Capitulo 10: Wedding planer.
–Kagome y yo nos casaremos en cuatro meses. – Dijo Inuyasha sosteniendo la mano de su prometida, enseñando el anillo de compromiso que llevaba orgullosa.
El anillo era realmente hermoso, era un diamante blanco en forma de rosa con pequeñas incrustaciones de piedras semipreciosas de color rosa pálido. Estaba sujetado a un cintillo de oro que reposaba de forma muy delicada en su mano derecha.
Todos los reunidos allí, el sr. y la sra. Taisho, Seshomaru, Rin, Sango, Miroku, Kouga, Ayame y por último los padres de Kagome, quedaron gratamente sorprendidos con la noticia.
Inuyasha y Kagome habían organizado una cena en restaurante muy sofisticado para largar la bomba, y habían decido invitar a sus más allegados.
En el instante en el que dieron la noticia, todas las mujeres se pusieron de pie y felicitaron a la joven, mientras que la hacían a un lado para atosigarla con miles de preguntas como:
– ¿Cómo será tu vestido? –
– ¿Dónde se casarán? –
– ¿Quiénes serán tus damas de honor? –
– ¿Cuándo lo decidieron? –
– ¿Cómo te lo propuso? –
– ¿Qué tipo de boda te gustaría? –
– ¿Dónde vivirán? –
–Por favor señoras, no puedo contestar todas sus preguntas a la vez, no se como será mi vestido, aunque tengo una idea de lo que quiero. Tampoco se dónde nos casaremos, eso deberíamos decidirlo con Inuyasha. Mis damas de honor serán mis mejores amigas, con eso me refiero a ustedes Sango, Rin y Ayame. –Ante este último comentario las damas solteras comenzaron a pegar saltitos de la alegría y a abrazar a Kagome por la noticia. – Chicas yo también las quiero, pero no puedo respirar. –
–Si es verdad deberíamos dejarla respirar, porque si se muere no tendremos boda. –Dijo Sango con malicia. –
–Bien pero ahora sigue contestando las preguntas. –La insto Izayoi.
–Si claro ¿Dónde me había quedado? –Pensó unos instantes –Oh si ya lo recuerdo. Lo decidimos la noche antes de regresar, Inuyasha me propuso matrimonio en la casa de campo. –
– ¡Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh hhh! –se escucho una exclamación a coro por parte de las damas ante la historia de amor de la querida Kagome. Todos los caballeros acompañantes les quedaron mirando con desconcierto.
–En fin, me preparó una cena sorpresa y allí me dijo que me amaba y que quería proponerme matrimonio como era debido. –
– ¿Les estas contando de mis hazañas querida? –preguntó un cariñoso Inuyasha mientras tomaba por la cintura a su prometida. Un sonrojo se formo inmediatamente en las mejillas de la joven que todavía no estaba acostumbrada a estas nuevas atribuciones que se tomaba el joven, para con ella.
–Inuyasha no ves que estamos tratando temas importantes, se que es tu novia pero necesitamos arreglar cuestiones importantes, así que ve tú con los demás caballeros. –Dijo Izayoi poniendo sus brazos en jarras.
–Auch. Que tu madre se deshaga de ti es realmente triste –dijo con dolor fingido en el oído de Kagome. –Vendré por ti luego dulzura. –acto seguido beso su mejilla y se fue a sentar con los demás caballeros.
Las mujeres también se acomodaron con un nuevo orden en la mesa, estaban todas las damas juntas de un lado, cuchicheando sobre la boda. Y en el otro extremo se encontraban los hombres discutiendo sobre el futuro inminente de la pareja, dejando a más de uno con la idea de también formar su familia pronto.
Cuando la cena finalizo cada uno se dirigió a su respectivo hogar. Los padres de Kagome se irían de viaje inmediatamente asique la dejaron en la casa de los Taisho, estarían de vuelta para la boda de su adorada hija.
Pasaron tres semanas desde el viaje de Inuyasha y Kagome y ese día tendrían la primera cita con la wedding planer más famosa del mundo. Ella llegaría a la mansión a eso de las tres de la tarde y faltando dos horas para la cita, Sango llego de improvisto a visitar a Kagome, quien estaba almorzando junto con Rin en el patio.
En cuanto las jóvenes la vieron notaron algo extraño en la muchacha de pelo castaño, se veía muy pálida y más delgada. De inmediato se acercaron a Sango preocupadas.
¿Sango, que te ocurre? Te ves muy mal. –Dijo Kagome preocupada.
Si Sango, dinos si podemos ayudarte en algo. – y acto seguido Sango se hecho a llorar.
¡Oh niñas, estoy en problemas! –
Sango dime que sucede, me estas preocupando realmente. –Kagome estaba ya muy nerviosa por la congoja de su amiga.
Es que… es que yo… yo –sus nervios no la dejaban armar una frase completa– estoy embarazada. –dijo y se tapo la cara avergonzada.
Sango –dijeron al unísono Kagome y Rin –. Pero ¿Quién? –dijo esta vez Rin.
Mi…Miroku. Cuando Inuyasha y tu se fueron a ese viaje, el me invito a una cita y luego a conocer su casa y allí las cosas se fueron de nuestras manos. Pero yo no sabía que él no se había cuidado. Y ahora, ahora estoy embarazada, ¿Qué le diré a Kouga? Me matara. Y luego lo matara a Miroku. ¿Y Miroku? No sé como decírselo tengo mucho miedo. – ambas jóvenes miraban con mucho dolor a su amiga.
¡Oh cariño! Lamento tanto que estés pasando por esto, pero un niño siempre es una bendición, nosotras te ayudaremos en todo lo que tú necesites y si quieres te acompañaremos a hablar con Miroku. –dijo Kagome mientras la abrazaba.
Así es Sango, sabes que puedes contar con nosotras siempre que lo necesites, estaremos aquí para ti. – dijo Rin al momento que se unía al abrazo con sus amigas.
Tengo una sugerencia, Inuyasha vendrá en unos momentos, ¿quieres que le diga que traiga a Miroku así hablan? –pregunto insegura Kagome, pero con la intención de ayudar a su amiga.
Creo…creo que estaría bien. Si amiga, por favor ¿puedes decirle que venga? Le diré todo ahora y ya veremos. –los restos de su llanto todavía podían sentirse en su voz.
Kagome llamo a Inuyasha y le dijo que trajera a Miroku junto con él, el muchacho no pregunto y solo obedeció. Pasaron el rato en silencio las muchachas, ya que no querían atosigarla con preguntas. En cuanto aparecieron Inuyasha y Miroku el clima se puso algo tenso, todos se saludaron y Kagome, Rin e Inuyasha se retiraron del lugar para dejar a los jóvenes que conversaran tranquilos.
A grandes rasgos Kagome le conto lo que había sucedido a su prometido, una vez que Rin se retiro del lugar el hablo.
– Diablos, Miroku se paso, esta vez sí se paso, será mejor que acepte sus responsabilidades o lo matare. Kagome lamento mucho esto, de veras. –dijo un poco avergonzado por su amigo.
–Cariño no tienes que disculparte conmigo, yo solo espero que el no la deje abandonada, Sango no podría soportarlo, creo que siente algo por él. –
Dejaron su charla inconclusa ya que el anuncio de que la wedding planer había llegado hizo que se fueran a encontrar con ella.
–Buenas tardes, mi nombre es Julie Anderson. – dijo ofreciendo su mano a Kagome y luego a Inuyasha.
Era una mujer de unos cincuenta años aproximadamente, tenía su cabello rubio y vestía elegantemente. Era de Inglaterra pero hablaba en un perfecto japonés.
–Mucho gusto, mi nombre es Inuyasha y ella es mi prometida Kagome. Es un placer Sra. Anderson. –dijo mientras sostenía su mano lo cordialmente necesario.
–El placer es mío, y por favor llámenme Julie. –
–De acuerdo Julie, ¿Por qué no pasamos a la sala? –dijo esta vez Kagome.
Una vez en la sala empezaron a contarle que era lo que querían y lo que esperaban, tenían bien decido que era lo que deseaban y eso ayudo mucho. Al cabo de una hora y media, Julie se fue con una idea muy clara de lo que harían.
La boda se celebraría en cuatro meses, en un salón muy prestigioso, invitarían a familiares, amigos cercanos, amigos no tan cercanos, socios, inversores y mucha gente influyente en el medio.
Inuyasha también se retiro de su hogar para seguir trabajando.
Kagome tenía muchas ganas de saber qué es lo que había pasado entre Sango y Miroku así que sigilosamente se dirigió hasta el patio, lugar donde los había dejado la ultima vez, y se encontró con una Sango pensativa mirando al horizonte. Se acerco a su amigo y la abrazo desde atrás.
–No importa lo que pase, tu y yo estaremos siempre juntas apoyándonos, seré lo que necesites, tu amiga, tu hermana, el padre de tu bebe, lo que tú quieras, jamás me separare de tu lado. Te amo amiga. –las palabras de Kagome hacían que silenciosas lagrimas cayeran de los ojos de la pobre Sango.
–Kagome no sabes lo bien que me hacen tus palabras. –se dio la vuelta para mirar mejor a su amiga y continuo– Miroku quedo en shock, casi no hablaba y se puso blanco como un papel, no sé qué es lo que voy a hacer, no sé cómo se lo diré a Kouga, lo matara, Kagome lo matara. Yo lo conozco, se cegara y querrá asesinarlo. No puede matar al padre de mi bebe. –
–Shh… tranquilízate Sango, esto no te hace bien a ti ni al bebe. Te prometo que nada pasara, Inuyasha estará ahí para ayudarlo a Miroku, como yo lo estaré para ti. Iré contigo a decirle a Kouga, no te dejare sola. –
¿Harías eso por mí? – dijo Sango mirándola algo sorprendida.
Eso y mucho más. –
Juntas se dirigieron al departamento que habían rentado los hermanos.
Luego del cálido recibimiento por parte de Kouga, las jóvenes se dispusieron a contar lo sucedido.
El ataque de furia que sucedió al estado de shock de Kouga fue abrumador, dejo a ambas muchachas asustadas.
¡Sango! ¿Cómo pudiste ser tan estúpida como para dejarte embarazar por ese canalla? ¿Por qué? Es que no lo entiendo. ¿En qué diablos estabas pensando? ¿Qué haremos ahora? Te ha deshonrado y será mejor que tome las decisiones concernientes a este tema y que no se quiera desentender, porque juro que lo matare, lo juro. –
Ambas muchachas quedaron en silencio por el arranque de ira del joven.
Al fin y al cabo todo había salido bien, solo tendrían que esperar por Miroku, pero Kagome tenía un buen presentimiento con respecto a él, se notaba que la quería.
Hola a todo el mundo, espero que disfruten el nuevo capítulo, les agradezco por los comentarios.
Pido disculpas por los errores de ortografía desde ya. Muchas gracias y nos leemos la próxima
