Disclaimer: Fairy Tail y sus personajes son propiedad de Hiro Mashima, la historia me pertenece.
Advertencia: Durante el relato de la historia se presentan escenas con música la cual es descrita durante la lectura, si gustan, pueden leer mientras escuchan las canciones para que sea más interactivo.
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One In A Million
Capítulo Diez: Open Arms
Camina por los pasillos del apartamento con saña, Natsu Dragneel veía con un montón de broncas desde la casa de Gray y su buen humor se había ido muy lejos. Lo único que tenía en mente era que Lucy abriera la puerta, reclamarla como suya y no permitir que nunca más Hibiki se le acercara. Golpeó la puerta, tocó el timbre, pero nada pasó.
Aprovecha el posible tiempo libre y enciende un cigarrillo sin importar si era zona de fumadores o no, estaba tenso y necesitaba relajarse. Sus demonios lo persiguen, aquellas palabras que le dijo cuando estaban en la ducha golpeaban su cara con fuerza; fue demasiado rígido. ¿Tan difícil era ser honesto y dejar todo por ella?, jamás había tenido que plantearse esas preguntas.
Los minutos transcurrían y nadie parece que va a responder, llama a su teléfono más de siete veces pero el buzón de voz termina colmando su paciencia. Más enojado que antes, se regresa a su departamento con un millón de palabras en la punta de la lengua, arrastrando la cólera.
―¿Dónde demonios te has metido? ―golpea la pared del ascensor para desquitarse.
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Lunes por la mañana, la entrada de Fairy Tail Records está infestada de periodistas hambrientos. Se acercaba la temporada de nuevas ideas para renovar las revistas de chismes y contenidos para programas faranduleros, era hora de trabajar. Lo que más tenía inquietos a los periodistas era el fuerte rumor de que Hibiki Lates y Lucy Heartfilia estaban saliendo tras ver cómo se relacionaban entre ellos en el video que sacaron juntos. En lo que el líder de Trimens se baja de su limusina blanca al menos diez personas con micrófonos, grabadoras y cámaras lo acechan impidiéndole el paso.
―¿Es verdad que tienes una relación con Lu Heart?
―¿Qué dices sobre los rumores que su romance comenzó mientras grababan su último video?
―¿Están saliendo de antes de cantar juntos?
―¿Cuándo se van a casar?
Las preguntas caen una tras otra. Un agobio inesperado pero de gusto para el cantante. Hibiki sonríe como si hubiera ganado un importante premio musical, era su momento y debía hacerlo valer.
―Con Lucy estamos juntos, enamorados y saliendo muy contentos. Ella es muy linda y yo soy un chico afortunado. ―posa para las cámaras que capturan las próximas portadas y se despide dejando a todos locos con la noticia.
Dejando el escándalo atrás entra a la compañía con aires de vencedor, ajusta su costosa corbata y sonríe con malicia.
―Con esto mi fama aumentará mucho más. Lo siento, querida Lucy. ―sin remordimiento y hasta con cinismo avanza hacia su salón.
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―¡Qué decepción!, creí que había criado un hombre, no un cobarde ―Clara Conbolt, madre de Bora y abuela de Romeo le reclama a su hijo por la actual situación―, ¿qué estás esperando para arrebatarle mi nieto a esa…?
El hombre de negocios fue a visitar a su madre en la mañana para comentarle cómo iba todo, aunque jamás esperó que se lo tomara tan mal.
―Tu no entiendes, no es llegar y quitarle a Romeo.
―Tienes todas para ganar, esa mujerzuela perdería un juicio aunque se esforzara.
―Madre, Romeo se quedará con nosotros, te lo garantizo ―dice con maldad―. Le dejé creer a Lucy que tiene el control pero mientras ella vive su mundo de fantasía yo me encargo de arruinar su imagen, ¿has visto las noticias?
―Por supuesto, no paran de hablar del asqueroso pasado de esa mujer.
―Poco a poco iré destruyéndola, haré que se arrepienta de todo lo que me ha hecho y le quitaré a Romeo como el peor de los castigos. Ya verás, pero necesito un poco más de tiempo.
La anciana frunce el ceño, para ella el tiempo no era algo para tomarse a la ligera. Aunque la forma en cómo le hablaba su hijo la termina convenciendo. Clara solo quería lo mejor para Romeo, aunque eso significara hundir a Heartfilia.
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Antes de llegar a su querida compañía esa mañana, Lucy jamás imaginó que en poco tiempo tendría que lidiar con tantas cosas. En lo que el auto se detiene frente a la entrada, la avalancha de periodistas va hacia ella por lo que Elfman decide usar el estacionamiento subterráneo antes de dejar a su jefa.
―Qué extraño, los periodistas siempre quieren saber de mí pero hoy más que nunca parecen muy entusiasmados…―dice con suspicacia.
―Es mejor tomar precauciones, señora.
Elfman la ayuda a bajar del auto cuando ya están seguros y la acompaña hacia la compañía. Caminan sigilosos esperando que ningún periodista loco se haya colado en la empresa.
―¡Esto es grave! ―Levy aparece frente a ellos corriendo como si la siguiera un monstruo. Se detiene agitada y trata de recuperar el aire mientras intenta explicar. ―De-debemos ir a la sala del jefe, ahora mismo.
Fue cuestión de segundos, Loke, Levy, Lucy y el presidente de Fairy Tail Records con su asistente esperaban frente al televisor. Se trataba de una interminable ola de rumores sobre la rubia.
―No puede ser…―fue lo único que la acusada pudo decir.
Hibiki Lates hace su aparición declarando que tenía un romance con ella, lo que les hirvió la sangre a todos.
―Ese maldito, sabía que era una sanguijuela desde un principio. ―Loke apunta a la pantalla imaginándose la cabeza de Lates rodando por el piso. Desde hoy para él era hombre muerto, nadie se metía con su mejor cliente.
―¡Es mentira! ―grita Lucy.
―Lo sabemos amiga…―para contenerla, Levy la abraza.
Pero eso no era todo, los chismes seguían y ahora la conductora del programa farandulero hablaba otra vez sobre el pasado oscuro de Heartfilia. Aunque esta vez era diferente. Los medios insinúan que Lucy ejerció la prostitución a sus quince años asegurando que una fuente muy cercana les dio a conocer la verdad. Los titulares son fuertes y denigrantes.
―¿Quién querría hacerte mal? ―pregunta Erza.
―¿No es obvio? ―Makarov apaga la televisión para evitar que Lucy siguiera escuchando―. Bora es un hombre rencoroso y no dudaría en crear esos rumores de mal gusto para arruinar a quien sea. Ahora, quedándonos aquí no solucionamos nada.
Loke se ajustó las gafas con determinación. ―Tienes razón, Lucy deberá hacer una conferencia de prensa para aclarar todo.
―Pe-pero hoy quedé con Romeo de…
―Lo siento, sé lo importante que es para ti pero debes cuidar también tu carrera. Recuerda que Bora puede quitarte a tu hijo si esos rumores llegan a la corte. ―Loke insiste.
Las palabras de su representante dan frutos. No podía seguir manteniendo esa mala imagen si quería tener a su hijo con ella. Para enfrentar a los paparazis iba a necesitar el apoyo de Loke, Levy y del resto de su equipo. Sin embargo alguien debe cuidar de Romeo.
Aceptando la decisión de Loke, corre hacia la sala de Paradise City con la ilusión de encontrar a su salvador mientras el resto se encarga de preparar la conferencia.
Por suerte la puerta está abierta así que entra sin vergüenza alguna, saluda rápidamente al resto de la banda y va por Natsu a la sala de grabación. El hombre permanece sentado frente al piano buscando una nueva melodía, se ve concentrado.
―Perdón por interrumpir…―la voz de Lucy lo despierta. Se gira hacia ella con asombro como si jamás hubiera esperado que le buscara.
―¿Qué ocurre? ―se levanta alarmado olvidando el enojo que sentía.
―Necesito que me hagas un favor enorme. ―su voz se corta, suficiente para que Natsu accediera.
Se abrazan de forma fugaz como saludo y despedida. Ella le explica todo y el asiente, no podía sentirse más a gusto, quería ser útil para ella en todo sentido.
―Cuenta conmigo.
―Gracias…―Lucy se acercó a él y acarició su mejilla. Natsu observó sus labios y la tentación lo atacó. Se quedaron con sus frentes encontradas unos segundos antes de separarse. No podía seguir ahí, tenía que tomar las riendas de su carrera y salvar a su hijo.
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El reloj marca las cinco de la tarde y las clases acaban, junto con ello empieza la cuidadosa salida de los alumnos de una prestigiosa escuela de Fiore donde solo iban hijos de políticos, empresarios y famosos; Romeo era uno de ellos. El chico sale hablando con un amigo mientras busca a su madre con la mirada, pero el hecho de no verla por ninguna parte lo preocupa.
―¿A quién buscas? ―la conocida y emocionante voz lo deja impactado.
―¡Natsu Dragneel! ―gritan varios de la escuela.
Muchos fanáticos se acercan al músico para pedirle fotos, autógrafos y demás. Tras eso tuvo que pedir ayuda de algunos guardaespaldas ya que firmar fotos no era para lo que venía. Romeo se acerca a él con entusiasmo puesto que el hecho de que el cantante viniera a su escuela era lo mejor que podía pasarle.
―¿Vámonos ya?
―¿A dónde vamos? ―balbucea― Esto. Si me voy si mi mamá ella…
Natsu le guiña el ojo. ―Tranquilo, tenemos el permiso de tu mami para salir.
―¡Genial!
―Anda, súbete al auto y vámonos de esta escuela de niños de papi.
Desde esa tarde, Romeo era aún más popular que antes, no tan solo porque era hijo de la cantante más conocida del país, sino porque era amigo del cantante de rock más ilustre del último tiempo.
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La conferencia de prensa acaba a favor de Heartfilia. La mujer se paró firme frente a una multitud de periodistas y respondió como correspondía, dejando en claro que no tenía ningún tipo de relación con Hibiki Lates y así lo reconfirmaba su representante Loke. Habló sobre su pasado negando que la prostitución fue parte de su antiguo trabajo, todos quedaron convencidos de que ella decía la verdad. Eso se debe a que siempre mantuvo una buena relación con la prensa.
Más calmada llama a Natsu y le pide reunirse con él para que le entregue a Romeo. Al fin se había desecho de esos horribles rumores y podía seguir pensando en la situación con el cantante. Quedaron en verse en la escuela del niño al atardecer. Así fue como se encontraron, Dragneel esperaba en la entrada cuando Lucy se baja de su limusina en compañía de Elfman.
―¡Lo pasé increíble, Natsu es el mejor del mundo! ―exclamó Romeo, extasiado.
El cantante sonríe satisfecho, era un buen niñero.
―Muchas gracias por cuidar de él, estoy en deuda contigo. ―tomó a su hijo de la mano.
―Sabes que yo también lo disfruté, no lo tomes como que te hice un favor.
―¿Podremos jugar otro día? ―insiste el pequeño, jalando a Natsu por la chaqueta de cuero.
Le acaricia su cabeza azul oscura―Claro que sí, cuando quieras.
Desde su lugar, Lucy observa todo con afección. No había algo más enternecedor para ella que alguien quiera a su hijo, aquel factor era imposible de ignorar cuando un chico quiere impresionarla. Verlos a los dos congeniar como nadie era asombroso, ni siquiera Bora era capaz de hacer que Romeo se sintiera feliz. Nuevamente se preguntaba si sus prejuicios eran correctos, aquel hombre de vestimentas oscuras, comportamiento rebelde y voz desgarrada que solo le importaba ir de fiestas tenía un gran corazón y podía verlo.
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Al día siguiente en la oficina de Bora, un hombre vestido de blanco se ubica frente a él para entregarle un sobre con fotografías. El jefe empresario las observa mientras aprieta los dientes, tira las fotos sobre el escritorio y apunta al espía con el dedo.
―Vamos a empezar con la segunda parte del plan. No puedo creer que esa mujer haya dejado que mi hijo salga con ese pandillero de pacotilla ―saca un encendedor y un cigarrillo a causa de los nervios. Deja el tabaco sobre sus labios e inhala―. He sido demasiado paciente pero la situación me ha colmado, le voy a demostrar a Heartfilia de que con Bora nadie juega.
―¿Llevo los nuevos rumores a la prensa, señor?
―Lo más pronto que puedas. Ah, además de eso, encárgate de las pruebas que vamos a necesitar.
―Ya me encargué de eso, durante la ausencia de la señora saqué fotografías y dejé todo listo. ―asiente y se retira con orgullo tras cumplir su tarea.
―Excelente…
Ya con lo poco que le quedaba de cigarro, fuma por última vez y lo aplasta derritiendo la colilla por completo sobre la fotografía donde Natsu, Romeo y Lucy se encuentran en la escuela.
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La mañana del domingo comienza con un bombardeo en televisión acusando a Lucy Heartfilia de tener problemas con el alcohol, lo que amarga por completo el desayuno de la estrella. Recibe llamadas telefónicas de todas partes para darle apoyo pero ella decide no contestar. Sabía que algo así sucedería debido a que cuando regresó junto a Romeo su casa estaba llena de botellas vacías de alcohol y una que otra escondida, tenía claro que todo era obra de su ex marido. Por suerte su hijo seguía dormido y no tenía que escuchar tanta barbaridad.
"Los medios informan que el empresario Bora Conbolt exige la custodia de su hijo de manera urgente argumentando que el pequeño no puede estar a cargo de alguien con alcoholismo. El tribunal informa que ha decidido tomar el caso y pronto empezará un juicio por la tutela"
¡Maldito! ―lanzó su emparedado contra el televisor y la apagó para finalmente contestar el teléfono, tenía una llamada del aludido e iba a contestarle solo para empapelarlo de groserías. ―¿Cómo te atreves a hacerme esto?
―Te lo advertí, ahora tú y tu carrera se hundirán. Ya lo debes saber, te he denunciado por alcohólica y todas las pruebas apuntan a que tengo razón. Así que despídete de Romeo porque no lo verás nunca más. ―le gritó Bora desde la otra línea.
La rubia colgó envuelta en ira, tirándose al suelo con el aparato en mano. Ahora sí que estaba perdida. Corrió a la habitación para despertar a Romeo y comenzar a empacar lo más básico. No tenía otra idea en mente.
Sacó las cosas más relevantes y partió del departamento junto a su hijo, Elfman los esperaba abajo.
―¿A dónde la llevo, señorita?
―A esta dirección, hacia el norte. ―le entrega un papel y sube las cosas rápidamente al auto.
Durante el viaje Lucy envió unos cuantos mensajes y marcó para la única persona que podría ayudarle en este momento. Estaba desesperada y la angustia no podía más con ella.
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Pasada media hora, la artista esperaba junto a su hijo y Elfman afuera de una casa de playa, por seguridad decidieron quedarse en el auto. Luego de aproximadamente veinte minutos el vehículo de Natsu apareció, fueron cuestión de segundos para que Lucy lo estrechara con fuerza. El hecho de verlo le daba una luz de esperanza.
―Vine lo más rápido que pude…―Natsu acaricia su rostro con cuidado, la preocupación en él se hacía notar.
Elfman los ayudó a llevar las cosas a la casa y luego se retira jurando lealtad a su jefa. Por suerte, Romeo no le ve el peso a la situación y solo cree que va a tener un divertido fin de semana en la playa.
―Ve a jugar al cuarto, cariño. ―le pide Lucy para que los deje a solas. El niño se va contento al saber que una consola espera por él.
Se acomodan en el sofá.
―El viejo está cruzando todos los límites, hay que detenerlo. ―apretó los puños.
―Metió un montón de botellas a mi casa, sacó fotografías y las vendió a la prensa, ¿puedes creerlo?
―Quiere hundirte, es un hecho. Pero quédate tranquila, aquí están a salvo y yo no permitiré que nadie les haga daño. ―la abraza permitiendo que ella apoye la cabeza en su pecho.
―Estoy demasiado endeudada contigo…
―Ya tendrás tiempo para pagarme. ―sonríe con perversión, causando que Lucy olvidara por un segundo en todos los problemas que estaba metida.
No podía olvidar cómo acabaron las cosas cuando estaban en su tina. Tenía claro cómo era Natsu y que atarlo era casi absurdo, pero quería creer que era posible.
La atmósfera era tan grata que jamás imaginaron que la puerta comenzaría a rechinar con los fuertes golpes que estaba recibiendo.
―¡Abran la puerta de inmediato! ¡Somos la autoridad! ―la brusca voz masculina hizo que ambos cantantes se pusieran pálidos.
Los habían encontrado. Otra vez Bora dejaba en claro que no se le escapaba nada ni nadie. Una luz fuerte como los rayos de sol alumbrada desde afuera, la casa estaba rodeada de policías y no podía significar nada bueno. Primero sale Natsu para comprobar que sí eran personas autorizadas para llegar de esa forma, tras de él Lucy se asoma con temor.
―Tenemos una orden de llevar al hijo del señor Bora con su madre, Clara Conbolt. ―quien parecía formar parte del comité familiar se presenta frente a ellos mostrando su credencial―. Lamentamos las molestias pero no podemos permitir que el niño permanezca con usted hasta que el juicio por su tutela esté completo.
―¿Juicio? ―para la mala suerte de la rubia, Romeo escuchó todo. El pequeño sale asustado.
―Por sus recientes problemas mediáticos el juez considera que no es seguro que su hijo siga viviendo con usted. Así que si coopera con nosotros le irá mucho mejor. Su hijo estará seguro. Sea consecuente.
El hombre hablaba pacíficamente, a diferencia de cómo había entrado. Sus palabras se oían elocuentes, seguras, como si la diva de Fiore fuera la villana en todo esto. Llegaba a ser absurdo.
Lucy pudo tomar un montón de decisiones, entre ellas burlar a la policía y escapar; ¿pero no era eso lo que había hecho?, conseguir su felicidad parecía un sueño lejano. Miró a Natsu con interrogante como si esperara que él le diera una respuesta firme, asimismo, creía que el chico no era muy amigo de la ley y que consultarlo con él no era conveniente.
―Haz lo que te dicen, Lucy. ―para sorpresa de todo, Natsu daba un consejo cuerdo.
―Pero…
―Escúchame ―dijo serio― ¿Realmente quieres tener a tu hijo?, debes obedecer y dar la mejor impresión posible. Recuerda que Bora mueve cielo mar y tierra para que tengas una mala imagen. Sé que es raro que estas palabras provengan de mí pero deseo tu felicidad más que nadie y lo único que te puedo decir es que actúes como una mujer fuerte e inteligente.
―Odio que tengas razón…―cerró los ojos con fuerza, no quería ver cómo le arrebataban a su hijo.
―Tranquila mamá ―Romeo le da un abrazo para calmarle―. Estaré bien con la abuela, prometo llamarte cuando llegue.
«Debería ser yo quien le asegure que todo va a estar bien. » Toda esta situación le sirvió a Heartfilia para darse cuenta que su hijo ya no era un niño inocente. Sonrió evitando con todas sus fuerzas dejar caer las lágrimas, aprieta sus puños mientras lo ve irse con la policía. Natsu la contiene con un fuerte abrazo.
―Te prometo que tendrás a Romeo de vuelta, lo juro por mi vida.
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Los siguientes días pasaron de ser angustiosos a depresivos para Lucy Heartfilia, todo el mundo reconocía a kilómetros que algo no andaba bien con ella, incluso los medios quienes no paraban de hablar de cómo Jenny Realight le estaba arrebatando su trono mientras ella deambulaba por los pasillos de su compañía pidiendo tiempo para encarar el juicio por su hijo con todo lo que necesitara. Tenía que desmentir un montón de cosas que se habían dicho de ella en ese breve y diabólico tiempo, no sería tema fácil.
Entre reuniones con Makarov, quedaron en que la diva tendría que hacer más colaboraciones para que su música no se apagara, a lo que ella sigue tomándoselo personal e insistiendo que no necesita de terceros para ello.
Con la ayuda de Loke, consiguen un abogado de elite que la asesora lo mejor posible. El hombre de cincuenta años le aconseja buscar pruebas sobre quién dejo las botellas en su apartamento, aunque la respuesta de quien era fuera obvia, necesitaba material para comprobar su inocencia. Fue ahí cuando a Levy se le ocurrió pedir los videos de entradas y salidas a los apartamentos, idea que todos aprobaron. Ese mismo día pidieron hablar urgentemente con la administración para exigir los videos, lo que por suerte o mejor dicho, gracias al dinero no fue tarea difícil.
―¡Lo sabía! ―grita ella mientras observaba a los subordinados de su ex marido ingresar con las botellas vacías.
Loke y el abogado estrechan sus manos con satisfacción.
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El día del arbitraje es anunciado por el teléfono celular de Lucy a las seis de la madrugada. Toma el aparato con nervios y corre a prepararse lo más veloz que puede. Cuando sale del apartamento se encuentra con Natsu esperándola en el pasillo de brazos cruzados y vestido formal, algo extremadamente raro viniendo él.
―No me mires así, he venido a darte mi apoyo.
―Lo siento. Estoy algo sorprendida…
―Haré como que no escuché eso ―extiende su brazo para que ella se ancle―, vamos, si crees que te dejaré sola estás muy equivocada. Lucharemos para que Romeo regrese contigo hasta el último aliento. Ya verás.
Lucy asiente, soportando las ganas de llorar. Tenía que ser fuerte, ya se había desahogado bastante cuando se encerraba en su habitación.
Llegando a la sala toma cada uno su lugar hasta que llega el juez. Bora y Lucy no cruzan ninguna palabra, tan solo comparten miradas llenas de odio y rencor. Durante ello, Natsu apretaba con fuerza la mano de la cantante.
―Tranquila, todo saldrá bien. ―le susurra antes que el juez comience a hablar.
El proceso legal empieza con la presentación del caso a mano de Bora, el demandante, en compañía de su defensor que plantea todas las supuestas razones por las que Heartfilia no puede tener la custodia de su hijo. Muestran las fotografías de las botellas en su casa, las entrevistas donde se habla de su pasado oscuro y fotografías con diferentes citas que la dejan como un mal ejemplo. El juez escucha atentamente.
―¡Objeción! ―exclama el abogado de Lucy, pero quien manda ahí le pide que espere su turno.
La parte de Bora concluye con la traición que ella habría comenzado con Natsu y de la cual, Romeo estaría al tanto.
Siendo el turno de Lucy, los argumentos que van por parte de su defensor tampoco están malos. Este también saca la infidelidad del hombre de negocios y muestra pruebas fotográficas conseguidas por las cámaras de seguridad de la ex mansión de la diva. Entre el bombardeo reluce el agresivo comportamiento de Conbolt.
Cada vez que las acusaciones hacia Bora eran más fuertes, el demandante ponía una expresión furiosa en su rostro. Si sus ojos fueran un misil la contraparte no estaría allí presente.
Se concluye la primera parte. Todos se levantan de sus asientos con desazón. La acusada se retira no sin antes pegarle una mirada de asesina en serie a su ex marido, seguida de Natsu y el resto quienes la apoyaban. Para desesperación de cualquiera, a Bora parecía divertirle la situación.
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Durante la espera el juez manifestó que tendría una pequeña entrevista con Romeo que tenía a todos muy nerviosos. La madre de Bora no cesaba de insultar a Lucy amenazándola que se alejara de su nieto. Dejando de lado la tensión, era momento de regresar a la sala.
Varias personas declararon a favor de Heartfilia, entre ellos su fiel representante Loke y Levy que no dejaron ningún detalle de lado cuando tenían que hablar sobre la gran persona que era la acusada, sin importar todas las incómodas preguntas que el abogado de Conbolt les hacía. Por la contraparte, Clara disparó con todo en contra de su ex nuera, quería hundirla y no se rendiría hasta conseguirlo. La mujer se refirió al pasado oscuro y cómo prácticamente Bora compró a Lucy a sus padres como si fuera una dama de compañía, situación que clavó muy hondo en el pecho de la cantante, pues le traía oscuros recuerdos.
El juez interrumpe dando a entender que la decisión estaba tomada y era evidente, toma el martillo con determinación.
―Siendo ilustradas ambas partes y luego de conversar con el menor, he llegado a un veredicto.
Bora sonríe.
―¡Espere! ―grita una voz femenina desde la puerta, por su respiración agitada se puede ver lo cansada que está y cómo debió haber corrido.
―¿Jenny? ―los aires de ganador fueron cortos para el hombre de negocios, que no se veía tan a gusto con la presencia de su amante.
―Así es, yo también quiero declarar. ―avanzó hacia el frente del juez ignorando a todos.
―¿Qué planea hacer? ―le susurra Lucy a su abogado.
El juez rasca su cabeza, desconcertado.
―Bueno, supongo que puede declarar aunque mi decisión está tomada.
―Pues ahora pensará diferente ―Jenny respira profundo―. Bora Conbolt y yo fuimos amantes mientras él estuvo casado con Lucy Heartfilia. Me prometió un millón de veces que la dejaría y que no le importaba nada, ni siquiera abandonar al pequeño ―admite sin escrúpulos―. Yo me enamoré de este hombre y él solo jugaba conmigo, en verdad, jugó con todas ya que no era la única con la que él se acostaba en todo este tiempo. Así fui agarrando más rencor y durante mi búsqueda de venganza encontré estos papeles en sus archivos más ocultos ―muestra flujos de caja y otros métodos financieros que ponen a Bora de todos los colores―. ¡Este hombre es un farsante!
Todos se quedan boquiabiertos.
El juez le exige que le acerque los papeles para analizarlos mejor. No cabían dudas, Bora estaba metido en negocios de mal trigo. Un hombre así no era ejemplo para tener la tutela de Romeo.
―Eso no es todo ―interrumpe el abogado de Heartfilia―. Necesito que muestren este video para que la verdad salga a la luz. ―le entrega un disco a uno de los guardias luego de la aprobación de la autoridad.
En lo que encienden uno de los reflectores Bora se levanta exasperado y jala a Jenny del brazo. ―Acabas de cavar tu propia tumba, te voy a destruir maldita zorra.
―Tras las rejas no puedes hacer nada, viejo asqueroso. Te arrepentirás por jugar con nosotras.
―No puedo creer todo esto…―Lucy se agarra la cabeza, impactada.
El video empieza con los trabajadores de Bora, recorren los pasillos del edificio con bolsas oscuras hasta entrar al apartamento. Ahí van dejando botellas de alcohol en diferentes lados, unas vacías y otras a medias. Se oye una leve charla donde se menciona el apellido del demandante que lo deja bajo tierra. Estaba perdido.
―Es evidente que las cosas han cambiado luego de ver y oír todo esto ―aclara el Juez―. Lamento las molestias a la acusada y dejo este juicio a su favor. El señor Conbolt no es una imagen positiva para su hijo y desde hoy comenzará una investigación sobre el caso de fraude dentro de su empresa. ―golpea con el martillo.
―¡Malditos todos! ¡Me las van a pagar! ―Bora comenzó a gritarle a todos, se transforma en un monstruo sediento de sangre lanzando cosas y mostrando su verdadera cara. Entre tres guardias se lo llevan y la audiencia aplaude.
Natsu corre hacia Lucy y la abraza con fuerza. ―¿Qué te dije? ¡Has ganado! ―la medio levanta en lo que le da un beso en la mejilla.
―Me siento demasiado feliz…―comenzó a llorar.
―Te lo mereces. ―Loke colocó una mano sobre su rubia cabeza.
La eterna angustia culmina con el abrazo de Romeo y su madre, conmocionados por todo lo que han tenido que pasar para que al fin sus miedos acabaran. Bora estaba entre la espada y la pared por lo que hacer algo sería completamente estúpido. Los cercanos aplaudieron y los periodistas infiltrados tomaron información de todo tipo, la prensa estallaría.
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Los primeros rayos de sol mañaneros abrazan con cariño la piel de Lucy que brilla como nunca tras una gloriosa victoria judicial. Se levanta sonriente y deja a su amado hijo en la escuela para ir a trabajar, luego de la tormenta tenía que plantearse las canciones que tendría que cantar en los premios Happy. En lo que llega a la compañía Fairy Tail Records ignora a la prensa gracias a su guardaespaldas e ingresa absolutamente calmada.
―¡Lucy! ―sin dar explicaciones Levy la toma de la mano y le exige que le acompañe sin dar más detalles.
Avanzan trotando hasta llegar a la sala de grabaciones de Paradise City. Todo estaba oscuro y fue aclarándose en lo que ellas se acercaban. Gajeel, Gray, Jellal y Natsu se encontraban en sus posiciones para comenzar a cantar.
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Se escucha: Open Arms – Journey
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Lucy se quedó impactada, escuchando atentamente. De fondo notó a los espectadores, entre ellos, Loke, Makarov, Erza, entre otros. Jellal tocaba el piano con un sentimiento único y fue lo que comenzó todo.
La letra era tan pura, sincera y abierta como si se entregara por completo a ella. Cada verso es más profundo, su pecho recibe calor y se estremece. Es inevitable para ella sonreír y llorar al mismo tiempo. La canción era hermosa, podía decir todos los pensamientos que tenía Natsu frente a Lucy sin guardarse nada. Él más que cualquiera fue un apoyo gigante en los peores momentos, jamás lo olvidaría.
El contacto visual entre ellos nunca acabó, él le hablaba directamente a los ojos como si le pidiera perdón por todas las veces que la hizo sentir mal, como si quisiera que nunca más se alejara de su lado. Lucy aguanta las ganas de correr y lanzarse a sus brazos para no arruinar la canción. Las remembranzas coloreaban su mente, su primera vez juntos, la primera vez que se vieron, todo pasaba como una película.
De momento que la canción termina el salón se llena de aplausos.
―Este es mi regalo por ser la mujer más fuerte que he conocido ―anuncia él, disimulando lo agitado―. Esta canción es tuya, te pertenece absolutamente. Espero que la aceptes.
―¡Es hermosa! ―sin poder aguantar más Lucy lo aprieta con todas sus fuerzas. ―Muchas gracias…―besa su mejilla dejando al muchacho un tanto decepcionado.
―Oye, ¿y el beso? ―se mete Gajeel―. Este idiota estuvo días y noches componiéndote esta canción para que le des algo como eso… ―manifiesta defendiendo a su amigo con un toque de humor.
―Es verdad, el pobre no durmió pensando en ti Lucy. ―agrega Gray y Jellal asiente de ojos cerrados.
Natsu se pone como un arcoíris.
―¡Cállense! ―exclama con vergüenza cuando el que termina siendo silenciado es él gracias al esperado beso de Lucy que lo deja perplejo y muy contento.
―Me alegro que ahora mis clientes se lleven bien. ―comenta Loke con una sonrisa positiva.
―Yo diría que se llevan más que bien…―para terminar con la pequeña reunión, le susurra Levy al oído. Los chicos necesitaban estar…a solas.
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Cuando se retira el resto de la sala se quedan mirando como si esperaran quien habla primero. Los nervios les jugaban en contra en instancias como esas. Ninguno de los dos había entendido lo que era el amor puro hacia otra persona, estaban aprendiendo como dos niños entrando en adolescencia. Sus manos se unen como parte de un reflejo y se acarician mutuamente.
―Así que…acabamos de reconocer todo. ―recalca Natsu sin mostrar ninguna pizca de arrepentimiento.
―Aún no lo sabe todo el mundo ―sonríe con maldad―. Las putitas de turno también deben enterarse y darse cuenta ―coloca sus brazos sobre los hombros de él―…que este hombre ya tiene dueña.
―Me encanta cuando te pones en plan de sádica…
―¿Solo te encanta? ―le susurra al oído esperando otros resultados, jugueteando con su oreja, desesperada por que él tomara las riendas.
―Acabas de prender un incendio…
No pregunta, actúa. La lleva en sus brazos para dejarla sobre el piano e inmiscuirse entre sus piernas para que ella sintiera lo que ha denotado. Sus bocas chocaban formando un cataclismo de sabor y humedad, Natsu repasa su lengua por su labio y baja con urgencia a su clavícula marcando todo hasta el comienzo de sus amados pechos, su parte favorita. Con tan solo imaginar que sus pezones rosas se encuentran endurecidos bajo la gruesa tela de su vestido lo ponen como un cavernícola. La observa tan fijo, suplicándole permiso.
―Quítamelo todo…―acepta ella.
El vestido, las medias y la ropa interior caen al piso casi al mismo tiempo. Natsu desabrocha su pantalón y lo baja como un experto para quedar en condiciones similares. Mientras succiona uno de sus pechos ella le va arrebatando la camisa para sentir su piel.
―Ah. Extrañé tanto todo esto. ―Lucy aprovecha de tener ambas manos libres y baja una hacia el miembro de Natsu para ponerlo más duro de lo que ya estaba; lo mueve de abajo hacia arriba con movimientos dobles o simples una y otra vez.
―Vas a hacer que me vaya si sigues así…―logra decir entre respiraciones agitadas.
En respuesta a lo que recibe él no quiere quedarse atrás y ataca la entrepierna femenina colocando uno de sus dedos directamente sobre el clítoris y lo mueve con gran rapidez.
―Mal-di-ción…―ella luce contenta, se relame los labios. Moría porque él hiciera eso, pero tenía otras cosas en mente. Le detiene la mano y le pide que la deje levantarse, entre la excitación el accede. ―¿Recuerdas cuando lo hicimos así? ―se pone de espaldas y aferra sus brazos al piano.
Se queda ahí entregándose frente al hombre muerto de hambre.
Natsu la sujeta de los muslos e ingresa como si fuera su propia casa, prácticamente lo era. Va de lo despacio pero con impulso, sube sus manos hacia sus pechos para sujetarse y muerde la oreja de la rubia. El ritmo toma aceleración junto a sus respiraciones. Él lo implanta cada vez más rápido y constante.
―¡No te detengas! ―exige ella sintiendo más que cosquillas ahí abajo. Si la situación seguía así era más que seguro que tendría un orgasmo de aquellos.
En acto de arrebato, Natsu la hace girarse para quedar frente a él, quería verla a los ojos y besarla, eso era hacer el amor para el músico. Aumenta la velocidad de sus embestidas como asimismo ataca su boca con fuerza para que no grite tan fuerte. Lucy aprieta los párpados y se mentaliza para no armar un escándalo cuando su cuerpo le pedía lo contrario.
Finalmente, ambos llegan a la cumbre del trance, apoyándose mutuamente para no caer al piso.
―Tengo una pregunta estúpida. ―acabando con toda la pasión del momento, Lucy decide hablar mientras se viste.
Natsu ahoga una carcajada y asiente. ―No hay preguntas estúpidas, si no estúpidos que no preguntan.
―¿Eso fue para mí? ―alca la ceja, suspicaz.
―¡Claro que no! ―se ríe―, solo pregúntame.
―En este preciso momento, hoy, en este universo, ¿qué se supone que somos?
El cantante se pone serio, era primera vez en su vida que tenía que plantearse una pregunta como esa. Jamás tuvo que ponerle etiqueta a las cosas que tenía con las mujeres, sin embargo era evidente que este caso era diferente, muy diferente. Ella lo observa sin pestañear, atenta a lo que va a responder, no tenía que cagarla por nada en el mundo o todo se derrumbaría, otra vez.
―Estoy a punto de tener una transición de chico rebelde, drogadicto, alcohólico "rompe guitarras" ―cita a la rubia― a un chico que ha sentado cabeza y en este preciso instante quiere hacerte una petición, más bien, te lo voy a exigir.
Ella sonríe, especialmente cuando escuchó sus propias palabras salir de la boca del muchacho.
―Sé mía, sé mi novia, te exijo que te quedes a mi lado por siempre. Necesito verte todos los días, porque me he enamorado y si pasa un solo día sin ti romperé todas las guitarras del planeta. No querrás eso, ¿o sí?
Entre risas, Lucy le da un pequeño beso. ―Con tal de que no rompas más guitarras, seré tuya por siempre…
Continuará…
Estimados lectores, estamos acercándonos al final de este fanfic y también dando inicio a otra de mis locas ideas que se llama "Todo sea por las nupcias", es un Nalu así que si les gusta esta historia así como les gustó New Life de seguro la nueva no será la excepción (eso creo XD), los invito a leerla, la acabo de publicar :3
¡Gracias por sus reviews! les respondí a todos como corresponde por PM a excepción de los Guest, para ellos un abrazote y muchas gracias.
Kaya.
