Loveless
10. Faithless
Sin fe…
Se separó de mí con lentitud… como si no quisiera dejarme ir. Yo tampoco quería que se alejara.
Me enfoqué en el, analizando cada una de sus facciones y el sentimiento que representaban. No podía describirle bien, el estaba eufórico, deslumbrado… su rostro y sus emociones me daban ganas de cantar. Quería que su rostro siempre expresara esos sentimientos. Jamás había visto a Edward tan magnífico como ahora. Dejando mis emociones de lado me centre en él.
Poco a poco el brillo disminuyó, y sentí un frio congelante, como si un fuego se congelara en mi espalda siendo absorbido por mi cuerpo. Jadee ante la sensación, estaba hundida en el pecho de Edward, abrazándome con fuerza a él, intentando ignorar la odiosa sensación y concentrándome en su suave caricia sobre mi cabello.
Mi cuerpo había vuelto al de la apariencia humana, ya no brillaba y no tenía las hermosas alas de libélula.
- ¡soy yo! – exclame con júbilo. - ¿Cómo…? –
- te transformaste cuando comenzaste a tomar en cuenta tus emociones, y has vuelto ya que dejaste tus necesidades a un lado para centrarte en el resto – respondió Edward con suma tranquilidad.
Ahora había descubierto otras cosas más sobre mí misma.
Era un Elfo, podía transformarme a Elfo cuando me centraba en mí, y podía ser humana si es que me centraba en el resto.
***
Me levanté de mi cama con el rostro bañado en sudor frio, mi espalda era recorrida por continuos escalofríos y mi camiseta estaba húmeda. Había tenido ese sueño de nuevo.
Me encontraba en el claro de la postal, estaba con Edward, el brillaba bajo la luz del sol como un millón de diamantes. De repente se oscurece, en el lugar de Edward aparece un hombre de espeso cabello rubio, el hombre que estuvo en mi pesadilla cuando descubrí el secreto de los Cullen. El vampiro me ataca, grito, y antes de cerrar los ojos veo la silueta de Edward, herido en el suelo. Entonces una cortina de agua me corta la visión y despierto.
Tomé una ducha lenta, quedándome bastante tiempo bajo la regadera, relajando mis músculos tensos. Salí de la ducha despacio y me vestí con calma, era temprano aun. Baje las escaleras con suavidad. Me encontré a Phil en la cocina, con un periódico y un café, su ceño estaba fruncido y sentía ondas de perturbación provenientes de él.
- buenos días – salude con una ligera sonrisa. Phil levantó la vista y sonrió con gracia.
- Hola… ¿Cómo dormiste? – me preguntó con simpatía. Phil era demasiado agradable… últimamente había pasado mucho tiempo distraída como para notarlo, lo había abandonado un poco y me sentía culpable de aquello.
- bien, ¿y tú? –
- bien también, gracias… eh, hay cosas para el pan en el refrigerador y cereales en la despensa – volvió la vista al periódico y su ceño se frunció de nuevo.
Me dirigí a la despensa en busca de los cereales y sonreí al ver que eran mis favoritos, noté un ínfimo brillo amarillo, tan corto que dudaba mucho que Phil lo hubiera notado, ahora mi cuerpo era más propenso al cambio con tantas emociones embargándome, el más pequeño atisbo de sentimiento propio podría traer de nuevo ese endemoniado calor. Debía irme relajada.
- ¿Qué hay de nuevo en el periódico? – pregunté mientras me servía un tazón de Lucky Charms, ¡yum!
- anoche unos turistas fueron asesinados por animales salvajes – comentó sin levantar la vista – al parecer se vieron huellas de lobo por el sector, pero no parecía que hubieran sido ellos –
- ¿Lobos? –
- sí, enormes… las huellas son gigantes – comentó – en fin… debo ir a investigar el lugar –
Cerró el periódico, bebió un último sorbo de su café. Mientras tomaba su chaqueta y su arma, le observé, se veía preocupado… yo también estaba preocupada por él.
- Phil… - levantó la vista hacia mi – ten cuidado –
- no te preocupes Bella… estoy entrenado para esto – me sonrió con gracia y le correspondí – Adiós –
Terminé mi delicioso tazón de cereales y me dirigí a mi habitación a tomar mi bolso y mi abrigo. Bajé las escaleras con torpeza y salí de la casa, recordando poner el cerrojo a la puerta. Guarde las llaves y me dirigí al camaro.
Entonces noté un coche en la calle, estacionado en la acera. Era un coche plateado, y yo conocía muy bien al dueño de ese coche. Me acerqué con paso sigiloso al Volvo. El estaba apoyado en la puerta del piloto, mirándome con soberbia, sentía un aura alegre y picara a su alrededor, no venía con intenciones muy indiferentes, lo sabía.
- Buenos días – me saludo con cortesía mientras se inclinaba para tomar mi mano y besar el dorso como un caballero.
- Buenos días – respondí con voz tranquila.
- ¿te puedo llevar al instituto? – me preguntó.
- sí – respondí, el sonrió de lado como a mí me encantaba.
Caminé a la puerta del co-piloto, estaba a punto de abrir la puerta cuando él la abrió en un segundo, ¿Cómo demonios había llegado ahí tan rápido? Que tonta… es obvio pensé mientras sonreía de lado y negaba con la cabeza.
- ¿Qué piensas? – me preguntó con curiosidad, di un respingo, había pasado un segundo desde que me había sentado y el ya estaba a mi lado – oh… ¿te asuste? –
- no – mentí.
- siento haberte asustado… ¿Qué pensabas? – volvió a repetir medio riendo.
- se me olvido un segundo que tu eres… especial – respondí en voz baja, pero él me escuchó con claridad.
Nos dirigimos en silencio al instituto, disfrutando de nuestra compañía mutua. Yo respiraba el dulce aroma de Edward que inundaba el coche.
- ¿que sucedió con el resto? – le pregunté con curiosidad, me hacía falta la parlanchina de Alice.
- ellos llegaron en el coche de Rosalie – me respondió con simpleza – Alice sugirió darnos un poco de privacidad –
Sonreí abiertamente y reí ante las ocurrencias de Alice, pero aun así me sentí feliz de que lo hiciera, ya no sabía cómo comportarme en frente de los Cullen sabiendo que había algo entre Edward y yo… o al menos eso creía.
Llegamos al instituto, y nos estacionamos al lado del ostentoso BMW de Rosalie.
- impactante – comenté.
- así es – me respondió con una sonrisa agraciada.
- prefiero el tuyo – murmuré mirando el coche rojo aun, fruncí el ceño, demasiado llamativo para mi agrado.
- gracias – respondió, rio ligeramente – ¿demasiado ostentoso para ti? – me preguntó mientras pasaba un brazo sobre mis hombros.
Me sonrojé por su acto, la gente se nos quedaba mirando, estaba avergonzada, un ridículo brillo anaranjado rodeo por un segundo mi cuerpo. Solo un segundo que bastó para llamar la atención de Edward.
- debes tener cuidado Bella, tu cuerpo está más propenso a cambiar habiendo vuelto a tu figura original una vez – me susurro.
- lo sé, ya me ocurrió esta mañana, pero no dura lo suficiente para que la gente lo note –
El me acompañó a cada clase que tuve en el día, pero aun estaba preocupada por nuestra posición ante la gente, ¿Qué éramos? ¿Qué pensaba Edward de nosotros dos juntos?
Y aun me preocupaba más el hecho, de que Edward ni siquiera me haya dicho que me quería, yo sabía que le amaba, que era mí ser, mi centro de existencia… ¿Qué era yo para él?
- ¿Bella estás bien? – me despertó Alice de mis cavilaciones.
- sí – respondí con tranquilidad fingida, observe el leve ceño fruncido de Jasper y le miré con fijeza esperando que entendiera mi mirada.
- algo te preocupa – dijo Jasper después de un momento, ¡traidor!
- ¿qué es Bella? Sabes que puedes confiar en nosotros – me dijo Rosalie… si lo sabía, me lo habían calcado siempre.
- bueno… hoy en la mañana, Phil me contó que unos turistas habían sido asesinados anoche… por un animal salvaje – recordé esta mañana y lo usé de excusa – y bien, Phil debe investigar eso, y me preocupa que le puede ocurrir algo –
Noté como los rostros de los Cullen se tensaban, conocía esas miradas opacas y esos rostros inescrutables, Edward siempre tenía esa cara cuando me estaba ocultando algo.
- algo no me están contando – sentencie, Alice bajo la mirada, ella iba a flaquear – Alice dime que ocurre – le pedí con voz suave, ella caería ante ese acto, yo estaba actuando demasiado débil como para que ella soportara.
- pues verás Bella – já, cayo – esos animales… bueno no eran animales en absoluto, eran vampiros – me dijo, me helé en un instante.
- pero no eran ustedes – dije, convenciéndome de mis propias palabras.
- no… eran otros vampiros que fueron atraídos por una presa demasiado deseada para nosotros los vampiros – me dijo ella en voz baja.
Todos estaban serios, sentía como observaban cada mínima reacción.
- una presa que hasta incluso nosotros… nos cuesta mucho evitar cazar – dijo Jasper tensamente.
Entonces llegó a mi mente todas las historias que llegaron a mi mente sobre los Elfos.
Eran criaturas celestiales, eran tabú, eran extremadamente codiciados por los vampiros.
- ¿Cómo? ¿Por qué ahora? – pregunté atónita.
- bueno Bella… de esta forma, disfrazada de humana, tu aroma no es tan fuerte como lo es cuando estás en tu forma original… sobre todo tu aura externa, se traslada como un humo, atrayendo a cualquier depredador, y atrajo a estos vampiros, probablemente no sean los únicos que te hayan detectado, pero si los únicos dispuestos a romper las reglas – dijo Jasper con porte serio.
- ¡demonios! – maldecí por lo bajo, golpeando mi cabeza con la mesa, noté la instantánea preocupación de Edward.
Me senté derecha, y acaricie el dorso de su fría mano suavemente, sentí como me llenaba su preocupación, la emoción quemó en mi interior y suspire rápidamente, eliminándolo con urgencia, jadee, me agoté con ese acto.
Por lo menos ya estaba controlando mis habilidades, observe el rostro agradecido de Edward.
- no te preocupes – murmuré – estoy bien – pero sentí el golpe latir en mi frente.
- no tengas miedo Bella, hay gente ocupándose de ellos… aparte de los policías – me dijo Edward con suavidad – además de haber atraído a unos depredadores, has atraído también a unos útiles defensores –
Me esforcé en recordar que más mencionaban las leyendas de Elfos que había leído… recordé la leyenda de los licántropos. Llegó a mi mente otra mención de Phil sobre la noticia… se habían visto huellas de lobos gigantes por el sector.
Me tapé la boca sorprendida, mis ojos se habían abierto mucho, y todos me observaban preocupados.
- ¿Qué… también…? – no pude formular palabra alguna.
Emmett rio con gravedad ante mi poca elocuencia, Rosalie le golpeo el hombro, y observe a Alice que sonreía de medio lado, pero sin pizca de gracia.
- imposible – susurre.
Vampiros, Elfos, Licántropos… ¿Cuándo esta locura iba a parar?
- hay que tenerles fe… aun así, ten cuidado al salir, ellos te quieren alejar de nosotros – Alice hablaba con preocupación.
- no confío – murmure apegándome a Edward, quien me abrazó con un brazo, por la cintura.
- hay que tenerles fe – susurró él.
Pero no podía tener fe, en alguien que me quisiera alejar de los Cullen.
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Próximo capítulo: Doubtless. Sin duda…
- No me pude negar, además hace mucho que no veía a Jacob, y su presencia siempre alegre me hacia sentir muy bien… casi ni recordaba mis preocupaciones de minutos antes.
- Me sentí mal, primero me sorprendí, después me alivie, después me enoje… pero la verdad, es que no tenia idea de lo que debería sentir en ese momento. Es decir, por instinto me sentí segura; pero en mi conciencia odiaba a Jacob, pues el era de los que me querían separar de los Cullen.
- Escuchamos algo en los árboles, me asuste, y me levante enseguida, alejándome de Jacob sobre su cabeza. Entonces le vi… era él. Ese… ese tipo.
- Lo sabia, iba a morir en ese momento, mi cuerpo se encogió con dolor y di mi último exhalo mientras mis ojos se cerraban agotados.
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¡Hola!
Buenos aquí les he traído otro capítulo más… no se que decir… solo que estamos acercándonos a la parte más jugosa del fic.
No estoy segura de cuantos capítulos tendrá el fic, yo esperaba llegar a los 20 pero no sé si es que pueda, en todo caso lo alargaré lo más que pueda intentando que no quede aburrido.
Dejen sus sugerencias o comentarios en los reviews, aunque pueden dejar un review aunque no tengan nada que decir excepto "hola", porque el que me dejen reviews me hace feliz, porque sé que hay alguien que todavía espera otro capítulo.
Me puse cebolla… ya los dejo.
Gus.
