Capítulo 09
La vida de Li Xiao Lang – Parte III
Le estiró el encendedor con la llama encendida esperando alguna reacción de la muchacha. Shaoran no dejaba de mirar a la castaña que al parecer tenía una cara de asombro, tanto así que su cigarro cayó de la boca. Shaoran sólo se inclinó a recogerlo por inercia y se lo entregó a la chica quien respondía nerviosa.
—Usted me agregó a Facebook hace unos días —preguntó directamente— ¿Por qué?
—Que… coincidencia… que… —la muchacha hablaba despacio— sí, yo hice eso… —de pronto cambió de semblante— ¡Hey! No vaya a pensar que lo estoy persiguiendo o sicopateando… o que soy una acosadora… —y murmuró en voz baja cosa que Shaoran logró oír perfectamente—, de hecho yo debería pensar eso…
—Relájese un poco —expresó molesto—. Vine con unos colegas de trabajo. Eso es todo. Además Daidouji es familiar suya, por lo que revisé en Facebook —comenzó a encender su cigarro (otro por cierto) para luego entregarle el encendedor a ella.
Shaoran observaba a la chica con atención. Se veía bastante nerviosa y sumándole a eso que aún no encendía su cigarro. Pero él no era capaz de articular palabra alguna. Lo único que quería saber era el por qué lo había agregado.
—¿Entonces, está acá para hablar con mi prima Tomoyo?
—Sí.
—Que coincidencia entonces que se encontraran acá.
—Un familiar tiene contacto con ella. Son socias en una de sus boutiques. Ella me informó de la estadía de Daidouji en Japón, así que me comuniqué con ella para hablar temas de negocio —dijo algo nervioso, pero no quiso decirle que la mismísima Daidouji había contactado con él primero.
La muchacha lanzó un suspiro y se inclinó para saludarlo.
—Mucho gusto, me llamo Kinomoto Sakura… hmmm…
—Ya sabe cómo me llamo ¿no?, no hacen falta las presentaciones —no era necesario ser tan apático pensó, pero es que ella lo estaba sacando de sus casillas y no entendía por qué.
De pronto Sakura le entregó de mala manera el encendedor a Li, y el silencio se estaba volviendo algo incómodo así que prefirió sacar su celular y buscar cualquier cosa. No había nada interesante que mirar, ni siquiera Meiling había dado señales de vida con algún mensaje. Y fue en ese instante en que vio como Sakura se acercaba a un grupo de muchachos y uno de ellos le dio un leve empujón. Eso le molestó y se acercó sin dudarlo hacia ellos.
—Hey, ¿Qué creen que hacen? —expresó molesto interponiéndose entre el joven que empujó a Sakura y ella.
Pero un fuerte grito llamó su atención totalmente y vio como una chica estaba tirada en el piso, con espuma en la boca y en su interior Shaoran se preocupó. Giró rápidamente su rostro mirando molesto al chico que había empujado a Sakura y decidió llamar a una ambulancia, luego prestó atención a Sakura, que se había alejado un poco, y se sorprendió al verla conversando, pero con nadie.
—¿Qué rayos? —se extrañó.
Luego de haberse comunicado al fin con la ambulancia se aceró a Sakura y claro, seguía hablando sola. La castaña se sintió avergonzada y giró dándole la espalda mientras que marcaba un número y hablaba con una persona explicándole la situación que estaba pasando, al parecer hablaba con la madre de la chica que estaba en el piso. Seguía atento los movimientos de la castaña y así fue como su curiosidad hacia ella estaba en aumento, porque asentía como si nada, como si estuviera hablando con alguien, y luego de aquella llamada volvió a tomar su celular tecleando algo rápidamente. Al cabo de un rato caminaba en dirección contraria al Nocturne.
—¿A dónde va? —preguntó Li.
—Iré al hospital.
Quedó en blanco cuando la chica respondió eso. Y ésta marcaba en su celular nuevamente y se desesperaba ante su teléfono.
—¿Por qué se involucra con alguien que se supone no conoce?
—Es complicado de explicar a estas horas.
Dudaba si iba a hacer lo correcto, apenas la conocía, pero tampoco se sentiría bien consigo mismo sabiendo que la dejó sola. Así que sin pensarlo dos veces más decidió llevarla en su auto hacia el hospital.
—Ha bebido alcohol, no puedo aceptar…
—No, no he bebido. Estoy lúcido. ¿Acepta o no? —preguntó firmemente.
La chica afirmó en silencio y ambos caminaron hasta el auto de Shaoran, se subieron y él se fue manejando en completo silencio.
Cuando llegaron al hospital y Shaoran estacionó cerca de la entrada, pudo observar un taxi y a una señora que lloraba desesperada. Vio como Sakura se acercó a ella y entraban al hospital a esperar quizás alguna noticia.
Shaoran había generado un odio hacia los hospitales y malos recuerdos venían a su cabeza. No quería volver a pensar en eso así que prefirió quedarse en la entrada por un rato. Observó su reloj y se dio cuenta que era más de las cuatro de la madrugada. Además de eso, venían a su cabeza las escenas donde había observado a la castaña hablando sola, y se supone que no había bebido alcohol. Suspiró cansado y resignado cuando escuchó la noticia del doctor —a lo lejos— y de que la chica realmente había fallecido.
—¿Quién me llama a meterme en líos? —pensó Li.
Decidió salir de aquel lugar. Caminó un poco para pensar. Quería marcharse a su casa, pero no podía dejarla sola, ¿Por qué? No tenía ni la menor idea. Así que optó por ir hacia una máquina de café que había a pasos del hospital, en la zona donde la gente consumía algo y compró dos café express.
—Tenga —se acercó a Sakura para entregarle el otro vasito de café—. No es saludable que se quede allí sentada. La llevo hasta su casa.
—Oh… gracias —respondió tímidamente.
Y así se marcharon de aquel lugar, Shaoran vio como Sakura se despedía de la señora con la que estaba anteriormente, luego de que otros familiares llegaran a hacerle compañía. Y aunque no quería volver a repetir el silencio de antes dentro del auto, decidió poner algo de música para el camino. Apretó sus puños en el volante algo nervioso y curioso.
—Puedo hacerle una pregunta —soltó de pronto— ¿Cómo? O es idea mía… —sonrió como si lo que fuese a decir era una soberana ridiculez—, cuando estábamos afuera del pub. Usted se acercó a…
—Hablaba con el fantasma de la chica —dijo de golpe.
Shaoran dio un fuerte frenazo a punto de reír a carcajadas o de llamar loca a la chica que iba a su lado. Pero cuando iba a hacerlo Sakura estaba totalmente pálida.
—¿Se encuentra bien? —preguntó asustado.
—Me asusté… cuando frenó así… de repente —Sakura respiraba agitadamente y tenía sus ojos llorosos, así que se soltó el cinturón de seguridad y bajó del auto.
Decidió hacer lo mismo y caminar hasta el lado de Sakura para tratar de calmarla. Ella estiró su mano nada más lo cual interpretó a que necesitaba un poco de tiempo.
—No quise asustarla, pero —rió irónicamente— ¿Fantasma?
—¿Difícil de creer? No hay problema, me han llamado loca desde pequeña…
—¿Ya se encuentra mejor?, quiero llegar luego a casa y dormir… —dijo cambiando rápidamente de tema.
Sakura se repuso entonces subiendo al auto y Shaoran solo se dedicó a manejar, aunque en su cabeza aún seguía rondando aquello que le había dicho "fantasmas".
Cuando llegaron por fin a Tomoeda, Li se asombró por la ciudad. La luz de la mañana estaba dándole los buenos días a los ciudadanos y pudo apreciar el precioso lugar en el que se encontraba.
—Gracias por el viaje. Discúlpeme la molestia y todo lo demás… —Sakura bajaba del auto.
—Hey —Shaoran buscó rápidamente dentro de su auto una tarjeta de presentación y se la estiró a Sakura por la ventana—, un día, cuando tenga tiempo, llámeme y me aclara todo ese asunto del fantasma. Me da curiosidad. Podría escribir una novela con eso —dijo seriamente, pero incrédulo.
—¡No son bromas!
—¡Como sea! —chasqueó la lengua— por cierto ¡Feliz Cumpleaños! Que duerma bien… —pronunció con su mismo semblante y arrancó de aquel lugar.
Se sentía nervioso con lo que acaba de hacer, había recordado la conversa con Daidouji cuando mencionó que era el cumpleaños de su prima, pero sentía curiosidad, quizás de ella, quizás de su locura o quizás del parecido a la chica que aparecía en sus sueños. Manejó con tranquilidad de vuelta a Tokio, pero no sin antes observar bien la ciudad en la que vivía la muchacha y era cierto, era un lugar tranquilo, totalmente opuesto a Tokio.
Después de una hora y algo llegó a su hogar. Iba a ir directamente a acostarse, pero prendió por inercia el computador y comenzó a buscar hospedaje o arriendo en Tomoeda. Decidió que el lunes a primera hora iría a visitar algunos departamentos. Luego de eso revisó sin querer la prensa y ahí aparecía la noticia de la muerte de una chica en las afueras de una disco en Tokio.
—¿Será que acá también me seguirán las desgracias? —pensó en voz baja.
Caminó entonces hasta su cama y se lanzó a ella. Estaba absolutamente cansado y cabreado.
. . .
El día lunes no tuvo problema en visitar un par de apartamentos en Tomoeda, y sencillamente era perfecto, puesto que al ser día de semana, la ciudad no era tan bulliciosa como Tokio. La gente parecía tener otra mentalidad y eso le gustó. Por eso es que no dudó en firmar el contrato de arriendo y pagar unos meses por adelantado. Esa misma semana comenzaría con la mudanza. Además le vendría de maravilla puesto que ya tenía tratos con el chico del bar que pronto estaría por reinaugurar. Todo estaba cerca.
Y sus días avanzaban así: empacaba sus pertenencias para que el camión de la mudanza las llevara a Tomoeda. Se reunió nuevamente con Igarashi para seguir concretando asuntos del pub en Tomoeda. Habló con su madre y le comentó sobre el cambio de ciudad y los trabajos que estaba haciendo, pero nunca habló del asunto de la chica que murió, y siguió así con otras cosas triviales.
Y fue un día después de desayunar que por fin dijo adiós a Tokio.
Llegar a Tomoeda le pareció bien, el clima estaba perfecto y la gente que le llevaba la mudanza eran bastante profesionales. Empezaron a desempacar sus cosas mientras que Li hablaba, un poco más lejos, con quien le entregaría las llaves de su departamento y luego fueron en busca de algo para beber puesto que Shaoran estaba sediento con todo el alboroto de ir desempacando sus cosas e ir revisando que todo estuviera bien.
Cuando venía de vuelta y para su sorpresa se percató de que alguien estaba mirando toda la situación, la observó en silencio y decidió acercarse a ella con sumo cuidado. Quería asustarla.
—Después anda diciendo que no es una acosadora.
¡Victoria! Lo había logrado. Sakura había volteado a ver a Shaoran con una de sus manos por sobre su pecho.
—Usted... —dijo tomando aire— me va a matar de un susto.
—Ni que fuera un fantasma —dijo con ironía levantando una ceja.
Abrió la botella porque estaba sediento y bebió sin dejar de mirarla, se percató que ella tenía fija su mirada en la botella de agua, pero luego desvió su rostro hacia el camión de la mudanza.
—¿Es usted el que se está mudando? —preguntó Sakura.
—Sí —respondió tajante.
—Tomoeda es un lugar muy tranquilo, pocas veces suceden cosas… —suspiró— más que nada en las afueras suceden cosas —dijo casi en un susurro que Shaoran logró escuchar.
Siguió bebiendo agua para cuando uno de los trabajadores llamó al chico por su apellido.
—Tenga. Deme un segundo —y le entregó la botella con agua a la chica.
Caminó hasta el joven encargado y le cedió la lista de las cosas que se habían desempacado, pero antes de eso pudo ver de reojo como Sakura bebía agua y eso le causó gracia, aunque sólo sonrió internamente. Entraron, con los demás trabajadores —que eran dos más— a ver las cosas y con ayuda de ellos pudieron hacer un conteo de las pertenencias y todo estaba en orden. Li les dio las gracias y les hizo el depósito a través de su cuenta por internet. Además les entregó un poco más de dinero a los chicos como propina por su labor.
Cuando los acompañó a la salida Sakura seguía allí. Así que caminó hasta ella.
—¿Conoce algún lugar donde ir a comer? Muero de hambre —preguntó metiendo sus manos al bolsillo del pantalón.
—Hay un local a diez minutos de acá. Venden unas pizzas deliciosas.
—Perfecto, vamos.
Comenzó a caminar, pero luego se detuvo porque no sabía dónde quedaba el lugar. Miró a Sakura quien no se movía de su sitio y decidió hacerle un par de señas para que lo acompañara.
—Me... —meditó algo irónica— ¿Me está invitando?
—No sé dónde queda el lugar —Shaoran la miró con seriedad.
Notó como suspiró y agarrando firmemente su bicicleta comenzó a caminar hasta llegar a su lado.
Diez minutos de absoluto silencio. Extrañamente no se sentía incómodo. La verdad es que tenía hambre y no tenía deseos de molestarla.
Llegaron a un local entonces ubicado en toda una esquina, la decoración era bastante rústica, pero más que todo se percató de que el olor a pizza que emanaba de allí estaba haciendo efecto. Estaba ansioso por entrar, necesitaba almorzar urgente, puesto que había pasado todo el día sumido en el cambio de residencia. Y Sakura justamente se había alejado a estacionar su bici en algún lado lo que lo tenía más impaciente, pero cuando por fin pudieron ingresar, disfrutó a ojos cerrados del aroma hasta que el estómago de Shaoran rugió provocando que se sintiera avergonzado, además Sakura había soltado una carcajada lo que indujo una leve molestia en él.
—¡No he comido nada desde el desayuno! —dijo furioso y avergonzado.
—Por eso estabas tan ansioso afuera... —tosió un poco— Estaba... perdón.
—Como sea —bufó y se sentó en una de las mesas vacías—. No soy tan viejo para que me sigas tratando de usted —comenzó a tutearla con algo de vergüenza—. Tenemos casi la misma edad. Aparte ni siquiera trabajas conmigo así que no hay problema... —empezó a revisar la carta de variedad de pizzas que el local ofrecía—. Quiero la XL...
Una señorita se acercó a la mesa de ellos y fue Shaoran quien pidió rápidamente la pizza y unas bebidas para acompañar. Y el silenció siguió estando presente, Shaoran no sabía que decir o hacer así que encontró más entretenido mirar hacia fuera que entablar alguna conversa con la chica sentada frente a él. Aunque sus dedos golpeaban la mesa como para ver alguna reacción de ella, pero no pasaba nada, parece que estaba pendiente de otra cosa y eso lo llevó a que por inercia empezara a mover constantemente su pierna. Fastidiado decidió mirarla hasta que por fin habló.
—Tu padre. Eres igual a él —dijo Sakura—. Son como dos gotas de agua. Aunque él parece ser menos serio que tú.
Shaoran quedo ensimismado e interesado con lo que relataba la castaña.
La señorita que tomó el pedido se acercó a colocar el servicio en la mesa y les sirvió bebida a cada uno en sus vasos, todo eso bajo la atenta mirada de Li, para cuando se retiró volvió a mirar a Sakura.
—¿Qué sabes tú de él? —preguntó seriamente.
—Sólo lo que he visto en internet —Sakura agarró la servilleta y comenzó a jugar con ella—. Además… él no es tan gruñón como tú. Al menos es más amable con las personas.
Li sonrió irónico.
—¿Por qué hablas en presente de él? —se estaba comenzando a fastidiar.
—Porque lo veo —dijo seriamente sin despegar la vista del rostro del muchacho—. Está sentado precisamente a mi lado.
Shaoran quedó estupefacto ante aquella declaración. Ya que ni el olor a la pizza que recién estaba siendo servida y ni las palabras de la señorita lo trajeron de vuelta a la realidad. Sin duda, lo pensó, esta chica está mal de la cabeza. ¿Cómo era eso posible? Tenía varias opciones en su cabeza, como gritarle delante de todos que estaba loca o ponerse a reír a carcajadas de ver que alguien estaba igual o más jodido que él.
Pero nuevamente su estómago estaba reclamando tener hambre y eso lo sacó de sus pensamientos y de una sola vez comenzó a comer su anhelada pizza. Un placer culinario pensaba Shaoran.
—No diga esas cosas que me hace sentir mal —dijo de pronto Sakura.
Shaoran se atragantó al escuchar las palabras de la castaña y al verla hablando sola nuevamente. Se quedó mirándola con cara de "que carajos"
—¿¡Qué?! —reaccionó Sakura.
No dijo nada, sólo siguió comiendo. Y aunque tenía mucha hambre en su mente se estaban formulando varias preguntas. Si era verdad lo que la chica estaba diciendo, quizás podría resolver una que otras dudas con respecto a él y el pasado de su padre. Podría sonar descabellado no, caer en el juego de ella, pero intentó probar con una sola pregunta.
—¿Por qué viniste a Japón? —Shaoran se cruzó de brazos esperando una respuesta.
Sakura entonces giró su rostro hacia su derecha y luego miró a Li.
—Shaoran —pronunció Sakura con timidez—, no quiero que investigues más sobre el pasado, haz tu vida. Regresa a Hong Kong con tu madre y tus hermanas. Allá podrás estar más seguro que acá. Hay espíritus vengativos y eso lo sabes muy bien… No pude vivir contigo, ni verte crecer porque he estado toda mi vida rondando en este lugar. Coincidencia o no que hayas venido me alegra mucho el haberte visto, me hizo sentir orgulloso de ti y de los cuidados que Ieran ha hecho contigo, pero por favor hijo. Regresa a casa…
Cada palabra que había dicho Sakura, como si fuera el padre de ella lo hizo sentir enfadado. Y como de costumbre su ceño volvió a fruncirse, en un arranque de sinceridad Shaoran comenzó a hablar.
—Sabes… —comenzó a balbucear— soy un hombre que atrae la mala suerte. En mi trabajo es en lo único que me va bien —relataba sin mirar a la muchacha—, pero no tengo amigos, no tengo amores y vivo completamente solo por lo mismo; para evitar que los demás caigan en desgracias que yo atraigo —carcajeó con pesar— ¿Por qué yo? No tengo ni la más puta idea. Por eso arranqué de China y vine a parar acá, para evitar hacerle pasar malos ratos a mi familia. Tokio era una ciudad insoportable, hasta que llegué acá… y ¿para qué? Para que el fantasma de mi padre diga que me vaya.
Negó con su cabeza no creyendo lo que estaba diciendo. Miró a Sakura por un momento quien estaba tan asombrada por lo que acaba de escuchar. Sonrió nuevamente, pensando en que todo esto era una ironía, una estupidez del porte de un buque ¿De verdad iba a creer en ese susodicho fantasma y en las cosas que le acababan de decir?
La mesera se acercó a pedido de Shaoran para poder llevarse el resto de la pizza a su casa y ésta se lo envolviera en algo. Aprovechó de pedir la cuenta para pagar y retirarse lo más rápido de allí y de la presencia de la chica. Necesitaba estar más solo que nunca. ¿Fue una mala idea venirse a vivir acá?
—Li —lo llamó Sakura—, si no me crees lo que te dije hace un rato, puedo demostrarlo. Yo no tengo ningún interés en tu vida o lo que te haya sucedido, sólo quiero darte el mensaje que él me pidió que te dijera…
—¿Por qué lo haces? —preguntó de mal humor.
—Es… es una larga historia.
Eso sí, estaba curioso por saber de qué se trataba todo esto. Si tenía una buena historia que contar podría jugar a creerle el tema de los fantasmitas.
—El reloj que llevas puesto en tu mano era de tu padre —afirmó Sakura—, al dorso tiene grabado los caracteres del apellido Li en tu idioma natal.
Shaoran se quedó estático ante las palabras de Sakura. Era imposible que ella supiera eso. De hecho era uno de sus objetos más preciados y sólo la familia Li tenía conocimiento de ese detalle en particular. La miró con inquietud y ella lucía firme frente a sus palabras. No tenía idea de qué decir, pero sí de qué hacer, porque entonces tomó el paquete que la mesera le había entregado con la pizza sobrante, se levantó raudo de su silla y salió del local sin explicación alguna.
Necesitaba tomar aire, estaba anonadado, asombrado, asustado.
—¿En serio no es una psicópata esta mujer? —se cuestionó asustado.
Caminó y caminó, por suerte tenía buena memoria para recordar el camino hasta su casa. De pronto escucho a lo lejos como gritaban su apellido. Era ella así que la ignoró y apresuró el paso. Pero ella andaba en bicicleta porque se dio cuenta que ya lo había alcanzado.
—¡Déjame solo quieres! —gritó enfurecido.
No era su intención gritarle, pero todo este tema de verdad lo tenía descolocado. Mejor llegaba a su casa y se distraería ordenando sus cosas. Quizás así se calmaba y analizaba las cosas de manera más fría.
—Oye —gritó Sakura a lo lejos— ¡Gracias por la pizza!
Y lo primero que hizo al llegar a su nuevo apartamento fue ordenar su habitación. Colocar sabanas a su cama —el apartamento venía amueblado con cosas básicas, como cama, un pequeño sillón, cocina, refrigerador— revisar el baño, si había agua caliente. Comprobar que el refrigerador funcionara bien, etc. Luego buscó en una de sus maletas los recuerdos valiosos que se trajo de China, como un cuadro con la foto de su madre y sus hermanas, la foto de su padre y el dibujo que Suyin le había hecho. Estas dos últimas cosas decidió pegarlas en la puerta del refrigerador.
Por suerte con la mudanza pudo traerse un microondas, un hervidor, otro sillón más cómodo, un televisor, un mini componente —no podría estar sin música— entre otras necesidades. Y fue lo primero que conectó y al colocar un disco de The Beatles comenzó a ordenar. Aunque en su cabeza aún no se iban las palabras de Sakura.
—¿De verdad quieres que vuelva a Hong Kong? —habló en voz alta.
Negó con su cabeza y se dejó llevar con Blackbird
. . .
Los días que quedaban antes de que llegara el sábado los pasó netamente trabajando. Por suerte —cosa que le extraño— pudo dejar todo en perfectas condiciones en su hogar. Y tan sumido en sus quehaceres estaba que ni tiempo se dio para salir a conocer más de la ciudad. Así que optó por apagar su laptop, dejar las llaves del auto en casa, tomar su billetera y salió de casa.
Había más gente en las calles que otras veces, seguramente eso se debía a que era fin de semana y las personas compartían más en familia. Además que siempre era un buen espectáculo ver las flores de cerezo en las calles.
Las cosas en Tomoeda iban bien para él. Definitivamente el lugar le gustaba, la gente era bastante relajada y el sitio parecía ser seguro. Gracias a su caminata pudo conocer el Parque Pingüino, y se contentó tanto al poder ver una cancha de futbol impecable. Incluso tenía cesta para jugar basket.
—Excelente —pensó Shaoran así podría venir a jugar de vez en cuando.
Y de tanto caminar llegó hasta un lugar bastante concurrido, y un poco más lejos había un centro comercial. Decidió ir hacia ese lugar, probablemente podría encontrar y comprar algunas cosas que le hacían falta para su nuevo hogar. Un cuadro para adornar o quizás unas lámparas. Allí se distraería. Miró el reloj y pensó en ir a comer algo antes de seguir con su paseo. Así que se sentó en una de las mesas disponibles y una chica se le acercó para tomar su pedido.
—Quiero un café latte y un sándwich de queso y jamón, por favor.
—Nuestro café se especializa por la lectura, además de servirse algo ¿Desea leer algo mientras espera su pedido?
—¿Qué tipo de libros tienen? —preguntó no muy convencido.
—Son cuentos cortos. No van más allá de las cien palabras.
Shaoran afirmó y la chica le entregó un pequeño libro. Así se distrajo un buen momento. No se demoró más de cinco minutos cuando le entregaban su café y el sándwich calientito. Y disfrutó de aquel momento mientras seguía interesado en la lectura de aquel libro tan particular. De pronto levantó su mirada y por arte de magia u obra del destino se topó con unos ojos verdes particulares que lo miraban atento. ¿Coincidencia? No lo creía. Era inevitable que tarde o temprano se topara con ella estando en la misma ciudad. Y no estaba sola, se dio cuenta que el tipo que estaba con ella hablaba y hablaba, así que prefirió ignorarla y seguir en su mundo.
Y cuando comió su último pedacito de pan escuchó como alguien gritaba pidiendo ayuda. Shaoran miró en dirección al alboroto y observó a una chica ayudar a otra que al parecer estaba sufriendo un ataque al corazón porque de pronto cayó al suelo. Shaoran sudó frío. Nuevamente se preguntó si todo esto era una maldita coincidencia. Y se dio cuenta también de que Sakura, quien dejó literalmente abandonado a su acompañante, iba hacia algún lado. Pensó graciosamente en seguirla y alejarse de todo este embrollo del accidente. Estaba harto de siempre presenciar cosas que no quería que pasaran.
Así que dejó en la mesa una cantidad x de dinero, llamó a la señorita para indicarle que ahí estaba lo que debía y se marchó de allí siguiendo el mismo camino de la castaña.
—Es sólo curiosidad, la maldita curiosidad.
Llegó hasta el sector de los baños públicos y en el de mujeres se encontraba ella, completamente sola. De pronto Sakura volteó a verlo.
—¿Qué haces? —preguntó Sakura.
—Curiosidad de tu "don" —respondió sin querer.
Vio como comenzó a caminar lentamente y a sentarse en el suelo. Shaoran miraba expectante todo. Al cabo de un rato Sakura asentía en silencio ¿Acaso estaba hablando con el fantasma de la chica que hace un rato sufrió un ataque? No dijo nada, en verdad no tenía nada que decir. Si realmente estaba loca parecía muy creíble lo que ella estaba haciendo. Y en cuanto Sakura tomó su celular empezó a teclear algo y se fijó como ella comenzaba a desvanecerse.
—Estás pálida —dijo de pronto Li quien se acercaba a ella.
La castaña intentó levantarse, pero sus piernas flaquearon haciendo que Shaoran la sujetara por inercia para que no cayera de sopetón al piso. Un par de lágrimas hicieron acto de presencia en Sakura, que limpió rápidamente y eso le movió algo en el interior a Shaoran.
—¡Hey, queremos entrar a los baños!
—¡Está ocupado! —respondió Li, quien se acercó a la puerta, dejando a Sakura en el lavamanos, para cerrárselas en la cara a las chicas que estaban fuera.
—¿Por qué me seguiste? —Sakura preguntó y él le respondió tercamente lo mismo que la primera vez, curiosidad por su "don" — ¿Me crees ahora cuando te digo que de verdad veo fantasmas?
Él no le respondió, no quería sencillamente y sólo le abrió la puerta para que ella saliera de los baños observando feo, de paso, a las chicas que se estaban quejando fuera de que era un prepotente y mal educado. Los insultos le dieron igual así que no se preocupó en lo absoluto de esas tipas.
—Cuando era pequeña, o sea cuando tenía tres meses de vida, mi madre murió en un accidente —contaba Sakura mientras se sentaba para poder recomponerse y él, estando de pie, escuchaba con atención—. La verdad es que ella no murió, fui yo, pero ella dio su vida a cambio de la mía. Supongo que debido a eso es que puedo ver espíritus y cosas raras. Seguramente alcance a estar en ese sitio donde los muertos llegan… —Sakura miraba hacia la nada mientras seguía narrando—, pero hoy vi algo que jamás había presenciado. Era un ángel. Absolutamente vestido de blanco o plateado, no lo sé —luego con orgullo observó a Shaoran quien la miraba con atención también—. Él me dijo que mi madre estaba orgullosa de mí.
Shaoran no entendía nada de lo que ella estaba hablando ¿En qué momento vio a un ángel? Y ¿Qué es esa historia de su supuesta muerte? ¿Cómo era posible algo así? Su cabeza aún estaba enredada con lo que le acababa de contar cuando el celular de ella había sonado y hablaba con alguien. Seguramente el tipo de antes. Así que prefirió comenzar a retirarse de allí.
—Oye. Gracias por ayudarme.
El asintió en silencio y se alejó del lugar. Definitivamente, quería saber más.
Cuando llegó a su casa, después de todo aquel suceso de ver a la ambulancia y la gente alrededor mirando con curiosidad o morbo lo acontecido, decidió buscar en internet sobre fantasmas y espíritus.
"Fantasmas", "Gente que ve fantasmas" tanta teoría que habitaba en google. Además de videos, experiencias paranormales, no, la verdad no quería introducirse más en el tema. Decidió relajarse sentado frente al computador, se estiró y divisó su pelota de basket, aunque aún era muy temprano para ir a jugar, mejor esperaría un par de horas más para cuando anduviera menos gente en el parque.
. . .
Los días avanzaban. Shaoran trabajaba arduamente con Igarashi. Visitaban el local constantemente ya que los arreglos para la inauguración estaban listos.
—¿Para cuándo es la fecha de la inauguración? —preguntó Shaoran.
—La otra semana, conseguimos una banda para que toque. Son de acá y además quieren darse a conocer.
Shaoran afirmaba en silencio. Igarashi le comentaba a Li que ya había empezado la propagación de la reapertura. Y los chicos de la banda estaban dedicándose a promocionar también que tocarían el día doce de mayo.
—Recuerda ir boleteando cada cosa que se venda —Shaoran caminaba por los alrededores del pub—. A los guardias de seguridad diles que revisen bien a cada persona que ingrese y por sobre todo la venta de las entradas es lo principal, no son caras porque es la reinauguración y ese es el plus. De ahí en adelante corre por tu cuenta, con tus ideas, la música, la atención. Todo.
—Perfecto.
—Una vez que tengan listos los cierres de caja, me mandas toda la info por correo para revisarla con detalle y ver que tal nos fue.
—Gracias Li, sin tu ayuda estaría en aprietos.
—No hay drama —decía seriamente—, hagamos las cosas con claridad y todo va a salir bien. Eso es lo principal.
—Ok, nos vemos entonces el próximo sábado me imagino.
—Claro, vendré a darme una vuelta.
Shaoran comenzaba a retirarse. Esa semana debía revisar los papeles de la boutique de China de su hermana, como era comienzo de Mayo, debía estar todo bajo control. Así que también estaría sumergido en sus quehaceres. Y nada malo estaba ocurriendo, y seguía con la esperanza de que las cosas se mantuvieran así por un largo rato más.
Un día cualquiera Feimei, la segunda hija de la familia Li, llamó por video llamada a su hermano menor.
—Tengo novedades que contarte hermano. ¿No podrías venir un tiempo a China? —preguntaba con esperanza en su rostro.
—No puedo Feimei, sabes que la próxima semana tengo la inauguración.
—Pero este fin de semana —hizo un puchero—. Así aprovechas de ver todo el asunto de Fanren acá.
Shaoran lo pensó, después de ver como se hermana le suplicaba "al estilo gato con botas" decidió tomar el primer vuelo a China ese mismo fin de semana.
—Vas a pagar tu mi pasaje —Feimei solo sonrió al otro lado de la pantalla.
. . .
No tenía ninguna pisca de ánimo de volver a pisar su país natal, pero por sus hermanas era capaz de hacer cualquier cosa, sobre todo cuando le suplicaban con ansias. Al menos tenía la seguridad de que no era nada grave puesto que Feimei se lo asegura, sin exagerar, más de un millón de veces.
Wei, el mayordomo de la casa y maestro de Shaoran, era quien estaba esperando al joven en el aeropuerto.
—Joven amo, me da mucho gusto verlo de nuevo —lo saludó con una reverencia.
—Sí, también te extrañaba Wei.
—Su familia lo espera con ansias en casa. La señora ha mandado a preparar un delicioso almuerzo para darle la bienvenida.
—Mi visita es corta Wei. Mañana en la noche regreso nuevamente a Japón.
La llegada a China lo recibió bien divertido puesto que Suyin se le lanzó a sus brazos rompiendo todos los protocolos. Pero además de ella, estaban los mellizos de Fuutie, la tercera hija de Ieran. Y Shiefa, la menor de las cuatro mujeres, ella simplemente no quería tener hijos y era la única que no estaba casada.
—¿Qué es lo que me tienes que contar hermana? —preguntó Shaoran a Feimei una vez que habían terminado de almorzar.
Feimei estaba dándole la espalda, dentro de la oficina de su madre, donde se reunieron para conversar. Cuando se dio la vuelta para ver con una gran sonrisa a su pequeño hermano, él entendió todo, puesto que su hermana mayor tenía ambas manos puesta sobre su vientre.
—Serás tío nuevamente.
Shaoran sonrió. A Feimei le había costado tener hijos con su esposo. Por eso mismo —le contaba ella a su hermano— que sentía que debía darle la noticia en persona.
—Ves, con mayor razón debo volver a Japón. No quiero que te pase nada malo hermana.
—Xiao Lang no digas esas cosas —hablaba con dulzura acariciando su rostro.
—Estoy feliz por ti —le dio un beso en la frente.
Y dentro de sus pensamientos necesitaba hablar con urgencia con Meiling, a pesar de ser tan escandalosa como sus hermanas, quizás era la única que le escuchaba sin juzgarlo ni nada. Al fin y al cabo ella siempre ha estado a su lado en los peores momentos. Le mandó un mensaje para invitarla a la mansión Li —porque sí, la familia Li vivía de la mejor manera en China— y esa misma noche se juntarían.
Ieran Li apareció en ese momento para acompañar a su hijo y fueron juntos hasta el jardín de la casa. Allí conversaron de algunos pendientes de China, como iban funcionando las cosas sin él. Además Shaoran le fue contando su situación en Japón. De pronto recordó la historia de los fantasmas, aunque no sabía bien si pedir la opinión de su madre. La intriga era obvia puesto que el tema principal era el de su padre. Así que con justa razón le platicó sobre la chica que conoció y de su peculiar habilidad.
—¿Dices que ve a Hien? —Shaoran se sorprendió al ver el rostro de asombro de su madre— Es… es increíble.
Era lógica la sorpresa, puesto que al saber el detalle del reloj era difícil creer que estaba mintiendo puesto que nadie sabía de aquel valioso recuerdo.
—Deberías poder hablar con ella Xiao Lang. Quizás tu padre tiene algo que decir.
—Sí, ya me lo dijo madre. Ella me lo dijo —suspiró—, su deseo era que volviera a Hong Kong y no averiguara nada sobre su muerte, o algo por el estilo.
—Y estás acá Xiao Lang.
Shaoran reflexionó aquello, y claro, sin querer queriendo había vuelto a su ciudad natal. A su hogar.
—Lo siento madre, pero mañana en la noche sale mi vuelo de vuelta a Japón —comenzó a caminar en dirección contraria a su madre—, además Feimei está esperando un hijo. No quiero traerle mala suerte en su embarazo.
Se retiró del lugar dándole una leve reverencia a su madre. Meiling había llegado a casa así que debía recibirla de lo contrario su prima armaría un gran escándalo.
Decidieron salir a beber un café fuera de la mansión. Meiling se encontraba bastante bien. Estaba trabajando arduamente como periodista. Y tuvo el tiempo necesario para juntarse con Li. La chica miraba con atención a su primo y el sólo suspiró.
—¿Has sabido algo de ella?
—Volvió a China hace unas semanas.
—¿Vino sola? —la curiosidad ante todo, pero ver a Meiling tomar su sorbo de café tan tranquilamente lo desesperó— ¡Ya, suéltala!
—¡No! no vino sola —dijo dejando la taza sobre el plato en la mesa— ¿Vas a ir a verla? —preguntó luego de que Shaoran quedara algo cabizbajo.
—No. Prefiero que no.
Decidieron entonces volver a la mansión Li. Meiling se quedaría a alojar esa noche, para poder compartir el día siguiente con su adorado primo antes de que se marchara nuevamente. Además de eso, necesitaba saber más sobre la chica que había conocido en Japón y sobre eso de que podía ver al fantasma de Hien Li, cosa que llamó mucho la atención, tanto en ella como en la señora Ieran, las únicas conocedoras de aquella información. ¿Por qué Meiling? Por supuesto, usaría sus contactos para averiguar más sobre Sakura Kinomoto.
. . .
La vuelta a Japón fue bastante exitosa y afortunada y es que ciertamente estaba extrañando la paz y la comodidad que su departamento le ofrecía en Tomoeda. Aunque claro, no hay nada como el calor de hogar, pero él prefería estar solo. Llegar a su nueva casa, colocar su música preferida y andar descalzo eran la mejor sensación del mundo. Y no tenía interés alguno en prender el computador esos días, así que esa noche durmió como nunca, completamente entregado a Morfeo.
Sus días avanzaban tranquilamente, decidió hacer un par de compras para llenar el refrigerador y la despensa. Además de eso algunos artículos de higiene personal y de limpieza. Fue que caminando por las calles también se encontró con el afiche promocional del pub que abriría el día sábado, el cual estaba trabajando junto a su colega Igarashi. Decidió llamarlo por teléfono para saber de él y de los preparativos, como estaban las ansias, etc.
Entre tanto, en sus noches se estaba haciendo el hábito de ir al Parque Pingüino a jugar un rato basket, ya que desde pequeño siempre fue un chico que le gustaba practicar algún deporte y con todo el cambio de residencia aun no se había adaptado totalmente. Por suerte esa semana fue relajada y pudo ir unas cuantas veces a encestar acompañado de sus audífonos.
Para su sorpresa, aquella noche se dio cuenta después de un buen rato encestando limpiamente, que Sakura lo estaba observando. Se dispuso a prestarle atención y pensando en las palabras que Meiling y su madre le dijeron en China "debes estar pendiente de ella, después de todo tiene una conexión con Hien Li". Frunció su ceño y sin dudarlo le arrojó el balón cosa que ella pudo sujetar sin ningún problema.
—¿Qué? —preguntó con algo de enojo Sakura.
—Yo debería preguntar eso. ¿Acaso hay algún fantasma rondándome?
Sakura le devolvió el balón con fuerza al muchacho con algo de fastidio.
—¿Juegas? —le preguntó Sakura dejando sus pertenencias a un costado de la cancha y poniéndose en posición de quitarle el balón a Shaoran.
Él miró con detenimiento a la castaña, alzó una ceja y una extraña sonrisa apareció en sus labios.
—Después no andes llorando.
Sakura sonrió y ambos comenzaron a jugar. Shaoran caminaba dando bote tranquilamente y se acercaba a Sakura sin despegar su vista de ella. Él se percataba de que ella se estaba tomando en serio este pequeño juego, pero no se dejaría intimidar, así que comenzó con un rápido dribleo y corrió en dirección a Sakura para llegar a la canasta. Se dio cuenta que la defensa de ella era bastante buena debido a que no le daba chance de tirar el balón y además seguía muy bien sus movimientos, eso lo fastidió y con algo de rudeza comenzó a acercarse a ella casi pegando sus cuerpos. Notó una leve tensión en ella y fue el momento preciso donde aprovechó de dar un paso atrás, pegar un saltito y encestar una de tres puntos.
Sakura miró hacia la red y fue en busca del balón. Shaoran tenía una sonrisa de victoria en su rostro, pero cuando la chica comenzó a acercársele, con cautela, dando también excelentes botes empezó a dudar un poco. Sí, se puso nervioso. Fue ahí que ella aumentó el dribleo y de un giro rápido Sakura le dio la espalda a Shaoran apegándose lo más posible a Li. Entonces se tensó, y todo ocurrió en un microsegundo puesto que ella giró para lanzar el balón y marcar también un tiro de tres puntos.
—Empate —sonrió Sakura satisfecha.
Li la miró con sorpresa mientras hacía girar el balón. Y comenzó a suspirar y hacer movimiento con su cabeza.
—Yo que me presto para tus juegos —dijo mientras caminaba hacia las afueras de la cancha.
—¡No te enfades! ¡Podemos tener una revancha si quieres!
Mejor decidió retirarse del lugar y despedirse de la chica alzando solamente la mano. Sí, quería una revancha. Y la exigiría, pero ahora necesitaba una ducha, sacarse el sudor y dormir.
. . .
La noche de la inauguración del Tomoeda's Pub estaba saliendo de maravilla. Mucha gente estaba esperando en una fila que abrieran las puertas del lugar para poder entrar. La banda que tocarían en vivo estaba terminando de probar sonido, eso le comentaba Igarashi a Shaoran, por mensaje, quien ya se encontraba fuera del lugar. Pero a pedido del dueño, le sugirió que entrara de inmediato así que sin necesidad de hacer fila uno de los guardias lo dejó entrar sin problema.
—¿Cómo están las cosas afuera? —preguntaba Igarashi nervioso.
—Hay una pequeña fila para la entrada, pero por los alrededores hay más gente —le decía para que se tranquilizara—, estaban con panfletos así que tu tranquilo.
Los minutos avanzaban, Shaoran se encontraba sentado en un rincón del local. Tenía una buena ubicación para ver a la gente y hacia el escenario. Uno de los chicos que atendía el bar le servía constantemente algo para beber —nada que contuviera alcohol por cierto— y de paso iba viendo como la gente entraba, se acomodaba frente al escenario y otros llegaban de una sola vez a comprar algo de alcohol.
De pronto, un mensaje de Meiling le había llegado. Una foto en particular. No la abrió puesto que lo primero que hizo fue leer el contenido del mensaje: "Hoy me encontré con ella, me preguntó por ti. Le dije que estabas de maravilla fuera del país. No sabía si mandarte una foto para que la vieras. ¡Así que queda bajo tu responsabilidad Xiao Lang!" Decidió descargar la foto y allí la vio. Tal cual, aun en silla de ruedas pero con el rostro un poco más iluminado que otras veces. Y el doctor la acompañaba.
—Hola —dijo de pronto una voz en particular.
—¿Qué haces acá? —preguntó nervioso y asombrado observando a la chica que estaba delante de él.
—Hola también, Li —bufó Sakura—. Vine a ver a la banda que toca. El vocalista es amigo mío…
El mundo no era pequeño, Tomoeda era pequeño. Y sí, no pensó en que era lo más probable volverla a ver después de aquel juego en el Parque. De pronto las luces se apagaron y los integrantes de la banda estaban subiendo uno a uno al escenario. El un, dos, tres de los palillos del baterista dieron comienzo a que la música en vivo sonara en todo su esplendor. Shaoran enfocó su mirada al escenario y de paso a la chica que estaba frente a él mirando atenta a lo que sucedía con el grupo. Y la letra de la canción empezó a resonar fuerte en su cabeza.
Adiós hoy me despido bajo este claro cielo rosa
Voy hacia la derecha y tú hacia la izquierda
No te olvidaré te quiero aun que ya no pueda ser
Palabras se ahogan antes que pudieran gritarlas nuestros cuerpos
Pétalos en lluvia caen separándonos están
Flotan suave como una melodía
Tu camino por andar una luz protegerá
Rosa claro ¡Profundo! ¡Profundo!
Lo único que atinó a hacer fue ver que Sakura estaba cantando a todo pulmón.
¡Adiós sigo adelante!
Saldré aunque piense solo en ti
Tú vas sola en tu viaje es doloroso y triste estoy
No debes temer, seguro que todo va a estar bien
Un poco difícil de aceptar será que jamás habrá un nosotros
Lagrimas fluyendo están brotan como un manantial
Manchan ya de una luz nuestras mejillas
Al tocarme ya no vi el anillo que te di y dijiste que ¡Tal vez un día!
Decidió salir de ahí. No pensaba quedarse un minuto más y poco le importaba que fuera la inauguración del pub. Algo dentro de él estaba doliendo.
Subió a su automóvil y manejó con furia hacia ninguna parte. Estaba nervioso y no podía controlar esa sensación. Imágenes venían a su cabeza de Xiu Mei. Y no, no quería recordarla. Fue una mala idea haber recibido el mensaje de Meiling y muy mala idea haber visto la fotografía. Ella estaba bien y estaba saliendo adelante sin él. Eso era lo que aún le seguía doliendo. De pronto sintió el bocinazo de un camión enfrente y unas extrañas imágenes vinieron a su cabeza, sudó frío y su corazón latía con furia, tuvo la suerte de girar rápidamente el volante y pisar el freno frente a un montón de arbustos. El cinturón de seguridad, que por inercia se colocó apenas salió del bar, lo salvaron de haber recibido un golpe más fuerte con el frenazo que dio. Allí se quedó sin siquiera querer moverse. Cerró los ojos y respiró. Aunque el dolor de su interior no se iba, así que comenzó a golpear fuertemente el volante tres cuatro veces. Se sacó el cinturón, bajo del auto atontado y de un portazo cerró la puerta para luego comenzar a caminar por las calles, esas que estaban fuera de la ciudad de Tomoeda. Y mientras seguía caminando llegó hasta un servicentro. Decidió ir hasta allí y pedir un baño para poder refrescarse.
—Es increíble como este lugar ha cambiado. Hace cuantos años atrás hubo acá un gran accidente donde murieron ¿Cuántas? Unas veinte personas.
—Un fatídico día de lluvia.
—En pleno verano.
Shaoran pagó por una botella de agua mientras que las dos personas que estaban allí seguían conversando. Hablaban de que en unos meses más se cumplirían veintiocho años desde aquel suceso. Veintiocho años que coincidían con el accidente que Sakura le comentó esa vez en el centro comercial. Veintiocho años desde la muerte también de su padre. Shaoran Li quería caerse de espaldas.
Hola gente bonita, acá por fin les traigo el final de los sucesos en la vida de Shaoran :D a partir de aquí en adelante la historia se centrara tanto en Sakura como en Shaoran, así que ahí van a ir entendiendo todo más claramente. Con este capítulo quedamos al día con la vida de ambos, así que espero que les guste o se asombren o me reten por lo que escribí. Siempre agradezco sus reviews :)
Eso, no tengo más que decir. Soy una mujer cesante :c pero bueno. Espero no morir en el intento por tener una vida más mejor y aspirar a grandes cosas. La vida de adulto es una mierda la verdad, pero hay que buscar cosas para sentirnos más felices aunque sea por unos instantes. Yo por mi parte quiero que llegue pronto Abril, porque viajará a conocer Brasil :)
Ya niñxs no les doy más la lata, los leo!
Besos y abrazos!
