Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.

Nombre de la imagen: Chica, fantasma y té.

Propuesta por: Carrie Summertime.

Enlace: en el perfil.

Cantidad de palabras: 497.


Un té para mi fantasma.

El viento soplaba y mecía los árboles a su alrededor como el césped en el que estaban. Sentir el frío de la hierba bajo los pies u oler ese aroma a rocío que desprendían era uno de los pequeños placeres que solía tener de pequeña. Lo había olvidado.

―La mejor terapia es recostarse en el césped y fingir que el mundo no arde a tu alrededor ―Había dicho Jun cuando llegaron al jardín interno del hospital, donde una cantidad considerable de árboles se erigían y daban un poco de libertad entre tanto concreto y enfermedad.

―¿Segura que no te regañarán por sacarme? ―Preguntó Hikari al ser sentada en el césped por Jun, cuidando que sus cables no se líen.

Jun aún tenía sus manos bajo las rodillas de Hikari cuando la escuchó. La menor entrevió una sonrisa traviesa en los labios de la otra.

―No sería la primera vez que lo hagan ―Cuando colocó el pedestal del suero y cuidó que todo se mantenga en su sitio, Jun tomó lugar junto a ella, descalzándose los pies y cerrando los ojos para sentir el tacto suave del pasto. Hikari la miraba en silencio, no pudiendo ocultar la curiosidad que le provocaba―. Si continúas encerrada, no mejorarás. Jou Kido, es mi amigo y lo quiero, me ha ayudado bastante; de hecho, su padre es mi psiquiatra y los aprecio…, pero no nos ven, no nos entienden.

Hikari bajó la mirada con pena al oírle decir eso.

―¿Por qué lo dices? Si es sabido que una persona que trata de quitarse la vida no está bien de la cabeza…

―No lo sé… ―Habló Jun estirando los brazos y piernas todo lo que podía sobre la hierba, siendo observada por la menor―; a ésta altura de la vida creo que la locura está sobrevalorada. Todos creen tener la razón sobre ella diciéndote que está mal, cuando todos tenemos un poco de locura dentro nuestro.

La chica con la bata sonrió a sus palabras. Ella no la trataba con pena como las enfermas del hospital, como si fuese una niña que no comprendía nada. Jun hablaba de placeres simples y locura como si fuera un poema, como si fuera lo más normal del mundo.

―¿Si te dijera que tengo a otra yo que me habla en el silencio? ―Preguntó Hikari y Jun la miró por primera vez―. Al principio creí que era la voz de mi hermano…, pero tenía mi rostro y mis expresiones; creo que fue ella quien me instó a cortarme… ―Jun se sentó para mirarla mejor y Hikari temió ver juicio en sus ojos―. ¿Creerías que estoy loca?

―Creo que sólo es un fantasma que buscaba compañía ―Hikari enarcó una ceja―; ya sabes, charlar un poco, beber café y esas cosas.

―No me gusta el café. Prefiero el té.

Jun sonrió.

―Pues para la próxima, sírvele té y verás que se hacen amigas.

Todos tenían fantasmas personales y la idea no era espantarlos precisamente.

Y así, otro capítulo más :3 ¡Espero que les haya gustado!

Quisiera agradecer a todos los lectores que siguen la historia, principalmente a Jacque y a Sku con sus preciosos comentarios que me llenan de alegría :3

También un saludo especial a la que me lee desde las sombras ;3 ¡Jóse, espero que te guste! :D

Besitos~