Capitulo 10:

No todas las historias tienen finales felices


¿Recuerdas aquella vez cuando estábamos sentados en las gradas de piedra, al pie de la Catedral de la ciudad?

Recuerdo que dijiste que temblaba de frío cuando me senté a tu lado.

¡De frío!

No, no temblaba de frío.

¡Temblaba de nervios!

De nervios por tu sonrisa risueña, tu cabello revuelto y tu mirada llena de sueños y esperanzas. Temblaba pensando que te quería, te quería tanto que temía decirte cuanto lo hacía.

Ahora, mientras deambuló por las calles, observando a las personas caminar, pienso en esa noche, donde pude decirte tanto, donde pudimos ser todo, pero nunca lo hice.

Porque decidí callar.