Capitulo X: El reloj

Los chicos frustrados y sin saber que hacer vuelven a su casa, tristemente comenzaron a hacer volantes y afiches para poder repartir por las calles, y nuevamente Liam estaba congelado mirando el mural con fotos de su cuarto, hasta que se dio cuenta de un detalle…

La rubia se encontraba débil, encerrada no sabía dónde, tampoco sabía quien la tenia ahí, intento muchas veces derribar una puerta, la cual separaba a la chica de el exterior, no habían ventanas, solo una lámpara la iluminaba, estaba sola, asustada, no sabía que pasaría ni por qué se estaba ahí, su celular estaba apagado sin batería, con mucho miedo la rubia abrazaba sus rodillas esperando lo peor. De repente alguien entra a la habitación, Helga intenta ver de quien se trataba, pero estaba tan débil que no pudo enfocar.

Tranquila chica –Dice una voz femenina riéndose- Pronto terminara todo esto, solo relájate, tienes que estar contenta, veras como se quema una casa, ah –Dice dando una risa- pero desde adentro… Bye niña –Dice la mujer alejándose-

¿Por qué? –Pregunta la rubia my débil-

-La mujer observa a la chica- ¿Para qué quieres saber? –Da una risa- Para dónde vas no necesitas esa información, pero si quieres saber, yo –Habla la mujer acercándose a la rubia- Soy la amante de tu querido padre, ¡al cual mandaste a la cárcel! –Dice comenzando a gritar-

El mato a Miriam –Dice la chica aun débil-

¿Miriam? ¿Así le dices a tu madre? –Mira fijamente la mujer- Se merecía morir chiquita inocente, al igual que tu –Lanza una sonrisa- Bien eso es lo que querías saber, yo me largo de aquí. –La mujer sale del lugar, dejando a la rubia sola encerrada en la habitación-

Bien –Dice la mujer ya afuera, a su acompañante- Termina con esto –Dicho eso el sujeto vacía un bidón de gasolina por las orillas de la casa en la que se encontraba la rubia y deja caer un fosforo, lo que provoca que el lugar comience a arder en llamas-

¿Nos vamos? –Le pregunta el sujeto a la mujer-

No, quiero ver como se carboniza la pobrecita. –Dice mirando hacia la casa que estaba quemándose de a poco-

La rubia miro un segundo para todos lados, de repente comienza a sentir olor a quemado y se da cuenta de que la mujer efectivamente la quería quemar, desesperada comienza a golpear la puerta intentando derribarla, mientras gritaba ayuda, pero cansada de intentarlo cae al suelo llorando.

¡Lorenzo! –Grita Liam al chico- El…el… el… -Intentaba hablar pero no le salían las palabras- ¡El reloj!

¿Ah? ¿De qué hablas? –Le pregunta el pelinegro-

¡Mira! –Dice Liam sacando una de las fotos de su mural y mostrándosela a Lorenzo-

¡Este reloj! –Continúa intentando explicar mostrándole un extraño reloj que se veía en la foto-

¿Qué tiene el reloj? –Dice observando el reloj- Vaya que es extraño –Dice desanimado-

¡Pero como no te das cuenta! –Dice Liam perdiendo la paciencia- ¡Ese es el mismo reloj que describió Helga! ¿Te acuerdas que era mío y yo lo vendí? –Explica el chico inquieto. El pelinegro abre los ojos y se da cuenta de que era el mismo reloj que describió la rubia-

¡Claro! –Dice inquieto el pelinegro- Es imposible que exista otro reloj de esos porque tu lo mandaste a personalizar. –Comenta el chico-

¡Sí! ¡No recuerdo como se llamaba la mujer que lo compro pero si me acuerdo donde vivía! –Dice Liam –

Entonces que esperamos ¡Vamos ya!- Dice Lorenzo desesperado con la ilusión de que encontraría a Helga. Los chicos se suben al auto y parten rápidamente, mientras Liam le iba indicando donde ir.

¿Pero qué? –Dice Lorenzo bajándose del auto y viendo una casa quemándose-

Aquí se supone que era ¿O me habré equivocado? –Se pregunta Liam-

Deberíamos llamar a los bomberos –Sugiere el pelinegro-

Está bien, yo los llamo –Dice el pelo castaño-

Yo me daré una vuelta por fuera de la casa –Habla el pelinegro y comienza a mirar por los alrededores-

Vaya –Dice una mujer escondida observando la llegada de los chicos- ¿Sera que esta se va a salvar? –Lanza una risa- Tiene suerte… Por ahora –Se sube a su auto y se va del lugar-

¡Primo! –Grita Liam- Vámonos, los bomberos ya vienen-

¿Qué? –Dice la chica rubia al escuchar el grito- Ese era… -Al sentir que había gente por el lugar la chica comienza a sacar la poca fuerza que le quedaba y grita mas fuerte pidiendo ayuda-

Escuche algo… -Dice el pelinegro en voz baja-

¿Qué dices? –Le pregunta curioso acercándose a el pelo castaño-

¡Escuche un grito! –Dice Lorenzo alterándose-

¡Que! Pero ¿Qué hacemos? ¿Quién estará ahí dentro? –Preguntaba el chico, pero el pelinegro no lo escucho, ya que corriendo comenzó a intentar entrar a la casa-

¡Lorenzo que rayos haces! –Le grita su primo preocupado de que le pasara algo-

El chico se adentro entre las llamas de la casa y cada vez escuchaba más de cerca un llamado de ayuda, hasta que con dificultad por el humo vio una gran puerta de la cual se sentían unos golpes, el chico rápidamente se acerco.

¡Ayuda! –Se sentía el grito desde el otro lado de la puerta-

Tranquila, te voy a sacar de aquí –Dice el pelinegro sin darse cuenta aun de que era la rubia la que se encontraba del otro lado-

¿Lorenzo? –Grita la chica-

He… ¿Helga? ¡Tranquila, por favor! –Decía el chico mientras intentaba echar abajo la puerta, hasta que con un fuerte golpe logro botarla.-

¡Helga! –Gritaba mientras entraba con dificultad a la habitación, tomo a la chica y comenzó a salir rápidamente. Para su suerte la salida de la casa no fue complicada, y justo estaban llegando los bomberos y junto a ellos venia una ambulancia la que se encargo de la chica por la intoxicación del humo, por suerte no sufrió daño, solo tenía una herida en una de sus piernas, aun así la internaron ya que la rubia tanta emoción cayo desmayada.-

En el cuarto del hospital el pelinegro le hacía compañía a Helga, esperando que despertara-

Por ese reloj… -Pensaba el chico- Por ese reloj la encontramos… -Se decía para sí mismo mientras miraba a la rubia que aun dormía- Y yo que estaba en contra de que ese reloj se vendiera… -Decía pasando sus manos por su cabeza- No puedo creerlo… -De repente la chica de un golpe despierta sentándose en la cama-

¡No! –Grita la rubia, pero comienza a mirar por todos lados y ve que estaba en el hospital-

Helga… -Dice el pelinegro acercándose a ella, casi soltando un par de lagrimas. Al estar cerca de ella la rubia lo abraza con tanta fuerza y comienza a llorar desconsoladamente-

Casi… -Dice la rubia- Casi muero… -Lloraba con más fuerza, el chico la abrazo mientras acariciaba su pelo. El chico tomo con suavidad el rostro de la rubia, la miro por unos segundos y volvió a abrazarla-

Ya está todo bien, ya paso, yo no dejare que nada malo te pase. –Le hablaba mientras la abrazaba-

Despertaste chica –Dice una enfermera que entraba a la habitación - ¿Cómo te sientes? –Le preguntaba mientras acomodaba unas cosas-

Mejor –Responde la rubia-

Qué bien –Dice entregando una sonrisa- Bien tengo que revisarte para ver que todo esté bien ¿Bueno? Así que con permiso muchacho, pero debes salir de la habitación.

No se preocupe –Dice el chico dirigiéndose a la puerta sin quitar la vista de la rubia, hasta que sale.-

Buenas tardes muchacho –Le dice el oficial quien acababa de llegar- ¿Cómo se encuentra la chica?

Esta mejor –Responde el pelinegro- ¿Usted que hace aquí? –Le pregunta curioso.-

Debo hacerle unas preguntas a la muchacha, es importante que se las haga lo más pronto posible –Dice el oficial entrando a la habitación, y Lorenzo lo sigue-

Permiso enfermera –Le dice a la mujer-

No se preocupe oficial, ya termine pase sin cuidado –Le indica la chica mientras tomaba unas cosas y salía de la habitación, el oficial se dirige a la rubia la cual se encontraba comiendo-

Bien muchacha, necesito que me respondas unas cosas, por favor intenta recordar todo lo más detallado posible ¿Puedes? –Le dice a la rubia-

Lo intentare… -Responde-

Bien, Primero, ¿Qué hacías ese día antes de que te secuestraran? –Preguntaba con una grabadora en la mano para tener registro de la conversación-

Por lo que me acuerdo, tenía unos pasajes a Inglaterra, así que fui a buscar mis cosas al lugar donde arrendaba un departamento, hice mi retiro, y… solo sé que una mujer llego preguntando por algún departamento disponible, esa misma mujer fue la que me encerró, pero no me acuerdo más… -Dice la chica tomándose la cabeza angustiada-

¿Puedes describirla? –Le pregunta el oficial-

Bien, tenía pelo negro corto, usaba una chaqueta larga negra, creo que usaba vestido largo… No se mas… -Dijo la rubia- Pero…Menciono que era la amante de Bob… -Decía recordando esas palabras-

¿Cómo? –Dice el oficial- Debemos interrogar a este sujeto, el debe saber algo. Bien chica muchas gracias, estaremos en contacto contigo porque necesitaremos más información. –Dicho esto el oficial se despide y sale de la habitación-

No puedo creer lo que está pasando… -Dice la chica tomándose la cabeza –

-Lorenzo se acerca a ella, y le acaricia el rostro. – Tranquila ya paso, de verdad no dejare que te suceda nada, no sabría que hacer sin ti…-Dicho esto la rubia lo mira por unos instantes-

Gracias –Le dice abrazando al chico, el cual solo cierra los ojos y la abraza fuertemente-

Esa noche la chica tuvo que pasarla en el hospital, Lorenzo se quedo con ella sin poder pegar pestaña mientras la chica dormía profundamente producto del cansancio, en su mente daban vuelta las cosas que habían sucedido, y si, en el fondo sentía miedo a lo que pudiera pasar.

Bien muchacha –Le dice la enfermera entrando a la habitación de la rubia en la mañana- Ya te puedes ir, pero cualquier cosa que sientas debes venir inmediatamente ¿De acuerdo?

Está bien –Responde Lorenzo por ella- Cualquier cosa la traigo sin chistar.

¿Ves? –Dice la enfermera- Tienes un novio que se preocupa de ti. –Le da una sonrisa a la rubia y sale de la habitación-

¿Novio? –Se pregunta la rubia- Ella pensó…

-Lorenzo la queda mirando y sin más toma las cosas de la chica.- Vamos –Le da una sonrisa-

Pero donde voy, si entregue el departamento. –Dice la rubia mirando al pelinegro-

De eso no te preocupes –Le responde el chico- Te quedaras en mi casa.

¿Qué? , se te ocurre, por ultimo busco algo pero no me voy a tu casa. –Dice la chica asiendo un berrinche, Lorenzo se acerca serio, la mira por unos segundos por lo que la rubia se puso nerviosa.-

Tú te vienes a mi casa, estás loca si crees que voy a arriesgarte dejándote sola por ahí, alega todo lo que quieras, de todas formas yo tengo tus cosas. –Dice el chico dando media vuelta, la rubia lo mira sorprendida y solo lo sigue, pero al caminar sintió una pequeña presión en el pecho que la dejo sin respiración unos segundos, una vez que se le paso siguió caminando sin darle importancia…