Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.


-9-

Ya íbamos tarde cuando salimos del rancho, así que Jasper no se esforzó en conducir rápido. Aquella noche hacía fresquito y yo sólo llevaba una chaqueta fina sobre mi blusa de tirantes, así que intenté darme calor con los brazos. Y eso que estábamos dentro de la camioneta de Jasper.

-¿Tienes frío? –me preguntó observándome de reojo para no apartar la vista de la carretera.

-Un poco. Pero ya se me pasará –sabía que aquel trasto en el que íbamos no tenía calefacción, por lo que tuve que aguantarme.

-Anda, ven –me pidió levantando un brazo para que me pusiera a su lado y demasiado cerca de él. Quería darme calor, y yo estaba segura de que sería capaz de dármelo sin tener la necesidad de tocarme.

-No hace falta que te molestes, en serio. Tú conduce.

-Alice, no tienes porqué preocuparte. Sólo somos amigos, y aunque parezca lo contrario, quiero que estés bien y que no te sientas mal.

Me había pillado, aunque era obvio si me sonrojaba cada vez que me miraba, y me ponía nerviosa cada vez que me tocaba.

-No me siento mal. Es sólo que…–no sabía qué decirle –ya se me pasará el frío –le contesté haciéndome la tonta.

Jasper suspiró y bajó el brazo dándose por vencido, cosa que agradecí. Para él sólo éramos amigos. Amigos. Aquella palabra se me hacía muy extraña si tenía que ver con nosotros dos, pero más me valía empezar a acostumbrarme a que éramos sólo amigos.

Llegamos a la casa de los padres de Jasper en un cuarto de hora, y cuando bajé de la camioneta, me encontré rodeada de golpe por unos brazos delgados.

-¡Cariño! –escuché el grito de la que un día había sido mi suegra, y de la que todavía lo era, y me asusté. No recordaba que fuera tan efusiva, aunque seguía igual de cariñosa. – ¡No puedo creer que hayas vuelto al pueblo! –me dijo cuando se separó de mí, después de haberme dado un beso en la mejilla. – ¡Pero que guapa estás! La ciudad te sienta de maravilla, cielo –me elogió con una gran sonrisa.

-Muchas gracias. Usted también está genial –quise igualarla yo.

-Nada de usted, ya lo sabes, cielo. ¿Dónde está mi hijo? –preguntó buscándolo.

-Aquí –contestó Jasper saliendo de la casa. Pues sí que había ido rápido. Se acercó a su madre y le dio un abrazo, y a continuación, Esme le arreó una colleja. – ¡Ay! –Se quejó él frotándose la nuca – ¿Qué he hecho?

-Podrías haberme avisado de que venía Alice al pueblo –se quejó ella.

-No lo sabía ni yo.

Esme abrió los ojos sorprendida y me cogió de la mano contenta.

-Ya veo que tenemos muchísimas cosas de las que hablar –me dijo con una risita, y yo asentí sin comprender muy bien a qué se estaba refiriendo.

Cuando entramos todos en la casa dejé de tener frío y lo agradecí. Escuché unos pasos en la cocina, y vi al padre de Jasper atravesando el marco de la puerta.

-Caray, menuda sorpresa –me dijo al verme. Se acercó a mí y me dio un abrazo suave. –No sabes lo mucho que me alegro de verte.

-Lo mismo digo. Me hace mucha ilusión estar aquí –y era cierto, aquella casa me traía muchísimos recuerdos.

-Vamos a cenar, que sino se nos va a enfriar todo –nos urgió Esme. Me senté en la mesa al lado de Jasper y me incomodó un poco que tanto su madre como Carlisle no dejaran de mirarnos con una sonrisita. En algún lugar me estaba perdiendo. – ¿Cuánto tiempo te vas a quedar aquí, cielo? –me preguntó sirviéndome la cena.

-Pues…hasta el lunes que viene.

-¿Te vas tan pronto? –preguntó ésta vez Carlisle.

-Sí. Tengo cosas que hacer en Nueva York.

-Vaya…pero confío en que vendrás a vernos antes de irte, ¿no? –me sugirió Esme.

-Sí, claro. En realidad, iba a irme el lunes pasado, cuando llegué, porque sólo he venido para que Jasper…

-Sólo ha venido porque echaba de menos Dilley, ¿verdad? –me interrumpió él apretándome la mano por debajo de la mesa, y comprendí que quería que me callara.

-Eh…sí –le devolví el apretón, pero añadí un par de uñas al asunto y apartó su mano de la mía con rapidez. Engreído. No comprendía a qué venía todo aquello.

-Pues nos alegramos mucho, cielo. Todos te hemos echado mucho de menos, y por lo que nos contó Edward el otro día, te has llevado genial con Nessie.

-Sí, es una niña adorable. Lo pasé muy bien, y me alegré mucho de ver a Bella y a Edward otra vez.

-Y por cierto, ¿dónde está el zoquete de mi hermano? –preguntó Jasper llevándose un trozo de pan a la boca. Estaba ansioso porque dejaran de preguntarme cosas, y no comprendía el porqué. Me estaba poniendo nerviosa.

-No han podido venir porque la niña tenía fiebre, pero imagino que sólo será un resfriado primaveral –nos explicó Esme.

Me ausenté de la conversación durante un momento porque estaba intentando comprender la actitud de Jasper. ¿Por qué no quería que hablara de lo del divorcio? Al fin y al cabo, la próxima semana sus padres ya se habrían enterado.

-¿Y qué tal te va todo por Nueva York, Alice? –me preguntó Carlisle sacándome de la ensoñación en la que me había metido.

-Bien, muy bien –noté la mirada de Jasper sobre mí, y sabía que me estaba diciendo con los ojos que no hablara de más, por lo que preferí no nombrar a Garret ni a nada que tuviera que ver con el matrimonio y el divorcio. –Hace un año que abrí una pequeña tienda, y por el momento funciona de maravilla.

-Vaya, tendrás que enviarme algún que otro vestido. No te importa que quiera aprovecharme un poco de mi nuera, ¿verdad? –bromeó Esme, y yo negué sonriente.

-Mamá –la advirtió Jasper enfadado. Cada vez entendía menos lo que estaba pasando.

-¿Qué pasa, hijo? Sólo estoy bromeando.

Jasper negó con la cabeza y no dijo nada más durante la cena. Alguien me debía una explicación.

Cuando terminamos de cenar, me ofrecí a ayudar a Esme a recoger y a fregar los platos, pero por más que se negó, al final terminé ganando yo. Me estaba dirigiendo a la cocina cuando sentí que alguien me cogía del brazo y me arrastraba por el pasillo.

-¿Qué estás haciendo? –le grité a Jasper.

-Cállate y no grites –me pidió muy serio cuando se detuvo en medio del pasillo.

-¿Se puede saber qué narices te pasa? ¿Por qué estás tan raro? –le pregunté bajando la voz, esperando que nadie me hubiese escuchado gritar.

-No le digas nada a mi madre sobre lo del divorcio –fue directo al grano y me sorprendió.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Porque no.

-No tengo porqué estar escondiéndolo.

-Lo sé, pero hazme el favor de no decirle nada a ella.

-No te entiendo, Jasper, de verdad que no.

-Da igual, no tienes que entenderme. Sólo haz lo que te pido –me ordenó apretando los dientes.

Iba a contestarle alguna grosería cuando escuchamos pasos a nuestro lado. Los dos giramos la cabeza y nos encontramos a Esme con cara de sorpresa.

-Espero no interrumpir…–comenzó algo avergonzada, pero no la dejé acabar.

-No, sólo estábamos hablando. ¿Vamos a fregar los platos? –le pregunté alejándome de Jasper.

Asintió no muy convencida y las dos fuimos hasta la cocina, dejando a Jasper solo en el pasillo.

-¿Ha ocurrido algo? –me preguntó ella después de unos cuantos minutos en silencio.

-No. Es sólo que Jasper se está comportando de un modo extraño esta noche.

-Será que le pone nervioso tu presencia –me contestó con una risita.

-Será…–no quise ahondar más en el tema, por lo que preferí escuchar la conversación trivial de Esme.

Cuando terminamos de limpiar, fuimos hasta el comedor y nos encontramos a los hombres sentados en el sofá, hablando.

-¿Qué os apetece hacer? –nos preguntó Esme.

-Nada. Nos vamos –le contestó Jasper serio de nuevo. Me estaba desconcertando totalmente, pero no iba a dejar que se saliera con la suya aquella vez.

-Nos quedamos. Y si no te apetece, me quedaré yo sola –le contesté enfadada también.

Me observó desafiante por un momento, pero después resopló y volvió a sentarse en el sofá. Esme y Carlisle nos observaron en silencio por un momento, pero es que ya estaba harta de aquella actitud estúpida de Jasper. Me senté en el sofá al lado de mi todavía suegro y comencé a hablar con ellos dos, ignorando por completo a Jasper. Ya tendría tiempo de hablar con él cuando volviésemos al rancho.


Yo quiero que Jasper me ayude a entrar en calor... ;p Sólo os diré que el próximo capítulo promete...muahahahaha...

Espero que os haya gustado el capi de hoy^^

Y por cierto, muchas gracias a Serena Princesita Hale por mi regalito de cumpleaños, ¡me ha encantado!=D

¡Nos leemos el lunes!

XOXO