Capítulo Diez: Neverwinter, Quinta Parte.
Anteriormente, vimos como Duncan y Bridgette se enfrentaban a un poderoso nigromante, saliendo de aquella batalla con éxito, mientras que Gwen y los demás estaban sometidos a sus captores.
-Duncan… ¿en serio no estás herido?- preguntó Bridgette recordando la situación anterior.
-Que no- le respondió Duncan secamente- sólo estaba pensando en la clase de persona que debe ser este secuestrador…-mintió.
-Si tú lo dices…
En realidad, lo que ocupaba la cabeza del ladrón era aquella extraña sensación de placer retorcido y poder que lo dominaba cuando las gotas de sangre del nigromante habían llegado hasta su mano. Como él sabía de antemano, antes había herido gente de gravedad, incluso asesinado si fuera necesario, considerando que en su oficio aquello era pan de cada día… empezando a recordar de a poco lo agresivo que solía ser con los demás, recordando unas rencillas que tenía con sus compañeros ladrones de la cofradía, momentos en los cuales con suma facilidad perdía el control de sí mismo y casi dejaba medio muertos a aquellos que lo provocaban.
-¿Ves alguna trampa, Bridgette?- preguntó Duncan para evitar seguir pensando en el tema.
-De momento nada…
-Y al parecer no puedo notar nada extraño.
-Mira eso…-dijo Bridgette apuntando al frente.
Al mirar, Duncan ve otro pasillo, al cual se acerca con cuidado, encontrando en él una puerta metálica ancha y unos féretros en las paredes que estaban abiertos.
-No hay nada en ellos- dijo Bridgette revisando los féretros- de seguro ese nigromante usó a sus ocupantes…
-¡Déjenme ir!- se escuchó desde detrás de la puerta.
-Esa es Courtney…- dijo la sacerdotisa acercándose a la puerta a toda prisa.
-¡Bridgette!- la detuvo Duncan sujetándola de un brazo- no sabemos cuántos de ellos hay adentro… y no sabemos si esa misma puerta puede ser una trampa.
-Tienes razón… pero si no hacemos algo ellos…
-Ellos estarán bien, créeme… ahora veamos si esta puerta tiene alguna trampa.
Mientras tanto, dentro de aquella habitación, Courtney intentaba forcejear con los mercenarios que la tenían sujeta sin mucho éxito, agotando todas sus fuerzas en el acto.
-No se esfuerce demasiado, hermana- se burló un mercenario- ya todo acabará, lo prometo.
-No pueden hacerme esto- decía Courtney- soy una sacerdotisa de la iglesia de Tyr, ¡no se supone que me traten de esta forma!
-Tú no estás en posición de reclamar nada, sacerdotisa de Tyr- dijo el encapuchado- una vez que todo esto acabe, te enviaré con tu dios…
-Ya casi…-pensó Geoff estando quieto en su posición
-Por lo menos déjenme curar a Tyler, esta desangrándose… ¡morirá si no hago algo!
Los mercenarios hicieron oídos sordos a la petición de Courtney, quien se mordía los labios con rabia al ver que esos hombres no sentían piedad alguna por su compañero.
-¿Cómo pueden comportarse así?
Volviendo con Duncan y Bridgette, ellos revisan la puerta metálica para descubrir que esta tiene una trampa mágica, una que el ladrón pudo reconocer como una muy poderosa.
-Maldición… es una trampa de "Palabra de Poder: Muerte"- se quejó Duncan-… cualquiera que toque esta puerta morirá en el acto…
-Creo que sé como podemos sortearla… aunque no estoy muy segura.
-Habla entonces, veremos si es factible o no.
-Antes de irnos, Courtney y yo aprendimos un nuevo hechizo…- dijo Bridgette calmada- nos hace resistir las magias mortales… aunque la mía no está bien desarrollada como la de Courtney…
Duncan pensaba seriamente en ponerla al frente y que la trampa de la puerta la golpeara, pero… ¿valdría la pena? ¿Qué pasa si muere y la trampa queda ahí? ¿Qué pasaría entonces con sus compañeros?
-No creo que valga la pena arriesgarse tanto- dijo Duncan luego de un gran silencio- tu magia ha servido bastante, lo admito, pero no creo que debas hacerlo.
-Pero tenemos que hacer algo, tengo un mal presentimiento… iré.
Tomando una gran bocanada de aire, Bridgette se para frente a la puerta, empezando a juntar sus manos para recitar una oración a su dios, haciendo que sus manos brillaran con una luz azul.
-"Guarda de la Muerte"- dijo Bridgette juntando la energía entre sus manos.
Un momento después, la sacerdotisa hace que el resplandor azul rodee su cuerpo hasta desaparecer; acto seguido, la joven se acerca a la puerta y la toca con sus manos… al parecer no pasaba nada, así que decidió empujarla, sin embargo…
-¡Bridgette!
Duncan se horroriza al ver como su amiga caía al suelo como peso muerto.
-¡Despierta, Bridgette! ¡Bridgette!
Del otro lado de la puerta, se escuchó como alguien gritaba, haciendo que el hombre embozado empezara a reírse de forma débil, para luego convertirse en una risa maniaca.
-Veo que alguien cayó en la trampa de la puerta- dijo el hombre aún riéndose, luego señala a uno de sus mercenarios- tú, ve a ver la basura.
-Sí, señor- dijo el mercenario, saliendo por la puerta de inmediato.
Una vez que el mercenario salió por la puerta, pasaron unos pocos minutos cuando la misma se abre, mostrando al mercenario cargando a Bridgette.
-Encontré esta rata en la puerta, señor- dijo el mercenario.
Los demás se sorprenden mucho al ver a Bridgette inconsciente, pero es Courtney quien da un grito de horror al darse de cuenta del por qué ella estaba así.
-¡No, Bridgette! - gritó Courtney histérica-¡¿qué fue lo que le hicieron?!
-Lo más probable es que cayó en la trampa de la puerta- dijo el hombre- cualquiera que llegara a tocar la puerta, moriría en el acto.
-¿Una trampa mágica de muerte?- murmuró Gwen mientras miraba a Bridgette.
-Sinceramente se la tenía reservada al patán de Duncan, pero creo que logró hacer que esta tierna chica cayera por él.
Ahora que lo mencionaban, no se veía a Duncan por ninguna parte, eso hizo que el grupo pensara que la abandonó a su suerte mientras escapaba por su vida.
-No… no… no creo que el fuera capaz de hacer eso- dijo Geoff impactado.
-¡¿Qué acaso no lo ves?!- le gritó Courtney con lágrimas en los ojos- ¡¡A ese cretino solo le interesa su pellejo, nos dejará morir si eso lo beneficia!!
-¿Qué hago con ella, señor?- dijo el mercenario que sostenía a Bridgette.
-Quémala o juega con el cadáver un rato, no me interesa.
El mercenario suelta a Bridgette, haciendo eco en la habitación cuando su cuerpo golpeaba el frío suelo de roca. Geoff se encontraba estático en su lugar, intentando asimilar la condición de su compañera; en eso, siente como el mercenario que había traído a Bridgette se dirigía hacia donde estaba, levantándolo del suelo un momento para patearlo finalmente, haciéndolo caer.
-¡Geoff!- exclamó Gwen.
Geoff hacía el intento de levantarse, pero algo lo hace sobresaltarse, mirando de pronto al mercenario que lo había pateado. De repente…
-¿Dónde está la chica muerta?- preguntó uno de los mercenarios.
-No pudo desaparecer así no más- dijo el jefe de los mercenarios- a menos que…
Pero antes de que pudiera terminar su oración, la habitación en la cual se encontraba estaba invadida por una espesa cortina de humo, confundiendo a todos los presentes.
-¿Qué está pasando?- preguntó Owen asustado cuando siente como unas manos extrañas empiezan a tantearlo- ¡¿quién es?!
-Tranquilo Owen, soy Geoff- murmuró Geoff- voy a liberarte.
Al momento después, Owen siente como sus manos eran liberadas, alcanzando a ver entre el humo al elfo.
-¿Cómo pudiste liberarte?
-Con suerte- responde el elfo sonriendo- tenemos que liberar a los demás.
Owen asiente, perdiéndose entre la confusión para buscar a sus compañeras, mientras que Geoff divisa a Gwen, a quien libera en el acto.
-¿Estás bien?
-Pues algo adolorida por los golpes- dijo Gwen levantándose- ¿de dónde salió este humo?
El elfo muestra unas pequeñas bolas recubiertas con una capa fina de metal oscuro, lo que la maga reconoció fácilmente como bombas de humo, una herramienta habitual del ladrón.
-¿Bombas de humo?- dijo Gwen enarcando una ceja- ¿no se te ocurrió nada mejor?
-Fue lo único que tenía a mano…
-Al menos resulta… tenemos que ir por los otros y salir de aquí.
-"¡Zona de Aire Limpio!"- se escuchó gritar una voz.
Y tan rápido como la cortina de humo apareció, desaparece de la misma forma, mostrando un cuadro diferente. Muchos de los mercenarios que se encontraban presentes se hallaban muertos en el suelo, mostrando unos cortes limpios en sus cuellos.
-¿Quién hizo esto?- preguntó el líder.
El grupo ve como el líder de los mercenarios sostenía a Courtney por la espalda, teniendo una daga apuntando directamente hacia su cuello. La morena tenía las manos irradiadas con un tenue brillo blanco en ellas, al parecer, fue ella quien lanzó el hechizo para disipar el humo.
-Fue bueno su plan, pero no lo suficiente- dijo el hombre- a menos que quieran ver como su sangre baña mi daga, será mejor que me digan donde está Duncan.
-Y a menos que quieras morir aquí mismo, la soltarás- dijo alguien a sus espaldas.
El hombre encapuchado siente algo frío y puntiagudo en la parte de atrás de su cuello, intentó mirar por el rabillo del ojo para descubrir quien lo amenazaba, percatándose de que era uno de sus mercenarios quien se encontraba detrás de él. Finalmente, suelta a Courtney, quien corre en dirección hacia los demás.
-Así que por fin llegaste… Duncan-dijo el hombre- fue inteligente disfrazarte como uno de mis mercenarios.
-Dime qué es lo quieres conmigo- dijo Duncan aún apuntando su cuchilla en su cuello.
-Yo no quiero nada de ti, pero hay una agradable señorita que quiere verte muerto y enterrado…
-¿La paga fue buena?
-No lo hago solamente por el dinero- dijo el encapuchado- lo único que quiero es vengarme de lo que me has hecho, y esta oportunidad… ¡me dará lo que quiero!
El hombre se agacha rápidamente para dar una vuelta sobre su eje y empujar a Duncan para así alejarse de él, refugiándose detrás de un grupo de mercenarios que se hallaba en pie.
-¡Ataquen!
Los mercenarios desenvainan sus espadas y empiezan enseguida a atacar. La primera en responder el ataque fue Gwen, quien cerraba los ojos mientras susurraba un conjuro.
-"¡Invocar Muerto Viviente!"- exclamó la maga.
A unos pasos de ella, la tierra empezaba a abrirse, mostrando un resplandor rojizo del cual unas manos esqueléticas luchaban por salir a la superficie, tomando la forma de un esqueleto armado con una maza, quien miraba a su invocadora a la espera de una orden. Gwen apunta hacia el frente, haciendo que su guerrero esqueleto entendiera que su objetivo era atacar a sus agresores.
-Así que después de todo viniste- dijo Gwen mientras invocaba a otro guerrero esqueleto.
-¿Creías que iba a dejarlos aquí? Me alegra saber que confían en mí- dijo Duncan sarcástico mientras se quitaba el casco que tenía puesto.
-¡Pues te tardaste mucho!- le increpó Courtney- pensaba que íbamos a morir aquí.
-Al menos deberías estar agradecida, te salvé…
-¡Tú mataste a Bridgette! ¡Jamás estaría agradecida con un asesino!
-Bridgette está…
-¡Courtney!- dijo una voz detrás de ella.
-¡Bridgette!- exclamó Courtney acercándose a ella, quien traía a un malherido Tyler.
-Ayúdame curar a Tyler, ha perdido mucha sangre y apenas está consciente.
Courtney ayuda a Bridgette a sentar al guerrero sobre el suelo, empezando así a recitar un conjuro curativo junto con su compañera.
-¿Cómo es que estás viva? Vimos que estabas inmóvil cuando te trajeron…
-Yo también me sorprendí mucho- dijo Bridgette curando a Tyler- la trampa de la puerta me golpeó y caí desmayada… pero al momento después desperté.
-Y con todo el escándalo que ocasionó la activación de la trampa, decidí elaborar un pequeño plan que nos dejaría entrar y rescatarlos- dijo Duncan- así que noqueé al mercenario que había salido, me vestí con su armadura y lo dejé dentro de uno de los sarcófagos… y entré con Bridgette en brazos.
-El hechizo que aprendimos en el templo fue muy útil para sacar esa trampa.
-Fue ingenioso el hacernos pensar que nos habías abandonado- dijo Gwen a modo de halago- nunca esperamos esto.
-Además sabía que Geoff llevaba las bombas de humo, y decidí aprovecharme de ellas.
-Me sorprendí mucho cuando vi que eras ti el que me había quitado las bombas- dijo Geoff- y gracias por cortar las cuerdas de mis manos, viejo.
Luego de aquello, el grupo organiza mejor su táctica de batalla, acordando que protegerían a las sacerdotisas hasta que pudieran curar a Tyler. Duncan empieza a atacar lanzando unas cuchillas hacia los mercenarios que se acercaban demasiado mientras Owen embestía a algunos que lo atacaban.
-Muchas… gracias…- articuló Tyler con su voz débil.
-No hay de qué- dijo Bridgette- ahora sólo debes quedarte quieto para que te sanemos más rápido…
-¡Cui… dado!
Las sacerdotisas miran atentas a la advertencia de Tyler, notando que uno de los mercenarios había atravesado la defensa de Duncan y Owen. Courtney toma rápidamente su maza para atacarlo, pero se sorprende al ver como una flecha apareció de pronto, perforando la cabeza del atacante.
-¿Están bien?
La morena mira hacia atrás, descubriendo al elfo armado con un arco, tomando luego una flecha desde su carcaj para seguir disparando.
-¡Gracias Geoff!- dijo Bridgette.
En eso, uno de los guerreros esqueletos que Gwen había invocado se acerca a ellas, la maga elfa les guiña un ojo cuando Bridgette vio que el esqueleto había adoptado una posición defensiva. También el mismo Geoff decidió ser parte de esa defensa, aunque sentía un incómodo escalofrío cuando estaba cerca del esbirro de su amiga.
-No te hará nada si no lo atacas- dijo Gwen al notar la incomodidad del rubio.
En la línea de ataque, Duncan y Owen hacían lo posible por mantenerse firmes, y a pesar de haber despachado a muchos mercenarios, aún quedaban unos cuantos.
-¿Cómo está Tyler?- dijo Owen mientras luchaba.
-Parece estar recuperando el color de su cara- dijo Duncan mirándolo de reojo.
-Que bien… porque ya quiero salir de aquí.
De pronto, un mercenario se había acercado a Owen cuando se distrajo hablando con Duncan, intentando atacarlo por la espalda; no obstante, el mercenario cae muerto cuando el ladrón le entierra su espada en un espacio de la armadura cercano al cuello, haciendo que el atacante cayera muerto de inmediato, cubriéndose de su sangre.
-Gracias Duncan…
-No vuelvas a distraerte o morirás- lo regañó el ladrón intentando quitarse la sangre.
-Lo siento… ¿oye estás bien?- dijo Owen cuando ve que el ladrón estaba estático.
Duncan se veía a sí mismo cubierto de sangre, la extraña sensación de placer volvía a él, pero esta vez era más fuerte, logrando que se inquietara lo suficiente para no prestar atención al campo de batalla.
-¿Qué le sucede a Duncan?- preguntó Gwen mientras lanzaba magias de ataque.
-Lo he visto antes…- dijo Bridgette- cuando acabamos con un nigromante… se comportó de la misma forma cuando su sangre cayó sobre su mano.
-¿Instinto asesino?- preguntó Courtney- sabía que los ladrones lo tienen, no son diferentes que un kobold* en ese aspecto.
-¿Pero qué hace?- preguntó Owen horrorizado.
El guerrero robusto miraba como de la nada, Duncan se había convertido en una máquina de matar, en una demasiado eficiente para el agrado de sus compañeros, quienes observaban lo rápido que se movía mientras su espada mutilaba y degollaba a los mercenarios. Algunos de ellos, al ver la violenta demostración de fuerza, intentaron huir, pero el ladrón les bloqueaba el paso para así comenzar de nuevo su masacre.
-Así que estás empezando a demostrar tu verdadera naturaleza ¿no es así?- dijo el hombre encapuchado.
Al oírlo, Duncan se aproxima rápidamente hacia donde estaba para matarlo, pero el hombre encapuchado demostró ser más rápido, dando una vuelta sobre su eje al mismo tiempo que desviaba la espada ensangrentada con una daga que tenía en sus manos, dándole un duro cabezazo sobre su frente, haciendo que el ladrón retrocediera con torpeza.
-Me retiraré de momento- dijo el hombre- pero la próxima vez que nos veamos no tendrán tanta suerte.
Y así, el encapuchado lanza una especie de granadas al suelo que explotaron una vez que tocaron el suelo, convirtiéndose en una enorme y peligrosa llamarada que quemaba todo a su paso, incluso a los mercenarios que quedaron vivos.
-¡Tenemos que huir!- gritaba Owen corriendo en círculos, siendo detenido por Geoff.
-¡Detrás de la puerta, rápido!- exclamó Gwen corriendo hacia la puerta.
-¡Geoff!- exclamó Bridgette viendo como el elfo se dirigía hacia el fuego.
Bridgette intentaba correr detrás de él, pero Courtney la detiene, convenciéndola de ayudarla a refugiarse con Tyler, quien apenas se sostenía en pie. Ya detrás de la puerta, el grupo resiste la fuerza de la llamarada, y para evitar que el fuego los alcanzara, las sacerdotisas recitaban un conjuro de Protección contra el Fuego junto con Gwen.
El fuego había cesado, y cuando el grupo se dispuso a mirar lo que había quedado, quedaron impactados al ver el cuadro, todos los mercenarios que se encontraban ahí quedaron calcinados sobre el suelo de piedra. En eso, ven como desde una pila de cadáveres se movía algo, era una mano que intentaba salir.
-¡Geoff, estás vivo!- dijo Bridgette corriendo hacia él.
-Por poco…- suspiró Geoff mientras sacaba a Duncan de la pila de cadáveres.
-¿Cómo está…?- preguntó Courtney mirando a Duncan.
-Está algo herido por las quemaduras, pero está vivo al fin y al cabo… quedó aturdido con ese cabezazo-dijo el elfo cargando a Duncan sobre su espalda.
-Será mejor que nos vayamos de aquí antes de que vengan los guardias- dijo Gwen concentrando energía en sus manos- con esa explosión, debieron darse cuenta de que algo pasó aquí…
-Pero antes de salir de aquí… quisiera ir al Mercado de Espadas- pidió Owen- necesito recuperar mi armamento bueno y algunas cosas.
Gwen suspira pesadamente ante la súplica del guerrero, pero aún así, accedió a su demanda, logrando hacer un portal que los llevara al Mercado de Espadas, indicando con la mano al grupo que entraran en él rápidamente. Cuando vio que sus compañeros habían entrado en el portal, Gwen entra de última, viendo como a sus espaldas como este se disipaba, ya se encontraban en el recinto de los mercenarios.
-No puede ser…- murmuró Bridgette tapándose la boca.
El lugar estaba vacío y parecía haber sido saqueado, pero lo que más sorprendió a la semielfa fue que el dueño del lugar estaba muerto con una espada sobre su pecho.
-El dueño… muerto…- articuló Owen impactado.
-Era de esperarse…- murmuró Duncan bajándose de la espalda de Geoff.
-¡Viejo, despertaste!- exclamó Geoff sosteniendo al ladrón por la espalda.
-Ahora lo que pasará es que me echarán la culpa de esto…
-De hecho, esto está pasando justamente por culpa tuya- pensó Courtney.
-¿Qué no ibas a buscar algo?- inquirió Gwen a Owen- recuerda que tenemos prisa.
Owen reacciona de inmediato, empezando a buscar por todo el reciento sus cosas, oportunidad que aprovechó Duncan para soltarse de Geoff y abrir una caja fuerte que estaba detrás del mostrador.
-Eres un desvergonzado- dijo Courtney cuando Duncan extrae una gran bolsa con monedas de la caja fuerte.
-Recuperé algo de nuestro dinero, eso es todo- le respondió guiñando un ojo.
Mientras, en el mausoleo…
-No puedo creer que aún esté vivo- dijo un mercenario de cabello castaño y ojos grises- fue una suerte que me hiciera el muerto cuando ese loco nos atacaba…
-Me alegra saberlo…
El hombre se sorprende al escuchar la voz hablarle, dando media vuelta para encontrarse con una mujer de cabello negro y largo y ojos grises.
-¿Quién eres tú?
-Me llamo Heather- dijo Heather suavemente- ¿y tú eres…?
-Ezekiel… soy Ezekiel- dijo el mercenario con nerviosismo- ¿vas a hacerme algo?
-No te preocupes, mi querido Ezekiel, lo único que quiero es que me cuentes qué fue lo que pasó en este lugar.
En eso, Heather crea un enorme portal blanco, luego mira a Ezekiel y se dirige hasta donde estaba.
-Te invito a venir conmigo, Ezekiel- dijo Heather apuntando hacia el portal- veo que sufriste una experiencia horrible aquí, y lo único que quiero es que estés bien para que hablemos luego.
Ezekiel queda hipnotizado ante la amabilidad de Heather, la misteriosa maga que apareció de la nada ofreciéndole su compañía, y sin dudarlo un instante, se dirige al portal y lo cruza, mientras que detrás de él, Heather sonreía complaciente.
Hola a todos, lamento de nuevo esta demora, pero no hallaba la forma de terminar el capítulo XD... y al fin se termino la parte de Neverwinter, como dijo Palyta. Otra vez gracias a todos por sus reviews dando ánimos y por pasar a leer, y si tienen alguna duda, sugerencia o lo que sea, ya saben que hacer ;)
Kobold: es una criatura de los Reinos (el mundo de esta historia se llama Los Reinos Olvidados) que tiene cabeza de perro, cuerpo pequeño, poseen manos con garras con las cuales empuñan espadas pequeñas o arcos cortos, y patas de perro sobre las cuales se mueven saltando. En sí, son criaturas malignas pero no muy inteligentes, y solamente llegan a ser una amenaza cuando muestran su fiereza, momento en el cual pueden acabar fácilmente con un ejército; es por esta razón que Courtney comparó a Duncan con dicha criatura cuando demostraba su fase asesina. Aún así, el que comparen a una persona con un kobold es prácticamente un insulto XP
