Aviso: Este fic es obra de mi imaginacion, los personajes son propiedad de la escritora suzane Collins.
este y mis demas fics han sido publicados en otra plataforma de fics, bajo su mismo nombre y contenido, asi como tambien mi nombre de usuario "seilen" asi que si los encuentran por ahi, no es plagio... soy yo!
ahora que si no estan bajo mi nombre de usuario ni el mismo titulo, porfa avisenme!
Capitulo 10
Por favor compréndeme.
El sol me acaricia cálidamente el rostro, la arena de la playa es húmeda y envolvente es una sensación muy relajante, Katniss se encuentra a mi lado y junto a ella siento que no hay nada más que me haga falta en el mundo.
Katniss desaparece de mi vista, y me invade la desesperación, hasta que unas tiernas manos me acarician, me mira inocentemente con sus hermosos ojos grises tan fascinantes y encantadores, que consiguen perderme en ellos, pero no puedo evitar darme cuenta de sus rizos rubios que le caen en ondas sobre su rostro, es un niño muy tierno y al verlo de pronto tengo una sensación de amor y devoción que no puedo explicar.
Se abraza de mí, se me hace un nudo en la garganta, quiero llorar de la emoción, no sé porque pero me he conmovido mucho.
De entre sus pequeñas manos descubro la perla que le he regalado a Katniss, me sorprendo y le pregunto. —¿Quién eres tú?
A lo que solo puede verme, tristemente.
—Espérame no te desesperes, algún día me volverás a ver, y esta vez será para siempre.
—Me dice entre sonrisas.
No puedo entenderlo, pero era muy hermoso y lo que provoco en mi fue aun más intenso.
Me levanto con sobresalto al escuchar sus palabras, todo ha sido un sueño, inmediatamente veo a Katniss abrazada de mí pecho, caigo en la cuenta de todo lo maravilloso que sucedió anoche, nuestros cuerpos aun se encuentran desnudos entre las sabanas, y no puedo evitar recordar tantas caricias, tantos besos, tanto amor.
Irremediablemente suspiro recordando nuestra primera entrega y en toda la pasión de la que es capaz mi Katniss, es muy sencillo dejarse llevar entre sus brazos y tan fácil perderse en sus caricias una y otra vez sin reservas.
Aun la siento latir en mi piel, mi cuerpo aun esta sensible a sus besos, a sus caricias a toda ella.
Acaricio suavemente su piel, me siento completamente pleno.
Empieza a suspirar y a moverse ligeramente, se ha despertado.
—Buenos días. —Le digo con una sonrisa y tono muy cariñoso.
—Buenos días. —Me responde dulcemente.
—¿Sin pesadillas? —Me pregunta.
—Al contrario. —Le respondo, pero no le cuento del sueño tan inquietante que tuve.
—Esta fue la experiencia más hermosa de mi vida, gracias por darme la oportunidad de amarte plenamente. —Le digo con vehemencia.
—Gracias a ti por lo que me hiciste sentir. —Me responde.
—¿Eres feliz? —Le pregunto.
—Entre tus brazos, ¿Cómo podría no serlo? —Me responde con voz pausada, notando un ligero rubor en sus mejillas.
—¿Pudiste sentirme?, sentir mi cuerpo, mis ganas de ti, mi entrega. —Me pregunta con algo de sensibilidad en su voz.
—Más que eso, pude sentir el cielo entre mis manos. —Le respondo, no puedo hacer nada más que decir la verdad.
Es una mañana muy feliz, nos duchamos y preparamos para salir a pasar el día en la pradera, pero no podemos evitar vernos de una manera diferente, ya nada podrá ser igual entre nosotros.
La suave brisa acaricia mi rostro, el tiempo es fresco y tranquilizador.
—¿Quieres nadar un rato? —Le pregunto a Katniss.
—Sí, eso sería muy refrescante. —Me responde, expresando una ligera sonrisa, hay un brillo muy particular en sus ojos, al instante en que percibo algo de vergüenza en su tono.
Pasan los minutos y nos sumergimos en el lago, nadamos un rato hasta que como un imán soy atraído de nuevo a ella.
El agua es fresca y me llena de una nueva sensación, nos besamos una y otra vez, como si con eso pudiéramos apagar la sed que sentimos el uno por el otro, de nuevo nos entregamos cada vez con mas y mas ganas, todos los momentos que pasamos juntos son como un verdadero sueño, ahora se ha abierto una nueva puerta para nosotros, la intimidad que somos capaces de compartir, pero yo no puedo contenerme la amo tanto, la deseo tanto que podría morir entre sus brazos y me iría completamente feliz.
Pasan los días y cada vez estamos más unidos, entre nosotros ahora hay mucha más confianza, más intimidad, ahora no puedo tener dudas de que en realidad me ama, ya que me lo ha demostrado con cada caricia con cada entrega de su piel.
Por el día nos ocupamos en actividades de casería, de cocina, de recreación, por las noches no podemos evitar entregarnos a la pasión, al deseo de no separarnos, he disfrutado infinitamente del regalo que nos mando algún habitante de Panem, ese camisón rojo que al principio nos sonrojo, ahora me ínsito mas a devorar a Katniss con mis besos.
Han quedado grabadas nuestras intensas muestras de amor por todos nuestros lugares, la cabaña que nos ha arropado de la lluvia, el lago nuestro lago por que en el hemos dejado parte de nosotros, ha sido fiel testigo de nuestra entrega, la pradera, hasta la hamaca que colgamos en el árbol nos ha dado la oportunidad de dormir abrazados al aire libre, arrullándonos por los sonidos del bosque y la tranquilidad del momento, tantos momentos que nos han llenado completamente, ahora somos cómplices de nuestro amor, de nuestra pasión.
Y así pasan las semanas, en las que he logrado alcanzar el éxtasis del amor entre sus brazos, pero ya tenemos que regresar a nuestro distrito a seguir con nuestras vidas, hemos decidido que yo me encargare de hornear y katniss se encargara de atender a los clientes en la panadería, nuestra panadería, claro que sale a cazar a menudo cuando no hay mucho trabajo, sé que es algo que la distrae y calma.
Todos nos ven de una forma diferente, en sus rostros se podía reflejar una chispa de compasión por todo lo que nos ha ocurrido, pero ahora nos ven con esperanza, creo que los hemos inspirado a seguir adelante, que a pesar de las tragedias se puede alcanzar la felicidad.
Como el distrito se ha convertido en un lugar prospero, ahora los habitantes se pueden permitir cosas que antes no, como una cena caliente, medicinas, ropa, son cosas que antes eran solo un sueño y ahora son realidad, creo que ha valido en algo tanto dolor, tanta guerra.
Haymitch está tratando de dejar de beber, aunque no con mucho éxito, aun no puede controlarse totalmente pero hay días en los que no consume nada de alcohol y pone más atención al cuidado de sus gansos, Effie nos ha llamado por teléfono para preguntarnos por nosotros, pero deja entre ver que está preocupada por Haymitch, creo que extraña verlo todos los años, a pesar de sus desavenencias creo que lo aprecia mucho, pero no se atreve a venir a verlo.
Delly es una muy buena amiga, ahora también de Katniss, pasan mucho tiempo platicando, creo que la ha hecho recordar su vieja amistad con Madge, cada vez es mayor el tiempo que veo que sonríe, aunque somos presas de las pesadillas de vez en cuando, siento que es algo con lo que tendremos que lidiar el resto de nuestras vidas, pero el hecho de despertar el uno junto al otro nos tranquiliza.
La madre de Katniss llama frecuentemente queriendo saber de nosotros, ahora he descubierto que es lo que le regalo a Katniss el día de nuestra boda, pero no he sido capaz de decírselo a ella, no he sido capaz de decirle que me ha destrozado por no querer tener un hijo mío.
Pero ya es tiempo de enfrentar la verdad, hoy le preguntare el porqué de su actitud.
Es un día normal en la panadería, todo es como siempre, los mismos clientes, la misma atención las mismas recetas, hasta que llega la tarde, y preparamos todo para cerrar he ir a nuestra casa.
Katniss se concentra en barrer el lugar, yo aun tengo algunos bultos que cargar desde la bodega, pero entre todo, detengo mi labor y le digo. —Katniss hay algo de lo que he querido hablar contigo. —Me escucha detenidamente con algo de duda en sus ojos.
—¿De qué se trata? —Responde.
—¿Qué es lo que tu madre te regalo el día de la boda? —Le pregunto con voz pausada.
No quiero que piense que estoy molesto con ella, pero si siento una gran tristeza ya que mi mayor anhelo es tener un hijo, que será nuestra continuación en el mundo, el fruto de tantas caricias, de tantos besos, de toda la entrega sin reserva alguna, el fruto de nuestro amor.
—¿Ya te diste cuenta de lo que me regalo verdad? —Me responde con voz tranquila y un ligero toque de duda.
—Dímelo tú. —Respondo con tono triste.
—Son anticonceptivos, pero ¿ya lo sabías verdad? —Me responde, siento que esta algo apenada.
—Sí, lo descubrí hace unos días, al ver la cajita en el baño, además creo que era más que obvio que aun no estuvieras embarazada. —Le digo pero no puedo evitar sonrojarme un poco, a pesar de todo es algo relativamente nuevo hablar de nuestra intimidad.
—No quiero que creas que te lo oculte por maldad, lo hice porque no supe como decírtelo. —Dice con tono persuasivo.
—Por favor tenme algo de confianza, ¿creíste que no entendería tus razones? —Le respondo con tranquilidad dándole seguridad.
—No te niego que lo que más anhelo en el mundo es tener un hijo tuyo y mío, pero no yendo en contra de tus deseos, eso jamás lo haría. —Sigo expresándole mis pensamientos.
Me mira fijamente a los ojos, en ellos se puede percibir una rabia inexplicable, no sé qué pensar.
—No quiero perder lo que más ame en el mundo, no lo resistiría de nuevo, no quiero que me arrebaten mi razón de vivir, por eso no quiero tener más seres amados que me puedan arrancar del corazón, no quiero que me quiten la vida. —Me responde con mucha furia en su voz y su mirada.
No sé qué decir, ahora comprendo que para Katniss tener hijos representa el miedo de perderlos, y eso es algo que le tenemos que reprochar al Capitolio, a Snow que aun después de muerto siga lastimándonos.
Ahora yo también siento una profunda rabia y dolor por que todo lo que nos ha pasado aun sigue hiriéndonos, y nos perseguirá hasta el fin de nuestros días.
Está en estado de Shock creo que es demasiada su angustia al recordar todo lo vivido que no puede evitar maldecir esta situación.
Trato de calmarla, se que ella es muy fuerte pero en estos momentos actúa a través de la furia, y yo debo ser quien la calme, la tomo por la cintura y la estrecho contra mi pecho en un abrazo profundo.
—Todo está bien, nos tenemos el uno al otro. —Le digo al momento en que acaricio sus espalda tranquilizadoramente.
Al principio forcejea un poco, pero es más fuerte mi deseo de brindarle protección y seguridad que se rinde a mis caricias.
—En mi puedes encontrar a demás de un enamorado esposo, a un amigo incondicional, mi amor, no te preocupes. —Sigo repitiéndole en tono alentador.
—Solo tenías que decírmelo, no te juzgo por no querer tener hijos, comprendo tus motivos. —Le digo.
Nos separamos del tierno abrazo, sus mejillas se encuentran enrojecidas por la pasada furia, me mira con algo de incredulidad.
—Eres tan… tan… tú, que no puedo creer que seas mi esposo. —Me dice.
—Nunca creí que alguien como tú me amara, en la escuela solo te veía de lejos y pensaba en lo extrovertido y amigable que eras y en lo amable que fuiste al salvarme la vida, pero como nunca me hablaste y yo no soy muy buena hablando, no tuve el valor de agradecerte el que me dieras esperanza y manimos de seguir viviendo. —Me dice con voz pausada y tranquila.
—No sabes cuánto deseaba poder tener el valor de hablarte, pero la timidez era mi peor enemiga, cada vez que te veía junto a Gale, quería corre a decirte que no lo quisieras a él, que yo te amaba más que nadie en el mundo, que por favor me vieras, que yo estaría siempre para ti. —Oh, creo que hable de más, como siempre.
—No me mal entiendas, yo te he respetado mucho y sobre todo tus decisiones es solo que no podía imaginarte cazada con alguien más. —Le digo, tratando de suavizar un poco mis palabras.
Me sonríe ligeramente, creo que esta algo apenada. —Creo que esto debió ser desde el principio. —Me responde.
—Entonces… ¿Es tu última palabra? —Le pregunto.
—Lo siento pero si, no quiero tener hijos, no por ahora, no puedo apartar el miedo de mi mente, es demasiado fuerte. —Me dice con tono determinado.
—Está bien, lo comprendo, a mi me basta con vivir y disfrutar de tu amor. —Le digo con tono triste y comprensivo.
Pero en el interior me ha destrozado la idea de no tener un hijo, se que Katniss está decidida a no tenerlo, pero yo también estoy decidido a no darme por vencido, tal vez no será ahora pero algún día se realizara mi anhelo, siempre me he distinguido por mi tenacidad.
—Gracias por comprender. —Dice con tono algo afligido.
Y así pasan los meses y con ellos viene nuestro primer año juntos, como esposos.
Nosotros durante todo este año nos hemos dedicado a llevar una vida tranquila, entre nuestras actividades en la pradera, los días de descanso que nos permitimos cada dos meses en donde nos aislamos del mundo en nuestra cabaña, las platicas con Haymitch, las llamadas telefónicas con nuestros amigos, a los que vemos de vez en cuando.
Aunque claro, no todo ha sido felicidad hay veces en las que soy presa de viejas alucinaciones del infierno que viví, y de las horribles visiones de Katniss convertida en un muto, pero afortunadamente ella siempre está junto a mi ayudándome a no perderme, en esas situaciones se comporta con mucha delicadeza y amor por mí. Yo también lo soy cuando ella sufre de las terribles pesadillas que la asechan cada vez que pueden.
Todo ha cambiado, nuestro distrito celebra la resurrección de sus vidas, y el paso de la prosperidad, ya hace dos años que la fábrica de medicinas y las minas cerradas nos dan nuevas esperanzas de vida.
Ahora la tierra de verdad produce, produce vida, produce alimentos destinados a nuestra subsistencia, son cada vez más frecuentes los huertos y hortalizas caseros.
Han pasado cosas interesantes y entre ellas la ayuda que Haymitch recibió de Effie en su recuperación del alcoholismo, tomo tiempo el que Effie se decidiera a venir a verlo, pero creo que no se aguanto las ganas.
Y aun tomo más tiempo Haymitch en aceptarla pero poco a poco se fueron encaminando las cosas, fue raro verla sin tanto maquillaje y luciendo su cabello natural, rubio ceniza con rizos ondulados, ha dejado un poco su vestimenta estrafalaria, ahora es un poco mas reservada al vestir, pero sigue conservando su carácter alegre, aunque ahora es más prudente.
Pero lo que tomo más tiempo fue que ambos reconocieran que se necesitaban el uno al otro para ser felices, siendo tan diferentes y a la vez parecidos, aparentando siempre estar en desacuerdo y fingiendo ser algo que en realidad no eran, Effie siempre sonriendo y hasta en los momentos más preocupantes y Haymitch refugiándose en el alcohol para no pensar en su propio infierno.
Pero ahora han decidido hacerse compañía, hace dos meses que se casaron y viven en la casa de Haymitch, es gratificante ver que dos amigos puedan encontrar la felicidad juntos.
hola!
que tal? a partir de aqui habra un salto en la historia, pues pasaran varios años, espero que les guste...
ha se me olvidaba, aca les dejo mi facebook especial para los que quieran comunicarse conmigo, solo tienen que mandarme un mensaje diciendo que vienen de fanfiction porfa... es este: Seilen Rodriguez chau! hasta la proxima...
