—¡Llegas tarde!— su voz resonó en la oficina y la madera crujió en ese violento golpe contra la mesa.—¡No es un buen día para que llegues a la hora que se te pare el culo!
—Tuve unos inconvenientes en la mañana— guardó las manos en los bolsillos recordando aquel traspié en su casa donde la chica estaba dormida sobre su pecho, él no la iba a despertar.
—Tú siempre tienes problemas en las mañanas—escupió sus palabras con odio y giró su silla de cuero mirando a la ventana.—Hoy habrá una charla en el aula magna sobre los desafíos del año académico.
—No se escucha tan terrible.
—Espero que sigas diciendo lo mismo—lo miró de reojo y un mal presentimiento apretó su pecho.— La persona que dará la charla será un miembro del ministerio.
—¿Te refieres a?—inconsciente empuñó sus manos.
—Sí, Kakashi...esos desgraciados vendrán a inspeccionar a toda la universidad.
—Tsunade-sama...¿no puedes hacer nada?
—Somos una universidad pública, estamos a merced del Estado— suspiró cansada.— Te estoy informando de esto primero porque sabes...
—¿Por Hinata?— fue difícil pronunciar su nombre sin pensar en las intenciones del ministerio. Tsunade asintió en silencio.
—No debemos poner en peligro a los demás estudiantes, Kakashi— explicó, no le gustaba cómo iba la conversación. — Si ocurre algo, no podré defenderla.
—Es decir...¿la entregarias?— su mirada se agudizó con fiereza. Tsunade no respondió, sólo se dedicó a tomar otro sorbo de alcohol que tenía en el escritorio. — ¿Harías eso?
—¡Carajo! ¡Claro que no!— el vaso sonó en la mesa. —¡Es tu obligación mantenerla a raya!
Sabía que la mujer se ponía ruda cuando estaba bajo demasiada presión. Cruzó los brazos sobre su pecho y miró compasivo a su jefa.
—No te preocupes, Hinata pasará como un estudiante normal— a pesar de sus palabras, esa expresión no se suavizó. —¿Hay algo más?
Un sonoro suspiro llenó la habitación.
—Ya hablé con la Federación de estudiantes...—sostuvo la cabeza entre sus manos y cerró los ojos por un momento, todo se estaba tornando más complicado de lo que pensaba.— Lo más probable es que ingresen funcionarios o estudiantes infiltrados que espíen y delaten ¿sabes que significa eso?
Quiso responder pero supo que guardar silencio era lo mejor que podía hacer.
— Van a desaparecer personas, Kakashi.
Cerró los ojos, el malestar en su interior debía canalizarlo, neutralizarlo con el razonamiento. Era cierto, muchas personas morirán durante los próximos años y él aún no podía hacer algo por ellos.
Durante dos meses terminó de estudiar. Pasaba las mañanas entrenando, luego trabajando con el médico que más que una profesión eran clases particulares. Aprendió lo necesario para ingresar a segundo año de tecnología médica. Era increíble lo mucho que había avanzado.
Además, su relación con Kakashi seguía extraña desde lo romántico. Todas las noches después de estudiar, ella llegaba con dos tazas de té al balcón del médico, él aparecía en el umbral de la puerta y se sentaba al lado de la chica. Conversaban todas las noches o sólo se quedaban mirando el cielo.
Hinata aprendía de Kakashi con sólo observar su comportamiento: él nunca se tomaba el té que le traía; apoyaba su cabeza en la mano cuando la escuchaba y cuando no, cruzaba los brazos; en el segundo cigarrillo terminaba la conversación parándose de la silla y comenzaba a guardar sus cosas; cuando estaba muy cansado sólo miraba hacia el cielo hasta que cerraba los ojos, Hinata intentaba despertarlo pero sólo lograba sentir esos brazos alrededor de su cuerpo atrayéndola a sobre sus piernas. Nunca supo de dónde salía una manta que los cubría a ambos. Supo pequeños segmentos de su vida como que pasó su infancia y adolescencia en el extranjero o que nunca conoció a su madre. Sin embargo, era muy reacio a hablar sobre cómo llegó a trabajar en los campos de concentración, el lugar que le causaba más curiosidad.
Aún así, lo más adrenalínico que vivía Hinata era el momento de compartir cama con él, en ocasiones evitaba el contacto yendo a su habitación pero la necesidad de estar con Kakashi se había vuelto una misteriosa droga que no podía entender. Estar mirándose por largos ratos mientras él acariciaba su mano que caía sobre la almohada, insistentes besos que terminan en una muralla divisoria o simples abrazos donde se acomodaban para esperar el día siguiente.
El día anterior no contuvo sus ganas de hablar de lo muy emocionada que estaba por entrar a la universidad.
Y no se equivocaba.
Estaba extasiada con lo que veía, los botones ya estaban floreciendo por la primavera. No podía creer que este día por fin había llegado, tocó el pilar de la entrada.
No, no estaba soñando.
Una de las mejores universidades abría sus puertas para una mujer que busca restaurar su humanidad. Ingresó tímidamente al campus observando a todas las personas que conviven en una extraña armonía. Algunos sentados en los pastos, otros en parejas o llevando muchos libros; podía definir a algunos profesores pero lo que le sorprendía de todo el paisaje era la humanidad que recorría el ambiente. Todos se veían como iguales en diferentes situaciones.
Apretó la libreta contra el pecho, no quería dar una mala impresión en el primer encuentro con las personas. A pesar de la temperatura intentó cubrir su cuerpo, quería evitar que sus cicatrices se volvieran el centro de atención.
Recordatorio: Tienes clases a las 11:30 am, salón B315
"Vamos Hinata...empecemos ¡tú puedes!" Se animó mientras se dirigía al edificio principal.
—¿Tsunade-sama ya habló contigo?— estaba apoyado en el barandal que daba hacia el patio.
—Sí— encendió un cigarro de puro ocio, no quería fumar, quizás podría ver cómo se consumían las cenizas en su mano.— ¿Habló contigo?
—Me citó a primera hora— rió irónico— Fuiste tu quien llegó tarde, la reunión era para ambos.
—Lo sé y eso es impresionante...tú eres el impuntual— se detuvo a mirar el primer piso del edificio.— Pero es mejor separar el tema de Sasuke y Hinata ¿sabes?
—Eso es cierto...Kakashi, no podrás evitar que se encuentren— se giró al ver a su amigo.
—Obito...hay cosas más importantes que eso—por fin se detuvo a mirar al hombre a su lado, que llenaba sus ojos con lágrimas artificiales.
—¡Claro que lo sé!— protestó y pestañeó con fuerza.—Es más ¿no deberías estar en reunión?
—Cierto— perezoso se levantó de la baranda y comenzó a caminar. —Tú deberías estar ahí, yo no.
—¡Cielos! ¿Comenzarás con lo mismo? Eres el médico más apto— sonrió animoso.
—No me gustan estos puestos— suspiró.—Eras el mejor para el cargo.
—¡Vaya que llorón! ¡Algún día debes asumir responsabilidades y dejar de ser vago!— la sonora risa de Obito llenó el corredor. —Será mejor que vayas...no es un buen día para que llegues tarde.
—Nos vemos más tarde— alzó la mano.
—Nos vemos Sr. Decano— suspiró cansado al escuchar la burla de su amigo, no importa cuanto tiempo pasase, ellos seguían siendo los mismos.
No esperaba reconocimientos por su labor, era bastante egoísta con sus investigaciones y sólo iba a examinar pacientes según le ordenaran. Su fama no la podía tapar con un dedo, desde un gran médico hasta un hijo de puta como profesor. Y sin embargo, lo eligieron a él como representante de la facultad de salud. Lo negó varias veces cada vez que salía la propuesta, no le gustaban este tipo de responsabilidades y más aún sabiendo que Obito era uno de los más aptos para el puesto. Ese hombre tenía el perfil perfecto, a pesar de ser un poco despistado tenía ese grado de humanidad que a él le faltaba desarrollar, es a fin con los estudiantes y colegas.
Cuando supo que no podía seguir rechazando la oferta se mantuvo todo el día en el tejado mirando el cielo, quizás era una forma de evadir la respuesta pero apareció él con su alegría, no supo muy bien que hablar en ese momento y prefirió ignorar todo aquello que le quisieran decir. A cambio de eso recibió un apretón y le dijo con cariño "vamos, sé que lo puedes hacer".
Eso era lo que más admiraba de él, esa entrega incondicional que tenía por aquellos que amaba.
"Eso sonó muy gay", suspiró antes de llegar al cuarto piso.
Miró el reloj, aún tenía tiempo antes que llegaran los decanos o eso pensó. Abrió la puerta del salón de consejo para ver ese mar de miradas acusatorias y suspiró, odiaba el excesivo sentimiento de responsabilidad de sus colegas. Tal parece que todos iban a tener un mal día. En silencio tomó su puesto como uno de los directivos de la universidad.
—Pensábamos que no llegarías— habló el decano de la facultad de educación, Iruka Umino
—Estaba en una reunión con mis tesistas— se encogió de hombros, sabía que podía bromear un poco con su amigo.
—Nunca cambias— el viejo Shikaku Nara, decano de la facultad de derecho. Sólo se limitó a reír para distender el ambiente.
—¿Qué estamos esperando?— preguntó Mei Terumi, decano de la facultad de ciencias naturales y exactas.
—A Tsunade-sama...fue a recibir a un invitado— la voz nerviosa de Tenzou, decano de la facultad de artes, alertó lo que posiblemente podría venir.
—¿Te refieres a?— Iruka no ocultó su sorpresa.
—Había escuchado rumores pero nunca pensé que sería cierto— comentó Shikaku.
—Es por eso que nos convocaron a esta reunión— el médico sostuvo las manos sobre su rostro.
—Nunca pensé que fuera tan pronto— Yamato movió nervioso su lápiz sobre la tablilla electrónica. —Se mueven más rápido que nosotros.
—Lo han planeado desde un principio— la mujer cruzó los brazos sobre su busto.— Era cuestión de tiempo.
—Debemos resguardar a los estudiantes— propuso Iruka. Sin embargo, la conversación fue interrumpida cuando las puertas se abrieron de par en par.
"Oh...mierda"pensó cuando lo vio cruzar por esa puerta, todavía tenía esa sonrisa socarrona y no podía negarlo, tenía unas ganas de molerlo a golpes.
Estaba sentada en una de las mesas de la cafetería, revolvía su té desganada y apoyaba la cabeza en una mano. Había recorrido todo el edificio, estaba segura que lo hizo por completo y nunca encontró el salón. Pasó cuatro veces por la cafetería hasta que por fin se dio cuenta que caminó en círculos todo ese tiempo ¿te puedes perder en una universidad? Claro que sí, en especial cuando hay más de cinco edificios en todo el campus.
Era un desastre, intentó preguntar pero por alguna extraña razón todo el mundo estaba interesado en una charla magistral en el aula magna. Suspiró derrotada, pensaba que este día sería perfecto para ella. "No puedo perder la primera clase ¿qué hago?" Tomó su cabeza entre las manos mientras se lamentaba.
—¿Hinata-chan?
—¡Kiba-kun!— se sorprendió ver al chico que caminaba entre las mesas para llegar a ella.
—¡Vaya! Así que por fin entraste a estudiar— el chico se sentó a su lado y puso su vaso junto al suyo. —¿Estás bien Hinata?
—¿Ah?...sí...no, en realidad estoy perdida...—bajó la cabeza apenada, ya se sentía patética y su voz lo reflejaba. —No encuentro la sala B315...
—Tranquila, a todos los novatos les pasa— sonrió y habló orgulloso. —Menos a mi, claro, toda mi familia ha estudiado aquí así que me se esta universidad de memoria.
—¿En serio?— sus blanquecinos ojos se iluminaron. —Kiba-kun...eres genial.
—¡Eh! Claro, lo soy...— por primera vez en su vida alguien lo encontró importante después que a nadie le gustaba su fanfarroneo, entonces apareció, en forma de una chica muy despistada pero apareció. Tosió un poco incómodo. —El salón que buscas está en el edificio que está frente a la fuente.
Parpadeó confundida.
—Esta es la facultad de ciencias y la que buscas es la facultad de salud.
—Oh...— ahí fue cuando supo que sí se veía bastante patética. Sonrió intentando alejar los malos pensamientos.—¿Aquí es donde estudias?
—Sí, aquí están las carreras relacionadas con fauna y flora...también están los chicos raros de laboratorio. —habló bajó señalando a unas personas que estaban sentadas en la otra mesa con sus computadores y varios granos en la cara.
—Me gusta trabajar en un laboratorio— infló los cachetes molesta.
—Pero estás en el área de salud, no como esos chicos de allá— aplastó las mejillas de Hinata soltado todo el aire en una expresión de inocencia.—Además, te juntas conmigo, eso te hace guay.
—Guay...—ladeó su cabeza y sonrió, podía sentir como sus mejillas se calentaban. Estaba muy feliz que Kiba fuese su amigo. —Y dime Kiba-kun ¿estabas en clases?
—Sí, desde temprano y aproveché de pasar por la cafetería.— Saboreó un poco de su tazón— ¿cómo van las cosas con Kakashi-sensei?
Esa palabra la detuvo antes de responder.
—¿Sensei?— miró curiosa a su amigo, Kiba no dudó en expresar su sorpresa.
—Pensé que lo sabías...Kakashi-sensei es-
—¡Kiba!— lo vió a lo lejos, esos ojos azules que brillaban intensos apretó sus manos instintivamente, no podía negar la curiosidad que sentía por esa persona.
—Naruto...—susurró, el chico no se percató de las palabras de Hinata.— Es él...
—¿Qué pasa ahora, Naruto?— notaba el leve tono de fastidio. — Estoy ocupado ¿ves?
—¿Ah?— el rubio entrecerró los ojos detallando cada aspecto de la joven. Se sentía intimidada más aún cuando soltó un grito que logró erizar todo su cuerpo.— ¡Tú! ¡Eres la chica que lee libros pervertidos!
Fue un silencio absoluto. Todos en la cafetería se giraron a mirar a Hinata, los colores subieron por su rostro como un volcán a punto de iniciar la erupción y las insistentes ganas de salir corriendo de ese lugar se hicieron insoportable. Ocultó su cara entre las manos, en un pequeño movimiento quiso ver a su amigo que la miraba con asco.
—¡Kiba-kun! ¡N-no...no es lo que crees!—intentó acercarse pero el chico seguía totalmente impactado con la noticia.
Volvió a cubrir su rostro. Tenía razón, este día no estaba saliendo como lo había planeado.
—Como sea ¿a qué vienes?— Kiba le restó importancia a las palabras de su amigo, sin embargo, notó esa espesa aura que nacía de la chica a su lado. — ¿Hinata? ¿Qué tienes?
"No soy pervertida, no soy pervertida, no soy pervertida..."
—Vaya...— Kiba tragó pesado al ver el depresivo ambiente que cubría a Hinata.
—¡Naruto! Por Dios, te he estado buscando por todos lados ¿dónde te habías metido?
—Sakura-chan...—parpadeó un par de veces hasta poder formular sus palabras.— Necesitaba hablar con Kiba pero está con su amiga rara.
"¿Rara?" Un duro golpe a su autoestima, se acostó sobre la mesa derrotada.
—¿Qué le pasa?—la chica de cabellos rosado habló con Kiba.
—Naruto la ofendió— señaló al rubio.
—¡¿Qué hiciste qué?!— furiosa tronó sus puños.
—¡S-Sakura-chan!— retrocedió temeroso, el cuerpo del chico temblaba violentamente con cada paso que daba la joven.
—¡¿Qué te he dicho sobre ofender a las señoritas?! ¡No has aprendido nada! ¡Eres un idiota!
Los estruendosos sonidos lograron llamar su atención. Levantó la vista y se encontró con la molesta mirada de una chica de cabello rosado. Ella era delgada y se veía totalmente segura de su ser. Sakura notó esos extraños ojos que se posaban sobre ella.
—¿Cómo te llamas?
—Hinata...—respondió tímidamente, no quería hacerla enojar por ningún motivo, se notaba a primera vista que tenía un carácter explosivo.
— Me llamo Sakura— se sentó frente a ella. —Disculpa a mi compañero, no tiene cerebro.
—No importa— sonrió.
—Fue una buena paliza— Kiba señaló el cuerpo golpeado del chico que yacía en el suelo.— ¿En qué andas?
—Estaba buscando a Kakashi-sensei, necesito el currículum de primero para hacer las clases— apoyó la cara en su mano en acto de fastidio. Otra vez mencionan al médico y eso le causaba curiosidad.— Ese vago...nunca está cuando lo necesito.
Kiba miró a Hinata inquisitivamente. No sabía cómo reaccionaría.
—Hablando de eso ¿eres de primer año?
—¿Eh? No...soy de segundo año en tecnología médica— intentó esquivar la mirada sorprendida de la chica. Le avergonzaba tener tanta atención.
—¡No me digas que!—apoyó con fuerza sus manos sobre la mesa. Hinata sostuvo la respiración ante tanta euforia.
—¿Qué pasa, Sakura?—intervino el chico perro.
Rápidamente la joven sacó una pequeña linterna de su bolsillo y llegó al lado de la chica de ojos blanco. La luz iluminó sus pupilas, quiso alejarse de esa molesta sensación pero Sakura sostenía firme su rostro. Estaba totalmente incómoda siendo examinada por ella.
—¿Sakura?— tímidamente la llamó pero ella seguía extasiada con sus ojos.
—Kakashi-sensei me contó que llegaría una paciente a estudiar...¡no lo puedo creer! ¡Tienes sus prótesis!...Nunca había visto una.
—Sakura...suéltala— Kiba exigió extrañado con toda la situación. — Hinata no es un ratón de laboratorio.
—¡Lo siento!— la soltó enseguida con una risa nerviosa, Hinata sólo sonreía por mera cortesía mientras que ella cubría sus manos pidiendo perdón. —Sólo quería conocer las prótesis...lo siento mucho.
—Está bien...no importa Sakura-san—dijo masajeando su rostro, la había apretado muy fuerte.
—Al final de todo eres rara— se burló de su compañera que le dió una mirada asesina. Hinata rió divertida, estas personas tenían algo que le interesaba mucho.
Recordatorio: tienes 10 minutos antes que comiencen la primera clase.
—Disculpen— se levantó rápido y tomó sus cosas— Tengo que ir a clases.
—¡Espera! Tengo clases contigo— la chica de cabellos rosado la siguió.
—¿También estudias tecnología médica?
—No, estudio medicina pero tengo algunas materias con otras carreras.— sonrió, los ojos de Hinata se iluminaron en una cálida bienvenida. — Adiós chicos.
—S-Sakura...chan—Kiba escuchó el quejido de dolor de su amigo caído en batalla.
—También tengo que ir a clases— se alejó.
—Me duele...ayuda...
—¿Trabajas en la universidad?— caminaban por el campus.
—Algo así, soy ayudante de la carrera.
—¿Qué es eso?
—Haces reforzamiento, revisas evaluaciones entre otras cosa— escuchaba con atención pero no podía dejar de apreciar el edificio que se erguía frente a ellas. Totalmente tecnológico y notoriamente más grande que los otros espacios, claramente fue despistada por no verlo antes.—Entonces cualquier duda que tengas puedes consultar conmigo.
—Muchas gracias, Sakura-san.
—¿Puedo preguntarte algo?—tenía una mirada esquiva, dejó de apreciar el edificio para fijarse plenamente en la chica.
—Claro— siguieron avanzando. Por un momento se cuestionó si Sakura tenía información clasificada ¿la habrá descubierto? Lanzó una sonrisa nerviosa esperando sus palabras.
—¿De verdad fuiste ciega?— parpadeó unos instantes confundida buscando la respuesta correcta.— Lo siento...pero tus ojos blancos, nunca había visto algo como eso.
—Oh...—guardó silencio por un momento— Está bien...fui ciega de nacimiento...Kakashi-san...él me ayudó con el tratamiento y me insertaron prótesis .
Sakura le regaló una radiante sonrisa. Era extraño, no lo podía negar, esta persona lograba inspirar en ella un tipo de confianza que le estaba agradando. Quizás se estaba apresurando a los hechos y sólo debía mantener la distancia pero estar cerca de ella le daba una sensación amigable, igual que con Kiba.
Entraron a un salón con forma de anfiteatro y pupitres compartidos, ella sólo seguía a su compañera por la sala hasta que sin darse cuenta chocó con su espalda.
—¿Sakura-san?
No respondió, estaba ahí parada frente a la corrida de mesas observando a lo que su parecer era un chico, uno con una mirada muy oscura. Su cabello era negro y su tez blanca, vestía una chaqueta negra con una camisa azul. Miró a Sakura quien estaba con su rostro encendido en carmín, supo enseguida cuáles eran sus sentimientos.
Sin embargo una extraña emoción inundó su pecho, acarició la clavícula intentando relajar el cuello. Sentía que esa presencia ya había estado con ella pero ¿en qué lugar? El chico giró su mirada en dirección hacia ellas pero no miró a la mujer de cabellos rosados sino que se fijó directamente en sus ojos blancos.
Frunció el ceño como si hubiera visto a su peor enemigo y se alejó a otra mesa, Sakura balbuceó cosas ilegibles de comprender. Hinata tragó pesado, no sabía que le había hecho para recibir aquel gesto ¿acaso se conocían?
Se sentaron y vio como Sakura observaba aquel chico que estaba unos puestos más adelante de ellas. Era esa mirada de tristeza que descansaba sobre su mano.
—¿Estás bien?
— Sí— su voz sonó débil y cómo si le hubiesen golpeado, despabiló en un ligero movimiento de cabeza. —¡Sí! Estoy bien...sólo que...
—¿Sólo qué?—sonrió cariñosa buscando un pequeño gesto de confianza.
—Hinata-chan ¿tienes novio?
Fue sólo una fracción de segundos cuando el rostro del médico apareció en su mente. Los colores subieron rápidos por su rostro y un pequeño chillido la delató. Sin embargo, fue una pregunta difícil de contestar porque no tenían una relación formal cómo salía en las novelas, Kakashi no le había pedido ser su novia aunque le dijo que la quería, pocas veces, pero lo dice y tienen una cierta cercanía que ambos disfruta. Se mantuvo en silencio por un momento.
—¿Hinata?— volvió a llamar como un pequeño cable a tierra.
—Algo así...—sostuvo su dedo sobre los labios intentando aparentar que estaba pensando pero en realidad estaba tratando de articular bien sus palabras.
—¿Entonces sabes lo que se siente estar enamorada y no ser correspondida?— volvió a tomar ese aire melancólico.
En realidad no lo sabía, ella era correspondida y es más, esperaban de Hinata una confirmación hacia los sentimientos. La verdad, todo fue muy rápido para ella a pesar que siempre le tuvo mucho cariño al médico nunca se detuvo a analizar lo que realmente sentía. Sin embargo, pudo notar que no era la respuesta que su compañera esperaba de ella.
—¿Cómo se llama?— intentó desviar el tema haciendo que suspirara con más tristeza.
—Sasuke Uchiha...también es de tercero en medicina— acostó su cabeza en la mesa— Y creo que me odia...
—No creo que lo haga...quizás es tímido— trató de buscar el lado positivo.
—Dios te escuche.
"Sasuke Uchiha" su nombre sonó en su mente, debía averiguar un poco más de él.
La clase comenzó, muchos dirán o pensarán "con normalidad" pero les pregunto ¿qué es normal para una persona que estuvo fuera del sistema toda su vida? Esa una interrogante que debemos plantear ante la visualización de esta chica. Comencemos por el hecho de que todos ocupaban tabletas, teclados digitales, computadores o grabadoras Falcon. Hinata por su parte ocupaba una pequeña libreta con un lápiz que decía "buena suerte" a un costado, lo que le valió la mirada desconcertada de muchos compañeros a su alrededor, incluyendo Sakura. Otro punto es la confusión que le producía la profesora al momento de explicar algún contenido u objetivo de la clase, no entendía que se guardaba o que se elimina de la materia.
Suspiró derrotada, las clases con el médico eran más simples: un "haz esto y aquello", con la típica interrogante de "¿y cómo lo hago?" Él sólo respondía "los libros tienen la respuesta". Pero ahora no sabía si la encontraría en esta clase.
La docente se llama Shizune, especializada en citodiagnóstico. Notaba tener una esencia agradable y jovial. Mientras explicaba vio a alguien en la puerta e hizo una seña para que se acercara.
Todos los presentes comenzaron a murmurar sobre él. Ahí estaba, con el chaleco sobre la camisa, esa mirada desinteresada que buscaba algo en la sala. Su corazón comenzó a palpitar rápidamente cuando lo vio entrar.
"Así que trabaja aquí" a pesar del nerviosismo que le causaba su presencia, no podía negar que estaba un poco molesta porque él no le dijo nada. Odiaba cuando ocultaba información. Apoyó su cabeza entre las manos, estaba enojada y frunció el ceño hasta que sus miradas se encontraron, todo se derrumbó dentro de ella cuando le regaló una sonrisa. "¿Por qué hace eso?" infló sus cachetes en protesta a esos ojos. Sin embargo, la distrajo la cantidad de murmullos a su alrededor con semblantes rosas y corazones.
"Kakashi-sensei es tan sexy", "es uno de los mejores médicos", "Kakashi-sensei es muy guapo", "¿Tendrá novia?", "Quiero ser su novia"
Por primera vez en mucho tiempo tuvo ese malestar en su pecho. Se sentía igual que cuando conoció a Hanare. Rodó los ojos molesta, no quería que nadie se refiera a su novio de esa manera. "Espera...No es mi novio...", es decir que no podía recriminar nada. Apretó los labios, de igual forma, le enfadaba los comentarios de esas personas.
—No se que le ven... es un vago— musitó molesta, Hinata se sorprendió ante tal gesto de sinceridad. —¿Qué? Es verdad, nunca está para hacer su trabajo y nunca entrega las cosas a tiempo. La gente debería bajarlo de ese pedestal.
Se cubrió la boca para evitar esa risa maliciosa que amenazaba por salir. Había alguien que lo conocía bien.
—Buenos días, soy Kakashi Hatake, su nuevo decano— habló un poco incómodo, sentía que alguien estaba hablando mal de él.— Cualquier situación háganlo saber a su coordinador y jefe de carrera ¿alguna duda?
Alguien alzó la mano y habló.
—¿Podemos ir hacia usted como última instancia?
—No, tengo poco tiempo para estar resolviendo problemas— su respuesta causó una sonora protesta por parte de los presentes.— Bueno...si no hay más dudas...hemos dado tiempo libre para que puedan asistir a una charla en el aula magna. Buen día.
Nadie esperó la opinión de la profesora que quiso hablar con sus alumnos sólo se levantaron de sus asientos y salieron del salón. Hinata comenzó a guardar sus cosas.
—Te dije...es un vago— repitió.— ¿Vas a la charla?
—Sí. —colgó su pequeño bolso sobre el hombro
El gran salón ya estaba repleto y mucho de alumnos estaban amontonados en los pasillos o la zona posterior, siendo que ya parecía un teatro, la cantidad de personas sobrepasó el número de asientos, incluso ellas se quedaron de pie en el último rincón del auditorio. Es probable que haya estado toda la comunidad universitaria, un leve escalofrío recorrió su espalda, no quería creerlo pero supo que lo podía sentir desde lejos. Unas ganas horribles de ver a través de los pesados telones la embargó, quizás podía activar su mirada y averiguar quiénes eran los invitados. Volteó en ambas direcciones inspeccionando el lugar, debía ser cuidadosa.
"Derecha: Sakura-san está distraída, todos están mirando hacia el frente, no hay nadie a mi lado izquierdo y atrás...bien...hagámoslo."
Sólo un instante, nadie tiene que notarlo. Cerró los ojos concentrando su energía y poco a poco podía sentir esas pequeñas irrigaciones apareciendo por su cara.
—¿Quién crees que vino?— desarticuló todo en un instante e intentó ocultar su rostro con la mano.
—No lo sé...— murmuró mientras que con las yemas de los dedos palpaba los pómulos, asegurándose que todo estaba en su lugar.
"Eso fue arriesgado" suspiró buscando calma.
Un hombre joven se acercó al podio, tenía su cabello sujetado en una coleta y una cicatriz atravesaba su rostro.
—Buenos días.
—Creo que nos metimos en una charla de educación— sonrió irónica moviendo sus cabellos rosados.
— Ilustre rector de nuestra universidad Tsunade...
—¿Por qué lo dices?— murmuró.
—Decano de la facultad de artes Yamato, director de asuntos estudiantiles Inoichi Yamanaka...
—Él es el decano de la facultad de educación—suspiró fastidiada— deberíamos irnos, podría preparar mi material.
—Un cordial saludo a todos los presentes.
—¿Te acompaño?—siguió a Sakura hacia la salida.
—Si quieres.
—El día de hoy nos acompañan importantes representantes del ministerio de educación, que han escogido nuestra casa de estudios para hablar de los desafíos, oportunidades y proyecciones para este nuevo gobierno.
—¡Espera! — detuvo a la chica antes de que saliera.— Quiero escuchar...
Podía sentir que la piel se comenzaba a erizar por debajo de su ropa.
—Brindemosle un caluroso aplauso al señor Sasori Akasuna.
Los sonidos de las palmas eran bastante hipócritas, todos estaban atentos cómo sería ese funcionario de gobierno. Desde el costado del escenario salió un hombre joven de cabello rojo, vestía un traje con el distintivo con forma de una nube roja que lograba erizar su piel.
—Muchas gracias— su voz era calmada, sin embargo, en el salón había un ambiente amenazador. La tensión podía palparse. —Como gobierno...no podíamos perdernos la inauguración del año académico de una de las universidades más prestigiosas del país y que ha brindado tanto progreso a nuestra sociedad.
—Sin embargo, como Estado democrático debemos delinear alguna directrices que se implementarán a lo largo del país— leía pausadamente la tableta frente a él.— Estamos en tiempos difíciles, no se los podemos negar, con el avance de las comunicaciones todos podemos saber sobre las situaciones políticas internacionales. Es por eso que debemos resguardar nuestra patria.
Los murmullos empezaron a sonar en la sala.
—Cuando nuestro partido lo componían únicamente doce miembros ya tenía dos principios: Primero, sería un partido con una verdadera ideología y segundo, sería intransigentemente el primer y único poder representativo del país— observó a Naruto quien constantemente hacía muecas, Sakura se mantuvo a su lado, por alguna razón nunca le soltó del brazo. — Tuvimos que permanecer en la minoría ya que movilizamos los elementos más valiosos de lucha y el sacrificio de la nación, que siempre no han estado en la mayoría, sino más bien en la minoría.
—¿Qué es esta mierda? — la voz de su compañera se tensó considerablemente.
— No lo sé...pero no me gusta como va esto...
— Hay siempre una parte del pueblo que sobresale como luchadores realmente activos y más se esperan de ellos que de millones de compatriotas camaradas de la población en general, para ellos no es simplemente suficiente poner la promesa: "Yo creo", si no más bien la aseveración "Yo lucho" — hizo una pausa, todo estaba tan silencioso que podía sentir su corazón latiendo con fuerza, una agobiante eternidad. — Es por eso que te llamo a tí hombre y mujer joven, que estudian por nuestra patria que luchen activamente contra el enemigo que corrompe nuestra sociedad.
— Para contrarrestar a este fiero adversario debemos definir los roles futuros de cada género. Para eso hemos abierto más cupos en las carreras de enfermería, educador, modismo, obstetricia, secretariado; designando la prioridad al desarrollo de la mujer y la creación de escuelas para futuras amas de casa — las voces comenzaron a sonar con más potencia, era denigrante escuchar esas palabras y muchas personas protestaban desde sus asientos. — Los hombres deben ser las cabecillas de nuestra sociedad, el pilar de la familia y el guerrero férreo de la patria, ellos tienen que luchar contra el enemigo y tú mujer, espéralo paciente conteniendo su fuerza.
—¡No puedo creer lo que está diciendo! ¡Le romperé el cráneo! — Sakura tronó sus nudillos. — No dejaré que me ofenda así.
—Espera... — apretó nuevamente su brazo y le señaló a un hombre de traje negro que las estaba observando— Ellos quieren que reacciones así...
—Maldición— con rabia mordió su pulgar.
—Nunca la dirección de esta juventud estará en manos de otros que no hayan salido de la Idea y del Movimiento. Él os ha formado, de él tenéis los estudios y a él serviréis. Así como vosotros hoy estáis frente a mí, de esta manera las jóvenes generaciones se encontraran, año tras año durante siglos, frente a nuestros líderes venideros. Aquellos que no quieran ser educados en el nacionalismo, fuente de nuestra sabiduría, encontrarán la respuesta en el aislamiento.— respiraba con dificultad mientras lo escuchaba, tenía coraje, no podía creer que hablara de los campos con tanta simplicidad, era una ofensa para ella. — En especial a tí.
Soltó el brazo de Sakura y pudo sentir cómo la mirada de ese hombre cruzó todo el teatro para llegar a ella. Su boca se secó causando un trago duro cayendo por su garganta.
—Te estamos buscando...
La voz se distorsionaba en su cabeza con sonidos graves y rasposos como si un demonio le estuviese hablando ¿Es posible que dijera eso en el discurso? ¿Han hackeado su Falcon? Las entrañas se retuercen en su interior, el dolor era horrible, contrajo las piernas para soportar el tormento que comenzaba a sentir.
— No puedes escapar de nosotros...
— ¿Escuchaste eso...?—habló con dificultad, buscaba la voz que salía de los altoparlantes pero la mirada confundida de su compañera horrorizó su cuerpo.
—¿Qué tendremos clases de historia y nacionalismo? Lo encuentro ridículo— todo su cuerpo se congeló, nadie sabía lo que estaba pasando ¿se estaba volviendo loca? Miró sus pies buscando estabilizarse pero esa voz no la dejaba tranquila, era el horrible sonido chirriante de sus sílabas.
—Sabes quienes somos y lo que tú eres...
"¡No!" Apretó los ojos con fuerza, su corazón palpitaba rápido, debía salir de ese lugar y huir lo más lejos posible. No estaba segura en ningún lugar, ellos vendrían por su cuerpo para destruirla de otra vez y caer en la miseria de este mundo.
—Eres el arma que hemos estado buscando...
El dolor era horrible, su mirada comenzaba a temblar e intentaba mantener la compostura pero era imposible. Sentía náuseas, podría vomitar ahí mismo "Tranquilízate..." respiró profundo intentando llenar sus pulmones pero por alguna razón el oxígeno de la habitación iba disminuyendo drásticamente, jadeaba desesperada e inútilmente masajeaba su pecho buscando calmar su resollar.
—Solo debes aceptarlo...
"Nunca" tomó la cabeza entre sus manos, no quería escucharlo, las lágrimas mojaban sus mejillas ¿por qué nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando?. "¡Paren esto por favor!" Gritaba pero su voz ya no se escuchaba sólo estaba ese horrible sonido que llenaba la sala. El llanto ahogado en esa crisis de pánico
—Hinata...
Abrió los ojos, los horrores de su mente la seguían torturando. No había nadie en el teatro sólo él y ella...el abismal ser sobre el podio dirigiéndose a la única persona.
—Pronto iremos por ti...
No podía estar pasando, el miedo era una sensación helada que petrificaba cada músculo de su cuerpo. Ella había luchado por su libertad, cada herida fue zurcida por el tiempo que resquebrajaba su piel, no volvería a pasar por el mismo sufrimiento. Inspiró la última gota de energía que quedaba en el íntimo espacio de su ser y vociferó su respuesta.
—¡No!
—Muchas gracias...— fue un shock, el pulso de su corazón la trajo de vuelta. ¿Qué había pasado? Miró hacia todos lados, no escuchaba nada y un molesto chillido llenaba su cabeza, perturba presionó su tímpano.
Todos estaban en el teatro, Sakura gritando al lado de Naruto. Nadie se había ido, ni nadie vio o escuchó lo que pasó. Rápidamente el sonido volvió como el roce de una bala.
—¡No nos representas! ¡No nos representas!— los gritos se escuchaban con fuerza, estaba desorientada. El dolor volvió.
Corrió chocando con todas las personas a su paso buscando un baño, su cuerpo se embistió contra las puertas llegando al retrete más cercano y expulsar todo el infierno por su boca.
¿Qué había sido eso? Estaba abrazada al borde del inodoro, la boca le sabía a bilis y a ácido ¿ellos lo sabían o sólo estaba jugando con su mente? Volvió a vaciar su estómago, las lágrimas caían inertes y podía sentir cómo su cuerpo dejaba de responder.
Lo único que sabía es que esas personas son peligrosas con ideales perversos. Su espalda cayó contra él puerta del baño, respiraba con dificultad. Sentía impotencia, no entendía si estaba loca o eso de verdad pasó, su cabeza le daba vueltas y le irritaba, ellos habían atravesado el único lugar seguro de su ser:
La mente.
El agua corría por su boca intentando limpiar el asqueroso sabor del vómito. Estaba agotada, suspiró, no sabía si eso le aliviaría pero trataba de controlar su cuerpo.
La puerta del baño se abrió de un arrebato.
—Creo que te confundiste de baño— sus ojos se agrandaron, esa voz la congeló por completo.— A menos que estés buscando un poco de acción.
—Hidan-san...— retrocedió intimidada— No me di cuenta...me iré al otro...
Intentó salir pero el hombre golpeó el muro evitando su paso. No se atrevió a mirarlo a los ojos.
—Iremos por ti— susurró en su oído, quedó petrificada al sentirlo tan cerca. Sus manos temblaban. —¿Sabes? Sólo necesito una pequeña muestra.
—Lo siento...no sé a qué se refiere— cada vez se hacía más pequeña, intentó avanzar pero fue inútil, ahora una fina hoja impedía su paso.— De verdad...no sé nada...
—¡No me mientas perra!— su voz resonó en toda la habitación logrando un pequeño temblor.— ¡¿Sabes que puedo hacer con esto?!...dejar una puta marca en ese rostro de muñeca ¡veamos si tu doctor te dará duro con una cara de mierda!
Se mantuvo quieta, ese hombre sólo presionaba la punta de la hoja sobre su mejilla. Odiaba a ese sujeto, estaba acostumbrada a ese tipo de ultraje pero ese hombre tenía algo que lograba hervirle la sangre hasta el punto de querer deshacerse de él de la manera más cruel posible. Apretó los dientes molesta, todo el coraje se estaba acumulando en su pecho y las horribles ganas de golpearlo empezaban a crecer dentro de ella. Podía sentir como esa energía se acumulaba en su pecho.
—Vamos...muéstrame las maravillas de ser un arma— su voz filosa le irritaba, apretó los ojos con fuerza, podía sentir la irrigación de venas en sus ojos— Un poco más y serás mía...
"Maldito...contrólate, por favor, resiste" ¿por qué le pasaba esto? ¿Por qué no podía controlarse en este momento? No quería que esto pasara y que las emociones se desbordaran sobre ella. Respiró antes que todo se perdiera en el vacío.
—Vamos puta...
—Yo-
—Ministro, con que aquí está— una mano apareció en el hombro del sujeto que hábilmente guardó su navaja. —Tsunade-sama lo estaba buscando.
—Gracias... Kakashi— su voz sonaba tensa, esa mirada de odio no lo logró intimidar. —Sólo no hagas cosas que podrían llevarte a una investigación.
Respiró con tranquilidad cuando el ministro se fue, más aún teniendo al médico frente a ella. Él comenzó a acariciar suavemente su cabeza y cerró los ojos.
—Que bueno que llegaste...— las lágrimas caían sobre sus mejillas y con fuerza restregaba sus ojos, no quería llorar. Por mucho que ella entrenase o se prepare para una inminente guerra no tenía la cabeza fría, no poseía ese espíritu con sed de sangre. Hinata seguía siendo débil.
—Nadie se debe enterar de este poder...no lo debes ocupar o pondrás en peligro a todos — su mirada era seria y su voz firme mientras con cariño acariciaba su cabeza. — ¿Está claro?
—Sí...— susurró, podía sentir el enojo del médico, casi fallaba y arruinaba todo. Suspiró, apretó sus manos buscando algo de valor y enfrentó esa mirada indiferente. — Sabes que no fue mi culpa.
Alejó su mano sorprendido, a pesar de las lágrimas ella estaba de pie frente a él con determinación. No quiso molestarse pero la sangre le hervía al saber que el ministro estaba cerca de ella. Estaba preocupado, desde que la vio salir tambaleándose del aula magna hasta saber que ese tipo estaba amenazándola con intención de delatarla fue más que suficiente para él. Suspiró y guardó las manos en sus bolsillo.
—Debes aprender a controlar tus emociones— su voz se cortaba en lo que sentía. Hinata agudizó su mirada como un felino y lo observó esperando aún más de él. Se rascó la cabeza un poco avergonzado. — Lo siento...estaba preocupado.
La joven sonrió cariñosa, amaba esas mejillas coloradas y sus ojos cálidos cuando lo hacía pero odiaba cuando lo empujaba a hacer este tipo de cosas, sacar lo más profundo de él. Hinata rodeó su cintura con los brazos y apoyó su cabeza en el pecho del hombre. Era casi instintivo acogerla con estos gestos, rodearla para atraer su pequeño cuerpo más cerca y descansar sobre su nuca. Respirar un poco más del cielo.
—Gracias...quería escuchar eso— despegó la mejilla del pecho del hombre y miró esos profundos esos.
—Eso fue trampa— habló ofendido lo que causó una pequeña risita en la joven. Acarició sus labios con la yema del pulgar, pudo sentir como la chica comenzaba a tensar su espalda en una reacción instintiva, se quedaron así un momento. Hinata poco a poco comenzó a levantar su cuerpo en la punta de los pies, esa mirada de deseo que guardaba en su interior lo enloquecía ¿cómo lograba tenerlo a sus pies? En sucabeza sonó la alarma de situaciones peligrosas y fantasiosas, no debía dejarse ganar por ese vil instinto— Hay asamblea de estudiantes...van los representantes de cada carrera pero puedes ir a ver la discusión...Es abierto a todos...quizás quieras saber qué piensan tus compañeros sobre la charla.
Se detuvo cuando lo escuchó hablar, qué tonta había sido, él trabaja en este lugar y no pensó en lo poco decoroso que es la situación, Kakashi es profesor de la universidad y ella una simple estudiante. Bajó la cabeza apenada, se alejó lento de ese cálido cuerpo, movió su cabeza en afirmación a lo que escuchaba.
— Nos vemos más tarde— estiraba su cuello un poco incómodo, simplemente se volteó y asintió con esos ojos blancos esquivos. Cuando sintió la puerta cerrarse mojó su rostro. Intentaba bajar todo el torbellino que le producía esa chica, no era correcto emocionarse, en especial con tanta gente vigilando. Suspiró, sin embargo, una potente arcada tronó la habitación. Desde el último baño había otro alumno con indigestión a su parecer. Rozó la perilla buscando destrabar la puerta pero para su sorpresa estaba abierta, tosió ante el horrible olor. Ahí estaba, abrazado al inodoro. — Vaya Sasuke...comiste mucho en la mañana.
El chico sólo lo miró con odio, ahora habían dos intoxicados o mejor dicho, dos hackeados. Remojó un pañuelo y se lo entregó para que pudiera limpiar su boca, frunció el ceño mientras observaba al chico. Lo sabía, la saliva se torna de un color marrón mientras intenta expulsar los componentes del organismo, ellos vieron cosas y debía averiguar cómo pasó todo, Sasuke le devolvió el pañuelo y él lo guardó.
—Eres asqueroso...deberías botar eso— jadeaba mientras sujetaba su estómago "cólicos", temblaba y sus labios cambiaron de color "posible fiebre".— ¿Qué estás mirando?
—Nada, sólo que te ves adorable— sonrió burlón, el chico notablemente molesto intentó arrojarle el papelero pero el sonido de su estómago gruñendo lo detuvo volviendo otra vez a verter todo el contenido en el inodoro. Kakashi cerró la puerta— Llamaré a tu tío.
Buscó en su chaleco una bolsa aislante para meter el pañuelo, odiaba cuando la gente lo tomaba por idiota, aunque le gustase jugar con las mentes de los demás esta no era una situación donde las cartas se juegan a la azar.
Salió del baño pero esa mirada lo detuvo en el pasillo, no parecía un alumno ni un colega, apretó la mandíbula, sabía a dónde pertenecía.
Un chico pálido con la mirada asesina, lo querían culpar si no entregaba esa información y ese sujeto estaba ahí para llevarlo. Otra arma utilizada por el gobierno.
Esos ojos marrones lo sostenían en una distracción perfecta, quería que cayera en su prueba pero él era más inteligente. Suavizó la mirada, los típicos ojos de docentes se posaron sobre ese chico.
—¿Necesitas algo?— preguntó, sonrió amable pero él no retrocedió. El primer paso que dio al frente el chico se escabulló entre las personas, al igual como un espectro dejando caer un pequeño papel. Se acercó y recogió la lámina que para su sorpresa era una hoja de fotografía. Marcada con plumón leyó esa macabra inscripción. — No olvides quien realmente es...
Con sólo tomar la fotografía entre sus dedos podía sentir la desesperación recorrer por cada vaso sanguíneo de su cuerpo, sin embargo, su corazón se paralizó completamente cuando vio quien estaba en esa foto. Buscó nuevamente por los pasillos, pero ya no había a nadie a quien culpar.
Guardó la imagen en su chaleco, nadie debía verla ni siquiera Hinata.
—¡Tranquilos, compañeros! ¡Acordamos juntarnos mañana para un nuevo Consejo de Presidentes!— una chica rubia se alzaba entre la bulliciosa reunión. —¡Por ahora, llamen a sus carreras a asamblea!
Todos hablaban contra lo que decía esa chica, Sakura le explicó que se llama Temari y que era secretaria de la Federación de estudiantes. Podía palpar la tensión de todas estas personas, sin embargo, le sorprendía la excesiva tranquilidad de ese chico llamado Gaara que permanecía de pie observando todo, él era el presidente. Una joven levantó la mano para hablar.
—Soy Tenten, presidente del centro de estudiantes de licenciatura en artes...entiendo que debemos hablar con nuestras carreras pero...primero hay que resguardar a todos los estudiantes politizados. — un amargo silencio embargó la sala, todos se miraban unos a otros entendiendo el dolor que significaba eso.
—Disculpa pero ¿qué pasa con aquellos que quieran luchar contra estos imbeciles?— sus palabras dividieron nuevamente a todos los presentes, Ino, representante de diseño de vestuario. —Debemos hacerles frente.
—Yo no expondré a los médicos a tus estupideces Ino-puerca— Sakura se alzó furiosa, nuevamente comenzaron a atropellarse unos con otros. Era una simple espectadora, quería contarles todo lo que sabía y decirles que era una locura enfrentarse a ellos, mostrarles lo crueles que pueden llegar a ser.
—Que problemático...— un chico se paró al lado de su pupitre, el vicepresidente de la Federación, Shikamaru Nara. La observó por un momento y luego centró su atención en la discusión, Sakura e Ino seguían exponiendo que era lo mejor. Apretó el lápiz en su mano, no había tiempo para discutir de esa manera.
—¡Deja de idealizar todo Ino! ¡No es necesario mandar a todos a la muerte!— la voz de Sakura resonó en el aula, sin embargo, todo se detuvo cuando ese chico entró con la mirada de dolor. Apretaba los puños con rabia, los dientes apretados y ese coraje que nacía de su pecho. —Naruto...
—Hay algo peor que la muerte Sakura-chan y lo sabes...— le sorprendió el hermetismo que se produjo, como si ese chico causara mucho respeto entre sus compañeros.— Sasuke perdió todo ¡todo! Su humanidad, el amor, su vida por esos imbéciles que lo torturaron y lo arrojaron ¡tú lo sabes!
Buscó la mirada de la chica, las lágrimas caían por ese blanquecino rostro. No podía creer lo que estaban diciendo, otra persona había vivido lo mismo que ella. La piel se erizaba, sabía que ese chico tenía mucho que contar.
—¡Lo tiraron a la basura Sakura-chan! ¡Y dices que no vas a pelear! Pues no hables por todos yo-
—¡Suficiente!— entre los representantes, el presidente se hizo camino para llegar al lado de Naruto
—¡Pero Gaara!— protestó, sin embargo, guardó silencio cuando el presidente sonrió amable. Avanzó unos pasos para hablar a todos los delegados.
—Compañeros, comprendo su sentir y sus temores pero no podemos desconocer las atrocidades que ha hecho el oficialismo en tiempos anteriores. Todos estamos al tanto de el caso del compañero de medicina y no hacer algo estaría mal...pero no podemos arriesgar las vidas de otros estudiantes— escuchaban atentos, por primera vez en la reunión se respiraba un ambiente de paz y unidad— Ustedes nos eligieron para ser su Federación y vamos a velar por todas las posturas...hablen con sus carreras, eviten las confrontaciones y manifestaciones; expliquen a los estudiantes politizados que habrán espacios democráticos en donde podrán expresar sus posturas y mostrar el rechazo ante las reformas pero lo más importante en estos momentos es permanecer unidos, debemos cuidarnos los unos a los otros.
Nadie se movió de su asiento, Sakura e Ino se miraron apenadas. Hinata tenía más preguntas que respuestas de todo lo que estaba pasando
—¡Se cierra la sesión de hoy! Enviaremos la acta a los respectivos representantes.
Estaba a punto de tomar sus cosas cuando Naruto se acerca a ella con una mirada triste ¿qué podía ofrecerle a ese chico? No había nada que los conectara o eso creía, contempló esos ojos azules que causaban un remolino de preguntas. Intentó sonreír, abrió su boca para saludarlo pero él la ignoró como si fuera un ser invisible en el camino. Vio a quien realmente se dirigía, Sakura, ambos se abrazaron en la tristeza. La curiosidad comenzaba a picarle las pupilas ¿qué tan importante era ese chico Sasuke?
—¿Así que no piensan manifestarse?— miraba en el microscopio la muestra de saliva. —¿Qué opina Naruto?
—Usted sabe que no está de acuerdo con eso...—suspiró mientras agitaba una probeta— No pondré a mis compañeros en riesgo.
—Naruto tampoco lo haría— comenzó a anotar en una libreta los componentes y llamó a la pelirosa — Acércame ese frasco por favor.
—Lo se, pero está preocupado por lo que le pasó a Sasuke— después de entregar el frasco se acercó por detrás del médico con actitud curiosa observando su investigación. —¿Qué está revisando?
—La saliva de una persona que consumió una droga— tomó un poco de la muestra y la introdujo en el frasco, lo agitó levemente hasta que cambió de color azul. — Un alcaloide ¿sabes de qué tipo?
—Salivación obscura casi café ¿el paciente sufrió alucinaciones?— asintió observando a su ayudante académica. — Debió vomitar por la cantidad que había en su sangre.
—¿Por lo que es?
—Dimetiltriptamina, es un potente alucinógeno, el color de la saliva muestra que tampoco era de buena calidad. — sostuvo el frasco mientras analizaba más posibilidades.
—Por eso eres mi ayudante— sonrió encantado con la pelirosa, ahora tenía más preguntas ¿en qué momento y lugar fue suministrado?
—Claro que si, usted no puede hacer nada solo— a pesar de la clara mirada ofendida que dio el médico a ella no le importó en absoluto. —Es más, tengo que quedarme aquí viendo cosas que no me competen ¿acaso no tiene otro ayudante?
—Sí tengo otro ayudante...— habló entre dientes, con esos ojos de cachorro que la desesperaba aún más. —Sólo que tú eres lo más cercano que tengo en estos momentos.
—Lo odio ¿sabía?— le arrancó el informe de las manos y se fue a procesar los datos al computador.
—Pensaba que me amabas, eres mi estudiante favorita— dijo aburrido mientras Sakura refunfuñaba furiosa contra el teclado del ordenador.
Quería estudiar, quería tener una vida normal como cualquier adulto joven pero lo ocurrido hoy día solamente indicaba el inminente peligro que corría, no podía escapar de ellos, estarían en todas partes buscándola incluso si se iba a otro país. Aún no podía dimensionar el poderío militar que tenían. Por primera vez en casa el acceso a internet no bloqueaba páginas nacionales e internacionales, la web comenzaba a ser un importante medio de comunicación e información, en ese momento se enteró de todo lo que estaba ocurriendo realmente ¿qué era este lugar aislado de todo? ¿Acaso nadie veía lo que estaba pasando?
Estaba inquieta, recordar lo que pasó durante el día le erizaba la piel y se preguntaba por sus visiones ¿estaba loca? ¿Acaso la paranoia estaba entrando a lo más profundo? ¿O ellos lo planearon? Tenía mil interrogantes, no sabía lo que estaba pasando, el tiempo transcurría peligroso para ellos para creer en alucinaciones. Aún no podía sacar el mal sabor de su boca ni olvidar el horrible perfume de marca de Hidan; sólo por ser él era asqueroso. Seguía en el laboratorio mirando los libros que iba a ocupar, su mente iba y venía con todo lo ocurrido. No tenía ganas de estudiar, a pesar de ser el primer día que a muchas personas les entusiasma para Hinata desapareció todo cuando los vio en la universidad. Acarició la tapa del texto, suspiró intentando dar un poco de ánimo a su vida. Lo único que podía hacer es ser cuidadosa con todos sus movimientos, ya sabía defenderse pero no había sangre fría en ella.
Tomó lo que necesitaba, salió en busca de su habitación. Unos ruidos la detuvieron a mitad de camino, pensó que era Kurenai pero era demasiado tarde para que ella estuviera aquí. Su corazón se aceleró al momento que lo vio parado frente al fregadero de la cocina, esas horribles ganas de acercarse a él hacía que le picaran las manos.
Apretó los libros contra su pecho, sentía que estaba en familia cada vez que él aparecía, cada vez que sonreía podía estar segura. Quiso saludar pero el encendedor en su mano la detuvo, tenía una hoja que comenzó a quemar ¿qué era aquello que ocultaba?
"No olvides que..." fue lo único que alcanzó a leer antes que se consumiera y fuera arrojado al lavaplatos ¿por qué quiere olvidar? ¿Qué es esa mirada triste? Había dolor en su corazón y ella no podía dar consuelo a la persona que quería, sólo por ese extraño sentimiento de confidencialidad que ambos pactaron en silencio.
Los contenidos eran más simples de lo que ella creyó, supuso que era por la capacidad de poder internalizar más rápido aquellos aspectos de relevancia. Hacia pequeños resúmenes o simplemente leía lo suficiente y de vez en cuando activaba su visión para trabajar más rápido. Pequeños golpes detuvieron su estudio.
—¿Si?
—Permiso— abrió despacio la puerta— quiero saber cómo le está yendo a mi futura ayudante.
—Emm...bien, creo— sonrío, el médico se apoyó en el escritorio inspeccionando los libros y apuntes.
—Citodiagnóstico...interesante— una pequeña travesura atravesó la mente de Hinata, quizás una forma de llamar su atención.
—Sí pero no comprendí muy bien estos puntos...¿podrías ayudarme?— hizo lo posible para no tartamudear pero sus mejillas ruborizadas la delataban, Kakashi sólo alzó una ceja en una actitud desentendida.
—Claro— tomó un libro y lo ojeó por unos instantes hasta que lo colocó frente a la joven. — Deberías leer estos capítulos.
—Gracias...—suspiró desanimada, a pesar de que quisiera acercarse a él, nunca dejaba esa actitud tan profesional. Escuchó una pequeña risa, supo que todo era una broma e iba a protestar pero sólo recibió una caricia en su cabeza, al igual que los niños.
—Eres adorable— sonrió mientras pasaba su mano por esas mejillas avergonzadas, sin embargo, esa expresión se desvaneció en sus pensamientos.— Hinata...¿entiendes lo que está pasando?
Asintió desviando la mirada.
—¿Pasó algo durante el día?
— Hidan...me acorraló en el baño— movía el lápiz distraída, recordando cada palabra que ese hombre le escupió en la cara.
—Eso ya lo sé— apoyó su brazo en la mesa para estar más cerca, pero esos esquivos lo alertaron. —¿Hay algo más? ¿Algo por lo que entraste al baño de hombres?
—No— su voz nerviosa la delataban ¿cómo le podía explicar lo que había visto y escuchado? Ni siquiera sabía que había sido todo ese espectáculo en su cabeza, no quería que la tomaran por loca. —Sólo estaba muy ansiosa y vomité el desayuno o me cayó mal el té de la cafetería de ciencias...eso es todo...tú sabes cómo es esto.
—Sí, lo sé— había una nueva pista, sin embargo, el hecho que le mintiera removió su corazón. Pudo palpar el temor en sus palabras ¿no confiaba en él? Apretó los labios y se mantuvo en silencio por un tiempo. Suspiró mientras se levantaba del escritorio. — Te dejo estudiar...te espero para dormir.
—No creo que pueda...— movía el lápiz, intentando esconder el nerviosismo. Kakashi se volteó curioso y cruzó los brazos sobre su pecho, giró su silla para poder mirarlo a los ojos. —Tengo que mucho...que estudiar.
Detestó esa mirada indiferente, no sabía qué más decir. Era cierto que iba a estudiar toda la noche y le apenaba no poder compartir más con él, como siempre lo hacen.
—Entiendo...— su voz sonó apagada ¿lo estaba lastimando? Hinata intentó explicarle pero dramáticamente alzó una mano en señal de silencio. —Ahora que estás haciendo lo que siempre quisiste, me desechas...
—¡No quise decir!
—Cómo un juguete...— lentamente se acercaba a la chica que se deshacía en disculpas y excusas, estaba haciendo lo imposible por no reír frente a ella. Apoyó su mano en el respaldo de la silla para poder acercarse a su tierna amante. —Yo que daría todo por ti...
—¡Yo también pero-!
—Sólo fui un medio para tus planes ¿cierto?— no entendía por qué decía esas cosas, durante estos meses han estado juntos disfrutando de los pequeños momentos de esa casa. Bajó su cabeza, no quería que él pensara esas cosas, quería demostrarle que ella... — Que siempre te he querido y me tratas así...
Esas palabras encendieron su corazón, muy pocas veces él hablaba de sus sentimientos y ahora lo dijo con tanta naturalidad como si llevaran años en lo mismo. Levantó la vista con esas dulces luces dando vuelta por sus mejillas. Ahí estaban esos ojos profundos que la miraban buscando una respuesta. Sentía que caía por un precipicio cada vez que él la contemplaba de esa manera, la adrenalina corriendo por sus venas.
Sus manos sujetaron sorpresivamente esa camisa gris atrayéndolo lentamente a esa boca que lo estaba llamando desde que inició el día. Tenía esa capacidad de volverlo loco, un simple beso donde acariciaba con cuidado esos finos labios podían llevar su ser a otra dimensión.
Enredó sus delgados dedos en esa cabellera gris sedosa, disfrutaba de esa complicidad que el médico le estaba otorgando; besar a su ritmo donde ella dirigía las caricias. Era extraño, conociendo lo controlador que era en ese aspecto.
Sin embargo, su mente comenzó a nublarse cuando el médico sacó las manos de la silla y comenzó a recorrer lentamente por sus hombros hasta la cintura. Describir esa sensación es imposible, ese calor que deja cada vez que comienza a presionar su cuerpo y volverse pequeña en sus brazos.
Rápidamente Kakashi buscó los muslos que sólo estaban cubiertos por ese short lila, el cuerpo de su amante se tensó al sentirlo tan cerca y un chillido se escapó cuando él la levantó. Hinata se aferró con fuerza por miedo a caer, sonrió mientras mordía suave sus labios. Con cuidado de no lastimarla la sentó en el escritorio alejando los libros y lápices. Ahora él se empeñaba en no acabar el beso, sus manos recorrían esa pequeña cintura mientras disfrutaba la profundidad de esa boca.
—¿Por qué...— presionaba los labios con fuerza mientras se abrazaba aún más al cuerpo del hombre. —...hiciste...eso?
—Me dolía la espalda— se separó sorprendida.— ¿Qué?
Parpadeó un par de veces intentando comprender toda la fogosidad que había en el ambiente era producto de un dolor de espalda. A pesar que sentía que el corazón estaba a punto de salirse del pecho no contuvo la risa.
Ese hombre sabía cómo sacar alegrías de ella.
—Eso es cruel, no hay conciencia por la gente alta— habló falsamente molesto mientras acariciaba sus piernas.
—Lo siento...—se cubrió la boca divertida, Kakashi hizo un puchero que encontró adorable para ser el frío médico, indiferente y vago. Sonrió, en un impulso pasó los brazos alrededor de su cuello y se apegó a él que la recibía acariciando su espalda. —Además...yo debería estar molesta contigo...
—¿Por qué lo dices?— estaba oculto en ese delicioso cuello, no perdió la oportunidad para dejar un pequeño beso mientras hablaba. Sin embargo, todo fue cayendo dentro de él cuando aún sujetando su cuello se separó levemente. Sus piernas a cada lado de su cadera, esa sudadera suelta que caía sobre ese busto que lo enloquecía. Esas mejillas ruborizadas que mostraban el maldito monstruo que podía llegar a ser y esos ojos esquivos que buscaban las palabras adecuadas para desquiciar. Suspiró buscando algo de razón en su cabeza, sabía que Hinata podía tenerlo a su merced si quisiera con sólo chasquear los dedos.
—No dijiste nada...sobre tu trabajo en la universidad—quería entender esta sensación extraña que le producía esa insistente mirada del médico, era como si la estuviera retando a algún tipo de juego, como si el calor sólo naciera de él y ella se estaba consumiendo al estar tan cerca. No podía mirarlo directamente a los ojos.
—¿Debía decir algo?— su voz se volvió profunda, podía sentir la vibración del pecho mientras hablaba. No estaba segura de lo que estaba pasando, una parte de ella quería detener todo y volver a tomar los libros pero la otra...quería saber hasta qué punto uno se puede quemar, debía elegir.
Y ella escogió el fuego.
—No lo sé...Kakashi-sensei— tomó el último aliento, sus alertas mentales fueron ignoradas y toda la cordura desapareció de él. Hinata había chasqueado los dedos.
No tuvo tiempo de reaccionar, Kakashi comenzó a besarla con hambre como si fuera a desaparecer en cualquier momento. Se aferró como pudo mientras intentaba sostener el ritmo frenético del médico. Intentó llamarlo pero era imposible, su voz no salía como ella quería, el calor la inundaba cada vez que él acariciaba su nuca y las terminaciones nerviosas la volvían más receptiva.
Sabía que debía detenerse y alejarse antes que todo empeorara, conocía las consecuencias pero estaba pasando por sobre ellas sin ningún remordimiento. Mordía sus labios, acariciaba con su lengua en cada posibilidad de profundizar. Tenía mucho calor y el cuerpo de su amante también se estaba envolviendo junto al fuego.
—Debemos...parar— Hinata asintió, sus labios dolían pero su cuerpo reaccionaba de otra manera, no sabía porqué experimentaba todo esto. Estaba confundida, sólo recibía besos castos, debía separarse pero hizo lo contrario. Acarició su cuello y comenzó a bajar hasta los primeros botones de la camisa, pasó las manos por su clavícula hasta bajar lentamente. Escuchaba cómo la respiración del médico se volvía más agitada—Hinata...
—Lo siento...— se sentía responsable de provocar ese fuego, volvió a buscar su boca para seguir jugando. Kakashi se alejó para llegar a su cuello y besarlo, dejar caminos que hacían que se retorciera por dentro, buscar la manera de pegarse de alguna manera a su cuerpo. Lentamente buscó su piel debajo de la sudadera acariciando cada centímetro de su espalda, rozando los tirantes del brasier en una peligrosa tentación.
No podía creer lo que estaba pasando, alguien la estaba haciendo sentir en las nubes. Gemidos salían de su garganta cada vez lamía su cuello y buscaba su boca. Su vientre se erizaba con cada roce que hacía contra su piel ¿por qué quería más? Ella sabía que no estaba preparada para eso pero ¿qué tenía Kakashi que la hacía volar por el espacio?
—Eres...maravillosa...—su voz se cortaba entre besos, el dolor era incontrolable. Había algo dentro de él que le exigía más y más. Acariciaba sus muslos, sus caderas mientras la devoraba con amor. Le impresionaba cuanto podía quererla y cuánto la podía desear. Los botones de su camisa iba desapareciendo de rato a rato con las manos traviesas que lo buscaban. —¿Estás segura...?
Asintió mientras revolvía su cabello y se aferraba a él con necesidad. Rápidamente Kakashi agarró firme su culo para presionarla contra él y llevarla a la cama.
Los recuerdos comenzaron a aparecer.
No podía...
Su cuerpo se tensó con temor y el pánico comenzó a crecer dentro de ella al sentir el duro miembro contra su pantaloncillos, intentó repetir constantemente en su cabeza que eso era lo que quería pero ¿por qué estaba aterrada? Es Kakashi, el hombre que la ha cuidado desde que se conocieron ¿por qué la ansiedad comenzaba a atraparla desde lo más profundo? No estaba preparada, apretó los ojos angustiada, mentalizándose una y otra vez que sería con una persona que no la dañaría, que la cuida y la protege pero la desesperación se apoderó de ella con los desastrosos recuerdos.
"Está bien...todo está bien..."
Pero en realidad todo estaba mal.
Tragó pesado todo lo que quería decir.
Un fuerte dolor nació en su intimidad, una dañada por las barbaridades de hombres enfermos que abusaban de ella todos los días y la torturaban con vejaciones, las sensaciones volvían a su cuerpo: las ganas de desgarrar el suelo esperando lo peor, la garganta seca por el miedo, buscar un lugar donde escapar. Tembló violentamente al sentir la suavidad de la cama, aguantó la respiración buscando su voz inexistente ahogada en los traumas pasados. Quería decirle que se había arrepentido, no estaba lista...aún no superaba todo el daño que hicieron.
Ayúdenla.
—¿Hinata?— su voz fue un cable a tierra, abrió los ojos y lo encontró preocupado mirándola mientras acariciaba su rostro. No supo muy bien qué pasó pero ya no veía nada, las lágrimas se agolparon en su vista. La rodeó en sus brazos que intentaban calmar ese llanto amargo. —Lo siento mucho...
¿Por qué ocurrían estas cosas? ¿Por qué no puede vivir como cualquier persona normal?
Se sentía inútil, estúpida, desconsiderada. Había jugado con fuego, quería mostrarle que lo quería, que entregaría su ser por él para protegerlo y cuidarlo. Pero estaba rota sin poder avanzar, con dolores que aún la martirizaban.
"Rota"
No supo en qué momento dejó de llorar o que el médico se estiró a su lado mirando el techo como si fuera el cielo que todas las noches los encuentra. Ninguno hablaba, sólo estaban ahí en un espacio que contenía un todo y un nada.
—Lo siento... —aún sonaba quebrada.— No pensé...que me sentiría...así...
No recibió respuestas, la culpa nacía dentro de ella como una presión incómoda en su pecho que intentó pasar suavizando con su mano. Miró por un momento, al médico que parecía estar en otro lugar del universo. "¿Qué he hecho?" Se mordió el labio triste, quizás estaba molesta con ella, pues se lo merecía.
—No te sientas culpable...a veces necesitamos un poco más de tiempo para dejar atrás las cosas que nos atormentan. — su voz era suave pero distante y pensativa.—No has hecho nada malo.
—Pero...— tomó una pausa, no sabía bien si debía decirlo. —Quería seguir...
—Yo también— suspiró, con cuidado tomó su mano y la cubrió con la suya acariciando la tersa piel.—No hay prisa.
—¿De verdad?
—Claro...siempre se puede hacer el amor en medio de guerras mundiales— volteó a verla con una sonrisa y ambos rieron.
En ese pequeño punto del espacio donde puedes reír, sin importar lo que esté ocurriendo afuera en el mundo. Kakashi lo sabía, esto no durará, desaparecerá antes que ella lo notara. Se extinguirán las notas y letras de amor que cosecharán en este tiempo.
Hinata apoyó la cabeza sobre su pecho y se quedó quedaron en silencio.
Dolía, no te lo puedo negar, duele saber que no serás la persona que terminará con todo y a pesar de lo que pudiera ocurrir. Igual serás culpado, porque de cierta manera, eres culpable.
******
Holaaaa!
Ufff casi dos meses sin actualizar, lo siento muchísimo ? ゚マᄏ pero fue un capitulo muy difícil de escribir porque quería expresar ese ambiente político y de persecución.
Para los estudiosos de la historia, el discurso de Sasori eran extractos de los discursos de Hitler. Debía describir muy bien para las futuras relaciones y espacio en que se desarrolla nuestra protagonista.
De verdad muchas gracias por leer,por votar y comentar (no sé por qué se cambió la letra) Déjenme sus opiniones en los comentarios ❤️?¬ンᄂ️
Ps: perdón por lo largo... ?
Nos leemos
Lua
