Autora: Hetalia Axis Power [Hetalia World Series] NO ES DE MI PROPIEDAD, esta bonito y cómico tal cual esta gracias a su Mangaka. Esto solamente es un Fanfic para diversión de ustedes y mía.
ADVERTENCIA: Leer bajo su moderación, leer mucho sin pestañear, con poca iluminación y sin descansó afecta a la visión. Si te recetaron lentes para la lectura o tienes unos !úsalos! Cuida tus ojos, porque hay mucha gente en el mundo que mataría por poder mirar o tener una visión aceptable.
Agradecimientos: A todos los que leen este Fanfic y el darle una oportunidad, lamento la demora.
EXTRA: La Casa del Caos
Mientras tanto los países de habla inglesa se divertían de lo más bien en una pista de patinaje mientras escuchaban la música de The Cure fluyendo por los altos parlantes. Francia y Canadá no se llevaban nada fácil. Francia miraba casi tan psicopatamente por el retrovisor a los niños que dormían con tranquilidad ¡Y eso era lo extraño! Estaban tranquilos. Canadá después de tolerar todo el viaje las miradas de Francia, le dijo que se relajara, que todo estaba bien, que era normal que nos chicos a las 10 de la noche quedaran dormidos como angelitos.
— ¿Estas seguro? Digo, tu hermano mellizo desde que le conozco es inquieto hasta para dormir.
—Claro, mira, Arthur suele ser un adicto a cumplir los horarios, por lo cual apenas caen las diez, él ya se encuentra durmiendo; lo mismo con Matthew que le afecta trasnochar; Francis suele acostarse antes por su "sueño reparador de belleza" y si Alfred ve durmiendo a Arthur, también se duerme.
—Tú…me… ¿Tú me podrías repetir por que no eres la 1º potencia mundial y tu hermano si lo es?
—No lo sé —contesto el canadiense bajándose del auto y abriendo el maletero para sacar unas mantas y así abrigar a los pequeños para que a ellos no les afecte el cambio de temperatura repentino.
Pero la sorpresa fue tal para Canadá como para Francia encontrarse con un Arthur de, quizás, 4 años de edad, a Francis de 16 años, Matthew 14 años y Alfred de 6 años.
La primera reacción de ambos países fue mirarse en un claro estado de shock, luego se interrogaron en qué minuto paso aquello y finalmente llevarlos adentro de la casa.
Bienvenido a la Casa del Caos
[Extra: Alguien se lesiono patinando ¿Quién será?]
Canadá se llevo a Arthur al baño para cambiarles los pañales, dejando solo a Francia con Francis, Matthew y Alfred. Esto no era bueno.
—He… ¿Quieren que les prepare algo antes de irse a dormir?
—Osea ¡Obvio que no! Engordaré si como y luego me duermo —aclaro Francis antes de tomar la mano de Matthew.
— ¿He? —interrogó el adolecente—, pero yo si tengo hambre.
—Yo no quiero tener a una vaca por novio, así que te iras a dormir si o si.
—Pero yo quiero por lo menos beber leche blanca.
—De acuerdo, de acuerdo ¡Tú! —señalo a Francia—, por favor, sírvenos dos vaso de leche blanca a nuestro cuarto, por favor.
— ¡Deberías ser más amable! —reprocho Matthew a su pareja.
—Y ese viejo debería asumir su edad —contesto molesto antes de tirar de la mano de Matthew y marcharse al segundo piso.
— ¿He? ¿Tío Francia, esta bien? ¿Tío Francia? ¿Por qué llora?
En la esquina de la habitación se podía apreciar como un cuerpo era envuelto en una sombra muy nítida y que por encima de este aparecían llamas azules dando vueltas. "¿Qué soy viejo? ¿Qué debo asumir mi edad? Pero si él cuando era más pequeñito decía que me veía fabuloso…se me olvidaba que yo a mis 16 si que era un malcriado…pero…¿Estoy pasado de moda? Dije que esto no me afectaría a menos que yo mismo me lo dijera…y…hoy llego el día… ¡Perdóname Coco Chanel!" Sollozaba mentalmente el pobre de Francia, el cuerpo anteriormente mencionado que se encontraba en la esquina.
Mientras tanto...con Canadá…
— ¡Adthud no queded bañadse! ¡No, no no! ¡NOOOOOO! —grito despavorido al sentir sus pies al contacto con el agua—, ¡No, Adthud no gudtad agua! ¡No, no, fushi agua, fushi! —gritaba el pequeño mientras movía sus manitos.
— ¡Vamos, Arthur, los caballeros no le temen al agua!
— ¡Los caballedos no sabed nadad! —protesto el pequeño mientras pateaba al agua hacia el rostro del pobre de Canadá.
—Pero…te dejara limpió y presentable como un caballero.
— ¡ME NO QUEDED BAÑADSE! ¡NO! ¡AGUA MALA! ¡FEA, FRIA Y MALA! ¡FUSHI! —grito el pequeño jalando de los cabellos del canadiense.
— ¡FRANCIA! —grito llorando Canadá mientras intentaba sacarse a Arthur de su cabeza.
Y volviendo con Francia…
— ¿Quién diría que Alfred era muy tierno cuando pequeño? Ya veo porque el cejudo ese no quería que te volvieras país.
— ¿Qué? —Alfred dejo de beber su vasito de leche para prestarle más atención a su tío.
—Que encuentro que Inglaterra debe depilarse esas cejas…
—Son bonitas —contesto él—, a mi me gustarían unas…
—Cuando seas grandes, entenderás que son un atentado contra la belleza estética del rostro.
—Ah…espera… ¿Francis y Matthew no te pidieron un vaso de leche?
— ¡CIERTO!
— ¡FRANCIA! —ese era el grito súper masculino de Canadá.
— ¡Tío Canadá! / ¡Canadá! —gritaron los presentes en la cocina y salieron corriendo hacia el baño.
De vuelta en el baño…
— Please, Arthur, stop! Please stop! —lloriqueaba Canadá en una esquina del baño mientras Arthur le arrojaba agua.
— ¡No di dejas a Adthud no bañadse! —protesto el pequeño que estabas ya más divertido arrojando agua, que temiendo de esta.
— ¡Pero te tienes que bañar, Little baby!
Fue entonces cuando la puerta se abrió dramáticamente mostrando la figura de Francia y Alfred con una expresión de preocupación marcada en sus rostros. Canadá, a diferencia del resto, los vio vestidos de ángeles y una luz dorada que salía detrás de ellos ¡Eran su salvación!
— ¡Alfed! —grito Arthur y acto seguido corrió como Dios lo trajo al mundo hasta arrojarse a los brazos del americano— ¡Adthud bañadse di Alfed bañadse con Adthud!
— ¡Claro, pequeño cejudo! —aclaro el de ojos azules mientras le desordenaba el cabello.
— ¿Qué had dicho dobre mis cejas?—interrogó el pequeño bebe mientras se devolvía a la bañera.
—Que eres un cejudo —aclaro Alfred con la inocencia de un ángel.
Lo único que se escucho después salir del baño no fue un "!Que divedtido ed bañadse!", si no más bien fue un "!Adthud no des cejudo!" y gritos de almas en penas reclamar por algo de paz para ellos.
Claramente el adolecente Matthew escucho los gritos de sus cuidadores y despertando a Francis de su sueño reparador de belleza (junto con esquivar los golpes de este por la interrupción), le aclaro que algo ocurría en el baño.
— ¿Estas seguro? Solo están bañando a Arthur, no es una difícil tarea, creo yo —contesto el francés mientras se acomodaba su pijama y tomaba la mano de Matthew—, pero si dices que algo pasa, será mejor ir ¿No te parece?
— ¿Por qué repentinamente demuestras una preocupación por Arthur?
—Aunque no lo creas, siempre lo he visto como mi hermanito menor, cejudo, pero siempre lo he visto así.
—Entonces ¡De manera que debemos prisa! Mi instinto me dice que algo esta mal.
—Oui, oui ¡
…Mientras tanto, otra vez, en el baño…
— ¡NO, ARTHUR, NO TOMES LA REGADERA! ¡NO LO HAGAS! ¡TÍO FRANCIS SE ENOJARA CONTIGO SI LE ARROJAS AGUA CON LA REGADERA!
— ¡No hadta que Alfed diga que Adthut no sed cejudo! —chillo el bebe mientras empezaba a mojar a sus tíos y al americano.
— ¡Vamos, Alfred! —dio animo el pobre de Canadá que utilizaban de escudo—, ¡Dile que no es cejudo, que sus cejas son hermosas!
— ¡No puedo mentir, Arthur es cejudo, debe aceptarlo! —gritoneo el menor mientras se aferraba a la espalda de su tío canadiense.
— ¡QUE NO DOY CEJUDO! —chillo Arthur antes de resbalarse y caer a la bañera.
— ¡AHORA O NUNCA! ¡CANADÁ SUJETALE, ALFRED TRAE EL JABON, YO LE APLICO EL SHAMPOO! —ordeno Francia.
— ¡NOO! —lloró Arthur mientras las manos canadiense lo sujetaba, como podían, para mantenerlo en el agua.
Alfred cogió un envase de Jabón liquido y lo aplico en sus manos, mientras que Francia aplicaba con toda elegancia el Shampoo marca Bebes Cejudos ( ¡Edición limitada, Cómpralo ya! –Solo para Cejudos y seres mágicos- ). Había que admitir que Francia le hizo muchos peinados con la espuma que salía producto del contacto del shampoo y el agua, pero no importaba, fue la única manera en que Arthur comenzó a disfrutar el baño y a reírse.
—Bien, Alfred, como eres medio bruto, lava las manos de Arthur, es muy difícil si lo haces delicado —luego miro a Canadá—, Canadá, como tú eres muy delicado con todo, lo terminaras de enjabonar y luego lo enjuagaras.
— ¡Si, señor! —contestaron ambos.
¿Ustedes creen que el bebe Arthur se las dejaría fácil? Apenas las manos de Alfred hicieron contacto con las de Arthur, el bebe se sumergió en la bañera y luego emergió de esta arrojando agua por el techo, las paredes, países, ventanas ¡A todas partes! Y comenzó de nuevo el dilema…hasta que las manos de Canadá hicieron acto de presencia y Arthur se relajo al sentir como le lavaban el rostro de una manera tan tranquila y calmada ¡Canadá tenía unas manos de princesa! Muy suaves al contacto y delicadas ¡Mejores que la esponja más fina del mundo!
Una vez acabo el enjuague del cuerpo de Arthur, los tres "niñeros" decidieron que era hora de aplicar bálsamo. Canadá y Alfred sujetaban a Arthur, mientras este con sus ojitos verdes miraba atento todo lo que hacían las manos del francés en su cabello rebelde.
—Arthur ¿Recuerdas a Inglaterra, verdad? Ese loco que pasa gritándole idiota al mundo.
—Shi ¿Pod que? —pregunto el bebe.
—Cuando ambos éramos pequeño, yo solía cuidarle como ahora lo hago contigo, pero créeme, eres igualito a él con lo difícil de bañar. Inglaterra con el único que se bañaba tranquilo era con su hermano mayor, Escocia.
— ¿Escochia?
—Sí, era un sujeto de cabello pelirrojo, de predominantes cejas y algo "cavernícola para sus cosas".
— ¡Ah! ¿Qué pasho con él?
—Desapareció luego de que Inglaterra creciera —contesto algo huido Francia, pero luego sonrió—, lo que quiero decir pequeño, es que me has traído buenos recuerdos de mi infancia —contesto el francés.
— ¿En sherio? ¿Esho hiche do?
—Sí, eso lo hiciste tú, pequeño caballero —sonrió Francia dejando atónito a Canadá.
— ¿Ves Arthur? ¡Eres un héroe! Has hecho que tío Francia sonriera —comento Alfred haciéndole cosquilla a Arthur.
En eso se abre la puerta, otra vez, dejando a la vista de todos a Francis y Matthew con una increíble cara de "¿Qué paso aquí? No preguntare, pero ¿Qué paso aquí?". Las paredes, el techo, el espejo, el lavamanos, la alfombra, la cortina, Francia, Canadá y Alfred estaban empapados ¿Qué decir del papel higiénico? Esparcido por todo el piso y las toallas totalmente húmedas, menos la de Arthur.
Nadie decía nada hasta que…
— ¡Ah, tollos me midan deshnudo! ¡Quiedo a Edtadus Unidos! ¡Bua~! —lloraba el pequeño Arthur.
Y como si hubieran llamado a Batman, apareció Estados Unidos de América en una camioneta 4x4 irrumpiendo por una pared del baño; su copiloto, Inglaterra, estaba choqueado por todo y no reaccionaba.
— ¿Qué le están haciendo a my baby? —interrogo el americano mientras preparaba una pistola.
El único feliz esa noche de ver a Estados Unidos fue Arthur, el resto simplemente esta rezando por su vida, en especial Francia, quién fue el único en seguir sujetando a Arthur, puesto a que Canadá y Alfred lo soltaron en el momento adecuado.
Autora: !Espero que con esto aun no quieran matarme y me quieran algo, aunque sea un poquito! Espero realmente poder seguir actualizando de esta forma. Como pueden ver, y si lo recuerdan, los "Clones" van creciendo o -descreciendo- como se les cria. Este cambio ocurre en la noche mientras duermen. Nos leemos pronto.
