Capítulo 9: Maldito viernes.
Erika's POV
Ese día me levanté de mejor humor porque sabía que era viernes. Me desperecé y me quedé remoloneando un poco en la cama hasta que el estómago me rugió. Al sentarme en la cama un escalofrío recorrió mi cuerpo e hizo que me abrazase a mí misma; me puse las zapatillas y me dirigí hacia el enorme ventanal que adornaba la pared, hoy volvía a nevar.
-Maldito frío invernal.- Susurré. Decidí posponer la ducha para más tarde y me dirigí al inmenso armario de la esquina, saqué el único chándal que había y me lo puse, hoy no tenía planeado salir de casa.
Bajé las escaleras y saludé a Esme y a Rosalie, las únicas que estaban en la casa al parecer.
-Buenos días. ¿Dónde están los demás?- Me senté en una de las altas sillas de la barra de la cocina
-Buenos días Erika. Emmett está en el garaje haciendo algunos "arreglillos" a su nuevo coche con Jasper. Alice creo que fue a comprar y Edward y Bella están visitando a Charlie, el padre de Bella. – Mientras hablaba con Rosalie, Esme me sirvió el desayuno.
-Muchas gracias Esme, pero a la próxima puedo hacerlo yo. Bastante carga estoy siendo para vosotros.- Me sentía total y absolutamente en deuda con los Cullen por haberme aceptado en su familia y tratarme como uno de ellos.
- Para mí no es ninguna molestia, me entretiene; así tengo algo que hacer. – La conversación terminó ahí, yo desayuné en silencio mientras las escuchaba charlar. Cuando terminé, volví a dar las gracias y después de colocar los platos en el lavavajillas -creo recordar que se llama- me dirigí al despacho de Carlisle para las clases diarias.
- Buenos días, Erika. Siéntate.- Me adentré en la sala e hice lo que me había dicho. Pasé por alto que había una segunda silla al lado de la mía. – Hoy empezaremos un poco más tarde. Tendremos un invitado.
Le miré sin entender lo que quería decir; cuando me iba a contestar la puerta se abrió
-Perdone el retraso Carlisle- Cuando vi aparecer a Seth mis ojos se abrieron de par en par y me levanté de la silla.
-No te preocupes Seth, todavía no habíamos empezado.
-¿Él? ¿Qué hace aquí? – Le pregunté a Carlisle
- Tengo un nombre, bonita
- Mira no estoy hablando cont…
-Chicos- Nos interrumpió Carlisle. Me callé y me crucé de brazos.- Yo sé que no os lleváis muy bien, pero Seth también me ha pedido que lo ayude y no tengo tiempo para ayudaros por separado.
Aparté la mirada y me volví a sentar en la silla. Vale, no quería tener que aguantar al niñato este, pero Carlisle estaba haciendo ya mucho por mí así que no iba a ponerle ninguna pega.
La clase fue avanzando y aunque me duela reconocerlo, si omitía el hecho de que estaba Seth e intentaba mirarlo lo mínimo posible, tampoco estaba siendo tan mala. Pero…antes lo digo antes pasa, ese niño me estaba empezando a cansar: Estaba intentando resolver un problema de matemáticas,- mientras Carlisle atendía una llamada del hospital- que me estaba sacando canas verdes cuando lo escuché bufar.
-¿Quieres algo?
-No, nada…- Intentó aguantar la risa.- Es que ese problema es demasiado fácil.
Le miré con una ceja enarcada- No lo es.
-Sí lo es
-No
-SÍ.
-NO. Si es tan fácil hazlo tú, venga. – Sin quitar esa media sonrisa tomó mi libreta y en menos de un minuto lo resolvió. Tomé mi libreta de sus manos.
-Te lo dije- Dijo en tono de suficiencia
-¿Qué quieres?¿Una piruleta?- En ese momento los dioses mandaron a Carlisle, que volvió a interrumpir nuestra pelea.
- Lo siento chicos. Me han llamado del hospital, es una urgencia; me tengo que ir. Seguiremos el lunes. – Recogí mis cosas y me marché. En el salón ya estaba Renesmée que había vuelto del instituto.
-¡Erika! – Me saludó, con la boca llena de galletas.
-Hey- Le contesté, sin demasiadas ganas, dejándome caer a su lado
-Tengo el plan perfecto para esta noche, nos lo vamos a pasar en grande.-Y sin darme tiempo a decir nada al respecto siguió contándome- Vamos a ir a una discoteca, ¿qué te parece?
- Pues no sé cómo me parece, porque no sé lo que es.
Se golpeó la frente con la mano- Tienes razón. Verás, una discoteca es un sitio con música donde se va a bailar y todo eso.
-Ni siquiera sé bailar Renesmée, y no estoy segura de tu plan.
-Anda porfa, di que sí. Di que sí. – Empezó a insistirme, hincada de rodillas en el sofá y con cara de pena.
- Está bien, está bien, pero cállate ya.-Le dije, un poco más animada.
-¡Yupi!- Exclamó. – Deja que se lo diga a tía Alice, va a estar encantada, llamó a la susodicha y empezaron a hablar. Me levanté del sofá y me dirigía a mi habitación para soltar el cuaderno y descansar un rato, por el camino me encontré a Seth pero ni siquiera lo miré, mi orgullo era más fuerte.
Dejé el cuaderno en el escritorio y me tiré a la cama. Rosalie me había regalado un Ipod, lo encendí, le puse los auriculares y cerré los ojos.
-Erika, despierta- La música había dejado de sonar. Abrí los ojos y me encontré a Renesmée.
-Mierda, me he dormido.- Me senté en la cama, pasado mis manos por la cara. - ¿Qué hora es?
- Las seis. Baja a cenar, luego Alice y Rose nos ayudarán a arreglarnos.- Asentí, bostezando y la seguí hasta la cocina. Saludé a los presentes y Emmett hizo un comentario sobre mi cara de dormida, del cual pasé.
Después de cenar me di una ducha ligera, y al salir Rose estaba sentada en mi cama esperando que yo saliese.
-Mira, he elegido estos conjuntos de ropa, pero tú decides cual prefieres. – Me acerqué a ella y observé la ropa colocada en mi cama. El primer "outfit" era un vestido negro por encima de la cintura y de media manga, lo descarté por el frío, porque aunque tuviese una parte vampira el frío me afectaba en su mayor parte. El segundo era una falda negra de tubo y un jersey nude con lentejuelas; y el tercero y último constaba de un pantalón vaquero oscuro, con una camiseta holgada blanca y una chaqueta de cuero negra. Dudé entre los dos unos segundos pero finalmente me quedé con el tercero. Rosalie me felicitó por la elección y me dejó que me vistiese mientras ella iba a por las demás cosas. Me puse todo menos la chaqueta pues la dejaría para lo último. Busqué en el armario/vestidor unos zapatos que fuesen con el outfit escogido y me decanté por unos botines negros de tacón, cuando estaba mirando el resultado en el espejo apareció Rosalie, con un montón de cosas en los brazos. Las colocó en el tocador y me hizo sentarme en una silla; después de secarme el pelo había cogido unas "planchas" (así me había dicho ella que se llamaban) y me hizo ondas en la parte inferior de todo mi cabello. Luego, a medida que me iba maquillando, me explicaba qué estaba usando en cada momento y para qué servía.
Cuando terminó de maquillarme, que por cierto, estaba irreconocible me dirigí a la habitación de Alice y Jasper, donde Alice estaba arreglando a Renesmee; esta estaba terminando de colocarse los zapatos. Estaba guapísima. Llevaba un vestido rosa pastel pero con muchísimos destellos, que destacaban su pelo caoba.
-Eri, ¡estás guapísima!- Exclamó Renesmee al verme. Me puse un poco colorada y me encogí de hombros. –Yo no hice nada, todo lo hizo Rosalie, tú también estás preciosa. – Escuché a Alice y Rose chocando los cinco detrás de mí.
Renesmee cogió su bolso y su abrigo y nos dirigimos hacia el salón.
-¿Jacob no viene?-Pregunté.
-Sí, claro. Hemos quedado allí.
Todos nos desearon que nos lo pasásemos bien y que tuviéramos cuidado. Nos despedimos y yo le agradecí a Rosalie por todo, y ella solo me sonrió cálidamente. Nos montamos en el coche y fuimos a la única discoteca que tenía el pueblo, por lo cual estaba repleta. Estacionamos el coche y esperamos a que Jacob llegase.
Al cabo de los minutos lo hizo, y no venía solo. Detrás de él llevaba a su perrito faldero.
-Oye Jacob, por si no lo sabías no dejan entrar a los perros, lo pone en el cartel.- Le dije molesta. ¿Por qué Renesmee no me había avisado de que Seth también venía?
-Déjalo Erika, él también tiene derecho a venir.
Suspiré, rindiéndome. –Está bien, como queráis.- me di la vuelta y me aproximé hacia la atestada cola de la puerta.
Estuvimos esperando unos minutos hasta que pudimos entrar, la música estaba muy alta y el olor del lugar era fuerte. Nos dirigimos hacia la barra y Renesmee pidió bebidas para todos. A los segundos ya estaba en medio de la pista bailando con Jake. Suspiré, me senté en una de las sillas que encontré por ahí y bebí un sorbo de mi bebida. ¡Puaj! Sabía un poco amargo. Me quedé sentada, viendo a los demás bailar, sin saber qué hacer. Renesmee estaba entre la multitud bailando y se la veía feliz, me di cuenta de que también charlaba con otras chicas.
Me puse de espaldas a la pista y seguí bebiendo, pensando en lo mierda que era mi vida en esos momentos. A ver, no me malinterpretéis, los Cullen habían sido muy buenos conmigo, pero echaba de menos a mi padre, y a mi tía. A veces me sentía como si ese no fuese mi sitio. El camarero puso una copa delante de mí.
-Invita la casa, a ver si así te animas.- Le miré de soslayo, le di las gracias y tomé la copa, bebiéndola casi de un trago. La música empezaba a hacer que me doliese la cabeza, me bajé de la silla y busqué a Renesmee con la mirada; seguía en la pista bailando abrazada a Jacob, con ellos también estaba Seth, rodeado de las amigas con las que antes estaba hablando Renesmee. Puse los ojos en blanco y me dirigí a ellos abriéndome paso entre la multitud
- Nessie, me quiero ir ya. – Le medio grité, para que me oyese con la música.
-¿Cómo dices? No me entero- Me respondió gritando
-¡Que me quiero ir ya!
-¿Ya? Si es muy pronto. ¡Quédate con nosotros a bailar, anda! – Solté su agarre de mi brazo y negué con la cabeza. Me volví y volví a donde estaba antes con dificultad.
Bueno, si no me llevas tú, me iré yo sola.
Fui hasta la salida de la discoteca e inmediatamente empecé a sentirme mejor, por fin aire fresco en la cara. No sabía conducir, ni tenía las llaves del coche, así que pensé en ir andando. Me fui alejando de la discoteca y el sonido de la música y de las voces se fue apagando. Bostecé, empezaba a estar cansada.
-Hey preciosa, ¿dónde vas tan solita?- Un hombre salió de entre los coches y me sobresaltó. Di unos pasos hacia atrás intentando no caerme.
- ¿No sabes que es peligroso salir sola a estas horas? – Otro hombre se colocó al lado del primero.- ¿Por qué no nos acompañas a tomar algo?
Me quedé helada. –No, gracias- Susurré, y al darme la vuelta vi que estaba rodeada por otros tres más.
-Pero no te vayas tan pronto, cielito. Podemos divertirnos mucho.
- Vete a la mierda- Le solté, dispuesta a lo peor. Uno de ellos se acercó a mí y puso sus manos en mis hombros.-
-No me toques. Dejadme en paz - Me deshice de él con un manotazo. Pero entonces noté cómo me agarraban por el cuello, inmovilizándome. En ese momento una luz y el sonido de una moto se iban acercando a donde estábamos. Pensé que sería otro más de ellos pero no pude evitar suspirar de la alegría por ver que era Seth.
- Os ha dicho que la dejéis tranquila- Comentó, apagando la moto.
-¿Y tú quién eres? ¿Su chulo?- Comentó el que me había hablado primero
- Mira, gilipollas. Si no quieres tener problemas, más te vale que te apartes de ella. Y eso también se refiere a vosotros. –Seth se iba acercando cada vez más, a su lado, los otros parecían enanos, hasta ese momento no me había dado cuenta de que Seth intimitaba bastante con su altura y complexión corporal. Mi corazón iba a mil por hora
- ¿Por qué no te vas a dar una vuelta y nos dejas divertirnos con esta preciosidad?
Seth se rió y pareció darse media vuelta, pero entones se volvió y propinó un puñetazo en la cara, haciendo que cayese al suelo. Otro más se acercó dispuesto a darle pero Seth lo interceptó, y este cayó al lado de su amigo. Noté como me soltaban y vi como los muy pringados se iban diciendo cosas como "Vámonos ya, tío" "Corred antes de que nos coja también a nosotros"
Los que estaban tirados en el suelo se levantaron como pudieron y se fueron cagando leches. Mi corazón estaba acelerado y notaba como las manos me temblaban.
-¿Estás bien?- Asentí. – Sube a la moto, te llevaré a casa. – Hice lo que me dijo sin objetar nada – Agárrate bien.
Me pegué a su cuerpo, un poco incómoda y posé mis manos en sus caderas; podía sentir el calor que irradiaba su cuerpo. Cuando llegamos mis manos seguían temblando, en la puerta estaban esperando todos, supuse que ya se habrían enterado porque Seth se lo habría contado a Edward y este a los demás.
Empezaron a acribillarnos a preguntas pero no fui capaz de responder a ninguna. Carlisle me tomó en brazos y me llevó hasta mi habitación
-¿Está bien Seth? ¿Está herida?
-No, que yo sepa no. No permití que esos bastardos le hiciesen nada.
Carlisle me examinó los ojos y tomó mi temperatura.
-¿Erika? ¿Cómo te sientes?
-Bien, estoy bien.- Afirmé- No te preocupes. Esme me trajo un vaso de agua y una pastilla para el dolor de cabeza. Poco a poco todos se fueron yendo, pude escuchar que Jake y Renesmee habían acabado de llegar. Oí como hablaban sin escuchar nada en concreto.
La puerta se volvió a abrir y apareció Seth.
-Ya me voy…solo quería asegurarme de que estuvieses bien.
- Sí, gracias.
- A quién se le ocurre…-murmuró. Le miré sin entender- Irte sola
- Si Renesmee no quería traerme no iba a quedarme ahí plantada como un pasmarote.
- Claro, y no hay nada mejor que volver andando a la una de la madrugada.
- Mira, si vas a echarme la bronca la llevas clara. En todo caso tendría que reñirme Carlisle, tú no eres nadie para mí.
- Y doy gracias porque no lo soy, niña. Solo ten más cuidado, no quiero tener que ir salvándote la vida.
-¿Perdona?- Me incorporé en la cama- Nadie te lo pidió. Podría habérmelas arreglado yo solita.
-¿Tú sola? – Bufó. – No parecía lo mismo cuando te tenían agarrada.
-Vete- Espeté. – Fuera
- Sí, mejor. No quiero seguir hablando con niñas desagradecidas. – Dicho eso, se dio media vuelta y cerró la puerta detrás de ti.
-¡Ya te dije que lo siento! – Grité, enfurecida. Me levanté con rabia y me desnudé, me desmaquillé, me puse el pijama y me metí en la cama, deseando que se acabase ese maldito día. Maldito viernes.
N/A: Hola chicas! Qué tal? Espero que bien! Siento haberme tardado un poquito en actualizar, peeero este capítulo me tomó bastante escribirlo, es bastante largo Espero que os haya gustado y que me comentéis. Gracias a Kirari y Clariber por su apoyo. Nos leemos pronto chicas! Un beso enorme!
