Este fanfic no tiene fines de lucro y sus personajes no me pertenecen.
¡El sentimiento que habita en nuestro interior!
Capitulo 10. ¡La guerra declarada!
RimaPOV
Rebuscaba entre mi armario, en busca de mi yukata de verano-que aunque no fuera la época, vendría mejor que un kimono de invierno, ademas de que el tiempo estaba fresco-pero no lograba encontrarlo. Mi armario no era demasiado extenso, debería ser relativamente fácil encontrar un yukata color amarillo canario con un obi verde jade e interior magenta-después de todo, ni que fuera Lady Gaga para tener un armario lleno de extravagansas-y sin embargo una parte de mi sabia perfectamente que la razón por la que no encontraba ni mi yukata ni mis zapatillas es porque mi mente estaba ocupada en otras cosas, al punto que apenas le hacia caso al armario.
No podría creer que Nagihiko estuviera de nuevo en Japón, la ultima vez que lo vi fue a inicio de verano, estaba sorprendida de que se fuera a mitad del año escolar, hasta que me explico que era porque en Europa iniciaban el año en Septiembre. Me sorprendió en parte que el se despidiera de mi, en parte eramos amigos-lo veía a menudo cuando iba a casa de Nadeshiko, ya que se fue un par de meses antes de que pasara el "incidente"-pero no eramos tan cercanos como para que quisiera despedirse de mi, quizás de Kukai o hasta Tadase, pero no conmigo.
No negare que me entristeció un poco su partida, al igual que Nadeshiko, el era un recuerdo de mi feliz infancia antes de las constantes peleas de mis padres y que me cerrara, por eso el hacia sacar parte de la antigua yo, después de todo no estaba totalmente cerrada cuando el se fue y no me acostumbro a tratarle con frialdad-sin contar que era obvio las razones por las que lo hacia con Nadeshiko-con el cerca, parte de los lindos recuerdos salían con el.
Creo que era una paranoia que tengo desde hace tiempo, pero hoy juraría que fue real. Sonara absurdo, pero empezaba a creer que Nagihiko me quería mas a mi que a su propia hermana. Yo ya sabia que ellos nunca fueron unidos-ella me lo había confesado junto de su padre, y solo se necesitaban 2 minutos para saber de sobra que era así-pero siempre pensé que se apreciaban un poco-crecieron juntos después de todos, no es como si se tratara de esos vecinos que saludas solamente por cortesía al verlos podando el jardín y de los que no te acordabas de ni el nombre-el que no se hablaran mucho siempre fue normal, pero podría apostar a que vi una chispa de ira al verse ambos.
Suspire con la cabeza metida entre mi abrigo color crema y mi camisa cuello de tortuga beige. Okey, esto era estúpido, primero que nada apenas movía los trajes y creo que si veía un bebé alce oso polar no lo notaria ni aunque me mordiera la mano, segundo, ¿por qué demonios me concentraba tanto en eso? era absurdo el pensar que podría averiguar lo que pasaba entre esos dos solo buscando en mi armario. Ademas, si seguía aquí iba a llegar tarde para ver a Nagihiko, y estoy segura que lo ultimo que quiere es tener que esperarme después de su viaje.
Ya con la mente mas centrada en buscar el bendito yukata y no en banalidades, no tarde ni dos minutos en darme cuenta que el yukata estaba al fondo del armario, lo que resultaba un poco obvio ya que la ultima vez que lo utilice fue hace un año y entre las búsquedas de ropa y guardando obviamente termino desplazado. Me pase una mano por la frente, tengo que poner mas atención cuando hago las cosas en vez de concentrarme en tonterías, como haga eso en clases estaré en problemas-aun así dudaba de que se fuera a cumplir cuando eso pasara-. Me mire al espejo, el obi ya tenia dos años en mi armario y aunque mi estatura no cambiaba del todo, si había crecido, al menos de la cintura para abajo podía ajustar el obi y tener mas libertad, pero arriba del obi era otra historia. Las mangas eran largas-siempre me gusto ese estilo-así que no me complicaban demasiado la situación, pero no podía aspirar muy profundo con esto aprisionandome el pecho, ya que gracias a mis pechos-que por lógica habían crecido desde el año pasado-hacia que se me apretara, haciéndolos mas notables de lo que realmente debería.
Bufe levemente, ¿y que mas daba? total aun podía respirar normalmente-aunque con algo de incomodidad-con esta cosa puesta, e iba al ir al festival con Nagihiko, no con alguna clase de pervertido con gusto por las chicas lolis de apareciendo de muñequitas del Festival de las muñecas.
Igualmente no tarde en encontrar mis zapatillas, ya que eran mis únicos zapatos de madera. Decidí dejar mi pelo suelto y sin mi característico cintillo negro con un lazo, dejando algunos cabellos mas al frente que ya no eran sujetados, guarde las llaves y algo de dinero en un bolso pequeño del mismo tamaño que el obi que simulaba una pequeña bolsa sujetada con por una cinta color oro.
No me puse mucho maquillaje, solo era un simple festival y nada mas saldría con Nagihiko. Me puse una sombra de ojos dorada un poco leve, no me propase con el rimel para que no se notara demasiada y mi sencillo brillo de labios sabor durazno que siempre me ponía antes de salir.
Con cuidado baje de las escaleras esperando que la practica con estos zapatos no me haga dar un paso en falso y romperme el cuello. Gracias a kami-sama llego a la primera plata intacta y le digo a mi madre que me iba, ella estaba entretenida con las acciones-probablemente las de su compañía o la de papá-y no me hizo mucho caso cuando me despedí. Me di cuenta de que deje el celular en la sala-ya que antes lo había estado buscando-pero decidí no llevarlo, el festival no seria lejos y cuando me separara de Nagihiko para ir a la casa no tardaría en llegar.
Sin apresurarme mucho me dirigí hacia el parque al final de la calle donde debería estar el altar y donde se debería hacer el festival-dudo que mi amigo se refiriera a otro lado ya que lo hubiese recalcado-al acercarme cada vez mas pude ver las luces y la gente vestida de igual manera que la mía, suspire aliviada, al menos no me había equivocado y no llegaría tarde.
Conforme me acerque pude ver a Nagihiko esperándome en la entrada, no difícil identificar a un chico de cabello purpura largo hasta la cintura que de no ser por su yukata masculino casi podría parecer una chica. Sin embargo, vi una sombrilla color violeta rosado demasiado cerca como para que no pudieran estar juntos, al moverse levemente me di cuenta que era...¡¿Nadeshiko!?
Pensé que solo saldríamos Nagihiko y yo, una normal salida entre amigos sin tener que preocuparme por ella. Al momento me sonroje al verla, era tan parecida a Nagihiko pero a la vez tan diferente. Nagihiko traía un yukata masculino y obviamente no tan ostentoso como el de alguna chica, era de color blanco con lineas verdes y azul marino delgadas, con un obi azul rey. Nadeshiko en cambio llevaba uno de color cerezo que conforme bajaba en la parte de abajo se hacia purpura, era levemente brillante denotando un patrón de flores de sakura que se iluminaba un poco con la luz, su obi era de color magenta levemente mas claro que el interior del mio, y por si fuera poco, tenia maquillaje con sombra de ojos rosa y rimel no muy detallado al igual que el mio, pero su brillo de labios le hacia verlos mas oscuros y tan apetitosos como una cereza de cóctel.
Demonios, se veía incluso mas bella que en la fiesta de Eriol, era obvio que el estilo japones le quedaba de maravilla, no era de sorprender que estuviera sonrojada. Fue como encontrarme como si viera a la mismísima Amateratsu. Y fue muy bonito el momento de la ensoñación, hasta que no te como iba yo. ¡Mi pelo! demonios, si ni siquiera estaba bien peinada, todo suelto y solo faltaría una brisa para que se enmarañara por no tenerlo sujeto; ¡mi maquillaje! solo era algo leve y tanto amarillo al frente debe ser demasiado; ¡o maldición, mi pecho! no tarde mucho en notarlo porque mi respiración se había cortado y solo fue cuestión de tratar de respirar hondo para recordar porque no podía, ¡ debería de haber comprado uno nuevo en vez de llevar el del año pasado, ahora pensaría que yo trataba de...!
Oh por favor Rima, deja de actuar como Amu en una cita y céntrate, no puedes estar armando una escena solo por este pequeño contra tiempo oí a lo que yo normalmente llamaba conciencia-la misma que siempre te fastidia todo el rato y es la voz que te hace darte cuenta de la asquerosa realidad-y que en raras ocasiones como esta me ayudaba y me hacia darme cuenta que tenia que actuar como siempre en vez de hacer como si se acabara el mundo, es una de las cosas que le hacían falta a Amu-que muchas veces parecía que se iba a tirar por una ventana-y a Yaya-que en un algún problema estaba casi igual que Amu-.
Decidí dejar todo ese tonto dramatismo y usar mi normal actitud de ahora, pero mientras volvía a caminar-había dejado de hacerlo por la sorpresa de verla-me di cuenta que Nadeshiko me daba la espalda y hablaba con Nagihiko, ¿de que estaban hablando que esperaron hasta que llegara?
NadeshikoPOV
Luego de esa discusión que tuve con Nagihiko, decidí que no iba a dejarlos a solas, hasta donde yo había entendido para Rima no era ninguna cita-sin importar si así lo quería mi hermano-y yo estaba decidida, en la guerra y en el amor todo se vale, y esta era una guerra por el corazón de Rima la cual no me iba a dignar a perder, cueste lo que cueste.
Tarde un poco mas que mi hermano, aunque en parte lo hice apropósito, si me iba con el probablemente me impediría ir y encontraría alguna forma de que así fuera, pero si llegaba de sorpresa cuando Rima estuviera presente o cerca de eso, el no podría hacer nada, ya que hasta donde Rima sabia "Solo era una normal y corriente salida de amigos, yo era su mejor amiga, ¿y que mejor manera que seguir reconstruyendo nuestros lazos que yendo a un festival a como los que íbamos antes?" je, por fin esto de estar de la misma forma que Nagihiko tenia alguna ventaja para utilizar.
Unos 20 minutos después de que Nagihiko se fuera decidí salir, probablemente ya se este encontrando con ella y yo oportunamente llegare cuando aun estén en los primeros puestos, disculpándome por llegar tarde y que le dije a Nagihiko que se adelantaran y que no me esperaran porque no tardaría, la cuartada perfecta.
Sin embargo, cuando llegue Nagihiko aun estaba esperando a Rima, ojala lo haya dejado plantado desee en silencio, pero estaba segura que Rima solo se había retrasado y que no tardaría en venir, en fin, no cambiaría nada. Una vez que estuve a pocos pasos de el noto mi presencia, y obviamente, no estaba nada contento con eso.
— ¿Qué haces aquí?—pregunto con voz algo severa que me sorprendió, pero no deje que me intimidara. Una parte de mi se sentía mal de tener que estar haciendo esas cosas, no era de las que se ponía a acabar la posibilidad de futuras relaciones. Pero no tengo alternativa, Nagihiko tenia la oportunidad de ser un chico y que Rima le viera con la posibilidad de futura pareja, yo en cambio tenia mas escasa esa posibilidad, así que tenia que hacer todo lo que estuviera en mis manos. Ademas, no era muy unida a él, pero sabia que eramos como las dos caras de una misma manera, tan diferentes y a la vez tan parecidos, y si de algo estaba segura, es que el era tan capaz de estas cosas como yo, y que luego de esto no tardaría en hacer de las suyas igualmente.
— No iba a dejar esta posibilidad para que la aprovecharas— respondí con la misma fiereza en mi voz, el era mi igual y mi rival, no podía olvidar eso. Me miro algo molesto, estaba segura que me iba a recalcar algo cuando al ver al frente se le fue el enojo, yo no tarde en hacer lo mismo para ver que veía—o por Kami-sama...—susurre mas para mi misma que cualquier otra cosa. Y yo que pensé que cuando la conocí se veía hermosa, esto se queda corto, solo que esta vez no se veía angelical, sino celestial.
Traía un maravilloso yukata color amarillo similar al dorado, dándole un ángel de la realeza o hasta digno de una diosa, fuera de lo usual llevaba un bello maquillaje a juego que complementaba perfectamente con el color de sus ojos, queriendo perderme en ellos aun mas que lo usual. Su cabello ya no se sujetaba por su cintillo, sino que lo llevaba suelto dándole una imagen mas de antaño transportándome a la época donde todos los días se usaba estos trajes, y donde una divina presencia se hacia presente entre las personas para quedarnos embelesados a ella. Y...¡o por la mismísima Amateratsu, su pecho! apenas note como le ajustaba, reconociendo perfectamente s-sus senos, puse desapercibida mi mano en mi boca, aunque lo que estaba sosteniendo realmente era mi nariz, en un intento con la ayuda mental de no tener una hemorragia que me mande al hospital, suerte que no mostraba demasiada piel, porque si lo hacia, que el mismísimo Kami se apiade de mi o terminaría yendo al cielo por falta de sangre.
Al voltearme me di cuenta que no era la única embobada con ella ni en el "ligero" arreglo que le hacia el yukata. Apreté el mango de la sombrilla con la misma fuerza con la que apretaba mi mandíbula en un casi fallido intento de parecer molesta, me puse enfrente de Nagihiko para que dejara de ver embelesado para verme a mi con una mirada tan molesta que parecía que podía romper una guía telefónica sin ningún inconveniente.
— ¿Qué crees que estas viendo, pervertido?—le reclame obviamente molesta y celosa, vale lo admito, estaba celosa solo porque la viera mi hermano. ¡Pero no era mi culpa! ¿que pasaría si vieran a la chica que aman, mientras tu propio gemelo se la come con los ojos? admitandolo, a nadie le gusta, sean celos absurdos o no. El vez de mirarme enojado-como seguramente hubiera hecho si fuera otra persona la que le hubiera atrapado haciendo eso-solo me reto igualmente con la mirada.
— ¿Y que me dices tu al respecto, hermanita?—su mirada no bajo al igual que la mía—no lo niegues porque me di cuenta, tu también estabas bastante prendada viéndola, y estoy segura que no precisamente porque tuviera un yukata de diseñador—me dio como si de una bofetada se tratase, sabiendo que no podía contradecirle—y recuerda, ella se puso ve así porque pensando en como se vería para mi, tu no estabas invitada en ese plan—Nagi 1 Nade 0 me imagine un marcador mental y no me gustaba el marcador; ¡auch! eso si había herido mi orgullo, las chispas volaron de nuestros ojos casi como si de verdad pudieran entrelazarse en una guerra. Como quería estar en la casa para agarrar alguna de las antiguas y bien afiladas nagitanas y perseguirle con ella hasta que...
— ¿eh, chicos?—la voz de Rima hizo que ambos volviéramos a la tierra y nos dejáramos de nuestra pequeña guerra visual. Como si nada hubiera sucedido, nos volteamos a verla con nuestra normal de sonrisa de "no pasa nada, no estábamos a punto de matarnos" cuando note el rubor que se había puesto en las mejillas, hum, supongo que no lo había notado por estar embelesada por lo demás. Me volteo a verme una vez que ambos la vimos—¿y eso que estas aquí, Nadeshiko?—pregunto cortesmente, yo sonreí con naturalidad.
— Es que pensé que seria mas divertido si fuéramos los tres, ¿entre mas mejor no?—recite el viejo refrán con carisma herencia de los Fujisaki y trabajada por las horas de entrenamiento donde aun sudorosos y cansados teníamos que lucir perfectos. Pude sentir la mirada molesta de mi hermano aprovechando que Rima no lo miraba para lanzarme visuales cuchillos a mi espalda, antes de que Rima dijera algo mas, le agarre de la mano sonriendo le—ven, vamos al festival— decía al mismo tiempo que me la llevaba conmigo dejando botado a mi hermanito, sentí los cuchillos triplicarse en mi espalda y solo sonreí con maliciosa victoria por esto Nagi 1 Nade 1.
RimaPOV
No se como, pero mi cubierta fría e indiferente se vio derrumbada-otra vez-por Nadeshiko agarrándome la mano y conmigo sonrojada-de nuevo-. Estampe mi mano contra mi cara sin que ella se diera cuenta, ¡malditos sentimientos que me estaban derrumbando las cubiertas! en serio, si veía al famoso cupido-que en occidente es considerado el dios de la amor y la estúpida razón de que yo y otro millón de personas este en estas situaciones-juro que gastaría hasta el ultimo minuto de mi tiempo para cazarle y tenerlo de trofeo en mi pared como tabla para dardos.
Por suerte ella estaba tan concentrada en ver el festival-y en seguir agarrando mi mano-que ni se daba cuenta de como estaba, ni de bromaba dejaría que me agarrara apunto de asesinar a alguien que bien podría ser inexistente. De hecho, ya vergüenza me daba solo porque me viera a si, se que no estaba para nada tan elegante y hermosa como ella-yo ya lo sabia, mi estilo no era lo tradicional del país-pensé que solo iría con Nagihiko y por eso no me importo verme así, incluso él tampoco estaba muy formal, pero ella, demonios, se veía como una belleza y grácil mariposa, justo como cuando ella esta bailando. No quería sonrojarme al verla, no era la primera vez que la veía en este tipo de condiciones, pero por mas que deseara, mi corazón no dejaba de latir con fuerza al momento de verla, quería soltar su mano para abrazarla a ella con fuerza y besarla así como ella antes lo había hecho y hacer como si el mundo no existiera. Pero eso jamas seria posible, lo único que podía hacer ahora, era el dejarme llevar por sus pasos, con mis recuerdos de antes siendo lo mas cercano que tendré a algo con ella.
NagihikoPOV
Con fuerza apreté los puños, viendo como mi hermana se llevaba a Rima aprovechando que tenia su atención y ella no oponía resistencia alguna. ¡Al demonio, esto no debía pasar así! yo quería salir simplemente con ella en lo que para mi al menos seria una cita, sorprendiéndola con detalles y haciendo que nuestros lazos se juntaran mas, para que pocas salidas después pudiera declararme sabiendo que me estimaba lo suficiente para querer salir conmigo y así al final, que sienta lo mismo por mi que yo por ella. ¡Pero claro, yo no contaba con que "mi querida hermanita" viniera y tuviera que meterme en una clase de competencia por la atención de ella!
— Debí imaginármelo—suspire admitiendo que debería haber esperado que algo así pasara. Después de todo, hasta yo planeaba ir con ellas al a escuela-estaba seguro que ahora seguían haciendo eso, y aunque prefería estar a solas con Rima, mejor los tres a dejarlas a solas-y quien sabe que otra cosa mas para pasar mas tiempo con ella, solo que obviamente ella decidió empezar antes que yo. Volví a suspirar, ya no sabia si el parecernos tanto era una ventaja o una desventaja.
Dejándome ya de tonterías, decidí alcanzarlas, solo porque ella gano este asalto no significa que haya ganado la guerra, y tampoco dejaría que tomara ventaja. Por suerte mi hermana no se la había llevado muy lejos y no tarde en alcanzarlas. Nadeshiko iba adelante mientras Rima algo rezaga, no sabia que cacahuetes estaba pensando mi gemela, pero pude notar que ella se veía algo deprimida, quizás sea que este aburrida porque hasta ahora solo la habían jalado.
Una vez que noto que la miraba, decidió mirar a otro lado tratando de distraerse o convencerme de que nada le pasaba. Paro viendo algo de uno de los puestos, al fijarme bien ella estaba viendo un puesto de tiro al blanco, mas específicamente, una peineta dorada con unas piedras de color esmeralda. Hace juego con su yukata pensé dándome cuenta de que el cabello de Rima por mas lindo que se viera suelto, podía ser una molestia gracias a ser tan largo y así mismo voluminoso. Por el rabillo del ojo vi que ni Rima ni yo eramos los únicos que veían el objeto, y yo tampoco era el único que noto que a Rima le convenía.
La mirada junto con la de mi hermana entro en lo que parecía, una guerra de miradas donde si fuera real, las chispas de nuestra rivalidad probablemente terminarían incendiando medio establecimiento. Solo hizo falta un segundo, para ambos entendiéramos las palabras que el otro no decía, y en otro par de segundos, corrimos sincronizados y sin ensayo previo hacia el puesto, sacamos el dinero al mismo tiempo y justamente igual dijimos— ¡Danos tres pelotas!
El señor parpadeo confuso, viendo a Nadeshiko y luego a mi, volviendo a parpadear confundido. Maldije por lo bajo, empezaba a creer que Nadeshiko y yo eramos en otra vida pasada la misma pasada y ahora teníamos que estar pagando el precio siendo casi iguales hasta en los movimientos.
— ¿Señorita, estoy viendo bien?—pregunto el señor hacia Rima, que al parecer ni siquiera nuestra diferente ropa era prueba suficiente que no eramos la misma persona. Rima asintió levemente, supongo que también le agarramos por sorpresa el estar tan increíble sincronizados como si fuéramos un espejo para el otro.
— Disculpe—sus palabras parecieron corteses aunque su tono delataba que estaba perdiendo la paciencia. Una pequeña diferencia entre ambos, yo era mucho mas paciente y con mejor temperamento que ella, lo que era irónico ya que normalmente son los hombres mas propensos a estallar de enojo que una chica—¿nos daría las pelotas?
— Claro—por suerte el hombre volvió a la compostura y nos la dio, y era un alivio. No me consideraba un cobarde, pero sabia que mi hermana no era nada agradable molesta, y sabia que el ponerme a competir con ella quitandole la atención de su mejor amiga también la estaba molestando bastante.
Una vez que nos la dieron no tarde en visualizar, Nadeshiko en cambio empezó a tirar, y por el empujo de la lona notaba que tiraba mas su enojo que las pelotas mismas tratando de anotar. Yo, mas sereno y calmado que mi hermana, decidí calcular mas o menos donde debía tirar. Antes de lo que esperaba las pelotas de mi hermana se habían acabado con ella mas relajada, pero no tardando en darse cuenta que no había tirado ni una misera botella. Sonreí seguro de que lo hacia, y de un tiro, le di al centro de las 3 botellas, acertando a la primera vez sin necesidad de usar las tres, juro que quise partirme de risa al ver la boca abierta de Nadeshiko al ver que le había ganado sin problema alguno.
— ¡Felicidades caballero! ¿que desea llevarse de premio?—pregunto el hombre felicitándome a la vez. No dude que era lo que quería ni por un momento.
— La peineta dorada con esmeraldas—le pedí oyendo como Rima se sorprendía de que justamente pidiera eso. El señor me la dio y yo me acerque a mi flor de durazno sonriendole con cariño y calidez—para ti—le dedique mostrando la bella peineta que combinaba con su traje, me acerque a su espalda—deja que te lo ponga—ofrecí agarrando parte de su cabello y acomodándolo en un rodete, poniendo como joya final la peineta, ahora estaba agradecido que sabia de algunos peinados femeninos con mi actuación como Nadeshiko.
Una vez que mis manos dejaron su cabello se volteo a verme, si antes se veía increíble ahora sin duda lucia como una princesa, casi me costaba el no decirle "Rima-hime" con ese aspecto majestuoso que me presentaba ahora, y casi siempre lo hacia cuando la veía. Me sonrió con gentileza—gracias Nagihiko—su sonrisa se mantuvo mientras yo me sonrojaba levemente, pero sin prestarle atención le devolvía la sonrisa.
Con delicadeza agarre su mano a lo que ella se soprendio nuevamente, la apreté levemente al mismo tiempo que con calidez le sonreía—ven, sigamos viendo el resto del festival— sugerí empezando a caminar al ritmo en que ella lo hacia sin jalarla como había hecho mi gemela, sonriente por dos cosas: una era que al fin Rima me estaba prestando atención solamente a mi en toda la noche, y dos es que por fin había dejado a mi hermanita rezagada y con ella obviamente muriéndose de celos. Nagi 2 Nade 1.
NadeshikoPOV
Ya bastante enojada por todo lo que había acumulado-no, no se fue con mis tiros de bolas, aunque hubiera deseado que así fuera dándole a las botellas y poder ser ahora el que este con Rima-creo que en medio de mis tiros había dicho todas las groserías habidas y por haber, así que no me moleste por hacerlo de nuevo. Bufe bastante enojada mientras volvía con ellos tratando de alejar el enojo de mis pensamientos.
Okey, mi hermano me llevaba las ventaja, por ahora. No iba a dejar que esto siguiera así, y era obvio que destrozando algo no iba a lograrlo. Pero ahora que lo noto, cuando Rima dejo que le pusiera la peineta no vi sonrojo, nerviosismo o algún otro signo que significara que mi hermano le gustaba. Cuando se miraron pude ver el amor y la calidez que mi hermano le daba, casi diciendo "te amo" con sus ojos, pero en los de ella solo vi gratitud y esta tampoco era excesiva. Las mejillas de Nagihiko estaban rosadas, pero las de Rima estaban del mismo tono que su piel, lo que ahora que pienso, ¿no llevaba maquillaje en el mismo?
Significa que eso si era sonrojo—pensé al mismo tiempo que me concentraba en la situación al punto en que iba a alcanzar a los otros—pero si eso era sonrojo, que ahora que lo pienso dudo que mi hermano haya causado porque cuando él estuvo cerca de ella no reacciono, ¿por que es que Rima se sonrojo?...
Hubiera seguido, con mi razonamiento, de no ser porque Rima y Nagihiko miraban a unas personas bailando, y estaban en parejas. Fruncí el ceño, a no, no dejaría me ganara esta, lo siento hermanito, pero tendrás que buscar otra pareja de baile. Pensé acercándome a ambos dejando también atrás mi razonamiento. Y justo antes de que Nagihiko hablara, le di mi sombrilla poniéndome entre ambos, mas específicamente, con mi ángel al frente.
— Oye Rima, ¿que te parece bailar?—le ofrecí amablemente esperando teniéndole mi mano, que dijera que si y por supuesto, que mi gemelo no dijera algo que revirtiera las cosas. Y hablando de el; no importaba lo controlado que fuera en comparación conmigo, estaba segura que ahora quería ponerme cadenas y encerrarme en la casa para no volverla a molestar nunca. Lo antes juraba que era rubor estaba en las mejillas de Rima otra vez, y un par de segundos después de pensarlo, asintió agarrando la mano que le ofrecí mientras nos introducíamos en la pista de baile.
La canción era para bailar en pareja así que Rima puso su mano en mi hombro al tiempo en que yo agarraba su cintura, acercándola mas de lo que debería pegándola hacia mi. Ambas nos sonrojamos inminente, pero ella pareció un poco aliviada al ver que yo estaba nerviosa, le sonreí con amor mientras ahora era yo quien le decía "te amo" con la mirada. Empece a bailar al ritmo de la canción, o al menos eso me pareció a mi, porque en estos momentos, el mundo había desaparecido.
Rima era todos lo que mis ojos veían, nuestra burbuja rosada y feliz volvió a envolvernos alejándonos de mi hermano y la rivalidad, en este mundo ya no había nada feo o malo, solo eramos Rima, yo y mis mas puros sentimientos expresándose a través de nuestra danza y en mi mirar. Mis ojos no se despegaban de los de ella y ella tampoco de los míos, estaba prendado a ellos y a cada grácil y angelical movimiento de los que solo ella era capaz. Su sonrisa solo hacia a mi corazón estallar de jubilo y sus cabellos moviéndose a favor de ella hacían que me sintiera temblar en el alma; pero sin entender como, mis piernas seguían firmes y guiando a mi amada, al tiempo en que nuestros movimientos se sincronizaban y encajaban perfectamente con los de la otra, en una danza única que pensaba yo solos las parejas muy enamoradas eran capaces de hacer.
Y entonces lo vi, un mundo donde Rima me correspondía, donde podía besarla cuantas veces quisiera y me correspondería, junto con un "te amo" que estaría esperando una vez que nuestro beso terminara. Uno donde mi hermano, y mi familia y la de ella, aceptaban con felicidad nuestra unión y podíamos estar juntas sin importar nuestros géneros. Donde nuestros amigos estarían felices por nosotros-y no al borde un infarto por darse cuenta que no nos caímos mal y que por el contrario estábamos enamoradas-el mundo que ahora era posible a mis ojos y que con mi corazón y alma deseaba que se cumpliera.
— Chicas—y junto con mis esperanzas de mi versión del "Mundo perfecto" la burbuja rosada desapareció, y después de un rato lamentablemente mis ojos se separaron de los de mi amor para ver a mi hermano—el baile ya termino chicas—Parpadee confundida, al ver alrededor no había nadie, todos se habían dispersado entre los comercios.
— Lo siento—decía Rima con la cabeza gacha y alisándose la falda aunque no le hiciera falta. Yo mire nuevamente alrededor tratando de no dejar a mi hermano ganar por verme enojada, cosa que sorprendentedemente no estaba. Mire un laberinto hecho de arbusto bastante firme, lo suficiente para que nadie hiciera trampa.
— Oigan chicos, ¿que tal si vamos para allá?—dije señalando el laberinto. Ambos miraron a donde apunto, y creo que Nagihiko estaba casi shokeado porque lo incluí a el en la oración en vez de tratar de volverme a robar a Rima-como llevamos haciendo toda la noche-.
— Me parece bien—Rima admitió mirando el laberinto con...¿frialdad forzada? no creo, ella no tendría porque ocultar algo, deben ser ideas mías.
Sonreí a ambos mientras iba camino al laberinto con mi mejor amiga siguiéndome, aunque algo me dice que ahora si le cause un shock a mi gemelo por no irme casi corriendo agarrándole la mano a Rima, y no lo niego, incluso yo me sorprendí. Pero la verdad es que estaba en paz, incluso feliz. Si, mi bello mundo se había ido y principalmente gracias a él que nos interrumpió, y aun así no me enoje, quizás porque era imposible enojarme después de haber estado tan cerca de Rima en estos momentos. Cierto, para ella debía ser solo su mejor amiga, y eso solo un baile que en unos días habría olvidado, pero para mi fue uno de los mejores momentos que mantendré en mis memorias, y una de las que atesoraría por siempre.
RimaPOV
Nos dirigimos hacia el laberinto, la verdad tuve que forzarme a parecer indiferente cuando respondí, ni muerta dejaba que Nadeshiko sospechara si quisiera porque me sonroje así. Vale, el bailar con ella no era la mejor idea para que no sospechara, mucho menos cuando quede viéndola como idiota, era una suerte que nos haya juntado de esa forma, probablemente ella se sonrojo porque accidentalmente mi muy apretado pecho choco con el suyo, y yo solo por el hecho de tenerla cerca me hacia parecer con fiebre, y si ya ni quería saber de que ella descubriera lo que siento por ella, ni hablar de que me gusto el sentirnos asi.
Fabuloso, aparte de enamorada de tu mejor amiga, ahora resulta que también eres una pervertida, oí a esa fastidiosa voz de mi mente, solo que en vez de poderle discutir, me sonroje mas. Maldita sea, odiaba cuando esa cosa tenia razón, pero no podia negar que de verdad la amaba. Con un demonio, ¡yo nunca pense en "ese" tipo de cosas hasta ahora! todo mi uso de razón quería ponerse a renegar esta verdad, junto con el dichoso sentimiento que me apresaba y me hacia enloquecer cuando Nadeshiko se me acercaba.
Y en nuestro baile, no sabia cuando fue la ultima vez que me había sentido tan feliz, siempre me había bautizado como un desastre para el baile, pero al hacerlo con Nadeshiko, toda la pena se iba-aunque seguía atormentándome en el interior de mi ser-mi amor hacia ella era lo que me controlaba y hacia que quisiera bailar perfectamente para la chica que había amado y quizás la única que llegue a amar de esta manera. Al hacerlo no tenia que mentir, no tenia porque resguardarme en esa mascara de frialdad, no tenia que fingir normalidad cuando en el fondo de mi corazón me atormentaba las peleas de mis padres, todo el dolor y las cubiertas se desechaban al estar viendo sus ojos, y el amor que solo podía ser dicho en los míos.
Ella nunca sospecharía de lo que yo siento por ella, y tenia que permanecer así, no importaba cuanta felicidad tuviera en mi corazón, solo seria un baile para ella. Pero ahora, no me importaba, quería mantener aun la calidez de mi corazón conmigo antes de que el mundo me lo arrebatara. Suspire abriendo los ojos para concentrarme en el laberinto, un minuto, ¡¿y los chicos!?
Oh mierda, debí ir muy lento mientras caminaba y ni se dieron cuenta que me quede atrás. Aspire profundo-o lo intente porque el tonto yukata no me dejo-calmándome. Tranquila Rima, no pasa nada, solo tienes que ir a buscarlos, no deben andar muy lejos, y si ves la salida, pues ir a ella hasta que ellos lleguen. Empece a caminar encontrándome una que otra persona, pasándola de largo sin importarme, el laberinto no debía de ser eterno o demasiado difícil.
Pero antes de poder ver la salida o encontrar a alguno de mis amigos, las luces se apagaron de repente. Se oyeron gritos de gente sorprendida y llamando a otros, asustados como gatos en una tormenta por no poder ver casi nada, y sin que nadie lo sospechara, yo era la que estaba peor.
Los gritos inundaron mis oídos, las palabras se empezaron a cambiar en mi cabeza, oyendo gritos furicos y llenos de odio, el sudor frió empezó a recorrerme la cara, mientras el oscuro laberinto se transformaba en mi armario, con solo la luz de las calle y de la sala filtrándose por la puerta entre abierta. La niñita asustada por las primeras grandes peleas de sus padres y que estaba en el ropero, tapándose los oídos y con la cara llena de lagrimas volvia a estar ahí, con sus rizos tapándole la cara mojándose con el agua salada. Me puse en el lugar de la niña agarrando mis oídos, volviendo a hacer lo que hice en aquel entonces, agarre mis oídos con mis ojos volviéndose aguándose, sin botar lagrimas aun.
— Ayuda—susurre, haciendo lo único que quería hacer en esos momentos tan difíciles, pedir ayuda para que alguien me sacara de la pesadilla que se volvió mi familia—ayuda—dije un poco mas alto pero no lo suficiente para que alguien me oyera—¡Ayuda!¡AYUDAAAAAA!—grite con todas mis fuerzas, deseando fervientemente salir de esta agonía.
NadeshikoPOV
Por desgracia, mi felicidad no duro lo que hubiera deseado, apenas unos pocos segundos después de entrar al laberinto. De alguna forma termine en otra de nuestras guerras de miradas, corriendo por todo todo el laberinto para ver quien salia primero. No se como no golpeamos a alguien si lo único que estábamos viendo era entre nosotros retándonos-seguirá como un misterio para mi-y finalmente encontramos la salida al laberinto, lamentablemente Nagihiko me había ganado por una cabeza y me sonreía victorioso.
— Imbécil—le insulte un poco cansada, en serio, si me pidieran un cambio de hermano, me importaría un rábano si este fuera el peor y mas grande Oni que existiera, mejor que tenerlo a el. Sin embargo, las luces se fueron y algunos comenzaron a gritar de sorpresa, principalmente gritos de gente llamando a los que se quedaron en el laberinto—con el apagón algunos se quedaron atrapados, je, que suerte que estamos todos— decía volteando detrás mio donde calculaba debía estar Rima, pero no había nadie, mi hermano y yo nos vimos nervioso.
— ¡¿Donde esta Rima?! ¡Pensé que tu la traías!—dijimos al unisono, parecía que cada vez que estábamos en molestos hacíamos lo mismo—¡¿yo?! ¡Pero tu eras quien quería agarrarle la mano! ¡No mientas también lo querías! ¡Aghhh!—ambos nos volteamos molestos por dejar a Rima abandonada en el laberinto, y de paso el que no pudiéramos evitar estar iguales.
Mientras yo miraba el laberinto preocupada, sentí como se iluminaba las cosas a mi alrededor y sentía una mano en mi hombro. Al voltear Nagihiko tenia una linterna de papel encendida por fuego, nuestra única fuente de luz hasta que terminara el apagón—vamos a buscarla.
Asentí decidida tratando de ver con la poca luz que daba la linterna de papel, viendo si en los gritos oía alguno que fuera de Rima. Y pude oír uno que apostada como que me llamaba Nadeshiko Fujisaki era de Rima, al instante me asuste. Esperaba que pidiera ayuda, pero no de esta manera, pensé que lo haría con indiferencia solo tratando de que la encontráramos, pero ahora parecía que buscaba cualquier ayuda que cualquiera le brindaba, se oía totalmente aterrada, como si su mayor temor se estuviera encarnando frente a ella apunto de atacarla.
— ¡RIMA!—grite preocupada mientras me unía a la penumbra, con Nagihiko siguiéndome rezagado tratando de ir mas despacio y que la llama no quemara la linterna, yo solo podía pensar en Rima. Jamas en mi vida la había oído tan asustada, y sabia que eso no era bueno, si algo le pasa jamas me lo perdonare, pensé corriendo lo mas rápido que me permitían mis piernas viendo en todos los pasillos en busca de la mas mínima sobra que reflejara que mi Rima estaba ahí. Entre todas las corridas casi pase una donde se veía lo que parecía ser...¿una pelota de pelo? me acerque a ella viendo tan detalladamente como esta luz me periferia, al acercarme bien, vi unos ojos color ocre parecidos al ámbar—¡Rima!—volvi a gritar, pero esta vez aliviada.
— ¡Nadeshiko!—grito mientras se levantaba de la esquina y se abrazaba a mi con fuerza casi clavandole las uñas a mi espalda, pero no le hice caso abrazandola a ella con delicadeza. Nagihiko nos escucho y rapidamente se acerco con la linterna, dándome la luz para ver a Rima: estaba palida, sudaba un poco y tenia algunas lagrimas en las mejillas—ayuda...ayuda...—susurraba aun sonando algo asustada.
Hice una mueca de dolor de al verla así, limitándome a abrazarla un poco mas acariciando su cabello—tranquila, ya estoy aquí— decía tratando de sonar consoladora, pero de mi voz solo salio tristeza, undiendo mas un poco la cabeza de Rima en mi hombro para que se le quitara las lagrimas. Mire a mi hermano, traía la misma mirada de tristeza y pesar, quizás los ojos menos aguados que los míos, jamas nos gustaba el saber lo que decía el otro solo con mirarlo, pero esta vez no podíamos ni prestarle atención a ello. Nunca mas volveremos a competir de esa manera, prometimos ambos diciéndolo solo en nuestras mentes, saliendo del laberinto con Rima aun abrazada a mi, deseando que jamas tuviera que verla de nuevo de esa manera.
Ufff, ahora si que termine cansada esta vez, pero valió la pena.
Bien, se que ahora si que me tarde, es solo que mi inspiración se tomo vacaciones justo cuando yo lo estaba haciendo, y créanme que si me recrimine por ello, ademas hace un mes que empece el capitulo, lastimosamente mi laptop lo perdió todo y luego de eso no tenia ganas de volver a escribir. Sin embargo, hoy me dio muchas ganas de hacerlo, y salio mucho mejor que como salio el primero.
Fue un atacazo de inspiración, incluso tenia tanto miedo de perderle que solo me centre en escribir en estas horas, la verdad estuve muy feliz de tener tanta inspiración. Si, no se que me paso con la cultura japonesa hoy, pero la verdad es que la celebraciones, monstruos, deidades y palabras son totalmente verdaderas, no lo he inventado yo.
La verdad es que estoy un poco desanimada, la persona que mas me importaba que leyera esta historia dudo que lo vuelva hacer, aunque aun así lo voy a intentar.
Bueno, eso es todo, me voy a comer, lo ultimo que comí fue una empanada y de eso hace unas 11, como me atrape mi madre con eso, ahora si que no veré la luz de la pantalla de mi laptop.
Soy el Lirio Lila y me despido.
