Notas del autor: Hola a todos queridos lectores, para no tener que aclararlo en todos los capítulos lo que está escrito en tercera persona son los hechos que están ocurriendo en el circo en el "presente" mientras que lo que está narrado por Luka es lo que está escribiendo ella en su "carta" sé que es bastante obvio pero por si acaso :)

Luka despertó en su celda, el dolor era inaguantable, era incapaz de fijar la mirada en un punto. Todo daba vueltas. Aun así, sacó sus utensilios y comenzó a escribir con letra borrosa y vacilante. Aun si se sentía sin fuerzas debía continuar, era su deber, se lo debía a sí misma y a Gumi, estuviera donde estuviese.

-3-

Poco después de aquella hermosa noche en la que Gumi y yo compartimos nuestro primer beso, al que siguieron muchos otros, mi vida se volvió nuevamente del revés.

La luna menguante estaba en lo alto del cielo y por extraño que parezca, cuando llegué a la orilla, Gumi ya estaba esperándome. Me recibió con una sonrisa radiante y de un abrazo nos tiró a ambas río.

-¡Lukaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Mi hermano ha vuelto!- Gumi había caído encima de mí y estaba sujetando mis muñecas contra el suelo. Podría ser algo increíblemente romántico (y no voy a negar que en un futuro esa misma postura, en otras circunstancias, me resultaría realmente sugerente y tendría un resultado mucho más placentero) pero el hecho de que mi cabeza hubiese quedado bajo el agua y me estuviese ahogando no tenía nada de agradable. Finalmente, se dio cuenta y soltó mis muñecas permitiéndome respirar de una vez por todas.

-¿Gumi… pretendes matarme?- Ella me miró con cara de culpabilidad y susurró un inaudible "Perdón".- Ay… bueno ¿Cuál de tus hermanos?

-¡Mi hermano mayor! El primogénito, como dice mi madre. Mi padre era mercader, hace algunos años decidió dejarlo ya que según él "está demasiado mayor para esas caminatas" y mi hermano ha continuado con el negocio familiar como es tradición…

-Solo una pregunta Gumi… ¿Cuántos hermanos sois?

-Espera…déjame pensar...doce… creo…bueno otros dos están en camino…así que en un par de meses más seremos… ¡Catorce hermanos, si!- Quedé totalmente sorprendida. Sabía que la familia de Gumi era numerosa pero nunca habría podido imaginar que tanto. Me sonreí a mí misma, sus padres tendrían que tener mucha paciencia para aguantar a otros trece como Gumi. Yo siempre había sido hija única y la envidiaba. Sé que su relación no era perfecta… pero en su familia todos parecían necesitarse y quererse unos a otros.- ¿Sabes Luka? Mi hermano mayor no puede llevar solo los negocios y le ha pedido a mi hermana, la mayor, la del panadero, que le acompañe en su próximo viaje, pero mi hermana se va a casar pronto así que…como ella no puede…Me lo ha pedido a mí.-Concluyó con una enorme sonrisa.

-Entonces… ¿Vas a irte?-Sabia a donde iba a llevar esta conversación, no estaba dispuesta dejarla ir, ahora quizá suene muy egoísta pero por un momento había llegado a creer que Gumi me pertenecía solo a mí, que estaría siempre a mi lado como mi apoyo moral en el infierno que era mi vida.

-¡Claro que sí! ¡Al fin podre marchar de este pequeño y aburrido pueblo y conocer mundo!- Escondí el rostro bajo mi cabello para ocultar mis sollozos. La pequeña llama de esperanza que Gumi había prendido en mi corazón, comenzaba a apagarse.- ¿Y sabes que es lo mejor, Luka?-Negué con la cabeza, no quería mirarla a los ojos, no quería que me viese llorar, no quería destruir sus esperanzas, su sonrisa. Acababa de descubrir que ella tenía grandes sueños, sueños que no incluirían a un monstruo, un monstruo cuyo único sueño era Gumi.-Lo mejor es que le voy a convencer para que vengas conmigo.

-¿E…en se…rio?-Conseguí articular entre hipidos.

-Claro que si, tontita. ¿Creías que te iba a dejar sola?

Lentamente apartó mi cabello y tomó mi rostro entre sus cálidas manos. Besó mis lágrimas y luego mis labios.

Gumi sabía a sal, a esperanza y a futuro.

Lentamente, salimos del agua y nos tumbamos a orillas del río, dejando secar nuestros cuerpos a la luz de las estrellas en aquella noche de primavera. Cansada, me recosté sobre su pecho que había empezado a volverse mullido con el paso de los años. Gumi besó mi cabello. Alcé la cabeza para encontrarme con su mirada, era tan dulce… y allí, en el fondo de sus verdes orbes encontré algo que jamás había visto en unos ojos, pero que, aunque yo no fuese aun consciente, reflejaban los míos.

Algo a lo que en unos años le daríamos el nombre de "Amor".