Desde su último encuentro (mejor dicho, pelea) Sasuke y Sasuke apenas habían intercambiado palabras; aún cuando durante las clases estaban uno al lado del otro, no se miraban, y durante el trabajo no era diferente. No había una razón concreta, al menos no eran conscientes de si existía alguna, así que se justificaban pensando que ninguno de los dos tenía ganas de hablar con el otro más de lo estrictamente necesario.

Todo había empezado ese día, cuando Sasuke había impedido que Sakura se encontrara con Sai después de la escuela. "Supongo que esa es tu manera de demostrar afecto" había dicho ella burlándose del azabache; aquellas palabras habían resonado durante mucho tiempo en la cabeza del chico.

— "¿Quién se cree esa idiota?..." — pensaba el azabache mientras la clase de matemáticas se desarrollaba frente a él. Observó de reojo a la chica, ella contemplaba la ventana, sumida en sus propios pensamientos, a él le provoco sacarle un pequeño susto, pero se detuvo antes de hacer nada.

— "Hace mucho que no hablo con Sasuke más que por trabajo…" — pensaba Sakura perdida en el paisaje fuera de la ventana — "No es que antes habláramos demasiado pero…es extraño…¿Estará enojado?...No, debe ser capricho suyo. Él es como una mascota salvaje, no es fácil de amaestrar."

Aquella idea le resultó tan divertida que no pudo evitar esbozar una leve sonrisa mientras regresaba su vista al cuaderno. Aquel gesto fue percibido por Sasuke, a quien esa pequeña sonrisa, de alguna forma, le resultó inquietante.

Como todos los días Sakura se dirigió a su trabajo al salir de clases, se despidió de sus amigas y abordó el autobús, luego hizo la caminata de todos los días desde la parada hasta su trabajo, entró en la tienda, saludó a Sasori y se dirigió al la oficina para dejar su mochila.

En cuanto abrió la puerta se encontró con una visión que jamás imaginó, ahí frente a ella, estaba el azabache sin camisa. Sakura no pudo esconder su asombro ante tal visión, después de todo el cuerpo de Sasuke estaba mucho mejor trabajado de lo que ella jamás hubiera pensado, sus pectorales estaban bien marcados y su abdomen tenía lo que comúnmente se llamaba "six pack"*.

Por su parte Sasuke, quien se había impresionado al ver entrar a Sakura recobró el sentido al notar el silencio de la chica. La observó un instante, y se dio cuenta de que ella estaba absorta recorriendo su torso con los ojos, la idea le causó gracia y decidió sacar ventaja de aquella situación.

— ¿Qué? ¿Te gusta lo que ves? — dijo él con una sonrisa burlona volteándose por completo hacia Sakura.

— … — Sakura seguía muda, observó los ojos del azabache, le mostraban una enorme confianza y superioridad.— Claro, ¿Qué chica no disfruta de un chico semi-desnudo? — dijo ella con voz fría, luchando con su rostro para no sonrojarse.

— Por favor rata de biblioteca, casi me comes con la mirada — dijo él cruzándose de brazos y rodando los ojos.

— Cree lo que quieras — Sakura abrió su casillero y se alegró de que la puerta se interpusiera entre ella y el azabache, al menos ahora tendría unos segundos para calmarse.

— ¿Estás jugando conmigo? — dijo Sasuke en tono molesto.

— Como dije antes, cree lo que quieras, no me importa — contesto ella con voz monótona.

— ¡Tsk! Fenómeno — exclamó Sasuke chasqueando la lengua y poniéndose una nueva camisa pasó al lado de Sakura rumbo a la puerta, antes de salir susurró burlonamente — Al menos deberías admitir que te emocionaste al verme sin camisa…

Y dicho eso el azabache salió de la oficina. Sakura, cuyo corazón latía a mil por hora soltó un largo suspiro, si bien aquella visión no había pasado desapercibida por ella, no era solo el cuerpo de Sasuke lo que la ponía en aquel estado, era su actitud tan arrogante la que hacía que su corazón latiera con furia en su pecho.

En su interior albergaba la idea de que él solo era difícil de tratar, pero nunca imaginó que tan difícil podría llegar a ser el convivir con él. Suspiró un par de veces más y decidió calmarse, no iba a dejar que aquella visión perturbara su tarde de trabajo, y sobre todo no iba a mostrarle a Sasuke lo mucho que la había afectado aquella situación.

Por el resto de la tarde, Sakura evitó en extremo el contacto visual con Sasuke, se mantuvo ocupada todo el tiempo y no intercambiaron palabras salvo cuando alguna tarea en conjunto se los exigía; todo era como en los días anteriores, salvo que Sakura estaba luchando con la mirada insistente del azabache, que aprovechaba cualquier oportunidad para observarla fijamente.

— "Una hora más Sakura, solo una hora más y podrás irte a casa…" — se dijo a sí misma mientras se agachaba para acomodar unos libros.

La campana de la puerta sonó, señal de que había llegado un nuevo cliente, Sasori saludó con un caluroso "Bienvenido, ¿Puedo ayudarle?" pero no hubo respuesta de la persona que recién llegaba, al menos, no una que resultara audible para Sakura.

Siguió acomodando las novelas en el estante, escuchó unos pasos aproximándose pero decidió ignorarlos, no tenía ganas de ser amable con los clientes, así que antes de que los pasos llegaran a ella se puso de pie dispuesta a marcharse. Sin embargo, no pudo mover ni un músculo al ver a quien pertenecían los pasos que había escuchado.

— ¿Sakura? — preguntó el ojinegro con visible asombro.

— ¡Sai!, hola... — dijo ella intentando sonreír.

— ¿Qué haces aquí? — el chico no salía del asombro de aquel encuentro.

— Trabajo aquí — respondió ella.

Mientras esta reunión tenía lugar en la tienda, Sasuke se encontraba sacando algunas cajas de la bodega, sin embargo su mente no estaba concentrada en sus deberes, el azabache seguía pensando en las palabras de Sakura, ella daba por sentado que él sentía alguna especie de afecto por ella, cosa que, según sus cavilaciones estaba lejos de ser cierta y además estaba su actitud arrogante de hace unos momentos, ella parecía ser del tipo de personas que gustan de ocultar lo que sienten de verdad. Movió una caja y se dio cuenta de que ésta en comparación a las demás no pesaba, la abrió y encontró que solo contenía un libro, era al parecer una edición vieja y dañada de la novela que tanto había emocionado a Sakura unos días atrás.

— "Esto debe llevar siglos aquí, no creo que Sasori lo quiera…" — su siguiente pensamiento fue llevarle el libro a Sasori y proponerle que se lo obsequiara a Sakura, pero desechó la idea con enojo, estaba pensando demasiado en esa rata de biblioteca.

Salió de la bodega rumbo al mostrador con el libro en la mano, se lo mostraría a Sasori, preguntaría que hacer con él y no diría nada más. Tomó un atajo entre los estantes de libros y antes de cruzar hacia el pasillo de la sección "Novelas" unas voces familiares le hicieron pararse en seco.

— Yo también creía que la poesía servía para alimentar el amor — dijo la inconfundible voz de Sai

— Un amor sólido tal vez, pero si no es más que una ligera inclinación, un mal soneto lo mataría en el acto — contestó Sakura con voz juguetona

— En vano he luchado, no quiero hacerlo más. Mis sentimientos no pueden contenerse. Permítame usted que le manifieste cuan ardientemente la admiro…y la amo… — dijo Sai con una voz que sonaba como un susurro lleno de emoción.

Silencio, ni una palabra fue expresada por la chica, esta interminable pausa hizo que Sasuke se sobresaltara, estaba a punto de irrumpir en aquella extraña escena cuando la voz de Sakura le hizo congelarse en su sitio.

— El amor nos hace tontos a todos — dijo por fin Sakura con voz calmada, mientras acomodaba una novela en el estante.

— Has memorizado la mayoría de los diálogos, debe gustarte en sobremanera esta novela — mencionó Sai hojeando suavemente el libro que tenía entre sus manos.

— En efecto, "Orgullo y Prejuicio" es de mis novelas favoritas

— Oh, pero has fallado en tu contestación a mi declaración — comentó el ojinegro observando a la chica con una sonrisa maliciosa.

— No quise rechazar tan agradable declaración de amor con las frías palabras que usara Elizabeth con Mr. Darcy — respondió ella en un tono muy elegante, imitando la forma de hablar de Sai.

— Es usted una dama muy considerada — dijo él con una leve reverencia de cabeza. Ella rió, toda aquella escena empezaba a causarle demasiada risa.

— ¿Sasuke? — exclamó el de ojinegro observando por encima del hombro de Sakura.

La joven volteó, ahí parado al final del corto pasillo estaba el azabache, con una expresión confusa, una mezcla de ira y también algo de desprecio. Sasuke no contesto, se limitó a observar a Sai fijamente, ignorando la presencia de Sakura por completo, ella empezó a ponerse nerviosa.

— ¿Qué haces aquí? — dijo por fin el azabache aproximándose a ellos.

— Esa es justo la pregunta que estaba a punto de hacerte — respondió el con calma.

— Sai vino a comprar una novela — respondió Sakura.

— No te pregunté a ti, rata — dijo Sasuke con desprecio, girando su vista hacia ella por primera vez.

— ¡Uchiha! — exclamó Sai, estaba indignado por la actitud de su amigo.

— Muérete — contestó Sakura con una voz cargada de odio, lanzando una mirada asesina al azabache y marchándose a paso firme.

El turno finalmente acabó, y luego de despedirse apresuradamente de su jefe Julie se encaminó a la parada de autobús sin mirar atrás, estaba molesta por la actitud de Castiel hacia ella, él no tenía ningún derecho de tratarla de aquella forma. Sin duda él era un animal salvaje, ni siquiera era un ser humano.

El resto de la noche se lo paso enojada, el azabache había logrado hacerla enfadar en extremo, y nada conseguía calmarla. Decidió acostarse inmediatamente después de cenar, y cuando se disponía a hacerlo el sonido de su celular le hizo postergar su tan necesitado descanso.

"De: xxxxxxxx-xxxxxxx

Asunto: Soy Sai

Hola, le pedí tu numero a Ino, lamento molestarte a esta hora. Solo quería decirte que por favor no tomes en serio el comportamiento de Sasuke, seguramente hay una causa completamente justificable para todo esto"

Sakura se dispuso a contestar inmediatamente, "¿Y qué causa puede ser esa?" fue su única pregunta.

"No soy la persona más adecuada para responder esa pregunta, me temo que tendrás que esperar a que él quiera decirte…" fue la respuesta que le dio Sai a la joven, ahora además de enfadada estaba confundida.

"Creo que mi muerte llegará antes que una explicación por parte de ese idiota" — Sakuea seguía exaltada, estuvo a punto de escribir "bestia" pero se limitó por tratarse del probablemente mejor amigo de Sasuke.

"Es probable, pero te pido paciencia" contestó el ojinegro. Aun cuando su ´´amigo´´ se había enojado en extremo con él, sabía que Sasuke no la tendría nada fácil, puesto que demostraba una clara confusión en su mente, y la causa estaba más cerca de ser entendida por Sai que por el azabache.

"¿Por qué me pides paciencia? ¿Por qué debería soportarlo?" cuestionó Sakura.

"No te pido que lo soportes, si quieres alejarte de él no te detendré. Pero estoy casi seguro de que esa no es una opción que te haría más feliz"

Sakura se tumbo en la cama, leyó el último mensaje de Sai con detenimiento y se sintió indignada, Sai estaba dando por sentado que su felicidad dependía de lo que el azabache hiciera de ella, según Sakura el ojinegro estaba completamente equivocado. Se negó a continuar hablando con el chico así que apagó el móvil para evitar cualquier mensaje.

Las luces ya estaban apagadas, la chica respiro lentamente una y otra vez pero no lograba conciliar el sueño, seguía muy molesta y frustrada, pero ahora los mensajes de Sai le habían sumado un toque de confusión a todo lo que sentía.

Se sentó en la cama y reflexiono por unos instantes en aquellas últimas palabras de Sai, pero cualquier intento de razonar se veía rápidamente nublado por el recuerdo del frio Sasuke diciéndole "No te pregunte a ti, rata" como si ella fuera un insignificante roedor y él una especie de dios. Recordó entonces la visión del torso desnudo de Sasuke junto con esa sonrisa maliciosa que le había dedicado; Sakura no pudo evitar sonrojarse al instante.

— Maldito Uchiha... — dijo en voz muy baja, tumbándose con furia y cubriéndose hasta la cabeza con las mantas — No vas a robarme el sueño Sasuke, no voy a dejar que lo hagas... — dijo más para sí misma que para él. Cerró los ojos con fuerza y luego de pelear con sus pensamientos se quedo dormida.

Al día siguiente ella se sentó junto a Sasuke como siempre, pero ese día en particular un aura gélida los rodeaba, ella no estaba dispuesta a hablarle hasta que él se disculpara, y él por su parte estaba demasiado molesto porque Sakura coqueteara con su ¨mejor´´ amigo como para dirigirle la palabra; y era justo su enojo mal justificado lo que llenaba de ira al azabache, ¿Por qué se sentía tan enojado? ¿Por qué le enojaba tanto que ella estuviera a solas con Sai? Ella no era más que una tipa rara y terca, no había nada bueno en ella, ¿Entonces para que molestarse?

La mañana transcurrió con lentitud, entre clases que se sentían inusualmente pesadas y conversaciones cortas por parte de Sakura con sus amigas, esto siguió así hasta que en el segundo recreo del día Tenten se armó de valor y preguntó.

— ¿Qué pasa Sakura? ¿Estás molesta por algo?

— No tiene importancia — fue su respuesta carente de interés

— Venga Sakura, somos tus amigas, puedes decirnos lo que pasa — volvió a decir Tenten

— A menos que hayas matado a alguien, en ese caso no quiero saberlo, es más, nunca tuvimos esta conversación — dijo Ino en un tono serio pero sarcástico que hizo a Sakura soltar una risita.

— ¡Al fin sonríes! — exclamo la castaña— ¿Qué te pasa Saku? Hoy estas tan fría...

— Es...complicado... — Sakura aun no les contaba de su trabajo y de Sasuke, y la verdad no sabía cómo explicar lo ocurrido sin tener que exponer demasiado su pequeño secreto así que opto por decirles la verdad a las únicas dos chicas que le habían tratado bien desde el primer día.

Al final de la narración, Ino y Tenten habían pasado una y otra vez de la sorpresa al enojo, luego a la risa y a la indignación. Ninguna de las dos imaginaba que aquella fuera la relación de Sakura con Sasuke, para ambas, esos dos estaban saliendo a escondidas, pero al escuchar la conducta del azabache el día anterior las amigas de Sakura adoptaron una posición firme en contra del chico problema.

— ¡No puedo creerlo! Es… ¡Es...es un idiota! — exclamo Tenten cuyas frases a penas lograban ser bien formuladas a causa del enojo.

— Si, eso ya lo sé — dijo Sakura cansada

— Tranquila frentona, no tienes que hacerle caso a lo que dice o hace, no lo tomes tan a pecho — aconsejo Ino.

— Eso intento, pero no es fácil

— Nadie dijo que fuera fácil, pero te aseguro que te sentirás mejor si ignoras sus actitudes. Él es muy egocéntrico, nunca he visto que trate con amabilidad a nadie, tu... — la rubia se detuvo en este punto, estaba por decir "tú eres la única que se ha acercado lo suficiente como para que te trate con algo de confianza" pero decidió no decirlo.

— ¿Yo qué? - pregunto Sakura con un poco de interés

— Tu... no eres la única que ha sufrido sus insultos, no pienses demasiado en ello

— mintió Ino ocultando sus verdaderos pensamientos

— Supongo que tienes razón...

— ¡Shh! ¡Shh! Ahí viene el delegado — susurro Tenten con disimulo.

— Hola chicas — saludo Naruto detrás de Sakura

— Hola — saludaron las tres al mismo tiempo.

Sakura volteo para ver al rubio y entonces se encontró con una pequeña flor violeta entre las manos de el.

— Es para ti — dijo el delegado de la clase tendiendo la flor a Sakura y sonriendo con nerviosismo — Yo... he notado que estas un poco triste, y… si hay algo en lo que pueda ayudar, no dudes en decírmelo — termino de decir el rubio con bastante seriedad pero un gesto amable

— Gracias... — respondió Sakura tomando la flor y observándola con atención — Eres muy amable Naruto, gracias.

— No es nada — contestó el rubio desviando la mirada — Yo…me preguntaba si… ya que hoy vamos a salir más temprano de clases… ¿Quieres almorzar conmigo?

— Ah… yo… — Sakura estaba pensando en si aceptar o no, después de todo tenía trabajo esa tarde.

— ¡Claro que sí! — contestó Ino en representación de su amiga.

— ¡Ino! — exclamó Sakura sonrojándose por el comportamiento de su amiga.

— ¡Por supuesto que acepta! En cuanto se acaben las clases irá contigo — afirmó Tenten con una sonrisa.

— ¿Tenten? — dijo Sakurs denotando que se esperaba aquella intromisión de parte de la rubia pero no de la castaña.

— ¿Nos das un minuto? — le pidió la castaña a Naruto y éste un poco confundido se apartó de las tres amigas.

— ¿Qué se supone que están haciendo? — susurró Sakura a sus amigas en cuanto Naruto se alejó.

— Estamos ayudando a que te sientas mejor — contestó Tenten también en susurros.

— Exacto, Naruto es un buen chico, un poco tonto a mi parecer, pero es buena persona. Lo que tú necesitas, querida frentona, es juntarte con personas amables, y no con azabaches altaneros — afirmó Ino con total seguridad.

La chica reflexionó un momento en las palabras de sus amigas, tenían toda la razón, lo que más necesitaba Sakura era acercarse a personas que no fueran tan egocéntricas y altaneras, más concretamente no necesitaba acercarse a Sasuke, y aunque esto era inevitable en la escuela y el trabajo, nada impedía que ella se alejara del azabache en las horas que no debía cumplir con ninguna de esas obligaciones.

— Tienen razón — dijo por fin y se dio la vuelta en dirección a Naruto.

— Lo siento, actuamos muy extraño hace un momento — comentó ella para llamar la atención del rubio.

— Descuida, estoy bastante acostumbrado a la actitud de Ino…— dijo él con una pequeña sonrisa.

— En fin, yo… acepto tu invitación. Si es que después de todo ese circo aún quieres llevarme a almorzar — dijo la chica burlándose de la situación anterior.

— Por supuesto, la oferta sigue en pie — contestó el rubio sonriendo y dándole una pequeña mirada a Ino y Tenten que sin disimulo les observaban a pocos metros. — Te espero a la salida.

— Hecho — dijo ella, y al encontrarse ambos con un silencio incómodo el rubio se retiró rápidamente y ella volvió con sus amigas.

Luego de finalizar las últimas horas de clase Sakura se reunió con Naruto en la puerta del salón de clases, y ante la mirada atónita de cierto azabache se marcharon juntos. Su destino: un centro comercial a pocos minutos de la librería de Sasori.