Advertencia: uso de violencia, mención de tortura y escenas sexuales. Si eres sensible a estos temas, abstente de leer.
Flor que significa falta de corazón y frigidez.
Connie y Jean se dieron una mirada cómplice antes de deslizarse hasta el cruce de la calle, donde el carruaje se había detenido porque en la otra avenida donde cruzaban unas mulas cargueras tenía preferencia. Con sigilo se escondieron detrás de unos barriles esperando a que los animales pasaran y cuando el carruaje por fin pudo avanzar ellos le siguieron desde las sombras. Habría sido más fácil tomar el control del vehículo y amenazar al cochero para que les dijera hacia dónde se dirigían pero el objetivo de la misión era llegar al éxito sin haber demostrado presencia alguna. Debían pasar desapercibidos.
Después de un rato más siguiendo al coche este se detuvo y ellos dos se mantuvieron a una distancia considerable, observando cómo Eisheth bajaba para adentrase en una casa discreta, de madera pintada de negro y con una débil luz interior saliendo por la ventana principal. Connie escribió la dirección del lugar en una libreta que guardó en su faja -Levi les había enseñado que las cosas importantes se guardaban en una- y entonces se aproximaron por la parte trasera de la casa, buscando algo que les sirviera para espiar cuando encontraron una rendija de ventilación que les proporcionaba perfecta audición. El único detalle es que Jean tuvo que alzar a Connie sobre sus hombros a regañadientes porque la rendija estaba a dos metros del suelo.
—Deja de moverte, maldición.—susurró el más alto intentando mantener el equilibrio.
—Cállate, nos descubrirán si sigues relinchando.—lo insultó el de ojos amarillos a sabiendas de que su amigo no lo golpearía sólo por el éxito de la misión. Evitó soltar una carcajada al ver la cara de Jean roja del coraje. De pronto Connie se puso alerta—Han comenzado a hablar.
—Llegas tarde.—pronunció con molestia una voz de hombre adulto.
—No vuelvas a increparme, asqueroso gusano. Mira que si estás aquí es porque ninguno de los tuyos está tan desesperado por poder cómo tú.—hubo un silencio denso hasta que Eisheth volvió a hablar—Veo que él no ha llegado todavía.
—Seguro no tarda en llegar.
—¿Y Sannes dónde está?
—En el baño.
Connie anotaba todo con suma rapidez en su libreta, poniendo cara de concentración mientras tenía la lengua entre los dientes. Se mordió a sí mismo en el momento en que Jean trastabilló y estuvo a punto de soltarle miles de groserías si no fuera por la situación en la que se encontraban.
—¡¿Pero qué carajos te pasa?!— demandó susurrando—casi me corto la lengua por tu cu-
—Cállate, llegaron más personas.
Por la oscuridad de la noche y la posición en la que se encontraban no pudieron identificar quién entró al lugar, sólo pudieron apreciar su larga silueta. Jean avanzó de nueva cuenta hasta la rendija y comenzó a preparar unas cosas con sus manos.
—Anota todo lo que puedas, no nos queda mucho tiempo.
El sonido de una puerta cerrándose y otra abriéndose fue la antelación a la conversación que Connie oyó y escribió.
—¡Fiuf! Vengo llegando y lo primero que me recibe es el olor a mierda.
—Seguro tú no usas el baño.—probablemente esa fue la voz del sujeto que habían nombrado antes; Sannes.
—Lo decía por ustedes.
—Ya basta de estupideces, vayamos al grano.—demandó Eisheth.
Connie se vio disminuido de su reciente altura cuando Jean lo bajó de sus hombros. Estuvo a punto de protestar cuando dos hombres de mediana edad aparecieron frente a ellos.
—Súbete a ese barril y no dejes de oír.—mandó Kirstchtein y dejando que los dos hombres se aproximaran los golpeó a cada uno en la nariz, aturdiéndolos, enterrando así unas jeringas en sus cuellos.
—¡¿Qué mierda les hiciste?!—chilló Connie al verlos caer inconscientes al piso—¡Sabrán que estuvimos aquí si los noqueas! ¿Qué les inyectaste?
—No preguntes y ponte a escuchar si no quieres que la misión sea un fracaso.
El Springer no tuvo más remedio que obedecer, así que se puso de puntillas para alcanzar mejor la rendija y ubicó una mano detrás de sus orejas, intentando así oír mejor.
—Necesitamos a más gente si planeamos contrarrestarlos a ellos, tienen demasiados miembros y nosotros no alcanzamos ni su mitad.
—Ya he comenzado con el reclutamiento en la Policía Militar, estamos evaluando quienes están realmente dispuestos a compartir nuestro objetivo.—dijo la voz de Sannes.
—¿Y tú, peste?—esa fue la voz del último que llegó. Una voz avejentada y barítona.
—Es algo difícil de hacerlo en las Tropas Estacionarias...Sin que él comandante Pixis se dé cuenta.
—¿Se han fijado que mientras ustedes siguen haciendo sus tontos planes el dinero que yo y la nobleza invertimos en ustedes se va al trasto?—Eisheth no se oía para nada feliz—He tenido que acceder a ofertas deplorables con mis blumen solo para que ustedes, bastardos, pierdan el tiempo y mi plata. Si la institución no se crea a más tardar en dos semanas les quitaré todo mi financiamiento y moveré mis hilos para que los peces gordos también lo hagan. Nadie se burla de mí.
—Tranquila preciosa, la institución ya está creada, sólo nos faltan unos cuantos miembros y ya. No deberías actuar tan altanera con nosotros, recuerda que hasta ahora los has estado protegiendo a ellos y eso demuestra que no nos eres fiel.
—Los seguiré protegiendo porque son clientes importantísimos para Der brunnen y porque ustedes aún no logran convencerme con todo esto. Hasta que yo vea que realmente esto está resultando, ahí recién les daré toda la información que quieran de ellos. Antes no.
—No te confíes de ellos, algunos son muy perspicaces.
—Todos aquí estamos viendo por nuestro bien propio, yo veré si me convienen o no.
—¡Connie, tenemos que irnos!—pidió Jean dándole unos silenciosos golpes a otro sujeto antes de inyectarlo.
—¡Espera un segundo!—pidió el de cabeza rapada estirándose lo que más podía para oír mejor.
—Estás siendo bastante temeraria, Eisheth Zenunim.
—No te tengo miedo, Ackerman.
—Se acabó, ¡nos vamos!—decretó Jean y tomó a Connie como un costal de papas, corriendo con él al hombro. El pequeño intentaba garabatear lo último que escuchó mientras que su cuerpo se sacudía por la carrera que Jean llevaba.
—¿Me puedes explicar qué les inyectaste? La misión fracasará si ellos nos delatan después.
—Eso no pasará.—respondió su amigo agitado mientras seguía corriendo.
—¿Por qué estás tan seguro?
—Es un suero que creo Hanji. Se lo inyectas en el cuello a una persona y pierde en conocimiento por cinco minutos, cuando despierta no recuerda nada de los últimos diez minutos previos a desmayarse.
—Ah... ¿Y por qué yo no recuerdo nada sobre eso?
—Porque lo probamos en ti.
Se frotaban frenéticamente mientras las manos de él hacía a un lado las últimas prendas del cuello y pecho de la muchacha. La empotró contra la pared con cierta brusquedad y se dedicó a acariciar su busto mientras las caderas de ellos se mantenían unidas. Ella soltó un poco el agarre de sus piernas en la cintura del soldado y él comenzó a entrar y a salir de ella, haciéndola gemir sonoramente. Aunque sabía que con eso no era suficiente, no se fiaba de las prostitutas.
—¿Qué fue eso que me diste antes? Quiero más.— exigió empujando más y decidiendo usar sus dedos en la zona baja de ella para estimularla y lograr que perdoera un poco la concentración. Sonrió cuando la sintió tener espamos de placer.
—Co-codeína cariño. Si quieres yo te la puedo, Mhh...conseguir.—apenas logró enunciar.
—¿Acaso quieres que vuelva?—le preguntó con coquetería mientras la penetraba de nuevo, de manera profunda.
—Ugh, uff, todas las veces que quieras.
—Entonces quiero saber con quién la consiguen, para venir preparado para ti la próxima vez.
Al verla sus dudas de que ella podría estar fingiendo se disiparon, aunque aún así los ruidos que hacía le parecían exagerados. Sus rizos dorados rebotaban cada vez que Eren la embestía.
—E-Eisheth nos la consigue, pero creo que, hmm...Un soldado de las Tropas Estacionarias nos la trae. ¡Ah, ah!
—¿Sabes cómo se llama?—bajó un poco el ritmo para que ella pudiese pensar más claramente.
—Aah...¿Kitz Weilman? No lo sé. Más fuerte.
Eren dejó que ella se arrimase a él y le jalase los cabellos mientras le arañaba la espalda, víctima del climax. Sus estocadas fueron certeras mientras la acariciaba en sus puntos más sensibles y justo cuando estuvo a punto de llegar se salió de ella y derramó su semilla en el vientre plano de la prostituta. Respiraban agitados y sudorosos y cuando él sentenció que ya había sido suficiente, le clavó la jeringa con el suero y la recibió inconsciente sobre su cuerpo desnudo.
Miró el reloj de la pared, había hecho todo en menos de diez minutos, algo titánico en cuestiones profesionales pero vergonzoso para su orgullo masculino. Fue al baño y se dio una ducha rápida para luego con una toalla mojada limpiarla un poco a ella, que dormitaba en un sueño sin recuerdos. Le puso la ropa ligera que traen dentro de sus complicados vestidos y dejó todo en orden, antes de encapucharse y salir de la habitación. Los pasillos de la segunda planta estaban desiertos y dirigiendo su mirada a la escalera se preguntó si Levi realmente no se sentiría atraído por Hortensia, después de todo era un hombre y ella era condenadamente hermosa. Se sintió incómodo y molesto, quizás ellos estaban ahora juntos y él no podía hacer nada. Ese pensamiento lo irritó.
—¡Eren!—la voz de Armin lo sacó de esos turbios pensamientos—Connie y Jean ya están aquí. Ve a buscar al Sargento.
Le dió un asentimiento a su mejor amigo y rápidamente subió las escaleras restantes hasta la tercera planta, dando pasos acelerados hasta la habitación de Hortensia. Cuando abrió vio algo que lo dejó sin habla por unos segundos.
—Tsk, era el mocoso.
Levi estaba en la cama, sin camisa y con Hortensia debajo. La muchacha veía a Eren horrorizada y el Sargento estaba con su típica expresión de fastidio y cansancio.
—¿Qué...?
—¿Connie y Jean llegaron?—lo interrumpió Rivaille vistiéndose su camisa, Eren asintió lentamente—Bien, al parecer el plan ha funcionado.—volteó hacia la chica en la cama que volvía a su estado de tranquilidad y sus profundos ojos azules se suavizaron levemente al mirarla— Nos veremos en tres días y te informaré sobre todo lo que sepamos, lo prometo.
—Está bien...Cuídese.—pidió la ahora dulcificada voz de Mikasa. Levi hizo un gesto afirmativo muy ínfimo con su cabeza y salió junto a Eren de la habitación, empujándolo en el proceso para que se moviera.
—Ponte la capucha. Bajarás siete minutos después que yo.
Cuando todos estuvieron reunidos en la calle galoparon en conjunto hacia el interior de la muralla Rose. Cada uno en sus propios pensamientos. Cuando llegaron al cuartel fueron directamente a la oficina de Erwin donde el nombrado, Hanji y Mike los esperaban.
—Por su buen tiempo al parecer la misión fue un éxito.—saludó el rubio invitándolos a acercarse. Hanji miró de forma picarona a Eren.
—¿Cómo te fue con la muchacha? Podríamos ir a mi laboratorio después para analizar las propiedades de tu sudor después de una sesión de sex...
—Cierra la boca, cuatro ojos.
—¿Acaso tú no liberaste tensión con alguna jovencita, enano?
—Rivaille, danos primero la información que transmitió Hortensia.—Erwin decidió interrumpir antes de que se armara una discusión. Levi sacó unos pergaminos de adentro de su capucha y los abrió sobre la mesa.
—Hortensia es la última oriental de la humanidad.—soltó sin contemplaciones. Todos soltaron una exclamación ante tal revelación— Aunque no es pura, porque sólo su madre era de esa raza. Los hombres que la vendieron al burdel pensaban también llevarse a su madre pero la asesinaron por resistirse. Hortensia estuvo investigando también y descubrió que Nanaba, otra de las blumen, tiene características parecidas a las personas de una raza casi extinta de gente que vivía en las montañas más frías de la tierra. Carly, la blumen restante, se apellida Stratmann, sólo ella y su padre tienen dicho nombre.
—¿Quieres decir que las blumen son mujeres de características "especiales"?—preguntó Erwin.
—Exactamente. Es más apreciable comparándolas con las otras mujeres del burdel que son comunes. Sólo las blumen son diferentes.
—¿Tienes algo más que acotar con respecto a eso?
—No, pero le delegaré esto a Hanji para que lo investigue, ahí encontraremos las respuestas.—le dió una mirada a la de gafas y esta le devolvió la mirada con convicción.
—Bien, ¿algo más?
—Eisheth asesinó a los captores de Hortensia. Cuando no son capaces de completar un servicio exitosamente las tortura con navajas y hace cortes entremedio de sus dedos. La chica con menor edad que comenzó a ejercer en el prostíbulo tenía ocho años. El piso es lustrado de negro para que no se noten las manchas de sangre que puedan caer. Una vez la blumen Nanaba intentó escapar y Eisheth la castigó dándole veneno paralizante, Hortensia dice que trabaja mucho con todo tipo de venenos. Eso es lo más relevante.
Hubo un silencio grueso donde nadie profirió un solo sonido aparte del de la respiración. La cabeza de Eren daba vueltas, sentía ganas de vomitar. La frialdad con la que Levi contaba todas esa cosas le recordaba cuando conoció a Hortensia y esta le contó sobre el asesinato de sus padres. Expulsó el aire de sus pulmones, esos dos eran tan parecidos porque la vida no había tenido piedad de ellos.
—Eren, ahora tú.—espabiló cuando la voz del comandante Smith le llamó. Omitiendo detalles innecesarios como la manera en que obtuvo la información detalló todo lo averiguado, desde la codeína hasta que le inyectó el suero a la prostituta.
—¿Kitz Weilman?—preguntó Mike al aire intentando hacer memoria.
—Es un capitán de las Tropas Estacionarias, encargado de Trost.—respondió Armin.
—Ya lo recuerdo.—dijo el más alto de todos mientras olisqueaba el aire—Su aroma siempre se me hizo extraño, quizás por las sustancias que se han adherido a su piel.
—Así que las Tropas Estacionarias también están metidas en esto.—meditó Hanji rascando su barbilla.
—No lo creo, si fuera la Tropa completa la chica no lo hubiera nombrado solamente a él.—argumentó Eren y sus amigos le dieron la razón.
—¿Te hizo efecto la droga, Eren?
—No, gracias al líquido neutralizador que usted me dio.—le respondió a la investigadora quien le sonrió.
—Jean, Connie, su informe.—pidió Erwin y el más pequeño se lo entregó mientras Jean contaba los pormenores de la misión. Los superiores se juntaron un poco para poder leer la libreta y cuando llegaron al final Levi encaró a Connie, haciendo que éste pegara un salto hacia atrás.
—¿Qué mierda dice aquí al final?—le indicó las últimas tres líneas y el Springer se puso a leer.
—"Estás siendo bastante...¿honoraria? ¡Temeraria! Eisheth cerumen" digo, "Zenunim."—Jean golpeó la mano en contra de su cara y Levi lucía cada vez más irritado—"No te tengo medio, ¡es decir miedo! Acercan"...No, esperen, Ackerman, dice Ackerman.
Nadie le tomó importancia a la conversación pésimamente leída a excepción de una persona.
Levi.
"Mi apellido es Ackerman."
¡Hola de nuevo a todos! Publico mucho antes de lo esperado porque tuve sentido de la responsabilidad, aunque estuve bastante decepcionada de que el capitulo anterior no haya tenido ningún comentario.
Como pueden ver el plan se llevó a cabo exitosamente. El suero es de invención mía al igual que lo de la familia de Nanaba, por si se preguntan.
Habían cuatro personas en la reunión; Eisheth, algún gusano de los regimientos en busca de poder (alguien canon), Djel Sannes (el que torturó al pastor Nick, saquen conclusiones) y un último personaje que será fundamental en la trama. ¿tienen algunas predicciones? Me gustaría oírlas.
Eso es todo por hoy. Pásense por mis otras historias y no sean avaros con los reviews, que no cuestan nada.
Nos leemos.
