Nota de la autora: ¿Pensasteis que ESA había sido toda la historia? Oh, vamos, ¡tenéis que conocerme mejor! ¡Eso fue sólo una PARTE de la historia, chicos! Hay MUCHO MÁS de historia que está esperando para ser revelada. De verdad, estoy decepcionada… pensé que me conocíais… -snif-
Ah, sí, y kirei significa hermoso en japonés.
Disclaimer: -Quejidos- ¡el gran hombre de traje es el que me está haciendo hacer esto! Dijo que pondrían una demanda contra mí… así que… así que para salvar mi pellejo y el poco dinero que tengo (un cerdito hucha con 3 centavos), Inuyasha no me pertenece… pertenece a Rumiko-san. –Miradas a los abogados- ¿CONTENTOS? ¡PERO LA HISTORIA ME PERTENECE! MUAJAJAJAJA –risas en las caras de los abogados-
Título: Te Desafío
Resumen: Kagome y sus amigos (incluyendo a su peor enemigo Inuyasha) están jugando a "Te desafío". Si Kagome rechaza el desafío de Inuyasha, tendrá que dormir con él. Pero cuando Inuyasha desafía a Kagome a casarse con él... el infierno entra en erupción. InuKag.
Clasificación: R (M)
Género: Romance/Humour
Edades: Kagome: 23, Inuyasha: 25
Dedicatoria: Esta historia está dedicada a mi hermanita Kiari-chan. Lo siento hermana, éste es un regalo de cumpleaños atrasado, ¡pero es que no lo pude poner antes! ¡Disfrútalo hermana! ¡Es bastante sorprendente, una de mis mejores historias está dedicada a mi hermanita! –abrazos Kiari-chan-
NOTA: Los personajes NO tienen sus yos demoníacos y miko en este fic. Todos son estrictamente humanos. Sin embargo, tienen sus apariencias habituales. Inuyasha tiene el pelo plateado y los ojos dorados, etc…
Nota de la traductora: los personajes y la historia no son míos. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de Wolf Blossom.
Capítulo 10: Día Cinco: Día Lluvioso y Recuerdos
¿Es posible que siga enamorado de ella?
La noria se detuvo y Muteki, Kagome e Inuyasha salieron a tiempo para sentir que la lluvia empezaba a caer.
-¿Lluvia? ¡Yay! –chilló Muteki.
-Oh, genial, lluvia –murmuró Kagome.
-Volvamos a casa, de todos modos, este día estaba condenado al fracaso –dijo Inuyasha mientras cogía a Muteki en brazos y él y Kagome corrían hacia el coche.
¿Condenado al fracaso como mi relación con Kagome? –pensó mientras examinaba a la chica que estaba a su lado.
Había llovido durante toda la noche y hasta bien entrado el día siguiente. Sesshomaru e Inutaisho fueron a trabajar y Rin estuvo con Riku todo el día, ya que el pobrecito tenía gripe. Izayoi ayudaba a Rin a cuidar de Riku mientras que Kagome, Inuyasha y Muteki pasaban el día cinco juntos.
-Sigue lloviendo –les recordó Kagome a sus dos chicos.
-¿Y? –dijo Inuyasha.
-¿Qué hacemos en el día cinco? –preguntó Kagome.
-¡Escondite! –chilló Muteki.
-Oh, genial, odio cuando los niños dicen eso –murmuró Inuyasha.
-Bueno, Teki y yo siempre jugamos al escondite cuando llueve. Es justo que su padre juegue también –Kagome sonrió.
-Estás disfrutando esto, ¿no? –gruñó Inuyasha.
Kagome se rió.
-Cada segundo.
-De acuerdo, Teki, tú cuentas, mami y yo nos escondemos. Sólo nos vamos a esconder en la primera planta, ¿te parece bien, Kagome?
-Vale –dijo Kagome. Se volvió hacia Muteki y le dijo-: cuenta hasta 25. Puedes hacerlo, ¿no?
-¡Sí! –chilló el niño mientras la madre y el padre se encogían de hombros.
-Vale, ¡ya! –dijo Kagome y ella e Inuyasha corrieron en direcciones opuestas.
-¡UNO! ¡DOS! ¡TRES! ¡CUATRO! ¡CINCO! ¡SEIS! ¡SIETE! ¡OCHO! ¡NUEVE! ¡DIEZ!
Kagome corrió hacia la parte de atrás de la casa y se escondió detrás de unos sofás. Inuyasha se las arregló para llegar a un pequeño cuarto de baño y para esconderse en la ducha.
-¡ONCE! ¡DOCE! ¡TRECE! ¡CATORCE! ¡QUINCE! ¡DIECISÉIS! ¡DIECISIETE! ¡DIECIOCHO! ¡DIECINUEVE! ¡VEINTE!
Kagome se dio cuenta de que su escondite era demasiado obvio, así que se acercó a un estudio que estaba en la planta baja. Se sentó en un sillón rojo para esperar a Muteki.
Inuyasha también se dio cuenta de que su escondite era demasiado obvio, así que se dirigió al mismo estudio. Entró y cerró la puerta, se dio la vuelta y se encontró cara a cara con la madre de su hijo.
-¡VEINTIUNO! ¡VEINTIDÓS! ¡VEINTITRÉS! ¡VEINTICUATRO! ¡VEINTICINCO! ¡PREPARADOS O NO ALLÁ VOY! –gritó Muteki mientras empezaba a buscar a sus padres.
Kagome jadeó cuando se volvió y vio a Inuyasha de pie frente a ella. Kagome se levantó y empezó a retroceder cuando él dio un paso adelante.
-Kagome –dijo.
-¿Q-qué? –tartamudeó.
-Estamos atrapados hasta que Muteki nos encuentre.
-Puedo salir y dejar que me encuentre.
-Eso no es justo, ¿verdad? Teki quiere encontrarnos.
Kagome lo miró sabiendo que tenía razón. Se sentó otra vez en el sillón e Inuyasha se sentó en la mesa mientras la miraba.
-Bueno, ¿qué pasa?
-Nada.
-¿Puedo preguntarte algo? –preguntó Inuyasha.
-Ya lo has hecho.
-¿Naraku se puso en contacto contigo después de que rompieras el compromiso?
-No.
-Oh…
Kagome se sentía incómoda bajo aquella mirada, así que giró la cabeza. Inuyasha gruñó cuando se levantó y la forzó a encararlo.
-Escucha…
-¿Por qué? ¿Para que puedas herirme otra vez?
-No intenté hacerlo.
-¡Sí, claro! Como si decir que soy mala en el sexo no fuese intencional.
-¡Kagome, sólo escucha! Nunca me diste una maldita oportunidad de explicarme cuando estuve sobrio hace cuatro años. ¡Te fuiste de Hong Kong para siempre!
-Sí claro, cuando mi novio se acuesta con mi prima, ¿se supone que tengo que quedarme quieta y estar feliz por ellos? Claro que me mudé, me mudé y descubrí que estaba embarazada, Miroku y Sango lo supieron y también se mudaron a Japón.
-¡Entonces escucha! Antes de que nos casemos quiero explicarte toda esta mierda.
-¿Qué te hace pensar que voy a estar de acuerdo?
-Muteki.
Kagome gruñó mientras relajaba sus hombros, permitiendo que Inuyasha hablase.
-Nunca me dijiste que estabas comprometida con Naraku, ¿recuerdas?
-No quería que rompieras conmigo –murmuró Kagome.
-Bueno, ahí es donde empieza la historia. Kikyo vino a Hong Kong dos meses antes de que rompieras conmigo.
Flashback
-Inuyasha, esta es mi prima Kikyo Higurashi, Kikyo, este es mi novio Inuyasha Takahashi –dijo Kagome sonriendo. Higurashi Kagome de 19 años, estaba presentándole a su novio a su prima.
-Hola Takahashi-san.
-Por favor, llámame Inuyasha –dijo mientras le estrechaba la mano.
-Entonces llámame Kikyo –sonrió seductoramente.
-Kagome se volvió para hablar con sus amigos, Miroku y Sango mientras Inuyasha y Kikyo se quedaban mirándolos.
-¿Eres feliz con Kagome? –preguntó.
-Mucho.
-Así que no lo sabes, ¿verdad? –preguntó arqueando una ceja.
-¿Saber qué?
-¿Conoces a una persona que se llama Onigumo Naraku?
-¿Ese cabrón? Sí, lo conozco, ¿por qué?
-Espérame en el jardín hoy después del colegio, te contaré –Kikyo se rió disimuladamente mientras abrazaba a Kagome a modo de despedida.
De hecho, ese día, Inuyasha dejó que Sango y Kagome se fueran andando a casa, él se dirigió a la parte de atrás del patio en donde esperaba Kikyo.
-¿Qué pasa Kikyo? –preguntó.
-Kagome está comprometida con Naraku, es una vergüenza que no te lo haya dicho.
-No juegues conmigo Kikyo –gruñó Inuyasha-, ¡Kagome no está comprometida con Naraku!
-¿No has visto el anillo de compromiso de su dedo? Fue arreglado, pobre muchacha, lloró todo el fin de semana cuando se lo contó su madre, pero su abuelo le hizo ver que lo de casarse con Naraku había sido decidido cuando ella era pequeña. Tiene que romper contigo.
La cabeza de Inuyasha daba vueltas con toda esta información.
-No, ¡estás mintiendo!
-Entonces ve a casa de Kagome hoy por la noche, pero no llames a la puerta, te llevarás una gran sorpresa.
Inuyasha no le creyó ni una palabra a Kikyo, así que la ignoró. El resto de aquel primer mes, habló con ella como una persona civilizada, pero ella lo seguía llamando al jardín para contarle nuevas noticias sobre Kagome y Naraku.
Finalmente, cuando llegó el segundo mes, Inuyasha se cansó de que le dijera esas cosas, así que le hizo caso. Esa noche irían a un club adonde se suponía que iban a ir Naraku y Kagome. Sin embargo, Inuyasha no sabía que Kagome había roto el compromiso esa mañana temprano diciendo que amaba a Inuyasha.
Él y Kikyo fueron al club y no encontraron ni a Kagome, ni a Naraku. Llamó a Kikyo mentirosa y fue inmediatamente a casa de Kagome. Kagome estaba sola en casa aquella noche, así que se sentó en el sofá y Kagome le trajo chocolate caliente.
-Kikyo me dijo… cosas.
-¿Cosas? –Kagome arqueó una ceja.
-Cosas sobre ti y… Naraku.
Kagome jadeó.
-Dime, ¿es verdad?
Kagome tragó.
-Bueno, más o menos.
-¿Más o menos? –estalló Inuyasha.
-Estaba comprometida con Naraku, pero rompí el compromiso. Inuyasha, te amo –dijo Kagome, las lágrimas corrían por sus mejillas. Inuyasha suspiró mientras la abrazaba, pero seguía furioso porque le había ocultado semejante secreto.
"Necesita ser castigada" –pensó. Durante ese mes, Inuyasha y Kikyo pasaron mucho tiempo juntos, Inuyasha se volvió muy cercano con ella y encontró el modo perfecto de devolvérsela a Kagome.
-Inuyasha –dijo Kikyo mientras se sentaban en su coche.
-¿Sí?
-Conozco la forma perfecta de devolvérsela a Kagome.
-¿Cómo es eso?
-Dile que te acostaste conmigo en vuestro aniversario. Dile que soy mejor y qué sé yo, confía en mí, se sorprenderá, pero lo entenderá.
-¿Qué… pero… Ella romperá conmigo.
-No lo hará, te lo prometo.
Inuyasha suspiró y aceptó la idea.
El día de su aniversario: Inuyasha quería devolvérsela a Kagome, ya que le había mentido. Kikyo le había dicho que si tenía una sesión complementaria con ella, añadiría efecto… y fue tan estúpido que le hizo caso.
De modo que los dos estaban en el armario del conserje, besándose furiosamente hasta que el reloj de Inuyasha dio un pitido.
-Chao, Kikyo –dijo mientras salía corriendo.
Kagome sonrió mientras se sentaba en la cafetería de su universidad. Sus mejores amigos, Miroku y Sango se sentaron con ella y su novio Inuyasha aparecería en breves.
Kagome le guiñó un ojo a Miroku, que dijo:
-Tío, Kagome, ¿tú e Inuyasha vais a salir esta noche?
-Vamos a celebrar nuestro primer aniversario, sí –Kagome sonrió.
-¡Felicidades cariño! –Sango abrazó a Kagome. Kagome se rió mientras le devolvía el abrazo a Sango. Las cosas estaban lejos de ir bien para el grupo. Miroku seguía ligando con Sango, ella le golpeaba, Inuyasha amaba a Kagome… Kagome amaba a Inuyasha, pero las cosas habían empezado a ir cuesta abajo cuando la prime de Kagome, Kikyo, había venido de visita.
Kikyo había venido de visita hacía dos meses, y ella e Inuyasha parecían llevarse bien. Eran amables el uno con el otro, parecían disfrutar de la compañía del otro… demonios, parecían pasar escandalosos montones de tiempo entre ellos.
Inuyasha corrió a través de la cafetería y se las arregló para sentarse en tiempo récord. Su camisa estaba descolocada, su pelo estaba desordenado y estaba jadeando y… sudando…
-Ey, ¿qué pasa? –preguntó Kagome mientras le ponía una mano en la mejilla. Inuyasha cogió su mano y la besó suavemente.
-Nada, simplemente tuve que correr para evitar… para evitar hacerte esperar –dijo Inuyasha rápidamente…
-Y, ¿adónde vamos a ir esta noche? –preguntó Kagome.
-Al bar Esencia –Inuyasha sonrió.
-Oh mierda, ese es el mejor sitio de los alrededores –silbó Miroku.
-Lo mejor para mi bebé –dijo Inuyasha a la vez que colocaba a Kagome en su regazo y la besaba dulcemente. Kagome frunció el ceño al notar un poco de brillo de labios de fresa en su boca. Kagome ni siquiera se había puesto brillo de labios ese día, así que no podía ser de antes.
Más tarde, Kagome se puso un vestido negro ajustado que mostraba sus curvas y algo más. Inuyasha empezó a babear cuando vio a Kagome al ir a recogerla. Estaba asombrado al ver cuánto podía cambiar Kagome en dos horas. Korari sacó algunas fotos de Kagome e Inuyasha antes de que se marcharan.
-¿Y qué vamos a hacer allí? –preguntó Kagome.
-Un montón de cosas –Inuyasha sonrió cuando llegaron al bar. Inuyasha le abrió la puerta a Kagome y la acompañó adentro. Entraron y se envolvieron con los sonidos, la música y el olor.
-Vaya, guau –dijo Kagome mientras se agarraba a su novio.
-Bailemos –dijo y bailaron con fuerza, bailaron pegados, rápido, lento, muchas cosas. Al final, los dos fueron a tomarse un descanso y pidieron unas bebidas. Inuyasha y Kagome, prácticamente se emborracharon después de eso y se dirigieron tropezando hasta el cuarto de atrás.
-Kagome (hipo), quiero hacer (hipo) el amor (hipo) contigo –dijo Inuyasha mientras se tambaleaba.
Kagome se sentó en el suelo y miró fijamente a Inuyasha.
-Yo también –dijo mientras hipaba unas cuantas veces. Inuyasha sonrió y caminó hacia Kagome, la levantó y la presionó contra la pared. Él tomó sus labios instantáneamente con los suyos mientras que empezaba la diversión…
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Después de que el acto de amor terminase, Inuyasha y Kagome se acostaron en la cama, ambos estaban un poco mareados desde hacía rato, pero no pasaba nada.
-¿Kagome? –dijo Inuyasha.
-Hmm.
-Que… tú… eso fue horrible.
Kagome frunció el ceño mientras se sentaba y lo miraba fijamente.
-¿Qué?
-Apestas completamente haciendo el amor.
Kagome tenía lágrimas en los ojos.
-¿Cómo… qué…
-Kikyo es mejor.
Kagome no podía creérselo.
-¿Kikyo?
-Sí, está más experimentada en el sexo.
Kagome no podía soportarlo. Se levantó y se puso su ropa rápidamente. Inuyasha la agarró de la muñeca.
-Pero sigo amándote.
Kagome se dio la vuelta y le dio una bofetada.
-¡Cómo diablos pudiste! ¿Me engañas con mi prima y luego me dices que no soy lo suficientemente buena? ¡Oh, sí, pero sólo con decirme que me sigues amando va a hacer todo jodidamente mejor!
-¿Qué demonios?, dijiste que siempre querrías la verdad por mi parte.
-¡ME ENGAÑASTE! –gritó Kagome. Inuyasha dio un paso adelante, pero Kagome dio un paso atrás.
-Hemos terminado.
Inuyasha puso los ojos como platos.
-¿Qué?
-¡Hemos terminado, se acabó, Inuyasha! –gritó Kagome mientras salía de la habitación. Inuyasha cayó sobre la cama mientras se pasaba los dedos por su pelo.
¿Qué he hecho?
End Flashback
-Eh, esa es mi historia –murmuró.
-¿Para devolvérmela? –estalló Kagome-. ¿Para hacerme lamentarme por no habértelo contado? ¿Lo hiciste con Kikyo en el armario del conserje? ¿QUÉ?
-¡Yo no quería! ¡Ella dijo que le añadiría efecto!
-¡A la mierda el efecto, aún así lo hiciste con ella!
-Me violó.
Kagome levantó una ceja.
-¿Te violó?
-Eh…
-Vale, ¿entonces hiciste todo eso para hacerme pagar por no haberte dicho lo de Naraku?
Inuyasha suspiró y asintió.
-Sí, pensé que… que lo sabrías.
Kagome lo fulminó con la mirada.
-¿Y cómo demonios se supone que eso va a ayudar?
-¿Me perdonas? –susurró.
Kagome jadeó.
¿Takahashi Inuyasha me está pidiendo que le perdone?
-Perdonarte. ¿Crees que puedo perdonarte tan fácilmente?
-¡Han pasado cuatro años!
-¡Y no creo que sea suficiente! –soltó Kagome.
-Vale, bien, te doy dos meses después de nuestro matrimonio para que me digas si me perdonas, ¿vale?
-Hecho –Kagome le estrechó la mano. En el momento en el que sus manos se tocaron, Kagome sintió una descarga, miró a Inuyasha y por la mirada de su cara, adivinó que él también la había sentido.
-Eh, yo…
Muteki entró justo en ese momento.
-¡1 – 2 – 3 por papi! –gritó.
Inuyasha frunció el ceño.
-Vale, bien, es justo, ¡aunque mama y yo estábamos escondidos en la misma habitación, en el mismo sitio, y haciendo lo mismo!
-Sí, es justo –Muteki se rió a la vez que su madre y él salían corriendo de la habitación para esconderse.
Por lo menos le he contado mi parte de la historia. Ahora, nuestra relación depende de ella –pensó Inuyasha mientras contaba.
Nota de la autora: ¡El día cinco se ha terminado y esa fue TODA la historia! ¡Os lo prometo! Puede que haga unos cuantos flashback más que contengan más detalles sobre la historia, pero eso es todo lo que necesitáis saber.
¿Y qué pensáis del Día cinco? Día Seis: Chef Muteki… ¡muahaha!
¡Seguid conectados!
Con amor,
Sakura
N.T.: Holaaa, sé que está vez voy algo tarde, pero no fue culpa mía. Veréis, fanfiction no me dejaba subir la historia, así que la actualización debería haberse subido antes.
Disculpad las molestias.
Muchísimas gracias por todos los reviews que he recibido, y por poner la historia en favoritos y alertas, este tipo de cosas son las que me alegran el día.
Besos, espero vuestros comentarios. ^_^
