-¡Lárguense de aquí ahora mismo! -gritó Hela al atacar a Emma.
-¡No hasta que nos digas donde está Magik! -le respondió sobreponiéndose.
Colossus hacía pedazos a las valkirias y por suerte, no estaba Danielle Moonstar entre ellas.
-Aquí estoy, entrometida. -respondió Illyana con su soulsword en mano.
-Al fin la rata sale de su madriguera...la información de tu amiga era cierta entonces. -sonrió la telépata.
-¿Kitty? -preguntó Magik.
-No ella, la india...sus pensamientos estaban tan expuestos que bastó una mirada a ellos para saber dónde te habías metido.
-Debiste haberte escondido en la madriguera que llamas Limbo, copo de nieve. -dijo Piotr atacando con sus puños e Illyana lo lanzó hacia atrás sin quedar con daño alguno.
-¡Es tu oportunidad, Reina del Limbo! Reclama el Phoenix dentro de ellos y solo quedará el del líder. -recomendó Hela. -Esta, por cierto, no es nuestra batalla.
Dicho esto, desapareció junto con Tyr del salón.
-Vaya aliados tienes, Illyana. Nadie quiere luchar por ti. -se burló Emma.
-Yo sí. -Leah hizo aparición junto a Illyana.
-Vaya, vaya...apareció tu cuñada, Peter. Imagino que tienen mucho de qué hablar. -lanzó la rubia telépata.
-Por supuesto. -sonrió Piotr mientras se arreglaba los puños.
-Voy por Illyana, tú ve por el intento de Hela. -Emma convirtió su piel en diamante al mismo que la reina hechicera intentó cortarla con su soulsword.
Leah tenía dificultad al intentar esquivar los golpes de Colossus. Para su suerte, él era lento pero un golpe suyo podía ser letal. Aunque claro, de cierta forma ella era la Diosa de la Muerte, pero no estaba tan segura qué podría significar aquello y tampoco quería averiguarlo. De manera que conjuró un pequeño portal que transportó al mutante, que se estrelló directo contra la pared.
-¡Leah, lo necesito junto a Emma! -le gritó Magik mientras recibió un puñetazo de Emma. -¡Ahora ya!
La joven asgardiana transportó al gran gigante metálico, que todavía no se reponía del impacto, sobre la misma Emma, que le cayó encima como un plomo.
-¡Maldita sea! -se quejó Emma del dolor. El no poder usar sus poderes contra la pareja la limitaba bastante.
-¡Esto se acaba ahora mismo! -gritó Illyana mientras teletransportaba a todos a su preciado Limbo.
Apenas Emma y Piotr se levantaron, Illyana tomó prestada una frase de Hela:
-¡No pueden derrotar a una diosa en su propio reino! -llamaradas salieron del cuerpo de la reina mutante y que fueron directamente a contra sus enemigos. El poder que tenía allí era infinito y más la fuerza del Phoenix era imparable.
Leah se quedó perpleja cómo su novia castigaba sin piedad a sus atacantes con una fuerza descomunal y cruel. Temió por la vida de ellos y necesitaba pararla:
-¡Basta, Illyana! -le gritó formando un eco dentro de toda la dimensión llamada Limbo. -Es suficiente.
-No merecen vivir, Leah.
-Eso no lo decides tú. -Leah no quería pensar que su chica estaba fuera de control. -Les diste su merecido, es suficiente...me salvaste. -agregó. Pero eso no detuvo a la chica, quien continuó con su labor hasta que la fuerza Phoenix salió de los 2 agresores y se fue directo a ella.
Mientras Magik lidiaba con el nuevo brote de fuerza, la doncella de Hel fue a ver el estado de la telépata y el mutante de metal que yacían en el suelo.
«Vivirán.», pensó y era una suerte por la cantidad de golpes que recibieron.
-Vamos por Scott. -dijo Illyana mientras puso su mano en el hombro de su chica. Leah se sobresaltó. -¿Q-Qué sucede, Leah?
-Vámonos de aquí, por favor...quiero irme lejos de todo esto. -dijo Leah consternada.
-No, necesitamos tu libertad. -agregó. -Estamos a un paso de conseguirla. -dijo mientras abría su puño y emergía una llama muy luminosa de la palma de la mano.
-No de esta forma. -señaló a los caídos. -Hemos hecho suficiente.
Illyana convocó un disco de paso e hizo desaparecer a sus enemigos de la dimensión.
-¿Qué es lo que...? ¿A dónde los llevaste? -se preocupó la doncella.
-A la Torre de los Avengers. -su novia suspiró aliviada.
-Suelta el poder del Phoenix ahora, Illyana. Aún podemos escapar de todo esto. -le recomendó Leah, a quien le preocupaba Magik.
-No puedo, Leah. No sé cómo abandonar al Phoenix y si supiera, todo el poder lo concentraría Scott y sería muy difícil vencerlo...solo yo puedo hacerlo.
-No es tu problema, los Avengers se encargarán y todo...
-Lo es desde que me involucré en todo esto.
-Déjaselo a ellos y huyamos. -pero hablar con ella fue en vano. Illyana desapareció del Limbo y Leah no tenía idea de cómo abandonar ese lugar, ya que sólo Magik podía controlar quien entraba y salía de su dimensión.

Scott se encontraba contemplando Utopía. Las noticias de la captura de sus secuaces volaron con gran rapidez por todo el globo e inmediatamente sintió al Phoenix mucho más poderoso, pero también inestable; ansioso por más. Necesitaba destruir, pero ¿qué? Utopía lo era todo para él y también la Tierra. Ellos fueron los salvadores, él era el único ahora...además de Illyana.
Ella fue siempre la más leal, rara vez lo cuestionó. Podía sospechar una traición por parte de Namor, quien siempre le tuvo rivalidad al interesarse amorosamente por Emma, incluso Piotr que al inicio no estuvo de acuerdo en cómo él dirigió las cosas o tal vez Emma, que su crueldad se fue amplificando cada vez más, pero nunca Illyana.
«Jamás debimos haberla enviado a Hel.», por supuesto que no. Ese fue el comienzo del fin y ahora todo estaba acabado por culpa de un capricho. Las emociones siempre fueron la debilidad de Magik porque no sabía lidiar con ellas. Lo es todo o lo es nada cuando se trata de sentimientos y lamentablemente para Illyana lo fue acabar con todo. Todo lo que construyeron se fue al demonio por su culpa, lo arruinó. Arruinó a toda la comunidad mutante sobre todo.
-Has tardado. -dijo Cyclops sin darse vuelta.
-Sabes a lo que vengo. -respondió ella apuntándolo con su soulsword. Scott miró de reojo sobre su hombro sin sobresaltarse porque estaba acostumbrado ya. -¿Qué pretendes, Illyana? No podrás albergar el Phoenix tú sola y si lo intentas, ellos te derrotarán...somos una amenaza para todos.
-No me interesa el poder, lo necesito para otra cosa.
-¿Crees que los Avengers te dejarán en paz? Serás juzgada como todos nosotros...no eres más que una criminal más a sus ojos y una muy peligrosa. -agregó sin moverse.
-Eso no es cierto.
-Por supuesto que sí. ¿Crees que podrás quedar impune y viajar por todos los rincones con tu noviecita sin que nadie te diga nada?
-No metas a Leah en esto. -y Scott se dio vuelta para quedar frente a la soulsword, que ahora apuntaba su torso.
-La meto porque por su culpa estamos en la situación en la que estamos. Ustedes decidieron complicar las cosas...pudieron haber colaborado, pero no, huyeron y nos traicionaron.
-Eso jamás hubiera pasado, Emma temía que...
-Olvida a Emma, ella no decidía sola. Todos en conjunto lo hacíamos y si le ofrecimos inmunidad a la chica de Hel, era cierto.
Illyana se sintió fatal. Scott estaba en lo cierto, él siempre la apoyó y ella no hizo más que decepcionarlo. Ahora no quedaba de otra que asumir los errores cometidos.
-Por la estima que te tengo Illyana les ofreceré algo nuevo. -agregó Summers. -Ayúdame a gobernar. Juntos podemos contra todos los demás...Leah y tú no necesitarán huir.
-Leah no es libre. -le remarcó.
-No, pero juntos podemos apoderarnos de Hel y encargarnos de Hela...Leah será libre para siempre, ¿no es lo que quieres? -Scott podía ver el brillo de Magik al mirar sus ojos. La chica bajó su espada, pero seguía alerta.
-Podemos poner a Leah a cargo de Hel...tú seguirás con el Limbo y algún continente...yo me encargaré del resto.
-¡Eres un mentiroso! -le gritó Illyana empujando al líder, el que casi perdió el equilibrio. -Solo quieres al Phoenix para ti solo. -su soulsword apareció llameante nuevamente. Cyclops la miró muy furioso.
-¡La oferta acaba de expirar! Has infringido la paz en Utopía y debes ser castigada por ello. -Cyclops usó su rayó contra ella, pero colocó la soulsword en medio. -¡Te ofrecí un mundo nuevo! ¡Te ofrecí poder y lo rechazas!
-Sólo quieres adueñarte de todo. -resistió Magik.
-No te atrevas ponerte en mi contra, Illyana ¡Soy la única esperanza de la humanidad y tú serás su destructora!
-Podré vivir con ello.
Cyclops destrozó la sala al usar su visor, pero no le tocó ni un pelo a Magik, ya que conjuró un campo de fuerza.
-¡No puedes contra mí, soy superior! -Scott la hirió envolviéndola en llamas.
-Empiezas a hablar como Magneto. -se burló la rubia aguantando el daño. -Lástima que no le llegas ni a los talones.
El comentario le enfureció aún más y eso le daba ventaja a la chica Rasputin. Si algo había aprendido estos con años con los X-Men, es que cuando el líder mutante estaba cegado por la ira, se volvía torpe y errático.
-Cuando acabe contigo, iré por esa estúpida asgardiana...-dijo alcanzando a Magik por el cuello. -Le destrozaré el cráneo y esparciré sus restos por tus huesos.
Illyana intentó zafarse, pero él era muy fuerte. Su físico era impresionante y lamentablemente no ese era el fuerte de Magik, pero si la hechicería.
-No te atrevas a llevarme a ese basurero. -dijo Scott en cuanto vio un disco de paso bajo ellos. -Eres una cobarde.
Pero Illyana no le respondió. No, no iban al Limbo. No se arriesgaría a exponer a Leah, pero si necesitaba un espacio más grande para luchar. En cuanto llegaron, Scott se apartó de ella rápidamente.