Bajo la profecía de un fin inevitable, la facción nordica ha encontrado la única esperanza que puede evitar este destino fatal, por ordenes de las deidades principales, una joven valquiria tiene el designio de llevar a este elegido y que en sus manos recaera proteger a la humanidad o desencadenar el Ragnarok y reinar sobre este.

Y bueno chicos, otro episodio ha llegado y con ello, otro arco de Lost Ragnarok, el cual espero sea del agrado de todos, aunque este será de unos pocos episodios, aunque en el vendrán cosas que influirán a futuro en la trama del mismo, pero antes de eso, vamos a los reviews:

Darius619: Oh! Stop it You! Muchas gracias por esos halagos hechos al leer esta historia que me esfuerzo en escribir para que sea del agrado de muchos lectores, y… Oie cy, seria genial si fuera adaptada a manga/anime! A quien no le gustaría eso?Te aseguro seguire trayendo capítulos que atraigan la atención y dejen con ganas de leer mas.

RAYHACHIBY: Puede que ese sea mi rasgo característico, dejar todo en suspenso para desear con mas ansias la continuación de los fanfics. Sobre eso de matar personajes… Oie ño, eso no es lo mio, o eso creo (?) Y si, se que fue algo inesperado ver como reacciono Issei al saber que su hermana mayor aun le guarda ciertos secretos. Y sorpresa! Las caídas no la han palmado, pero creeme que hay justificación para ello, al igual que Leonardo y que la nueva integrante de la Faccion de Heroes, Mami Tomoe estén en Kuoh junto a Jeanne, Y si, la jugada que hara Rias será algo para beneficio de ella y su sequito.

Y todavía faltan mas sorpresas con la llegada de Xenovia a Kuoh aunque… ¿Qué paso con Irina?

bustercall: Creame Master, tuve que mentalizarme como debería ser un conflicto entre hermanos, mas cuando uno de ellos tiene un jodido trauma hacia las chicas, que curiosamente atrae por algun motivo en particular, y si, a mi me entristeció ver como se comporto el grupo de AVALANCHA al ver el frágil cuerpo sin vida de Aeris… ¡Puto Sephirot! ¡Te mereces haber muerto por el Omnislash de Cloud!

Y creame Master, los tags que usted coloca me dan una risa que no vea, aunque también le dejo dudas de cómo Raynare sobrevivió a la ira de Rossweisse, o que hara al respecto Rias ahora que logro acercarse al joven castaño, ni que decir con la aparición de una de las dos ya conocidas exorcistas, en este caso la peliazul del fleco verde Xenovia, sin embargo, creame que se iran resolviendo esas dudas, poco a poco y de forma segura.

maxigiampieri2012: Si, te aseguro que el hecho de que Issei se haya acercado a Rias para buscar información, va a tener repercusiones, mas destacadas entre Rossweisse y Rias, todo por causa del castaño.

erendir: Muchas cosas se están conociendo y se enredan mas y mas para no darnos ni una pista de cómo continua esto, pero creeme, se sabra todo a partir de solo un hilo. Y si, si fue algo muy difícil para Ross decirle la verdad del mundo sobrenatural, imaginate decirle que ella no es su hermana real… Epico!

Y en serio doy miedo? Pero si he visto cosas peores en los anime :/

Uchiha-Issei-DXD, Gjr-Sama, Riki Eligos: Gracias por leer la continuacion.

Kuroi To Tamashi: Acertaste en saber que Issei no tomaria a bien lo que Ross le conto, además de que como habras visto, muchas cosas sucedieron en este episodio, algunas buenas, otras malas, y unas que dejan en sospecha lo que va a pasar, espero este episodio te agrade y te divierta.

Y bueno chicos, ahora sin mas que decir, he aquí el capitulo de Lost Ragnarok… A darle!


~Descargo de responsabilidades~

La historia de High School DxD no me pertenece, de ser asi Akeno y Asia tendrian mayor participacion, no habria principal en el harem e Issei seria mas serio como protagonista y no un chico obsecionado por las tetas.

Historia basada en la idea original de bustercall, quien amablemente me la cedio para crear esta historia

PD: Pienso que Akeno deberia mandar en el harem, ella es tan linda y pro.

PD2: Creanme chicos, esta historia es la primera en la que me centrare de forma deprimente y con hechos reales de la vida de un mundano habitante de Midgard

PD3: Fue difícil poder conseguir algun tema en concreto para escribir este episodio, pero encontré dos que quedaron a la perfeccion, The RR KOF OST y uno que dejo mas abajo, reproducir antes de seguir leyendo.

PD4: Creo que fume de la buena para escribir el principio O.o


Arco 3

Yata No Kagami, La Guardiana y la Monja Amorosa.

Capitulo 9

El Reflejo En Mí

Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω

Su cuerpo estaba punzando debido a un horror inimaginable que recorría cada parte de su ser, podía sentir algo húmedo que escurría por su frente y que le impedía ver con claridad, ya que la cortina que se formaba, era de un color escarlata, tan rojo que parecía que su visión solo podía ver ese color tan hipnotizante, pero que también emanaba una sensación algo repugnante, nauseabunda, llena de unas ganas de vomitar incontrolables.

Con las fuerzas que ella tenía, pudo apoyarse en sus brazos lastimados, además de poder abrir levemente sus ojos, con un deseo de saber en dónde estaba, y el porqué se encontraba en un estado muy lamentable, uno el cual ella no imagino estar, no al menos en mucho tiempo, ya que este estado de salud, solo podía significar que ella había librado una feroz pelea, de la cual, probablemente no salió victoriosa.

Lo que ella quizás debió considerar, era que, lo mejor para su propia sanidad mental, era quedarse tirada en el piso, con los ojos cerrados, deseando no estar en ese sitio, mucho menos en esa situación.

Ella se encontraba tirada en el suelo, pero su alrededor el panorama era más bien, sacado de la más terrible pesadilla de un sujeto con su psique alterada quizás por el consumo de drogas demasiada fuertes, o por un proceso perfecto de deterioro mental a propósito, todo con el fin de ocasionar una imagen que volvería loco a cualquiera.

Podía notarse que ese sitio se trataba de Midgard… o lo que quedaba del mismo. Edificios vuelto ruinas, donde se podían ver seres vivos aplastados o despedazados por los escombros, manchando todo de un tono carmesí además de una peste difícil de soportar, lo que a lo lejos, parecía ser un mar generado por la inmensa cantidad de sangre que emanaba de todos los sitios posibles, intensas llamas de tonalidad rojiza/obscura que ardían a todo esplendor por todos los lugares posibles, y un cielo que ahora, lejos de ser de un azul claro lleno de nubes esponjosas de color blanco, ahora era de un tono rojizo que irritaba la mirada, siendo apenas iluminado la tierra por un sol que poco a poco se iba apagando.

Los ojos de la joven Valquiria solo atinaban a abrirse de par en par, totalmente aterrada por aquella escena apocalíptica que podía presenciar, la aniquilación de la misma humanidad que ella, solo pensó que podría suceder en las peores pesadillas que de niña pudo tener, y tristemente, aquella dantesca escena, aun no terminaba de estar completa ya que aun faltaba, muchas cosas por ver.

Cerca de ella, podía ver varias presencias que, al igual que ella, yacían tiradas en el piso, algunas boca abajo y sin moverse o dar señal de vida alguna. Sus ojos comenzaron a brotar lágrimas, debido a que algunas de esas figuras humanas, eran de dos seres que ella conocía por completo.

Una rubia con un atuendo de monja vuelto harapos y otra chica de cabello rubio con una armadura despedazada y convertida en más que hojalata. De aquellas figuras, las única que podía alcanzar a ver, era de una chica de cabello azul vestida con un leotardo de cuero pegado y que aun tenia sujeta una espada quebrada en miles de trozos, una jovencita de cabello rubio en forma de taladros con su vestido rosa quemado, una pelinegra con su atuendo de sacerdotisa desgarrado en miles de tiras, y a otra chica de cabello negro con un kimono obscuro también despedazado, y a su lado, una jovencita de cabello dorado con un sombrero y capa de maga quemado y/o deshecho.

A lo lejos, se notaba un mar de cuerpos también sin vida alguna, de entre ellos, destacaban una niña de pelo albino, una castaña de coletas, un rubio de cabello corto y una niña rubia al parecer, junto a una pelinegra de cabello corto y otra de cabellera larga, ambas negras como la noche.

Pero eso no era todo, ¡Claro que no lo era!

Habían cuatro figuras que destacaban entre todo ese mar de cadáveres, uno de ellos, de un pelirrojo con un atuendo muy fino, el cual estaba clavado a una pared derruida, atravesado en el corazón con una lanza hecha de un fuego negro que aun ardía, a lo lejos una intensa llama carmesí estaba quemando el cuerpo de una mujer de pequeña estatura, siendo único rastro de lo que quedaba de ella, un trozo de tela rosa junto a un báculo de una chica mágica, mientras que los dos restantes, un pelinegro de alas negras y un rubio de alas blancas habían sido seccionados por la mitad de sus cuerpos, con sus alas cortadas de tajo y quedando un monto de carne y órganos difíciles de describir.

-¡Guaaaakkk! – El estomago de la Valquiria no pudo soportar más, vaciando el contenido frente a ella de forma incontrolada, sintiendo amarga su boca y su estomago revuelto por aquella horrorosa escena que estaba pasando frente a sus ojos.

Tenía que ser una pesadilla, ¡Eso era! Una pesadilla de la cual pronto despertaría, para que ella sin pensarlo dos veces, tuviera el pretexto suficiente para dormir junto a su amado Issei el resto de la noche. ¡Eso tenía que ser! ¡Solo una horrible pesadilla!

Rossweisse… Oh mi joven, hermosa e inocente Valquiria… Que equivocada estabas.

-Oh, mi amada Ross, has despertado. – Una voz que ella conocía a la perfección se hizo presente, por un momento pensó que eso la ayudaría a aliviar el horror que sentía por aquella escena tan macabra, ya que se trataba de su amado Issei, aquel a quien ella amaba tanto y por quien daría la vida sin dudarlo. Lo malo de esto, era que solo se llevaría una terrible sorpresa.

En una colina formada por un montón de cadáveres, entre los cuales, noto con horror indescriptible, como se hallaban los cuerpos sin vida de sus padres adoptivos, los señores Hyoudou, un trono hecho de oro e incrustaciones de joyas preciosas, yacía ocupado por dos presencias, una de ellas quien al ser observado por la joven, rompió el corazón de la Valquiria en miles de trocitos.

Se trataba de su Issei, su amado Issei… o lo que anteriormente fue el. Su mirada había cambiado, ya que sus ojos ahora eran de color negro en la esclerótica, rojos en el iris y una pupila dorada que estaba rasgada como la de un felino. Su cabello ahora era largo y de tonalidades obscuras con mechones rojizos, además de un par de colmillos que se asomaban por su labio superior, vestía una gabardina purpura la cual tenía manchas de sangre aun frescas, además de un par de botas y guantes sin dedos de color negro. Emanaba un aura terriblemente poderosa, con instintos de matar incontrolables, reflejados en aquella sonrisa sádica en inmisericorde.

Pero lo peor de eso, es que junto a él, yacía la persona que menos se espero que estaría junto a su amado hermanito menor. Se trataba de Rías Gremory, aquella chica pelirroja que buscaba por todos los medios posibles, añadir a su sequito personal a Issei, solo que ahora, se veía un poco diferente a como ella lo recordaba.

Su cabello y sus ojos seguían siendo los mismos, lo único que cambiaba era aquel gesto burlón que ahora emana su sonrisa, sin contar que en ese momento lo único que traía como ropa, era un conjunto de ropa interior negra de encaje, junto a un "Baby Doll" trasparente y algunas cadenas pequeñas de oro rodeando su cuello y sus piernas. Ella estaba sentada en el regazo de Issei, abrazándolo del cuello y lamiendo de forma erótica su mejilla derecha.

-No… no… por favor… tu no Ise… - Sin importarle lo maltrecho de su cuerpo, la joven Valquiria se arrastraba por el suelo, sintiendo como las partes de su Armadura Asgardiana rota se enterraban en su piel, provocándole aun mas heridas y haciendo que el dolor se hiciera en cierta forma insoportable, solamente su deseo de alejar a Issei de Rías la llenaba de fuerza para seguir.

-Me alegra saber que Rías no acabo con tu vida, veo que realmente cumplió con su parte. – Le dijo mientras observaba de reojo como la pelirroja había tomado su mejilla y lo besaba de improvisto, iniciando un juego entre sus lenguas de una forma tan diestra, dejando como rastro varios hilillos de saliva que aun los unían. – Creo que tendré que darte un castigo por lastimar de más a mi Ross, Rías-Chan.

-Ise, por favor, castígame. – Respondió con una voz cargada de erotismo, antes de soltar los nudos de su sostén y sus bragas, quedando solamente ataviada con el "Baby Doll" que cubría su cuerpo al desnudo. – Quiero que me castigues amado mío, castiga a esa niña mala como es debido.

-Créeme que lo hare. – Respondió mientras que llevaba una mano a la intimidad de la chica, jugando con sus dedos de forma diestra, generando varios gemidos en la pelirroja quien disfrutaba por aquella acción del pelinegro. – Pero antes, déjame darle la bienvenida a Ross.

Rossweisse solo lloraba destrozada al ver como a Issei no le importaba actuar de manera tan lasciva con ella como espectadora, parecía ser que aun le importaba, pero no de la forma en que ella creía, al parecer solo la mantuvo viva por puro capricho, o eso pensaba.

Mirai Nikki Original Sound Track Volumen 4

Ingaritsu Daiseidou.

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-Fue una verdadera plaga tener que lidiar no solo con las Tres Facciones y sus líderes, sino también con esos estúpidos dioses Hinduistas, Griegos y los sobrevivientes de los Mexicas. – Dijo mientras señalaba con su mano libre, hacia arriba de ellos, sonriendo de manera burlesca sin dejar de estimular a la pelirroja, quien dejaba escurrir saliva por su boca, mostrando una mirada perdida por el placer. – Aunque lo más entretenido, fue acabar con ese imbécil de Odín… y sus estúpidos hijos, así como los demás Nórdicos.

La mente de Rossweisse colapso, ante lo que ella jamás espero, podría suceder ni en sus peores suposiciones o imaginaciones de parte suya.

La gloriosa Asgard, hogar de los Aesir, los considerados dioses más poderosos de las mitologías aun existentes, ahora era solo más que un recuerdo. Aquellos edificios gloriosos ahora solo eran escombros que estaban dispersos por doquier, el panorama se había vuelto negro y rojizo por la sangre derramada, así como las llamas que quemaban todo a su paso, y las pocas presencias que aun quedaban, era de los guerreros del Valhalla que habían sido convertidos en cadáveres destrozados de la peor manera posible.

-Esos ingenuos de Odín, Thor, Heimdall, Freya y Tyr, creyeron que podrían detenerme junto a Hela, Loki y Fenrir… ¡Pero lo único que hallaron, fue su muerte a mis propias manos! – Exclamo con una mirada llena de locura, señalando como en un sitio apartado, los restos de una lanza, un martillo y un colmillo de un lobo quedaban como vestigios de lo que alguna vez, fueron de los seres más poderosos que existían. - ¡Ahora nadie me dará ordenes ni me usara a su antojo, ahora yo soy quien decide que hacer y cuando hacerlo!

Un terremoto comenzó a sacudir el sitio, mientras que una Rossweisse totalmente rota en su alma, veía como la misma realidad comenzaba a alterarse, mientras que Issei reía de forma maniática, en tanto que Rías ahora solo se concentraba en acariciar de manera lasciva todo el cuerpo del pelinegro, quien la dejaba hacer todo lo que ella deseara.

-¡Esta fiesta apenas inicia y jamás tendrá fin! ¡El tiempo ya no existe, y nada tiene significado alguno! – Gritaba de forma histérica mientras disfrutaba de todo este evento lleno de locura y horror al límite – ¡La existencia está inactiva y yo soy el rey supremo!

Una vez dicho esto, el castaño miro con una mirada enternecida a la joven Valquiria quien cayó con su mirada de lado, en tanto que sus ojos se habían secado de tantas lagrimas derramadas, su mirada estaba vacía, y sus ganas de vivir muertas como todo lo que ella conocía y amaba. Este era el fin de todo, de la vida, de la esperanza… de la existencia.

-Mi Ross… Mi linda, hermosa y amada Ross… permíteme darte la bienvenida…

¡BIENVENIDA… AL RAGNAROK!

Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω

-¡Kyaaaaaaaaaaa! – Un chillido broto de la garganta de la joven de cabellos platinados, despertando de lo que era en efecto una horrible pesadilla, respirando de forma agitada y sintiendo como el sudor escurría de su frente, cayendo hasta el nacimiento de sus generosos pechos, mostrando sus pequeñas fresitas transparentarse debido a la tela que conformaba su blusa para dormir. Al agitar levemente la cabeza y mirar a ambos lados, se pudo percatar de que estaba de vuelta en su habitación, aun iluminada por la tenue luz de la luna llena. – Fue… fue solo un sueño.

Mas que sueño, parecia ser una horrible imagen sacada de lo mas profundo del averno mismo. Era como si Rossweisse hubiera estado en el mismo Ragnarok, y para añadirle mas sal a la herida, el protagonista se trataba de su amado hermano menor, el único a quien ella le mostraba un amor mas alla de un lazo familiar, por quien estaría mas que dispuesta a dar su vida por mantenerlo a salvo.

Eso solo provoco que ella comenzara a llorar amargamente, todo por el dolor que le causaba aquella mirada que Issei le lanzaba cada vez que se encontraban a solas. Llena de decepcion, de ira, de furia ciega hacia la chica.

¿Pero que podia hacer al respecto? Issei se había puesto bastante mal al saber sobre la existencia de cosas sobrenaturales (Si bien parte de la culpa era suya por haberle mentido, lo que mas influía era el trato al cual fue objeto por parte de los Caidos), ella no podia simplemente revelarle la verdad sobre el hecho, de que el poseia una longinus, uno de los trece artefactos mas poderosos, y que para los Asgardianos, significaba la supervivencia o aniquilación de Asgard, asi como de los otros reinos conformantes de Ygdrassil. Mucho menos, le podia decir en ese momento, que ella en realidad no era su hermana mayor, que la cruda verdad, era que su origen era de una tierra mitológica, que su papel era el ser Heraldo de los dioses Asgardianos… y que ella no era su Onee-Sama, esa chica que el creía era por aquellos recuerdos implantados en su mente.

-No puedo… Sniff… no puedo decirle… - Sollozaba Rossweisse mientras intentaba en vano limpiarse las lagrimas que corrian por sus mejillas. – No puedo dejar que se entere… Sniff… no puedo… dejar que se marche de mi lado.

Dolia, dolia tanto como el tacto de un hierro al rojo vivo sobre la frágil piel humana. Pero no había nada que hacer, algunas veces se tenia que sacrificar cosas para obtener otras a cambio. Y tristemente, los dias felices que la joven Valquiria vivio, se habían ido, para no volver jamás.

Apenas eran las tres de la mañana, tal como lo indicaba su reloj despertador, y aun con eso, Rossweisse se sento en el filo de la cama, se calzo sus pantuflas con forma de conejo y salió de su habitación de forma ligera, caminando apenas unos pocos pasos en el pasillo de la casa, deteniéndose frente a una puerta, la cual abrió poco a poco y con mucho cuidado, viendo a un joven castaño dormir profundamente, cosa a lo cual ella solo mostro una sonrisa combinada con las lagrimas que aun fluían de sus orbes zafiros.

La joven Valquiria camino a paso suave hasta quedar frente al Sekiryuutei, arrodillándose y mirando el rostro sereno de Issei, aun sonriendo de tristeza debido al lazo ya muy frágil que existía entre ambos. Queria arreglarlo todo, quería acabar con toda esta mentira para que volviera a ser como antes. Pero no debía hacerlo, muchas cosas estaban en juego como para actuar de forma impulsiva. Estaba consiente de ello, y no tenia mas opción que seguir aquella decisión muy dolorosa.

-Perdoname Ise… se que te duele el haberte mentido asi… a mi me duele aun mas que me veas con esos ojos de odio y decepcion. – Susurraba la joven Asgardiana al oído del chico quien no se inmuto ante las palabras de su Onee-Sama. – Pero si para mantenerte a salvo debo mentirte… si para evitar que te lastimen o te engañen… debo comportarme como una perra desalmada e indiferente hacia ti… no me importa que al final termines odiándome de por vida… todo con tal de que estes seguro… y a mi lado.

La joven Valquiria aun llorando y triste, no le importo si en ese momento Issei pudiera despertar y llenarse de ira contra lo que estuviera haciendo, ya le había ocasionado un profundo daño con esa mentira piadosa que uso en un intento de mantenerlo alejado de un mundo violento y sanguinolento. Asi que, no importaba si lo hacia… ¿Verdad?

Rossweisse sin pensarlo ni un momento unió de manera suave sus labios con los de su amado hermanito menor, sintiendo la suavidad y el ligero sabor embriagante que tenían, un sabor al cual posiblemente se volvería adicta, pero eso ya daba igual. No podría repetir ese gesto amoroso quizás por toda la eternidad, mucho menos con el sacrificio que ella tenia que hacer para salvaguardar a quien se había ganado un lugar muy grande en su corazón Asgardiano. El único consuelo para calmar sus sentimientos adoloridos, era ese gesto cariñoso.

-Te amo Issei, nunca lo olvides. – Y con estas palabras, Rossweisse se marcho a su habitación para intentar conciliar el sueño, aunque eso seria algo muy difícil, mas si ella esperaba no volver a soñar con aquella imagen horripilante que aun tenía en su mente.

Y asi fue como la habitación del castaño volvió a quedar en silencio, con el castaño aun inmerso en el mundo de Morfeo y sin que el supiera que había pasado en la realidad, quedando todo como un secreto entre ambos jóvenes dolidos el uno al otro.

Aunque, no pasaron ni siquiera unos minutos antes de que el Sekiryuutei comenzara a agitarse en su cama, balbuceando cosas inentendibles y dejando escapar de la comisura de sus ojos un par de lagrimas traicioneras. Todo por algo que ocurria en su subconsiente.

Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω~ Ω

El panorama era totalmente obscuro para el joven Hyoudou, quien no entendía nada de lo que estaba pasando. Intento gritar a la nada, pero ningún sonido salió de su garganta, por mas intento que el hacia, había quedado completamente mudo por alguna razón.

-Oh Issei Hyoudou. El glorioso pervertido amante de los pechos. – Una voz grave comenzó a sonar en aquel espacio negro, a lo cual el castaño intento buscar en vano el origen de esta misma. – Aquel que vanagloriaba las Oppais por sobre cualquier cosa, el único chico capaz de desvivirse por poder tocar esa parte femenina… Me repugnas.

Una distorsión en aquella obscuridad llamo la atención de Issei, quien pudo ver en aquella parte como un recuerdo se había hecho presente. Aquella imagen donde se veía a el fuera de sí por el crudo rechazo de Raynare quien lo veía solo como una simple basura humana.

-Ilusionado con encontrar a alguien a quien ames, le entregues tu corazón y que pasen el resto de sus vidas por la eternidad. – Seguia hablando aquella voz con un tono claro de furia, a lo que el castaño solo atino a mirar de forma nerviosa a todas partes, buscando a quien le estuviera haciendo recordar aquel momento muy doloroso para el. - ¿Y que obtuviste a cambio? ¡Solo un maldito trauma que te ha convertido en un cachorrito asustado!

Estas palabras solo ocasionaron que el Sekiryuutei comenzara a correr en un vano intento de alejarse de aquella voz que seguía reprochándole sobre su forma de ser actual, producto de haber mostrado sus sentimientos a un ser que le importo un carajo el como se sentía, y que uso esas emociones sinceras a su propio beneficio.

-¡¿Acaso no lo entiendes?! ¡Tu destino es simplemente ser quien destruya y domine! ¡Nada mas! – Mientras Issei corria entre aquel vacio obscuro y deprimente, nuevas distorsiones en el espacio comenzaron a aparecer, mismas que iban reflejando imágenes, las cuales iban de lo deprimente, hasta lo terrible, llegando en casos a ser algo visceral y asquerosamente sádico.

En una de ellas lo que parecia ser una silueta borrosa de el atravesaba por el pecho a un tipo rubio que había sido masacrado hace poco, reflejado en la sangre que emanaba su cuerpo, en otra escena el se veía sujetando entre sus brazos, el cuerpo de una joven malherida y que parecia no tener vida, pero la mas terrible, era una en donde el estaba en el centro de un paramo, rodeado de cadáveres, algunos de ellos mutilados de forma aterradora y otros destazados en pedazos imposibles de rearmar. Todo ello mientras el al parecer reia de forma demencial y sin sentimiento alguno de pena o miedo, como si el hubiera terminado completamente loco.

-¡Tu destino como portador de la destrucción fue asignado cuando se te concedió este Sacred Gear! ¡La felicidad es un estúpido sentimiento que tu no necesitas! – Esa voz comenzó a gritar con un nivel el cual hacia que Issei tuviera que taparse los oídos y que cayera de rodillas al suelo, intentando gritar que frenara aquel castigo inhumano, cosa inútil ya que nada, absolutamente nada brotaba de su garganta que sentía como se desgarraba de dolor profundo. - ¡Tu debes ser quien mande! ¡Aquel que gobierne! ¡Aquel que riga sobre todo lo que existe!

¡AQUEL QUE SEA EL EMPERADOR DE LA MISMA EXISTENCIA!

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Y a pesar de que eso probablemente seria mas que suficiente para que Issei despertara de aquella cruel pesadilla, solo se limitaba a balbucear en un tono bajo palabras sin sentido alguno, además de girarse de lado a lado en su cama, sudando levemente y mostrando un ligero rostro de incomodidad.

Parecia ser una tortura inevitable. Quizas provocado por el tornado de verdades que se le había revelado, quizás por el miedo que aun llevaba en lo mas profundo de si. Habian muchas posibilidades, las cuales no cambiaban una verdad rotunda.

La psique de Issei, poco a poco se iba desmoronando, la pregunta aquí seria… ¿Cuántas verdades mas podría soportar?

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Otro dia había llegado a Midgard, con ello las actividades cotidianas daban inicio, ya fuera en el trabajo, el hogar o la escuela. Y era precisamente en la Academia Kuoh, donde un incidente algo importante estaba ocurriendo, siendo mas precisos, en uno de los tantos edificios del centro estudiantil ya antes mencionado.

La heredera del clan Sitri y quien tenia el cargo de Presidenta del Consejo Estudiantil, Sona Sitri estaba sentada frente a su escritorio, repleto de documentos mientras revisaba y firmaba de forma agil y rápida varios de ellos, demostrando el porque tenia un cargo tan importante en el Centro de Estudios.

Aunque en parte, también estaba otorgando mucha importancia a los eventos ocurridos últimamente, y al pensar en ello, Sona suspiro de forma cansina antes de quitarse sus gafas, masajearse un poco el puente nasal antes de volver a colocarse de nuevo sus anteojos y recordar lo sucedido dias atrás.

Para ella fue algo difícil, pero tuvo que "arreglar" la reacción de su Alfil Momo Hanakai asi como de su Caballero Meguri Tomoe, ante la escena dantesca que presenciaron junto a Yuuto Kiba y Koneko Touhou al ver el cuerpo hecho pedazos de quien identificaron como uno de los Caidos responsables de las muertes de humanos portadores de Sacred Gear. Si bien su reencarnación en Demonios representaba asumir responsabilidades importantes, mucho mas al ser sirvientes de una de las herederas de los setenta y dos pilares del inframundo, eso no significaba que serian adentrados de forma repentina ante lo que significaba el actual mundo demoniaco.

Peleas, sangre y muerte.

Debia admitir que para ella, también fue algo horrible el ver un cuerpo destazado en una manera mórbida, y que al parecer fue hecho con la mayor alevosía posible, pero por su carácter, además de la disciplina que había recibido en su hogar, no mostro los sentimientos que por dentro si pudo sentir. Lo mismo aplicaba para Rías, asi como para sus respectivas Reinas Tsubaki Shinra y Akeno Himejima, ya que ellas al ser sus Damas de Compañía, asi como sus mas fieles sirvientes, les era inculcado el mostrar una imagen serena, imperturbable ante todo lo que pudieran presenciar, ya fuera alguna escena sangrienta o bizarra en cuestión… aunque quizás también ayudaba el hecho de que Tsubaki fuera alguien igual de fría que la heredera Sitri, y que Akeno fuera una sadica a la hora de combatir.

Era por eso que las reacciones de Momo, Tomoe, Kiba y Koneko fueron totalmente justificadas, y por ello al grupo de chicos se les hizo saber que esto era algo normal en el mundo Demoniaco, y que tarde o temprano, ellos tendrían que arrebatarle la vida a algún ser vivo, fuera Demonio renegado o incluso un emisario del cielo o uno de los caídos. No fue algo sencillo, mucho menos para Tomoe poder asimilarlo debido al carácter alegre y animoso que la caracterizaba, pero al final tuvo que resignarse, más que nada por la fidelidad que había jurado a Sona Sitri.

Dejando ese asunto de lado, Sona asi como Rías al ver el desastre ocurrido hace dias, pudieron llegar a dos conclusiones sobre todo este asunto con los Angeles Caidos;

Uno, que no habrían repercusiones con Grigory por el asesinato de cuatro de sus elementos, debido a que los indicios llevaban a la conclusión de que ellos fueron los responsables del asesinato de humanos inocentes en su propio territorio, el cual podría ser usado para generar un reclamo ante los Caidos, generando una situación que en resumidas cuentas, llevaría a una negociación para evitar conflictos internos y una guerra absurda y que solo provocaría perdidas en ambos bandos.

Dos, que el responsable de la muerte de los Caidos, fue una mujer ataviada en una armadura de combate, cuyos poderes mostraron ser comparables a los de un Demonio de clase Alta, casi rayando a uno de clase Suprema, y que al parecer, tenia el único objetivo de proteger a Hyoudou Issei, aquel chico que era considerado por la mayoría del cuerpo femenino estudiantil, como un pervertido sin remedio y un peligro para la moralidad de las chicas.

Sin embargo, con todo lo que había pasado desde que ella y Rías dejaron camino abierto para que Raynare contactara con el, el modo de ser del castaño había dado un giro de ciento ochenta grados.

De hiperactivo a alguien callado, de ser un pervertido lascivo que no tenia ni un grado de vergüenza en mirar por debajo de la falda de las chicas, asi como de mostrar un rostro de imbécil al observar los pechos de las jovencitas, paso a ser un chico que parecia ser algo paranoico, y que reaccionaba de forma aterrada cuando una mujer se le acercaba o quería hablar con el. No había duda de que si bien lo que le hizo esa Caida fue algo positivo para su forma de ser, también le había generado un trauma imposible de ver en un hombre, pero que era realidad y posiblemente le traería problemas a futuro.

Era por ello que, viendo los acontecimientos que habían ocurrido con la aparición de esa "Guardaespaldas" del castaño, y el hecho de que cuidaba celosamente de el, le hicieron cambiar de forma radical los planes que ella tenia respecto a los miembros faltantes de su sequito de sirvientes personal.

Sin embargo había un problema en ese aspecto. A diferencia de Rías, Sona ya tenia casi completo a su sequito personal, ya que las únicas piezas que no había utilizado eran una Torre, un Caballo y siete piezas de Peon, el pero en todo esto es que tenia a un candidato para poder reencarnarlo posiblemente en un Peon, sin embargo con las sospechas que rondaban la mente de la pelinegra, Issei Hyoudou podría ocupar las siete, incluso mas piezas con las que ella contaba.

En efecto. Sona Sitri pensaba incorporar al joven castaño entre su servidumbre.

-Kaichu, ¿Puedo pasar? – Una voz se escucho detrás de la puerta que daba acceso al edifico del Consejo Estudiantil, una que pertenecía a una chica que Sona conocía a la perfeccion.

-Adelante. – Respondio de forma escueta la pelinegra, dejando paso libre a una jovencita de unos dieciséis años, de cabelllo castaño atado con dos coletas siendo sujetadas por dos broches verdes, ojos verde esmeralda y tez clara, de físico modesto y que vestia el uniforme estándar de la Academia, haciendo complemento con un par de medias verde palido a rayas blancas. - ¿Qué sucede Ruruko?

Se trataba de la única Peon que tenia hasta el momento, de nombre Ruruko Nimura y quien también formaba parte del Consejo Estudiantil. En ese momento traia una pequeña cajita atada con un cordon rosado, y un timbre postal a un lado.

-Kaichu, acaba de llegar un paquete para usted, dice la nota que es de extrema importancia. – Señalo la jovencita castaña, a lo cual Sona dejo a un lado los papeles que estaba revisando y tomo la caja pequeña, mirando como en efecto, el paquete tenía rotulada la leyenda "Entrega Inmediata". – Estaba regando las flores de la jardinera de la entrada cuando el cartero la entrego a nombre de usted.

-Bien, gracias por traerlo, puedes retirarte. – Señalo la pelinegra, obteniendo una afirmación respetuosa de la jovencita antes de salir de la habitación, dejando a solas a la joven Sitri quien al ver como su Peon ya había salido, abrió ágilmente la cajita desatando el cordon rosado, revelando que en el interior se encontraba una nota, además de una cajita de terciopelo, donde usualmente se guardaban los anillos de compromiso. Esto solo provoco un gesto algo enojado en Sona, ya que eso podia interpretarse en muchas formas.

-Esto tiene que ser una broma, ¿Acaso mis padres me han comprometido de nuevo? – Susurro con evidente enojo la jovencita Sitri, tomando de inmediato la nota y comenzando a leerla antes de seguir sacando conclusiones apresuradas. Y en efecto, fue una conclusión rápida, ya que conforme iba leyendo la nota, el gesto de enojo de Sona iba cambiando a uno serio, para momentos después mostrar una vergüenza enorme acompañado de un ligero sonrojo en su rostro, provocado por lo escrito en esa nota.

-¡Por qué! ¡¿Por qué no puede comportarse de forma más madura?! – Mas que enojada, Sona se mostraba sumamente avergonzada por el contenido de ese papel doblado a la mitad, aunque ignoro eso al momento de ver la cajita de terciopelo, la cual saco y miro fijamente por algunos segundos. – Pero… ¿Para qué me mandaría esto Onee-Sama?

Y fue cuando abrió esa cajita, que pudo observar que dentro de ella, estaba posiblemente la solución al dilema que tenía hasta hace unos momentos. Ese pequeño objeto que para muchos podría parecer algo insignificante, era algo que beneficiaba por completo a Sona Sitri. Y por mucho había que decirlo.

Mas Tarde

~0~0~0~0~0~0~0~ Club de Investigacion De Lo Oculto ~0~0~0~0~0~0~0~

Las clases en la Academia Kuoh ya habían dado fin, quedando el edificio vacio a excepción de algunos alumnos que terminaban sus actividades extracurriculares en los clubes a los que pertenecían, siendo uno de estos el Club de lo Oculto.

En ese sitio algo lúgubre y… perturbador en cierto grado, se encontraba el joven castaño Hyoudou Issei, quien en estos últimos dias se hallaba en esa misma hora en aquel lugar, debido a que la joven Presidenta Rías Gremory, había acordado con el darle las explicaciones que el estaba buscando sobre el mundo sobrenatural, aquellas que su hermana Rossweisse no quiso responderle.

Todo estaba sucediendo como era costumbre, el sentado frente al escritorio de la jovencita pelirroja, con una taza de té caliente en sus manos y un ambiente tranquilo y sereno, perfecto para poder hablar. Lo que hacia diferente esta ocasión… era que había más presencias ahí mismo, las cuales le hacían sentirse incomodo en cierta manera.

Issei las conocía bastante bien, ya que después de todo, se trataban de los jóvenes más reconocidos en el Instituto, por no decir que eran los mas populares entre el cuerpo estudiantil. Se trataba de la otra "Onee-Sama" de Kuoh, Akeno Himejima, del "Príncipe" y el sueño de toda jovencita, Kiba Yuuto, y la "Loli" además de la "Mascota" de la Academia, Koneko Touhou.

La conclusión a la que había llegado Issei era algo sencilla. Con excepción de Sona Sitri y Tsubaki Shinra, quienes eran las otras dos "Onee-Sama" de la Academia, el Club del Ocultismo estaba conformado por puros alumnos populares del sitio estudiantil.

Lo preocupante de todo esto, era la manera en que ellos tres lo miraban. Kiba parecia mostrarse abierto a hablar con el, reflejado en la sonrisa sincera que el mostraba, cosa que lo hacia sentirse mas o menos en compañía, lo cual no podia decirse de Akeno y Koneko, ya que la primera lo veía con sus ojos entrecerrados, pero en ellos el podia notar un cierto grado de interés y… ¿Lujuria?, dirigidos hacia el, en tanto que Koneko lo miraba con ojos de desprecio, algo normal considerando que el aun cargaba con la reputación de ser la "Bestia Pervertida" de la Academia Kuoh.

-Bien Issei-Kun, espero que no te incomode que ellos estén presentes. – Hablo con solemnidad Rías, interpretando de manera perfecta su papel como Onee-Sama de la Academia. – Pero tenían que estar presentes, ya que hoy te dire lo ultimo que puedo enseñarte sobre el mundo sobrenatural.

-E-entiendo Rías-Sempai. Por lo que me ha comentado, ellos forman parte de lo que usted llama… Su sequito personal, ¿Verdad? – Y ante esta pregunta, los cuatro miembros del Club de Ocultismo hicieron aparecer sus respectivas alas de Demonio, confirmando las sospechas que el castaño tenia, basado en lo que la pelirroja le había contado anteriormente.

Durante la semana que había pasado después del incidente de los Caidos, Issei había recibido de Rías información importante sobre el cielo y el inframundo, asi como de los seres quienes habitaban aquellos sitios. Todo lo relacionado a sus naturalezas, el como hace tiempo había surgido una gran guerra en las cuales las tres facciones principales habían participado, y lo que dio como resultado la muerte de sus dirigentes, denominados por ellos como "Maous" y su casi extinción debido a las bajas que sufrieron.

Ademas, también le fue enseñado que ellos crearon un método para fortalecer su población, por medio de la "Reencarnacion" basado en piezas que solo poseían determinados Demonios del inframundo, tomado de la idea del juego de ajedrez y con el cual no solo se fortalecían, sino que también era usado como un medio de entretenimiento sano para ellos.

Esa y mucha mas información había aprendido Issei, pero la única duda que aun tenia y no se había respondido era la que mas le aquejaba… ¿Cómo se había dado cuenta su hermana Rossweisse que el tenia un artefacto divino dentro de si?

-Rías-Sempai, he querido hacerle esta pregunta desde que usted me prometió resolver mis dudas. – Hablo con respeto el castaño, llamando la atención de la pelirroja quien asintió de forma elegante. – Cuando hable con mi hermana sobre el incidente que tuve con Raynare, ella me dijo que ya sabia que yo portaba una Sacred Gear… ¿Cómo pudo darse cuenta de ello mientras que yo ni siquiera sabiaeso?

-¿En serio eso te aquejaba Issei-Kun? – Pregunto algo curiosa Rías, a lo cual el castaño asintió, originando una leve risa en ella, quien la oculto detrás de su mano de forma elegante. – Es algo sencillo Issei-Kun. Veras, los portadores de Sacred Gear por lo general emanan un aura muy peculiar, aun sin que ellos se den cuenta de que son portadores de un Arte Divina hasta que pasan algunos años.

-Asi como existen personas bendecidas con los Sacred Gear, también hay personas sensibles a sentir auras tan especiales como la tuya… ah… - La que había proseguido con la explicación era Akeno, pero hubo un momento donde ella titubeo y no pudo continuar por algo que a ella le lleno de duda. – Eh… puedo llamarte Ise-Kun, ¿Verdad?

El tono sugerente con que lo dijo, asi como esos ojos con un brillo travieso ocasionaron un sonrojo profundo en Issei, quien solo bajo la mirada para asentir de forma suave, ocasionando una risita en la pelinegra al ver lo timido que se porto, aunque la verdad era que el joven Hyoudou se estaba llenando de miedo por la forma tan extraña con la cual se estaba comportando Akeno, aunque esto paso desapercibido para Rías, Kiba y Koneko

-Bien Ise-Kun, como te explique antes, existen personas que en cierta forma, están ligadas a los seres quienes portan las Sacred Gear, en este caso no seria raro pensar que Rossweisse-Sensei pudiera sentir que dentro de ti había algo especial. – Explico con una sonrisa la pelinegra, llamando la atención de Issei quien poco a poco iba entendiendo lo que ellas querían decirle.

-Ahora entiendo, bueno no es algo descabellado considerando que Nee-San es muy cercana a mi. – Y a pesar de que el lo dijo con naturalidad, Koneko tomo esto como un doble sentido, entrecerrando los ojos y mirando con enojo al castaño, quien obviamente percibió la mirada de la albina hacia el. - ¿Pero porque ella se empecino en ocultármelo? Eso no tiene sentido.

-Quizas si lo tenia Issei-Kun. – Esta vez fue Kiba quien hablo, llamando la atención del castaño quien veía expectante al joven rubio. – Veras, cuando nosotros fuimos reencarnados gracias a Buchou, ella nos explico que el mundo sobrenatural es bastante peligroso, incluso para los Demonios de clase Alta.

-Todos los dias lidiamos con Demonios rebeldes, monstruos y bestias aterradoras. – Fue lo que dijo Koneko sin dejar de mirar a Issei con desprecio, mientras se comia una paleta de caramelo.

-Si tomamos en cuenta que Raynare quería asesinarte porque consideraba la Twice Critical como algo peligrosa, era de esperarse que Sensei quisiera ocultarte la verdad. – Explico Rías tomando de nueva cuenta la palabra. – Creeme Issei-Kun, cualquier ser humano que se atreva a ingresar al mundo sobrenatural sin saber lo básico de este, solo terminara en el mejor de los casos con una extremidad amputada, si no es que antes acaba enterrado tres metros bajo tierra.

Estas palabras hicieron que Issei bajara la cabeza, después de analizarlo todo a detalle, se sentía arrepentido de haber tratado con hostilidad a su hermana mayor, si siquiera tomar en cuenta que en ningún momento, Rossweisse tuvo intención en lastimarlo, como el lo creía. Ahora entendía bien que era todo lo contrario, y que la peli platino solo busco protegerlo aun si eso significaba decirle mentiras que le dolieran.

-Creo que me porte muy grosero con Nee-San. Debo de ir y pedirle perdón por haberme portado como un idiota con ella. – Susurro a si mismo Issei, antes de mirar a Rías con una sonrisa algo apagada, ya que después de todo, aun no estaba acostumbrado a hablar abiertamente con una chica. – Rías-Sempai, le agradezco que me haya podido resolver las dudas que tenia. Si hay algo que pueda hacer para pagárselo, solo digame y tratare de cumplirlo.

-De hecho Issei-Kun, hay algo que quiero pedirte. – Respondio Rías cerrando los ojos y mostrando una sonrisa en su rostro. – Veras, a pesar de que el peligro de los Caidos ha terminado, aun existe la posibilidad de que vayan a por ti, debido al Twice Critical que posees. Asi que analizando de forma adecuada, llegue a una conclusión que nos beneficiaria a ambos…

Esto no pintaba nada bien.

-… Vuelvete mi siervo, y júra lealtad a mi persona.

Esta petición no extraño a Akeno, Kiba y Koneko, ya que estaban conscientes de que su ama estba interesada en el castaño, lo que no esperaban, era que ella lo dijera de esa forma tan abierta.

-¿Eh? – Fue lo único que respondió el castaño, ya que la pregunta lo había tomado con la guardia baja. - ¿Volverme su siervo?

-Asi es. Si te vuelves parte de mi sequito, no solo te brindare protección contra aquellos quienes quieran hacerte daño, sino que si pones mucho empeño, puedes cumplir tus metas y sueños mas anhelados, incluso aquellos que pensabas solo podían existir en tu imaginación. – Le explicaba de forma tranquila Rías, señalándole los beneficios de formar parte de su sequito. – Solo tienes que aceptar reencarnarte en Demonio, y jurar lealtad a mi persona, y con eso, un mundo de nuevas posibilidades se abrirá frente a sus ojos.

La sala quedo en silencio por unos minutos, siendo que Rías esperaba una respuesta de parte del castaño, quien solo mantenía la mirada baja, meditando lo que ella le había pedido con mucho cuidado, antes de dar su respuesta.

-Lo siento Rías-Sempai, pero no puedo aceptar. – Dijo Issei sorprendiendo de forma ligera a los cuatro miembros del Club de Ocultismo. – Se que ahora he entrado en un mundo desconocido por tener esta Sacred Gear, pero no pienso entrar de lleno en el. Quiero vivir de manera tranquila, junto a mis padres y a Ross Nee-San, y si algun problema se presenta con un ser sobrenatural, sabre como salir avante.

Esta respuesta pareció no agradarle a Rías, quien lo mostro en su rostro que se volvió algo sombrio, mirando fijamente al castaño con una mueca de disgusto.

-Issei, ¿Entiendes claramente que estas rechazando mi propuesta de volverte mi siervo? – Dijo con una voz algo enojada, recibiendo como respuesta una afirmación de la cabeza de parte del castaño. – De acuerdo, si lo has decidido asi… ¡Yuto, sujeta a Hyoudou Issei!

-¿Eh? – Pero incluso antes de poder notarlo, Kiba ya estaba detrás de el sujetándolo por los hombros, impidiéndole que se levantara de la silla donde estaba sentado en ese momento. – Kiba-San ¿Qué estas haciendo?

-Lo siento Issei-Kun, pero son ordenes de mi Buchou. – Respondio de manera escueta Kiba, a lo que el castaño viro su mirada hacia la pelirroja, quien ahora dejaba escapar un aura de color rojo/obscuro, en tanto que Akeno dejaba escapar una estela eléctrica que rodeaba sus manos, siendo completada la escena con Koneko mirándolo de forma fija mientras abria y cerraba su manos.

-Ara Ara Ise-Kun, esa respuesta no era la que Buchou esperaba. – Respondio Akeno con un tono de voz algo sensual, mientras que sus manos liberaban aun mas chispas, comenzando a aterrar al castaño quien ahora intentaba escapar del agarre de Kiba, siendo algo inútil debido a que el rubio estaba aplicando fuerza en el agarre.

-Estupido Sempai pervertido. – Susurro Koneko lanzándole una mirada asesina, a lo cual el joven Hyoudou comenzó a reaccionar de manera aterrada.

-¡No! ¡No! ¡Por favor, déjenme ir, yo no he hecho nada! – Pero aun mas fue su horror al ver a la pelirroja mirándolo de forma furiosa mientras su aura se iba haciendo mas y mas grande. - ¡Rías-Sempai, no lo haga! ¡No me lastime! ¡Se lo ruego!

-Te has atrevido a rechazarme… a menospreciarme… - Susurraba la heredera Gremory mientras que en su mano derecha, una esfera de poder se iba generando. - ¡Has osado burlarte de mi Hyoudou Issei! ¡Te has aprovechado de mi generosidad y has rechazado la petición que te hice! ¡Ahora lo pagaras con tu vida!

Y lo ultimo que se escucho en el edificio fue un grito desgarrador proveniente de un chico sumamente aterrado.

¡GYYYYYYYYAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!

~0~0~0~0~0~0~0~ Calles de Kuoh ~0~0~0~0~0~0~0~

La joven monja Asia Argento regresaba a la residencia Hyoudou después de haber ido al supermercado mas cercano a comprar algo de leche y pan, debido a que Issei no había regresado a casa, y Rossweisse llego agotada de la Academia y se fue directo a la cama, por lo que ella fue la encargada de ir a la tienda y comprar lo que hacia falta.

Podia suponer que su impedimento de no entender japonés seria un problema, pero Asia llevaba todo anotado en una hoja de papel, la cual entrego a uno de los empleados para que le ayudaran a encontrar lo que ella buscaba, siendo el momento de pagar, algo mas fácil para la rubia.

Al ver que la noche ya estaba avanzando mas y mas, Asia decidió ahorrar tiempo y usar un callejón como atajo, que el mismo Issei le enseño hace unos pocos dias, el cual era seguro debido a que estaba iluminado y no era mucha la distancia entre calle y calle que comunicaba el callejón. Sin embargo cuando iba avanzando por aquellas paredes, pudo notar que a lo lejos, un bulto blanco estaba tirado en el piso.

-¿Ah? ¿Qué es eso? – Se pregunto Asia, avanzando un poco mas para poder apreciar aquel bulto blanco, mas no fue necesario avanzar un poco mas para poder ver con atención lo que ahí había tirado. - ¡Oh Dios mio! ¡Es una mujer herida!

En efecto, se trataba de una mujer de cabello negro lacio a la altura de la cintura y tez clara. Su ropa conformada en una blusa de mangas anchas blanca con rayas rojas, asi como su pantalón negro entallado estaba lleno de cortes y rasguños, además de que un pequeño charco de sangre se había formado con la sangre que emanaba de sus heridas, visibles a través de la ropa desgarrada.

-¡Señorita, déjeme ayudarla! – Le dijo Asia con una voz angustiada, mientras que en sus manos, los anillos de Twilight Healing aparecían, comenzando a emanar el aura encargada de sanar cualquier tipo de herida… solo que desgraciadamente, esta no estaba sanando ningúna de las heridad penetrantes de la pelinegra. - ¿Q-que pasa? ¿Por qué no funciona mi Twilight Healing?

-E-es inútil… mi… mi cuerpo… es… esta demasiado corrompido. – Asia de inmediato noto que la joven mujer había hablado, levantando un poco su rostro, mostrando que sus ojos eran de un tono obscuro como la noche, y que su cara estaba llena de raspaduras. – Y-ya no… me… queda mucho… tiempo.

-¿Qué hago? ¿Dios, que debo hacer ahora? – Preguntaba llena de angustia la monja rubia, sin saber siquiera que podia hacer para evitar que aquella mujer terminara muerta. Tristemente, el destino ya estaba fijado para ella.

-E-escucha jovencita… tengo… un favor… que pedirte. – Susurro de forma cansina la pelinegra, antes de llevar con algo de esfuerzo su mano izquierda por debajo de su camisón, sacando de ahí dentro un artefacto que estaba flotando en su mano. – P-por favor… te pido… que… cuides de esto… no… no permitas que… se apoderen de el.

Asia quería replicar, deseaba decirle que no perdiera la fe ya que ella podría hacer algo para sanarla, pero los ojos de aquella mujer mostraban una cruda verdad… a ella realmente no le quedaba tiempo de vida, y pronto partiría al cielo para toda la eternidad. La monja rubia con lagrimas en los ojos, solo atino a coger entre sus manos el objeto que aquella mujer sostenía con su única mano libre, a lo cual aquella desconocida mostro una ligera sonrisa antes de murmurar unas ultimas palabras.

-Gracias… muchas gracias… te lo agradece… Chi… zu… ru. – Fue lo ultimo que dijo, antes de cerrar los ojos y quedar en el frio y duro suelo, antes de que una intensa luz blanquecina la cubriera de pies a cabeza, cegando por unos momentos a Asia debido a la intensidad de la luz, antes de que en un parpadeo, el cuerpo de aquella mujer desconocida se desvaneciera en el aire, quedando como único vestigio de su existencia, una pequeña mancha de sangre en el concreto.

Asia solo pudo atinar a mirar el suelo con una incredulidad algo tétrica, para después ver el objeto que aun tenia en sus manos, el cual parecia ser una especie de espejito en forma octagonal, mismo que giraba en sus manos de lado a lado.

-¿Qué paso aquí? – Fue lo único que pudo decir Asia ante la escena tan bizarra que había ocurrido, y quizás por ese mismo miedo, ella solo atino a guardar entre sus ropas aquel extraño objeto, tomar la bolsa de las compras y huir rápidamente de aquel lugar, ya que ella tenia miedo de que alguien pudiera atacarla, mas aun con lo que había visto pasar frente a sus ojos.

¿Qué había pasado en ese sitio? ¿Y quien era esa mujer desconocida?

Mas intrigas se sumaban a las que ya había, y las respuestas, parecían estar lejos de llegar.


Y acaba. Espero que este inicio de arco sea de su agrado, pronto le traeré la continuación en donde podrán resolver algunas dudas que surgieron en este episodio. Por lo pronto me despido, espero la lectura sea de su agrado y nos vemos pronto.

Asamiya Athena Deshita!

Dark Zephir se acomoda en su sillón y se dispone a jugar su juego de Pokemon Alpha Sapphire.