Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece, ese es del grandioso Akira Toriyama. Por otro lado el nombre del fic es homónimo al tema de Vegeta en el Kai.

Saiyan Blood

CAPÍTULO DIEZ

"Si todo esto fuera una película", pensó Bulma, "seguro que podría escuchar de fondo musical la armónica en un ambiente totalmente depresivo".

La chica miró a su alrededor, tenía a Goku durmiendo a un lado mientras Tarble y Raditz permanecían sentados a algunos metros de ella y recargados en la pared. En tanto, Vegeta seguía recuperándose de las heridas en el piso de arriba.

—Los namek parecen estar planeando algo —dijo de pronto Raditz.

— ¿A qué te refieres? —preguntó curioso Tarble. Bulma de inmediato les puso atención.

—Pues no lo sé exactamente, pero últimamente han descuidado un poco sus cultivos y algunos de ellos se congregan dentro de la gran habitación ¿Recuerdas que hace unos meses la construyeron?

El menor de los príncipes asintió en silencio. Bulma recordó el comienzo de aquella edificación. Era la más grande de todas en la Invernada y nadie en su equipo de vigilancia le había tomado mayor importancia. Probablemente se trataba sólo de un lugar más cómodo para vivir. Pero ahora, las palabras del saiyan le decían que probablemente había más detrás de eso de lo que imaginaba.

—Deberíamos investigar ¿no lo creen? —sugirió Bulma, ganándose una mala mirada por parte de Raditz.

—Deberíamos —le apoyó Tarble—. Pero Vegeta no nos deja acercarnos a los demás. Su orgullo saiyajin le impide mezclarse con las demás razas.

—Qué ridículo. Eso no pareció importarles a los demás cuando hicieron alianzas con Freezer.

Tarble rio un poco. La chica tenía lógica en lo que decía y le agradaba por ello.

—Bien, ¿quién se apunta para ir? —Tarble se levantó de un solo salto y miró al grupo.

—Despierta a Kakarotto, él irá con nosotros —escucharon repentinamente la voz de…

— ¡Vegeta! —Tarble corrió de inmediato a verle, aún de pie en las escaleras— ¿Ya estás bien? ¿Estás seguro de querer hacer esto?

—Tarble ¿cuántas veces te he dicho que seas menos sentimentalista? Déjate de tonterías y has lo que te digo.

El menor de los príncipes bajó la mirada, sin embargo fue a despertar a Goku.

— ¿Qué piensas que pueda suceder? —le preguntó Raditz.

—Tarble me contó que entre ellos hay guerreros. Uno llamado Piccolo le hizo una invitación a tu tonto hermano. Así que iremos a ver qué tienen en mente.

— ¿Qué? ¿A Kakarotto? Pero si él sólo ha sido la peor vergüenza para los de nuestra raza.

—Pero su falta de cola nos servirá —Vegeta miró a su coterráneo mientras espabilaba.

— ¿A qué te refieres?

—Sin cola no hay dispositivo de restricción y por tanto él tiene todo su poder —dijo Bulma como si explicara porque uno más uno es igual a dos.

Tarble y Raditz se quedaron mudos por lo que acaban de escuchar. Con todo lo que había estado sucediendo no habían tenido tiempo de pensar en ese detalle. Vegeta, en tanto le dedicó una mirada de desconfianza a la peliazul.

—Raditz, quédate a vigilarla —ordenó antes de salir de casa.

— ¿Eh? Pero yo quiero ir —se quejó la chica.

— ¿A dónde vamos? —preguntó Goku todavía adormilado.

—Iremos a comer. Seguro que los namek se alegraran de verte —le respondió desde afuera el príncipe. Escuchar sobre comida hizo que el saiyan se emocionara y sin chistar nada más se fue con ellos.

— ¿Cómo supiste lo de la cola? —cuestionó Raditz una vez solos.

— ¿Ah? Pues no lo sé. Supongo que sólo fue cuestión de lógica —respondió sin darle mucha importancia. Ahora sólo le quedaba la resignación después de que la dejaran.

Él le miró con suspicacia, pero por el momento la dejó en paz. No se arriesgaría a desobedecer las órdenes de Vegeta.

El descubrimiento y la lógica de los pensamientos por parte del príncipe heredero pusieron nerviosa a Bulma. Ella había descubierto el punto débil de ellos que tenía que ver con su cola, pero imaginaba que al quitársela sus poderes desaparecerían de inmediato. O al menos esa fue la idea que le vendió al emperador galáctico. Su verdadero plan era que después de introducirse en la Invernada, se ganaría la confianza de los saiyan y ella les diría cómo salir, luego la pelea empezaría hasta llegar con Freezer y ahí, seguramente el súper saiyajin aparecería, matándose unos a otros. Las probabilidades de que Vegeta fuera ese guerrero legendario eran altísimas, pues era el príncipe y el más fuerte de toda su raza. No había duda.

Suspiró, mirando de reojo al saiyan custodio. Por el momento no había mucho más por hacer.

—Iré a preparar algo de comer para cuando regresen —Raditz la siguió. No la dejaría sola ni un instante.

((…))

—Hermano, jamás pensé que accederías a ir a hablar con los demás —decía Tarble mientras que los otros habitantes les miraban con diferentes reacciones. La gran mayoría, sin embargo, les demostraba su miedo, sobre todo al reconocer al príncipe de la raza guerrera. Goku, en tanto les iba dedicando una sonrisa tontona.

Vegeta se detuvo y Tarble admiró la construcción que estaba frente a ellos. No tenía nada de especial, pues sólo constaba de algunas tablas amarradas con sogas resistentes. Algunas, de hecho, tenían pequeños orificios por donde si uno se asomaba era posible ver lo que ocurría dentro.

El de cabellos alborotados se acercó a uno de ellos y miró por todos lados.

— ¿Qué hay ahí, Kakarotto? —preguntó Vegeta de brazos cruzados.

—Ah, pues… todos han de estar muy cansados, porque están sentados durmiendo.

— ¿Durmiendo? —Tarble tomó turno para observar.

—Así que finalmente se han decidido —el menor de los príncipes se volvió y miró a los namekianos que habían conocido.

— ¡Dende! —saludó alegre Goku.

—Supe que algunos de ustedes hablaron con este insecto —dijo Vegeta, sin preámbulo alguno.

Piccolo sonrió.

—Eso quiere decir que finalmente se han dado cuenta.

— ¿Eh? ¿Darnos cuenta de qué? —preguntó Goku.

—Vayamos adentro, quiero que vean algo —Piccolo dio media vuelta y se hizo seguir. Tarble miró a su hermano en espera de alguna orden.

Vegeta endureció su gesto, le molestaba la actitud de ese namek, pero sobre todo le molestaba más que él fuera capaz de percatarse de detalles que escaparon de su vista analítica de guerrero y príncipe.

el de los cabellos en punta les siguió el juego. Había que ver qué de provecho se podía sacar de todo eso.

Adentro de la habitación se encontraban algunos namek sentados en el suelo, en posición de loto. Tenían los ojos cerrados y las manos hacían una posición extraña.

—Los namek son conocidos por sus trucos de magia y por eso se les restringió sus poderes mentales ¿no es así? —dijo Vegeta al darse cuenta de que lo que hacían era una especie de meditación

—En realidad nuestra raza tiene muchos 'trucos'. Entre nosotros los hay del tipo curativos —Piccolo miró a Dende— También los hay telequinéticos, pero también los hay guerreros.

El heredero hizo un mohín de burla e incredulidad.

—Los hombres de Freezer anularon las partes que creyeron encontrar, pero lo cierto es que la mente y el cerebro son demasiados complejos. Ahora los de la raza guerrera hemos encontrado la forma de entrenar para hacernos más poderosos.

Vegeta rio divertido y Piccolo le dedicó una mirada recelosa.

— ¿Namekianos más poderosos, dices? Ustedes no son más que escoria…

Las palabras del príncipe se vieron interrumpidas al momento en que el guerrero namek le ponía la mano derecha en la frente. Los ojos del saiyan se pusieron en blanco de inmediato.

— ¡Hermano!

— ¡Vegeta!

—Por favor no se preocupen. Déjenme explicarles —dijo Dende. Tarble le miró y luego a los otros dos— A través de la mente ellos han podido llevar a cabo entrenamientos y se han vuelto más poderosos. Los hombres de Freezer no se han percatado y por eso creemos que esto puede ser la única solución para salir de este lugar.

— ¿Entrenar… a través de la mente? —Tarble le miró desconcertado y después a su hermano, quien parecía estar inconsciente, aún sujetado por la cabeza. Justo en ese momento, un hilillo de sangre brotó de su boca y al instante despertó.

Vegeta perdió el equilibrio y al ser soltado, cayó con una rodilla al suelo.

—Como ves no es nada fácil —dijo Piccolo. El príncipe heredero se limpió los labios y no dijo nada.

— ¿Qué es lo que realmente quieren de nosotros? —cuestionó Tarble.

—Que los saiyajin nos presten su fuerza para eliminar a Frezer.

((…))

Bulma se asomó por la ventana de lo que podría considerarse la cocina. La luz artificial que simulaba ser el sol irradiaba como si fuera más o menos el medio día. Ella acababa de preparar la comida para cuando llegaran los otros y no dejaba de preguntarse qué podría ser eso de lo que hablaban con Raditz y los namekianos.

"Qué calor se está sintiendo", pensó la joven, quedando de pie al lado de la ventana y recordando que en un día parecido su antiguo mentor había fallecido.

Era medio día en el planeta principal del imperio de Freezer. Afuera todo el mundo se movía de un lado a otro, prosiguiendo con sus vidas como si no les hubiera importado nada la muerte de uno de sus miembros. En realidad esa era la verdad.

Bulma no había dicho nada desde que emprendieron el viaje de regreso a la ciudad y Zaabon simplemente se había limitado a dejarla en su habitación y para después marcharse. Hoy, una vez más, la científica se quedó encerrada en su cuarto sin mostrar la menor intención de presentarse al laboratorio.

A pesar de que todo había sido planeado por ella, en el fondo no podía hacerse la fuerte ante la espantosa imagen del cuerpo consumido de Tulece, una imagen que había quedado grabada a fuego en sus recuerdos y que seguramente la atormentaría para el resto de sus días. Sin embargo, no se arrepentía del resultado final.

De pronto, escuchó ruidos en el pasillo, murmullos de asombro y otros de miedo. Sus ojos volaron hacia la puerta de la habitación y las puertas se abrieron automáticamente. Estaba a punto de espetar un par de insultos cuando se percató de que se trataba de Freezer acompañado de Zaabon. Un escalofrío le recorrió el cuerpo entero.

Veo que últimamente no has dormido mucho —dijo Freezer entrando al cuarto, dando un pequeño recorrido a través de él.

La mujer no supo qué contestar, en realidad estaba muy alterada como para hacerlo.

Me alegra que estés teniendo tanta pasión por tu trabajo como para desvelarte —el ser blanco le miró y le dedicó una media sonrisa.

Y-yo no me he presentado porque… —balbuceó la ojiazul, pensando que Zaabon le había contado lo sucedido con Tulece. Tenía que haber sido eso.

No te preocupes, a mí también me sorprendió saber lo de Ponto esta mañana.

¿Ponto? —dijo sin comprender.

Nadie se esperaba que el pobre científico pudiera terminar suicidándose. Supongo que el saberse el último de su raza le afectó demasiado durante todo este tiempo y…

Freezer soltó un suspiró, como si en verdad fuera a echarle de menos. En tanto Bulma pensó en el tiempo que llevaba conociéndole y en su última conversación con Ponto.

Freezer es más de lo que tú imaginas que es y para cuando lo descubras no podrás salir de esto con vida. Bulma, te deseo suerte.

¿Suicidio? —se repitió la joven.

Sí, es una pena pues se trataba del jefe de investigaciones del imperio —habló Zaabon—. Y como ya sabes él y su equipo llevaban a cabo una investigación muy importante. La única persona que puede estar a su nivel o incluso superarlo eres tú, Bulma.

¿Yo? —respondió asombrada.

Sí, el soldado Zaabon me ha hablado mucho de ti —la mirada del emperador le dio a entender a Bulma que estaba al tanto de todos sus movimientos— y de tus méritos. Por eso es que me gustaría ofrecerte el puesto de Ponto.

Bulma se paralizó al notar que el emperador se acercaba a su persona, pero sólo se limitó a pasar a un lado de ella, parándose frente al ventanal.

La primera vez que nos encontramos me pediste una oportunidad para mostrar tu potencial. Creo en él y en ti y en que no me defraudarás. Estoy seguro de que sabrás tomar una sabia decisión.

Hubo silencio en la habitación y la chica miró al de cabellos jade, pero este no se inmutó en lo más mínimo.

No podrás salir de esto con vida.

Parecía que el mismo Ponto le susurraba en los oídos.

La científica bajó la mirada. Era como si ante la presencia fantasmal de su antiguo jefe sintiera avergonzarse.

Freezer es el verdadero problema y mientras él siga viviendo el problema seguirá, no importa que los saiyajin hayan desaparecido. Otros vendrán después de ellos.

"Perdóname, Ponto. Debí haber comprendido tus palabras mucho antes", pensó.

Espero no defraudarlo, Gran Freezer —respondió la científica. Los labios carmín del emperador se curvaron en una sonrisa.

"Ponto, no dejaré que tu muerte quede impune".

De esa forma fue como ella había llegado a convertirse en jefe de investigación para El Proyecto de Vida, que tenía como único objetivo buscar la inmortalidad para el emperador. Ella había estado participando en el para encontrar una forma y una oportunidad de deshacerse de Freezer. La ironía de la vida la llevó a darse cuenta de que los únicos que podían realizar semejante proeza eran los saiyan, la misma raza a la que había aportado un granito de arena para exterminar.

Sus numerosos estudios de las diferentes razas le hizo darse cuenta de que estos contaban con una tendencia a ser cada vez más fuertes y su constitución física les aportaba la capacidad de recuperarse con rapidez. Con la idea de estudiar con mayor detenimiento a esta y otras razas y sus mecanismos es que presentó la idea de la Invernada ante Freezer, quien al escuchar los aparentes avances de las investigaciones se entusiasmó en demasía.

Ahora, ella misma estaba dentro, con el objetivo de estudiar personalmente y en un estado más libre al objeto seleccionado de su estudio: un saiyajin llamado Kakarotto, un saiyan al que se le quitó sus recuerdos a fin de descubrir si lo que los hacia más poderosos era algo consciente o fuera de sus manos. Aparentemente todo relacionado con su cola.

Bulma sonrió.

—Freezer, has sido un idiota —dijo pensando que ella había sido la única persona capaz de engañarle.

((…))

El fuego aislado y humo en los pasillos del edificio de investigaciones se alcanzaba a ver desde lo lejos. El mismo Freezer había irrumpido en las instalaciones y el terror se había apoderado de todos. Los más afortunados murieron instantáneamente y los menos sobrevivieron al caos y destrucción.

El cuerpo sin vida de uno de los científicos cayó a los pies del emperador.

—Gran Freezer —Zaabon dejó unos archivos en manos del ser blanco.

— ¿Qué es esto, soldado Zaabon? —el tono de voz 'amable' que usó le advirtió que su amante no estaba de muy buen humor. Tragó saliva antes de responder.

—S-son los archivos de la científica, Señor.

Una mirada enérgica por parte del emperador le hizo ponerse aún más nervioso.

—Je, je, Gran Freezer no se preocupe, aquí hay muchos científicos que querrán descifrarle los términos aquí descritos —dijo Doddoria al momento de empujar a uno de ellos hacia adelante.

Zaabon miró a su compañero, sintiendo una mezcla de alivio pero, a la vez, de odio por no habérsele ocurrido lo mismo. Por un instante comprendió la aversión que Bulma sentía por él.

—Soldado Doddoria ¿acaso estás sugiriendo que soy un ignorante para comprender estas cosas aquí escritas?

La sonrisa socarrona del gordinflón rosa desapareció.

—N-no, Señor —se apresuró a responder. La emoción de haber encontrado la mejor manera de deshacerse de la mujer le nublaba el juicio y si no se cuidaba él mismo podría acabar muerto.

Desde hacía meses que vigilaba los movimientos de la científica. Ya le debía demasiadas como para dejarle pasar y lo que encontró le cambió la vida. De eso estaba seguro. Lo que Doddoria no comprendía era como el detalle se le había escapado a Zaabon ¿Traición? Se relamió los labios, al momento en que se sobaba las manos. Era la oportunidad esperada de quitarlo también de su camino y ascender en el poder, después de todo, si Zaabon desaparecía él se convertiría en el segundo más poderoso del imperio y, con mucha probabilidad, el Gran Freezer lo recompensaría inmensamente. Aunque, claro, habría que soportar el mal humor del emperador después de descubrir que su propio amante le había engañado.

Y si no era verdad ¿qué más daba?

Freezer observó los apuntes en los archivos, encontrando una placa que, al accionarla, no era otra cosa que un esquema holográfico de las investigaciones de la científica. Se veía a leguas que era el cuerpo de un saiyajin. El cuerpo de holograma giró en su propio eje, los datos terminaron de cargarse y un místico halo envolvió el cuerpo. Por debajo de él apareció la leyenda: Nivel Súper Saiyajin alcanzado.

La furia del emperador se elevó en un santiamén y el lugar entero desapareció.

FIN DEL CAPÍTULO DIEZ

Waw, he tardado la mar de años en actualizar esto, pero ¡he vuelto! Dije que no lo iba a dejar y estoy cumpliendo

Bueno, bueno, ese Doddoria tenía que andar de chismoso. Ya sabemos entonces el por qué Freezer regresó sin decirle a nadie ¿¡Qué pasará ahora?!

Gracias a: Geissel kira, kira, bra jr, Bohr, johaaceve por los reviews y los que siguen esto.

¡Nos seguimos leyendo!