Scott Pilgrim © Bryan Lee O'Malley
Esta historia fue originalmente escrita por Voice4TheMute y, con su permiso, traducida al español por sadcore.
Voice4TheMute presenta:
—Bienvenidas a nuestra clase, mis señoras. ¿En qué os pueden servir los Matones de Joel? —nos dijo Austin mientras la sala se iluminaba poco a poco, mostrando a Edward y a Andrew jugueteando en la zona del control de luces. Lauren, Kim y yo nos acercamos lentamente hacia Austin. Ser chica en esta habitación no era bueno... Dios, seguro que ninguna chica había entrado aquí jamás. Mientras nos acercábamos, se podía ver la cara de engreído de Austin mientras sus dos amigos se le unían, con los brazos cruzados.
—Solicitamos ayuda, Matones —empezó Kim.
—Denegado. Ahora largo. —A Lauren y a mí nos sorprendió lo rápido que contestó. Sin embargo, parecía que Kim esperaba esa respuesta ya que no mostró ninguna reacción a la negación.
—Está relacionado con la fiesta de Alice Thomas de este fin de semana —continuó Kim.
—No se nos puede contratar como guardaespaldas, niña. Largo —repuso Edward.
—Denegado de nuevo. No nos puede importar menos. No vamos a arriesgarnos en algo que nos puede asegurar la expulsión. ¿Alcohol a menores y fumar? ¿En la casa del decano? Tendrá cámaras. Prueba visual si aparecemos y «requisamos» el alcohol —nos dijo Austin. Era una causa perdida. No querían ayudar y yo, personalmente, pensaba que estábamos perdiendo nuestro tiempo de almuerzo. Pero Kim se mantuvo en su posición.
—Os puedo garantizar entrada segura.
Todos nos sorprendimos con aquella declaración.
«¿Kim? ¿Ayudando a los Matones? ¿Tan desesperada está por su ayuda?»
—¿Qué has dicho?
—¿No se me ha escuchado? He dicho que puedo garantizaros una entrada segura. Protección garantizada de que no habrá pruebas de que estaréis allí, aparte de habladurías y rumores. Si se diera el caso de que se cuestionara dónde estuvísteis... —Kim suspiró profundamente—, responderé por vosotros. —Ése fue otro bombazo, pero Austin estaba sonriendo.
—Bien, bien, pelirroja. ¿Podría ser que doña perfecta tenga un lado oscuro? ¿Tiene que ver algo Scott? Si es así estoy bastante impresionado. Una lástima que lo eligieras a él. Juntos podríamos haber tenido algo bonito.
«Sí, eso no da mal rollo para nada...»
—Oí que había galletitas en el lado oscuro. ¿Hacemos el trato o no? —preguntó Kim, cruzando sus brazos y moviendo el pie impacientemente. Nunca había visto a Kim así. Vale, la había visto trabajar duro con sus estudios... y en sermonearnos a Scott y a mí por ser unos vagos, pero nunca la había visto tan persistente y exigente. ¿Era todo por Scott? ¿Había influenciado tanto a Kim en una semana de novios?
—Trato hecho. Nos garantizas entrada segura y nosotros te protegemos —nos dijo Austin. No podía creerlo. ¿Los Matones nos estaban ayudando?
—No he dicho que necesitemos guardaespaldas —dijo Kim, llamando la atención del trío de nuevo—. Vuestro trabajo es simple. Lo que tenéis que hacer es distraer a los gorilas de la entrada a la casa.
—¿Eso es todo?
—Una vez que Lisa y yo hayamos entrado, vuestro trabajo habrá finalizado. Desde ahí, no me importa lo que hagáis. Colaros en la fiesta con nosotras, consumir toda la comida y alcohol, orinar en las paredes... me da igual. Pero puedo garantizar que no pasará nada —añadió Kim en tono muy serio. Esto solo hizo a los Matones sonreír incluso más. Sin embargo, disminuyó la estima que tenía hacia Kim.
«Kim... ¿siempre has sido tan manipuladora?»
—¡Esa es una oferta que no podemos rechazar! Aunque odiemos a tu novio, puedes salir con nosotros cuando quieras, pelirroja. Pero si nos traicionas...
—Tenéis mi palabra, Matones.
—Muy bien, tíos. Parece que tenemos trabajo. ¡Vamos a ayudar a estas señoritas y a ir de juerga como las estrellas del rock! —animó Austin mientras el resto chocaban las manos entusiasmados. Kim comenzó a dirigirse hacia la puerta, y Lauren y yo la seguimos justo detrás. Pensaba que Kim era del tipo de chica callada, tranquila e inocente que seguía las reglas, pero lo que acababa de ver... cambió completamente la impresión que tenía de ella.
—¡Eh, pelirroja! —Nos giramos para ver a Austin en pie y mirando, muy fijamente, a Kim.
—¿Sí, Austin?
—Si uno de los gorilas resulta ser Clark...
—Haz lo que tengas que hacer —dijo, en tono bastante siniestro, mientras salíamos de la clase. Conseguí ver fugazmente la cara de Austin antes de dejar la sala. Estaba sonriendo de satisfacción... casi impresionado por lo que acababa de decir Kim. Cuando salimos de la clase, la campana sonó sobre nuestras cabezas—. Maldición, se acabó el tiempo. Aún necesito pensar detenidamente. Vale, vente con nosotras mañana también, Lauren. Lo tendré todo preparado —dijo mientras Kim se iba a su aula. Lauren y yo anduvimos juntas ya que ambas teníamos la misma clase.
—Oye, Lauren.
—¿Sí, Lisa?
—¿Kim ha sido siempre así?
—¿Así cómo?
—Así de siniestra, ingeniosa y astuta. Quiero decir, siento que la Kim Pine que he visto ha sido completamente diferente de la que conozco —le comentaba mientras girábamos una esquina.
—Mmm... más o menos. Es muy hábil, y sabe sacar el máximo partido a algún fallo si lo encuentra. Es decir, este semestre ha encontrado la forma de hacer que una clase de cuatro días a la semana se convierta en una de dos días a la semana. Pero debo admitir que tiene que estar realmente preocupada por Scott si ha recurrido a los Matones además de encontrar un viejo truco para que estén a salvo. Se lo está tomando muy en serio. Tal vez algo haya despertado en el lado oscuro de Kim. Como una sombra. Emocionante, pero tenebroso —dijo Lauren, casi feliz por ver ese lado en su mejor amiga.
—¿La sombra de Kim? Venga, Lauren. En serio.
—Ya, parece sacado de algún cómic. Pero aún así, estoy preocupada por ella y el trapicheo que se trae entre manos —añadió Lauren mientras íbamos hacia la clase.
—¿Por qué?
—Solo espero que no aproveche esta oportunidad para vengarse —dijo mientras entrábamos en el aula.
«¿V-venganza?»
La vida en St. Joel 032: Sin invitación (b)
—Muy bien. Reunión.
—Espera... ¿y Scott qué? ¿No debería estar aquí con nosotros? ¿Para que sepa el plan al menos?
—Es mejor si no lo sabe, Lisa. Puede que nos ponga las cosas más difíciles.
—¿Pero, y si se acerca a nosotros mientras lo estamos planeando? Los Matones están aquí también.
—Yo no me preocuparía por eso. Austin, Edward y yo nos hemos encargado de él antes de venir. Lo encerraremos en la taquilla del conserje si se acerca antes de que acabe el almuerzo. Tenemos la combinación así que todo controlado.
—¡No es eso lo que me preocupa!
—Lisa, por favor. Matones, ¿podéis no matar a mi novio?
—Está bien...
—Gracias. Ahora manos a la obra. Nos encontraremos dos horas antes de la hora establecida por Alice. Llegaremos súper tarde como de costumbre. Lauren, quiero que llegues a tiempo y me mandes un mensaje de quién está en la entrada principal.
—Vale.
—Además, si puedes, encuentra a Michelle y a Britney y asegúrate de que sus vasos estén siempre llenos. Toma chupitos con ellas si hace falta. Pero vigila tus límites, por favor.
—Entendido.
—Espera... ¿por qué tenemos que emborrachar a Britney y a Michelle?
—Porque, Edward, tendremos menos obstáculos. Alice confía en ellas. Si las incapacitamos, dos espías menos.
—Es verdad, Austin. Britney y Michelle son la amenaza máxima. Alice va a confiar en cualquier cosa que digan así que tenemos que hacer que caigan redondas. Si las encuentra, asumirá que fue el alcohol y pasará... pero de todas formas, lo que quiero que hagáis vosotros tres...
Kim y yo hicimos lo que pudimos por escondernos entre los arbustos mientras Austin, Edward, y Andrew se levantaron, preparados para la pelea. Kim buscó en su bolso y cogió el móvil. Abriéndolo de una sacudida, leyó de nuevo los nombres de los gorilas de la puerta—. David Richards y Clark Esteed...
—Tu última oportunidad, pelirroja. No-
—Necesitamos entrar, Austin. Haz lo que debes.
—Muy bien. Vamos, Matones. Yo me encargo de Clark —indicó Austin mientras cruzaban la calle, derechos hacia la casa. El chico moreno y el chico rubio detuvieron instantáneamente a los Matones con los brazos extendidos, pero con tres puñetazos bien dados cayeron al suelo.
—Matones... solo quiero que os encargéis de los gorilas. Si aparecen más, podéis quitarlos de en medio también...
—Todos listo, mis señoras —dijo Edward mientras nos abría la puerta principal a Kim y a mí. La música estaba alta, la casa estaba bastante oscura, y el olor del perfume, colonia y alcohol se mezclaban en el aire. Fui la primera en entrar, seguida por Kim.
—Gracias, Matones. Ya os podéis marchar. Y no os preocupéis, estáis bien protegidos.
—Entraremos luego. Nos debéis un chupito cada una —dijo mientras Edward cerraba la puerta tras nosotras.
—Consejo: no bebas nada de lo que te den estos payasos —dijo Kim mientras mirábamos a las miles de personas en la casa.
—No estaba planeado que...
—Vale, sabemos lo que tenemos que hacer —dijo Kim mientras me miraba—. Que no te pillen, ¿vale? —dijo mientras le asentía.
—Lo mismo digo —contesté, y nos separamos.
—Lisa, una vez dentro, quiero que encuentres a Lauren. Lauren, cuando encuentres a Lisa, cuéntale todo lo que haya ocurrido. Dónde está Scott, dónde está Alice, etcétera. Yo iré a lo mío.
Esquivé lo mejor que pude a mis compañeros levemente borrachos, pero de vez en cuando me empujaban, codeaban, e incluso me tropezaba con la gente. —Dios, hay demasiados mayorcitos bebidos... —dije en voz baja mientras me dirigía hacia el salón, desde donde venía la música. También era la parte de la casa en donde acordamos encontrarnos.
—¡Lisa! ¡Aquí estás! —dijo Lauren mientras me abrazaba con su brazo libre. Con el otro brazo sostenía firme su bebida.
—Ah, hola, Lauren. Oh... qué amistosa. Bueno, ¿qué está pasando? Infórmame —le dije, queriendo sacarle información. Pero Lauren simplemente me sonrió, bebiendo un trago de su bebida.
—¡Deberías animarte! —gritó Lauren por encima de la música—. El plan dura dos horas. No hace falta ponerte al tanto todavía. ¿Quieres? Es sangría. Ponche de fruta básicamente. No sabe a nada —señaló mientras me ofrecía su vaso rojo. Había un líquido rojo oscuro.
—¿Qué lleva? —le pregunté mientras se encogía de hombros—. Bueno... donde fueres, haz lo que vieres. Salud —dije, tomando un sorbito. Estaba dulce. Casi demasiado dulce. Bajé el vaso y miré a Lauren. Volví a llevar el vaso a los labios y bebí un poco más. Aún estaba dulce, pero con un punto de... algo. Me vi tomando otro sorbo más antes de darme cuenta de que me había terminado el vaso en tres tragos. Lauren me miraba, sorprendida.
—Guau, Lisa... sí que bebes. ¿Quieres otra? —dijo, sin esperar a mi respuesta y alejándose.
—¡Lauren, espera! Yo- guau... —dije, adelantándome rápido para alcanzarla pero mis piernas no se movieron tan rápido como mi cerebro quería. Algo estaba pasando. Me sentía más relajada. Me estaba acalorando, y no era por la gente a mi alrededor. La música empezó a gustarme... y mi cuerpo quería bailar.
«¿Es el efecto del alcohol?» pensé, mirándome las manos y abriéndolas y cerrándolas lentamente. Después me toqué las mejillas. Estaban un poco calientes.
—¿Estás bien, Lisa? ¿No me digas que ya estás borracha? —preguntó Lauren mientras me daba otro vaso rojo—. No te lo bebas de golpe. Tenlo en las manos. Bebe a sorbitos. Además, asegúrate de que nunca esté vacío. Con el vaso vacío te invitará la gente a chupitos y hazme caso... ese alcohol no es tan suave como éste —dijo mientras brindábamos y bebíamos un trago.
—Gracias... —murmuré, mirando a mi alrededor—. ¿Esto es lo que hace el alcohol, eh? Estoy rara...
—Pero es muyyy relajante y atonta el cuerpo. Esa es la razón por la que la gente se tropieza y se va a la luna —dijo, tomando otro sorbo. Copié el movimiento para no sentirme fuera de lugar—. Además, con esto serás como una más de la fiesta; bebida en mano y contenta. Nadie te molestará cuando vayas a buscar a Scott.
—Ahora que lo mencionas... ¿le has visto? —pregunté, apoyándome en la pared para facilitarme la carga de estar de pie. Me empezaba a sentir como si estuviera haciendo ejercicio.
—Mmm... no recientemente —respondió Lauren, apoyándose a mi lado—. Llegamos a la vez... bebimos un chupito. Apareció Alice con Michelle y Britney. Otro chupito. Después se marchó Scott, pero mantuve a Britney y a Michelle cerca de las bebidas. Era lo que tenía que hacer, después de todo...
—Oh, Dios... ¿cuánto has tenido que beber?
—Puede que ¿seis? ¿siete? —Le quité el vaso a Lauren automáticamente.
—Se acabó.
—¡Wah! ¡No será divertido!
—Bebe agua o algo. Voy a buscar a Scott y ver por dónde andan esas dos sirvientas —dije, echando lo que fuera que quedaba de su vaso en el mío. Me alejé de la pared y empecé a buscar entre la gente una vez más.
«Maldición. No debí rellenar mi vaso con el de Lauren. Está demasiado lleno. Tendré que beber un poco más...»
Pensando en eso, repiré hondo y bebí un buen trago, dejando más de la mitad. No hubo un lapso de tiempo entre beber y el mareo esta vez. En cuanto respiré, sentí mi cuerpo completo aflojarse. Mis párpados cayeron y el ardor bajo mi piel y estómago se hizo más patente. Pero me sentía a gusto. Feliz, incluso. Así que esto era tener el puntillo... tal vez incluso estar borracha.
«¡Espabílate, Lisa! ¡Tenemos que terminar con esto primero! ¡Por Kim y por Scott!
... urg. ¿A quién le importa Kim y Scott?
¿Qu...?
»¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Qué me supondrá a mí? Kim y Scott se harán más y más cercanos mientras yo seguiré mirando desde lejos. Empezarán a vivir juntos... dejarán atrás a la pobre Lisa Miller y se casarán o lo que sea... joder, Scott. ¿Por qué no te fijaste más en mí? Podría fácilmente hacer lo que Kim hace por ti, quizás incluso mejor. ¿Por qué ella? ¿Por qué no yo?»
El conflicto en mi cabeza se estaba volviendo insoportable. Encontré un asiento libre e intenté lo mejor que pude mantenerme cuerda.
«No... no pretendía pensar eso. Sé que no quería. Es el alcohol... tiene que serlo. Yo nunca intentaría hacer que rompieran o algo así. No te alteres, Lisa. Necesito encontrar a Scott y...»
—Por aquí, Scott, creo que podemos hablar aquí —dijo una voz femenina cuando apenas la escuché viniendo de las escaleras.
«¡Es la voz de Alice! ¡Está con Scott!» Me levanté y, cuidadosamente, subí las escaleras justo a tiempo para ver a Scott y a una Alice provocativa entrar en una habitación. Mis ojos se agrandaron mientras alcancé rápidamente a un grupo de amigos, mezclándome lo mejor que pude con la multitud. No creo que al grupo le importara que hubiera entrado de repente en el círculo... solo me miraron y volvieron a su conversación sobre adaptaciones de cómics a películas.
«¡Mierda! He fallado. Ahora tiene a Scott. Solo espero que él... ¿qué?» pensé mientras la puerta de la habitación en la que Scott y Alice se habían retirado se abría otra vez, mostrando a Alice y su ridícula vestimenta escotada. Miré cuidadosamente hacia el centro del círculo, de espaldas a ella. Alice se dirigió hacia las escaleras, pasándome de largo por poco en un momento. Al principio me sentí aliviada, pero entonces se detuvó y se giró, mirando específicamente al grupo de amigos en el que yo estaba.
«¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!» Si no fuera por que estaba de espaldas a ella, me habría identificado fácilmente. Sentí la presencia de Alice cerca cuando sentí como que estaba justo detrás de mí. Se me estaban formando goterones de sudor en la frente cuando alguien de repente puso su mano en mi hombro.
«OH MIERD-»
—¡Hola chicos! ¡Espero que lo estéis pasando bien! Hay más alcohol abajo. ¡No os cortéis! —dijo por encima de mi hombro, hacia la gente que usaba para esconderme. Sentí su mirada en mí de repente. No podía mirarla a los ojos. No podía hablar con ella. Tenía que estar perfectamente quieta. Hubo un momento de silencio...
... entonces...
—¡Necesitas relajarte! ¡Deja la tensión fuera! —dijo, riendo y alejándose del grupo. La vi desaparecer por el rabillo del ojo y dejé escapar un gran suspiro de alivio.
«Eso... ha estado demasiado cerca. Creo que me acaban de quitar diez años de vida» pensé mientras me apartaba del grupo y entraba en la habitación que había dejado Alice. Lo que esperaba que fuera una habitación con una cama, resultó ser una habitación de estudio. Las paredes estaban cubiertas de libros. En el otro extremo estaba Scott Pilgrim, sentado en una silla que parecía bastante cómoda, bebiendo de su vaso.
—¿L-Lisa? ¿Qué haces aquí? Creí que no te habían invitado.
—La vida da muchas vueltas. Venga, vamos. ¡Hay que sacarte de aquí! —le dije mientras le cogía de la mano e intentaba levantarlo. Entonces recordé... que era una debilucha.
—Espera, ¿por qué? Me lo estoy pasando genial. Estoy aprendiendo un montón sobre Alice, como quería Kim.
—El plan ha cambiado. Necesito que te levantes y vayas al salón ahora mismo. Ya sabes... la sala con el DJ —dije mientras seguía tirando de su brazo para que se moviera. No estaba segura de cuánto tiempo disponíamos pero necesitaba que Scott saliera antes de que ella volviera. Si me viera solo a mí, no pasaría nada. Pero si nos viera a ambos, entonces sería una ruina.
—¿A que te refieres con que el plan ha cambiado? —preguntó Scott.
«¡Maldita sea, Scott! ¿Qué es esto? ¿El juego de las veinte preguntas? ¡Necesito que te muevas! Kim confía en ti para... ¡eso es!»
—¡Scott! ¡Kim está aquí!
—¿Qué? ¿Aquí? ¿Por qué?
—Qué más da. ¡Está aquí y está sola y quiere verte! Está en... mmm... ¡en el salón! Ella te pondrá al corriente de todo —le mentí, pero se levantó al instante y asintió.
—M-muy bien. Voy a verla. ¡Gracias, Lisa! —dijo mientras se giraba. Me destrozaba el corazón mentirle de esa forma, pero tenía que hacerlo. Rápidamente me senté donde estaba Scott y empecé a revolverme el pelo, asegurándome de que el flequillo me tapara levemente la cara.
—Mmm... ¿Lisa? —Vi la cabeza de Scott asomarse por el marco de la puerta.
—¿S-sí?
—¿Por qué llevas la misma ropa que yo? ¿Y por qué tu pelo es castaño?
—¡Qué más da! ¡Lárgate! ¡Kim está esperando! —le dije mientras desaparecía por la puerta. Suspiré mientras seguía arreglándome el pelo y poniéndome en la misma posición que Scott cuando lo vi.
—Lisa, tu parte en el plan es importantísima. Como tengo que encargarme de otras cosas en la casa, necesito que encuentres a Scott...
—Siento haberte hecho esperar, Scott. ¡Traje las bebidas que prometí! —indicó Alice mientras entraba en la habitación y se acercaba a mí. Mantuve la cabeza gacha...
No podía permitir que viera mis ojos.
—... y actuar como el doble de Scott.
—Gracias —dije, imitando la voz de Scott lo mejor que pude. Estuve practicando toda la noche. Durante una buena hora fui capaz de hacer fácilmente frases de tres palabras. Pero si sigo se me quiebra la voz.
—Espera, ¿por qué yo?
—Eres la más cualificada, Lisa. Futura actriz y eso. Piensa que será como una práctica. Todo lo que tienes que hacer es sacar a Scott, conseguir información, y ayudarme a ganar algo de tiempo.
—No te lo vas a creer. Britney y Michelle han caído redondas. Me han tenido que ayudar a llevarlas a mi habitación. Es un poco penoso... esta fiesta se estaba alegrando —dijo Alice, sentándose a mi lado.
«Tío, esto es espionaje del bueno. Menos mal que la habitación está poco iluminada... apenas puedo ver su cara. No hay manera de que me reconozca.»
—Mmm... sí —respondí. Tenía que pensar mejores respuestas.
—Así que, Scott, ¿cómo te va con Kim? —preguntó, inclinándose hacia mí mientras preguntaba. Me aparté levemente, todavía sin mirarla a los ojos.
—Van... bien —respondí, de nuevo, manteniendo respuestas de menos de tres palabras.
—Eso es bueno. Pensé que se mantendría como una chica silenciosa y enfadada con el resto del instituto. ¿Ha comentado algo sobre mí y ella? —preguntó Alice. Se me desbocó el corazón.
«¡Eso es! ¡Al fin puedo conseguir información sobre estas dos!»
—No —comencé, tomando un momento para regular mi voz—. ¿Qué ocurrió?
—Oh... no es muy interesante. Además, estáis saliendo. No quiero estropear la imagen que tengas de ella.
—Cuéntamelo —dije de nuevo—. Quiero... saberlo. —Alice alzó una ceja, tal vez detectando mi apuro al decir aquella frase. Pero bebió otro trago más de su bebida antes de dejarla en el suelo.
—Bueno... pero no vayas contándolo por ahí, ¿vale? Kim y yo fuimos una vez... buenas amigas. Mejores amigas, incluso. Estábamos en primero, en la misma clase. Por aquel entonces las mesas estaban ordenadas de cuatro en cuatro. Estábamos Kim, Lauren, Clark Esteed y yo. Nos veíamos sin remedio entre semana, y poco a poco nos hicimos amigos. Un grupo muy unido. Pero me sentí identificada con Kim, al contrario que con Lauren y Clark. Era como yo, de alguna forma. Quería ser conocida... tener amigos... que la reconocieran. Pero tomamos diferentes caminos. Yo escogí la forma más «social» hacia la popularidad mientras que Kim optó por la ruta «académica». Éramos populares a nuestra forma. Los de primer año la buscarían para ayudas con los deberes mientras que a mí me buscaban para pasar el rato y charlar. Naturalmente, mi popularidad creció mucho más y más rápido que la de Kim, sin mencionar que mi padre fuera el decano y el director. En cualquier caso, todos comían de mi mano por mi padre, mientras que Kim conseguía amigos por sus habilidades innatas. Tenía celos de ella. Tenía muchos menos amigos con los que hablar cada día mientras que a mí me hablaban hordas de personas, pero a ellos les gustaba Kim por lo que era. La gente que me hablaba a mí querían ser mis amigos por mis conexiones con las altas esferas. Pero aquello no fue lo peor...
—¿Qué ocurrió? —pregunté, sin disimular mi voz. Se me había olvidado. Pero no pareció darse cuenta. Estaba envuelta en su propio mundo.
—Clark Esteed. El quarterback estrella actual de St. Joel. El primer chico de Kim. Mi primer chico... —dijo Alice, llevándose las manos a la cara—. Mi primer novio.
«Oh no... fue por un chico. No me extraña que le diera algo a Kim cuando Alice invitó a Scott a la fiesta y no a ella. Está asustada de que Alice se lo robe como ella hiciera anteriormente...»
—A pesar de nuestras diferencias en el crecimiento de nuestra popularidad, seguimos quedando y bromeando. Llegó un momento en que ambas nos dimos cuenta de que nos gustaba nuestro amigo Clark. Lauren, por aquel entonces, estaba interesada en otras cosas. Pero, entre nosotras, teníamos un triángulo amoroso pasivo-agresivo. Cuando pasaron semanas empezamos a competir por Clark. Yo usaba mis contactos para conseguir cualquier cosa que él quisiera mientras que Kim usó su inteligencia para ayudar al chico con el cerebro de mosquito. Todo se vino abajo hasta el punto en el que se rompió nuestro pequeño grupo... el día en el que Clark se me confesó.
—¿Te eligió a ti? —pregunté.
—Sí. Él me escogió. Y desde entonces, Kim se fue apartando del grupo. Lauren intentó lo mejor que pudo mantener el contacto con ambos grupos, pero poco a poco se quedó con Kim. Pero no la culpo. Kim necesita amigos. Lauren aún trata de ser un puente entre nosotros pero no sirve de nada.
—No lo entiendo. ¿Por qué? —pregunté. Según la historia de Alice, parecía que la víctima aquí fuera ella. Kim está guardando rencor porque no fue elegida. ¿Está siendo mezquina? ¿Es ésta otra faceta de Kim que no quiere que la gente vea?
—A pesar de que nos hayamos distanciado, aún la considero una de mis amigas más cercanas. La invité a todas estas fiestas solo para hablar con ella, ya sabes, como iguales un poco borrachas. Pero salía huyendo cada vez que me acercaba. Me detesta. Por eso te necesito, Scott.
—¿A-a mí? ¿Por qué?
—Necesito que hables con Kim de mi parte. ¿Por qué crees que te he invitado y a ella no? Necesitaba hablar contigo sin que estuvieras bajo su influencia. Jamás permitiría que me acercara a ti en un panorama como éste. Y como estáis saliendo juntos, podrías hablarle bien de mí. Necesito que seas mi nueva conexión con ella. No quiero que me odie más. A pesar de lo que sucediera en el pasado, quiero ser amiga de ella de nuevo —me dijo Alice. Pude ver por el rabillo del ojo que se le humedecieron los ojos. Las lágrimas estaban a punto de caer.
«Ya... ya no sé lo que pensar. Alice ha tenido la imagen de zorra con la escuela entera comiendo de su mano, pero aquí estaba: una chiquilla asustada y sola que simplemente quería a su amiga de vuelta.»
—Te ayudaré... —le dije, insegura de si estaba hablando en nombre de Scott o en el mío. Lo que hizo a continuación fue inesperado... y muy malo para mi posición actual.
Me abrazó...
...y enterró su cabeza en mi pecho.
—Gracias, Scott. Desde que Clark me eligió a mí en vez de a Kim, he intentado encontrar una forma de compensarlo y... mmm... —Alice se detuvo mientras sentía mi cara enrojecerse cuando movió su cabeza de izquierda a derecha contra mi pecho. Podría parecer como Scott, actuar como Scott, incluso sonar como Scott...
... pero no se podía ocultar la anatomía humana.
«¡Oh MIERDA!»
—Esto... vaya pecho tienes, Sco- —dijo Alice mientras miraba hacia mi cara.
Nos miramos a los ojos.
Scott y yo no teníamos el mismo color de ojos.
¡... maldita seas genética!
—¡LISA MILLER! —gritó Alice, alejándose inmediatamente de su asiento.
—¡N-n-ni Hao! —la saludé en chino, pero eso no la apaciguó... no es que saludarla en chino fuera a calmarla, de todas formas.
—¡Cómo has entrado? ¡Les dije que mantuvieran fuera a los no invitados! Miller, estás muerta, pequeña- —me gritó Alice con las manos extendidas con la intención de estrangularme. Me encojí en una bola, esperando que eso me protegiera del ataque que Alice estaba apunto de hacerme.
—«Desde que Clark me eligió a mí en vez de a Kim, he intentado encontrar una forma de compensarlo» Muy bonito, Alice. Me alegra ver que no has perdido tu toque. —Ambas nos giramos para ver a Kim en la puerta con los brazos cruzados y mirándonos fijamente.
—¡Kim! ¿Cómo has entrado? ¿Cuánto tiempo has estado ahí de pie? —Quiso saber Alice mientras Kim entraba tranquilamente cerrando la puerta tras ella. Tenía un papel en la mano, pero estaba doblado de tal manera que era imposible saber qué había escrito.
—Acabo de llegar. Escuché que gritabas el nombre de Lisa así que supuse que se había descubierto el pastel —dijo Kim mientras me miraba. Le susurré un lo siento mientras me asentía en modo de respuesta—. Intentando aislar a Scott en una habitación para que puedas hablarle de nuestro pasado, ¿eh, Alice?
—No es asunto tuyo —repuso Alice bruscamente—. Y para empezar nunca fue tuyo.
—Lamento no estar de acuerdo. Para empezar creo que estuvo saliendo conmigo. Entonces tuviste que jugar sucio para hacerte notar. La carta, creo. Usaste aquella carta tuya para quedarte a solas con él —dijo Kim.
«Eso es. Hablan de Scott. Éste es el enfrentamiento que ha querido Kim todo este tiempo. ¿Qué es Scott para Alice? ¿Le gustaba o solo estaba usándolo para que actuara como mensajero?»
—Creo que el dicho es «todo vale en el amor y en la guerra».
—¡Yo le gustaba! La única razón por la que te miró fue porque manipulaste sus sentimientos —le gritó Kim.
—No le hice nada que cambiara lo que sentía. ¡No hubo soborno ni nada de eso! —gritó Alice de vuelta.
—¡Mentira! Me ha dado una bebida —dije a grito pelado. Kim y Alice me miraron por un momento antes de mirarse la una a la otra.
—Confié en ti, Alice. Estuvimos tras el mismo chico pero aún así confié en ti porque eras mi mejor amiga. ¿Y qué hiciste...? —dijo Kim, bajando el tono de voz mientras mis ojos se agrandaban.
«No... estaba equivocada. No están hablando de Scott. ¡Hablan de...!»
—Usaste esa información para conseguir a Clark. Le contaste todas mis inseguridades y miedos y le convenciste de que estaba perdiendo el tiempo con una chiquilla asustada. Manipulaste sus sentimientos para tener ventaja, y usaste mis inseguridades para conseguir lo que querías. Bien hecho, Alice.
—Kim, espera.
—Me voy, Alice. Que tengas una buena fiesta —dijo Kim, saliendo de la habitación. Fue entonces cuando vi la grieta que se había creado entre las dos. Entendí por qué Kim odiaba a Alice y por qué Alice odiaba a Kim: fue por la popularidad y los chicos. Aunque, a pesar de todo me encontré simpatizando con Alice. Su historia puede que no fuera justa, pero podía entender lo que quería: un puente para cerrar la grieta entre ellas de una vez. Pero aún tenía mis dudas. ¿De verdad quería enmendar las cosas? ¿O quería la compasión de Scott?
—Vete, Lisa. Vete o te juro por Dios que te mato.
No tuvo que repetírmelo. Me levanté silenciosamente y me dirigí hacia la puerta.
—¿Sabes?... aún puedes arreglar las cosas con ella —añadí, quedándome en el marco de la puerta. Alice no respondió. Tenía la cabeza gacha y su largo cabello rubio le cubría la cara—. Y aún mantengo lo de que te ayudaría.
—Vete... —Asentí mientras me marchaba de la habitación. Allí, entre la multitud, estaba Kim.
—Ahora ya sabes la verdad. La pregunta es... ¿a quién crees? —preguntó Kim mientras bajábamos las escaleras.
—N-no sé. Quiero decir, si quiere compensártelo, ¿no lo habría hecho ya? —le pregunté cuando encontramos a Lauren descansando en una silla. Kim le hizo señas para que nos siguiera mientras nos dirigíamos a la cocina.
—Se necesitan a dos personas para aceptar lo que sea. Yo nunca acepté nada que Alice intentara darme como disculpa —dijo Kim—. ¿Crees mi parte en la historia?
—No... no lo sé —admití. Ya fuera el acohol o no, me costaba creer qué historia era la correcta. Encontramos a Scott mascando alegremente unos palitos de zanahoria, y se nos unió al grupito.
—Bueno, cree lo que quieras. No me importa.
—¿No?
—Ahora tengo a Scott. Y con él, todo esto parece insignificante —dijo Kim mientras Scott la envolvía con su brazo. Scott no tenía ni idea de qué hablábamos, ni tampoco Lauren, pero no creo que le importaran. Estaban demasiado borrachos para que así fuera.
—¿Entonces significa que perdonas a Alice? —pregunté, esperanzada.
—Mmm... no. Nunca olvidaré su traición. Aunque sea una estupidez, voy a ser mezquina con todo esto.
—Eso es muy maduro... —bromeé mientras Kim me daba un pequeño codazo.
—Como si yo lo fuera —me dijo Kim—. Volvamos a casa. Mi tolerancia a la música alta y a los borrachos está al límite.
—Estoy de acuerdo.
—¿Habéis probado esa bebida roja? ¡Es una pasada!
—Cállate, Scott.
—¡Arg! ¡No puedo creer que lo haya perdido! —gritó Kim mientras recorríamos los pasillos del St. Joel el lunes por la tarde, un minuto después de que terminaran las clases. Kim se estaba alborotando el pelo violentamente por la frustración mientras yo andaba a su lado, esperando que nadie me asociara con el revoltijo psicótico que era Kim Pine.
—¿P-perder qué?
—¡La autorización! ¡La autorización! ¡La razón por la que quería colarme en la fiesta! —gritó Kim una vez más. Estaba completamente confundida.
—Un momento. Para el carro. Creía que querías colarte por las intenciones que tenía Alice para Scott. ¿Me estás diciendo que había otros motivos? —le pregunté mientras se rascaba la cabeza.
—Puede que sí o puede que no...
—¡Kim!
—¡Pero es que fue por el grupo!
—¿El grupo? —pregunté.
—Sí. Cuando mencionaste que Scott fue a ver si podía alquilar el set de batería, supe que no iba a conseguirlo. Necesitaba el sello de aprobación del decano Thomas. Como si él fuera a conseguir eso. Así que tomé la iniciativa. Conseguí el formulario la semana pasada, lo rellené, e incluso hice que lo firmara mi profesor de batería. Lo único que faltaba era el decano Thomas. Ahora puede que ni siquiera me lo firme a mí. Pero entonces se me ocurrió colarme en su estudio personal durante la fiesta y «apropiarme» de su sello.
—Eso es... malvado. Siniestro incluso. ¿Quién eres? —dije, retrocediendo. Lo dije en broma, pero parecía que le había tocado la fibra sensible.
—No... no sé, a veces... —dijo Kim mientras la envolvía con un brazo para consolarla.
—No pasa nada. Lo que cuenta es que lo hiciste por el grupo —le señalé, pero aún estaba con sus pensamientos. Mientras nos dirigíamos hacia el Nothing club (Scott nos suplicó que fuéramos hoy), vimos a los Matones por el pasillo, haciendo una muralla humana frente a nosotras. Después de un momento, se hicieron a un lado y nos permitieron pasar.
—Ah, sí... eso me recuerda... —dije—. ¿Cómo es que garantizaste seguridad a los Matones? ¿Saboteando las cámaras? ¿Con alguna fechoría? ¿Drogando a los juerguistas? —enumeré, intentando dar con el plan maestro de Kim. Meneó la cabeza, sin embargo, y me dio una respuesta sencilla.
—Nada.
—¿Nada?
—Sep. Nada. Verás... Alice no tiene muchos amigos divertidos. Cuando iba a aquellas fiestas eran un rollo porque nadie la liaba ni se metía en problemas y eso. Metiendo a los Matones allí no solo asegurarían nuestra entrada, si no que darían vidilla a otra fiesta aburrida. Y sé que los estudiantes no los delatarían. ¿Por qué delatar al alma de la fiesta? Las únicas que lo harían serían Michelle y Britney, pero Lauren ya se encargó de eso. La verdad es que puede tumbar a quien sea bebiendo. Está un poco majara...
—¿Pero qué detendría a Alice?
—¿Alice? ¿Te refieres a la anfitriona que prepara fiestas en su casa con alcohol para menores? ¿La que tiene que limpiar todo el follón después, sin importar lo sucio que esté? ¿Qué va a hacer? ¿Llamar a la policía? Alice no puede hacer nada. Así que no hice nada referente a la seguridad de los Matones. Tiene gracia como todo ha salido bien al final, ¿eh?
—Parece la suerte de los tontos, en todo caso. Pero aún así es una pena que no hayamos conseguido la batería. Habría sido genial.
—«Los mejores planes de hombres y ratones, a menudo salen mal» —citó Kim mientras nos acercábamos a la clase del club. Entonces escuchamos algo. Algo como alguien aporreando un gong o... unos platillos. Kim y yo nos miramos la una a la otra mientras corríamos hacia la clase desde donde venía el ruido. Abrimos la puerta y vimos a Scott Pilgrim tocando la batería.
—¡Mirad esto, chicas! ¡Mirad qué ritmo! —gritó Scott mientras golpeaba aleatoriamente tambores y platillos.
—¡Scott! ¿Cómo has...? —comenzó Kim mientras se quitaba la mochila y se acercaba a la batería. Iba a unirme a ellos cuando vi un folio en un pupitre cercano. Lo cogí y lo leí, y mis ojos se agrandaron mientras leía los detalles.
«¡Es la autorización! Pero hay algo raro. Kim dijo que la rellenó la semana pasada. Esto lo han fechado hoy. Todas las firmas parecían recientes, incluído el sello del decano Thomas. La persona responsable de su cuidado será Kim Pine... permanecerá en la clase del Nothing club cuando no esté en uso... el señor Monroe es el profesor que vigilará su utilización... ¿pero quién se ha encargado de...?»
Entonces leí el nombre del estudiante que lo había solicitado.
Alice Thomas
Bajé la autorización para ver a Kim tomando asiento y dándole a Scott lecciones de batería.
«Tal vez ésta sea una forma de compensación de Alice. Kim no podría negar esto.»
—¡Vamos, gente, a ensayar! —dije mientras dejaba la autorización sobre la mesa mientras se le iluminaba el rostro a Scott.
—¡Desde luego! ¡Vamos allá! —dijo Scott, mirando a Kim—. ¿Kim?
—Bueno, ya que tengo mi batería... Vamos.
—¡Muy bien! ¡Nuestro primer ensayo oficial! ¡Sonic and Knuckles es oficial! —exclamé mientras permanecía en el lado derecho de la batería, y Scott en el contrario—. ¡En directo! ¡Desde el Nothing club! ¡Somos Sonic and Knuckles! ¡Uno! ¡Dos! ¡Uno, dos, tres, CUATRO!
Y entonces...
... silencio...
—¡Idiotas, no tenéis los instrumentos aquí! —nos gritó Kim mientras Scott suspiraba deprimido.
«Bueno... siempre habrá un mañana...»
«Me alegro de estar saliendo con Kim. Y me hace feliz gustarle por lo que soy...
... pero...
»¿... por qué resuenan tan alto las palabras de Alice en mi cabeza?»
—¿Cuál es tu motivo, Scott?
—¿Mi qué?
—Ya sabes, tu motivo, tu condición, tu razón para salir con Kim Pine. ¿Qué es lo que hizo que quisieras que fuera tuya?
—No... no lo sé. Nunca me había parado a pensarlo.
El motivo por el que salí con Kim Pine...
Continuará...
Actualizado 28 de Octubre:
Como algunos sabrán, La vida en St. Joel está en hiatus indefinido. Su autor, Voice4TheMute, ha decidido reestructurar la historia, pero esta vez con un sólo protagonista: Lisa Miller. Pronto publicará este nuevo fic, llamado The Mysterious Lisa Miller, y si todo sale bien (y según ande de tiempo, más que nada) podríais encontrar aquí su traducción al español. Para más información podéis ver su perfil.
