Una serie de eventos desafortunados

Por Geeky-DMHG-Fan

Evento desafortunado número siete:

La Villa Vil, Segunda Parte


Hermione vio como su madre se apresuraba a saludar a Draco. Como era de esperar, su padre retrocedió un paso, algo fuera del margen. Incluso con Ron y Harry era algo distante. El típico padre sobre protector, algunas veces lograba alborotar los nervios de Hermione. Como si no tuviera el sentido suficiente a la hora de escoger a sus amigos.

Con una sonrisa iluminando su rostro, su madre le tendió la mano a Malfoy. Para sorpresa de Hermione, la tomo si pensarlo ni un segundo. Y en vez del habitual apretón de manos, su madre fue tratada con un galante beso en el dorso de su mano. "Hola, Señora Granger. Encantado de conocerla."

Malfoy si que podía sacar el encanto cuando quería, aunque nunca lo hacía cuando estaba con Hermione. Si él fuera la mitad de amable con ella como ahora, de seguro que no pelearían tanto.

"¡Oh!" rió su madre ante la muestra galantería. "Hola, Draco. Por favor llámame Allison. Es tan bueno conocerte finalmente. Hermione nos ha hablado tanto de ti."

La verdad, ella no había hecho nada parecido. Hermione estaba comenzando a arrepentirse de haber traído a Malfoy. Su madre estaba pasando por aquella fase donde trataba de emparejarla. Y pesar de que Allison había prometido que no haría tal cosa si llevaba a Draco, Hermione estaba comenzando a pensar que había mentido.

Malfoy hizo una mueca, soltando la mano de Allison. "Entonces debería disculparme."

Allison se echó a reír, dándole una palmadita en el brazo. "Tonterías. Si Hermione te perdono, eso es todo lo importa. Ya pasó. Cualquier amigo de Hermione es familia."

Hermione se quedó ahí, con los ojos muy abierto. ¿Estaba su madre coqueteando con Malfoy? Ella esperaba que no.

Su padre finalmente intervino, tomando la mano de Malfoy con lo que probablemente era un apretón letal. Hermione trató de no sonreír cuando vio a Malfoy reprimir una mueca de dolor. "Entonces tu eres el chico que sigue apareciendo en el periódico con mi hija. Richard Granger, gusto en conocerte."

Malfoy abrió la boca para contestar, pero Allison se le adelantó, rompiendo su apretón de manos. "Vamos cariño, Hermione te dijo que esas cosas no eran verdad. A menos que ella te haya estado manteniendo en secreto, Draco." Allison le guiñó un ojo, y Malfoy le sonrió, fácilmente.

Oh. Dulce. Circe. Su madre estaba coqueteando con Malfoy. Esto era definitivamente peor que sus padres leyendo esas cosas en el Diario El Profeta. Y ya que hablaba de eso, necesitaba cancelar su suscripción. Tenía sentido después de la Guerra, cuando trataba de ponerlos al días sobre las cosas que pasaban en su vida. Pero ahora era vergonzoso.

Allison llevó a Malfoy hacia el sofá sentándose a su lado. Hermione se les unió, sentándose al lado de Malfoy, mientras su padre se iba a su silla.

"Así que Draco, ¿conoces a algún hombre en la vida de Hermione? Ella nunca menciona a ninguno cuando le preguntamos."

Qué manera de saltar a una conversación totalmente inapropiada y personal con un chico que apenas conoces, madre. Hermione definitivamente necesitaba hablar más tarde con ella sobre eso.

Malfoy observó a Hermione, con un brillo en sus ojos. Esto era malo. Muy malo.

Volviéndose a Allison, el dijo, "Hermione le ha estado escondiendo cosas. Una amiga me informó que tiene a todos los internos detrás de ella en el trabajo."

Hermione le dio un golpecito a Malfoy en el hombro y demandó, "¿Quién dijo eso?"

"Pansy," replicó él.

Bueno eso lo explicaba. "Mamá, eso no es verdad. Pansy está mintiendo."

"¿Y por que ella haría algo así?" preguntó su madre, toda inocencia e ingenuidad.

"Ella me odia," dijo Hermione.

"Hermione es una dramática," dijo Malfoy.

Allison le dio una sonrisa de complicidad. "Ella tiende a hacer eso. Pero es parte de su encanto."

Malfoy asintió, y luego se volvió apara ver a Hermione, ojos grises brillando de maldad, "Y si estás dispuesta a no confiar en Pansy, lo he escuchado de otras personas también. Blaise también pregunta por ti de vez en cuando. Y Gregory también."

Allison meneó la cabeza, un poco exasperada. "Yo le sigo diciendo que necesita buscar un buen joven, pero ella dice que está muy concentrada en el trabajo. Tu papá y yo estamos preocupados, calabacita. No estás tan joven."

"¡Tengo veinte años!" protestó Hermione, mientras su padre decía, "Yo no estoy preocupado."

Tanto su madre como Malfoy los ignoraron. Volviéndose hacia Allison, él dijo, "Si no supiera, nunca me habría imaginado que usted tenía la edad suficiente para ser la madre de Hermione."

Por favor. Si su resoplido simultaneo indicaba algo, era que su padre pensaba lo mismo.

La madre de Hermione estaba, por supuesto, encantada por el alago. Tratando de no rodar los ojos, Hermione dijo, "No es como si me estuviera escondiendo mamá. Si yo le gusto a alguien, ciertamente nunca me han dicho nada."

"¿Y por qué lo harían? Si sigues diciendo que no quieres estar en una relación, ellos nunca tendrán el valor de preguntarte para salir. Tienes que darles algo de aliento. Imagínate lo que debes ser para ellos. Has crecido para convertirte en una joven hermosa. Y probablemente seas más inteligente que ellos, y una heroína de guerra con mucho éxito. Eso es una combinación temible para cualquier hombre. ¿No es cierto, Draco?"

"Si," estuvo de acuerdo Malfoy. "La mayoría de los hombres están muy intimidados como para acercarse a ella."

No estando acostumbrada a este tipo de conversaciones, Hermione se quedó sin palabras. Acomodándose incomoda en su asiento, se preguntó porque todos la atacaban. Bueno todos, a excepción de su papá, pero si fuera por él, se quedaría soltera para siempre.

"Bueno, ¿y qué quieren que haga? ¿Qué me aparezca a trabajar sudada y que me golpeé la cabeza con una roca?" preguntó Hermione.

Allison miró a Malfoy, con una sonrisa en la cara. "Ves Draco."

"Estoy aquí mamá, puedo oírte."

"¿Pero escuchas?" preguntó Allison.

Ella era perfectamente capaz de seguir instrucciones, muchas gracias. Hermione frunció el ceño ante tal insulto.

"Calabacita, no hagas eso. Arruina tu lindo rostro. Y por lo de los jóvenes, todo lo que tienes que hacer es hablar con ellos. ¿Cómo crees que conocí a tu padre?"

Para su madre era fácil decir eso. Ella podía manejar una conversación y estaba cómoda consigo misma al momento de discutir cosas que estuvieran involucradas con el colegio. Probablemente había ayudado el hecho de siempre había sido bonita, y tenía un cabello manejable y brillante, y una sonrisa bonita. Y a pesar de que Hermione se parecía a ella, había heredado el cabello y los dientes de su padre, y algunas veces su difícil personalidad.

"Mamá, no voy a hablar con hombres que conozco. Sabes que no puedo hacer eso. Confundiré las palabras y haré el ridículo. Además, si yo les gusto tanto, ellos deberían estar atrás de mí. No he tenido ni a un hombre visitando mi oficina o sentándose conmigo en el almuerzo. Si estos supuestos admiradores existen (lo que todavía no se sabe), son unos cobardes."

"Y esperemos que las cosas se queden así," murmuró su padre por lo bajo.

"¡No digas eso, Richard! ¡Yo quiero tener nietos!"

"Yo no me preocuparía por eso, Allison. Dudo que quieras a cualquiera de estos tipos como tu yerno. Hermione es muy buena para ellos," dijo Malfoy, tranquilizándola.

Allison le dio un suspiro agradecido, y Hermione vio como los labios de su padre se curvaban. "Que amable de tu parte, Draco. Tu pareces ser un joven muy agradable." Allison vio a su hija deliberadamente. "¿No crees, calabacita?"

"Claro, lo que sea," dijo Hermione.

"Entonces Draco, ¿tú y Pansy están saliendo?" preguntó Allison.

"No. Solo es una vieja amiga de la familia. Si no me equivoco, pronto se comprometerá con una de los colegas de Hermione."

"¿Lancelot? Si que fue rápido," dijo Hermione.

"Cuando Pansy quiere algo, no toma un no como respuesta," dijo Malfoy, algo irónico.

Allison volvió a mirar a su hija, sus cejas arqueadas y telegrafiando algo no tan sutil. "Entonces estás soltero."

"Si. Al manejar la compañía de mi familia no me queda mucho tiempo para salir."

"Pero si tienes tiempo para estar con mi hija," gruñó Richard.

"Richard es un bromista, ¿verdad cariño?" Por más que su madre intentara disimularlo, Hermione vio como le costaba mantener la sonrisa. "¿Te haces cargo de la compañía de tu familia? Eso es algo bastante impresionante para alguien de tu edad. Por mi parte, estoy contenta de que alguien tan responsable tenga el tiempo para estar con Hermione. Como no siempre podemos estar vigilándola, nos tranquiliza saber que está en buenas manos."

¿Acaso Hermione había entrado en un túnel de tiempo? Este era el siglo XXI, no los años medievales, por Merlín. Podía sentirse marchitándose bajo la opresión. Dese que sus padres había regresado de Australia, su madre se había empeñado en conseguirle una cita. Tenía algo de sentido. Después de todo, como su madre le vivía recordando, la Guerra había demostrado con una claridad aterradora, que el mañana no tiene garantía. Pero esto era una locura. ¿Por qué su mamá no le enviaba por unos pollos, una mula y un garrafón de cerveza?

"Pensamos que tal vez saldría con Ron Weasley, pero no paso nada." Hermione podía ver las tuercas funcionando en la mente de su madre. Estaba preparando una trampa y esperando para abalanzarse sobre la respuesta.

Malfoy tosió, y Hermione lo vio luchando para decir algo amable sobre su pelirrojo amigo. "Eso es…lamentable."

Allison se veía confundida, sin duda perpleja porque su "prometido" no había reaccionado con celos. "¿Tú crees?" dijo, "Nosotros estábamos de hecho felices de que nada sucediera."

¿De verdad? Eso era algo nuevo para ella. "¿Y porque nunca dijiste nada?" dijo Hermione.

"No tenía sentido, calabacita. Solo era uno de esos caprichos infantiles que se desvanecen con el tiempo. Decir algo solo lo hace peor, y como tú nunca nos dijiste si estabas interesada en él."

"No te preocupes." Malfoy le palmeó la rodilla a Hermione, dibujando sonrisas en su madre y rayos de muerte de su padre, ninguno de los cuales parecía darse cuenta. "Estoy seguro que ya aparecerá el hombre indicado."

Mirando la mano de Malfoy en la rodilla de su hija, Allison dijo, "Sabes, creo que tienes razón."

Tratando de no atraer la atención de nadie, Hermione pellizcó la pierna de Malfoy. Él no quitó la mano. En vez de eso, se volvió y le sonrió, "¿Si?"

Lo iba a matar. Pero primero tenía que salir de ahí.

"¿Les gustaría algo de comer?" preguntó Allison.

Hermione se puso de pie. Si no se iban ahora, no lo harían nunca. "¡No! Digo, gracias mamá, pero solo pasamos para recoger el auto. Lo voy a llevar al centro comercial para las compras de Navidad."

Nadie se movió de sus respectivos asientos.

"Que bien, calabacita. Draco, Hermione te mencionó que vamos a King's College para Navidad."

Ja. Su madre estaba a punto de recibir un rechazo muy duro. Hermione cruzó los brazos, esperando a que el hechizo de desilusión que Malfoy se había colocado se desvaneciera.

"No, Allison, me temo que no," dijo él.

¿Podía Hermione esperar hasta estar afuera para matarlo? Ya no estaba tan segura.

"Bueno, simplemente debes venir. Tienen el coro más glorioso, y la música es celestial."

"Qué bueno. Me encantaría acompañarlos. Gracias por invitarme."

Allison sonrió. "No, gracias a ti. Hermione me dijo que Ron y Harry traerán a sus novias, ahora todo el mundo tendrá una cita."

Esto era repugnante. Entonces eso fue lo que hizo Hermione. Repugnarse. Sin despedirse, comenzó a caminar hacia el garaje.

Ella podía escuchar a Malfoy repartiendo sus adieus a sus padres antes alcanzarla. Desafortunadamente, no estaba lo suficientemente lejos como para escuchar a su madre gritar, "Diviértanse. Y traten de busca un muérdago."

Y como para no ser menos, su padre dijo, "Asegúrense de llegar a casa antes de las nueve."

Hermione abrió la puerta del garaje y se metió en el vehículo. Hacía mucho frío.

Malfoy se quedó afuera, mirándola a través de la ventana. Girando el encendido, ella prendió la calefacción a todo lo que daba y a continuación bajo la ventanilla del asiento del pasajero.

"Entra," le ordenó, colocándose el cinturón de seguridad.

Malfoy golpeó los nudillos contra el marco de la puerta. "Si piensas que me voy a montar en esta…cosa-"

"Se llama auto."

"Sea lo que sea, es de construcción cuestionable, y si piensas que me voy a montar en una caja con ruedas, estás loca."

Hermione no estaba de humor para bebé Malfoy. Ella solo quería salir de ahí antes de que su padre y su madre decidieran unírseles.

"Hay bolsas de aire, cinturones de seguridad y…defensas. Estarás bien. ¡Ahora entra!"

Malfoy frunció los labios en descontento. "Aire y un trozo de material. Que reconfortante."

Hermione dejó caer la cabeza contra en volante, accidentalmente dándole a la bocina y asustando a Malfoy, que se sorprendió con una sacudida. Mirándole su cara horrorizada, ella casi se echa a reír.

"Si quieres te colocare unos hechizos estabilizadores. Te garantizo que esto es más seguro que cualquier escoba. Al menos, si chocamos, hay un tipo de protección externa. Y siempre podemos aparecernos si pasa algo."

Malfoy cruzó los brazos sobre el pecho.

"Por favor. Solo confía en mí, ¿OK?"

Abriendo la puerta, él se deslizó sobre el asiento del pasajero. "Las cosas que hago por ti," murmuró.

"Si, si, lo sé. Te pido el mundo y estar conmigo es una tortura. Ahora colócate el cinturón. El centro comercial cierra en una hora así que tenemos que apurarnos."

En vez de abrochárselo, Malfoy comenzó a soplar bocanadas de aire, al parecer encantado con la forma en la condensación rizaba y desaparecía. Probablemente pensara que era algún tipo de dragón. Exasperada, Hermione se inclinó sobre él, agarrando el cinturón de seguridad.

La hebilla se le escapó de los dedos cuando su aliento le hizo cosquillas en la mejilla y en la oreja. "Deja de hacer eso," lo miró ella. Naturalmente, no lo hizo, pero al menos logró colocar la hebilla en su lugar.

"¿Qué tienes? ¿Ocho años?" se quejó, mientras miraba el espejo retrovisor, saliendo hacia la entrada cuidadosamente.

"Tal vez si en tu carro no hiciera tanto frío, yo no estaría tan distraído." Él alzó las manos, alejando el aire sub ártico que salía por los respiraderos y que le estaban arruinando el cabello. "¿Acaso quieres que me dé un resfriado?"

"El aire se calentará una vez que el motor lo haga," dijo sin rodeos, acordándose de subir la ventana de Malfoy.

"Mucho tiempo." Él sacó su varita, calentando el lugar al instante. "Y ahora me puedo quitar esta cosa." Se sacó la bufanda, y luego comenzó a rascarse el cuello. "Creo que me dio comezón."

Hermione se concentró en la carretera y en llegar al centro comercial completa.

De alguna manera logró reclinar el asiento sin su ayuda, se echó hacia atrás. Colocando los brazos bajo la cabeza, se quedó mirando el techo. "Bueno, eso fue divertido," dijo.

"¿Qué cosa?"

"Conocer a tus padres. Si hubiera sabido lo encantadores que son, habría venido antes."

"Sí, claro."

Por el rabillo del ojo, ella lo vio voltear la cabeza a un lado. No estaba segura, pero parecía como si la estuviera observando.

"Y me gustó especialmente tu madre," dijo.

"Y tú le gustaste a ella," añadió Hermione, con algo de sarcasmo.

"No me sorprende. Se ve que es muy inteligente."

"Lo es." Cuando no estaba tratando de emparejarla con Malfoy. "Mi padre y mi madre lo son."

"Deberías escucharla."

Hermione se echó a reír. "Mira quién habla. Siempre andas quejándote por como tu madre te molesta con eso de sentar cabeza, pero aún así nunca te he visto teniendo una cita."

"Prefiero trabajar detrás de escena."

Impresionada, Hermione volteó a verlo. "¿Estás teniendo citas?"

"¡Hermione!" dijo Malfoy, sentándose bruscamente en la silla. "¡Los ojos en la carretera!"

Con su atención de nuevo en la calle, ella trató de no sonrojarse mientras el sonreía de manera arrogante. Y le ayudaba el hecho de que el carro se estaba calentando. Ella se agarró la garganta, tratando de aflojar la bufanda.

"No dije que estaba teniendo citas. Solo estoy…viendo mis opciones."

Oh.

A ella no le gustaba como sonaba eso.

Siendo la persona racional que era, ella trató de explicarse porque encontraba ese pensamiento tan perturbador. Con Harry y Ron pasando la mayor parte de su tiempo libre con Ginny y Lavender, supuso que había llegado a depender de Malfoy, a asumir que siempre estaría ahí para ella. Y ya no podría estarlo si estaba con alguien más.

El pecho de Hermione se apretó ante el pensamiento de tener que dejarlo, lo que era una reacción interesante por sí misma. ¿Qué significaba? ¿Podría significar que Malfoy era ahora su amigo más cercano? Sabía que era algo egoísta el querer que él se quedara soltero hasta que ella se consiguiera a alguien, pero no estaba lista para perderlo por otra chica.

Ahora, eso sí era un pensamiento aterrador. Si él tuviera tan siquiera una idea de lo mucho que significaba para ella, Hermione nunca escucharía el fin de eso.

"No te preocupes Hermione." Su sonrisa brillaba en la oscuridad. "Siempre tendré tiempo para ti."

"Eso no es…no me importa si sales con alguien. De hecho, por favor hazlo. Estoy pasando mucho tiempo contigo."

¿Por qué estaba diciendo todo eso? No lo decía en serio.

"No lo dices en serio."

¡AH! ¿Le estaba leyendo la mente? Harry le había dicho que Malfoy sabía Oclumencia, pero tal vez había más. Ella lo creía capaz de ser Legilmente y nunca haberle dicho nada.

"Además, tu madre piensa que no pasamos suficiente tiempo juntos," dijo él.

Hermione gimió. "No me lo recuerdes. Mira si me disculpo por eso, ¿no volverás a mencionar el tema? No tengo ni la menor idea de donde salió eso. Yo le dije que no nos gustábamos de esa forma."

"No hay porque disculparse. Ella no puede evitar el hecho de que soy guapo, responsable, inteligente y simpático. El partido ideal para la hija de cualquier mujer."

"Y también eres bastante chistoso, por cierto. No lo olvides."

"Creo que tu mamá podría tener un punto."

Había un tono raro en su voz que hizo que Hermione agarrara el volante con más fuerza. "¿A qué te refieres?" preguntó ella.

"Deberías tener citas más seguido."

"Tú sabes lo mucho que me mandan a trabajar para el Ministerio. Apenas tengo tiempo para estar contigo, mucho menos para tener citas."

"Pero, ¿Cómo se supone que vayas a conocer a alguien si estás enterrada bajo montañas de trabajo?"

"No necesito salir con hechicero tras hechicero para saber cuál es el correcto para mí. Sé quién soy y qué tipo de hombre funcionaría conmigo."

"No, no lo sabes. Y si lo supieras, saldrías corriendo."

"Te equivocas. Cuando él llegue, lo sabré. Y luego haré algo."

"Esconderte detrás de tu escritorio temblando no cuenta."

"Eso no es lo que haré. No soy una cobarde."

"Si, lo sé, eres Gryffindor. Bla bla bla. Cuando viene a cosas que entiendes, estoy contigo. Pero apuesto a que sabes muy poco acerca de los hombres, y que te aterrorizan."

"Estás equivocado otra vez. A excepción de Ginny, mis amigos más cercanos son hombres, y en todo caso, son ellos los que me tienen miedo." ¡Claro que sí!

Con su atención divida en la carretera y en la persona que tenía al lado, no podía estar segura, pero creyó ver a Malfoy rodar los ojos. "¿Y si alguno de nosotros te invitara a salir? ¿Qué harías entonces?" dijo él.

"Bueno, si Ron y Harry hicieran eso, les gritaría y los hechizaría porque ellos ya tienen novias."

"¿Y si yo lo hiciera?"

"No lo sé. No es algo que piense, ya que tú nunca lo harías. ¿Por qué me estas preguntando todo esto?"

Sería mucho esperar que él respondiera sus preguntas. Siempre era tan evasivo. Tal vez debería aprender Legilimencia. Así nunca tendría que hablar con él. Solo bastaría con mirarlo a los ojos para obtener todas las respuestas que quería.

"¿Te das cuentas que ni a mí ni a ninguno de tus amigos nos ves como hombres, no?" dijo.

"Eso es absurdo. A diferencia de ti, yo si puedo ver la diferencia entre un hombre y una mujer."

"Hermione, piénsalo. Lo que no entiendes, lo que ignoras lo reclasificas o lo cambias hasta que se convierta en algo que te resulta familiar y puedas lidiar con ello. Básicamente me has neutralizado, para que así pueda entrar en una de tus manejables y agradables categorías. Debería estar indignado." Él dijo esto gentilmente, como si esa información pudiera herirla. Y podría haber sido así, si no fuera tan categóricamente falsa.

"Me gustaba Ron, recuerdas. ¿Cómo explicas eso?"

"¿Y qué hiciste cuando al parecer también le gustabas? Huiste a Hogwarts y lo mantuviste a distancia."

"No huí a Hogwarts. Quería continuar con mi educación. Y te dije que Ron y yo no hubiéramos funcionado."

"Y tienes razón, pero también eres una cobarde. Acéptalo Hermione, tienes miedo de salir, que usas el trabajo o la escuela o cualquier causa que estés defendiendo esa semana como excusa para mantenerte cerrada."

"Estás tan equivocado, que no tiene sentido discutir contigo sobre esto," dijo Hermione.

Antes de que él pudiera contestar, Hermione prendió la radio. Y como hacía cada año, su madre había puesto la estación local que solo colocaba música festiva durante el mes de Diciembre. Rudolph el reno de la nariz roja estaba terminando.

En su periferia, Malfoy hundió la mano derecha en su pelo, halando los rubios cabellos. Ella lo había frustrado. Bien.

Su voz todavía era tranquila cuando dijo, "No hay nada de qué avergonzarse. De hecho, la mayoría de los chicos encuentran eso encantador, considerando como en los otros aspectos eres tan endemoniadamente intimidante."

Si él no iba a escuchar sus razones, ella tampoco lo escucharía. Girando el mando de la radio de manera viciosa, ella trató de ahogar su voz. Era irónico que Noche de Paz fuera la canción saliendo de los altavoces.

"Mientras más rápido aceptes que tengo razón, mejor te sentirás. Lo prometo."

Ella comenzó a cantar, siguiendo la letra. "…Amor es pura luz, Radiantes rayos del Santo Rostro, Con el amanecer de-"

Malfoy giró el mando con una rápida sacudida, poniéndole fin a su cuento de Navidad. "Tendrás que hablar conmigo en algún momento." Sus palabras sonaban forzadas y cortadas; estaba molesto. ¿Qué razón tenía para estar enfadado con ella? Él era el que la llamaba gallina y una castradora de hombres.

"Mira, sé que es algo que no quieres oír, pero si solo me escucharas, te daría cuenta que tengo razón."

Hermione se volvió hacia a él y lo fulminó con la mirada. Recogiendo su varita, murmuró, "Silencio."

En el momento en que realizó el hechizo, lo lamentó. No por el acto en sí; ya que era bastante inofensivo. No, era el peligroso brillo que chispeaba en sus ojos grises. Pero no se retractaría, ya que tenía razón. Tragándose su inquietud, miró las luces rojas del carro frente a ella.

Solo faltaban tres kilómetros.

Un segundo más tarde, lo podía ver por el rabillo del ojo, agitando los brazos violentamente en el aire. Amateur. Le iba a tomar más que eso para que ella dejara de ignorarlo.

Quinientos metros más tarde, Malfoy le tenía la mano agarrada.

Hermione endureció su corazón. A menos que él se disculpara, ella no iba a dejar el tema.

Pero estaba mucho más decidido de lo que ella pensaba.

Todo su brazo comenzó a temblar mientras el agarraba y dejaba su soltar su muñeca, un largo dedo a la vez.

Apretando los dientes, ella se obligó a sí misma a no reaccionar de ninguna manera.

Solo faltaba un kilometro y medio.

Cada uno de esos 1500 metros fueron de pura agonía. Sus nervios estaban en alerta roja, sensibles a cualquier estúpido movimiento que él hacía. Como cuando comenzó a trazar pequeños círculos en el dorso de su mano. O cuando le volteó los dedos para repetir la misma acción en su muñeca. O como cuando alzó la mano para acercarla a su cara.

La fina punta de su nariz se inclinó, trazando las líneas de su palma de manera tan ligera que prácticamente se podía decir que la estaba tocando. Sus exhalaciones se regaron por su piel, enviando escalofríos por toda su espina dorsal.

El corazón de Hermione estaba acelerado. Ella pensaba que todo se trataba de ganar su atención, pero era más que eso. Estaba tratando de ganar la discusión anterior. Sabía que podía jugar sucio, pero esto era bajo, incluso para él.

Malfoy flexionó sus dedos con los de ella, abriendo su mano completamente. Su palma estaba tan cerca de su boca, que el aliento seguía siendo cálido cuando alcanzaba su piel.

¡No se atrevería!

Sus labios presionados contra su palma le indicaban, que, de hecho, si se había atrevido.

El aire se quedó atrapado en su garganta, y por un segundo no podía respirar. Era como fuego encendiéndose en sus pulmones. Quitando su mano, Hermione la sostuvo contra su pecho como si estuviera rota.

Tan pronto como estacionó el carro y lo apagó, ella sacó la llave del encendido y trató de quitarse el cinturón de seguridad. La traicionera hebilla no se movía. Después de menearla, estaba a punto de hechizarla, pero al final salió. Saliendo fuera del carro, ella vio a Malfoy, que estaba casualmente apoyado en el techo. "¿Qué estás haciendo?" le dijo, casi gritando.

Malfoy señaló su garganta, la cual estaba cubierta por la bufanda una vez más.

Echando un vistazo para ver si había alguien cerca, Hermione susurró, "Finite."

Caminando a través de los carros hacia ella, el dijo, "Solo probando mi punto."

"Eso no prueba nada. Se necesitan dos manos para poder manejar, y me estabas distrayendo. Está nevando, las calles están congeladas, y necesitaba toda mi atención en la carretera. Y mira, aquí estoy. Todavía no he huido. Todavía no he enterrado mi nariz en unos archivos. A pesar de que tienes algo de razón en lo de castradora. Estoy muy tentada a cástrate si vuelves a hacer algo como eso. Y no creas que no lo haré. Aprendí un hechizo en la clase de defensa personal, y es irreversible. Así que si quieres tener bebés Malfoy, lo mejor será que te agarres las manos."

"Está bien. Admito que estaba equivocado. Eres perfectamente capaz de manejar avances del sexo opuesto." Él le tendió la mano, con el encanto y la gracia de un príncipe. No era justo. Después de toda su fanfarronería y gritería, ni siquiera se le había movido ni un cabello. Y eso no era lo peor.

Él tenía razón. Estaba asustada.

"¿Tregua?" dijo, sonriéndole con benevolencia.

"De verdad no debería perdonarte," dijo ella, raspando su zapatilla contra el asfalto.

"Soy insoportable, lo sé. ¿Te importa si dejamos lo de los insulto para allá adentro? Se me están congelando los pies."

Sin ni siquiera un 'vámonos' él tomó su mano y comenzó a arrastrarla por el estacionamiento hasta la entrada del centro comercial.

Juntos caminaron por las puertas. Hermione estaba luchando con las ganas de retorcerse. No era como si nunca se hubieran agarrado de manos. Ella lo había hecho temprano en la mañana, pero nunca por tanto tiempo. La acción platónica ya no se vería tan platónica.

Ya habían entrado al patio de comidas, el cual, como el Callejón Diagon, estaba decorado de acuerdo a la temporada. Justo en frente había un gran espacio, una grande y abierta expansión en el medio del centro comercial. Draco se detuvo en seco de repente, causando que Hermione se golpeara con su espalda.

"¿Qué es eso?"

Viendo por encima de su hombro, ella puedo percibir una larga fila de personas, todas esperando a ver a Santa Claus. El feliz impostor estaba sentado en un gran trono, rodeado de adolescentes vestidos como elfos. La baldosa que estaba alrededor estaba cubierta por una gran alfombra roja, y toda la zona estaba decorada con bastones de caramelo, renos y brillantes árboles de Navidad. A un lado había una habitación diseñada para parecer una casa de jengibre. Los niños entraban y salían de ella, con fotos tomadas por sus cariñosos padres.

Hermione había de hecho, ido al centro comercial con la intención de enseñarle a Malfoy esta tradición muggle en particular, pero se había olvidado de ella hasta ahora. Agradecida por la distracción, ella empujó a Malfoy hacia allá.

"Esta es la villa de Santa Claus, y tu le vas a decir que quieres para Navidad."

"¿Y si no quiero hacerlo?"

"Considéralo como mi regalo de Navidad."

Llegaron al final de la fila, y cuando Hermione le preguntó a uno de los elfos cercanos cuando tiempo tenían, fue informada de que tenían otros treinta minutos.

"Tengo hombre. Conseguiré algo para comer los dos." Sacando su mando de la él, dijo, "Ya regreso."

Una vez que estaba fuera de vista, ella disminuyó su andar, con el tiempo deambulando hasta una tienda de pretzels mientras trataba de ordenar sus sentimientos. Decidió que si Malfoy seguía comportándose de manera extraña, ella simplemente le diría que tenía razón y que no apreciaba que él la hiciera incomoda solo para probar algo. Una vez fuera, ya todo volvería a la normalidad. Comprando dos pretzels, ella regresó a la Villa de Santa, con buena voluntad para enfrentarse a un hombre completamente cambiado.

Cuando regresó, Malfoy estaba hablando con dos mujeres en la fila. Una era rubia, la otra morena, y las dos parecían de su edad, con un año menos o más. También estaban definitivamente coqueteando con su amigo. Y él estaba hablando con ellas, lo que era una sorpresa. Los únicos muggles con los que lo había visto conversar a gusto habían sido sus padres y eso había pasado hoy.

A ella no le gustó. Eran el tipo de chicas por las cuales Ron se babearía, el tipo de chicas que usan minifaldas en invierno. Y unos sweaters con un escote en V profundo, y bufandas mínimas, y un par de botas de piel de oveja que compensaban la falta de ropa en sus piernas. ¿Qué pasaba con los chicos que no podían ver más allá de eso? Una vez más, tendría que ir al rescate, como lo había hecho tantas veces por Ron y Harry.

Ella había pensado que Malfoy sabía mejor.

Caminando hacia el grupo, fue bajo la barricada de cuerdas, pretzels en mano.

Se esperó a que Malfoy se volteara y se diera cuenta que estaba ahí, pero él parecía absorto en su conversación con las dos…chicas. Y mientras escuchaba, ella no podía entender porque.

La rubia se inclinaba hacia a Malfoy, hablando animadamente. "Si, como le estaba diciendo a Krissy, Luxe es el lugar para ir de discoteca. Siempre tienen los mejores DJs, y el bar es maravilloso. Una gran opción."

Krissy, la morena, rió y echó el cabello sobre el hombro. "Vamos a ir más tarde de hecho. Deberías venir a verlo con nosotras."

"Lo pensaré si no tengo otros planes," contestó Malfoy.

La rubia se inclinó, colocando una mano en el brazo de él. "Olvida tus planes. Vamos Draco. Solo se vive una vez."

Después de haber escuchado suficiente, Hermione se aclaró la garganta. Malfoy se volteó. Finalmente. "Hey, Hermione."

Ella le tendió un pretzel, y él lo tomó. "Gracias. Acabo de conocer a estad dos chicas en la fila." Indicando a la morena, el dijo, "Hermione, estas son Krissy y-"

"Yo soy Michelle," dijo la rubia, dándole la mano.

"Gusto en conocerlas," dijo Hermione, agitando los perfectos y cuidados dedos de Michelle.

"¿Entonces tu y Draco están saliendo?" preguntó Krissy.

Malfoy se echó a reír, "¿Qué? ¿Yo y Hermione? No. Solo somos amigos."

Eso pareció calmar a las facilitas. "Oh, bueno, ella puede venir si quiere."

"Lo siento, no podemos," dijo Hermione, con una sonrisa forzada en su cara. "Tenemos planes."

"Bueno, si cambias de parecer…" Krissu sacó un bolígrafo de su cartera y agarró la mano de Malfoy. "Aquí está mi número de celular."

Como si Malfoy supiera cómo manejar un celular. Incapaz de mantener una actitud amistosa, Hermione se fue a la parte delantera de la fila y tomó un gran pedazo de su pretzel, para así no decir nada estúpido.

Afortunadamente, Malfoy había terminado su conversación con Krissy y Michelle, así que ella no tenía que escuchar más discusiones sobre las mejores discotecas, con su buena música y bastante alcohol barato para chicas igualmente baratas.

"¿Entonces qué planes tenemos después de esto?" preguntó él.

¿Ah? Claro. Planes. Ella no había pensado en eso. Afortunadamente, todavía estaba trabajando en ese gran pedazo de pretzel, así que eso le dio un segundo para conjurar una respuesta. Tragando su pedazo, dijo, "Una película."

"¿Cuál?"

Um…

"Escogeremos una cuando estemos en mi apartamento."

"¿Estás segura de que no quieres ir a esta discoteca? Se escucha divertido."

"No soy el tipo de chicas que sale de discoteca, pero si quieres ir, ve." A ella no le importaba. Nope. En lo más mínimo.

Malfoy sacudió la parte superior de su cabeza, lo cual él sabía que ella odiaba que hiciera. "Yo solo voy si tu vas."

¡Tomen eso, Krissy y Michelle! ¡No todos los chicos son unos completos idiotas! Hermione estaba tan feliz de descubrir eso, que casi abraza a Malfoy.

Comiendo su pretzel de manera alegre, el tiempo pareció volar. Muy pronto ya estaban al frente de la fila. Un Elfo los llevó hasta Santa y Malfoy vio a Hermione de manera expectante.

De seguro no vio al millón de personas que habían tenido por delante. "Se supone que te vas sentar en su regazo y decirle lo que quieres por Navidad."

Al darse cuenta de que Malfoy no iba a hacer tal cosa, ella lo empujó hasta allá.

"Vamos, hijo. Que no muerdo," el hombre habló en tono alegre, perfectamente acorde con un Santa Claus de centro comercial.

Cuando se dio cuenta de que él todavía no se movía, Hermione tomó la iniciativa de sentarse en las rodillas de Santa Claus. Malfoy se quedó a su lado, agarrándole la mano con fuerza.

"Entonces, pequeña dama, ¿es su novio mudo?" preguntó Santa, sonriéndole amablemente.

"No, solo es un poco difícil, y no es mi novio."

"Bueno, entonces ya puedo adivinar que pedirá él para Navidad." Santa miró a Malfoy, le guiñó el ojo. "Si eres bueno, tal vez lance algún muérdago. Jo jo jo."

Malfoy le apretó la mano aún más fuerte. Tal vez esta no fuera tan buena idea. "¿Podríamos tomar una foto, por favor?" le preguntó ella al elfo con una cámara.

"Muy bien, a la cuenta de tres digan whisky. 1. 2. 3."

"Whisky," dijo Hermione. Sola.

"Ahora ustedes dos sean buenos. Chicos travieso no reciben nada para Navidad."

"Trataremos," dijo Hermione sin pensar, caminando hacia el elfo. Él le dio la Polaroid, a cambio de sus cinco libras.

Mientras caminaban, Hermione meneaba la foto, esperando que la imagen apareciera.

"¿Qué fue eso?" preguntó Malfoy.

"¿Santa?"

"No, se quien se suponía que era él. Estoy hablando de aquel que te dio la foto."

"Eso era un elfo."

Malfoy se volvió para mirarla y se echó a reír. "Si los muggles supieran lo feo que son los elfos, dudo que los incluyeran en sus festividades Navideñas. ¿Y qué hay con esos zapatos puntiagudos?"

La imagen finalmente apareció. Todo estaba perfecto a excepción, "¿Por qué no estás sonriendo?" preguntó Hermione.

"No tenía razón para hacerlo."

Hermione lo golpeó con la foto, sonriendo. "Si que eres. Tienes suerte de que no regresemos a tomarnos otra."

Malfoy le arrebató la foto y la examinó. "No sé de qué te quejas. Me veo perfectamente bien."

"A excepción de que no estás sonriendo."

"Yo no sonrió en las fotos. Tu sabes eso."

Hermione trató de agarrar la foto una vez más, pero él la sostuvo al nivel de su espalda, para que ella no la tomara.

"Bueno, deberías," dijo ella, todavía tratando de alcanzar la foto, "Todo el mundo se ve mejor sonriendo."

Malfoy bufó, mirando la foto una vez más. "Por favor. Yo creo que me veo distinguido. Supongo que solo tendremos que preguntarle a tu madre que opina."

No le vamos a mostrar eso a mi mamá!" Solo la animaría, y su madre no necesitaba eso.

"Claro que sí. Estoy seguro de que le encantará." Metiendo la imagen en su bolsillo trasero, él preguntó, "¿Para donde ahora?"

"El centro comercial cerrará en cinco minutos. Deberíamos volver. Y no le mostrarás eso."

"Solo si me dejas elegir la película esta noche, tenemos trato."

"Bien, pero nada de películas de horror. Odio esas." No importaba que ella hubiera vistos monstruos mas temibles de lo que las películas pudiera representar. Odiaba toda la sangre y las tripas, y cada vez que veía una película así, ella siempre terminaba con la cara hundida en su hombro y sus dedos agarrando los de él como si su vida dependiera de ello.

"Eso no forma parte del trato. Ahora ven. Tengo ganas de ver una de vampiros esta noche."

"¿Buffy la caza vampiros?" preguntó ella, con esperanza.

"No. El problema con este tipo de películas es que son muy irreales. Capaz y tienen vampiros que brillan. Estoy pensando en algo como Blade. Creo que van a sacar una secuela."

"Pensé que no ibas a ver más películas muggle."

"No voy a ver más de tus películas muggle. De verdad, Hermione, estoy comenzando a pensar de que no escuchas nada de lo que te digo."

Con un gemido, Hermione siguió a Malfoy en lo que seguramente sería una noche llena de gritos y de esconder el rostro tras sus manos.