Akashi ya llevaba aproximadamente 4 semanas cuando le permitieron recibir visitas. Estaba ansioso de ver a Kuroko. Quería agradecerle por toda la ayuda y preocupación brindada.
Cuando llegaron al centro, sólo permitieron que uno de los dos entrara a visitarlo. Obviamente, entraría Kuroko. Aomine optó por esperarlo y si Akashi por algún milagro quería verlo, Kuroko iría en su búsqueda. Pero como eso era muy poco probable, Aomine se instaló en uno de los grandes y cómodos sillones en la sala de espera, sacó una de sus revistas y comenzó a mirarlas sin ningún asco alguno.
El centro era realmente impresionante. Era enorme y lujoso. Todo estaba impecable y habían amplios espacios comunes así como hermosos jardines y canchas de todo tipo. Se suponía que era un centro exclusivo por lo cual debía ser carísimo, pero aún así habían más personas de las que él esperaba encontrar.
Kuroko al ver a Akashi se impresionó. Tenía su rostro cansado. Sus ojeras parecían incrustadas en su rostro. Su mirada se veía apagada, pero al verlo, sus ojos se iluminaron de alegría.
- ¡Tetsuya! ¡Al fin vienes!- exclamó feliz al verlo llegar.
- Si, me dijeron que desde hoy ya te podía visitar, y aquí estoy- ¿Cómo has estado? ¿Cómo te han tratado?
- Bien, dentro de todo. Los primeros días fueron horribles, pero ya me adapté. Hay gente muy entretenida aquí. ¡Hay un tipo que se cree Napoleón! ¡Vieras las historias graciosas que cuenta!... al menos me doy cuenta, que tan loco no estoy - sonrió divertido.
Kuroko no supo como tomarse ese comentario. Pero su cara inexpresiva lo salvó una vez más. (Quizás Kise sí había tenido razón después de todo).
- Te ves cansando- le dijo Kuroko
- Si, lo estoy. Las terapias son largas y los medicamentos me hacen dormir mucho. Siento que me aturden.
- ¿Y por cuánto tiempo estarás así?
- No lo tengo claro- le respondió Akashi. - Al parecer mi trastorno bipolar no es tan serio y es muy tratable. Me dicen que regulando químicamente mi organismo, podré sobrellevarlo bien. Por ahora, tengo que acostumbrarme a los medicamentos… los cuales aún me provocan demasiado sueño.
- ¿Y has visto a tu padre?
- Si- le dijo escuetamente. - Se supone que tenemos que trabajar en nuestra relación.
- ¿Y cómo va eso?- le preguntó Kuroko abiertamente, lo que sorprendió a Akashi.
- Siempre tan directo Tetsuya- le dijo abriendo los ojos de par en par – Mejor… supongo. No sé qué contestarte a decir verdad. Según él me dejará volver a jugar basketball cuando vuelva al colegio. Suspenderá mi matrimonio arreglado y ya no me impondrá más cosas. Se supone que podré elegir yo mismo mi destino...
- Eso sería estupendo…
- Si, veamos si realmente será así – le dijo Akashi mirando hacia la ventana.
- Eso espero- le dijo Kuroko. - Pero por cómo lo vi ese día, creo que desde ahora hará lo mejor posible para darte una mejor vida.
- Sí, aunque mi destino está prácticamente zanjado siendo un Akashi - susurró él pensando en voz alta. - ¿Viniste solo?- le preguntó Akashi cambiando bruscamente el tema
- Vine con Aomine-kun - le respondió él
- ¿Con Aomine?- ¿Tú?- ¿Qué pasó con tu amigo pelirrojo?
- Aomine-kun quiso venir. Además que nos estamos haciendo un favor mutuo- le contestó Kuroko.
- ¿Favor?
- Si- le estoy enseñando química y él me está enseñando a encestar.
Akashi lo miró extrañado.
- ¿El te está enseñando a encestar a ti? ¿Por qué?
- Otro día te cuento, no te quiero importunar con mis cosas Akashi-kun. Me interesa saber de ti ahora. Akashi le sonrió con ternura.
- Tetsuya, cuéntame quiero saber. Ven, sentémonos. Dile a Daiki que te vas a demorar. Que se vaya a su casa, yo pediré que te vayan a dejar.
- Está bien, iré a decirle. Espérame un segundo – le dijo Kuroko saliendo al encuentro de Aomine para luego darle el recado de Akashi.
- Tetsu, dile a ese mal agradecido que le envío saludos y que espero que podamos jugar de nuevo juntos muy pronto. Nos vemos mañana nosotros - le dijo pasando su mano por sus cabellos a modo de despedida.
- Jajajaja, sí, esas son las palabras de Daiki- rió Akashi al escuchar el recado. Pero cuéntame Tetsuya ¿Cómo es eso que Aomine te va a enseñar a encestar?.
- Bueno, tu más que nadie sabes que ya estoy obsoleto como sombra. (Akashi lo miró fijo, que Kuroko pensara así, era sin duda culpa suya). - Tu mismo lo viste en el último partido y tu mismo creaste una versión "mejorada de mí". Siento que si no me supero en este tiempo, no seré digno de ocupar la camiseta de Seirin para las próximas competiciones que vienen. Si no puedo superarme, a lo que soy hoy, no serviré de nada y seré un estorbo para mis compañeros y no quiero que me tengan en la banca todo el tiempo. Eso sería humillante. Tampoco quiero decepcionarlos, como lo hice con la generación de los milagros.
Akashi se sintió tremendamente culpable.
- Tú nunca nos decepcionaste Tetsuya… solo que cada uno optó por el individualismo.
- Si, pero igual no necesitaban de mí. Ya no les era útil. Por eso Rakuzan tiene una sombra mucho más completa de lo que yo he sido.
Akashi no sabía qué decirle. Por su mente pasaron muchas imágenes de Kuroko durante sus días en Teiko, y de algunas de las cosas que él le dijo durante la final de la Winter Cup.
- Perdóname Tetsuya por todo el daño que te provoqué- le dijo Akashi parándose repentinamente y dándole la espalda. Se sentía terrible. Akashi sentía que no merecía su amistad. El sentimiento de culpa era casi inaguantable para él.
- No Akashi, perdóname tú por hablarte tan francamente. - No debí decirte esto – ¡Discúlpame! ¡Lo menos que quiero es darte más preocupaciones en éstos momentos!. - Si al final es mi culpa de todas formas. ¡Yo soy el que debe superarse y buscar los mecanismos para hacerlo!. - ¡No puedo depender de los demás!... ¡Qué sea débil es sólo culpa mía!. -¡Gracias a ti puedo jugar basketball el día de hoy! ¡Tú descubriste y utilizaste mis habilidades hasta donde pudiste sacarle partido!. - Todos se superaron, el que se quedó estancado fui yo, no puedo culpar a nadie más- le dijo Kuroko desesperado. Había notado el cambio en el rostro de Akashi. Lo que le había dicho, si bien era lo que realmente sentía, no debería haberlo dicho. Había ido a ayudar a Akashi, no ha hacerlo sentir mal…
- No estás estancado Tetsuya. Por eso tú y tu equipo nos logró vencer a todos – le dijo sonriendo. Pero si creo que es verdad algo que dices, sin dudas necesitarás técnicas nuevas. - ¿Me dejarías enseñarte algunas?
- ¿Qué dices?- le preguntó Kuroko sorprendido- ¿En serio me quieres enseñar?
- Si, por supuesto. Así me vendrás a ver seguido y yo tendré algo en que pensar y hacer. - ¿Te parece si jugamos un rato ahora? – Ven, vamos a jugar. En mi dormitorio tengo ropa. Ponte tus shorts y yo te presto el resto.
- ¿Y podremos jugar aquí?
- Claro que sí- le dijo Akashi sonriendo. - Ven conmigo. Hace tiempo quiero jugar con alguien y no tengo con quien.
Kuroko quedó sorprendido al entrar a la habitación de Akashi. Era enorme. Era el primer piso completo de su casa. (Incluido el patio quizás). Akashi sacó de su closet la ropa y se la pasó a Kuroko.
Al cabo de 15 minutos, ya estaban en la cancha de basketball. Obviamente estaban siendo vigilados de cerca por dos enfermeros.
- Normas de seguridad- le dijo Akashi cuando Kuroko miraba a los tipos medio intimidado.
- Si, me imagino.
- Recuerdo bien los partidos de la Winter Cup y sé perfectamente que es lo que puedes hacer. La idea de irte renovando, es ir perfeccionando lo que actualmente sabes hacer, mejorarlas y adicionalmente aprender cosas nuevas. - Cómo todo buen mago (Akashi sonrió) deberás mostrar tus mejores trucos al final. Si los muestras todo en un solo partido por desesperación, perderás el efecto sorpresa y todos sabrán que la moneda está en tu bolsillo y no en tu mano.
Kuroko sonrió. Akashi usó ese ejemplo, puesto que él sabía que a Kuroko le gustaba hacer pequeños trucos de magia para divertir a los niños.
- Si, lo tengo claro – le respondió.
- La idea es que sigas siendo una sombra, pero que nadie note que el que hace el truco seas tú.
- ¿Cómo podría hacer eso?- preguntó sorprendido Kuroko. Pero Akashi ya sabía como solucionar su problema, lo veía en sus ojos.
- ¡Con magia Tetsuya! ¡Con magia!- le sonrió abriendo los ojos- (cosa que intimidó un poco a Kuroko). - Mira, y estate atento a lo que voy a hacer ahora.
- ¿Cómo hiciste eso?- le preguntó sorprendido
- Ya te lo dije Tetsuya, con magia. La idea es hacer creer a todos que fue tu compañero, pero al final el que realmente encestará, serás tú.
- Pero yo no puedo encestar- le dijo cabizbajo.
- Bueno, eso será la base de tu entrenamiento. Entrena duro esa parte con Daiki y luego ven a entrenar conmigo. No será bueno que Daiki sepa lo que yo te estoy enseñando, recuerda que él es el más difícil de vencer. El puede entrar en la zona con una facilidad única.
- ¿Yo podré entrar alguna vez en la zona?- le preguntó Kuroko
- Si, podrás, pero ese será tu truco final. Entrar en la zona, significa entregar tu máximo potencial, usará todas tus energías. Uno no puede permanecer en ella por mucho tiempo, por el desgaste físico y mental que provoca. No creo que tú en estos momentos tengas la fuerza para resistirla Tetsuya. Uno suele usarla en los minutos finales o decisivos del juego, y es ahí cuando ya más cansado estás. Si no estás lo suficiente preparado seguramente te desmayarías y no quiero pensar en algo más grave. Tendremos que ver cual será tu momento propicio para hacerlo…
- Entiendo. – ¿Y en verdad estarías dispuesto a enseñarme Akashi?- le preguntó Kuroko realmente sorprendido
- Si- le respondió Akashi mientras su mirada se ensombrecía nuevamente.
- ¿Por qué? – le preguntó Kuroko.
- Porque eres mi amigo Tetsuya y porque esto, en verdad, te lo debo. Por mi culpa hoy no sabes encestar… yo no permití que aprendieras.
- ¡Aunque sabrás derrotarme!- le dijo sonriendo para quitarle un poco de seriedad al tema.
- Nunca he sabido como derrotarte Tetsuya, aún conociendo todas tus fortalezas y debilidades. Siempre guardas un AS bajo la manga. Pero esta bien. De eso se trata esto. Esa es tu magia. Yo te enseño la forma, luego tú tendrás que darle tu sello. Tu estilo.
Ese día comenzaron los entrenamientos con Akashi. Kuroko terminó casi en estado vegetativo. Apenas se podía mover. Agradecía sobremanera que mañana fuera domingo, y podría descansar un poco. Pero de todas maneras tendría que entrenar y estudiar con Aomine y Akashi.
Akashi llamó a su tío y pidió que mandaran a alguien a buscar a Kuroko para que lo llevaran a su casa (y que de paso le trajeran algo para que fuera comiendo en el camino).
Mientras iba de regreso, el tío de Akashi lo llamó para agradecerle, y para transmitirle lo feliz que se había puesto Seijuro por verlo. Realmente, su visita lo había animado. Su padre, le ofrecía un transporte a su disposición para cuando él lo necesitara, puesto que su hijo le había comentado que Kuroko iría a jugar basket con él seguido. Al menos 3 veces por semana, durante las 2 que tendría de vacaciones por delante. Lo que Kuroko agradeció de corazón, ya que las distancias si bien, no eran muy largas, requerían más de un transporte para llegar. Ya que el centro, estaba en un lugar un poco apartado de la estación del tren.
Kuroko llegó a su casa, y se tumbó en su cama donde se quedó completamente dormido. Tenía mensajes de texto tanto de Aomine como de Kagami, pero no tuvo capacidad de verlos. Los leería al día siguiente al despertar.
