Capítulo 10

Que tal terminó la reunión? -le preguntó Ichigo a renji Abarai cuando lo vio entrar en su despacho con una carpeta -bien parece que tu técnica de shock los hizo reaccionar- respondió su ayudante con expresión adusta -Quieren volver a reunirse hoy-.

-¿Para qué? No pienso ceder ni una milésima -aseguró Ichigo perdiendo la sonrisa

-¿Qué es esa carpeta? ¿Más propuestas sin fundamento?

-No, esto no tiene nada que ver con la absorción -Renji se acercó a él con un gesto aún más sombrío a cada paso

-Creo que debo decirte que no te va a gustar, así que te sugiero que respires hondo antes de verlo.

Ichigo estaba a punto de agarrar la carpeta cuando se oyó un golpe en la puerta que comunicaba el despacho con el apartamento y no le gustó nada ver el cambio de actitud de su ayudante al ver aparecer a Rukia, y menos aún le gustó el aspecto de Rukia, la ligera capa de maquillaje no podía ocultar la palidez y preocupación de su rostro; se había puesto el mismo traje del día anterior y se había recogido el pelo en una de esas trenzas que él tanto odiaba.

-¿Qué ocurre? -le preguntó poniéndose en pie inmediatamente -¿Te encuentras mal?

-s... sí... No -respondió confundida y honestamente desconcertada por la presencia de Renji.

Ichigo entendió la mirada y le pidió a su ayudante que los dejara solos. Al marcharse, Renji no supo si llevarse la carpeta o dejársela a Ichigo.

-Me quedo con esto -dijo su jefe resolviendo la duda.

En cuando se hubo marchado, Ichigo centró toda su atención en Rukia.

-Cuéntame.

Apenas había pronunciado aquella palabra cuando empezó a sonar aquel endiablado teléfono y Rukia tuvo la sensación de estar reviviendo la escena del día anterior. Lo observó mientras hablaba, Increíble, pensó Rukia con cierto espíritu masoquista estaba increíble con aquel traje hecho a la medida con la mejor tela que se pudiera comprar. Aquel hombre lo tenía todo y sin embargo ella se sentía profundamente desgraciada. No podía detener la gélida sensación que le había invadido el cuerpo, el sentimiento de traición. Entonces supo que tenía que salir de allí in mediatamente, alejarse de el no quería oír su voz porque amaba aquel sonido aunque odiase al hombre.

-Me voy -anunció dándose media vuelta sin preocuparse por si la había oído o por si tendría algo que objetar, como siempre que quería hacer algo por su cuenta.

No había dado ni dos pasos cuando oyó que colgaba el teléfono y se acercaba a ella. La agarró del brazo del mismo que lo había hecho en la isla el día anterior. Rukia se volvió a mirarlo furibunda.

-No vuelvas a agarrarme de ese modo -dijo alejando el brazo de su alcance.

-¿Qué demonios te ocurre? -preguntó sin comprender el veneno de su voz.

-No soy ningún objeto que puedas manejar a tu antojo.

-No tenía intención...

-Claro que tenías intención -lo interrumpió-. Tú crees que te pertenezco, pero no es así.

-Esto es una locura- murmuró perplejo -Hace una hora eras una mujer bella, cariñosa y satisfecha y ahora has vuelto hecha una furia-.

Rukia no se molestó en contestar. Era cierto que la había seducido hasta hacerla convertirse en esa criatura patética una vez más y se odiaba a sí misma por haberlo permitido.

-¿Por qué llevas la misma ropa de ayer?

Le resultó tremendamente difícil contestar sin decirle el verdadero motivo, pero no quería contárselo, no quería oírle explicar por qué él disfrutaba de unos derechos que le negaba a ella.

-No tengo otra cosa. El que preparó mi equipaje sólo metió cosas para el clima de Grecia, no para este frío. Así que me voy a comprar algo. .

-Espérame -le pidió Ichigo venciendo el impulso de impedirle que saliera

-Iremos juntos, Dame un par de horas para dejarlo todo organizado y...

Volvió a sonar el teléfono y Ichigo se quedó paralizado. Rukia estuvo a punto de echarse a reír al notar que se moría por contestar la llamada. Sus prioridades estaban enfrentadas. Ella se encaminó a la puerta.

-¿Tienes dinero? -dijo dejando que el trabajo se impusiera al matrimonio, aunque él no lo sabía... todavía.

-Tengo tarjetas de crédito.

-¡Rukia! -la llamó cuando ella ya tenía la mano en el picaporte -Vuelve pronto-.

Ella asintió al tiempo que se despedía de él en silencio.

Dentro del despacho, Ichigo decidió no hacer caso a la llamada de teléfono y utilizar el móvil.

-Mi mujer acaba de salir, encárgate de que esté protegida -ordenó escuetamente.

Después se acercó a la ventana a esperar verla, aparecer en la calle mientras el teléfono volvía a sonar insistentemente. No entendía nada; creía que la noche anterior habían alcanzado una tregua, pero de pronto volvía a mostrarse desconfiada e incapaz de mirado a los ojos.

La vio salir del edificio y detenerse enseguida como si no tuviera la menor idea de adónde quería ir. Se le encogió el corazón al darse cuenta de que, incluso desde allí arriba, parecía tan... perdida.

Al menos Jackie la mantendría vigilada ya salvo. No obstante, Ichigo se sintió triste e incómodo, como si acabara de cometer un gran error.

Se dio media vuelta sólo para encontrarse con la carpeta que le había dejado Renji, lo cual no lo hizo sentir mejor porque también recordaba el gesto circunspecto de su ayudante. La preocupación no disminuyó al abrir la carpeta; de hecho, contuvo la respiración durante el tiempo que tardó en ver las hojas que tenía frente a él. y cuando terminó, se quedó petrificado.

Rukia llevaba fuera tres horas durante las cuales Ichigo había estado en continuo contacto con Jackie. El trabajo se había detenido, la vida entera se había detenido. Se encontraba aislado de todo, excepto de las llamadas de jackie.

Si trataba de huir, el guardaespaldas la atraparía antes de que hubiera dado cinco pasos. Si era tan ingenua de pensar que entre la multitud estaría a salvo, pronto iba a descubrir que varios hombres se habían unido a Jackie mientras otros trataban de localizar la llamada que acababa de hacer desde un teléfono público. Ichigo no necesitaba saberlo porque estaba seguro de que el nombre que le darían sería Kaien Shiba.

y así fue.

-¿Dónde está ahora? -le preguntó a Jackie -Pues para serle sincero, creo que va hacia ya, jefe-

ahora iba a saber lo que se sentía.

Pronto la vio aparecer desde la ventana y se le pusieron en tensión todos los músculos del cuerpo. Se había soltado el pelo y caminaba con paso firme y decidido. Estaba enfadada. Estupendo porque él también lo estaba.

Llevaba varias bolsas de Selfridges que daban cuenta de sus nuevas adquisiciones, algunas de ellas las llevaba puestas porque había sustituido el traje azul por unos ceñidos pantalones vaqueros que moldeaban sus esbeltas piernas, una chaqueta de ante marrón y un top de color beige. Si había elegido la indumentaria con el fin de ponerlo nervioso, lo había conseguido de lleno. En aquel momento la veía como la había visto la primera vez en el despacho de su padre; salvaje y despeinada. Justo en ese momen to levantó la cabeza como si hubiera sentido que la estaba observando.

En cuanto entró en el edificio, siguió observándo la a través de las cámaras de seguridad y, cuando por fin llegó a la puerta de su despacho Ichigo estaba preparado.

Rukia abrió la puerta con los ojos brillantes al rojo vivo, dejó las bolsas en el suelo y fijó la vista en Ichigo, que, por supuesto, es taba al teléfono.

Seguramente se habría dado cuenta de que no te nía otra opción. ¿Creía que él vivía en un zoo? Pues -¿Podrías explicarme qué clase de fría arrogancia te da derecho a pensar que mi vida te pertenece?

Sin inmutarse lo más mínimo, Ichigo acabó la conversación telefónica con unas sexys palabras en italiano y colgó.

-Si te apetece discutir el concepto de propiedad, adelante -dijo él en tono de superioridad sin levantarse de la silla en la que estaba cómodamente sentado

-Pero antes de que empieces, ¿te importaría decirme qué has estado haciendo durante treinta minutos en los servicios de Selfridges? ¿Te encontrabas mal otra vez?

Aquello era el máximo que podía soportar. -¿Cuántos hombres has hecho que me siguieran?

-Siete incluyendo a Jackie, al que supongo que habrás visto enseguida... ya que no le pedí que se escondiera.

-Intentó impedirme que llamara desde un teléfono público- replicó con enorme tensión.

Con la calma de una serpiente, Ichigo agarró el teléfono de su mesa y se lo ofreció.

-Prueba con éste. Todas las llamadas son gratuitas.

-Eres detestable -afirmo clavándole aquellos furiosos ojos violetas -No tienes ningún derecho a hacer que me sigan y me vigilen como si fuera...

-¿Un animal en un zoo? -terminó él dejándola sin habla -¿O quizá mejor como una esposa en la que no se puede confiar?-

-¿Soy yo en la que no se puede confiar? -contraa tacó Rukia

-Es curioso que me lo diga el tipo más ma quiavélico y retorcido que he tenido la desdicha de conocer-.

-No, cara, has conocido a otro peor.

-¿A qué diablos te refieres?

Sin previo aviso, Ichigo cambió la relajación de su postura en la butaca y se puso en pie de golpe.

-Al hombre por el que ibas a abandonarme... ¡otra vez! ¡Lo has llamado en cuanto has tenido la más mínima oportunidad!

-¿Has localizado la llamada? -preguntó estupefacta.

-Me pones enfermo -aseguró Ichigo lanzándole una mirada envenenada

-No quiero volver a verte -añadió volviéndose hacia la ventana y dejándola allí sin creer lo que estaba sucediendo.

-¿Cómo te atreves a hablarme así?- replico Rukia

-Muy fácil -se dio media vuelta y agarró la carpeta-. Aquí tienes, el informe policial de tu accidente. Léelo tú misma si lo deseas.

Pero Rukia no deseaba hacerlo. En realidad ya había comenzado a dirigirse hacia la puerta del apartamento.

-¡Tú no ibas conduciendo el coche! Si condujera en Inglaterra más a menudo, me habría dado cuenta nada más ver la marca del cinturón de seguridad Rukia- continuó caminando con la certeza de que Ichigo la seguiría -¡Estás tan enamorada de ese tipo, que no le dijiste a nadie que iba contigo!- añadió desde la puerta del dormitorio.

Mientras él le lanzaba acusaciones, ella iba abriendo las puertas del armario y después el cajón de los suéteres, que fue tirando al suelo uno a uno. Si Ichigo hubiera estado más relajado, habría sospechado con qué iba a defenderse Rukia. Sin embargo continuó mirándola con la carpeta en la mano como si fuera una especie de arma.

-No desapareció, yo le dije que se marchara -confirmó Rukia con aparente tranquilidad -Como bien has dicho, lo protegí de ti y de tus matones.

-Porque lo quieres.

¿Por qué negado? Rukia asintió.

-Igual que tú has estado protegiendo a tu familia, porque los quieres.-

En sus palabras había una carga de sarcasmo que Ichigo no comprendió.

-Tú eres mi familia.

-No, Ichigo, tu familia son éstos -dijo tranquilamente al tiempo que le mostraba la fotografía enmarcada -Lo que no entiendo es por qué no te casaste con Yoruichi y le diste a tu hijo y a ella el derecho a llevar tu apellido. El niño... parece quererte mucho -añadió con la voz entrecortada-. Así que no vuelvas a atreverte a decir que yo soy tu familia. Ya va siendo hora de que establezcas cuáles son tus prioridades y seas consecuente-.

Ichigo parecía no estar asimilando lo que estaba ocurriendo. Rukia aguardaba algún tipo de reacción, pero sólo pudo ver su gesto vacío de expresión.

-Puedo explicártelo... -dijo acercándose a la cama, donde Rukia había dejado la foto.

-No. Mejor explícales a ellos por qué tuviste la desvergüenza de casarte conmigo-.

-¡Todo esto es una locura! -exclamó recuperando la energía -Puedo explicártelo todo-.

-Pero yo no quiero oído-.

-¿Cómo has conseguido que acabemos hablando de ellos? ¡El problema no son ellos, sino tu francés! -aseguró tirando el informe policial sobre la fotografía.

-No es francés, es canadiense -murmuró Rukia-.

Y es mi...

-Canadiense... -repitió él cayendo en la cuenta de muchas cosas -¿Cómo has podido ser tan tonto, Kurosaki? -se preguntó lleno de furia- ¿Qué hacías... os acostabais juntos mientras tu madre se moría...?

El sonido de la mano de Rukia contra su mejilla retumbó en la habitación como una explosión. Rukia se quedó petrificada, sorprendida ante su propio comportamiento y sin saber qué iba a suceder.

-Como te iba a decir antes de que dijeras... lo que has dicho, Kaien no es mí...

-Lo sé, sé que no le dejaste probar el gran regalo- añadió insolentemente -Pero el sexo no es sólo...

-¡Es mi hermano; bruto retorcido!

Como si alguien lo hubiera enchufado a una corriente eléctrica, Ichigo sintió un espasmo que le recorrió el cuerpo.

-Theos -susurró-. Es broma, ¿verdad? -pero en su rostro pudo ver que no lo era- Theos. Estás hablando en serio. Ni siquiera sabía que tuvieras un hermano-.

-Hermanastro -corrigió con la voz entrecortada por la tensión.

-Deberías habérmelo dicho.

-¿Por qué?

-¿Por qué? -repitió desconcertado-. ¿No crees que algo así no era digno de mención?

-Si yo te hubiera importado lo más mínimo como para preocuparte, te habrías enterado. Además...

-dijo respirando hondo he disfrutado viéndote sufrir después de estar acostumbrada a ser yo la que sufría.

-¿ Qué quieres decir?

Rukia sintió cómo las lágrimas se le agolpaban en los ojos.

-Yo estaba enamorada de ti cuando me pediste que me casara contigo. ¡No creo que te dieras cuenta, si quiera... o que te importara!

-Claro que me importaba.

-Tanto que estuviste con tu amante una semana antes de la boda. Y ahora descubro que tienes un hijo con ella.

-No. Escúchame... -dio un paso hacia ella, intentando agarrarla, pero ella se alejó.

-Te gusta jugar con la gente, Ichigo. Hoy iba a déjate si no llega a ser por todos esos hombres que has hecho que me siguieran... Quieres controlar a todo el mundo y, cuando no puedes hacerlo, reaccionas como si los demás no tuviéramos derecho a tomar nuestras propias decisiones. Lo haces con todo el mundo; con tu madre, conmigo...

-Tú misma has dicho que ibas a abandonarme-.

-¡Pero esa decisión me corresponde a mí! -las lágrimas se le desbordaron como en una avalancha al mismo tiempo que se llevó la mano al estómago para intentar para una desagradable sensación.

-Rukia...

Con una mano en la boca y la otra en el estómago, salió corriendo al baño sin saber que Ichigo iba justo detrás de ella, así que recibió de lleno en la cara el golpe de la puerta al cerrarse.

continuara!

un capitulito un poquito triste T_T tonto ichi no averiguaste bien sobre kaien! no era quien tu pensabas... metiste la pata!

Holaaaa mis queridas lectoras tengo q disculparme con ustedes por q tenia pensado subir el cap hace dias, pero no pude por q no me encontraba en casa u.u pero lo prometido es deuda! aqui tienen el cap espero q les guste... la historia esta llegando a su final.. son historias cortas pero les comento q estoy leyendo una q esta genialosa y es mas larga d las q he adaptado, estoy pensando la posibilidad de adaptarlas al ichiruki obviamente!

por otro lado tengo q agradecer a todas las bellas personas q me regalan un lindo review las amooo son lo mejor me animan y cada uno de sus review me alegran el dia! GRACIAS POR TODOOOOO por agregar a favorito, por las alertas y por los review... :D

bueno me despido! besos!

y les pido un favor... me regalan un review