Antes que nada, quiero aclarar que ni Inuyasha o Naruto y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que adapte algunos aspectos de la serie y manga cambiando lo que vi necesario para la creación y para adaptación a mi fic, espero les guste, debo añadir que es mi primer Crossover, es una pareja inusual pero me gusta y si a ustedes no, por favor sean libres de elegir otro fic.
Atentamente:
La Autora
Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)
"Sinceramente no sé qué esperaba… me engañé por años a mí misma diciéndome que nunca tendría que descubrir mis secretos y aun así, la primera señal de la fragilidad de aquella mentira debí verla la primera vez que me vi reflejada en aquellos ojos violeta clarísimos de Hynata Hyuga, aun así en esos mismos ojos veo hoy el principio y el fin de mi más temido, preciado y protegido secreto…
Amaterasu-sama donde quiera que estés, protégeme Ame no Usume-sama cuídame Tsukuyomi-sama, vela por mí y mantén a todos lo que quieran usarme o dañarme lejos, puede que el mundo y las circunstancias hayan cambiado, pero yo sigo siendo una mujer de fe, sé que debo decirle a Gaara lo que guardo, pero su reacción me llena de temor no quiero decepcionarle ni presentarme ante el como un potencial enemigo…
He intentado decirle pero siempre me entra la cobardía y no puedo decir nada, así que guardo silencio y huyo… ¿Qué hacer? No tengo idea, toda mi genialidad me abandona cuando los sentimientos están de por medio y ahora más aún que lo que estoy sintiendo por él ha caído sobre mi cabeza como un balde de agua fría después de una insolación… no voy a preguntar más por qué mi vida es tan complicada… hace años que acepté el hecho de que es ASI y punto… al menos no moriré de aburrimiento, el karma es una hija de perra siempre lista para morderle el trasero a una cuando menos lo piensa, Oh Gaara, espero que entiendas y no me condenes. "
Kagome
Cap. 10: Al rescate de la aldea.
Gaara estaba a punto de perder su "infinita" paciencia y mandar al infierno su posición de pacifista mientas escuchaba al consejo lanzar una idea absurda tras otra para capear el ultimo abandono del Daimyo del viento, dejando a Suna y al resto de las tribus que dependían de ellos a su suerte.
Uno de ellos había sido tan estúpidamente audaz como para sugerir que Gaara recuperara a Shukaku y había faltado muy poco para que el usará su jutsu de ataúd de arena con él, afortunadamente para el imbécil Gaara no era el mismo del pasado de lo contrario habría muerto apenas abrió su boca para sugerir semejante estupidez, así que el sólo había sometido a votación la destitución del imprudente consejero y se había desecho de él de inmediato pidiéndoles que al buscar a otro candidato se asegurarán de que este no trajera ideas tan absurdas al consejo de nuevo, y recordándoles que cualquier experimento con seres humanos era ilegal y penado con la cárcel de sangre y él había dispuesto aquella ley por una razón en específico, Suna no volvería a tener un jinchuriki nunca más.
— Es obvio que se necesita dinero para las varias necesidades de nuestra aldea — Dijo Ebizo con calma haciéndolos callar a todos sin esfuerzo. — No es necesario puntualizar lo obvio ni perder tiempo dando vueltas alrededor de ese hecho, lo que necesitamos son opciones viables dentro de un marco aceptable para obtener ese dinero — Señaló en anciano antes de mirar a cada uno de los miembros del consejo.
— Tengo entendido que la aldea está exportando varios insumos y víveres a muy buenos precios que hasta donde se no reportan ningún tipo de beneficios fiscal a la aldea, y están bajo el poder de una "supuesta" escuela de "trabajo" que toma posibles ninjas bajo su ala y está fuera de nuestro control, sin embargo está en control de una ninja médico llamada Kagome Higurashi — Dijo el consejero más joven del grupo, los otros ancianos se inclinaron a escucharlo pero echaron hacia atrás de inmediato al escuchar el nombre de la mujer en cuestión, ellos sabían que la mujer tenía años armando aquella escuela con el apoyo de la difunta anciana Lady Chiyo, Lord Ebizo y otros miembros de la comunidad comercial de Suna, y ellos estaban pensando en añadirla a ella y a su escuela a él plan de rescate que estaban discutiendo.
— Tus palabras están fuera de lugar lord Romy una vez más — Dijo Onoki al percibir como el ambiente se había vuelto hostil y tenso alrededor de Ebizo, Baki, Kankuro y Gaara sin hablar de la mayoría, si no todos los miembros del Consejo que habían visto el duro trabajo de la mujer desde sus inicios cuando apenas era una niña.
— No lo están, por eso me tomé la libertad de llamar ante el consejo a la ninja médico Lady Kagome Higurashi, de la tribu nómada del Norte — Dijo haciéndole un ademán al ANBU que estaba en la puerta, mientras el Consejo en pleno estallaba en murmullos contrariados.
— Tus atribuciones están fuera de lugar Shibuza — Gruñó Kankuro con un filo amenazador, al tiempo que las puertas se abrirán y Kagome entraba al salón acompañada de un ANBU que caminaba a una distancia respetuosa de ella sin atreverse siquiera a tocarla, aquel día estaba vestida con un vestido blanco con un bajo fondo azul turquesa y un velo blanco apretado sobre la cabeza y frente, asegurándolo con diminutos ganchos de pelo que se confundían con el bordado simple, el consejo cayó en un silencio incomodo mientras la mujer avanzaba con la dignidad de una reina frente a los campesinos de su reino, ella parecía brillar con un tipo de limpieza que ninguno de ellos poseía.
— Saludos Kazekage-sama, Ebizo-sama, Kankuro-san, Baki-sama, honorables miembros del consejo— Saludó Kagome a la manera nómada agradeciendo mentalmente el fino cuero pálido que se aferraba a sus manos como una segunda piel.
— ¿Lady Kagome, sabe usted por qué ha sido llamada a este consejo? — Pregunto Romy con un borde de burla que no pasó desapercibido, Kagome se irguió en toda su estatura y le dedicó una mirada de fría dignidad que lo obligó a apartar la mirada. — ¡Conteste! — Rugió molesto de que aquella simple mujer lo humillara sin siquiera decir una sola palabra.
— Te recomiendo que muestres más respeto por la dama, no estás tratando con una criminal consejero Romy — Dijo la anciana Kaori con un claro filo de amonestación.
La digna mujer frente a ellos no era cualquier mujer, era la princesa de las caravanas, la amiga de Lady Temari y su familia, protegida y alumna de la difunta Lady Chiyo, protegida actual de Lord Ebizo y un miembro de peso en la comunidad según sabía de buena fuente, no comprendía lo que aquel idiota quería ganar atacando directamente a alguien a quien el Kazekage obviamente guardaba algún tipo de interés.
— Ella tiene que responder — Insistió Romy mirándola de los pies apenas asomados por el borde de la falda del vestido hasta el velo que cubría su extraño cabello platino. — Retírate el velo, estas en presencia del consejo — Añadió con saña.
— Suficiente — Resonó la fría voz de Gaara cortando como una afilada kunai a través de la sala del consejo haciéndolos sobresaltarse y tensarse en sus asientos, ellos no habían escuchado aquel tono de voz en particular desde antes que Akatsuki hubiera extraído a Shukaku de su cuerpo e indicaba que estaba a punto de hacer un baño de sangre. — Exponga sus preguntas ahora — añadió Gaara con un filo obviamente cortante y los ojos turquesa claros helados prometiendo en silencio tortura y muerte.
— ¡El velo! — Insistió Romy tercamente ignorando todas las alarmas que sonaban alrededor de él.
— Tonto, esta es una dama de la tribu del Norte, el velo no se retira si no es frente a amigos íntimos y familiares, no puedes exigir el retiro del velo, en especial si estás hablando de la princesa de las tribus — Dijo Kankuro con furia. — Di lo que tengas que decir, con respeto y deja de hacernos perder nuestro maldito tiempo — Añadió con sincera brutalidad.
— La "supuesta escuela" que manejas está haciendo ganancias sin reportar impuestos a Suna, por lo tanto tienes que pagar una multa y entregarás la escuela al cuidado del consejo junto a cualquier red comercial que hayas creado para tu beneficio, se te despojara de tu certificado de ninja médico y toda posición material que poseas y cumplirás condena en la prisión de sangre de por vida, o bajo el custodio que se ofrezca — Dijo el hombre atropelladamente tan dominado por la ira que no midió todo lo que dijo hasta que fue demasiado tarde para retractarse.
Una vez más el consejo estalló espantado ante las increíbles palabras del hombre, las dos mujeres lanzaban expresiones de genuino enfado y los hombres no podían contener los crudos comentarios sobre la palabras sin sentido del hombre.
— Yo no quería decir eso — Dijo Romy confundido, por su arrebato, él había pensado en ese plan, pero no quería decirlo abiertamente, no entendía que había pasado cuando se encontró soltando todo su plan a la mujer que lo había estado evadiendo y rechazando sin siquiera decir una palabra, frente a todo el consejo y peor aún frente al Kazekage y sus hombres de más confianza.
— ¡Ooh! pero tú lo dijiste consejero Romy — Dijo Ebizo con clara lentitud esforzándose por controlar su ira, ahora más que nunca él debía vivir un poco más para poner a salvo a la dama. — Por favor mi lady, conteste las acusaciones presentadas por este torpe consejero — Pidió Ebizo con todo respeto, cuando la mujer le dedicó una ligera inclinación de cabeza ellos se sorprendieron de ver que tenía una diminuta sonrisa calmada en los labios.
— Ella tuvo que hacer algo para que yo dijera lo que estaba pensando — Acusó Romy hundiéndose aún más.
— Calla hijo, estas arruinándote aún más — Señaló un anciano en una silla de ruedas junto a él con un gesto de molestia en el rostro curtido y lleno de cicatrices, mientras lo miraba con dureza, asco y profunda desconfianza.
— Honorable consejo, es cierto que hace casi trece años a la edad de ocho años empecé lo que hoy se conoce como la "Escuela de profesiones de Suna" sostenida por los primeros años con el dinero de mi bolsillo, ganado duramente entre misión y misión, los primeros años fueron duros y difíciles aun así logramos salir adelante hasta lo que somos hoy — Explicaba Kagome con fría calma. — Respecto a la información del consejero, puedo decirles que es falsa y no tiene ningún fundamento sustancial para acusarme de estafar a Suna
— ¡Mientes! No hay ningún timbre fiscal con la firma de una escuela de trabajo ni ninguna a nombre suyo — Señaló el hombre triunfante.
— Por supuesto que no, entonces tenía ocho años y algo más cuando inicie la escuela, siendo menor de edad no podía firmar o registrar mi escuela a mi nombre, por eso Lady Chiyo Kami la tenga en paz, sugirió que usara a un testaferro que me ayudara con toda la parte legal hasta que tuviera la edad para encargarme yo misma de todo esto, mi testaferro fue Juunharu Motti hasta poco más de seis meses, mi carrera como ninja médico y ninja activo, sumado al ataque de Akatsuki, la guerra y demás, me impidió hacer ese movimiento legal que logré completar hace poco más de tres meses, y debo señalar que la escuela está debidamente registrada bajo el nombre que acabo de darles, no bajo el que usted dijo Shibuza-san, la "Escuela de profesiones de Suna" está dentro de todos los parámetros legales exigidos por Sunagakure, su consejo y Kazekage respectivamente. — Dijo Kagome con calma, apenas conteniendo las ganas de formar su arco con Reiki y disparar una flecha al imbécil y crear un bonito cráter en su lugar. Si, ella era una sacerdotisa, pero ahora también era una ninja y la ninja en ella estaba deseosa de usar a su parte miko y purificar al maldito hombre en el sitio, ¿Quién se creía el maldito cretino de venir así tan campante a querer arrebatarle algo que había creado de la nada y con mucho sacrificio? Kami, las manos le picaban de por lo menos abofetearlo "duro".
— ¿Tiene alguna prueba de lo que dice Lady Kagome? — Preguntó uno de los otros consejeros impresionado por la calma de la mujer, había visto a muchas otras incluso a un par de mujeres Anbu tartamudear ante el consejo, pero esta estaba allí frente a ellos hablándoles con la calma con la que se comentaba el clima, y no sabía si admirarla o preocuparse.
— Actualmente no tengo esos documentos en mi persona — Contestó ella apenada.
— ¡Porque no existen es mentira! — Insistió Romy, más nadie parcia estar prestándole atención.
— En realidad iba a sugerir que me permitieran buscar la documentos y volver, si lo desean en compañía de algún escolta — Sugirió Kagome enviando ligeramente un poco más de Reiki al molesto consejero, siempre había sentido una nota discordante en el por eso lo había evitado como la plaga, siempre manteniendo una barrera imposible de atravesar entre ellos, ella odiaba como el la miraba y sentía las horribles ganas de purificarlo cada vez que se acercaba a ella aún más desde la boda de Temari donde había fingido no conocerla.
— Eso no es necesario, Lady Kagome yo aún tengo las copias de los documentos originales que me entregó en nuestra última reunión — Dijo Gaara mientras un clon de arena entraba a la sala y dejaba una gruesa carpeta en manos de Gaara.
— Es no es posible, usted se ha dejado engañar por esa mujer — Rugio Romy levantándose del asiento.
— ¡Suficiente!, no sólo me sacas de mi trabajo donde puedo estar salvando alguna vida, para arrastrarme esta farsa que estás creando con el fin de arrebatarme la escuela que he creado ahora que se sostiene por sí misma, si no que tienes el descaro de faltarle al respeto a este consejo y al mismísimo Kazekage no tienes vergüenza alguna — Dijo Kagome con cortante gélides lanzándole una mirada de glaciar desdén al hombre que reaccionó como si ella lo hubiera golpeado.
— Creo que ya llegaste demasiado lejos Romy, Lady Kagome está bajo mi protección y yo respondo por ella, doy fe de que los documentos en poder del Lord quinto son legítimos después de todo soy uno de sus consejeros personales y estoy al tanto de todo lo que tiene que ver con la escuela de profesiones y sus miembros — Dijo Ebizo con dureza, mirando fijamente a Romy hasta que esté bajo la mirada comprendiendo que sus aspiraciones como líder del consejo acababan de ser destruidas por sí mismo.
— Tú eres la concubina de Lord Gaara — Acusó finalmente sintiendo el último hilo de cordura romperse, él se había mantenido oculto del saneamiento que habían hecho en el consejo al inicio del año cuando habían tratado de acabar con la línea de Kages de la familia Sabaku empujándolo al matrimonio concertado con la dama del clan de la tribu Houki, una tribu extranjera de la que sabía que la mujer estaba comprometida sentimentalmente con otro, para alejar al Kazekage de Suna mientras tomaban el control, lamentablemente habían sido descubiertos y detenidos.
Alrededor de él los miembros del consejo contuvieron abruptamente el aliento ante semejante declaración, en especial las dos miembros femeninas mujeres tribales en conocimiento de las políticas internas del matriarcado nómada.
— Tu ignorancia sobre las costumbres nómadas es dolorosamente obvia Romy, es una vergüenza que seas miembro del consejo cuando no conoces para nada las costumbres nómadas, que por cierto son la base de las costumbres de Suna — Dijo Kagome erguida en todo su metro setenta y cinco mirándolo con un deje condescendiente tal que encendió la ira del hombre aún más. — Déjame explicártelo, ¿Ves el velo en mi cabeza? Es blanco y aunque el color puede variar a diferencia del resto de las mujeres, este oculta todo mi cabello hasta la frente, señal de mi condición de doncella, ¿Ves la ausencia de joyas elaboradas? Es señal de mi condición de mujer independiente que ha dejado el dominio de su padre y sólo volveré a usar joyas sólo en ocasiones especiales, y finalmente cuando acepte a un esposo, ¿Ves los anillos de plata en mi velo aferrándose a mi cabello? Siete anillos sin adornos en señal de virtud, que tendrán el escudo de la casa del hombre que tome por esposo y finalmente pero no menos importante, no existe en la caravanas nómadas de este lado del mundo el concepto de concubina, sólo esposa, hija, madre, anciana y viuda, el matriarcado no lo aceptaría, nuestra reputación lo es TODO para nosotras, por eso todos los Kages de Sunagakure desde el primero, han elegido a sus esposas de las tribus nómadas y no de Suna, para honrar el compromiso de los primeros nómadas del Norte que formaron está aldea — Dijo Kagome con mortal gélides dedicándole un mirada de calmada dignidad.
Frente a ella los ancianos del consejo, el Kazekage y todos los presentes la miraban impresionados por su actitud, si no hubieran estado allí desde que inició el conflicto, ellos habrían creído que la dama sólo estaba dando es una charla sobre la historia de Suna y los nómadas, y no regañando a un hombre mayor que ella como si fuera un crío insolente (porque en realidad así se había comportado)
— Creo que ahora sólo queda buscar a otro miembro para ocupar el asiento de Romy — Dijo Ebizo con calma y antes de que nadie pudiera reaccionar, el aludido estaba envuelto en arena, con un Anbu a la espalda y Kagome entre él y Ebizo con los dedos, índice y medio de su mano derecha en el centro de su frente, iluminados con chakra y el claro intento de asesinato rodeándola como una espesa nube que desmentía su anterior calma.
— Demasiado drama para estos viejos huesos — Dijo Ebizo echándose a reír muy al estilo de su difunta hermana, haciendo que los labios de Kagome se curvarán y sus ojos azules grisáceos brillarán con risa contenida evaporando la gruesa y pesada nube de intento de asesinato que la había rodeado fuerte y claro para todos los que estaban allí presentes.
Con la ayuda del ANBU dentro de la sala, Romy fue retirado de la presencia del consejo y de Kagome y fue escoltado fuertemente hasta las mazmorras donde sería fuertemente interrogado, Kagome revisó la presión de Lord Ebizo frente al preocupado consejo y dictaminó que era necesario llevarlo al hospital para medicarlo, su ritmo cardíaco estaba muy acelerado, disolviendo así la fatídica reunión y mostrándole una vez más la imperativa necesidad de sincerarse con Gaara, sobre su condición de sacerdotisa.
Durante los días siguientes al fiasco del consejo, Kagome sostuvo varias reuniones con la Junta directiva de la escuela, donde revisaron desde el monto de los impuestos a pagar aquel año, hasta las propuestas de dos nuevos cursos para la escuela, logró reunirse con los constructores de la escuela para tener un tiempo estimado de entrega tras hacerles un pago importante por sus servicios y prometiendo el resto para la fecha de entrega del edificio entero, incluyendo los anexos y los 4 invernaderos pequeños que había ordenado construir.
===E S D D===
La primera vez que los habitantes de Suna vieron a su Kazekage caminar junto a la princesa nómada por el mercado, las buenas gentes de Suna se habían quedado mirando casi de forma grosera por el shock, más ellos ni lo habían notado demasiado entretenidos el uno con el otro, ver a la hermosa dama caminar junto al taciturno Kazekage comentándole alguna que otra cosa y sonriendo abiertamente al Kazekage que la observaba con atención, había sido una noticia que había mantenido a la aldea especulando por días e incluso semanas, para la cuarta vez se les había visto avanzando hacia los invernaderos ya se comentaba entre susurros la impactante imagen que formaban ambos como pareja, y en el transcurso de un par de semanas ya era normal verlos compartir a solas o en compañía de Kankuro, Matsuri, Baki o el mismo anciano Ebizo, y cuando el grupo de fanáticas del Kazekage descubrieron la creciente amistad habían estado muy celosas y molestas, más conforme indagaban y conocían a la mujer más a fondo no pudieron evitar aprobarla, aunque también pudo haber sido por las palabras (Amenazas) de Matsuri y las amenazas (Promesas) de Kankuro de convertirlas en marionetas si arruinaban aquello para Gaara lo que hizo el truco y las calmo, por otro lado los fanáticos de la belleza de las caravanas estaban devastados, ellos sabían perfectamente que nadie podía comprarse al Kazekage así que se limitaron a suspirar y a observarlos de lejos como siempre.
===E S D D===
Aquella noche Gaara observaba Suna desde lo alto de la azotea del edificio administrativo del Kazekage, algo estaba perturbando a Kagome y él estaba esperando pacientemente a que ella viniera a él como había prometido que haría, pero estaba cansándose de esperar, durante las últimas reuniones que habían terminado en salidas a diferentes puntos de Suna que eran parte de la red de comercio que ella había formado para los rubros hechos en su escuela, Gaara había notado una sombra de preocupación oscureciendo sus ojos y a veces distrayéndola haciéndola caer en profundos silencios meditativos.
Aquel día cuando habían estado hablando sobre su carromato y las opciones que podía idear junto a él, ella lo había mirado una vez más como si tuviera algo más que decirle, pero al final había callado y se había despedido de él saliendo de su oficina con prisas, tras horas de hundirse conscientemente en trabajo para evadir la sensación extraña que su aptitud causaba en él, Gaara se encontró sin nada más que hacer y allí estaba ahora, sentado sobre el techo del edificio analizando todo lo que sabía de la mujer, buscando algún posible problema que ella pudiera tener sin llegar a ningún lado, las mujeres eran tan complicadas el jamás había logrado comprender a su propia hermana en muchos aspectos, y la interacción femenina que había tenido a parte de ella, era limitada pues habían sido shinobis, subordinados, ninjas médicos con las que sólo había compartido misiones y estaban demasiado asustadas como para formar alguna amistad con él, y las prostitutas a las que había pagado para usar sus cuerpos y aprender, estas solo le habían indicado donde y como tocar, cuando aplicar más presión, fuerza y ritmo necesarios para dar y recibir placer, pero fuera de la mecánica sexual ausente de sentimiento alguno, él no había aprendido absolutamente nada de la mente femenina de por sí difícil de entender, y según la sincera confesión de Kankuro, y por lo que él había podido ver de Lady Kagome, ella era especialmente complicada y eso era parte de su encanto y misterio.
===E S D D===
Al día siguiente Kagome salió del hospital temprano en la mañana después de cubrir su guardia nocturna, mientras caminaba hacia su casa los transeúntes, ninjas o civiles le dedicaban ligeros saludos acompañados con una mirada llena de curiosidad, al llegar a casa fue directo a tomar un baño y a dormir como los muertos hasta que tres horas después se levantó sobresaltada por la alarma junto a su cama, tras asearse nuevamente y comer algo rápido, salió casi corriendo al ver que llegaría tarde a su reunión con el Kazekage, ella quería empaparlo de todo lo que necesitaba saber en caso de que ella terminara en la cárcel de sangre por su ayuda a Hinata Hyuga.
— Saludos Gaara, Matsuri — Dijo Kagome sonriéndoles con calma aquella mañana cuando llego a la oficina justo a tiempo.
— Lady Kagome, ¡buenos días! — Saludó Matsuri antes de salir de la oficina cargada de pergaminos que seguramente tendría que enviar aquel día.
— Buenos días Kagome — Saludó Gaara vistiendo su rojo atuendo sin su jarrón de arena, mientras avanzaba hacia ella bebiendo de la imagen que presentaba frente a él.
— Saludos Gaara, buenos días ¿Podemos irnos entonces? — Preguntó Kagome mirándolo de los pies calzados en botas negras, hasta el cabello rojo sangre un par de tonos más oscuros que su larga chaqueta de mangas largas, Gaara la miró a su vez desde la cabeza cubierta por el velo blanco, hasta el borde del vestido blanco con el bajo fondo rojo oscuro.
— Después de ti — Dijo haciéndole un ademán para salir de la oficina.
Caminaron uno junto al otro con cómoda tranquilidad, ignorando olímpicamente la imagen que ambos proyectaban cuando ella estaba vistiendo uno de los colores asociados al Kazekage, el rojo oscuro de su falda baja no lo opacaba la cantidad de blanco que ella usaba aquel día y el mismo Gaara había observado a la mujer con aire de masculina apreciación aunque ni el mismo lo había notado o comprendido la razon, hasta que noto como algunos hombres con los que se cruzaban los saludaban a ambos con la misma respetuosa reverencia y lo miraban a el primero con cautela y respeto y luego a ella en señal silenciosa de respeto.
— Gaara, este es Tamaki-san, de la tercera generación de alumnos de la escuela — Dijo Kagome presentando a los dos hombres, Tamaki era un hombre bajo de piel aceitunada y cabellos siempre ocultos en algún colorido turbante y penetrantes ojos negros su piel aceitunada se veía casi metalizada y tenía una sonrisa fácil para todos.
— Un honor Kazekage-sama, por favor siéntense, mi lady — Dijo el hombre mayor dedicándoles una sonrisa gigante sacando una silla para ella de inmediato y luego otra para el Kazekage, mientras su mujer aparecía con una jarra de te frío y una muestra de los dulces que preparaban.
— Gracias Zinta-san — Dijo Kagome a la mujer, que la saludo respetuosamente a la manera nómada, aunque ella misma no lo era, Gaara había notado que mucha gente en la aldea solía saludar a Kagome a la manera nómada a pesar de ser nativos de Suna que aunque técnicamente eran nómadas solían usar la forma general de saludo.
— Siempre un placer lady Kagome — Dijo a mujer antes de hacer una respetuosa reverencia a Gaara y retirarse.
— Bien Tamaki-san aquí presente es uno de mis más antiguos alumnos y colaboradores empezó la escuela con un curso de panadería artesanal pero terminó convirtiéndose en maestro pastelero, sus dulces son de muy alta calidad y muy buscados dentro y fuera de Suna, también es un activo colaborador de la escuela como la mayoría de los alumnos que aún están en Suna— Explicó Kagome dándole un resumen a Gaara mientras le servía un vaso de té y le ofrecía la bandeja de dulces, después de haberle dado una ligerísima descarga de Reiki y chakra en caso de algún veneno, ella después de todo no podía dejar de lado la posibilidad de algún ataque hacia el Kazekage por muy alumno que el hombre haya sido de ella.
— ¿Cuáles son sus formas de colaboración? — Preguntó Gaara aceptando él te y probando una de las empanadas de hojaldre que le ofrecieron, el dulce relleno se derritió en su boca junto al hojaldre dándole una descarga de sabores a sus papilas gustativas que le resultó muy familiar, comprendiendo que era allí donde Temari compraba los dulces que compartía con Kankuro y el en casa.
— Bueno Kazekage-sama, es variado según sea la necesidad de la escuela o alguna petición especial de Lady Kagome y ambos sabemos que la dama rara vez pide ayuda, así que tengo que estar preguntando a todos — Dijo el hombre dedicándole una sonrisa paternal a Kagome que hizo un gesto despectivo, completamente avergonzada. — Generalmente colaboramos con ingredientes, personal experimentado para cubrir cursos sobre alguna serie de dulces específica, o dinero para alguna necesidad de la escuela, pronto tendremos una cede propia como ya debe de saber — Agregó el hombre con calma.
— Y no olvides que generalmente dan oportunidad de trabajo a los egresados y has estado ayudándome a formar una cooperativa de trabajo para ayudar a los nuevos pequeños empresarios a crear sus negocios en varias áreas de Suna e incluso un par en las tribus — Señaló Kagome con calma.
— Todos los que tenemos negocios gracias a la escuela, damos oportunidad de trabajo a los nuevos egresados mi lady, pero mi ayuda en la cooperativa es sólo administrativa usted fue la de la idea como siempre y usted es la que nos reunió y nos convenció de que está era una buena idea — Rebatió el hombre sonriendo bonachonamente a la mujer.
— Solo les señale el camino — Soltó Kagome abochornada sintiendo su rostro calentarse con un sonrojo que nada tenía que ver con el calor el lugar era bastante fresco en su opinión aunque no le caería mal un aire acondicionado.
— Mi lady, con todo respeto usted no muestra el camino, usted crea fundaciones fuertes, y levanta todo ladrillo a ladrillo y luego apunta para que otros avancen — Dijo el dando una carcajada, cuando la mujer se sonrojo aún más y por completo.
— Ya claro, sigan, sigan hablando — Ordenó ella con un deje imperioso que hizo reír al hombre una vez más.
Gaara hablo un rato más con el hombre que le dio un ejemplo claro de lo que aquella escuela haba hecho por él, cuando Kagome se retiró a hablar con la mujer y los hijos del hombre, este le dijo lo que había sido su vida antes de aquella escuela, le contó parte de su vida, de cómo había sido shinobi y como había perdido su pierna derecha en el campo de batalla enemigo incapacitándolo para ejercer como ninja, y luego sin pensión había ido a parar con su esposa al albergue al no tener como pagar la habitación donde vivían, el trabajo de su esposa de mesera no era suficiente para cuidar de él y sus heridas y pagar por la habitación, deprimido y muy amargado él había sido uno de los que habían tenido que ser convencidos para tomar un curso, Juun había hablado con él y le había ofrecido una ayuda económica para una prótesis y la promesa de ser su primer cliente fijo si terminaba el curso, al final su esposa y su milagroso embarazo lo habían empujado a aceptar la ayuda y a tomar el curso directo de una niña pálida, a la que entonces no le tenía mucha fe, cuando terminó el curso entre los primeros de la clase, Juun había cumplido su palabra con creces cuando le consiguió otros clientes, desde entonces su vida cambió por completo, al principio dedicándose a vender sus dulces caminando por Suna con esfuerzo aprendiendo a manejar la prótesis, hasta que pudo alquilar una pequeña carpa en el mercado que eventualmente logró cambiar por un pequeño local que era donde estaban ahora, confesó con lágrimas de emoción en los oscuros ojos llenos de gratitud que le debía su vida a aquella niña pálida a la que entonces no le tenía fe y sin embargo en la actualidad daba gracias de haber conocido, y le había señalado que como el habían muchísimas más personas, que debían mucho a Lady Kagome y que no les alcanzaría las vidas para pagarle aun cuando ella misma no esperaba ni deseaba ningún tipo de pago por parte de ellos.
Gaara escuchó la historia del hombre con atención, comprendiendo el profundo respeto y genuino afecto que aquella gente sentía por Kagome por lo que ella había hecho por las vidas de aquellas personas, cuando ella dijo "darles una vida decente" ella había omitido mucho de lo que realmente había hecho por ellos, (prótesis, medicinas, comida entre otras cosas) su respeto y curiosidad por ella crecieron aún más.
Cuando ella regresó y se despidieron de Tamaki y su esposa, está les dio a cada uno una bolsa con dulces para llevar, luego Kagome lo llevó hasta varios negocios, una panadería, una cristalería, una fábrica de cerámica para pisos, una fábrica de vajillas de cerámica, otra de vajillas de vidrio, y la más extraña de todas un taller de ingeniería mecánica, donde se fabricaban los hornos y demás maquinaria que se usaban para la fabricación de cada producto que salía de su escuela, allí pudo ver el proceso de fabricación de dos enormes hornos para pan, batidores industriales y una máquina que ellos llamaban "sobadora" para hacer panes diferentes al típico pan de peeta de Suna, que pronto serían parte de la maquinaria que operaria en la nueva sede de la escuela de profesiones de Suna.
Kagome le explicó que aquella maquinaria era hecha por encargo y ellos se encargaban también del mantenimiento de la maquinaria que fabricaban por el resto de su vida útil, le contó cómo un grupo de viejos ninjas titiriteros unidos a un viejo inventor extranjero que había ido a parar a Suna y se había quedado, habían armado un horno pequeño para ella poco después del inicio de la escuela, con piezas de cocinas descartadas y material abandonado en una antigua aldea en el desierto y desde allí habían creado planos por ensayo y error y luego ella había echado mano de varios antiguos libros y manuales educándolos aún más, al punto que hasta aquel día ellos daban los cursos de mantenimiento mecánico industrial a aquellos con la capacidad de entender algo de mecánica.
Y así estuvieron durante el transcurso de una semana donde él pudo visitar y hablar con muchos de los ex alumnos de la escuela y escuchando sus historias e incluso presenciar una clase de alfarería, la imagen de la mujer se había elevado aún más a sus ojos conforme reunía más información y pronto estaban discutiendo planes de ayuda social a aquellos ex shinobi que estaban incapacitados o muy ancianos para seguir compartiendo ideas y planes para mejorar sus vidas.
===E S D D===
— Bien Gaara hoy quiero llevarte de nuevo a la cede de la escuela, quiero que conozcas a nuestra plantilla de construcción entrenada por un antiguo maestro constructor de Suna que tras perder a su familia terminó en el albergue por no tener a nadie que cuidara de él, lo cual fue una suerte para nosotros, tiene cinco años entrenando a la nueva generación de constructores y sigue siendo el "maestro y rey del castillo" — Dijo Kagome con una sonrisa de diversión en los labios y una chispa de risa en los ojos haciéndolos ver más azules que grises.
Gaara asintió y siguió caminando junto a ella disfrutando del relajado silencio que le permitía estudiar mejor a aquella mujer, aquel día vestía su típico vestido blanco con bajo fondo verde claro y su velo verde claro con bordados blancos cubriendo sus cabellos y su frente, ella se movía junto a él con calma e innata elegancia, sin malgastar movimientos y como si tuviera todo el tiempo del mundo, aun así había algo ligeramente predador que le recordaba que ella era una ninja entrenada que había combatido con él y que había estado muy cerca de aniquilar en su sitio al ex concejero que había atacado a lord Ebizo, y aun viéndola junto a él aquella aura inocente era imposible de ignorar y había seguido presente aun cuando se había interpuesto entre el ataque y lord Ebizo incluso antes de que algún Anbu tuviera tiempo. Cuando llegaron al edificio este era un hervidero de actividad y él tuvo que obligarse a concentrarse en lo que ella quería mostrarle.
— ¡Atención pendencieros!, cuidado con lo que dicen están en presencia de una dama y el Kazekage — Gruñó un hombre delgado y erguido como una espiga, apoyado en un grueso bastón lleno de nudos de madera blanquecina y lustrosa por el uso, la piel cetrina arrugada como un pergamino muy viejo, vestido con una amplia túnica de algodón blanco haciéndolo ver aún más delgado y frágil y la cabeza cubierta por un turbante marrón.
— ¡Si maestro, señor! — Corearon los hombres animadamente, Gaara pudo ver cómo algunos sacaban el pecho mientras otros negaban burlándose por lo bajo, sin comprender por qué lo hacían hasta que vio a uno de ellos mirar con atención a Kagome, que estaba hablando animadamente con el anciano, y otro le dio un golpe amistoso en la espalda al hombre negando silenciosamente y siguieron su trabajo.
— Este es Alí-sama, maestro constructor de Suna y una enorme adición a nuestra familia de la escuela de profesiones un verdadero genio — Dijo Kagome.
— Muchacha si tuviera por lo menos la mitad de la edad que tengo te pediría matrimonio, deja de alagarme — Gruñó el anciano por lo bajo pero con el rostro claramente sonrojado y los ojos marrones oscuros brillando con la picardía de un muchacho.
— No es cierto, tal vez me adoptarías, no creo que ninguna mujer pueda remplazar a tu adorable Aisha — Dijo Kagome riendo de buena gana y llenando el lugar con su risa cantarina, ambos hombres la miraron uno con fija atención predadora, y otro con paternal indulgencia.
— Tiene razón, bien Kazekage-sama vamos a enseñarle lo que estamos haciendo aquí, mi lady su casco — Dijo en anciano lanzándole una mirada a un joven de unos quince años que estaba observando a la mujer embelesado, hasta que el anciano gruñó y este salió disparado a buscar los cascos, cuando regresó el anciano le entregó un casco amarillo con bandas rojas a Kagome y otro a Gaara antes de ladrar un par de órdenes al joven y empezaron a caminar por los espacios que habían visto antes, ahora más adelantados y lleno de vida con las cuadrillas pululando de un lado al otro.
Gaara observó que aquel día estaban dando clases en la obra, y cuando pregunto, el anciano le explicó que la construcción tiene su parte teórica y su parte práctica, generalmente hacían reparaciones menores en el albergue, pero esta había sido la oportunidad de reunir a todos sus estudiantes y ponerlos a ejecutar la parte práctica desde cero con el pago de salarios como bono añadido mientras construían una escuela para todos.
— ¿Entonces cuando cree que podremos empezar a movernos? — Preguntó Kagome al final del recorrido.
— El último piso que quería y la azotea están listos, y los invernaderos nuevos sólo están esperando los vidrios para terminarse, ahora estamos terminando de frisar el interior del último piso, y dándole el acabado al piso del sótano y la de los invernaderos — Explicaba el anciano mostrándole un fajo de papeles a Kagome que estudio antes de pasárselos a Gaara que a su vez revisó con silenciosa impresión ante el monumental trabajo que se estaba llevando a cabo. — Ahora la semana que viene los muchachos de la electricidad van a venir a instalar todo lo demás y luego tenemos la visita final de los peritos para el permisos de seguridad y creo que después de eso podemos mudarnos así que yo diría como tres semanas a cuatro, si la parte burocrática no se tarda — Añadió lanzándole una mirada a Gaara, que el capto de inmediato asintiendo imperceptiblemente al anciano.
— ¡Oh! entonces creo que puedo empezar a hacer inventario de todo el material de oficina que se ha hecho en la clase de carpintería — Dijo Kagome pensativa, ignorando por completo el intercambio entre los hombres.
— Has hecho algo grande en Suna mi Lady — Dijo el anciano con respeto, mirando de Gaara a Kagome con un aire conocedor.
— No, hemos hecho algo grande mi querido Ali, tu nombre también estará en esa placa de inauguración junto a todos los que han hecho esto posible — Dijo Kagome sonriéndole con emoción apenas contenida casi brillando de alegría frente a los dos hombres.
— Bah, sólo arme una buena celebración y deme un buen cordero picante y estamos hechos, Kazekage-sama, Lady Kagome — Dijo el anciano despidiéndose con un seco ademan.
— ¡Oh Gaara tenemos que celebrar esto! — Dijo Kagome agarrando su brazo derecho presa de la alegría. — Vamos a buscar a tu hermano y a los otros y vamos a cenar al bar de Juun yo invitó— Dijo Kagome arrastrándolo con ella, sin mirarlo hasta que se dio cuenta de las sonrisas conocedoras de los hombres y el anciano Ali. — Oh, lo siento me deje llevar — Dijo Kagome soltándolo de inmediato muy sonrojada de vergüenza mientras él estaba más que encantado de dejarse llevar por ella, mas no hizo ningún comentario.
Aquella noche Kagome había arrastrado al anciano Ebizo con ella y lo había unido a la celebración por un rato, antes de anunciar que estaba demasiado viejo para todo eso pero que los jóvenes podían seguir, Baki lo acompañó a su casa y luego Kankuro y Matsuri se retiraron dejando a Gaara y a Kagome a solas una vez más, caminando hacia la casa de Kagome.
— Estas feliz — Dijo Gaara mirando de reojo a la mujer con los brazos cruzados para retener calor la noche estaba muy templada y debatiéndose si debía o no ofrecerle su propia chaqueta.
— Si, lo estoy, creo que esto es la realización de un sueño, la seguridad de que aun cuando yo no esté, la escuela estará y con el tiempo, perseverancia y trabajo las cosas van a mejorar para Suna, no con esto quiero restarle mérito a los shinobi Gaara, sólo que necesitamos algo más que shinobi para dejar de depender de otros países — Dijo ella mirando con intensidad hacia el cielo cuajado de estrellas, era algo que aún con sus años no podía dejar de disfrutar, el cielo despejado y sin contaminación, las estrellas brillando sobre el manto oscuro del cielo nocturno su único lazo con las tres eras que había conocido, con sus amigos en el Sengoku, su familia en su época y su vida actual en aquel tiempo.
— El anciano maestro tiene razón, aunque tú quieras restarle importancia, todos ellos saben que está escuela y sus resultados son tus logros, tus triunfos, TU hiciste un cambio en Suna, que empezó como un grano de arena y ahora es toda una duna que amenaza con convertirse en un enorme desierto — Dijo el con calma sin poder evitar observarla y beber de su imagen.
— Pero el desierto es una vida dura y en su mayoría estéril — Dijo Kagome con preocupación, pensando en su inminente confesión y las miles de posibles consecuencias que esta podían traer consigo. — ¿Que si el viento arrastra la arena derrumbándolo todo? — Añadió, pensando en los secretos que guardaba y que ahora con la petición de Hinata Hyuga tenía que revelar.
— El desierto es duro, pero aún seguimos aquí ¿no? — Respondió el con calma absoluta. — Y si el viento derrumba todo, aún quedará su gente para levantarlo todo, y aún estará el recuerdo de la promesa de una mejor vida a través de tu escuela, creo que será una de las primeras cosas en levantarse — Añadió el con solemnidad.
— ¿Gaara? — Dijo ella deteniéndose frente a la puerta de su casa y volviéndose a mirarlo con los ojos más grises que azules brillando con emoción. — Eso es lo más bonito que me han dicho, gracias — Agregó poniéndose de puntillas y atrayéndolo hacia ella plantando un beso en la parte baja de su mejilla, sin importarle quien los viera, sus palabras le habían dado el último empujón que necesitaba.
— ¿Por qué el beso? — Preguntó Gaara sintiendo su cuerpo calentarse de los pies a la cabeza con aquella inocente y dulce acción tan significativas para el aún más cuando ella no estaba ahora más dormida que despierta.
— Por que tus palabras me hacen muy feliz y eres mi amigo, mi mejor amigo — Dijo ella antes de despedirse a la manera nómada y entrar en su casa recostándose de la puerta de la entrada con la mano sobre el pecho donde su corazón palpitaba enloquecido amenazando con salirse de su pecho. — ¡Ay Kami! — Gimió Kagome al comprender aquella noche lo que había estado pasando los últimos cuatro meses, ella estaba enamorándose de Gaara y eso solo era tan alarmante como aterrador.
Owari…
Por favor les agradecería mucho sus opiniones, les recuerdo que hago esto sin ánimos de lucro, y realmente me gustaría conocer sus opiniones, teniendo en cuenta el esfuerzo que hago para tejer una historia que comparto con ustedes.
Atte: La autora
