Bien Bien YA ESTOY AQUÍ! estoy super orgullosa de mi misma, este capitulo me ha ocupado 5456 palabras, no os podéis quejar de que es corto.
Por fin he subido el capitulo que tanto habéis esperado, aunque no he tardado tanto, pero entiendo lo mala que es la espera xD. Aunque si no llega a ser porque me he puesto mala no sé cuando lo hubiera subido. Llevo todo el santo día escribiendo esto xD
En cuanto al capitulo, me gusta, aunque me lo he leído ya tantas veces que no sé si esta bien o esta mal, pero bueno eso me lo diréis vosotros en los comentarios. Vale, en cuanto a las personalidades creo que las he mantenido bastante bien, la de Hibari en algunas ocasiones dudo de si reaccionaría así pero quiero creer que él sería así puesto que es la primera vez de Haru y bueno ella es tía le va a doler seguro a si que el tiene que tener cuidado. Ya sabréis a lo que me refiero cuando lo leáis.
Estoy muy feliz al ver que he llegado a 35 Reviews no pensé que tuviera tantos, y estoy muuuuy feliz por ello :))))
Bueno os dejo leer en paz, y ahora sí, no sé cuando subiré el siguiente porque mis exámenes empiezan en cero coma y estoy con ellos hasta junio. Esperemos que tenga un hueco para poder escribir :'/
Disclaimer: Estos personajes pertenecen a su Autora yo solo los uso para esta historia
See you again-desuu!
Me miraba. Me miraba tan intensamente que estaba paralizada. Esos ojos de acero me observaban, parecía que me estaba acechando. Había quedado totalmente atrapada en su telaraña. No tenia ninguna escapatoria.
La luz de la luna en su espalda le daba un aire diabolicamente divino, irreal. Tenia una pose calmada, pero era una calma aterradora. Mi cerebro no reaccionaba, únicamente era capaz de pestañear, de hecho creo que dejé de respirar en el momento en que lo descubrí ahí.
Todo era silencio, no podía soportarlo puesto que con mi personalidad era incompatible la mayoría de las veces. Pero este silencio me estaba dominando. Nada incrementa más la autoridad que el silencio, y él había conseguido desarmarme y someterme con ese silencio sepulcral.
Hizo un movimiento. Su boca. Su boca se abrió para hablar y yo volví a respirar.
-Miura.- se acercó. Con serenidad inició un paso sigilosamente lento hacia mi. Estaba aterrada, pero no era el miedo que se siente cuando sabes que vas a morir. No, era el miedo de saber que no había escapatoria, miedo de no poder huir si hiciera falta, aunque muy dentro de mi sabía que Hibari no me haría daño.
-Hahi?.- dije bajito en un suspiro, la voz no salia de mi garganta.
-Miura.- se paró enfrente mía.- ¿Que me has hecho?.- alzó su mano y acarició mi mejilla con la punta de sus dedos. Fue un roce tan efímero y delicado que creí habérmelo imaginado de no ser por el sonrojo que se originó en mi rostro.
-Hahi? ¿Yo?.- no entendía.
Silencio. Silencio otra vez. El me miraba, yo le miraba. Eramos dos tontos parados mirándonos con mucho que decir pero sin hacerlo. Los segundos pasaron y estaba segura que a mi corazón le iba a pasar factura esto. Cuando creía que este iba a explotar por la incertidumbre volvió a hablar.
-Tú, tan tú, tan débil, tan chillona, tan expresiva, tan alegre, tan molesta, tan herbívora, tan primavera, tan confusa... tan opuesta a mi. Solo tú has conseguido adentrarte en mi cabeza de una forma que creía imposible que alguien pudiera hacer.- mientras decía estas palabras sus ojos atraparon los míos en un cruce de miradas donde la luz de la luna hizo que pareciera que estuviéramos en otro mundo.
Al oír estas palabras mis ojos empezaron a llenarse de lagrimas, ¿que era esto? ¿era una confesión? ¿Hibari me estaba diciendo que sentía algo por mi?
Su mano se situó en mi mejilla derecha delicadamente y se inclinó. Sus labios rozaron los míos, fue como el toque de una pluma, un beso fugaz que no sé porque supo a despedida. ¿Acaso se estaba despidiendo? ¿Pero no acababa de decirme que era alguien especial? Abrí mis ojos rápidamente y lo vi mirándome. Su mano dejó mi rostro y se giró hacia la ventana.
No podía permitir eso. Tenia pensado dejarme atrás de nuevo, pero esta vez no lo iba a permitir, tenia mucho que decir. Decidí callar a mi mente y abrir mi corazón a él. Agarré su mano con ambas manos para impedir que se fuera, me miró y bajé la cabeza, no podía decir esto mirando esos ojos que tanto me trastocaban.
-Tú, tan tú, tan fuerte, tan silencioso, tan inexpresivo, tan serio, tan lejano, tan carnívoro, tan invierno, tan misterioso... tan opuesto a mi. Solo tú has conseguido entrar en mi corazón desbastando todo a tu paso, sin dejar espacio para nadie más excepto para ti.- esto había sido muy difícil, mi cara estaba roja como un tomate y mis ojos estaban repletos de lagrimas, levanté la cara para verle y su rostro cambió, sus ojos se veían sorprendidos y su boca estaba ligerisimamente abierta reflejando así su sorpresa. Apreté su mano para retenerlo. El corazón no sabe lo que quiere hasta que encuentra lo que necesita, y yo lo necesitaba a el.- Hibari-san, el primer paso para conseguir las cosas que uno quiere es decidir qué quieres. Y yo te quiero a ti.- me puse de puntillas y rocé mis labios con los suyos en un beso donde le mostraba todos mis sentimientos, ahora que él había confesado que había conseguido adentrarme en su mente no podía parar y a partir de aquí era mi misión conseguir entrar en ese corazón de hielo. Me había enamorado de Hibari Kyoya y eso llevaba sacrificios, pero en el amor no existe el libre albedrío, nadie puede decidir de quién va a enamorarse.
-Miura, ¿Porque siempre haces esto? ¿Porque siempre haces algo que consigue desarmarme y dominarme? ¿Crees que ahora puedo irme sin hacerte mía? ¿Crees que puedo rechazar la invitación de adentrarme en tu mundo? ¿Crees que ahora puedo huir como tenia planeado para no ceder ante ti? ¿Como puedes mirarme con ese rostro que pide a gritos que no me separe de tu lado en toda la noche? ¿Como puedes darme ese beso que promete horas de placer?.- al mismo tiempo que me cuestionaba de esa manera sus ojos también me exigían y culpaban de todo aquello, y me sentí bien. Había dejado a Hibari fuera de juego y lo estaba reconociendo, mi boca se elevó ligeramente en una sonrisa coqueta.- Y ahora encima me das esa sonrisa que todo mi cuerpo me esta ordenando borrar de un plumazo con un beso que te hará perder de vista la realidad.- Extendí mi sonrisa. Y eso hizo, en un paso su cuerpo invadió mi espacio personal y sus brazos rodearon mi cintura apegandome a su cuerpo. En ese momento sentí una mezcla de sentimientos, por un lado sentí la protección majestuosa que podía proporcionarme su cuerpo, y por otro lado sentí unas mariposas en el estomago que se estremecieron al percibir el aura que trasmitía Hibari en ese instante. Me Cautivó. Me miró con unos ojos salvajes y comenzó a besarme, yo estaba encantada de recibir sus labios. Ahora que había confesado mis sentimientos y sabia que podía lograr que Hibari se enamorara de mi el miedo se esfumó en un instante y únicamente quería sentirlo a el.
Mis manos se elevaron hasta ese pelo que hacía ya unas cuantas semanas no tocaba mientras sus labios hacían estragos en mi boca. Era un beso repleto de pasión y locura y yo quería que se volviera aún más loco a si que mordí su labio e introduje mi lengua en su boca iniciando así una pelea por dominar aquel beso, Hibari ganó en el instante en que su boca succionó mi lengua en una acción de lo más erótica que provocó que mi mundo quedara patas arriba. Con esto un sonrojo aún mayor invadió mi rostro y mis piernas comenzaron a ceder, Hibari se dio cuenta de ello y me elevó del suelo sentándome encima de mi escritorio, menos mal que era una chica limpia y no tenia nada tirado por la mesa. Jadeé levemente al sentir el frío mueble en mi piel.
Ahora Hibari y yo estábamos casi a la misma altura, aproveché esto para rodear su cintura con mis piernas sin romper el beso. Estábamos muy juntos, yo estaba al borde de la mesa y totalmente atado a mi, gracias a mis piernas, estaba Hibari. Mis manos bajaron recorriendo su esplendida espalda y surgió el deseo en mi de querer deshacerme de esa camisa que le sentaba tan bien. Por otro lado sus manos seguían en mi cadera pero poco a poco fueron hasta mis muslos y comenzó a acariciarlos. Estábamos totalmente hechizados.
Me aparté un segundo de su boca para comenzar a deshacer el nudo de su corbata, habría sido una tarea fácil si no hubiera sentido su mirada de halcón encima mía todo el rato. Mordí mi labio para conseguir algo de concentración y poco a poco fui deshaciendo el nudo, la dejé descansar sobre sus hombros y me sorprendió la idea de pensar que estaba muy sexy, la idea de cómo algo tan simple podía hacer que tuviera semejante imagen. Dejé mis manos descansar en su pecho y alcé el rostro. Como de costumbre Hibari me miraba con unos ojos salvajes, en ellos vi un deseo que supuse también habría en los míos.
La habitación estaba en completo silencio, los únicos sonidos que se podían percibir era el de nuestras respiraciones agitadas, aunque para ser más exactos mi respiración agitada. No sé como lo hacia pero Hibari conseguía mantener la calma y eso debía cambiar ahora mismo. Me propuse el objetivo de devolverle su propia medicina y hacerle suspirar como el siempre conseguía hacerme. Le miré decidida y sus ojos me respondieron ampliándose un poco por el repentino cambio en mi.
Dejé de mirarle para mirar su pecho y mis manos empezaron a acariciarlo lentamente, recorrí todo su torso con ellas, incluso su espalda y decidí que no era suficiente. Inicié la dulce tarea de desabrochar su camisa, uno tras otro los botones de esta fueron desapareciendo de mi vista y para darle un mayor dramatismo con cada botón desabrochado me inclinaba y dejaba un suave beso en su piel. Cuando terminé y su camisa estaba totalmente abierta miré lo que tenia delante mío y me gustó, me gustó tanto que extendí mis manos y únicamente con la yema de mis dedos comencé a recorrer ese trabajado cuerpo.
Comencé con su clavícula la cual ya había visto antes gracias a que en ocasiones se ponía camisas abiertas de esa zona, me pareció un hueso muy sensual, aunque no sabía exactamente porque. Seguí bajando para recorrer esos fuertes pectorales, Hibari no tenia un cuerpo exageradamente grande pero tenía un cuerpo fuerte y estilizado que parecía esculpido en piedra. Pasé la yema de mis dedos incluso por sus pezones, acaricié una a una sus costillas mientras descendía hacia sus abdominales y sentí que esto lo hizo estremecerse. ¿Tendría cosquillas ahí? Ya lo comprobaría otro día. Tenia unos abdominales marcados, los cuales toqué uno a uno muy despacio y cuando creí haber acabado de recorrer su cuerpo me di cuenta que aún faltaba algo.
Desplacé mis dedos hasta esos surcos en su piel, y con los dedos de ambas manos, al mismo tiempo hice el recorrido de esa exquisita V que se perdía por el borde de sus pantalones y recorrí esa frontera tan delicadamente que asemejé el tacto de una pluma.
Me detuve y alcé el rostro, lo vi con la cabeza gacha por lo que no podía mirar sus ojos puesto que su pelo me lo impedía.
-Hibari-san?.- le llamé bajito para que me mirara. Y cuando lo hizo me sorprendí. Sus ojos parecían estar ardiendo, durante un instante me arrepentí de haber hecho todo eso porque no estaba segura de poder recibir todo lo que Hibari tenia preparado para mi.
Sus manos que hasta hace un momento descansaban en la mesa a cada lado de mis piernas se posaron encima de ellas e hicieron fuerza tirando de mis medias provocando que estas se rompieran, solté un suspiro de sorpresa y deseo ante esto.
Había desatado el caos, y no me arrepentía de ello.
Su mano derecha agarró mi barbilla sujetándola firmemente impidiendo mi escape. Como si fuera a escapar de esto, me dije a mi misma con sarcasmo.
Se inclinó y mordió mi labio inferior con fuerza, no pude evitar soltar un gemido, sentí que me estaba marcando, me invadió un sentimiento de que estos labios le pertenecían única y exclusivamente a él. Se apartó un segundo de mi y me observó, ahora mismo estaba muy trastocada, un sonrojo de lo más evidente recorría mi cara, mis ojos tenían alguna que otra lagrima acumulada mezcla del deseo y el dolor producido por la mordedura previa, incluso creí sentir una gota de sangre en mis labios. Hibari me confirmó su presencia al inclinarse y recorrer con su lengua mis labios para probar mi sangre y sonrió de lado como orgulloso de su obra. Esto fue la gota que colmó el vaso, el haber sentido sus dientes en mis labios y hacer que estos se irritaran por la fuerza de la presión ejercida para después recorrerlos son su suave lengua haciendo que por culpa de la irritación provocaran que el acto se sintiera el doble de dulce hizo que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo. Consiguió que perdiera el norte.
Durante unos segundos no hizo nada, simplemente me miraba mientras yo recuperaba la razón, me pareció apreciar que hablaba consigo mismo o eso percibí yo al mirarle a los ojos.
Se apartó un poco de mi y me miró a los ojos, se le veía decidido. Se inclinó un poco, agarró mi mano y la situó encima de su pectoral izquierdo. Podía sentir los latidos de su corazón, al contrario que el mio el suyo estaba en completa calma. Mi corazón parecía un colibrí en pleno vuelo mientras que el suyo era como el de un tigre en plena caza, tranquilo, sigiloso y mortal, pero completamente entregado en su tarea.
Sentir sus latidos me calmó.
Sentir su pecho moverse al ritmo de su respiración tranquila y acompasada me calmó.
Sentir su pecho desnudo con la palma de mi mano me calmó.
Sentir su mano protectora encima de la mia me calmó.
Sentir su mirada observando mi rostro me calmó.
Sentir que a pesar de todo el también tenia un corazón me calmó.
Sentir que cada latido era provocado por mi me calmó.
Y sobre todo, sentir que en el fondo el también estaba algo inquieto me calmó.
Pero esta calma duró hasta que habló.
-Miura ¿Te parece bien provocar esto?.- su mano comenzó a descender por su pecho, sus abdominales y por la gloriosa V de su cintura para finalmente pasar mi mano por encima de su pantalón hasta detenerla justo en su ahora descubierta erección. Ahí dejo mi mano, pero no podía apartarla puesto que su mano me lo impedía. Me puse rojísima ante esto.- Eres digna de un merecido castigo.- se acercó a mi oído y susurró con voz ronca bañada en deseo.- Prepárate para ser mordida hasta la muerte.- y mordió el lóbulo de mi oreja. Un gemido escapó de mi boca al mismo tiempo que apretaba mi mano inconscientemente y el gruñía en respuesta.
Mi mente reaccionó cuando oí el gruñido de Hibari y la Haru normal que hasta ahora había tenido el control de la situación se esfumó apareciendo en su lugar la Haru atrevida y loca.
-Kyoya, lo espero con ansias.- dije con una mirada y una sonrisa juguetona para a continuación volver a ejercer presión en su erección. Él suspiró con fuerza y fue música para mis oídos.
Me bajé de la mesa quedando frente a frente con él y hice que agachara su rostro para quedar atrapados en un beso frenético, mientras que nos besábamos no paraba de acariciar su cuerpo, él había dejado descansar sus manos en mi culo y de vez en cuando lo apretaba entre sus manos. Decidí que su camisa me estaba molestando, y sin interrumpir el beso la deslicé por sus hombros hasta dejarla caer en el suelo, gracias a esto pude acariciar sus fuertes brazos. Después de esto me aparte de él y me giré dándole la espalda, giré mi rostro en su dirección y lo vi mirándome fijamente.
-Kyoya, por favor~ ¿Me podrías ayudar con la cremallera del vestido?.- puse una cara totalmente inocente. Quería llevarlo al limite y por lo que podía ver lo estaba consiguiendo. Volví a girar mi rostro hacia delante e incliné mi cabeza esperando que hiciera lo que le había pedido.
Mi piel se puso de gallina al sentir sus fríos dedos soltar el broche de mi cabello y al sentir como sus dedos tocaban mi espalda al apartar mi pelo dejándolo a un lado de mi cuello. Suspiré al sentir sus dedos por mi espalda mientras bajaba la cremallera del vestido. Cuando esta estaba totalmente abierta sentí su mano agarrar el único tirante del vestido y deslizarlo por mi hombro. El vestido cayó al suelo por su propio peso y me quedé desnuda ante él.
Ahora mismo no podía girarme, sentía su mirada sobre mi cuerpo como nunca antes la había sentido, ahora no había casi ropa de por medio y me sentía vulnerable ante él. Mi corazón iba a explotar de los nervios que traía conmigo. Salté en mi sitio al sentir el dorso de la mano de Hibari recorrer mi brazo de arriba abajo, cuando llegó a mi mano paró y la tomo entre la suya, yo la agarré con fuerza expresando así mi inseguridad. A pesar de que antes había sido muy valiente ahora necesitaba mucho valor para mirarle a la cara.
Lentamente empezó a girar mi cuerpo para que estuviéramos cara a cara pero no podía elevar mi rostro, el cual era un tomate ahora mismo. Estuve unos pocos segundos donde lo único que veía eran los pies de Hibari. No habría podido contemplar sus ojos si no llega a agarrar mi barbilla para levantar mi cabeza. Aún no soltaba mi mano y eso me daba fuerzas para mantenerla arriba. Sus ojos me cautivaron, en ellos vi lo que mi desnudez estaba provocando en su interior. Sus ojos brillaban mientras me miraba, parecían plata fundida como aquella vez en la caja. Soltó su mano de mi agarre y con ambas manos sujetó mi rostro, inclinó su cara hacia la mía al mismo tiempo que sus manos se adentraban en mi pelo acariciándolo. Nos fundimos en un beso donde el me trasmitía como se sentía, pude sentir nervios, anticipación, calidez y sobre todo me trasmitía fuerza. Con este beso me llené de valor otra vez, ya no me importaba estar desnuda ante él, por fin me había calmado.
Introduje mis manos en su pelo mientras él me iba dando besos por todo mi cuello haciendo que olvidara hasta mi propia existencia, gracias a él descubrí cuan sensible podía ser esa zona del cuerpo.
Armándome de valor me separé de él y me incliné un poco para deshacerme de las medias que antes me había roto él, cuando me quité las manoletinas y conseguí deshacerme de las inservibles medias me incorporé de nuevo y lo vi mirándome con un deseo que hasta ahora no me había dado cuenta de la magnitud que era. Le lancé una sonrisa juguetona y posé una mano en su pecho, hice fuerza haciendo que se desplazara hacia atrás hasta toparse con la cama, con un poco de presión más conseguí que se sentara. Ahora él estaba atrapado, ahora era yo la que mandaba y se lo hice saber con un gesto de mi cara. Me senté a horcajadas sobre él y pude ver como su calma se derrumbaba un poco. Agarré sus manos y las posé en mi culo para despues situar las mias en sus hombros.
-Kyoya, antes has dicho que me ibas a morder hasta la muerte y me encantaría verlo, pero parece que me he adelantado yo y tu serás al que morderán hasta la muerte.- Me incliné y mordí su labio iniciando así un beso de lo más libidinoso. Nuestras lenguas se rozaban una a otra de manera exquisita. En todo aquel bucle de sensaciones detecté el premio a todo mi trabajo. La erección de Hibari se rozaba constantemente con mi sexo, esta era mi oportunidad para desintegrar por completo las barreras que impedían que Hibari perdiera esa calma tan impertérrita.
Agarré con ambas manos su cabello al tiempo que iniciaba una danza diabolicamente lenta con mis caderas. Sentí su sexo estremecerse con esto a través de la ropa. Hibari gruño por lo bajo ante esto y apretó con fuerza mi culo provocando que jadeara.
Con este movimiento de mis caderas me estaba volviendo loca yo también, nuestros sexos se rozaban constantemente y mi cuerpo temblaba por las sensaciones producidas en mi interior.
Un gemido escapó de mi boca cuando Hibari tomó entre sus manos mis pechos. Esto no me lo esperaba. Con ambas manos estaba masajeando mis pechos haciendome gemir constantemente. Puse a descansar mi cabeza en su cuello mientras él seguía con su labor, necesitaba que parara sino quería que me dejara totalmente fuera de juego.
-Por favor Kyoya~ detente, estas consiguiendo llevarme a la locura.- Gemí en su oído. Como respuesta agregó a la tortura besos por todo mi cuello de nuevo.
-Haru.- me sorprendió un poco oírle decir mi nombre de pila, pero bueno, en algún momento yo también había comenzado a utilizar el suyo.- Esto ha sido culpa tuya, llevas toda la noche derrumbando mis barreras y ahora tendrás que ser capaz de atenerte a las consecuencias.
-Hahi!?.- exclamé al sentir como se ponía de pie conmigo agarrada a su cuerpo.- Hahi!?.- volví a exclamar al sentir que me lanzaba a mi cama como si de un saco de patatas se tratara.
-Haru, veo que me hiciste caso y ahora estas usando ropa interior negra.- dijo calmadamente mientras me miraba de arriba abajo, inconscientemente me tape mi cuerpo lo que pude con mis manos.- Y por si fuera poco es de encaje.- mientras hablaba se agachó y se quitó los zapatos, a continuación puso ambas manos en el botón de sus pantalones y lo desabrochó.- Pero lo mejor de todo es que es únicamente mio, nadie más puede verte como yo lo estoy haciendo, porque a partir de esta noche eres únicamente mía.- los pantalones se deslizaron por su cuerpo dejándome contemplarle totalmente. Tenia un cuerpo esculpido por los dioses, mi boca se abrió de la impresión de verlo parado ante mi con tan solo unos calzoncillos negros, a mi rostro subió un sonrojo al observar el bulto que había en sus calzoncillos, no podía mirarlo o mi corazón explotaría de la vergüenza. Antes de que me diera cuenta lo tenia encima mia. ¿Cómo? ¿Cuando había llegado ahí?.- Haru, tu comenzaste esta locura, prepárate para recibirla en todo su esplendor.- y me besó, no podía pensar con claridad, demasiadas sensaciones al mismo tiempo.
Sus manos recorrían todo mi cuerpo, y yo no sabia ni que hacer con las mías, las dejé en su espalda arañandola en ocasiones cuando las sensaciones me desbordaban.
Su boca descendió por mi cuello, mi pecho y mi vientre. Yo solo podía gemir sin decir nada. Volvió a subir su rostro hasta mis pechos y metió su mano por mi espalda desabrochándome el sujetador, en un acto reflejo me tapé con mis manos, él me miró como pidiéndome permiso para apartarlas, a pesar de todo no quería forzarme y eso lo sabía yo, giré mi rostro en otra dirección poniéndome roja al apartar mis manos de mi pecho. Había decidido entregarme a él y eso es lo que haría a pesar de sentir vergüenza, además algo dentro de mi me decía que la vergüenza duraría muy poco.
Hibari giró mi rostro en su dirección y me besó lentamente, para a continuación bajar hasta mis pechos dejando un regillo de besos por mi cuello.
-Ahhh...- mi espalda se elevó en su dirección al sentir su lengua jugar con mis pezones, puse un brazo tapando mi rostro puesto que no podía mirar como hacia eso. Al cabo de un rato descendió por mi vientre hasta el elástico de mis bragas. Me quite el brazo de la cara y miré en su dirección, su boca se elevó en una sonrisa diabólica.- Hahi!? Kyoya que...KYAA!.- solté un grito al ver como Hibari rompía mis bragas con sus manos. Me quedé paralizada, ¿Qué? ¿Cómo habia podido romperlas? ¿Qué tipo de fuerza tenía? Le miré incrédula y el seguía con esa sonrisa tan malditamente diabólica que le daba un aspecto sexy a morir.- Ahhh...- se me escapó un suspiro sin darme cuenta, acababa de soplar hacia mi sexo. Mi cabeza cayó como peso muerto en mi almohada. Guau, me había matado con un simple soplo.
-Haru, es hora de hacerte sentir bien.- anunció para a continuación insertar su lengua en mi sexo.
-Kyaa! ¿Kyoya que me estas haciendo?.- logré formular esa frase antes de ceder ante el placer, sentí su lengua hacer estragos en mi intimidad, mi respiración estaba de lo más descontrolada, mis manos se pusieron por si solas en la cabeza de Hibari. De repente sentí que algo en mi interior iba a explotar.- Kyoya... yo...ahhh...- antes de que pudiera decir más, algo explotó en mi interior haciéndome gemir fuertemente mientras le estiraba del cabello. Mi respiración comenzó a calmarse al cabo de unos segundos, desvié mi mirada hacia donde estaba Hibari y lo vi mirándome con esa sonrisilla diabólica, mi boca se abrió de par en par al verle relamerse los labios con unos ojos de lo más obscenos.
-¿Que tal Haru?.- me dijo con una actitud juguetona. Yo únicamente pude fruncir el ceño y mirarle enfadada, el se echó a reír y creí ver el cielo, era la primera vez que veía una risa completa de Hibari, mi corazón se hinchó de gozo al comprender que la única que lo vería reír de esa forma sería yo, le sonreí en respuesta y lo acerqué a mi para besarle.
Reuní todo el valor que me había aportado su risa y guié mis manos hasta su erección, la palpé con mis dedos y el gimió en mis labios. Con mis dedos recorrí el borde de sus boxers y lo deslicé un poco hacia abajo, él detuvo mi mano.
-Haru ¿Estas segura de esto? Una vez que empiece no voy a parar hasta hacerte ver el cielo.- me advirtió, me mordí el labio y asentí en respuesta. Ya no había marcha atrás.
Se separó de mi cuerpo y se bajó de la cama, yo me apoyé en mis codos para verlo mejor. Me habia convertido en una pervertida, pensé en mis adentros. Hibari me miraba mientras deslizaba hacia abajo sus calzoncillos negros, en cuanto esto sucedió me tapé los ojos con una mano pero a quien quería engañar, tenia curiosidad. Abrí un hueco entre mis dedos y mi mano cayó a la cama al contemplar lo que tenia delante. Era esplendido, era la definición exacta de sensualidad, recorrí con mis curiosos ojos de arriba abajo su cuerpo mientras un sonrojo cada vez más evidente nacía en mi rostro. Cuando mi vista se detuvo en su miembro casi me desmayo, o sea, eso no iba a entrar ahí. Imposible. Aparté mi vista en un segundo y lo oí romper algo (protección ante todo). Cuando sentí que la cama cedia ante su peso giré mi rostro en su dirección.
-Kyoya ¿como pretendes que 'eso' entre ahí?.- pregunté muriéndome de vergüenza, necesité mucho valor para preguntar eso.
-Haru tu déjame eso a mi, lo único que tienes que hacer es relajarte y disfrutar.- Sonrió un poco y me besó.
Seguimos besándonos hasta que sentí con un dedo se insertaba en mi interior.
-Hahi!?.- mi cuerpo se tensó en un instante. Hibari movió mi rostro en su dirección y volvió a besarme mientras que nos la otra mano acariciaba mi pecho. Conseguí calmarme y disfrutar de lo que me estaba provocando. Antes de que me diera cuenta introdujo un segundo dedo.- Ahhh... Kyoya...- mi cadera comenzó a moverse buscando más contacto y mis manos arañaron con fuerza su espalda al sentir como introducía un tercer dedo y su pulgar acariciaba una zona demasiado erógena. Unos segundos después de esta tortura mi cuerpo volvió a explotar de éxtasis. Miré a Hibari y gemí un poco al sentir como sacaba sus dedos de mi interior, casi me muero ahí mismo al ver como se lamia los dedos de forma lasciva, sentí mi cuerpo estremecerse.
-¿Preparada Haru? Ya no puedo esperar más, mi control esta en su limite.- Yo ya sabía que estaba en su límite a si que agarré su mano izquierda y entrelacé nuestros dedos y abrí mis piernas para que supiera que tenia mi permiso.
Se inclinó y me dio un beso fugaz antes de agarrar su sexo con su mano libre y la acercó a mi entrada. Me puse tensa.
-Haru, si no te relajas será imposible.- Sé que tenia razón pero me costaba calmarme. Yo también deseaba esto, todo mi cuerpo quería que Hibari se introdujera de una vez en mi interior, a si que me dejé llevar por mis más bajos instintos y respire hondo. Al calmarme pude sentir como poco a poco su miembro se introducía en mi interior, con mi mano libre arañé su espalda mientras gemía por el contacto. Hibari respiraba fuertemente para mantener el control de sus actos y no dejarse llevar. Siguió avanzando hasta que se topó con la prueba de mi pureza, se detuvo y entrelazó su otra mano con la mía, me miró a los ojos y me trasmitió seguridad, sabía que iba a doler y tenia miedo pero cuanto antes lo pasara mejor. Elevé mi rostro y comencé a besarle, el me besó muy lentamente mientras jugaba con mi lengua. Antes de que me diera cuenta me encontraba mordiendo sus labios con fuerza y clavando mis uñas en sus manos. Dolía, dolía bastante. Una solitaria lagrima descenció por mi rostro y Hibari la atrapó con su lengua. Mi respiración estaba agitada, en mi interior sentía una mezcla de dolor y placer, pero el dolor era bastante intenso. Al cabo de unos minutos el dolor desapareció, en todo ese tiempo Hibari no había movido ni un musculo, a pesar de que lo había pasado mal no me arrepentía porque Hibari había respetado mi espacio para poder acostumbrarme a sentirlo en mi interior, sabía que para él mantenerse ahora quieto había sido muy difícil y me enamoré más de él.
Abrí mis ojos y lo vi mirándome, en sus ojos pude ver que estaba calmado pero de fondo había deseo, un deseo insatisfecho. Ahora era mi oportunidad de hacerle sentir bien. Me di cuenta que en sus labios había un poco de sangre, parece que al morderle le había hecho sangrar.
-Kyoya...- alcé un poco mi rostro y con mi lengua recorrí sus labios limpiando su sangre.- Ya puedes seguir.- le besé intensamente para que supiera que estaba lista y moví mis caderas hacia delante buscando contacto.
Después de la sorpresa inicial me devolvió el beso y comenzó a moverse. No podía parar de gemir, sentirlo en mi interior me estaba desquiciando. Al principio sus movimientos eran lentos pero en el instante en que moví mis cadera acompañando su movimientos aumentó en un segundo de velocidad. Su boca estaba ocupada con mis pechos y ahora mis manos estaban en su espalda, a través de ellas sentía a los músculos de su espalda trabajar, notaba como sus músculos se endurecían con cada movimiento y seguí dejando las marcas de mis uñas en su espalda que de seguro mañana aun estarían ahí. Mis manos comenzaron a bajar por su espalda hasta situarse en su culo y con cada embestida hacia fuerza con ellas para que Hibari llegara más adentro. Yo no paraba de gemir, esto era demasiado bueno para ser verdad, Hibari en ocasiones jadeaba y gruñía cuando creía perder el control. En este momento él estaba ocupado besando mi cuello y bajó su mano hasta mi sexo y tocó con sus dedos lo que supuse era el clítoris sin detener sus movimientos, mis manos empujaron con fuerza la cintura de Hibari hacia mi. Estaba obnubilada de placer.
-Ahh... KYOYA!- a los pocos segundos sentir sus dedos en mi clítoris mi interior se estremeció con fuerza apretando el miembro de Hibari haciendo que llegara al éxtasis.
-Maldita sea Haru ¿Como puedes ser tan sensual?.- tras unas cuantas embestidas más su cuerpo se tensó y gruño con fuerza mientras él también terminaba. Se dejó caer agotado a mi lado, nuestras respiraciones estaban alteradas y ambos buscábamos calmarlas.
Pasados de unos minutos cuando nos calmamos hablé.
-Kyoya.- giré mi rostro en su dirección y le di un beso delicado expresando mis sentimientos. Cuando nos apartamos me subí a horcajadas sobre él y puse una mano a cada lado de su cabeza. Su rostro reflejó sorpresa ante esto. Sonreí como el me había sonreído justo antes de romper mis bragas y me incliné para quedar a un palmo de su cara.- Kyoya, prepárate porque ahora me toca a mi morderte hasta la muerte y no te voy a dejar ir hasta que esté satisfecha.- mi sonrisa se extendió, ahora que me había mostrado lo bien que podía hacerme sentir esto no iba a desaprovechar ni un segundo de esta noche. Cogí su miembro entre mis manos ahora que habia vuelto a despertarse y me senté de golpe sobre él. Gemimos al mismo tiempo por mi acción.- Kyoya, te voy a llevar al mismo cielo.- le dije mirándole a los ojos.
-Lo estoy deseando Haru.- Sonrió de lo más satisfecho y me retó con su mirada. Esto iba a ser genial.
Mikiti
Jajajaj conforme avanza la historia irá siendo todo más hot te lo aseguro.
me alegra un montón saber que te gusta como escribo, porque en muchas ocasiones me cuesta expresarme y siempre es bueno que guste.
Espero que te haya gustado el capitulo y espero tu opinión :))
Un besotee ^^
leny
Ya esta aquí el capitulo espero que te haya gustado tanto como el anterior :))
Un besoo ^^
Nanami
(cap 8) Pues con este capitulo tan largo estarás de lo más encantada ;))
Me alegra leer que Kyoko no me salió muy Ooc pero no sé aun tengo mis dudas, soy incapaz de trasmitir su personalidad.
Me encanta saber que te gusta la trama que lleva la historia.
(cap 9) jajajaj Ese era el objetivo, sorprender y shockear xD
ohhh muchas gracias por decir que te ha gustado la frase ^^
Ya esta aquí la continuación espero con ansias saber que opinas, siempre es un gusto leerte :)
Un besazoo ^^
Rikka Yamato
Jajjajaj veo que el anterior cap te gustó jajaj En algunos momentos Haru le da de su propia medicina, pero te spoileo que en algún próximo capitulo Haru se vengará por todas esas veces que la ha dejado a medias xDD
Espero que te haya gustado el capitulo.
Un besotee ^^
Feli
Caer en las redes de Hibari es su destino, todos lo sabemos. Ahora que ha descubierto su amor por él puede entregarse a él sin arrepentimientos.
Aquí esta, espero que el cap haya cumplido con tus expectativas ^^
Un besooo, y espero leer nuevos comentarios tuyos :))
Comadreja-chan
Me alegra que te encante mi historia y sí la has encontrado justo en el clímax, pero eso es lo mejor jajajaj
Kyoya siempre es asi de fogoso xDD Yamamoto tiene algo que tiene un hueco guardado únicamente para el en mi corazón, además da la sensación de que es muy alegre pero si se enfadara daría tanto respeto como Hibari, en mi opinión (Y creo que tiene un lado de semental, pero shhh..)
Espero que te haya gustado este cap
Un besotee ^^
Sayaneko-chan
Piénsalo varias veces, si me matas no podría continuar con esta candente historia xDD Reconoce que lo mejor de los FanFics es que los cortan en las mejores parte, aunque jode una barbaridad pero todos somos un poco masoquistas jajajja
Me alegra leer que sigues la historia desde el comienzo y más aun descubrir que me has dejado un comentario. Te confieso que yo únicamente leo fanfics en el móvil, por eso cuando comento lo hago como anónima y solo entro a mi cuenta para subir nuevos capítulos.
Ya esta aquí la continuación, espero leer lo que te a parecido en un sensual comentario xD
Un besotee ^^
hitomi62
(cap 8) Jajajaj sé que deseabas venganza, lo sé pero te aseguro que esta llegará, no temas. Por cierto te tomare la palabra y haré un capitulo con alguna de las ideas que me has dado, si no te molesta claro. TENDRÁS A TU HIBARI ESTAMPANDO A HARU DURO CONTRA EL MURO. ¡LO JURO!
Sabia que Kyoko me había salido bastante Ooc pero no por la parte del vino (yo personalmente no lo veo tan pronto el tomar vino con 17 años, pero eso son disparidad de opiniones) sino porque sé que ella no hablaría así, no sé, no seria tan atrevida. En cuanto a la parte de Kyoko y Tsuna simplemente la puse por si en algún momento comento que Kyoko y Tsuna están saliendo o algo que no os pille de sorpresa.
(cap 9) xDDDD tranquila te aseguro que no me gusta verte sufrir, solo me gusta hacer que vuestras mentes exploten xDDDD
La parte de Yamamoto tendrá sus consecuencias después, y lo de cuando Haru va a buscar un sujetador quise hacer que se cruzara con Hibari pero pensé que se perdería el impacto de el primer contacto de ellos dos arreglados.
En el baño Hibari estaba jugando un poquito con Haru, trastocándola un poco, además gracias a eso descubre q le mola Hibari :))
Bueno ya tienes aquí la continuación espero que te haya gustado y espero ansiosa tu opinión. Tus reviews me alegran un montón.
Un besazooo ^^
criss dragneel
(cap 2) Jajajja me alegra que provocara eso en tí, ese era el objetivo xDD Es sabido por todas que Hibari es un loquillo rompe ovarios
Me alegra saber que te gusta mi fic ^^
(cap 9) Aunque me odiodores (odies+adores) yo seguiré aquí al pie del cañón para provocar más sonrisas como las del gato de Alicia en el país de las maravillas.
Tranquila tu mente estará bien a pesar de haber sido corrompida con tanta belleza xDD
Espero que te haya gustado este capitulo y que me dejes un review tan divertido como este. Me has hecho sonreír al leerlo :)))
Un besotee ^^
