Capitulo 10

—Nena, es hora de despertarse—Klaus Mikaelson dejo un beso en el cuello de su durmiente esposa.

—Hmm, no quiero —Caroline enterró su cabeza más en la almohada.

—Tenemos que irnos los cuatro juntos, los dejare en tu oficina y al final de la tarde pasare por ti.

Caroline lo ignoro y siguió durmiendo, Klaus rodó los ojos. Por lo menos era viernes.

—Hoy es la cena con mis padres, tenemos que estar ahí a las 7 de la noche —Klaus miro a su esposa— ¿Caroline? ¿Cariño, te volviste a dormir? —la sacudió por el hombro.

—Hmm, escuche…a las 7 con tus padres —Caroline soltó un bostezo—ahora déjame dormir, Mikaelson.

Caroline sintió como el cuerpo de su esposo abandonaba la cama. Por fin podría dormir un poco más. Trabajar, ser ama de casa y tener dos niños pequeños a quienes cuidar, lograba que quisiera quedarse todo el día acostada en la cama.

—Cariño, ¿te vas a despertar? —le pregunto Klaus.

—No—le contesto con voz aniñada y se acurruco más en las cobijas.

—Bueno, si eso quieres.

No alcanzo a comprender las palabras de su esposo, cuando sintió frío a su alrededor y se dio cuenta que su cobija fue arrebatada. Y sin bastarle eso, cuando menos se lo pensó fue levantada en brazos y puesta sobre el hombro de Klaus.

—Nik ¿Qué haces?

—Ya verás querida —Pataleo para tratar de bajarse, vio como su marido se dirigía a la puerta del baño, miro hacia abajo y noto como su marido ya se encontraba desnudo.

—No, por favor —siguió pataleando —prometo que seré buena, no me quedare dormida más —dijo tratando de ocultar su risa.

—Muy tarde para eso —Klaus le dio una nalgada, Caroline se quedo con la boca abierta pero ya no pudo ocultar su risa.

Klaus entro al baño y cerró la puerta con seguro a su espalda, Caroline solo escuchaba el ruido de la regadera abierta.

—Nik no debes de gastar agua —le recrimino para que se olvidara lo que estaba a punto de hacer.

—Por eso, mi hermosa y dormilona esposa nos bañaremos juntos —Klaus abrió la cortina y metió a Caroline bajo el chorro del agua helada.

— ¡Klaus! —Caroline abrió la boca tratando de tomar aire, se cruzo de brazos sobre su pecho e intento quitarse del agua fría, pero pronto el agua volvió a una temperatura normal y agradable.

—Vamos a ayudarte con eso —Klaus trataba de ocultar su sonrisa.

Caroline negó divertida con la cabeza y levanto las manos, Klaus quito su blusa de tirantes rosa, saco su mano por la cortina y la dejo caer en cualquier lugar, luego siguió su pequeño short y sus bragas.

—No me has dado ningún beso hoy —Caroline hizo un puchero, paso sus manos por los brazos de su esposo.

—Hoy amanecimos haciendo pucheros por todo ¿eh?

—Si —Caroline hizo otro y sonrió. Klaus se acerco a ella y dejo un beso en sus labios que se convirtió en una dulce seducción.

Caroline apretó su pecho contra el de su esposo y fue bajando sus manos por la espalda de Klaus.

—No—Klaus se separo de ella y dejo un casto beso en sus labios — Ya es tarde.

—Nik— se quejo Caroline

—Lo siento señorita Forbes, si se hubiera despertado más temprano, ya sabes —Klaus subió y bajo sus cejas, Caroline frunció el ceño —Voltéate, te tallare la espalda.

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— ¿Puedes despertar a los niños?— Caroline tomo la mitad de su cabello y lo sujeto en un moño dejando que las puntas de su cabello se rizaran por si solas.

Klaus asintió y salió de la habitación principal, cuando entro a la habitación vio como Chris miraba entre los barrotes de la cuna a su hermana que intentaba meterse su pie a la boca. Ambos se miraban fijamente, reconociéndose como hermanos y a través de esa mirada diciéndose el amor y cariño que se tenían ambos a pesar de su corta edad y lo mucho que habían vivido.

—Buenos días —Chris aparto la mirada de su hermana y miro a Klaus que se acercaba a él, le sonrió. Alison dejo lo que estaba haciendo para levantar las manos hacia su padre adoptivo. Klaus cargo a Chris y dejo un beso en su mejilla, cuando lo dejo en el suelo alfombrado le revolvió el cabello. —Chris, cada día estas más pesado y fuerte. Y creo que también un poco más alto —Chris volvió a la cama y tomo al señor lobo abrazándolo.

—Hola princesa —Cuando Alison se dio cuenta que de nuevo era el centro de atención volvió a levantar los brazos y a empezar a balbucear, seguramente teniendo una conversación con Klaus sobre sus sueños mientras dormía —Vamos chicos, hora de desayunar —Klaus levanto su mano hacia Chris para que la tomara. El pequeño se levanto de la cama con su siempre fiel amigo, señor lobo.

—Hola mis bebes— Caroline dejo el pan tostado en la mesa y se acerco a Klaus y los niños que entraron a la cocina — ¿Dormiste bien, cariño? —le pregunto a Chris, acomodando su cabello. Chris asintió—Me alegro mucho —se agacho a su altura, lo abrazo y dejo un beso en su mejilla — Hola bebé —Caroline tomo a la pequeña niña y la meció contra sus brazos. Acerco su nariz a la de la bebe y la frotó — ¿le has cambiado el pañal? —le pregunto a Klaus, se rasco la nuca.

—Veras…

—Klaus ve y cambia a Alison. Yo hice el desayuno, ya sabes las reglas. Además solo le has cambiado un pañal, que por cierto no estaba ni sucio —le entrego a la niña —Te quiero, ve rápido antes de que se enfrié el desayuno.

—Muy bien pequeña, vamos. Perdóname si te pongo el pañal en la cabeza o al revés —La voz de Klaus se perdió mientras subía por las escaleras.

Caroline negó con la cabeza, se acerco a la mesa y empezó a servir comida a Chris.

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Caroline miro hacia Chris, quien estaba recostado sobre su estomago en el sillón, hojeando un libro sobre la familia; pensó que pronto tendría que empezar a platicar con él sobre cómo vivía en su casa, como lo trataba su madre y qué fue lo que paso ese fatídico día. No era solo por el caso que estaba en suspenso, sino por el mismo progreso de Chris y que pudiera ser un niño normal sin traumas o temores demasiados fuertes para su corta edad.

A unos cuantos metros se encontraba Alison en un pequeño corral, también se encontraba sobre su estomago y estaba tratando de alcanzar un juguete que estaba en la otra punta. A veces se estiraba todo lo que podía, otras veces se arrastraba y con la aun poca fuerza de sus brazos y piernas gateaba unos cuantos pasos. Pero era un gran logro que hiciera cualquiera de las tres cosas y Caroline se sentía feliz por eso.

—Chris —el pequeño levanto su vista de libro —Necesito cambiarte, en un rato nos vamos —Este día lo había llevado en pijama a la oficina, no veía ninguna razón de cambiarlo tres veces, además así estaría más cómodo.

Caroline levanto la pequeña maleta que había llevado y saco de ahí el conjunto de ropa que Chris usaría.

—Te veras muy guapo con esto —le sonrió Caroline — Tu nueva abuelita Katherine se enamorara de ti —Chris se sonrojo.

Caroline le quito la ropa y paso por su cabeza una camiseta azul cielo con un perrito con lentes oscuros en ella. Paso el pantalón de mezclilla oscura por sus piernas y termino amarrando los cordones de sus tenis. Peino con sus manos el cabello rubio de Chris y lo dejo de nuevo para que pudiera seguir viendo su libro.

Luego fue el turno de Alison. Después de cambiarle el pañal, le puso una blusita rosa con un pollito saliendo del huevo en el frente combinado con unos pantalones rosas de un tono más bajo. El cabello de Alison ya estaba un poco largo, después de hacerle el cabello hacia un lado de su cabeza le puso un broche en forma de corazón para que le sujetara el cabello.

—Tal como una princesa —Caroline cargo a Alison y se sentó en su silla con ella en el regazo.

A los pocos minutos llego Klaus listo para llevarlos a la cena de sus padres. Durante el trayecto en la mañana le habían contado a Chris lo que iban a hacer ese día y las personas que iban a conocer. Aunque se había quedado serio por un momento asintió.

Klaus estaciono frente a la casa blanca de dos pisos. Miro los dos coches que estaban estacionados frente a él, en la misma acera.

—Pensé que solo seriamos nosotros y tus padres —le dijo Caroline.

—Bueno, yo también pensaba eso —Ambos salieron del coche y abrieron las puertas traseras. Caroline tomo a una durmiente Alison y la puso en su carriola y Klaus saco a Chris en brazos, el pequeño enredo sus piernas en su cintura.

—Tranquilo —Klaus le dijo en voz baja a Chris quien ya estaba con su dedo pulgar en la boca. Klaus acaricio su espalda —Ellos son nuestra familia y te querrán al igual que nosotros —Dejo un beso en su cabeza y caminó al encuentro de Caroline que estaba a unos paso más adelante.

—Aquí vamos —Caroline le dio una tranquilizadora sonrisa a Chris y a Klaus.

Se acercaron a la puerta y Caroline toco el timbre dos veces antes de que la puerta se abriera y mostrara a una Katherine furiosa quien al ver al pequeño en brazos de Klaus y a la niña dormida, cambio su postura y su mirada se enterneció.

—Hola mamá —le dijo Klaus — ¿podemos pasar?

Katherine salió de su ensoñación.

—Por supuesto querido —Katherine respiro y trato de tranquilizarse tal como su esposo le había pedido. Se acerco a Klaus y le dejo un beso en la mejilla —Los estábamos esperando ansiosamente. Caroline estas radiante y hermosa —tomo las manos de Caroline entre las de ella.

—Hola Katherine, hace mucho que no nos vemos.

—Así es, pasen. La noche esta refrescando. Pero antes… cuando me presentaran a estos hermosos niños. —Katherine les sonrió.

—Claro —todos entraron a la casa —El es Chris, un asombroso dibujante y la pequeña dormida es Alison una parlanchina en potencia —les presento Klaus.

—Mucho gusto Chris —Katherine acarició la mejilla del pequeño. Chris, tímido, escondió su cabeza en el cuello de Klaus. Katherine no se dejo entristecer por esa muestra, entendía la historia del pequeño. —Oh, la pequeña está dormida.

— ¿Quieres sostenerla? —Caroline le pregunto a Katherine.

— ¿Podría? —le pregunto con ojos esperanzados, hace mucho tiempo que no sostenía un pequeño en sus brazos. No podía contar a los nietos de sus amigas.

—Claro que si, duerme como una roca. Además es tu nieta.

Katherine asintió con la cabeza, mordió su labio y tomo a Alison quien succionaba su chupón.

—Es tan pequeñita. Vamos, todos están ansiosos por verlos.

Caroline dejo la carriola en el pasillo y juntos caminaron hacia la sala donde estaban todos reunidos.

Elijah, Stefan, Rebeca, su cuñada Elena y Matt.

— ¿Matt? ¿Qué haces aquí? —le pregunto Caroline a su hermano mayor.

—Bueno, Katherine fue lo suficiente amable para invitarme a cenar y a contarme las nuevas de que soy tío—Se acerco a ella y la abrazo.

—Lo siento, aun nos estamos acostumbrando.

—Klaus —Matt lo saludo con un golpe en la espalda, Matt rio —Tan debilucho como siempre ¿eh? Estar sentado en tu oficina tantas horas no es bueno, Nik.

—Hola Matt —Klaus rodo los ojos.

Pronto empezó una ronda de saludos hacia los nuevos invitados. Alison pasó por los brazos de todos los invitados hasta llegar de nuevo a Katherine quien la sostenía embelesada.

—Matt ¿mis padres saben?

—Ca, por supuesto. Papá impidió que mamá subiera en el primer vuelo. Le prometió que pediría unos días libres en la oficina para poder visitarnos.

Caroline pensó en su atolondrada madre y todas las actividades que ya debería de estar planeando para cuando llegara, su madre había sido maestra de Kínder Garden y por esa razón Caroline creía que había provenido su amor por los niños.

—Stefan, no pensé que irías tan rápido con la noticia. —le dijo Caroline a su amigo. Stefan se sonrojo. Klaus pasó un brazo por sus hombros y la acerco más a ella.

Chris estaba jugando en el suelo con algunos coches que había traído desde la casa.

—Lo hubieras visto Caroline, en cuanto cruzo la puerta fue lo primero que dijo. ¿Y adivina que traía consigo? Una caja enorme, le pregunte que era y ¿adivina qué? Era un castillo de pirata de plástico para el patio con disfraz y todo —Rebeca conto y todos en la sala rieron, excepto por Stefan quien se sonrojo aun más —Obvio yo no podía quedarme atrás así que al día siguiente fui de compras y traje algunas cosas, espero no les moleste.

—Por supuesto que no, gracias Rebeca, Stefan —Klaus les dijo.

—Creo que deberíamos cenar ya —Matt se froto el estomago.

—Por supuesto, podemos pasar en cualquier momento—Katherine le paso la niña a Elena y se dirigió a la cocina en compañía de Matt.

Mientras esperaban, Alison despertó y Caroline fue por las cosas para cambiarla. Pronto todos pasaron a la mesa y empezaron a comer.

Klaus cortó los pedazos de la carne en pequeños cuadritos para que Chris pudiera comerlos y Rebeca se ofreció a darle de comer la papilla a Alison que Caroline había preparado en su casa con anterioridad.

Durante la cena todos siguieron conversando sobre lo que habían hecho las últimas semanas, la luna de miel de Matt y Elena y sobre los niños.

—Te falta lo más importante, Chris. Come las verduras —le dijo Klaus a Chris, el niño había empezado a jugar con los cubiertos. Solo se había comido los pedazos de carne y tomado dos vasos de jugo. Christopher formo un puchero.

—Cariño, si no comes tus verduras no habrá postre para ti —le dijo Caroline. Chris suspiro, pero decidió que quería comer lo que le faltaba de su comida sentado en el regazo de Caroline.

Lo que ellos no sabían, es que había seis pares de ojos observándolos.

—Christopher ya puede entrar a la liga infantil de beisbol —Comento Elijah —sería muy bueno para el que conviviera con otros niños antes de entrar al jardín de infantes.

—Primero tendríamos que ver si a Chris le gusta ¿qué opinas Chris? —le pregunto al niño, Chris se acurruco contra el cuerpo de Caroline, ella le dejo un beso en la cabeza.

— ¡Mañana hay un juego! Podemos ir todos —les dijo Matt con una sonrisa.

— ¡Eso es genial!, hace mucho que no voy a un juego —intervino Rebeca emocionada.

—Oye no, los hombres necesitamos tiempo de chicos —Matt flexiono sus músculos.

— ¡Matt!

—Rebeca —le dijo Elena para terminar la pelea — Me acompañarías de compras, aun tengo que comprar algunas cosas para la nueva casa —le sonrió tranquilizadora.

— ¡Sí! Y sabes qué, tendremos un día de chicas, sin hombres, comeremos comida chatarra y hablaremos mal de ellos —Rebeca le saco la lengua a Matt. —Desde las 10 en mi casa.

— ¿Y quién me hará de comer? —Matt tomo la mano de su esposa y la miro con sus ojos grandes y oscuros. Rebeca le pego un manotazo en la mano.

—Tendrás que preparártelo tú, señor día de chicos sin mujeres.

—Bien.

—Bien —ambos cruzaron los brazos, mientras todos rodaban los ojos por la escena, Chris soltó una carcajada que hizo que todos rieran junto con él.

—Ya dejen de pelear niños —Katherine se levanto de la mesa, aun ocultando su risa —Hora del postre. —Matt levanto su puño al airé —Chris, ¿te gustaría galletas y helado?

Chris miro a Katherine, Caroline lo animo con la mirada. Al final Chris asintió.

—Por ser nuestro invitado de honor, Chris tendrá la bola de nieve más grande —Katherine le guiño un ojo a Chris quien sonrió.

—Katherine no es justo, yo soy tu bebé, también quiero una bola de nieve grande.

—Alguien te ha quitado tu lugar grandulón —le dijo Rebeca a Matt —Además tú no eres su bebé, soy yo.

— ¡Basta niños! Todos en esta mesa son mis bebes, excepto Elijah —le guiño a su esposo de manera provocativa. Por todo el comedor se escucharon iugh, ¡mamá! y asco,el último por parte de Matt. Elijah por su parte tomo de su copa con agua mientras el color se extendía por su cuello y cara.

Caroline le digo a Chris que volviera a su asiento mientras ayudaba a Katherine en la cocina. Mientras hacían esto, Elena subió a Alison a una de las habitaciones pues se había quedado dormida en sus brazos.

Chris nunca se había divertido tanto en su vida, el grandote se comportaba como un niño como él, pensó mientras miraba como Matt tocaba el hombro de Rebeca y luego volvía su lugar silbando, no pudo evitar soltar una risita. Matt le vio, sonrió y le hizo la seña de que guardara el secreto. Chris asintió. Miro alrededor y vio al hombre moreno, el doctor. Él lo había curado y ya no se sentía tan cansado como antes y Klaus le había dicho que estaba más grande.

La pequeña campanita (tinkerbell), también parecía una niña pequeña, cuando Matt estaba platicando con el doctor, le robo un poco de nieve y lo había puesto sobre su plato, ahora tenía más nieve. Rebeca le sonreía y en silencio le decía que guardara el secreto, luego Matt volteaba a su plato y preguntaba quien le había robado su nieve. Campanita (tinkerbell) le decía que él se la había comido y luego lo llamaba gordo.

La morena y el rubio, eran muy amables, la mujer parecía muy amable como Caroline y había buscado una camita para su hermana, además siempre que lo miraba le regala sonrisas llenas de dientes blancos. El hombre, había escuchado, le había comprado un regalo y además era policía y atrapaba a los malos como un superhéroe, esperaba que pronto capturara a Él.

— ¿Quieres más galletas, Chris? —le pregunto Katherine, primero se había comido su helado y había dejado para el final las galletas con chispas de chocolate. Chris negó con la cabeza, al ver las cuatro galletas que estaban en su plato. Extendió su mano para tomar el vaso de leche que Elena le había entregado, pero al acercarlo a él a través de la mesa, se le resbalo y el contenido y el vaso se estrellaron contra el piso haciendo que el vaso de vidrio se rompiera en miles de pedazos. Chris miro sus piernas manchas de leche….

Una voz de hombre gritándole que le pasara la botella rápido, su madre encerrada en una habitación con otro hombre, ruidos extraños salían de él. Con la ayuda de un banco de madera se subió para alcanzar la botella que estaba encima de la encimera. Cuando la intento agarrar, el banco en el que estaba se destabilizo y la botella junto a él cayeron al piso alfombrado.

Vidrios rotos y un fuerte olor que le daban ganas de vomitar.

Estúpido niño — le grito la voz, escucho el ruido de los vidrios siendo pisados y sintió como la zarandeaban y le jalaban su cabello corto —Estúpido, espero que no estés muerto.

Abrió los ojos, las lágrimas salían por sus ojos, su cabeza dolía. Por suerte se había protegido con sus manos antes de caer. Quería gritar por su mamá para que viniera a curarlo, pero sabía que no servía de nada, aunque gritara nunca iría.

¿Ya despertaste? —Le dijo en un tono que no le gusto —Ve a limpiar el desastre que hiciste.

—Chris, Christopher, Chris —Caroline agitaba el cuerpo del niño que estaba entumecido aunque lagrimas salían de sus ojos. Chris abrió los ojos y empezó agitarse entre sus brazos.

— ¡No, no!—Chris empezó a llorar y gritar aun más fuerte, tratando de zafarse de los brazos de Caroline — ¡No! —Su cara empezó a cambiarle de todos los colores, desde rojo a morado. Caroline desesperada miraba como Chris trataba todo el aire que podía con su boca — ¡No!

— ¡Christopher!

—Elijah has algo —Katherine le dijo a su esposo, este salió corriendo a su despacho.

—Cariño, estamos aquí, no pasa nada —lo tomo por la cara y fijo su mirada en el. La mirada de Chris se movía de un lado a otro buscando a alguien —Chris —Caroline lo siguió viendo fijamente, los ojos de ambos se encontraron —Tranquilo, amor —Christopher seguía moviéndose nervioso en su lugar

"—Hey, mírame —le dijo cuando vio que los ojos de Christopher empezaban a querer revolotear por todo el lugar. —Tranquilo, respira conmigo —le señalo como inhalar y exhalar. —Tranquilo, de nuevo — Chris la imito, mordió su labio y empezó a sollozar de nuevo. —Shh, soy Caroline. Aquí esta Klaus también. Necesito que te tranquilices. Respira. —Chris empezó a tranquilizarse —Bien, ven vamos a acostarnos. "

Caroline lo levanto en brazos y lo llevo hasta el sillón, donde lo acostó de lado.

—Sigue respirando cariño ¿Katherine me podrías traer un paño mojado? —Katherine asintió y regreso a la cocina. Klaus se sentó en un extremo del sillón y tomo la mano de Chris dándole apoyo. Le sonrió al pequeño.

Elijah regreso y trajo consigo su maletín con una mascarilla de oxigeno.

Katherine llego y Caroline le coloco el paño húmedo en la frente a Chris. Elijah uso su estetoscopio para escuchar su ritmo cardíaco y su respiración.

—Aun sigue un poco alterado —Elijah le coloco la mascarilla de oxigeno a Chris para ayudarlo a respirar mejor. Acarició su cabello. Los ojos de Chris se empezaron a cerrar por el cansancio. Pero no quería dormirse, no quería volver a revivir las imágenes de hace un momento.

—Sh, cariño—Caroline acaricio su mejilla al ver que empezaba a agitarse de nuevo—Duerme, nosotros te cuidaremos.

Y al ver a todas las personas que lo observaban con preocupación y cariño alrededor de la habitación, sentir la mano de Klaus en la suya y la caricia de Caroline en su mejilla. Por primera vez se sintió seguro y pudo dormir sin miedo a que aparecieran feos sueños.

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