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- ¿Donde esta Yukina?
Antes de oír una respuesta satisfactoria para sobrevivir a esa mirada de carmín ardiente, aparecieron la feroz Timadora y Fanfarrón, visiblemente débil y desorientado, reaccionando a la ofensiva nada más al ver a su jefe siendo amenazado por Hiei.
- ¡Todavía tenemos energía!- Amenazo la mujer, sacando su mosquete para apuntar a los protagonistas- Isho.
El Ilusionista no estaba indispuesto a nada, totalmente ido y sufriendo en silencio.
- ¡Mujer, vete con la korrine!
- ¡No lo dejaremos, patrón! ¡Ahora!
Con pesadumbre, Fanfarrón obedeció. Alzo ambos brazos y el compartimiento se llenó de yoki. El piso se bañó de negro hasta alcanzar a sus enemigos y se convirtió en un pozo oscuro y profundo.
"Estoy cansado de caer", pensó Kurama, tomando la resolución de usar su látigo para sostenerse de algo fuera del pozo. Por fortuna, atino a un tetracero. Detuvo su propia caída y miro abajo, sabía que todo era parte de una ilusión pero después de todo lo ocurrido no quería regresar a ese alocado universo. Buscando a Hiei en la negrura, vio una soga que se movía de modo serpentino y a alguien atrapado entre las cuerdas. Era Sombrero, gritando que no necesitaba ayuda, pero cambio el tono cuando Hiei apareció en su espalda, sujetándose del vaquero, con la katana dispuesta en su cuello.
- No te iras de aquí, no con Yukina.
- ¡Patrón!- grito Timadora, al advertir un peso de mas- Esto va mal- Kurama arrojo una semilla a lo hondo del pozo- ¿Y ese que hizo?
- ¡Mujer, Isho, váyanse de aquí!
- ¡Nunca lo dejaremos!- Timadora evaluó sus opciones. Tomo la bolsa en la que estaba Yukina y, sin pensarlo dos veces, la tiro al vacío- ¡Vayan por ella!
- ¿Yukina?- Hiei vio la bolsa y sintió a su hermana dentro.
- ¡No, no lo hagas!- A oídos sordos de Kurama, el Jaganshi soltó al líder de la banda para caer a la oscuridad del pozo- ¡Hiei!
- ¡Patrón, venga!- Timadora solo debió jalar unas cuantas veces y su patrón estaba de regreso con ellos. El la miro con un pequeño enfado que se convirtió en una sonrisa de complicidad- ¿Ve que soy maravillosa?
- Que no se te suban los humos- Poniéndose de pie y acomodándose el sombrero que fue lo primero que salvaguardo en la caída. Le hizo un amago a Fanfarrón, que afirmo con la cabeza. Sombrero se apoyó en el hombro de su compañera sorpresivamente- Jaganshi pudo ser un buen aliado, una lástima.
Kurama apenas podía ver a los dos korrine en la oscuridad. Tuvo un mal presentimiento y la sangre se le enfrió nada más subir la vista hacia la salida a punto de cerrarse.
De un solo disparo, Booshi destrozo la raíz que mantenía firme a Kurama y se sonrió con petulancia, hasta percibir un gran temblor abrumador. Hiei venía a toda velocidad desde el mundo de ilusiones, usando de impulso una planta escandente gigante, cargando la valiosa carga. A media caída, Hiei atrapo la mano de Kurama para llevarlo consigo.
- ¿Qué diablos paso?
Nunca faltaba la obvia pregunta de Yusuke, frente un tren detenido a medio camino sin razón alguna, totalmente destrozado y sin rastro de yoki.
- Algo va mal- Juzgo Kuwuabara, con una cara que no estar contento por haber alcanzado el tren, o que el tren mismo se hubiera parado de la nada- ¿No sientes que la tierra se mueve?- Kuwuabara agudizo sus sentidos y lo entendió todo, apuntando al vértice- ¡Allí están!
De un segundo a otro, la cabina principal del tren se desprendió en dos. Una gran raíz con forma de flor monstruosa llego al cielo, con una fuerza descomunal capaz de quebrar como papel el revestimiento de metal. Sobre la alucinante criatura, Hiei y Kurama aparecieron. Con el poder regenerador de Kurama la raíz tomo un crecimiento imparable que los llevo más rápido a la meta.
El detective y su compañero no podían creer lo que veían. ¿Un árbol creció dentro de ese tren?
Hiei fue el primero en tocar tierra firme, mientras el kitsune se quitaba las raíces que lo abrazaban afectuosamente antes de tocar el suelo. No falto que los detectives espirituales fueran a por ellos para entender lo que pasaba, claramente confundidos y sorprendidos por su entrada de película.
La banda Lavigne, los ladrones que incitaron aquel caos, se presentaron a lo alto de una sierra, llevándose al cadáver de Koros montados en libélulas.
- ¡Miren!- Señalo Kurama.
- ¡Ustedes tienen a mi Yukina, ¿verdad?!- Clamo Kuwuabara, sin perder el tiempo.
- Así que esta es la banda de detectives- Dijo Booshi, con falso interés- Alcáncennos si pueden.
- ¿Qué pasa, esos son los malos?- Yusuke quiso confirmar, ansioso por luchar.
En un silencio de odio, Hiei miro intensa y rudamente a Booshi, con una maldad que causaba pavor. El vaquero le devolvió su desprecio con una sonrisa amistosa.
- No estuvo mal, detectives demonios. Muchas gracias por su arduo trabajo- Rio a gusto para luego alejarse con su libélula, seguido de sus compañeros.
- ¡Oigan! ¡¿A dónde creen que van, desgraciados?!- grito Yusuke, incrédulo de ver al enemigo retirarse.
- ¡Devuélvanme a Yukina!- Kuwuabara estuvo a punto de ir a por ellos pero en eso, Hiei hablo.
- Son ilusiones. Dejaron un mensaje para nosotros desde otro lugar.
- ¿Que dices? ¿No eran reales?
- Así es- Coincidió Kurama, con mal sabor- Los verdaderos ya deben estar muy lejos.
- No entiendo- Nuevamente Yusuke se sintió fuera de lugar- ¿Y esa bolsa que traes, Hiei?
Con un bufido, el Maestro del Jagan tiro la bolsa de mala gana.
El característico cabello azulino de la korrine Yukina se escapó del zurrón en el suelo.
- ¡Yukina! ¡Yukina está ahí! Bruto, ¿Cómo te atreves a tratarla así?
Kurama también quedo impactado pero al ver los ojos duros de su amigo lo entendió todo.
- No puede ser.
- ¿Por qué se ponen así?- pregunto Yusuke, cada vez más perdido, sin preocuparse por Yukina porque Kuwuabara ya la tenía en sus brazos- ¿Yukina está bien?
- Ella esta...ella...No se mueve.
Kuwuabara trato como pudo de despertar a la chica, del modo más delicado y gentil posible a medida que se desesperaba.
- Yukina, ¿Qué te está pasando?
De pronto, Kuwuabara se dio cuenta de algo.
- Esta no es Yukina.
- No lo es, ciertamente- Kurama se arrodillo para tocar a la muchacha. Sus cabellos se sentían a peluca y su cuerpo era tieso como maniquí- Es una muñeca.
- ¿Que estás diciendo, Kurama? ¿Qué han hecho con la verdadera?
- Se la llevaron- respondió Hiei agriamente, sin poder contenerse más.
- ¿Qué es esto?- Kurama tomo un mechón de la muñeca y lo jalo. En los brazos de Kuwuabara, Yukina se hizo cenizas en un instante, traumatizando al pobre enamorado y dejando sin aliento a todos los presentes. Con sus ojos de ladrón, Kurama logro discernir gotas rojas en los residuos en medio del shock- Es la sangre de Yukina.
- ¿Que dijiste?- Interpelo Hiei, brutal.
- Debieron usar la sangre de Yukina para crear esto y distraernos. Todo estaba planeado, nos engañaron con esta imitación todo el tiempo, por eso la tiraron sin dudar.
Kuwuabara ahogo un lamento, Yusuke se rasco tras la cabeza todavía sin asimilar nada y Hiei estaba como volcán a punto de echar magna.
- Un momento, si voy entendiendo… ¿Secuestraron a Yukina?- Yusuke hizo la pregunta importante, sin tomar en cuenta la tensión que se respiraba al lado de sus compañeros.
En el silencio reinante del monte desierto, Kurama se vio en el trabajo de dar las malas noticias, sabiendo que su compañero estaba pensando en las formas de asesinato más crueles.
En vez de hacerle caso, Kuwuabara quedo absorto en ver como el viento se llevaba sus restos de la muñeca hecha con la sangre de su gran amor.
- Sí, se la llevaron los Lavigne.
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Continuara...
¡Sorpresa! Es mi primera vez haciendo dos partes, yo también me sorprendo.
Como se habrán dado cuenta, esta historia continuara en otro fic (No bajo el mismo nombre) donde se responderá a la gran pregunta del final, con un nuevo escenario y hasta un especial muy especial.
A los que han leído y seguido este fic, dejaron sus comentarios o lo harán en el futuro, muchas gracias por su apoyo.
Nos leemos en la siguiente, sin duda.
Gracias por leer, lugarth3.
