Esta es una traducción del relato "The Chosen", de Lyon's Own.

Por supuesto, los personajes pertenecen originalmente a J.K. Rowling...

EL ELEGIDO

Capítulo 10

Mientras Marjeta y los guardias de la ciudad iban camino a una celda en Kynaston, el Señor Draconis estaba sentado en su oficina junto a la Sala del Gobierno, revisando los reportes preliminares. Setenta y ocho muertos, más de ciento cincuenta vampiros heridos, quince heridos fatales. Seis ya estaban mostrando signos de pena terminal por la pérdida de sus esposos. La Ciudadela había sido total y verdaderamente traicionada por uno de los suyos. Restregó el cansancio de sus ojos grises y suspiró pesadamente. El ataque no podía haber sobrevenido en un momento más inoportuno, con el Concejo aún negociando por la nueva Casa del Clan Izanami, y el Amoraj recién comenzado. Ahora, habría investigaciones y juicios para supervisar, detalles de seguridad para examinar y fortalecer, planes de evacuación para revisar, piras funerarias para organizar y presenciar, jardines que reconstruir...Y Etienne le había enviado un mensaje urgente desde la Torre del Vidente, sobre una inminente visión importante y además necesitaba hablar con Draco lo más pronto posible.

Además de todo eso, un mago había aparecido atravesando las barreras de la Ciudadela. La hazaña extraordinaria de Raure constituía un signo de su increíble capacidad, lo que lo convertía en un blanco para las dos partes, los cazadores y los vampiros ambiciosos que podrían perseguirlo para despojarlo de su poder. Draco dejó caer la cabeza sobre sus manos, un dolor de cabeza se avecinaba, iba a ser una laaaaarga noche.

Harry se despertó a la mañana siguiente, ligeramente decepcionado, no había tenido ningún sueño la noche anterior, o al menos, nada que pudiera recordar, además, seguía con una sensación de malestar porque asumía que sus 'protectoras-madres-musculosas' seguían en su puerta.

Maldición, no soy ninguna chica indefensa que necesita que la mantengan en una caja dorada.

Resopló y lanzó una mirada enojada a la puerta de su cuarto, luego dio vueltas en su cama, tratando de liberar algo de su frustración. Unos minutos después, transpirado, con la ropa de cama desarreglada sobre el colchón, realmente no se sentía mejor.

Buen trabajo, Harry, una rabieta, como si eso resolviera algo.

Marginalmente más calmo, se pasó una mano por su atroz caso de cabello despeinado y suspiró, cayendo pesadamente sobre las almohadas que aún permanecían sobre la cama.

No estoy siendo justo. No soy un prisionero, en ningún sentido, ellos están aquí porque quieren protegerme. Probablemente no necesito protección, pero, tal vez sí...esos cazadores eran bastante...sí, no creo que los hubiese podido enfrentar solo.

Muy bien, supera tus tonterías, revisa los hechos.

Uno, hubo un ataque anoche, alguien traicionó a toda la ciudad.

Dos, soy un huésped, un huésped importante para ellos. Así que, sí, quieren mantenerme a salvo.

El Gran Señor...¡ no pienses en él como Draco ! El Gran Señor está preocupado por mi seguridad, por eso me asignó sus guardias personales. Es un gran halago. Así que, cállate la boca, Harry. Es como dijo Tristán, anoche, no hubiese durado contra una banda de furibundos cazadores fortalecidos por pociones, aunque fuera lo suficientemente poderoso como para aparecerme a través de las barreras de La Ciudadela. Vaya un pensamiento perturbador...

Mmm...volviendo a los cazadores...Ví por mí mismo lo rápidos y hábiles que eran. Para ser honesto, no hubiese durado tanto como los guardias y Draco...

Harry manoteó a ciegas otra almohada, luego sus dedos se cerraron en los bordes y se la colocó sobre la cara, gruñendo.

Draco...pensando en Draco Malfoy, ahora...El Señor Draco...el Señor Draconis, el Gran Señor...¡Mierda! ¿ Qué voy a hacer con él ? La campaña de 'Odio a Draco Malfoy por sobre Todos menos Voldemort', está definitivamente fuera de lugar. Jodido, creído, bastardo, en verdad me impresionó muchísimo anoche. Le importa su gente, eso es obvio. Tiene corazón...

Su mente volvió a lo que había visto: el Gran Señor en la batalla, con las espadas girando, brillando a la luz de las antorchas, cargando contra sus atacantes sin miedo, defendiendo a los inocentes.

¡ Mierda! Podría haber pasado por un valiente Gryffindor. Debo respetar a un líder que no se sienta a esperar que los demás hagan el trabajo sucio. Él estaba allí, en medio del caos, peleando , protegiendo y defendiendo a los suyos, aún arriesgando su vida.

Rió, pensando en las respuestas de la Orden cuando él había tomado riesgos similares.

Probablemente va a recibir algún reproche, el pendejo, poniendose en peligro de ese modo. ¿Qué harían los vampiros si lo hubiesen matado, sin esposo, sin sucesor ?

Ese pensamiento hizo que todo se detuviera, se dio cuenta de que si él fuera 'El Elegido', debería tomar el rol de jefe del gobierno. Frenético, tiró lejos las almohadas y la ropa de cama, tambaleándose y cayendo al suelo.

¿Qué estoy haciendo aquí? Esto es mucho más que un hombre enconcontrando a su pareja...esto es...¡Merlín!...comprometerse con una nación, convertirse en su realeza, o lo que sea..¡ No puedo hacer esto ! ¡ Esto no es lo que yo soy !

Harry se agachó, haciéndose un ovillo junto a su cama, su respiración se aceleró y se hizo más superficial, y su visión se tornó borrosa. Era demasiado, demasiado, de..

-¡HARRY, BASTA!

Lo estaban sacudiendo, sacándolo del círculo de sus pensamientos, unas manos delgadas y fuertes le sujetaban los hombros. Finalmente, pudo concentrarse, y para su sorpresa, se encontró con la mirada cálida y preocupada de Etienne.

-Etienne, ¿qué...?-

-¿Estás bien?- Preguntó el Vidente, afectuosamente. –¡ Por la gracia de Gaia, me asustaste, Harry !- Se sentó dramáticamente, con la mano sobre su corazón.

La pasayada funcionó, Harry esbozó una pequeña sonrisa. Se calmó. El Vidente le explicó que venía a desayunar, pero entró sin anunciarse cuando él y los guardias escucharon que el corazón del Prometido comenzó a acelerarse.

Harry sacudió la cabeza, Etienne terminó su explicación, y él se deshizo del último resabio de su pánico y se pasó las manos por la cara. –Estoy bien-. Respondió. – De veras-. Suspiró. –Me aterroricé a mi mismo, es todo-. Su corazón aún golpeaba con fuerza, pero él se esforzó en respirar hondo. Se sentía más estable y calmado.

- Debe haber sido flor de susto-. Dijo Etienne, con sus ojos muy abiertos, poniéndose en cuclillas y esperando a que Harry se tranquilizara.

- Puedes estar seguro-. Harry se restregó la cara, cansadamente. -Etienne...¿ qué estoy haciendo aquí ? No soy un príncipe o un político, o un estadista, dispuesto a liderar a la gente. ¿ Qué sucedería si...? Olvida todo el desastre con Draco...¿qué pasaría si Draco elige y...y , yo tengo la más extraña de las suertes, y si por un supremo azar, rareza o destino , yo soy el Elegido ?- Preguntó. –¡ Yo no, no puedo hacerlo ! ¡Yo sólo soy un sanador ordinario ! Yo, yo...- El pánico se levantaba otra vez, y comenzó a respirar más pesadamente.

Etienne le agarró el brazo con fuerza, para ayudarlo a mantenerse consciente y evitar otro ataque.

- Son nervios, entonces-. El Vidente asintió para sí mismo. –Le sucede a la mayoría de los Prometidos, en algún momento del Amoraj. Mira, Harry, te diré lo que les dije a los demás, si ese es tu destino, entonces lo será. Enfrentarás el desafío con todas tus habilidades y la fuerza de tu corazón. Les darás, a aquellos que se convertirán en tu propia gente, lo mejor que puedas ofrecerles, y eso será suficiente. El resto...formalidades y protocolo...Pffff, lo aprenderás, tendrás tiempo. Recuerda, Harry, no siempre fuiste un sanador, alguna vez fuiste estudiante, soldado, niño. Eres un hombre, amigo, confidente, maestro...los roles que tomamos en la vida, cambian.

Es la naturaleza de la vida. Ninguna vida es estática, tampoco lo son los lugares. Una vez, fui sirviente, y no hay nada que diga que tú no puedas llegar a ser un Señor.

Harry resopló, con un dejo de petulancia dijo. –Es fácil para ti decir eso, has tenido cientos de años para acostumbrarte a la idea de cambiar lo que eras.

Etienne se encogió de hombros. –Y tú también los tendrás, si eres el Elegido-. Hizo un gesto descuidado con la mano y saltó para ponerse de pie. – Suficiente con esto, tengo que alimentarte-. Anunció dramáticamente, luego tiró de Harry para levantarlo, y con un guiño, dijo. –Y como tú eres un sanador, entre otras cosas, pensé que podrías ejercer tu profesión con la Señora Suruthi.

Harry pestañeó y se iluminó. Eso sería maravilloso, había quedado preocupado por la mujer quemada, y deseaba saber qué había pasado con ella. Estaba realmente encantado con el prospecto, podría ver si hubo progresos significantes en su curación. Su propia inquietud se escurrió y su mente se concentró en la familiaridad de la tarea.

-¿ Cómo está ella ? ¿ La magia de las gemas pudo ayudarla a sanar ? ¿ Qué pasó con ese abominable collar ? ¿Encontraron al marido ? ¿ Obligaron al bastardo a que se lo saque ?- Hizo una pausa y giró su cuello sobre los hombros. –Sólo pude estar un momento en su cubículo anoche. Mis guardias...- Frunció el ceño. -...estaban ansiosos por traerme aquí, pero sus padres aún invocaban la magia de las gemas. ¿ Sabes si les tomó mucho tiempo ?

Etienne sonrió, un Harry cuestionador era un buen signo. –Entiendo que la trasladaron a sus habitaciones en la Casa Tipu y continuaron toda la noche. Toda La Ciudadela bullía con el cuento. Por supuesto, la Casa Tipu está escandalizada. Pero no sé cómo está esta mañana, supongo que lo veremos juntos. Ahora, antes de que sigas con tus preguntas, Prometido Raure, ¡ a bañarte !

Etienne movió sus manos, señalándole el baño. –Enviaré por un desayuno liviano y te contaré lo que oí mientras comemos-. Dijo en voz alta, escuchando que Harry se quitaba su ropa. – Yo, por mi parte, estoy hambriento. ¡ Qué noche hemos tenido !

Harry murmuró su coincidencia, apurándose en prepararse para el día. Tomó una ducha rápida, animándose cuando los aromas brillantes de sus artículos de tocador lo envolvieron. Rápidamente, cepilló sus dientes y se deshizo de su barba incipiente. Como había hecho el día anterior, Etienne seleccionó la vestimenta de su guadarropa, y le ayudó a vestirse. Harry se calzó lo más pequeño y se colocó la camisa blanca que cruzaba y se abrochaba bajo la clavícula, mientras Etienne sostenía abierta la túnica de color rojo sangre que lo envolvería como un vestido largo. Cuando le trajo un par de botas marrones, largas hasta la rodilla, el mago hizo una pausa, colocándose sus medias. –Mm, Etienne...¿ no te estás olvidando de algo ?- Harry levantó la falda para que el Vidente se diera cuenta. – Algo como...pantalones ?

Su guía se rió, viendo cómo la cara de Harry se ruborizaba, lentamente pasó la vista por la pierna que le mostraba. -¡ Honestamente, Harry !- Levantó los ojos, finalmente apiadándose del nervioso mago. –¡ No seas mojigato, este estilo de túnica se usa sin pantalones ! Va a ser un día caluroso, esto te mantendrá fresco, aunque son finas, tienen una cantidad generosa de tela, no vas a exponer tus ...tus atributos-. Le dedicó una sonrisa aniñada.

Harry murmuró, poniéndose las botas. –Me siento como si estuviese usando un maldito vestido-. Gruñó, mientras Etienne abrochaba los pequeños botones a un lado, los que mantenían la túnica cerrada, y ataba una gran faja con bordados dorados y blancos, alrededor de su cintura. Los largos lazos caían sobre su pierna derecha. Admiró los diseños intrincados, que le recordaban las esculturas y adornos de muchas puertas y arcadas. Tocó uno de los lazos, pensativo. Nuevamente la tela era suntuosa, una caricia contra su piel, y a pesar de sí mismo, sonrió, qué decir sobre esos lujos simples.

- Ahora, ¿ cuál es el problema con usar un vestido ?- Preguntó Etienne con las cejas levantadas, atrayendo la atención de Harry.

- Bueno, nada si eres una mujer, cosa que yo no soy-. Harry se cruzó de brazos.

Etienne sonrió maliciosamente, mirando la entrepierna de Harry, sonriendo cuando el mago se ruborizó, otra vez. –No, yo diría que no-. Rió, viendo que Harry dejaba caer sus brazos, asombrado, y salió rápidamente al balcón.

-Las ropas sólo cubren el cuerpo, Harry. ¿ Importa cómo las llamamos ? ¿ Y por qué deberíamos limitarnos en nuestras opciones, porque algunos artículos se suponen diseñados para un género u otro ? Cuando yo era joven...- Rió ampliamente, y Harry le lanzó una mirada desdeñosa. –Cuando yo era realmente joven, quise decir, la mayoría de la ropa podía ser usada por cualquiera. Supongo que tengo una larga historia con ropa de mujer, si lo miras a tu modo-. Etienne se encogió de hombros, y se sirvió té. –Un hombre no es menos masculino por usar un vestido, ni una mujer es menos femenina por usar pantalones, la ropa no amenza la identidad, a menos que lo permitas-. El Vidente sonrió maliciosamente. -¿ Tu túnica amenaza tu masculinidad, Harry ? ¿ Te sientes extrañamente en contacto con tu mujer interior ?

Harry le lanzó un scon caliente al Vidente que reía. –Pendejo, sólo digo que es algo raro y me tomará tiempo acostumbrarme-. Contestó, sin malicia. –No juegues conmigo esta mañana, Etienne-. Sus ojos brillantes se fruncieron ligeramente. –Todavía no te perdoné totalmente, ¿sabes?

El rostro juguetón de Etienne se aclaró, la voz de Harry era ligera, pero sincera. Tragó saliva, y todo rastro de pelea juguetona se fue. El hombre, que parecía un adolescente, tomó un trago de té y resueltamente miró a Harry a los ojos. –Lo siento, Harry, verdaderamente. No lo hice con intención de atemorizarte o herirte, y hubiese querido hacerlo de otro modo. Hice lo que sentí que era necesario, pero me apena que mis actos hayan disminuído la confianza entre nosotros.

Estoy muy consciente que mi conducta y apariencia provocan ciertas suposiciones, y conducen a la creencia fácil en mi inocencia y veracidad. Esto es algo que he usado como una ventaja, muchas veces resulta difícil recordar que sólo mi cuerpo es adolescente. No quise desarmarte con mi apariencia joven o usarla contra ti, Harry. Tampoco quise usar mi poder de Cautivador-. Etienne suspiró, pasando sus dedos por sus cabellos marrones ensortijados.

- Aunque haya sido un tiempo breve- continuó,- me he encariñado contigo, Harry. Me considero tu amigo. Y creo que mis acciones salvaron a mi amigo de cometer un error. Y sólo puedo pedirte que trates de entender y creer que yo haría todo lo que esté en mi poder para ayudarte, para protegerte, aún de ti mismo. Espero que puedas perdonarme, Harry-. El Vidente terminó suavemente, su mirada severa, sus largos dedos apoyados sobre la mesa.

Harry suspiró y se apoyó en el respaldo. –Tú me agradas, Etienne, y me honra que me consideres un amigo que vale la pena proteger. Mi intuición me dice que puedo confiar en ti, y mi intuición aún no me ha fallado. Sólo que...no pruebes los límites de mi confianza demasiado pronto, ¿sí?. No es algo que yo ofrezca con liviandad, ni es algo que suelo ofrecer a mucha gente.

Etienne favoreció a su huésped con una pequeña sonrisa. –Muy bien, Harry, lo entiendo. Gracias.

Las cosas entre ellos no eran perfectas, pero estaban camino a arreglarse.

Tomaban el desayuno en silencio, hasta que Elly apareció, sosteniendo una bandeja de plata con una pesada carta color marfil, dirigida al 'Prometido Raure'.

Harry sonrió ampliamente a la elfina Maurai, tomando la carta. –Gracias. ¿ vendrás a tomar el té conmigo mañana, Elly ?

La sonrisa que recibió como respuesta, casi cubrió toda la cara de la elfina.

–¡ Prometido Raure es muy agradable preguntando! ¡Elly está encantada de aceptar !

- Grandioso, será agradable poder tener un tiempo para charlar otra vez, gracias.

La elfina se inclinó y desapareció.

- Encantador-. Sonrió brillantemente Etienne.

Harry se encogió de hombros. –Me agrada, y ...ella...ella me ayudó a volver a pensar algunas cosas-. Sin usar magia restrictiva, le faltó agregar.

Etienne asintió pensativo. –Elly es muy perceptiva, y una buena oyente, además. Me alegro de que haya podido ayudarte.

Harry asintió distraídamente, concentrado en la carta.

Seketh ame,

Entiendo que el resto de la noche pasó tranquilamente para ti. Esto me alegra, y me aventuro a afirmar que estabas más cansado de lo que creías, a pesar de lo que Akil y Tristán dijeron, y tus protestas. Me doy cuenta de que mis órdenes pueden parecerte tiránicas, pero tú eres mi invitado, y tomo muy seriamente tu seguridad y confort. Por eso, Akil, Tristán, Thayure y Aidan, continuarán como tus guardias personales por el resto del Amoraj y tu estadía en La Ciudadela. Aunque Kynaston es el lugar más seguro en la ciudad, prefiero ser extremadamente precavido, teniendo en cuenta el ataque de anoche.

No dudo de tu fortaleza y coraje, Raure. De veras, la hazaña extraordinaria que llevaste a cabo me indica lisa y llanamente que eres extraordinariamente poderoso. Me han sugerido que tu poder innato, tu voluntad mágica, unidos a una afinidad natural con la Tierra, han hecho posible que 'aparecieras'. Esto es impresionante, particularmente porque la mayoría de la población del mundo mágico, han dejado de estar en sintonía con la esencia mágica de la Tierra. Tal vez, puedas pedirle a Etienne que te explique más, no quiero aburrirte con una lección sobre teoría mágica, hay otras cosas que quiero compartir en esta carta.

No cualquier hombre iría en ayuda de otros sin vacilar, en el medio de la batalla, sin tener la necesidad de ponerse en peligro. Y luego de la lucha, les dedicaría sus cuidados casi hasta extenuarse. Especialmente, cuando no tiene obligación alguna para con la gente a quienes les ofreció su ayuda; ninguna obligación de raza, sangre o deber. Un hombre semejante tiene mi más profundo respeto. En mi nombre y en el de mi pueblo, te agradezco.

Deseo conocer mejor a ese hombre, y espero fervientemente que me des esa oportunidad, a pesar de la inconveniencia que posponer el Amoraj pueda causarte.

El Cortejo se retomará en tres días, para permitirnos el duelo y cumplir con los rituales que ofrecemos en honor de nuestros muertos. Te pido que te quedes, Raure, aunque estás en tu derecho de convertirte en Honrado y retornar a la seguridad de tu hogar.

Y, aunque es una ocasión que nace del dolor, también quiero decirte que ansío contar con tu presencia ante las Piras.

D.

Harry dobló la carta y sacudió la cabeza. Sonrió desdeñosamente al gesto inquisitivo de Etienne. –¡Merlín, es un adulador!- Hizo un gesto altanero.

– Todavía es un presuntuoso, pendejo tirano, y le voy a patear el trasero por poner guardias, como niñeras, como si yo fuese un mocoso que necesita que le limpien el culo...

Etienne rió a carcajadas, apoyó la cabeza en la mesa, sin poder contener la risa. –¡Nunca escuché...en dos milenios...Aidan y Thayure...niñeras...qué divertido!

Harry sonrió brillantemente. Sí, se quedaría. Ya había dado su palabra. Además, el Gran Señor había demostrado ser un hombre que valía la pena conocer mejor.

Ninguna vida ni lugar son estáticos, le había dicho Etienne.

Harry había crecido, sus roles habían cambiado. Parecía que también habían sucedido grandes cambios en la vida de Draco Malfoy, sentía curiosidad por conocer quién era este hombre, y tal vez, tomar la mano que le había ofrecido hacía tanto tiempo.

Dulzura Letal, 12 de enero de 2.012