CAPÍTULO 11
-Potter y Weasley, ¿Qué no deberían, estar ya rumbo al castillo?-
-Ya nos íbamos, señor- dijo sin inmutarse Harry -¿Nos acompaña profesora?-
-Me temo que no, adelántense, pero les agradezco las bebidas y su grata compañía- Los chicos salieron felices del lugar.
Snape estaba parado con los brazos cruzados, su enfado era más que evidente, no hizo nada para disimularlo. Le preguntó a su novia:
-¿Y bien?- La chica como si nada le contestó: -¿Y bien qué?- la respuesta aumento la furia de Snape
-He estado más de una hora como estúpido, esperando a que aparezcas, soportando a un montón de magos y brujas desagradables y cuando te encuentro estás con esos dos, bebiendo una deliciosa cerveza de mantequilla y cómo si fuera poco me respondes con un "¿Y bien qué?"-
-Severus- dijo la chica con un tono apenas perceptible, para que nadie se diera cuenta de que discutían –Hay una explicación, mira te estaba buscando, pero entre tanta gente no te encontré, vi a Harry y Ron y como tenía todas las compras y hambre me quedé con ellos-
-¡Ahhh!- exclamó Snape irónico -y ¿crees qué te voy a creer?-
-Deberías hacerlo es la verdad- dijo Charlotte
-¿Y desde cuándo dejaste de llamar a los alumnos por su apellido?-
-¿Qué hay de malo con que los llame por su nombre?-
Snape sin decir nada más, dio la espalda a Charlotte y se dirigió a la puerta, la chica tomó todos sus paquetes, alcanzó a Snape y le dijo:
-Mira Severus, si vas a hacerme correr con estos tacones al menos podrías ayudarme con los paquetes- y le dio unos cuantos, él los agarró con indiferencia, porque contemplaba absorto el fatal clima ¡estaba nevando!
-No podemos irnos- le dijo a la chica que también miraba las blancas calles –es arriesgado- vámonos
-¿Y qué sugieres?-
-A una calle de aquí rentan habitaciones, alquilemos una-
-¿No podemos usar la red flu?
-Es peligroso, vámonos ¿o prefieres quedarte aquí? Charlotte sin decir nada dio a entender que salieran. Mientras forcejeaban con la nieve para abrirse paso Snape comenzó a reír. Charlotte sin entender le preguntó:
-¿Qué es tan divertido?-
-Que te advertí del mal tiempo y por no hacerme caso has tenido que comprar una capa, pero ¿no te parece que es muy masculina?-
La chica respondió: -Qué tan gracioso considerarías el hecho de que está capa no la compre, sino que Ron Weasley me la presto como todo un caballero-
-No mucho, pero confiaría en que tus palabras se debieran a un desvarío, ya que tus pies se están congelando- La mirada que Charlotte arrojó a Snape no le agradó nada a éste, que continúo:
-No estas bromeando ¿verdad?... ¡quítatela!-
-¡¿Qué? Estás loco-
-Quítatela- repitió autoritario
-No lo voy a hacer Severus, y por si no te has dado cuenta estamos a mitad de una calle nevada-
Snape sin decir nada tomó la delantera, la chica lo siguió, llegaron a un viejo edificio, construido en su totalidad con madera, por fuera no ofrecía un mejor aspecto que Las Tres Escobas, parecía que en cualquier momento se derrumbaría, un hombre con rostro nada amable los recibió, al parecer no era muy sociable, el sitio era extraño, apenas iluminado por altos candelabros de varios siglos de antigüedad, tapetes cubiertos de polvo que apenas se distinguía el color y los dibujos originales, había poco mobiliario, pero infinidad de cuadros mágicos que se sorprendieron de ver a dos personas. Snape dio varios galeones al hombre que a cambio le dio una llave en forma de letra "D". La pareja subió al primer piso sin dirigirse la palabra, entraron a la habitación, cuyo interior era absolutamente dorado (eso explica la forma de la llave).
Había una mesita con dibujos griegos, un sillón lleno de cojines, un balcón cubierto tras unas cortinas delgadas, pero lo más apetecible era la cama, al contacto con las sabanas se antojaba acostarse y soñar. Colocaron los paquetes en la mesa. Después de un largo silencio Charlotte dijo a Snape que le daba la espalda.
-Ya me quite la capa, y quiero decirte que no hay necesidad de que estés celoso de Potter y Weasley…-
Él no resistió las ganas de interrumpirle utilizando su mejor sarcasmo.
-¿Celoso? ¿Yo?, Cómo se te ocurre, si tan sólo te dejaste ver en público con el famoso Harry Potter y su magnífico amigo, el cual, por cierto te dio su capa-
-Cariño, por favor, tan sólo son adolescentes de ¿15, 16 años?, acaso ¿te sientes amenazado por ellos?-
Snape volteó a verla con rostro decidido y dijo: -Dímelo tú-
-Son sólo chicos, no tengo interés en los niños-
-Muy bien, te creeré- y volvió a darle la espalda, se asomó por la ventana, el clima era el mismo.
-No lo dices muy convencido- expresó Charlotte un tanto melancólica
-Confórmate con que te crea-.
CAPÍTULO 12
Snape sólo llevaba un libro, se acomodó en el sillón e ignorando la presencia de Charlotte se puso a leer, la chica sacó uno de los paquetes que había comprado una pluma y un trozo de pergamino, escribió algo en él y con un movimiento de varita se lo envió a Snape, el mensaje decía: ¿Cuánto tiempo llevamos juntos?
-Dos meses- contesto el hombre sin separarse de su lectura
Charlotte continúo la plática: -No crees qué es tiempo de…ya sabes.- y señaló con una mirada seductora la cama que los esperaba.
-No- dijo Snape con frialdad
-Como quieras- el tono de Charlotte era de dolor -Buenas noches- con todo y vestido se enrollo en las sábanas y el sueño la venció, no supo cuánto tiempo paso, ni le importó cuando sintió a su lado el cuerpo de Snape abrazándola y susurrándole al oído:
-Cambié de opinión- comenzó a besarla lenta y cariñosamente, por el cuello, ella volteó y quedo de frente a Snape, la luz de la luna se filtraba por la ventana, era plateada, iluminaba sus rostros. Charlotte iba a decir algo, pero no la dejaron los labios de Snape, la nieve no importaba, porque su pasión provocaba el calor necesario a sus cuerpos. Entraba la madrugada sus cuerpos desnudos que ya se habían conocido en otra situación muy distinta, se fundían una y otra vez, las caricias, los besos, Charlotte gemía de placer, mientras Snape le recitaba versos. De la explosión pasaron a la calma, se quedaron profundamente dormidos.
Charlotte despertó contenta, movió su brazo buscando a su hombre, pero ya se había levantado, estaba en el balcón, mirando la blanca calle, ella se vistió y fue a su lado. Él le sonrió y la abrazó, el enamoramiento se veía en sus ojos.
-Es hora de irnos- le dijo sin soltarla -me la pase bien anoche-
-Yo también, cielo, ¿te parece bien si me voy yo primero?-
-Claro- Charlotte se iba cuando Snape apretó su mano –Gracias, por permitirme ser el primero-
-¿El primero?- repitió extrañada
-Sí, por regalarme tu virginidad- dijo en tono apenado
-Oh… ah, Severus…mira yo no era virgen antes de anoche-
El rostro del profesor palideció, las palabras de Charlotte lo golpearon como agua fría.
-Severus, supuse que eso no te importaría-
Recuperando un poco el buen semblante, él le dijo: -Debí saberlo, hubiera querido ser el primero, pero lo importante es ser el actual-
-Por eso te quiero- Charlotte lo abrazó por el cuello y lo besó apasionadamente.
-Corre, ya vete, no quiero que sospechen-
