Aclaración: Situado en el CHB, canon universe. Además, aquí hay un headcanon mío – totalmente veo a Will teniendo control de la luz, no sé porque, pero pienso que sería grandioso y bello (culpo a tumblr)
Disclaimer: Todo es de mi viejo Rick.
Capítulo diez: aventuras en las sombras
La primera vez, no fue intencional.
Ambos chicos estaban en la enfermería, discutiendo a voz muy alta.
Nico Di Angelo había mencionado algo sobre querer ir al Inframundo y Will Solace trató de razonar tranquilamente con el único ocupante de la cabaña 13, hasta que perdió la paciencia – porque, dioses, el hijo de Hades estaba tan pálido y débil que probablemente perdería la conciencia si fuera a ese lugar tan oscuro y desolado. El rubio manifestó su preocupación, y por supuesto, el italiano sacó la carta de "¡No necesito que me cuides, Solace, eres tan irritante! ¡No soy un bebé!"
Nico cerró sus ojos, los dedos pálidos de sus manos moviéndose ligeramente, y Will supo lo que iba a hacer, viajar entre sombras. Una masa negra empezó a remolinarse alrededor del italiano, primero en sus pies y de ahí en su torso, creciendo conforme pasaban los segundos, hasta que leves rayos de luz chocaron contra la oscuridad.
El hijo del dios de la muerte abrió sus ojos oscuros, soltando un gruñido al constatar que el hijo de Apolo estaba usando su control sobre la luz.
Era una batalla casi poética, la luz y las sombras enfrentándose, haciéndose un solo ser, pero no significaba que no fuera peligroso – ambos podrían llevar sus poderes hasta el límite, drenando la energía de su interior hasta quedar inconscientes, o peor, hiriendo a las personas que estaban a su alrededor.
Will paró, respirando entre cortada mente. No quería herir a sus hermanos.
Nico pestañeó sorprendido. Will Solace nunca se rendía, pero al rey de los fantasmas no le molestaba que en esta ocasión lo hiciera.
Cerró los ojos una vez más, pensando en que por fin podía desaparecer con tranquilidad, hasta que sintió una mano rodear su muñeca. De todas maneras, dejó llevarse entre las sombras.
Cuando ya salieron del mundo de las sombras, sin siquiera detenerse a ver a donde habían llegado, el hijo de Hades giró su mirada hacia el otro semidiós, listo para enfrentarse, hasta que vio en que condiciones se encontraba. El atractivo bronceado de la piel de Will había desaparecido, siendo reemplazado por una tonalidad de palidez, y sus ojos azules estaban abiertos como platos, pequeñas lágrimas queriendo salir.
"¿Estás bien?" Nico susurró.
"Sí, nunca..nunca había viajado entre sombras"
"Lo siento, yo no debí-"
"Está bien" Will le interrumpió, sonriendo un poco, probablemente no queriendo que el castaño se sintiera culpable – pero ya lo hacía. "Fue aterrador" El hijo de Hades arrugó los labios. "Pero muy interesante" El rubio agregó, poniendo una mano sobre el hombro de Nico y dándole un ligero apretón. "Como sea, ¿a dónde nos trajiste, Chico Muerte?"
"Hmmm" Los ojos oscuros de Nico recorrieron el lugar. El parqueadero estaba casi lleno, autos de varios colores y modelos estaban estacionados. A través de la ventana, se apreciaban diversas familias y parejas comiendo, una gran M de color amarillo estaba pegada en la pared del fondo. "Creo que es Mc Donalds"
El oji-azul rió. "¿Toda esa pelea fue porque estabas hambriento? Deberías haberme dicho"
Nico rodó los ojos. "No se consiguen Cajitas Felices en el Campamento Mestizo, ¿o sí?"
"No, no creo" Will giró su rostro hacia el italiano y sonrió ligeramente. "¿Qué tal si me compras una y quedamos a mano?"
El hijo de Hades se quedó callado por unos segundos, pensando en las consecuencias que conllevaría quedarse en el Mc Donalds por más tiempo – la preocupación de los hermanos de Will, la larga plática con Quirón en la casa Grande, el manojo de nervios que se apoderaba de él sin razón aparente; casi sintiendo las mariposas esqueléticas en su estómago.
"Por supuesto, Solace"
La segunda vez, Will no estuvo incluido en el repentino viaje.
La oscuridad rodeaba el interior de la cabaña de Hades, ocultando las pertenencias de Nico – una pila de ropa sucia en una esquina y su espada de hierro estigio, y, bueno, esas eran todas las pertenencias del chico. Estaba seguro de que un mendigo de Nueva York tenía muchas más pertenencias, cosas que atesoraba. Él no tenía esas cosas. Necesitaba su espada para protegerse, necesitaba su ropa para vestirse día a día.
Era bastante patético, considerando que su padre era el dios de las riquezas.
Sus ojos se cerraron una y otra vez, y cambió de posición en el colchón, tratando de conciliarlo. El aire se sentía frío contra su cara, como si estuviera en una cripta. Negro era todo lo que sus pupilas veían, aún así, no sentía miedo alguno. La oscuridad era un terreno conocido para los hijos del dios del Inframundo, acogedora, una oportunidad para pensar – el italiano realmente deseaba dejar de pensar.
Brillantes ojos azul cielo, cabello rubio moviéndose en el viento, el rico sonido de una risa sonando en su mente, casi haciéndole creer que él, un semidiós portador de todos las cosas deprimentes, era feliz. Bueno, él era feliz, siempre que una sonrisa estuviera plasmada en el rostro de Will, casi compensando el hecho de que no pudiera borrarla a besos…
Deseaba que la oscuridad pudiera devorárselo también, y a los estúpidos, estúpidos pensamientos de su mente.
Cerró los ojos, y decidió pensar en otra cosa, cualquier cosa. La suavidad de sus sábanas entró en contacto con las palmas de sus manos, una sensación de calor chocando contra su costado. Abrió los ojos – no había ninguna fuente de calor en la cabaña de Hades. Esta no era su cama, estaba casi seguro de que las sábanas no eran de color negro, y mucho más importante, alguien estaba dormido a su lado, pelo dorado brillando levemente en la oscuridad, gracias a los rayos de la luna que entraban por la ventana.
Era Will. Estaba en la cabaña de Apolo, en la cama de Will.
La cara de Nico enrojeció a más no poder.
El hijo del dios del sol giró su cuerpo hacia él, una de sus piernas tocando contra la de Nico, y tiró un brazo por encima de su cuerpo, abrazándolo como si fuera un oso de felpa. El italiano trató de moverse, pero el rubio lo atrajo más hacia él, tanto así que la cara del rubio quedó a tan solo unos centímetros de su hombro, el aire caliente de su boca haciéndole cosquillas.
Esto no estaba pasando, él, abrazado con Will Solace.
En el interior, agradeció a su padre al ver que Will era de sueño pesado; sacó el brazo del rubio de su torso y lo dejó caer sobre las piernas de este, tratando con mucha fuerza de voluntad de no atreverse a dirigir su mirada hacia la cara adorable y soñolienta del capitán de la cabaña siete.
Sí, esto definitivamente no iba a pasar de nuevo, Nico decidió, viajando entre las sombras de regreso hacia su cabaña.
La tercer vez, fue algo del momento.
Salir con Will Solace era un situación extraña y emocionante para Nico. No extraña en el sentido de ser algo malo, más bien en como debía acostumbrarse a los pequeños detalles de una relación – tomarse de las manos, salir en citas, crear apodos especiales, los cuáles el hijo de Hades había rechazado rotundamente, aceptando únicamente el de 'chico muerte'
Y besarse. Algo nuevo para Nico, pero realmente lo apreciaba, especialmente porque Will Solace era un gran besador– el italiano no ha besado a muchas personas en el pasado, en realidad, a nadie excepto el rubio, pero estaba bastante seguro de que esa corriente eléctrica y la respiración entrecortada no eran causadas por un beso promedio.
Estaban en la enfermería, los hermanos y hermanas del rubio acababan de salir hacia el pabellón, el cuerno del almuerzo sonando en la distancia. Apenas el hijo de Hades trató de salir, el hijo del dios de la arquería le dedicó una sonrisa conocedora, y Nico rodó los ojos, sonriendo levemente, hasta que los labios de Will la borraron de inmediato. Suave al principio, entonces, una lengua rosada y caliente rozó su labio, y las manos del italiano subieron hacia el cuello del oji-azul, una de ellas enredándose en las hebras doradas.
Los sentidos de Nico estaban confundidos, tan llenos de Will, que ni siquiera notó las sombras aglomerarse a su alrededor.
Will sintió una pared fría contra su espalda, y sus ojos azules se abrieron, sorprendidos, rompiendo el beso de inmediato. Los labios de Nico estaban rojos y brillantes, sus mejillas cubiertas de un prominente tornasol, los rizos oscuros de su cabeza levemente desordenados. Oscuro, las paredes eran de color negro, indudablemente habían acabado en la cabaña de Hades.
Nico carraspeó. "Ehm, lo siento, no estaba pensando..." De hecho, si lo estaba – había deseado estar en un lugar más privado, sin tener que lidiar con la interrupción de los hermanos del rubio.
Will rió, sus ojos azules brillando aún más, el sonido provocando una corriente eléctrica viajar a través del cuerpo del rey de los fantasmas, como siempre. "Está bien" murmuró, plantando pequeños besos sobre las mejillas y la boca de Nico. "Me agrada cuando no piensas..."
Empezó a besar a su novio de nuevo, atraiéndolo más hacia su cuerpo, el calor de Will chocando contra la piel del italiano, hasta que el hijo del dios del Inframundo rompió el beso, poniendo ambas manos sobre los hombros del semidiós más alto.
"¿Qué?"
"El almuerzo, recuerdas" El hijo de Apolo lucía molesto, un puchero casi formándose en sus labios, y Nico sonrió de lado, mientras negaba con la cabeza. "Vamos, no quiero lidiar con Kayla y sus comentarios de doble sentido, de nuevo"
Will arrugó la nariz. "Ella es la peor, al menos Austin sólo se sonroja"
Ambos rieron recordando la escena.
Hace una semanas habían llegado un poco tarde al pabellón, no por los mismos motivos de esta vez, pero la hermana del rubio no dejaba de provocarlos, incluso, hizo que Nico maldijera por la bajo y se sonrojara, lo cuál era un logro casi imposible. Excepto para Will, por supuesto.
El rubio tomó la mano de Nico y entrelazó sus dedos, separándose de la pared. "Hora de comer, Chico Muerte" Entonces, sus ojos brillaron de manera pícara. "Pero después del almuerzo, tenemos que terminar esto"
Nico estaba bastante seguro de que se había sonrojado, mucho.
La cuarta vez, fue idea de Lou Ellen.
La hija de Hécate se asemejaba a una bola de energía, recorriendo de un lado a otro el espacio de la cabaña de Nico a grandes zancadas, articulando con sus manos para dar peso a sus palabras. Will, acostado sobre su barriga en la cama de Nico, soltó un suspiro de resignación mientras posaba una mano de cartas sobre la superficie. Cecil, sentado en el suelo, alzó una ceja ligeramente sorprendido. Una mueca cubrió los labios del italiano – conociendo al hijo de Hermes, tenía un As bajo la manga, literalmente.
"Vamos, chicos" Lou gruñó. "¿Desde cuando son tan aburridos?"
"No podemos irnos, Lou" Nico dijo, poniendo en juego su mano de cartas, una maldición salió de los labios de Cecil, mientras que Will le dedicó una sonrisa encantadora, felicitándolo por ganar la partida. "Quirón nos mataría" agregó, recogiendo el puñado de monedas de las apuestas.
"¿Y qué? La noche podría ser épica" La oji-verde movió su mano con aburrimiento. "Nunca te he pedido nada en la vida, Di Angelo" Una mirada de plegaria apareció en sus ojos verde apio."Si quieres tomaré los quehaceres extra que te den como castigo, pero por favor, llévame a ver a esa maldita banda"
"Ni siquiera sé quiénes son"
Lou Ellen miró la camiseta del italiano. "Tu gusto musical es viejo, Di Angelo, esa es la razón"
"¡Hey!" Nico gruñó, casi sonando como un anciano. "The Ramones son grandiosos, ¿está bien?"
"Está bien," Lou Ellen aceptó exasperada, y agregó: "pero llévame a ver a The Velvet Underworld" Las cejas del italiano se juntaron – Underworld, Inframundo. La hija de la diosa de la magia sonrió un poco. "Y eso que no haz escuchado su álbum, The Velvet Underworld & Nico"
Will miró a su novio y de ahí hacia la pelinegra. "Suena interesante, cualquier cosa que incluya a Nico tiene mi aprobación" Nico rodó los ojos, y la sonrisa del rubio creció en su rostro. "Estoy dentro"
Lou Ellen celebró encantada, casi tirándose encima del rubio para abrazarlo en gratitud, pero después decidió que con una simple sonrisa y un pulgar arriba bastaba. "Solace, eres el mejor, te amo, ¿te lo he dicho últimamente?"
El rubio soltó un resoplido.
"Genial, hace tiempo que no salía del Campamento" Cecil se levantó y estiró los brazos, un bostezo salió de su boca. Entonces, miró a Nico, sus ojos castaños de repente teñidos con cierta preocupación. "¿Puedes llevarnos entre las sombras a todos? Quiero decir, no te vas a agotar o...yo podría quedarme" Miró a Will. "¿Qué dices, Doc?"
El hijo de Apolo se quedó en silencio.
Nico se bajó de la cama y acomodó su ropa, una sonrisa se formó en la comisura de sus labios, la misma sonrisa que suele usar cuando juega a Capturar la Bandera; soltó un resoplido."Por supuesto que puedo"
Las palabras de Lou Ellen parecieron cobrar vida porque, de hecho, fue una noche épica.
La quinta vez, fue un sorpresa.
Los ojos azul cielo de Will lucían ligeramente confundidos, cuando llegó al tope de la colina Mestiza – el hijo de Hades había dejado un recado con Miranda Gardner, una hija de Deméter, quién fue a verlo a la enfermería para darle la información. "Nico quiero verte en la colina. Pronto.", ella había dicho, y entonces, le sonrió amablemente al resto de sus hermanos, para después salir del lugar, dejando su esencia de flores y fruta en el aire.
El rey de los fantasmas se acercó hacia él. Will sintió un extraño pánico recorrerle, miles de teorías inundado su cabeza. Y Nico estaba sonriendo ligeramente, porque lo conocía tan bien.
"Solace, por favor, dime que no estarás pensando que voy a dejar el campamento"
"Peor" El hijo de Apolo corrigió. "Pensé que ibas a romper conmigo"
Nico rió un poco, negando con la cabeza, y le dio un corto beso en los labios. "Eres un idiota"
"Soy tu idiota" Y Will conocía muy bien a Nico, para saber que odiaba ese tipo de comentarios cursi. Una sonrisa se formó en sus labios al escuchar el leve gruñido de su novio, un casto beso cayó sobre los labios del castaño. "Entonces," preguntó. "¿cuál es la sorpresa?"
"No puedo decirte, ese es el concepto de una sorpresa"
"Di Angelo"
Nico no dijo nada y tomó la mano de Will, sus ojos oscuros miran al semidiós. "Sólo quiero que conozcas a alguien, ¿está bien?" El rubio alzó una ceja. "...alguien especial. Pero necesitamos viajar hacia Nueva York"
"Está bien"
Will estaba demasiado confundido como para articular otra palabra.
Viajar entre sombras era interesante, al principio incómodo, pero tomar la mano de Nico ayudaba mucho. El aire era frío y grueso, la oscuridad total rodeando a ambos, un conjunto de susurros y voces hablando en distinto idiomas llenaban sus oídos, hasta que fueron reemplazados por pisadas y ruidos de elevador.
Una puerta de madera estaba en frente de él, con un 8B de color dorado, un apartamento.
La puerta se abrió.
Era una mujer de edad madura con largo, cabello castaño, tan sólo con unos pequeños mechones grises, no en una forma que la hacía ver vieja, sino mucho más maternal y humana. Sus ojos eran del azul más profundo y suave que podría existir. Will no sabía quién era hasta que vio su sonrisa, cálida y amable - Sally Jackson, la madre de Percy. Sally era un tópico popular en el Campamento Mestizo, casi tanto como su hijo. Su ternura y diligencia, sus famosas galletas de chips azules, su hospitalidad al ofrecer su apartamento en caso de una emergencia.
La mujer abrazó a Nico, tanto como pudo, su barriga de embarazo dificultando la situación. "Me alegra tanto verte" Ella dijo apenas se separaron "Estaba empezando a creer que no me ibas a visitar de nuevo"
El rey de los fantasmas sonrió. "Siempre tengo tiempo de verte" Posó una de sus manos sobre la barriga de la madre de Percy. "¿Cómo está ella?"
"Pateando como nunca. Casi no he podido dormir en esta semana, ni Paul, él insiste en tocar cada vez que patee" Sally ladeó la cabeza, sonriendo.
"¿Ella?" El rubio preguntó, interrumpiendo la conversación, levemente confundido y sorprendido por la naturalidad con la que Nico y la mujer conversaban, como si fueran madre e hijo. "Ehm, lo siento," Sonrió en disculpa. "Hola, soy Will"
La madre de Percy rió encantada. "Finalmente, he oído mucho de ti, Will Solace" Su mirada cayó sobre el hijo de Hades, y el tono de su voz descendió, pero el capitán de la cabaña siete pudo escucharla de todas formas. "Apuesto, y con buenos modales," Guiñó el ojo. "buena elección"
Will sintió una sensación de calidez llenarle el interior. Sally Jackson no era Maria Di Angelo, y nunca lo sería, pero de todas formas era una madre, alguien muy especial para el italiano, y su aprobación era todo lo que necesitaba.
Sally caminó hacia dentro. "Vamos," Ella dijo sobre su hombro, dedicándoles una sonrisa. "tenemos mucho tiempo para hablar hasta que Percy vuelva"
Nico volvió a tomar la mano del rubio. "Vas a amar sus galletas" le susurró al oído, y ambos entraron.
N/A: Por alguna razón no me siento satisfecha con este capítulo, pero enserio no tuve tiempo para escribir una segunda opción - maldito colegio y monografía de grado. Como sea, creo que se preguntan, ¿es The Velvet Underworld una banda real? Casi, el verdadero nombre de la banda es The Velvet Underground; TVU & Nico fue su álbum debut. Una de mis bandas favoritas.
Y hablando de bandas, en un día como este murió mi querido John Lennon, RIP genio.
(Nos vemos en el siguiente capítulo, ¡un AU!, ¡con angst!, no sé porque me emociona)
