A/N: Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. Por favor, quienes dejan reviews anónimas, DEJEN UN MAIL DE CONTACTO para que pueda responder sus comentarios con más agilidad… o de lo contrario no podré responderles.
¡MUCHAS GRACIAS A MI LECTORA DE PRUEBAS! Sonomi, eres un sol conmigo. Gracias por leer y corregir mis desvaríos.
"Saint Seiya", la trama y sus personajes pertenecen a Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. Lo mismo ocurre con los personajes del manga "Inuyasha: O–Togi Sengoku Zoushi", que pertenece a Rumiko Takahashi y que han sufrido leves modificaciones para beneficio de la trama. El personaje de Selene Ishikawa pertenece a Fanny Shadow y cuento con su autorización para usarlo. No estoy sacando beneficio económico de este escrito: nada más hago esto para relajarme y entretener a mi imaginación, eso es todo.
ADVERTENCIA.
Del Manual del Villano Para la Malvada Conquista de la Galaxia, Artículo 70: Cuando mis guardias se separen para buscar a los intrusos, lo harán en grupos de al menos dos. Y serán entrenados de tal forma que si uno desaparece misteriosamente, el otro iniciará una alerta y pedirá refuerzos en lugar de buscar estúpidamente.
Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.
Capítulo 9:
Huellas de Cabras.
Cavernas.
1 hora y media después.
El sistema de cavernas en donde Alisa e Isabella habían sido llevadas, se encontraba a poco más de una hora de Atenas, si se iba por carretera, cerca del área del Paso de las Termópilas. Estaban tan bien ocultas e inaccesibles, que muy, muy pocas personas sabían que existían, y menos aún se habían dado el trabajo de explorarlas. Aunque en ir y volver a Shiori le había tomado casi 3 horas, si consideramos el tráfico y otra serie de pequeñas demoras, ahora que iba con 3 dorados, el asunto no les había tomado más de 5 minutos: Kanon, una vez que supo más o menos donde estaban, abrió un portal hacia las Termópilas y problema arreglado.
Lo que sí, el gemelo menor no pudo abrir un portal al interior de las cavernas, pues Shiori no supo explicar bien donde quedaban, por lo que una vez en la carretera, y tras indicar con el dedo una nueva ubicación en las montañas, el grupo llegó hasta allí por vía de de un portal, pero desde allí tuvieron que continuar el camino a la antigua: caminando por huellas de cabras, cuidando de no caerse, hasta que por fin, se colaron al interior del esquivo sistema de cavernas, por una de las pocas entradas alternativas.
No podían entrar por la entrada principal, aunque era más cómoda, por razones obvias: estaba vigilada y los 4 coincidían en pasar desapercibidos… claro que por la entrada que les indicó Shiori, los dorados estuvieron a punto de quitarse las armaduras. La hanyou cabía bastante bien y podía moverse con cierta libertad… pero los santos con sus ropajes sagrados no: a duras penas pasaron por allí. Se trataba de un estrecho pasadizo de unos 10 metros de largo.
"Tengan cuidado, aquí al final hay un boquete grande, con un escalón alto." Les advirtió Shiori, que les esperaba al final del pasadizo, cubriéndose los oídos. El metal chirriando contra la roca la tenía loca. "¡Es incómodo salir de ese túnel!"
"¿Nos Lo Dices Ahora, Ragazza?" Rezongó Máscara, que ya se había pelado algunos de sus nudillos. "Mi Pobre Armadura Quedará Llena De Rayones." Se lamentó.
"¡Nadie Te Obligó A Venir, Así Que Te Callas, Psicoprofe!" Protestó Kanon
"Mu tendrá trabajo entonces. ¡ARGH!" Se quejó Milo, al apretarse los dedos. "Seguro nos reclama por lo que las armaduras le reclamen luego."
Shiori sonrió condolida, y se masajeó los oídos. El metal chirriando contra la roca no era bonito de oír, y además, los sonidos de alta frecuencia que quejumbrosas emanaban las armaduras, que los dorados no podían oír, pero que ella podía detectar (y que un lemuriano normal interpretaría como los lamentos de las armaduras), hacían que sus oídos doliesen bastante.
Mu tendría trabajo, pero más pesado se le haría tener que lidiar con los reclamos de los ropajes sagrados, sobre todo los de Orión, la armadura de escorpión, y de Cástor, una de las personalidades de la de Géminis.
"Shiori–san." Llamó Kanon de pronto, quien se sentía claustrofóbico por el largo y cerrado pasadizo. Quería salir de allí cuanto antes. "¿Sabes cuánto falta para el finAAAAAAL…?"
PLAAAAAAAAF.
Antes de darse cuenta, Kanon, quien iba primero, sintió que el suelo se abría de pronto y que el espacio que lo rodeaba, se ampliaba en todas las direcciones. Cayó con gran estrépito al suelo. Tan concentrado iba en tratar de avanzar por ese túnel, que no se dio cuenta que había llegado al final. No alcanzó a quejarse cuando Máscara le cayó encima, sacándole el aire de los pulmones, pero en seguida se lo sacudió de encima.
"¡Ten Más Cuidado, Cangrejo!" Exclamó Kanon, al quitarse a Máscara de un par de codazos. Luego atendería su malherido orgullo: de momento se levantó del suelo.
"¡Se Supone Que Nos Advertirías Cuando Llegaras Al Final, Nikaido!" Protestó Máscara, poniéndose de pie.
"Conste que se los advertí." Dijo Shiori cruzándose de brazos. Milo saltó al suelo: había visto caer a sus compañeros, por lo que tuvo el cuidado que no le pasara lo mismo.
"Ya no se quejen: al menos llegamos." Les dijo Milo, sacando su mochila del pasadizo y acomodándosela en su espalda. Kanon y Máscara sacudieron sus ropas y observaron sus alrededores.
"Está muy oscuro." Reconoció Kanon con un silbido. "Supongo, Shiori, que sabes por donde ir."
"Hai. Por supuesto que lo sé."
Milo sacó de la mochila una linterna pequeña y práctica: estaba fija a una banda elástica ajustable, que bien podía atarse a la cabeza sin ningún problema. El Escorpión no perdió tiempo en hacerlo, aunque optó por asegurarla a su casco. Muy dorados podían ser, pero al interior de esa caverna estaba completamente oscuro y como era de noche, no les llegaba ni un ápice de luz.
"Con que eso habías traído en la mochila." Comentó Máscara al percatarse que Milo encendía la luz, la cuál no era muy potente (para no llamar la atención), pero sí lo suficiente como para un dorado. "¿Qué más trajiste allí? Espero que más linternas."
"No. Traje solo una linterna… además de algunas cosas que sé que las chicas pueden agradecer." Dijo Milo muy serio. Entonces miró a su alrededor, alumbrando las paredes, sin lograr ver ninguna salida aparente. Kanon se volvió a Shiori.
"Bien… ¿Cuál es el camino que seguimos?" Le preguntó. Shiori señaló detrás de ella.
"Escalamos por allí unos 10 metros y nos colamos por esa grieta de allá." Señaló segura. "Seguimos unos 200 metros por una pendiente hacia abajo, doblamos a la derecha y caminamos unos 40 o 50 metros más hasta una bifurcación, con cuidado pues estaremos entre un precipicio y la pared, y la huella no es precisamente amplia." Continuó y tomó aire. "Caminamos unos 150 metros más, hasta llegar a una saliente. Descenderemos por la pared unos 20 metros hasta llegar a una plataforma y allí nos metemos a un túnel de unos 10 metros de largo." Explicó con naturalidad. Los dorados la escucharon en silencio, agradeciendo para sus adentros que este tipo de desafíos no los amilanaba… y que Shiori se sabía el camino, pues apenas entendieron la mitad de lo que les había dicho. "Espero que sepan escalar." Concluyó la hanyou.
"Pan Comido." Dijo Máscara sonriendo. "Ojalá no tengamos que sacar a las chicas por allí a la vuelta."
"Abriré un portal al Santuario." Sentenció Kanon. "No quiero que Isa tenga que hacer ese recorrido al regreso." Entonces se volvió hacia Shiori, quien ya comenzaba la primera escalada. "¡Espera un poco, Shiori–san! Dime… ¿las chicas están bien¿No les hicieron daño al llevárselas?" Preguntó preocupado.
"Deben tener algunos moretes y las manos rasgadas por las ataduras." Les dijo tranquila. "Las dos se resistieron: las forzaron a respirar éter."
"Me late que quiero usar Antares con alguien. O no: mejor lo dejo lleno de agujeros y que se vuelva loco del dolor." Gruñó Milo con los puños apretados.
"Ya dejen eso para después." Dijo Máscara observando la subida. Intercambió una mirada con Shiori. "En marcha, que no vinimos a hacer vida social."
Shiori reanudó la escalada y pronto los santos la siguieron. Esperaron hasta completar la subida y comenzar la caminata por la pendiente para seguir con sus preguntas. Aquella huella era mucho más cómoda que el anterior pasadizo: iba en bajada y aunque el piso era un tanto resbaladizo, no hubo accidentes qué lamentar.
Así, con relativa rapidez, no podían ir más a prisa, el grupo se deslizó en silencio por aquellas cavernas. De tanto en tanto oían que no lejos de ellos, tanto los hombres del Jefe como las criaturas de Koumori realizaban sus actividades con tranquilidad. Claro… no fue necesario advertir que cuando había un murciélago cerca, debían ser extra cuidadosos. En más de una ocasión Milo tuvo que apagar la linterna. Así en silencio llegaron a aquellos 150 metros de huella que bordeaba un oscuro precipicio, el cuál tuvieron que caminar de cara a la pared y con sumo cuidado, pues la superficie que pisaban era traicionera.
Media hora de trayecto por aquella huella les llevó a la segunda escalada, esta vez en descenso, y tras reunirse todos 20 metros más abajo, se quedaron quietos, como descansando.
"Encima escogieron un lugar rebuscado." Se quejó Milo. El grupo había caminado en silencio, concentrado y sigiloso. Necesitaba hablar para liberar tensiones. "Para cuando amanezca, esos sujetos desearán no haber nacido. Shiori–san¿Ya estamos cerca?" Preguntó con la vista fija en un túnel a su derecha.
"Faltan unos 10 metros en aquella dirección." Aseguró Shiori. "No mucho más."
"¿Con qué nos encontraremos al final de esos 10 metros?" Preguntó Máscara curioso.
"Con dos cavidades contiguas, ubicadas en forma perpendicular a este túnel." Explicó Shiori en susurros, prestando más atención a sus acreedores y olfateando el aire muy nerviosa. "En la primera cavidad hay guardias, que espero esta vez sean humanos. En la segunda y más lejana, que utilizan como celda, están las chicas. Esa cavidad no tiene salida alguna."
"No les han hecho nada más, aparte de darles éter y atarlas ¿verdad?" Preguntó Kanon preocupado. "¿No les han faltado el respeto?" Preguntó casi con temor. Hacía rato que esa pregunta le molestaba y tenía razones para estar aprehensivo. Además… sabía que Isabella se ponía muy, muy mal cuando la hacían sentir vulnerable. Si algo le había pasado…
"¡Kanon!" Exclamó Milo molesto, alzando la voz. "No Te Pego No Más Porque Estás Muy Lejos. ¡Ni Pienses En Eso O Me Pondrás De Un Humor Aún Peor!" Al parecer el escorpión tenía el mismo temor… aunque no sabía nada sobre los tristes antecedentes que arrastraba Isa.
"¡Andando todos! Luego nos concentramos en eso." Animó Máscara, encarando el túnel que Shiori vigilaba con tanta atención. "Caminemos en silencio y no pensemos en estupideces."
"No, Kanon–san." Dijo de pronto Shiori. "No las han tocado, pero sí pasaron un buen susto."
"¿QUÉ?" Kanon y Milo preguntaron furiosos. Sus voces resonaron en las paredes. El gemelo menor apretó los puños con fuerza, casi rasgando sangre. "¡Voy a Vaporizar Este Sitio Cuando Salgamos!" Dijo el santo de géminis, echando humo por las orejas.
"No les pasó nada, señores, calma y mantengan silencio. Sus chicas están bien." Se apuró en decir Shiori, sin dejar de mirar en todas direcciones, como temerosas a que les fueran a emboscar.
Entonces intercambió una mirada con Kanon y Milo… y luego con Máscara, antes de volverse hacia el túnel. Sintió el corazón apretársele en un puño. El Gemelo y el Escorpión estaban genuinamente angustiados por sus chicas: debía ser muy bonito sentirse querido por alguien así. Observó a Máscara por el rabillo del ojo. ¿Se interesaría en serio por ella o no más era un capricho de hombre? Tenía miedo de pensar siquiera en una respuesta. La chica inspiró aire.
"A sus chicas no les pasó nada que ustedes no puedan remediar con algunos mimos." Les dijo con calma.
"¡Estos Malparidos Las Tocaron!" Milo, del coraje, encendió su cosmos. Shiori le miró furibunda.
"¡QUÉ NO LES HICIERON NADA!" Exclamó con energía. Máscara le dio un zape a Milo en la cabeza.
"Baja la voz, Escorpión, o harás que nos descubran. ¡Lo mismo va para ti, Nikaido!" La regañó el dorado sin asco alguno. Entonces Máscara frunció el ceño. "¡Ragazza! Habla Claro Y Di Qué Pasó O Estos Se Nos Ponen Ácidos."
Shiori resopló y asintió con la cabeza. Con breves palabras, les explicó lo ocurrido segundos antes de que ella entrase a la celda: dos matones del Jefe, desobedeciendo una orden, intentaron sobrepasarse con las chicas, aprovechándose que estaban atadas, pero que por fortuna habían sido descubiertos a tiempo. Isabella solo tenía que lamentar el que le hubieran acariciado las piernas de mala manera. Una vena gruesa comenzó a palpitarle a Kanon en la frente¡No De Nuevo! Quizás el asunto no había pasado a mayores, pero para Isa debió haber sido un terrible recordatorio de cosas que con dificultad se esforzaba por enterrar. Alguien iba a pagar con sangre tal atrevimiento. Máscara negó con la cabeza: si Kanon se veía colérico, Milo no se quedaba atrás.
"Eso fue lo que pasó." Concluyó Shiori, mirándose los pies. "Créanme: esto también me enoja mucho." La chica apretó los puños y emitió un gruñido. "¡Es mi culpa al fin y al cabo! Nada de esto debió ocurrir." Siseó molesta. Entonces levantó la cabeza y dando pisotones, se dirigió al túnel. "Andando y no nos retrasemos."
"Espera." Milo la sujetó por un brazo, ignorando la severa mirada de advertencia que Máscara le dedicase. "En verdad te preocupan las chicas…" Comentó algo sacado de onda y con suavidad.
"… Milo–san. No me desconcentre. Estamos muy cerca. Vamos." Shiori se soltó del agarre del escorpión y se introdujo al túnel. Máscara intercambió una breve mirada con sus compañeros antes de seguir a su ragazza. Milo no se tardó en seguirles.
"¡Oooh! Como Me Divertiré Destruyendo Este Sitio." Aseguró Kanon, apretando los puños y dientes, antes de meterse al túnel.
Kanon se metió al túnel, el cuál, era un poco más estrecho que los anteriores, aunque no más que el de la entrada. Avanzaron rápido, quizás motivados por la cercanía de su principal objetivo. Entonces llegaron al final de los 10 metros y se pegaron contra las paredes. Ante ellos se abría la primera cavidad de la cuál Shiori les había hablado. Era un espacio amplio y se encontraba bien iluminado por antorchas. En la parte contraria a ellos, cruzando la cavidad, había otros 4 túneles de acceso. A su derecha, y al fondo del todo…
"Allí están." Explicó Shiori en susurros apenas audibles. "Al fondo hay una cavidad natural que han estado usando de celda. Hay que pasar a los guardias."
"Pan comido." Dijo Milo mientras se tronaba los nudillos, ansioso por entrar en combate. Ya tenía ganas de desquitarse.
"Cuento tres y no detecto otros." Comentó Kanon, que aunque no podía ver mucho, estaba al final, había escaneado el lugar con su cosmos… y en seguida había notado algo extraño. "¿Qué es lo que está fuera de lugar?" Preguntó serio.
"Ese sujeto de allí no es humano." Gruñó Máscara, apretando los dientes.
"Es un youkai… se llama Goh. Un murciélago vasallo de mi tío." Explicó Shiori alistando las garras. "De esta distancia parece humano, pero no lo es. ¡De Ese Me Encargo Yo!" Entonces Shiori, agazapada, salió del túnel y echó a correr hacia los guardias, aunque su acecho no duró mucho.
Alertados por Goh, los otros dos guardias se abalanzaron sobre Shiori para atacarla. Máscara no perdió tiempo en salir al ataque.
"Las damas primero." Resopló Milo. "Andando, caballeros."
Entonces los dorados entraron en acción.
Celda Húmeda.
Momentos antes.
Flashback.
"¿QUÉ HACEN ESTAS DOS SUELTAS?" Bramó el Jefe ni bien las vio. Isabella le miró desafiante, al igual que Alisa, pero el delgaducho criminal ni se arredró. "Atenlas De Nuevo Y Que No Se Suelten." Le ordenó el Jefe a Mario y a Julio.
"Con todo mi gusto." Dijo Mario, mientras se tronaba los nudillos.
"¡Si me Tocan UN PELO lo Van a Lamentar!" Amenazó Alisa, enseñándoles el puño. "¡Los Haré POMADA!"
"Alisa… No Te Dejes Atrapar." Le dijo Isabella antes de empujarla a un costado para incentivarla a huir. No llegaron muy lejos: dos murciélagos se dejaron caer del techo y las apresaron por la espalda. "¡KYAAA, SUÉLTAME, FENÓMENO!" Gritó Isabella enojada. Podía oír a Alisa dando patadas. El Jefe se acercó a ellas.
"No estás en posición de dar órdenes, mujerzuela." Le dijo el Jefe antes de darle un golpe en el estómago con el puño cerrado.
Todo se volvió negro.
Fin de Flashback.
Alisa tenía mucha energía qué gastar. No dejaba de agitarse en la silla, tratando de liberar sus manos en un vano esfuerzo. Tenía una mueca de profundo disgusto en el rostro. ¡Nuevamente Las Habían Atado! Incluso las habían dejado sin luz y a oscuras. Esto era como una injuria a su buen nombre. Esta vez al menos no les habían amordazado, aunque eso no la consolaba. Dentro de su pecho crecía la angustia y se juntaba mucho llanto.
"… aaaaaaaay." Balbuceó Isabella con dolor. Alisa se detuvo en el acto y giró la cabeza hacia atrás todo lo que pudo.
"¡Isabella¿Ya estás despierta?" Le preguntó con urgencia. A Isabella le habían propinado un fuerte golpe en el estómago para que no protestara, que la había noqueado. Alisa aguantó la respiración sin darse cuenta.
"… Sí… debo estarlo, porque me duele todo…" Se quejó lastimeramente la chica. "… tengo nauseas…" Isabella tomó aire con dificultad. No solo tenía náuseas, sino que sentía además un saborcillo metálico en la boca: quizás era sangre.
"Después de se golpe no me sorprende." Alisa se quedó en silencio unos segundos. Iba a abrir la boca para decir algo, pero en eso oyó un sollozo.
"¿Isa…?"
"No me hagas caso… por favor…" Le dijo Isabella apenada. Alisa se mordió el labio inferior: su compañera estaba llorando de nuevo.
"Vamos Isa, no te reprimas y llora todo lo que quieras."
"¡No Estoy Llorando!"
"¡Claro que sí! Te oigo claro." Alisa apretó los dientes furiosa consigo misma por no poder hacer nada. Isa trataba de detener sus sollozos. Tomó aire de nuevo y trató de sonar todo lo suave que pudo. "Ten calma, Isabella, ya pasará todo."
"¡Me debo oír ridícula!" Se lamentó Isabella, tras reprimir un sollozo.
"No. No suenas ridícula… nunca pienses eso."
"Es que no puedo evitarlo, me siento tan… TAN…" Isabella en teoría debería ser más templada y tener más aguante, pero ¡OIGAN, no sean tan duros con ella, la pobre está bajo mucha presión. Compréndanla. "¡No quiero sentirme así! No igual… que…"
"Oye Isa… llora y sácalo fuera. Es mejor eso a que te lo dejes dentro."
"Es fácil decirlo… pero no puedo." Protestó Isabella, quien se puso a pelear de inmediato con sus amarras con inusitada violencia. "Tengo Que Ser Fuerte: Tengo Que Olvidarlo, Que No Me Está Pasando Lo Mismo Y Que No Voy A Permitirlo De Nuevo Y…"
"No pasará nada." Dijo Alisa con firmeza. "Ya verás que cuando Milo nos rescate…"
"¿Milo?" La interrumpió Isa incrédula, apretado la quijada.
"Sí, Milo entrará por esa puerta y nos rescatará." Le animó Alisa con total seguridad. Isabella se sacudió las lágrimas y puso cara de sorpresa.
"Estás loca." Gruñó tan segura como Alisa. "KANON será quien entre por esa puerta y nos rescate." Afirmó con firmeza. Alisa frunció el ceño.
"Milo llegará primero." Protestó Alisa. "¡Ya Lo Verás! Nunca Dejaría A La Madre De Su Hijo Sola A Merced De Un Montón De Lunáticos."
"Milo ni qué nada. Kanon tiene más jerarquía: él será quien nos rescate." Reclamó Isabella con nuevos bríos. Alisa apretó los dientes.
"Kanon tendrá más jerarquía, pero si Milo sabe lo que le conviene, llegará antes. ¡Tiene Que Llegar Antes!" Exclamó Alisa molesta.
"Nada de eso. Será Kanon."
"Milo."
"Kanon."
"Milo."
"Kanon."
"Milo."
"Kanon."
"¡Milo!"
"¡Kanon nos rescatará!"
"NO. SERÁ MILO."
Entonces oyeron una estruendosa conmoción afuera. Como Isabella había quedado de cara esta vez hacia la puerta, levantó la mirada con los ojos muy grandes. Pudo ver un fugaz resplandor como de un flash, seguido de gritos de dolor y ruidos que evidenciaban que justo afuera se estaban cayendo a palos. Alisa trató de mirar por encima de su hombro, estaba a espaldas de Isabella, pero no alcanzó a ver más.
Silencio.
Oyeron pasos frenéticos, que se detuvieron en la entrada de la celda. Intentaron poner atención, pero de poco les sirvió tal cosa. Durante unos 6 minutos no pasó nada… hasta que Isa vio entrar una silueta masculina, que avanzó con terrible calma hasta ellas. Aguantó la respiración: en la oscuridad no podía distinguir mucho, pero esa silueta se le hizo familiar. Entonces se detuvo y encendió una luz que le dio directo a los ojos. Isa, tras un gruñido, apartó la mirada al tiempo que el haz de la linterna iluminó desde el mentón hacia arriba el sonriente rostro de un santo dorado.
"Ya Llegó Por Quien Lloraban." Dijo Máscara con un extraño buen ánimo. Isabella y Alisa pusieron cara de circunstancias.
"¿Máscara de la Muerte?" Dijeron al mismo tiempo, con evidente decepción en la voz. Una gota resbaló por la cabeza del santo de Cáncer.
"No Me Digan Que Esperaban Al Conejo De Pascuas." Gruñó cruzándose de brazos, tras apagar la linterna. La luz de una antorcha irrumpió en la celda. "Antes que me pregunten, Milo y Kanon están allí afuera discutiendo por ver quien entra primero a rescatarlas. Como se tardaban y estoy aburrido… decidí entrar." Les explicó mientras se disponía a desatar a Isabella. "Isa, te ves terrible."
"Bruto Desalmado. ¡Esto NO es Un Spa Por Si No Lo Has Notado!" Reclamó Shiori, quien, tras dejar la antorcha en un soporte de la pared, se acercó a Alisa para desatarla. "Les dije que traería a sus caballeros. Aunque este vino de colado." La hanyou desató a Alisa, quien en seguida se sobó las manos y se puso de pie. "¿Todo bien?" Les preguntó.
"¡No sé como agradecerte!" Exclamó Alisa, abrazando sorpresivamente a Shiori.
"¡Estuviste de Lujo, Shiori!" Le dijo Isabella, que ya estaba libre, abrazando a Shiori en cuanto tuvo la oportunidad.
"¿No Hay Nada para el valiente dorado que las…?" Comenzó Máscara, pero en eso fue barrido de su sitio por Milo y Kanon, quienes se abalanzaron sobre sus chicas.
Milo no se tardó en rodear a Alisa con sus brazos y envolverla en un gran abrazo. Ni tiempo le dio a su chica para ponerse cómoda antes de revisarle el rostro, las manos y lo brazos. La miró de arriba abajo, lleno de aprehensión, para besarla en los labios antes de abrazarla de nuevo.
"¡NO VUELVAS a Hacerme Esto! CASI ME MATAS De La Angustia." Le reclamó Milo aprehensivo, mientras le acariciaba la espalda y la cabeza… abrazo que por cierto se tornó más posesivo cuando Alisa se puso a sollozar. "¿Estás bien, no te lastimaron? Porque si es así, tú dime y yo…"
"¡Cállate Y Abrázame, Ridículo!" Exclamó Alisa entre hipos. No quería soltar a su marido.
Kanon pasaba por algo similar. Ni bien estuvo frente a su chica, se miraron intensamente por varios momentos. Isa bajó la mirada avergonzada y trató de alejarse, pero su chico la sujetó por las mejillas y le dio un tierno beso antes de envolverla en un abrazo. No se dijeron nada.
"Oye… no te pongas así, que ya llegué." Le susurró Kanon al oído, cuando notó que Isa le lloraba en el hombro y le abrazaba con mucha fuerza. "Ya estoy aquí." Le dijo solo para sus oídos…
… Entonces se llevó el susto de su vida: Isa relajó su agarre y se dejó caer al suelo. Por suerte Kanon se dio cuenta y atinó a sujetarla. La premura de la situación le llevó a sentarse en el suelo a medida que Isabella caía cuál peso muerto.
"¡Bruja!" Kanon le dio rápidas palmaditas en las mejillas. En seguida fueron rodeados por los demás, excepto por Máscara, quien observaba todo a una buena distancia. "¡Por Athena! Isabella¡Despierta!" Kanon cruzó miradas con Milo y Shiori. "Se desmayó."
Ante estos dichos, todos abrieron alzaron las cejas. Alisa se abrazó al brazo de Milo y Shiori, que se había quitado la capucha y la máscara, tragó saliva.
"¿Qué se supone que hacemos ahora?" Preguntó Alisa preocupada.
"Esperar unos segundos, supongo." Opinó Milo.
Continuará…
Por
Manquehuito (Misao–CG)
Próximo Capítulo: Escaramuzas.
"Ya corta el rollo, Milo¡Fastidias!" Reclamó Máscara, que se sentía tan feliz como Shiori.
"A Callar y no me hagan ir hasta allá." Intervino Kanon con aires de autoridad. Era el mayor: debía imponer orden.
PS: ¿Lo vieron? Me reivindiqué de nuevo. Escribí algo más extenso esta vez… ya pronto viene otro capítulo de los cortos, así que no canten victoria. Milo y Kanon se reunieron con Alisa e Isabella, aunque la pobre de Isa, que ya tenido bastante, tuvo un colapso. Nada como un desmayo de su damisela para enervar a un dorado. Ahora a ver como sacan a las chicas de estas cavernas sin que tengan que pasar por más penurias. Faltas de ortografía, de gramática, tipeo y redacción (excepto en el caso de los diálogos de Niké) no son intencionales y si descubren alguna, por favor, sean buena leche y avísenme para poder corregirla, lo mismo si tienen quejas o críticas respecto de la historia, para poder ver como lo soluciono (en tanto sean educadas y civilizadas) ¡GRACIAS POR HABER LEÍDO EL CAPÍTULO!
Brújula Cultural.
Paso de las Termópilas: Es un desfiladero de Grecia situado al sureste de la ciudad de Lamía, entre el monte Oeta y el golfo de Malia. Durante la antigüedad sólo podía franquearse mediante un estrecho corredor entre Tesalia y Lócrida. Controlaba la entrada al centro de Grecia desde el noreste. El nombre del paso se tomó del azufre caliente que brota en la región. En tiempos antiguos, el camino tenía aproximadamente 15 m de ancho y pasaba por debajo de un acantilado, pero los depósitos aluviales han alterado la línea costera de tal forma que ahora es una llanura pantanosa, de 2,4 a 4,8 km de anchura. Durante las Guerras Médicas, este paso fue escenario de la muerte heroica del rey Leónidas I de Esparta y de sus 300 guerreros espartanos, que intentaron contener la invasión persa en el 480 a.C. Pese a ser superados en número, y durante 3 días de batalla, los espartanos lograron infringir TANTO daño a los persas, que estos desistieron de pasar por las Termópilas… claro… que todos los griegos se murieron al final de la batalla, incluido el rey. El sacrificio de Leónidas y sus hombres permitió a los griegos reorganizar sus fuerzas, que más tarde derrotaron a los persas en Salamina, Platea y Micala. El historiador griego Heródoto relató la batalla de las Termópilas en su obra Historias. Encontré fotos en Internet de este lugar, así que si gustan, siéntanse libres de verlas en mi blog (Yo pasé por este sitio, pero no pude sacar fotos: iba a arriba de un bus y el chofer no iba a detenerse solo por mi TTOTT)
