia, apreciando sus continuos sonrojos. ―Ahora Mello, puedes irte, gracias.

―Gracias a ti, dude. ― Replicó observando con brillo en los ojos la Black en sus manos.

Mello se aproximó al auto aun con la mirada en su nuevo regalo sin prestar atención a nada mas en su alrededor.

―Por cierto, Mello. Compra lo que más puedas con esa tarjeta.

―Claro, B ¡Gracias!

Beyond volvió la mirada a Misa que seguía cruzada de brazos y sonrojada, pero con la mirada fija en su entorno. Sonrió y señaló una pared con un gancho, la cual jaló y apareció una cama. ―No te preocupes, ya limpiaremos el lugar. Es solo para que te hagas una idea, Amane.

―No, no. Está bien… ¿Por qué le diste la tarjeta? ―Preguntó yendo hacia donde B se había ido a quitar los pupilentes.

―Tenía un GPS.

― ¿En serio? ―Misa estaba sorprendida, jamás había notado algo raro en la tarjeta, ni que tuviese algún tipo de dispositivo de rastreo.

―Supongo que L lo puso por tu propia seguridad en un principio. Ahora es obvio que le sería más que herramienta útil para atraparnos y encarcelarnos, así que se la di al muchacho para que siga su rastro y listo.

―Has condenado al pobre, ¿Por qué hiciste eso? Pensé que era tu amigo.

Misa estaba molesta, no podía creer que tras la ayuda que les había brindado el chico, aunque muy grosero, le hubiese hecho eso.

―No te preocupes, Mello sabe de L y viceversa. El peor castigo que le podrían dar es liberarlo de la verdadera condena que le espera al enfrentarse con los demás como él.

― ¿De qué hablas?

―Conozco a Mello. Algún día puede que me lo agradezca.

Beyond prosiguió a despojarse de la ropa incomoda que cargaba puesta y buscar su típico buzo blanco y jean.

―Está bien… Oye, ¿Cómo es posible que haya un baño aquí?

B sonrió. ― ¿Ves esa zanja? ―Señaló hacia la ventana y la joven asintió.

―Pues está conectada al baño.

― ¡Asco! Tenía la esperanza de poder bañarme ahí― Se quejó la rubia, jalando de sus cabellos de la desesperación. ―No puedo estar mucho tiempo sin asearme.

―Hay un rio a 1 km de aquí, por si te interesa. ―Dijo B, restándole importancia.

―De ninguna manera, podría perderme o puede haber algún tipo de asesino con una moto sierra o algo por al estilo allá fuera―. Misa se estremeció ante la idea, y se maldijo por el montón de películas de terror que veía durante las noches sin Light.

―He revisado el área y te aseguro que no corres más peligro allá fuera que acá dentro. ―Rió.

―Es en serio, Beyond Birthday. Ahora limpiemos este chiquero rápido.

B se encogió de hombros ante la falta de humor en la rubia y se dispuso a ayudarla a acomodar los muebles y sacudirlos, llenando el remolque entero de polvo. Misa abrió las ventanas tosiendo y agitando las manos desesperadamente para que salga toda la suciedad, quejándose de Beyond y su no uso del supuesto gran intelecto que poseía, como para prever que pasaría algo así y se pusiese a mover todo sin antes abrir las ventanas.

―Lo siento, no pensé que estaría todo tan sucio. ―Se disculpó cargando un sillón de madera cubierto en una sabana floreada.

― ¿Cuántos años llevabas en prisión? ―. Preguntó Misa, sacando unos cojines por la ventana y sacudiéndolos.

―Dos años, aproximadamente. Esperaba condena de muerte, pero aparentemente a L se le ocurrió dar la orden de mantenerme con vida y sufriendo en prisión hasta que muera naturalmente. ¿No es un amor?

Misa frunció el ceño y continúo sacudiendo objetos fuera de la ventana, recordándose que B odiaba por algún motivo a L, por eso sus expresiones al referirse a él. ¿Qué podría haber hecho aquel detective? Se supone que ese panda lo único que hacía era estar frente al monitos 24/7, comiendo dulces y resolviendo casos… Se supone.

―Dos años es suficiente tiempo como para que todo se llene de polvo, B― Misa contestó de forma simpática, tratando de evitar que B se moleste o algo y termine siendo él quien cargue la moto sierra cuando valla al río a bañarse.

El ojirojo no dio replica alguna y sacó otro mueble para repetir el proceso. Misa luego de sacudir las cosas barrió el piso del remolque y se sentó en uno de los muebles ya sacudidos de B, observando bien el lugar. Las paredes estaban tapizadas de un color ocre bastante cálido acompañadas de marcos de fotografía en algunos lugares. No había fotos en ellas, solo las típicas imágenes que vienen en los marcos al comprarlos. Los pequeños muebles, 3 para ser exactos, estaban alineados frente a la puerta y ninguno de ellos era parecido ni combinaban, como si B hubiese ido a tres lugares diferentes a buscar los que quisiese sin importar que sean parecidos.

La sabana de los cubría era floreada, y tapiñaba lo diferente de los muebles ya que los tres eran del mismo tamaño. Todo esto daba al remolque una apariencia familiar, no había nada de singular en él que pudiese indicar que aquí vivía un asesino en serie u algo parecido.

Misa acomodó un mechón dorado detrás de su oreja, observando el pequeño espacio amueblado al final del remolque y oyó los pasos de B entrando por la estrecha puerta.

―Ahí dormiré. ―Dijo luego de seguir con la mirada lo que tanto observaba Misa.

―Claro, solo hay una cama…

―Así es. Como puedes apreciar, este no es el mejor lugar del mundo pero es en donde tendrás que quedarte en las siguientes dos semanas y media que te quedan en Los Ángeles.

Mis abrazó sus piernas, poniéndose en una posición similar a la de L. ―Ah… Bueno.

B contempló a la rubia unos instantes y notó tristeza en ella. Sabía que no debería ser de importancia así que fue hacia su pequeño espacio y se dispuso a sacar todos los objetos de sus bolsillos. Mermelada, luego de todo esto necesitaba uno, o tal vez mas jarros de su delicioso manjar. Serían semanas largas para él. Lidiar con Misa, llevar a cabo sus planes y sobrevivir… Sip, requería de su mermelada.

WAAA, final de capítulo… muy bien, ahora que he terminado, quisiera afirmar que las actitudes criticonas de este Mello no son para nada como pienso ewe, solo digo, por si acaso… Me encanta la ropa gótica y más aun la gente que la usa *-* y si por ahí leyeron algo que uno de los personajes criticaban, pues en realidad no es porque yo lo critique o me parezca mal

(a menos que me queje del reggaetón o Justin Bieber e_e… lo que me recuerda que tengo que editar los capítulos anteriores que tienen unos errores horrorosos y me doy cuenta recién al releerlos TwT debo dejar de actualizar apenas termino de escribir… definitivamente xD)

Bueno, adiosito y hasta el próximo capítulo :3

SheLovesBBLFlippy~