Holis, lamento la demora, pero aquí les dejo el capi

Capítulo 10, Nacimiento de un equipo


Apenas abrí los ojos supe que ese día iba a ser muy memorable.

Primero porque mi cabello se hallaba muy calmado a diferencia de su estado de locura habitual.

Segundo y más importante, lo primero que había visto al despertar era a un perro negro y rojo tomando café en suelo (posiblemente porque no habían sillas para sentarse) leyendo el periódico del día.

-¿Algún problema? -preguntó al verme llegar al tiempo que pasaba la página con una de sus patas, en la escena solo faltaban unos lentes y corbata.

Suspiré, este día iba a ser muy memorable.

Debido a las costumbres que nos inculcaron en Akatsuki, apenas el primer rayo de sol había traspasado por la ventana estábamos desayunando como si nada, lo cual me dio tiempo de elegir mis primeras palabras, así como actitud y vestimenta. Todo eso a largo plazo podría influir en su confianza hacia mi.

Al final decidí por usar un vestido corto y de un color muy rosa solo para no levantar sospechas entre los adultos, era muy consciente que no actuaba como los niños de mi edad. Por palabras me reduje a solo decir lo que la situación ameritara, ni más ni menos, además; iba a ser alegre, dulce y bipolar, alguien del cual todos podían burlarse pero del que nadie podía sospechar.

Al final me puse el anillo oficial del Akatsuki luego de mucho pensarlo, deduje que al no ser reconocidos iba a pasar por nada más que un accesorio, además de que estando atado a un cuero me puse el dije que compartía con Gaara. Me traía buenos recuerdos.

Aún faltaban dos horas cuando salí de "casa" lista. Caminaba lento, no queriendo tener que aprender cosas que ya sabía mientras fingía ignorancia, ya que según Itachi, en estándares de la aldea de la Hoja yo ya era un nivel Chunin élite o un buen Jounin de clase media, ¿por qué debía de luchar para ser un Genin?, era ridículo.

Al final llegué una hora de comenzar las clases y me senté en una de las ramas de un arbol cercano, en espera de poner el plan en acción.


Mientras entraba al edificio minutos antes de comenzar las clases, el profesor Iruka sintió como era observado a la lejanía y el sentimiento le dio escalofríos.

Diez minutos después dentro del salón de clase, todos los niños se hallaban parados, hablando y chismoseando entre ellos, cada uno sin excepciones ignorando al maestro que seguía de pie en frente al pizarrón en blanco.

-¿Alumnos, pueden hacer silencio por favor?- preguntó, sobre su frente se marcaba una vena del enojo- Por favor...- pidió de nuevo, ahora cerrando los ojos intentando recordar que solo eran niños, que solo eran sus alumnos.

Ninguno le hizo caso.

-¡CÁLLENSE! -gritó con fuerza, en ese instante todo el salón se volteó a verlo. -Ahora que tengo su atención me gustaría que se sentaran, hicieran silencio y no se movieran, ya que afuera está esperando su nuevo compañero el cual quiere presentarse ante todos.

Como por arte de magia todos hiceron lo que dijo, a excepción de murmurar entre ellos, cada uno interesado en el nuevo estudiante.

-¿Será hombre?

-No, yo digo que va a ser mujer.

-Ah, pero ya tenemos suficientes de esas, todas demasiado coladas por el emo de Sasuke.

-Sí tienes razón, sea quien sea si es una mujer solo espero que no sea como Ino o las demás, ellas están locas.

De un momento a otro se abrió la puerta a lo que instantes después pasó una chica por allí. Su presencia causó un silencio espectral por la impresión de quien era; los chicos se sonrojaron y las chicas sintieron celos sin proponérselo, en algún lugar dentro de ese salón una bestia de cola gruñó en reconocimiento y satisfacción, cerca de él un chico con deseos vengativos juró haber visto ese cabello antes.

-Mucho gusto me presento, soy Haruno Sakura. -hizo una leve inclinación en forma de saludo-. Tengo 11 años, me gustan mucho las cosas dulces y no soy amante de las que son saladas. Podría considerar los perros mis animales favoritos, especialmente los lobos, -desde su asiento Kiba levantó la cabeza del asiento interesado-. Mi cabello es de color natural, no lo duden.

Se rió un poco ante lo último de una forma que los chicos la vieron impresionados, por lo adorable que se veía.

Idiotas... pensó mientras tapaba su boca con su mano fingiendo reírse. Se notaba que todos ellos eran niños que habían crecido rodeados de comodidades y afecto, no dudaban de sus acciones y, por el simple hecho de revelar pequeñas cosas de ella, pensaban que les tenía confianza.

Levantó la cabeza para hallarse no con una, sino dos sorpresas; dos chicos: uno rubio y otro moreno, ambos a diferencia de los demás no la veían embelesada, en cambio, podría jurar que el rubio la miraba con curiosidad, como si no se creyera su actuación y el otro parecía serle indiferente su persona.

-¡Ah! Casi lo olvido, esto que ven aquí es mi mascota y les advierto: muerde duro.

En ese momento la atención recayó en su cuello donde Kenshi descansaba cómodamente, hasta ese instante es que los alumnos notaron que el pecho de esta subía y bajaba lentamente, como si durmiera. Internamente el profesor Iruka suspiró al darse cuenta que ahora tendría dos animales en la clase, el Akamaru de Kiba, la mascota de Sakura y bueno, también podía sumarse le a Naruto entre ellos.

-Gran presentación Sakura, ahora ve y siéntate donde más gustes. -dijo sonriendo antes de pasar al pizarrón y copiar los temas de ese día.

Sakura miró a todo el mundo por un momento antes de ir a sentarse en una de las esquinas del aula, a un lado de Shino y a otro de Naruto. En su mente, pensando en la forma de hacerle saber al contenedor del Kyubi que era su aliada y no un enemigo.

Sin saberlo durante la hora de clase ambas entidades animales intercambiaron información por medio de chacra, de forma segura y constante.


Lentamente pasaron dos semanas, cada día que pasaba durante las horas escolares Sakura leía libros de artes avanzadas, sabía que era peligroso si un adulto se daba cuenta de ello pero no podía evitar sentir que desperdiciaba su tiempo al pasar horas repasando lo que ya sabía desde niña. A su lado, siempre se sentaba Naruto el cual sin saberlo era atraído a ella por su chacra bijuu, no le culpaba, ella también sentía una extraña atracción por él, la misma que sentía por Gaara y que supuestamente debería de tener con los demás contenedores.

Una sensación de familiaridad y reconocimiento.

-... y sabes Sakura-chan, ese lugar es enoooooooorme, y hay muchos árboles ¡Ah! y el ramen que puedes comer allí es grandioso, no tan bueno como el de Ichiraku pero igual ¡es muy bueno! y sabes también...

Naruto podía hablarle por horas y horas sin parar, ella simplemente asentiría de vez en cuando y le sonreiría sino estaba leyendo un libro al momento.

-Naruto, ¿quieres que te presente a alguien?, es un viejo conocido -le había preguntado un día en la tarde, estando ambos sentados en unos columpios de un parque deshabitado.

Él la vio curioso.

-Claro, si es amigo de Sakura-chan no debe ser mala persona- dijo sonriendo como solo él sabe hacerlo.

La chica sonrió, tomó la mano del chico antes de cerrar los ojos, emanando pequeñas y rápidas ráfagas de chacra por sus dedos.

Cuando volvió a abrir los ojos estaba en una especie de prisión, las paredes eran de piedra y el suelo estaba lleno de agua negra. Unas pequeñas luces amarillas alumbraban el confinado espacio y frente a ella, unos ojos rojos llenos de odio y furia la veían desde unas rejas de acero indestructible.

-¡AH!

Curiosa miró a su lado para encontrarse con Naruto, el cual estaba en el cuelo temblando sin parar, una de sus manos señalaba al zorro enjaulado mientras que la otra era apoyada en su estómago, como si comprendiera la existencia de ese ser.

-Tú eres... -murmuró sin completar la frase.

-Hola muchacho, hace mucho que no te veía -el Kyubi habló en voz profunda y baja que dentro del pequeño espacio parecía sonar como un grito. -Si tanto querías que te comería solo debías de haberlo pedido antes, ven, acércate quita el sello y libérame...

-No seas tan cruel -rápidamente el Kyubi miró en su dirección pareciendo sorprendido de su presencia -El pobre está a punto de desmayarse del terror, deja de asustarlo más.

Sakura se encogió de hombros.

-En todo caso no tendría sentido, tú lo sabes, aún su cuerpo es demasiado joven para soportar el peso de tu chacra, posiblemente durarías unos minutos en tu máxima forma sino es que muere al instante. -hablaba indiferente y sin temor viendo directamente al nueve colas a los ojos.

-Oh... -una hilera de dientes fue mostrada por el zorro en una macabra sonrisa, se veía divertido- Así que tu debes ser el contenedor de Okami. Me impresionas, sentía tu fuerza física pero no era consciente de la mental.

-He de sentirme alabada entonces, gran Kurama-sama. -Sakura se inclinó mientras sonreía con gracia.

En el cerrado espacio resonaron el sonido de sus pasos al caminar hasta donde Naruto.

-Ven. Tranquilo, no puede hacerte daño si tú no se lo permites. -dijo mientras ponía una mano sobre su hombro reconfortante mente.

-Él... -su voz sonaba quebrada y aterrada, inhaló profundamente- ¿Tú, eres el monstruo que destruyó la aldea hace tantos años? -preguntó. Sus manos temblaban.

Sakura apartó la mirada no queriendo contestar mientras que Kurama ni siquiera parpadeó.

-Sí, fui yo.

-¿Por qué?... ¿¡Por qué!? ¡por qué tuviste que matar tanta gente inocente! ¡Respóndeme!

Sakura miraba impresionada a Naruto por la razón de su enojo, inclusive el Kyubi parecía no habérselo imaginado.

-¡Por tu culpa los padres de Iruka-sensei murieron! Por tu culpa muchos perdieron a un ser querido! -sus ojos se volvieron rojos y Sakura notó como una pequeña cantidad del chacra del Kyubi se escapaba por un hueco en la pared- Padres, amigos, amantes, profesores... Todos ellos murieron...

-Naruto... -Sakura dijo con mirada triste, no creía poder soportar mas tiempo callada- El Kyubi durante el ataque fue controlado, él no quería atacar a Konoha. -dijo conociendo la historia de los labios de su líder.

"Una de las obligaciones como Akatsuki era conocer los hechos actuales de una aldea."

-¿Eso... Eso es cierto? -preguntó viendo al animal. Su voz sonaba al borde del llanto. Sakura supuso que jamás se lo había imaginado.

-Sí, al fin de cuentas no había nada que quisiera en esta aldea tan aburrida.

Casi parecía bufar al final.

Naruto no dijo nada, solo bajó la cabeza y se quedó callado, sus hombros luego de un rato comenzaron a temblar y Sakura supo que estaba llorando.

Duraron un rato, de esa forma ninguno dijo nada y el chico no produjo mayor sonido que el de las gotas al caer al agua.

-¿Y bien? ¿Cómo es que estas aquí ahora?- el Kyubi le preguntó a Sakura mirándola con atención. - No deberías ser capaz de hacerlo... -dijo, en su mente no entraba la posibilidad de que es el sello hubiera sido removido.

-Te equivocas -respondió ella como si leyera su mente, la criatura le miró sorprendida- Es cierto que los sellos no solo restrieguen gran cantidad de su chacra y esencia sino que también lo hacen sus habilidades especiales, esas cosas que sólo ustedes pueden hacer.

Una sonrisa cruzó su rostro, mientras unía sus manos tras su espalda.

-Por eso yo quité el mío hace muchos años como parte de un entrenamiento, era simple: si para el día siguiente aún tenía el control de mi cuerpo yo ganaba sino, bueno, podrás imaginar lo que hubiera pasado.

-Comprendo... -murmuró aun sorprendido. Por dentro, admirando solo un poco la valentía de la chica.

En ese momento Nauto dejó de llorar, subió la cabeza y miró a Sakura sin un rastro de llanto a excepción de su mirada cristalina.

-¡Gracias Sakura-chan! Sin ti seguiría sin saber la verdad -hablaba con decisión y sin lugar a dudas- Aunque creo que ya ha sido suficiente por un día.

Rio avergonzado luego de oír como su estómago rugía con fuerza.

-Tienes razón. Adiós Kurama-sama

-¡Adiós kurama!

Cuando volvieron a abrir los ojos ya no estaban en la cueva sino que se hallaban de regreso en el parque, la luna comenzaba a alumbrar el cielo y se notaba que era pasada la hora de regresar a casa para los niños.

-Naruto, si quieres no te volveré a hablar. -dijo, el chico la vio con los ojos abiertos- Al fin de cuentas ¿te engañé verdad? Te hice creer que era normal. Solo quería que supieras la verdad sobre Kurama pero ya no es necesario que estemos...

-¿Sakura-chan serias mi amiga? -la interrumpió bruscamente- Porque yo sí quiero que lo seas, no me importa quién hallas sido o lo que puedes llegar a ser, ni siquiera lo que tengas dentro tuyo... ¡Sé mi amiga Sakura-chan!

Los orbes verdes de ella se pusieron cristalinos, su boca se encogió y parecía verse como de la edad que de verdad era.

-Gracias, Naruto... -dijo sonriendo, por primera vez en dos semanas sentía que no estaba tan lejos de su familia.- Y algún día te presentaré al mío, a mi bestia, -con su mano señaló su pierna mientras susurraba- solo que me es más difícil llevarte allí que con el Kyubi.

Sonrío un poco al ver como Naruto solo río por sus palabras. Pero no se sorprendió, aunque a veces el chico pareciera tonto él se daba cuenta de muchas cosas.

Como del hecho que ella era una Jinchuriki como él.

Caminaron lentamente por las calles sin ningún apuro, ambos disfrutando de la compañía ajena del otro.

Unas calles más tarde pudieron oír un escándalo, era fuerte y muy molesto, hasta el punto que Kenshi gruñó de molestia, siendo que normalmente no hacia ni un movimiento a la vista de desconocidos.

-¡Ven a comer a mi casa!

-¡No, a la mía!

-¡En la mía tenemos de todo, hasta ramen!

Los gritos iban y venían de diferentes personas, más de cerca Sakura y Naruto pudieron ver que se trataba de una discuta entre las seguidoras del Uchiha por decidir en dónde cenaría este.

Ambos supieron al instante que ellas no estaban tomando en cuenta la opinión del chico. Su cara lo decía todo.

-Hum... -sin decir nada Sakura reprimió su firma de chacra, el propio Naruto el cual la veía con sus ojos podía jurar que no estaba allí.

Caminando se adentró en el cúmulo de personas, hasta que de un jalón se llevó a Sasuke consigo.

Corran! -gritó entre risas mientras jalaba del rubio de un brazo y al moreno del otro. De alguna forma sentía en ese momento a Kisame consigo.

Calles después se detuvo abruptamente en frente de una heladería. Ambos chicos detrás de ellas jadeaban y sudaban por el esfuerzo, mientras veían asombrados como esta ni siquiera estaba sudada.

-¿Qué haces aquí, Teme?- preguntó señalandolo con un dedo apenas notando su presencia.

-Lo que se me dé la gana. Y no me llames Teme, Dobe.

Una mirada afilada pasó por sus ojos.

-No soy un Dobe, Teme. -Naruto miró de frente a Sasuke.

-Dobe -ambos unieron sus frentes mientras lanzaban rayitos por la mirada.

-Teme -susurró aparentando los puños.

-Dobe

En ese momento ambos sintieron como algo barría el suelo y antes de poder evitarlo caían al piso sin contemplación.

-Aquí, tomen.

Miraron arriba para encontrarse con Sakura que les ofrecía dos barquillas de chocolate.

-Para Naruto el más dulce y para Sasuke el más amargo -dijo sonriendo alegremente.

Ambos chicos aceptaron atónitos el helado, ninguno sabiendo cómo reaccionar ante ello. Ella solo les sonrío.

-Hasta mañana. -se despidió mientras se alejaba a paso lento.

Durante un rato estuvieron ambos chicos sentados en el piso mirando su espalda. Siendo que uno por primera vez en su vida recibía algo de alguien sin pedir nada a cambio, y que el otro no recordaba la ultima vez que alguien le diera lo que en verdad quería sin pedirlo.

Sin proponérselo Sakura se ganó grandes aliados en ese momento, y más que aliados: guardianes.


-¿Cómo le va a loba en la misión?

El otro pareció pensar la respuesta por un momento.

-Bien, hasta ahora ya hizo contacto con el Kyubi y logró encontrar un sitio donde quedarse.

-¿Te das cuenta lo riesgoso que es el mandarla, verdad?

Su voz sonaba preocupada.

-Lo sé, pero no había de otra; ella era la única calificada para este trabajo. Aunque tienes razón, es peligroso, si el Hokage llegase a darse cuenta no sé que pasaría con ella, y más importante aún...

-Es que ella no descubra la verdad tras su pasado y el ataque.

Konan salió de la habitación sin agregar nada más, dejando al líder sólo con sus pergaminos y pensamientos.


GRACIAS POR TODOS LOS COMENTARIOS! Me encantaron y por eso dejo este pequeño extra.

Omake:

Sasuke miró desde donde estaba la vitrina de la heladería otra vez. No hizo intento alguno de moverse.

Suspiró antes de alejarse caminando pero luego verse envuelto en una manada de "niñas", aunque en su opinión eran más seres chupasangre.

-¡Sasuke-kun quiere comer en mi casa! -gritó una demasiado cerca de su oído.

Eran tan molestas.

Reprimió un gruñido, si solo ellas supieran que lo único que quería era un helado pero le daba vergüenza pedirlo él mismo.

Nunca nadie lo entendería.


Última edición: 15/07/2015

Bye...