CAPITULO 9 "DESTINO INCIERTO"
Flashback
La pelirroja caminaba de un lado a otro, impaciente y preocupada, cuestionando todo lo que Yuki le estaba diciendo, ¿Funcionaría aquel plan? Era suficientemente arriesgado, pero había un poco de esperanza por triunfar con ello, se estaba jugando todo lo que tenía y lo que era, por su amo, por Sesshoumaru, para preservar su vida, porque Rin le parecía su amenaza más grande, siendo una humana, sólo podía acercarse la desgracia a él, ella simplemente no merecía estar al lado de un ser tan poderoso, ¿Qué tenía de especial?
-¿Existe la posibilidad de que ella recupere sus recuerdos? - preguntó Izumi mientras se llevaba la mano a la boca, presionando con sus dedos sus labios.
-Puede tener lagunas de memoria, pero nada más, a menos de que sean lo suficientemente fuertes, en ese caso, los recuerdos borrosos la van a torturar por varios meses hasta que, súbitamente prefiera suprimirlos por completo- Yuki observó a Izumi directamente a los ojos -¿Vas a renunciar a tu propia identidad? Una vez que transfiera todo eso a ti, tú, Izumi, desaparecerás, tu cuerpo será el nuevo recipiente del alma de esa mujer, ni siquiera vas a recordarme-
-Lo haré, no importa a qué precio, incluso si todo lo que soy se esfuma, porque al final lo que importa, es que seré yo quien esté a su lado-
-¿Cómo es que estás tan segura de que Sesshoumaru preferirá estar contigo y no con Rin? Ella seguirá con vida-
-Pero será sólo un cuerpo vacío, no quedará en ella ni un poco de amor hacia él, y entonces ¿Qué preferirías tú? ¿Amar un cuerpo que alberga el alma de quien has querido por tanto tiempo, o quedarte con la imagen vacía de una persona que no recuerda ni tu nombre? La decisión es fácil Yuki-
-Ya será problema tuyo si no funciona… sólo recuerda cumplir con tu parte del trato, no voy a utilizar mis poderes en vano para cumplir tu deseo amoroso-
Izumi sonrió.
-De eso no te preocupes…-
Fin del Flash Back
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-Amo Sesshoumaru… ¿Qué sucederá con Izumi? Yo creo que lo mejor es deshacernos de ella por atreverse a traicionarlo- preguntó Jaken impaciente por el silencio de su amo. Él sólo le lanzó una mirada fría y el pequeño demonio supo que debía dejarlo solo, salió rápidamente de allí para no importunarlo.
Sesshoumaru estaba molesto, deseaba encontrar una solución, y aunque en el fondo lo único que su sangre le reclamaba era matar a Izumi por atreverse a traicionarlo, sabía que hacer eso implicaba eliminar cualquier información que pudiese obtener de ella para encontrar a Rin. En sus adentros la escuchaba pedir ayuda, en su mente sólo podían aparecer imágenes de su protegida, ¿Estaría bien? No iba a perderla, no ahora en que ambos se pertenecían con más fuerza que nunca. Giró para entrar nuevamente al Palacio después de haber pasado algunos minutos en el exterior, se dirigía al salón principal, en donde se encontraba Izumi, no pretendía esperar demasiado para conseguir saber en dónde se encontraba Rin y de qué se trataba todo eso.
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Los ojos violetas de Izumi se abrieron de a poco, todo el cuerpo le dolía. Minori ya había curado sus heridas y le había colocado ropa limpia, aun así, el dolor permanecía en ella, sabía que pelear con Sesshoumaru le provocaría un dolor intenso, pero ya se había arriesgado.
-Ya veo que Sesshoumaru decidió perdonarme la vida...- mencionó mientras dirigía su vista hacia Minori.
-¡Debes decirme qué está pasando Izumi!- sentenció con firmeza, era necesario que le contara todo para poder ayudarla, sobretodo porque sabía que Sesshoumaru tendría deseos de enviarla al otro mundo por haberlo desafiado.
-Hice un trato con un demonio- manifestó con una extraña tranquilidad -Rin debía alejarse de Sesshoumaru, ella es una amenaza ¿Crees que podría construir un imperio teniendo a una humana a su lado?… somos de razas distintas, Sesshoumaru está cegado…-
-¡Maldita sea Izumi! ¿Qué puedes saber tú de las intenciones de tu amo? ¿No te ha quedado claro que eres una sirviente, quién te has creído para entrometerte en asuntos que no te corresponden? - Minori estaba enfadada por la actitud de su hija - ¿Por qué te afecta tanto la decisión del Señor Sesshoumaru de tener a su lado a Rin?-
-Tú sabes bien las razones, ¿Ya no recuerdas quién provocó la muerte de mi padre?..- bajó el tono de su voz- Los humanos sólo traen problemas- Minori agachó la mirada, en parte era cierto… aunque eso no justificaba sus acciones.
-Los humanos son extraños a veces, pero Rin es distinta… Izumi, sé que detrás de tu justificación de rechazo a Rin, hay algo más, y lamento decírtelo, pero… no tienes ninguna posibilidad, creí que estaba claro desde que lo conociste hace varios años, estaba escrito que la elegiría a ella-
-¡Basta! No necesito escucharte, conozco mis limitaciones- desvió su mirada y se enfocó en la nada, sus ojos expresaban tristeza, pero lo que había escuchado no era nada nuevo, lo sabía, por eso había arriesgado todo para llevar a cabo esa última oportunidad de estar al lado de su amo. Se levantó con dificultad para sentarse, y cuando logró incorporarse, Sesshoumaru apareció.
-¿A dónde se han llevado a Rin?- sentenció con voz imperiosa, en su rostro había un claro gesto de enojo.
-Ella se encuentra ahora al pie del Monte Fuji…- respondió simplemente.
Minori la miraba confundida.
Jaken entró rápidamente al salón al escuchar las palabras de Izumi.
-Amo Sesshoumaru, el monte Fuji se encuentra muy lejos de aquí…- proclamó preocupado -He escuchado que muchos demonios emprenden un viaje de meses para llegar allí, en ese lugar se encuentran betas del cristal Mizuiro que es capaz de regenerar energía demoniaca y disminuir los signos de dolor a quien posea un pequeño fragmento-
Los ojos ámbar de Sesshoumaru pasaron de observar a Jaken a posarse en la pelirroja. En un movimiento, el filo de su espada Bakusaiga se encontraba cercano al rostro de Izumi. Los ojos púrpuras de Minori se abrieron con sorpresa, en ellos el reflejo del rostro extrañamente inexpresivo de Izumi.
-¡No digas tonterías Izumi! Es imposible que Rin esté allí si fue secuestrada hace unas horas- aseguró Jaken con enfado.
- ¿Por qué aseguras que Rin está allí? – preguntó Sesshoumaru sin mover su espada.
- Yuki… es capaz de crear portales en el espacio para transportarse a donde desee, en estos momentos debe estar allí- declaró.
"Su rostro no refleja miedo… acaso ¿No tiene temor de morir? No, su paz me dice que le haría un favor matándola ahora mismo, pero ¿Por qué? ¿Qué obtendría ella de todo esto?"
El filo de la hoja de Bakusaiga resonó en el aire mientras era enfundada.
-Nos vamos- mencionó mientras se encaminaba a la salida del palacio.
- Pe- pero… amo Sesshoumaru…-
Sesshoumaru se detuvo en seco. Una gota de sudor resbaló en la frente de Jaken. -Amo… es que no sé el camino…-
…
Toda la habitación se agitó por el golpe que le propinó a Jaken, de forma instantánea se asomó un chichón en su frente.
-Izumi nos llevará… - dijo sin siquiera verla, obviamente se trataba de una orden.
"Sabe el camino, ella lleva Mizuiro en sus pendientes desde siempre, no puedo matarla hasta que me asegure de que Rin está a salvo…"
Minori sólo podía especular sobre la situación de su hija. Sesshoumaru era precavido, no se apresuraría a tomar su vida porque en esos momentos ella era la única capaz de llevarlo hasta Rin. Pero era evidente que lo haría en cuanto llegaran a ella, él era así, una traición no sólo significaba el destierro sino la muerte. ¿Y entonces? ¿Qué planeaba Izumi? Su muerte ya era inevitable.
Izumi se levantó y ajustó la cinta que sostenía sus prendas. Acomodó su cabello en una trenza. Su madre la miraba, la desconocía. Esa actitud no parecía normal, pero indagar en sus razones y pensamientos no cabía en ese momento. Bajó su mirada. "Ella no volverá de este viaje…"
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La oscuridad de la habitación desapareció con la entrada de un hilo de luz, en aquel futón, Rin intentó vislumbrar la figura que tenía al frente, recién despertaba y las imágenes le parecían un poco borrosas.
- ¿Eres tú, Kyo? -
-Sí, ¿Dormiste bien? -
-Eso creo…- se sentó e instintivamente acomodó su cabellera para luego recordar que su larga melena ya no estaba- Aún no me acostumbro a tener el cabello corto, pero tenías razón, es mucho más cómodo- le dijo mientras le sonreía.
- Pronto vas a dominar el Sai*, hoy nos espera un largo entrenamiento así que levántate y desayuna algo…-
Rin se apresuró para levantarse y preparar todo para entrenar. Kyo salió de su habitación para dejarla vestirse, caminó por el patio central de aquel castillo, pensativo.
"Ya han pasado dos meses… esta vida y estos días al lado de Rin me parecen tan surreales. Sesshoumaru ha desaparecido para ella, pero… a pesar de que la mayor parte del tiempo está radiante, hay días en que noto tristeza y vacío en sus ojos, y eso es algo que detesto. Yuki no extrajo nada de mí a sabiendas de que no era necesario, porque yo no podría hacer nada para recuperar sus recuerdos y él logró ver que sentía algo por ella. -Te conviene que no piense en Sesshoumaru, tienes el camino libre para ganarte su corazón, o al menos lo que queda- Pensé que era una buena idea, la protegería después de todo, eso era lo que tenía que hacer… sus pesadillas se hacen constantes, a veces mientras entrenamos por órdenes de Yuki, su mirada se pierde y dolores de cabeza la agobian…Sé que tarde o temprano él vendrá por ella. Yo deseaba tenerla a mi lado, pero no de esta forma"
-¡Listo! ¿Vas a acompañarme a desayunar? Amanecí con bastante hambre, Kyo- le dijo mientras lo tomaba de la mano para llevarlo al comedor. -¿Pasa algo?- mirándolo con curiosidad.
-No es nada Tsuki- acarició su mejilla -Vamos-
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-¿Cuánto tiempo más nos tomará llegar al monte Fuji?- preguntó Jaken notablemente cansado, habían caminado durante todo el día, había momentos en los que preferían volar pero sus energías se agotaban tras varias horas, así alternaban los vuelos con caminatas largas y que por instantes parecían interminables -¡Hey, Izumi! Te hice una pregunta-
-Tal vez algunas semanas…puede que un mes- respondió seria, ella también estaba cansada, toda la energía de Mizuiro que tenían sus aretes había sido usada para recuperarse tras la batalla con Sesshoumaru, ahora su cuerpo resentía la fatiga y el dolor, pero lo soportaba.
Jaken liberó un suspiro.
-Amo Sesshoumaru ¿Podemos tomar un descanso por hoy? Ah-Un necesita dormir, ya no camina a nuestro ritmo-
-Está bien…-
…
Izumi se recostó al lado de un gran roble, Jaken había prendido fuego para tener un poco de luz en aquella oscura noche, Ah-Un se había quedado dormido sobre la hierba.
"Esto es más cansado que cuando mi amo estaba buscando a Naraku… Las noches son silenciosas, y la presencia de Izumi es más bien una molestia, pero no tenemos otra guía, esta mujer se ha buscado su propia muerte, no entiendo por qué el amo Sesshoumaru no terminó con ella en el Palacio…"
La noche envolvió aquel bosque, de madrugada la luna iluminaba de forma tenue el ambiente, el fuego había consumido las ramas y sólo un poco de humo se elevaba al cielo. Todos dormían, excepto Sesshoumaru, quien se había alejado del grupo, no podía descansar, cada noche era un peso para él, había escuchado la corriente de un río cercano e inconscientemente había caminado hasta allí. Vio pasar unos peces pequeños e inevitablemente vinieron a él recuerdos, veía a Rin tratando de atrapar un pez para cocinar, vio su sonrisa y ese brillo en sus ojos. Después la recordó en el Palacio, vestida con un hermoso kimono… cerró sus ojos para intensificar esa imagen, ahí estaba Rin, acariciando su rostro y posando sus labios sobre los de él, recordó ese dulce sabor, el calor de su cuerpo, la suavidad de su piel… ¡Cómo extrañaba tenerla entre sus brazos, escuchar su voz!... Sus ojos se abrieron nuevamente para encontrarse en la oscuridad de aquel bosque, la realidad que le pertenecía en ese momento. Necesitaba verla nuevamente o se volvería loco.
Notas:
¿Qué les parece la historia? ¿Les agrada? Espero sus comentarios, no pude actualizar antes pero hoy me dediqué a corregir unas cosas para poder subirlo. Mil gracias a quienes han comentado y a quienes visitan la historia y no dejan review (porque yo los observo jajaja) Linda noche / madrugada n_n
Sai* (Arma) Tridente metálico que se asemeja a una daga, cuya cuchilla tiene forma cónica. Su extremidad puntiaguda sirve para perforar, o también para lanzar. La longitud de la cuchilla permite proteger el antebrazo. Generalmente usada en par, una en cada mano. Se usan como arma defensiva y de ataque.
