Se quedaron un rato observándose sonrojados, los sentimientos de ambos se veían reflejados en sus ojos.

Shinichi aún la sostenía de la cintura. Si no hubiera así, la imprudente niña que paso por detrás de Ran y la empujó, la hubiera tirado al suelo.

Inconcientemente ella se agarró más fuerte a su pecho, pero de igual manera el momento se había arruinado, tenían que seguir.

Espero unos segundos y se apartó de Shinichi, sin ganas.

− ¿Estás bien? − al ver que ella asentía levemente, la tomó de la mano y la guió hacia donde había ido a parar sus carro con la valija − Creo que deberíamos irnos, y salir del camino antes de que alguien más nos atropelle.

Ran asintió y se dejó guiar hacia la salida, todavía sintiéndose en un trance, sin saber que más decir.

Al ver que se dirigían hacia la parada de taxis se aventuró.

− Shinichi… eh... ¿se puede saber adonde vamos?

Él se volvió para observarla, y ella notó un poco nervioso, al ver que se despeinaba el cabello

− Pues, había pensado que fuéramos al Hotel. ¿Te parece? Me gustaría que descansaras un rato luego de tanto viaje, podrías darte un baño si quieres.

Ella le sonrió con ternura al notar su preocupación

− ¿Al hotel? ¿Hiciste que reservaran uno? Yo pensé que nos quedaríamos en la casa que tus padres tienen aquí.

Sin esperarlo, Shinichi rió

− Oh, no. En serio, no querrás soportar a mi madre ahora. Estaba demasiado excitada con tu llegada, aunque supongo que podremos verlos un día de estos. Mi madre nos invitó a pasear por el Tamesis. Si tu quieres podríamos aceptar su oferta…

− ¿De verdad? − Ran no lo pudo evitar y abrió al máximo sus ojos con emoción − ¡Me encantaría!

De repente se paró.

− Pero en serio Shinichi, ¿Esta bien que venga como una invitada?. Quiero decir… podría pagar…

El la miró enterneciéndose también por su cara de preocupación y le sonrió.

− Tonta, no te preocupes por nada. Siéntelo como un regalo de parte mía y de mis padres. Además ya te dije, me deben muchos favores… –suspiró-. Sabes, tampoco tengo todo planeado, pensaba que si todo salía bien podríamos ir viendo día a día que es lo que nos apeteciera hacer. Tengo algunas ideas, pero pensaba consultártelo antes.

− De acuerdo, supongo que tendré que agradecerles en cuanto los vea… Pero dime ¿A qué te refieres con que si todo sale bien?

Su nerviosismo se le hizo más evidente.

− Mmm pues. Ran la verdad es que antes de que continuáramos con todo esto, hay cosas que me gustaría decirte − se sonrojó − No podría sentirme tranquilo si no lo hago. Me gustaría aclararte algunas cosas – carraspeó−. Si luego de escucharme decides irte, estoy seguro de que lo entenderé.

Ran se quedó pensando un momento en sus palabras. ¿Qué le estaría queriendo decir Shinichi? ¿Acaso planeaba contarle todo acerca de su desaparición? ¿Qué tan malo podía ser eso? Además ¿Por qué se sonrojada?

− Shinichi… La verdad que estoy un tanto confundida con todo esto. Pero de acuerdo, tienes razón, supongo que nos debemos una charla ¿No crees? − no pudo evitarlo y también se volvió como un tomate.

Por suerte, fueron interrumpidos por la llegada milagrosa de un taxi. Ya no sabían como seguir.

Ambos se morían de vergüenza, lo cual, (pensaba Ran) era totalmente ridículo.

Lo que no esperaba ella fue a donde fueron a parar.

No conocía mucho, pero estaba más que segura de que estaban frente a un Hotel cinco estrellas. ¿Cómo se había atrevido Yukiko a gastar tanto? A Ran no le sorprendería que tuviera que compartir la habitación con Shinichi.

Por suerte no fue así pero por poco.

No pudo ocultar su asombro cuando su amigo pidió por la reservación a su nombre y les informaron que la Suite Real estaba ya a su disposición.

¿Una suite? ¿Solo para ellos?

Cuando quiso comentarle algo, él sólo se encogió de hombros. Suponía que no había manera de hacerle cambiar de opinión a su madre.

Era una estancia enorme, con dos habitaciones, 2 baños, un comedor enorme. Desde el balcón podía verse unos hermosos jardines.

− Creo que es suficiente espacio ¿No crees? − Ambos se sonrieron − De acuerdo, ¿Por qué no eliges tu dormitorio? Luego podrás descansar. Si quieres puedo pedir que nos traigan la cena y luego hablamos.

Ran solo asintió, pasar un tiempo a solas le vendría más que bien. Necesitaba acomodar sus ideas.

Sin pensarlo mucho tomó sus cosas y se dirigió hacia el dormitorio de la izquierda.

Se tiró en la cama extasiada.

Oh, Dios, al fin. ¡Shinichi había vuelto!

No sabía que era lo que él se traía en mente, pero no pensaba que fuera nada que no pudiera perdonar. Había esperado tanto por volver a verlo que no deseaba arruinar el momento.

Además no se olvidada que aún le debía unos cuantos golpes de karate, pero no pensaba en eso ahora.

Había pasado una hora desde que Ran se había encerrado.

Sabía que debía darle su espacio, pero no se pudo resistir.

Se acercó a golpearle la puerta, para anunciarle que habían traído la cena y sonrió aliviado cuando ella le contestó enseguida que ya saldría.

No pudo evitar abrir los ojos al máximo al verla.

Estaba hermosa, se había cambiado su vestido por otro verde botella sin mangas que le quedaba suelto sobre su esbelto cuerpo. También se había maquillado y sus ojos resaltaban más.

Él también se había cambiado por un sencillo traje celeste, pero se sentía desprolijo comprada con ella al llevar su corbata suelta.

− Estás… hermosa Ran, ¿Acaso me perdí de algo? − se acercó y le tomó las manos −. Tranquila, estás conmigo.

− Yo… no sabía que ponerme así elegí esto. − se dio una media vuelta − No se si esta bien pero tú tampoco estas nada mal.

Le sonrió para darle confianza, al notarla temblar.

El podía controlar su nerviosismo pero quería que ella también se relajara.

− ¿Con que nada mal eh? − le guiño un ojo, haciéndola reír − Ven, sentémonos.

Se tomó su tiempo en explicarle los platos que había pedido, algo de pasteles de carne que le habían asegurado eran de los mejores.

Durante la cena hablaron de temas sin importancia.

De lo ultimo que habían echo en esos días, y de cómo estaban sus padres. Ninguno quería sacar temas muy personales, no todavía.

Cuando Ran terminó su postre favorito. Shinihi pensó que era el momento.

Se enderezó en la silla, y tomó un vaso de agua, intentando darse valor.

…..

Ran también sintió que al fin había llegado el momento.

Suspiró cuando él se levantó de la mesa y sin decirle más palabras le tendió la mano. Dejó que la llevara al sofá donde la hizo sentar.

Mientras que él empezó a dar a dar vueltas a su alrededor, era como si repentinamente el miedo, o la ansiedad lo hubieran atacado.

− Shinichi, ¿Estás bien? Si quieres podemos dejar todo esto para otro día…seguro que también estás cansado y…

− No, Ran, no te preocupes, estoy bien. Debo hacerlo − se dio medio vuelta y la enfrentó − Hace tiempo que quiero decirte esto.

Ran se sonrojó ante su mirada.

− De… De acuerdo, pero ¿Por qué no te sientas a mi lado? Me pone nerviosa verte dando tantas vueltas

Esta vez fue ella la quien le tomó la mano y lo hizo sentar a su lado…

El sonrió débilmente.

− Con que te pongo nerviosa…. − sin poder resistirse le acarició la mejilla suavemente.

Estaban tan cerca que ninguno pudo evitar ponerse rojo

− Ya basta Shinichi, no te burles de mí. − ella demasiado nerviosa se apartó ligeramente.

− Ok, es que yo… lo siento. − él también se alejó unos segundos y suspiró largamente − Yo… pues se podría decir que tenía un guión preparado, pero el que estés aquí me distrae. Tú me distraes mucho, Ran. No puedo concentrarme contigo.

Ran no se esperaba eso ni, su mirada tan intensa.

Su primera reacción fue la furia repentina.

− ¿Qué? ¿Qué quieres decir con eso? ¿Acaso me estás diciendo que te molesto? Lo siento, lo hubieras dicho desde un principio y… -hizo un amago de levantarse pero él la detuvo agarrándola de un brazo.

− Lo siento, no fue eso lo que quise decir…Tranquila, Tonta… No…No es eso. Nunca serías una molestia para mí. – ella se volvió a acomodar y vio como él se refregaba el rostro. − Rayos ¿Por qué siempre me sale todo mal?

Se veía tan lindo sonrojado.

− Pero…Tú lo dijiste una vez. La última que estuvimos aquí tú dijiste que era un caso muy complicado y que…

− Sí se lo que dije. Y al parecer tú también recuerdas bien mis palabras ¿a que sí?

El corazón de Ran comenzó a acelerarse cuando él volvió a tomarle de las manos.

− Ran, lo siento, lo que yo quiero decir es que… − hizo una pausa y ella se vio reflejada en sus ojos −. Quiero dejar en claro esto, antes que nada, cariño. Lo que yo quiero decirte es que todo lo que me escuchaste decir aquí en Londres es cierto. Tú… tú me gustas mucho, Ran. – sonrió levemente, volvió a detenerse y negó con la cabeza −. No, tampoco es eso. Yo en verdad estoy completamente enamorado de tí, Ran Te amo tanto que cada vez que estás a mi lado, me vuelvo un completo idiota. Tú siempre ocupas mis pensamientos; siempre serás la chica a la que más ame, Ran. Siempre fuiste tú, mi primer amor... Rayos, te amo desde hace tanto ….

….

Ella se quedó callada unos segundos, roja a más no poder, observando como él también se veía avergonzado.

Había bajado la vista hacia sus manos, las cuales acariciaba distraídamente.

Se veía de lo más tierno.

No podía ser cierto. ¿O sí? Shinichi la amaba, y al parecer del mismo modo que ella a él.

¿Cómo había podido dudar acerca de sus sentimientos?

El tampoco había sido muy claro, pero de igual modo…

Ran sentía que tenía que responderle, esta era, (si se podía considerar así), la segunda vez que Shinichi se le confesaba. Era su turno ahora.

Le tomó el rostro entre las manos, y se lo levantó para poder observarlo.

Se apiadó de él y le sonrió.

− Shinichi… yo soy tan feliz yo…. − rayos, ahora entendía por qué le había costado tanto a él confesarse.

Ojala fuera tan fácil.

Inspiró hondo, y quiso continuar, pero fui interrumpida con un dedo sobre sus labios.

− No tienes que decir nada, Ran, ya lo sé. Sé lo que sientes.

En vez de sentirse enojada se fijó en su mirada atormentada y se preocupó.

− ¿Cómo es que sabes lo que yo…? Yo nunca te he podido decir…

De nuevo la interrumpió.

− Lo siento Ran, sé que no es lo que esperabas, pero tengo que decirte algo. Espero que me perdones después de esto, y que creas que mi amor por ti es completamente sincero. Todo lo que hice fue para protegerte –suspiró y observó la cara de confusión de ella, era ahora o nunca.

− Yo sé lo que sientes por mí, porque tú misma me lo dijiste antes. De hecho, fuiste la primera en confesarte…Yo… Nunca te abandoné, Ran, siempre estuve a tu lado. Maldición, lo que quiero decir, es que yo… me convertí en Conan…