¡Hola! Como prometí ayer, aquí traigo el noveno capítulo. Espero subir el décimo dentro de un rato más, siempre y cuando mis ojitos no sean derrotados por el cansancio. Es que me marea estar viendo por mucho tiempo un fondo blanco con letras negras y toda una barra de herramientas del primer color. Tendré que deshacerme de Office 2013 D:

Los personajes le pertenecen... Eso ya lo dije cuando empecé esta historia. Mejor pase a leer :)

ADVERTENCIA: nada peligroso, nada de qué alarmarse.


IX

Relajo.

Habían pasado cinco días desde que el par de jóvenes hizo la ecografía, Leaf definitivamente se estaba acostumbrando a la idea y se sentía decidida para ser madre, estaba tan encantada con el momento, que todos los días echaba un vistazo al ultrasonido, especialmente oía los latidos del corazón de su hijo o hija. Ella esperaba con ansias el momento para hacer una segunda prueba.

Por otro lado, Red se sentía de la misma manera, con la diferencia de que él no lo expresaba abiertamente, pero sí, el castaño pensaba en ello, cada vez que veía a Leaf se imaginaba a sí mismo junto a ella y su retoño jugando por las praderas de la región de Kanto.

Gran parte del día lo pasaban juntos, recorrían la ciudad y disfrutaban de sus vacaciones. -¿A dónde iremos hoy? –preguntó Leaf.

-Tengo pensado ir a un resort, hay piscinas con buena temperatura, ideales para ti. - ¿Para mí? –preguntó la chica con un dejo de curiosidad. –Claro –afirmó él sonriendo. –Sucede que las aguas termales provienen directamente del volcán y son demasiado calientes, por lo que pueden dañar al bebé. Al oír eso la chica liberó una ligera risita mientras continuaban con su caminata. –Te estás tomando esto muy en serio, -le dijo mientras se apegaba más a él. –Las cosas importantes me las tomo en serio, y bueno, esta es una de ellas. Red abrazó a su compañera mientras seguían el camino al destino que el castaño tenía preparado.

La pareja continuó su andar hasta que llegó al resort. Allí fueron recibidos por uno de sus funcionarios. -¡Buenos días! Bienvenidos a nuestro resort. -¡BUENOS DÍAS! –dijeron ellos al unísono. El funcionario del lugar movió su cabeza. -¿Tienen alguna reserva? –Yo hice una –contestó Red acercándose a la mesa de recepción. -¿A nombre de quién? –Red. El sujeto comenzó a buscar en la computadora. –Uhm… Veamos… Red… ¡Ah! Aquí está –dijo el hombre. –Tiene una reserva para dos personas, y, además, está pagado por anticipado. Puedo ver que usted es un hombre preparado. Red solo se limitó a reír un poco. –Claro. Digamos que quería dar una sorpresa.

El recepcionista mostró una sonrisa ante los jóvenes –Qué suerte tiene usted, señorita. Leaf solo movió su cabeza aceptando el cumplido.

-Aquí tiene, -le dijo el individuo a Red mientras le daba las llaves. El chico las aceptó y agradeció, para luego irse con Leaf al lugar que tenían asignado. La pareja dejó atrás la sala de recepción, para pasar a un lugar absolutamente descubierto, con piscinas, árboles y césped a su alrededor. También había unos edificios de no más de cuatro pisos, además de que era un lugar cercano a la playa, así que tendrían una hermosa vista al mar.

Red fue hasta uno de los edificios acompañado de Leaf. –Qué bonito lugar. Se ve tranquilo y acogedor. Se molestó en preparar todo esto para mí. Era lo que pensaba Leaf mientras caminaba junto a él. Red llegó hasta el elevador del edificio, lamentablemente para él este estaba descompuesto. –El elevador no funciona –dijo decepcionado. Se sentía incómodo porque esa no era su idea. Quería que Leaf hiciera el menor esfuerzo posible. –No te preocupes por eso, -le dijo ella mientras tocaba su hombro. –Pero no es bueno que subas todas esas esca… -¡No importa! Leaf mostró una sonrisa de confianza. –Si es por el embarazo poco se nota, así que no hay problema. Vamos, puedo subir sin problemas. –O-Oye… Leaf tomó la mano del castaño y lo llevó por las escaleras. Se veía bien, con una gran sonrisa. Eso le dio un poco de tranquilidad a Red.

Cuando llegaron al cuarto piso, Red se dirigió hasta la puerta 08 que procedió inmediatamente a abrir. En su interior se dejaba ver un lugar acogedor. Era un bonito departamento, perfectamente bien decorado. En su interior había una sala con sus respectivos sillones y televisión, un comedor con un florero que tenía tulipanes naranjas en el centro, baño y cocina completamente equipados. Claro, también había una habitación para dos personas, con su cama, mesas de noche y su correspondiente armario. El lugar era perfecto para ellos.

-¿Qué te parece? –preguntó Red con una sonrisa mientras se quitaba su gorra.

Leaf miraba a su alrededor fascinada por el lugar. -¡ES HERMOSO! Sus ojos brillaron cuando exclamó esas palabras. Recorrió cada lugar, cada rincón hasta llegar a la ventana y el balcón, donde se encontró con una maravillosa vista hacia el mar. -¡Qué bonito se ve desde aquí! El chico se acercó al balcón también. –Además se nota que es un lugar tranquilo –agregó él dando un suspiro. –Debo confesar que mi deseo era disfrutar de las aguas termales, pero como son demasiado calientes, finalmente tuve que optar por este lugar.

Al oír eso la expresión de Leaf cambió. Se sintió con un pequeño sentimiento de culpa porque "arruinó" los planes de vacaciones de su pareja. –Pero si quieres ir, puedes hacerlo uno de estos días y disfrutar de tu deseo. –No digas eso, -le dijo con seriedad. –Vine contigo a este lugar y contigo lo quiero disfrutar. O, mejor dicho, solo con ustedes quiero estar. Al decir eso la expresión de Red cambió, ahora su mirada demostraba dulzura y protección, lo que hizo que Leaf se emocionara.

-¿Por cuánto tiempo estaremos aquí? –preguntó la castaña mientras se apegaba a él.

-Cinco días y cuatro noches. Ahora, si te entusiasmas, podemos quedarnos por más tiempo, ¿qué te parece? Unos buenos días dedicados solo para nosotros, lejos del estrés de batallas, del bullicio, de todo.

-Si es así, entonces, si nos quedamos más, nos sobrarán días. –dijo la chica. –Esos cinco días pasarán en un abrir y cerrar de ojos. El crucero regresará a Carmín en tres semanas más.

-Lo sé. Luego veremos qué hacer con ese tiempo.

Leaf se apartó del balcón y fue hasta la entrada de la puerta a buscar la maleta que había quedado ahí. La chica tomó el equipaje y alcanzó a dar un par de pasos con él, pero Red se acercó y en un gesto de caballerosidad se hizo cargo del bulto hasta dejarlo en la habitación.

Mientras tanto, en el puerto de Canela y a bordo del S. S. Anne, se encontraba el Capitán junto al médico que es parte de su equipo, Luck, el mismo que atendido a la pareja de primerizos en dos ocasiones.

-El par de muchachos de Kanto estuvo hace unos días en mi consulta confirmando el embarazo de la chica –comentó el hombre mientras bebía un sorbo de té.

-¿Si? El capitán jugaba con sus dedos, serio y concentrado en sus planes. –Se nota que esa pelirroja hace un buen trabajo –agregó el Capitán. -¿Cuánto tiempo tiene?

-14 semanas –contestó. –Si la memoría no me falla, cuando la vi por primera vez tenía seis.

El Capitán movía la cabeza en señal de aprobación. ¿Hay alguna novedad en ella?

-Nada. La criatura que lleva está creciendo de forma saludable, por ahora.

El Capitán dejó su escritorio y se acercó a la ventana. Su cómplice seguía ocupado con el té. –Este crucero tiene órdenes de permanecer aquí por un mes, al menos eso dice el itinerario, seguro ellos permanecerán aquí durante ese lapso de tiempo y te harán una segunda o tercera visita… El facultativo interrumpió -¿Qué planes tienen ahora? –preguntó. –Esos dos regresarán a Carmín y luego a su pueblo natal, además Red rechazó tu propuesta cuando no se le pasaba ni por la mente ser padre y ahora que lo será con mayor razón no querrá aceptar.

-Se lo voy a proponer de nuevo. El mandamás del S.S. Anne mostró una mirada de maldad. –¿Si no acepta? –preguntó el obstetra. –Vamos a tener que tomar otras medidas. Lo importante es que el primogénito de ese muchacho tiene que estar con nosotros.

El dialogo de ambos se vio interrumpido cuando alguien tocó la puerta -¡Adelante! –dijo el Capitán con tono enérgico. La persona que hizo acto de presencia en el despacho no era nada más ni nada menos que la pelirroja, Karin. -¡Buen día! –dijo ella.

-Eres tú. Bien, supongo que traes información importante. La chica le contestó de inmediato. –Así es. Traigo los informes correspondientes a los movimientos de Red y Leaf en esta isla. –Vamos, cuéntanos –ordenó Davis.

La pelirroja dio un suspiro antes de empezar a hablar. –Red y Leaf permanecieron por unos días en las dependencias que le pertenecen a Blaine, el Líder de gimnasio de Isla Canela

-Y ahora, ¿dónde están esos dos? –preguntó el hombre un poco molesto.

-No lo sé. –contestó ella. –Ahora me voy a encargar de averiguarlo.

-Solo sígueles los pasos y mantenme informado. La pelirroja asintió con un movimiento de cabeza para después abandonar el despacho, dejando al par de sujetos solos en la oficina.

Karin salió del crucero a hacer compras de artículos de limpieza para el personal de aseo del S. S. Anne, su jefe directo de esa unidad se lo había encomendado. En las calles de Isla Canela había una gran cantidad de personas (como buena zona turística), cuando pasó por la avenida en donde se ubicaban las tiendas de electrodomésticos, se quedó clavada mirando la pantalla de un televisor. –Algo extraño sucede hace seis meses: la desaparición de niños en la región de Teselia. Eso era lo que rezaban los titulares. Esto hizo que la muchacha se estremeciera, recordando sucesos de su pasado que la hacían dudar de su actuar en la actualidad. Lamentablemente tenía razones de peso para continuar con la vida que estaba llevando. Para evitar más confusiones en sus pensamientos se alejó del lugar y continuó su camino para cumplir con lo que le encargaron.

El trio de jóvenes de Johto se encontraba en el laboratorio de Isla Canela, recolectando los informes que el Profesor Elm les había encargado. Entre los tres clasificaban la información de acuerdo al tipo de Pokémon, Ethan y Lyra eran los que estaban concentrados perfectamente en su labor.

-Se ven entusiasmados. –dijo uno de los científicos. –Especialmente ustedes dos. Ethan se rio mientras se rascaba una mejilla. –Bueno… Es que hay que cumplir con las tareas encomendadas, ¿no? –No es eso –interrumpió Lyra. –Lo que pasa es que, si trabajamos ardua e ininterrumpidamente, terminaremos más temprano y si terminamos más temprano, tú tienes tiempo para pasar a jugar billar. La chica sacó a relucir todo su sarcasmo con su compañero. El científico soltó una gran carcajada después de escuchar eso. –Está claro quién es la encargada de poner orden. –Si… Si… Si… Ella es la jefa –aseguró Ethan mientras se cruzaba de brazos y hacia una mueca. –Entonces, sería bueno que su amigo siguiera su ejemplo. El sujeto dirigió su mirada a un distraído Silver que llevaba un diez por ciento de su trabajo realizado. –Ese chico está absolutamente despreocupado.

Todo lo que ese hombre decía era realmente cierto, ya que el pelirrojo tenía su mente en otro lugar, otras ideas. Era tanta la desconcentración que Silver se equivocaba en la clasificación de la información varias veces. A pesar de todo, los tres jóvenes completaron su labor, aunque Silver se demoró más de la cuenta y eso les costó salir tarde del laboratorio.

-Sé que es tarde y todo, pero ¿me dejan pasar a jugar un poco de billar? –dijo Ethan mientras caminaba junto a sus compañeros. -¡NO! –le contestó su compañera mientras lo jalaba de la playera. –Tenemos que hablar. Lyra hablaba muy en serio. –Creo que ella tiene razón –interrumpió Silver. –Los tres tenemos que hablar. Es así como los chicos se dirigieron a la plaza de la ciudad. Se ubicaron cerca de la pileta, formando un triángulo, Ethan y Lyra quedaron frente a Silver.

-Bien, Silver, es hora de que nos digas qué te sucede. Lyra tomó el control de la conversación.

-Pero que mandona. -pensó Ethan.

-Está bien, está bien... Les voy a contar. –el pelirrojo suspiró. –Sucede que en el S. S. Anne pasan cosas extrañas.

-¡¿EXTRAÑAS?¡ Los dos chicos estaban sorprendidos, porque al menos para ellos, todo fue absolutamente normal en el crucero.

-Sí. Les voy a resumir: un día sorprendí a unos sujetos dentro de un cuarto que parecía estar sin uso dentro del S. S. Anne. Logré infiltrarme y me escondí detrás de unas cajas, fue ahí cuando escuché a esos individuos hablar sobre una "pareja de Kanto". También sorprendí a una mucama.

-¿Pareja de Kanto? –dijo Ethan un poco confuso tratando de asimilar información. –¡Son Red y Leaf! –Interrumpió Lyra. Ethan volvió a detener la conversación. -Oye, ¿pero qué son las "mucamas"? Lyra estaba perdiendo la paciencia con su compañero. -Son las encargadas del aseo en el crucero. Ya deja que Silver continúe con su relato.

-Eso mismo fue lo que pensé cuando los escuché. Después que se fueron de ese lugar, me dirigí al escritorio y estanterías que tenía la habitación. En ese espacio se encontraban muchos papeles y carpetas con información de sujetos de varias regiones, incluido nosotros mismos. Los chicos estaban sorprendidos con lo que su compañero les estaba relatando. –El asunto es que después decidí volver a ese lugar, en donde encontré unos dispositivos USB, así que los tomé. Cuando llegamos a la isla los revisé y encontré más información…

-Cuenta más, cuenta más -decían impaciente.

-Encontré información de Red y Leaf, en donde se les clasificaba como "Apto" y "Confirmado" a cada uno. Aparte de eso encontré en un archivo de vídeo la ecografía de Leaf.

-¡Espera! –interrumpió Lyra. -¿Cómo esos sujetos pueden tener ese ultrasonido en sus manos, acaso ella se hizo un examen a bordo o qué? –Eso no lo sé –contestó el pelirrojo.

-Es extraño –dijo Ethan mientras estaba de brazos cruzados. –Yo creo que deberíamos decírselos. –Vamos ahora mismo donde Blaine. El trio siguió la idea de Ethan, así que partieron de inmediato a las instalaciones del gimnasio de Isla Canela, en busca de los jóvenes de Kanto.

El trio de Johto llegó hasta los territorios de Blaine y para su buena suerte, se lo encontraron en la entrada del lugar. Apenas Silver lo vio se dirigió rápidamente hacia él. -¡Blaine! ¿Se encuentran Red y Leaf por aquí? –preguntó algo agitado.

-Tranquilo, jovencito. –Ya me di cuenta que regresaron. Blaine no entendía el porqué de tanto apuro, le bajaba el perfil a la situación. –Red y Leaf se fueron a un resort a disfrutar de sus vacaciones. Al oír eso Silver y sus amigos quedaron cabizbajos, pero a Lyra repentinamente se le vino una idea a la cabeza. -¡YA SÉ! Podemos llamarlos a su pokegear. –Eso no va a ser posible –agregó Blaine. –Ellos dejaron una de sus maletass aquí, junto con sus pokegear. Querían descansar, así que dejaron esas cosas aquí. No quieren tener distracciones.

Después de oír esas palabras, los tres amigos solo se resignaron a que sus superiores de Kanto regresaran, mientras tanto, se encargarían de revisar los tres con detención los dispositivos USB para encontrar alguna otra pista.

En el resort ya quedaban pocos rayos de luz del atardecer, dando paso a un cielo iluminado por las estrellas. La pareja observaba el horizonte desde el balcón, cada uno con sus respectivas bebidas: Red con un jugo de frambuesa y Leaf con una bebida del mismo sabor. Sí, su antojo nocturno hizo que dejara a un lado los refrescos de mango.

-Cambiando el mango por la frambuesa, he. Red dijo esas palabras con dulzura. –Son gustos nuevos, ¿ya? –contestó Leaf haciendo una mueca.

-¡Calma! No lo dije por molestar. Es como histórico tu cambio. Leaf puso un rostro un poco triste. –Espero no cambiar tanto y que deje de gustarte. Al oír eso Red se levantó de su lugar y fue hasta ella. –Tranquila. Esos son detalles que no cambian en nada mis sentimientos. Red tomó las mejillas de la castaña para luego besar su frente. –Digamos que te amo con o sin jugo de mango. Esas palabras le dieron a Leaf una sensación de tranquilidad. –-Te propongo algo, -le dijo él. -¿Qué cosa? –Quedémonos por más tiempo y solo volvamos un par de días antes que el S. S. Anne regrese a Carmín. Leaf besó profundamente a Red dando a entender que de esa forma aceptaba su propuesta y sin más ni menos, el castaño le correspondió el gesto amoroso de la misma manera y cargándola en sus brazos la llevó al interior del departamento que estaban compartiendo.

¡NOS LEEMOS EN LA PRÓXIMA ENTREGA!


Próxima entrega: dentro de unas horas (?), o si no, este domingo o lunes ;)

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