Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me adjudico la historia, prohibida su publicación en otros sitios sin mi consentimiento.
Capítulo 10: Bella va a una cita…sin mí.
Revolvía el contendido de mi vaso rojo mientras la música resonaba por toda la sala. Tenía un objetivo esta noche y no me iba a rendir hasta cumplirlo.
— ¿Te estás divirtiendo? — Ángela llegó a mi lado moviendo su cadera al ritmo de la música rock que estaba sonando en los parlantes.
—Si —levanté mi vaso y le di un pequeño sorbo. Necesitaba solo estar un poco achispada para lo que quería hacer.
—Amiga, Mike es un pendejo que no te supo valorar. Yo digo que al carajo con el — Ángela levantó su vaso y lo choco contra el mío. Reí con sus palabras porque cuando mi amiga se emborrachaba empezaba a maldecir como un marinero.
—Te aseguro que Mike ya no me interesa —Me acerqué para hablar cerca de su oído.
—El tipo era un cerdo —asintió a mis palabras— ¡Esa es mi canción! — Me jaló de la mano y me encaminó hacia la pista de baile.
Mike y yo habíamos terminado hace unas cuantas semanas porque el exigía más de lo que yo podía darle. Seguro que era guapo y simpático pero yo solo lo quería, no lo amaba. Y para poder estar con una persona de esa manera tan íntima tenía que estar más que cien por ciento segura de que lo nuestro era serio y con Mike no me sentía así. Sabía perfectamente que cuando nos separáramos él iba encontrar un remplazo fácilmente. Y así fue. Justamente lo podía ver besuqueándose con Jessica Stanley en el rincón más cercano a mí.
No sabía si era un intento de ponerme celosa pues podía notar que me observaba por el rabillo del ojo, pero eso no iba a funcionar conmigo, ya no sentía nada por él, lo cual me hacía preguntar si alguna vez sentí algo por él y no solo fue un inventó de mi imaginación, la obligación de querer a mi novio.
Mi cuerpo se tensó cuando sentí a alguien tomarme por las caderas y moverse al ritmo que yo me movía.
— Newton no deja de verte — Solté el aire que tenía en mis pulmones al reconocer la voz de Edward.
—No me importa, él puede hacer lo que quiera — Me encogí de hombros y seguí bailando de espaldas a él. Vi como Ángela se separaba de nosotros y avanzaba hacia otras personas.
— Ven, vamos por otra bebida —Asentí tomando el resto de mi cerveza de un trago. Mi actuación estaba a punto de empezar.
Caminamos entre la muchedumbre tomados de la mano. Edward iba delante de mí abriendo el paso para evitar que algún borracho me golpeara. Mi mano empezó a sudar, esperaba que Edward no lo notara. Entramos a la pequeña cocina de la casa de Tyler, afortunadamente no había nadie ahí que nos pudiera molestar.
Edward me pasó una Corona, pero la rechacé.
—Quiero Vodka — Edward se rio de mí.
—No sabes tomar vodka, además de que estas tomando cerveza y se te cruzaran los cables —Revolvió mi cabello antes de prepararse su propia bebida. Me enoje y le arrebaté la botella, tomando directamente del pomo. El líquido quemó mi garganta al pasarla pero evite hacer cualquier gesto.
—Wow, Bellita. Sí que quieres ahogar tus penas hoy, ¿eh? —Tomé una nueva cerveza y la tomé lento mirándolo fijamente. Un poco de líquido bajo por mis labios hasta mi cuello. Sentí que Edward no perdió de vista cuando la gota se perdió dentro de mi blusa blanca. No era inmune a él, así como yo tampoco lo era.
— Ya lo olvide.
Nunca le confesaría que otra de las razones por las que había roto con Mike, era por él. Edward era la única persona con la que sentía esa descarga eléctrica que se extendía por todo mi cuerpo. Había intentado que todo quedara en una simple amistad pero no había podido, seguía enamorada de él. Sabía que con solo Edward podría perder mi virginidad y así lo era, no conocía a otra persona con la cual tuviera tan confianza.
Pensaba que nunca podría aceptar una idea tan loca y además yo no sería capaz de pedírselo. Pero unos días atrás, después de romper con Mike había estado actuando muy raro. Intentando llamar mi atención, aumentando los toqueteos y suaves caricias. Lo cual me hizo pensar que tal vez yo no era para el tan solo su dulce amiga Bella.
Terminé la botella de cerveza y el suelo empezó a dar vueltas un poco.
—Hey, cuidado — Me tomó por la cintura para mantenerme de pie. Su rostro estaba a unos centímetros de mío y lo único en lo que podía pensar era en besarlo. Era hora de empezar mi actuación.
— ¡Upsi! ¡Ven, vamos a bailar! —lo tomé de la mano e hice que saliéramos de la cocina.
Mi plan consistía en pedirle a Edward que tuviéramos sexo fingiendo que estaba borracha, cuando en realidad solo estaría un poco achispada. Edward podría decirme que sí y perfecto. Pero si se negaba, podría fingir demencia y justificar que estaba cerca de un como alcohólico.
Cuando llegamos a la improvisada pista de baile, pasé mis manos por su cuello y empecé a moverme al ritmo de la música electrónica. Edward tenía congeladas sus manos en mi cintura. Me giré para darle la espalda y moverme contra él. Tomé sus manos y las enredé contra mis dedos haciéndolas pasar de mi cintura a mi cadera. Sentía como intentaba alejar su pelvis de mí pero yo más me acerqué. Reí al pensar que se estaba comportando como todo un caballero.
Me giré de nuevo y empecé a pasar mi nariz por toda su mandíbula en movimientos lentos. Lo escuché sisear y pensé que si estuviera sobria nunca en mi vida, ni en mis más ridículos sueños tendría el valor de hacer lo que estaba haciendo en estos momentos.
Sus manos se apretaron en mi cadera y me apartó.
—Creo que necesitas un poco de aire fresco — Sus ojos estaban negros mientras decía esto. Me encogí de hombros y lo seguí. Antes de salir tome uno de los vasos nuevos con bebida y lo tomé de un trago.
Nos sentamos en unas sillas alejadas del bullicio para poder conversar. Mi piel se estremeció al sentir el frio de la noche.
—Tonta, Bella. Siempre se te olvida tu abrigo —Edward se quitó su abrigo y me ayudó a ponérmela. Tomó mi mano y empezó a calentarla entre las suyas.
—Podemos irnos a casa, por favor — Edward asintió y me llevó hacia su coche.
El tiempo se estaba agotando y yo no había hecho ningún avance, tenía que actuar al llegar a casa. Cuando Edward se estacionó frente a mi entrada, lo invité a pasar y el como el buen amigo que es, me acompañó hacia la puerta.
Bajé del coche y tropecé con la banqueta, afortunadamente Edward estaba ahí para venir a mi rescate. Reí un poco con el pensamiento.
— ¿Puedes caminar o necesito llevarte en mis brazos? —bromeó.
—Ja ja. Es tu estúpido auto que siempre ocasiona que me caiga— Tomé su brazo y caminamos hacia la puerta.
Tomé mi llave y abrí la entrada. Respiré para intentar calmarme, lo que estaba a punto de hacer podría cambiar mi vida y mi amistad con Edward.
Giré hacia Edward y antes de que pudiera decir algo más, estrellé mis labios contra los suyos. Aunque en un principio pareció tomarle por sorpresa pronto me siguió. Nunca me había sentido así, pensé que sería un beso normal, pero con Edward se sentía diferente. Todo dentro de mi cuerpo se calentó y sentía la necesidad de fundirme contra él.
Caminó hacia la casa y cerró la puerta tras nosotros, aproveche ese momento para atacar su mandíbula y su cuello, mientras tanto escuchaba sisear mi nombre. Bajé mi mano hasta su vientre bajo y lo sentí paralizarse. Antes de que pudiera entrar en razón lo tome de la mano y lo dirigí a mi habitación.
—Ven.
Al entrar a mi habitación lo volví a atacar, pero esta vez el pareció rendirse. Empezó a subir y bajar sus manos desde mi cadera hasta el límite de mis pechos, con cada una de sus caricias me estremecía. Empezamos a caminar hacia atrás hasta que caímos en mi cama. El ruido al hacerlo lo saco de su trance.
—Charlie me va a matar— intentó alejarse de mi pero lo tomé de su camisa.
—Mi papá no está, no llegará hasta el lunes. Está en Seattle—Intenté decir sin aliento. Antes de que pudiera cambiar de parecer me levanté un poco y saqué mi blusa por mi cabeza quedando solo en sujetador.
—Be…be…Bells ¿qué estás haciendo? —Me preguntó con los ojos abiertos sin despegar su mirada de mis pechos. Me recosté de nuevo y tomé sus manos para acomodarla sobre mí, no tuve que decirle dos veces cuando ya estaba masajeando mis pechos inconscientemente.
—Quiero tener sexo contigo —le confesé.
—Estás borracha—mientras tanto seguía sin separar sus manos de las mías.
—No lo estoy —me miró sin creerme—. Por favor, Edward. Por favor —me levanté y lo abracé por el cuello. Pareció creerme por fin porque me separó de él y me miró a los ojos.
— ¿Sin arrepentimientos mañana? —Asentí sin apartar mis ojos de él. Suspiró derrotado y me beso recostándome de nuevo y subiéndose sobre mí.
No mentiré y diré que mi primera vez no dolió o fue placentera, porque no lo fue. Pero la segunda y la tercera y las que siguieron fueron mucho mejores.
…
Miré el reloj que estaba sobre la chimenea una vez más. Alec llegaría en cualquier momento para llevarse a Bella lejos de su familia. ¡Maldita sea! Odiaba a Alec por tener lo que yo quería, aunque al menos tenía a mi niño mocos que me acompañaría durante el resto de mi vida, tendría que portarme muy bien con el si no quería terminar en un asilo solo, viejo y sin ilusiones.
Una parte de mi sabía que estaba siendo un jodido gallina, podría confesar mis sentimientos a Bella y que ella eligiera si quería darnos una oportunidad o prefería aplastar mi corazón; pero no, prefería estar sentado en la sala ideando un plan para evitar que saliera en esa cita con Alec.
—Eb —Agaché mi mirada para encontrar a Matt extendiéndome uno de sus trenes.
—Gracias, pequeño.
No tuve oportunidad para seguir planeando algo cuando la puerta principal sonó. Esperaba que fuera Charlie con su arma.
— Buenas noches, Ed...
— Genial — le contesté con sarcasmo —, no pudiste llegar media hora más temprano — le reclamé al hijo de puta de Alec al abrir la puerta.
— La verdad es que después de recibir la llamada de Bella, no podía aguantar estar más en casa.
— Podrías haber esperado afuera — le contesté sin moverme de la puerta.
—Me tomé el atrevimiento porque Isabella sonaba muy emocionada al otro lado de la línea — Entrecerré mis ojos porque no le creía nada de lo que estaba diciendo, pero antes de poder contestarle, la voz de Bella se escuchó.
— Edward, ¿Quién está en la puerta?
— ¡Soy yo, dulce Bella! Alec— El estúpido me empujó y entró tal como si fuera su casa. Lo seguí de cerca con los brazos cruzados.
—Alec — Bella se asomó al pie de las escales—. Uh, ¿Qué haces aquí? Se supone que nos íbamos a encontrar en el restaurant en media hora más.
—Si quieres saco a este tipejo, Bells — Tomé a Alec por la camisa y empecé a empujarlo hacia la puerta.
—No, está bien…uh, siéntate y en un momento bajo —Alec se burló de mí en silencio y se encaminó hacia la sala como si la casa perteneciera a él.
—Así que Edward ¿Cómo te ha ido tus clases con los niños? Sabes si no te sientes capaz pudo hablar con nuestro director y tomar tus clases —Se sentó frente a mí con una sonrisa y postura de suficiencia.
— Los niños me aman y me respetan, así que no será necesario. Gracias — pendejo. Me miró con el ceño fruncido. No esperando esa respuesta. Pero no, Edward Cullen nunca se doblegaría ante un enclenque como Alec, había encontrado un buen trabajo y nadie me haría dejarlo.
Nos quedamos en silencio sin nada más que conversar. El miraba alrededor de la casa silbando mientras yo no apartaba la vista de él.
— ¡Eb! —llamó la atención Matt que había estado silencioso. Esto hizo que Alec lo notara por primera vez.
—Oh, pequeño. ¿Así que tú eres Mathew? — Alec se agachó hacia el suelo —Yo soy tu tío Alec —Tocó la cabeza de mi niño mocos. Miré rojo porque nada tenía el derecho de tocarlo y mucho menos mi mayor enemigo. No hizo falta que mostrara mi enojo hacia ese toque porque el pequeño Matt empezó a llorar y a pasos torpes camino hacia mí para tomarlo en mis brazos.
Antes de que las horribles garras de Alec lo tocaran de nuevo, lo subí a mi regazó y niño mocos se acomodó contra mí.
—Has asustado a mi hijo, idiota.
— Yo no hice nada, tu hijo es el raro aquí — se encogió de hombros y yo miré rojo. Si no hubiera sido porque tenía a Matt en mi regazó me hubiera lanzado hacia el para darle la golpiza de su vida.
— ¡Popo! —Niño mocos aventó el tren que sostenía en su mano. Nadie se lo esperaba, ni Alec ni yo, en mi defensa tampoco había enseñado ese truco a niño mocos, pero su juguete impacto con uno de los ojos de Alec—, ¡popo, popo, popo! — Niño mocos empezó a brincar en mi lugar sonriendo y yo no pude evitar reírme a carcajadas de las hazañas de mi hijo. ¡Diablos!, le compraría un auto cuando cumpliera dieciséis.
— ¡Mier-recorcholis! Pequeño Matt, tienes un gran brazo ahí —Alec gruñía y apretaba su ojo contra sí.
— ¿Qué está pasando aquí? —la voz de Bella sonó cerca de nosotros, giré a verla y estaba ahí con un vestido azul el cual resaltaba el color de su piel, lucía un maquillaje sencillo y su cabello suelto en ondas. Se veía hermosa y no pude evitar decírselo.
— Te ves hermosa — abrí los ojos al darme cuenta de lo que dije. Ella se sonrojo.
—Uh…gracias — Bella tomó de mi regazó a Matt que estaba extendiendo los brazos hacia ella.
—Solo estábamos jugando, Bells — intenté ahogar mi risa en mi puño. Bella se giró a verme sin entender.
—Ok —dijo no muy segura — .Ya nos podemos ir.
Caminé detrás de ellos hacía la puerta, donde Bella me entregó a Matt dándose la vuelta. Alec ni lento ni perezoso posicionó su mano en la cintura de mi Bella.
— Uh…regresaré en unas horas más. Si me necesitas o hay alguna emergencia no dudes en llamarme a mi celular — me avisó.
—No te preocupes, todo estará bajo control— le aseguré.
—Bien…ya me iré — Apuntó hacia el coche y caminó hacia atrás.
—Hasta luego, Cullen — Alec se despidió con burla.
…
Después de jugar un rato con el renacuajo por la sala y de cenar ambos, era hora del baño y luego a dormir. La verdad es que ahora comprendía a James cuando se quedaba dormido a la mitad de las fiestas. Entre más sueño tenia, niño mocos parecía tener más energía.
Honestamente no sabía cómo Bella lo había logrado sola por estos casi dos años, era gratificante pero muy, muy cansado.
— ¡Eb! —Agua en mi cara me saco de mi trance. Rodé los ojos al escuchar a niños mocos diciéndome Ed.
— Pa-pá, dilo…pa-pá —mi próximo reto era lograr que me diera el título que merecía.
— ¡Pa…—lo animé —Eb! —Rodé los ojos y le salpiqué agua en la cara para que riera.
—Ahora entiendo a Esme y a Carlisle — lo acerqué a mí para abrazarlo. La verdad es que me sentía un poco cohibido bajo la mirada de Bella, pues me vigilaba como un halcón y sentía que estaba esperando el momento perfecto para decirme que estaba cometiendo algún error y sentirme como un tonto. Por lo cual, estos momentos con niño mocos me daban tranquilidad y los apreciaba.
Cuando el agua empezó a enfriarse me levanté junto con él para secarnos, cambiarnos e irnos a dormir. Esperaba que el agua caliente hubiera ayudado a relajar el pequeño cuerpo de mi bebé pero no fue así.
—Vamos, renacuajo. Es hora de dormir— Lo volví acostar por sexta vez.
—No—Como un resorte se levantó y empezó a brincar sujetándose de las barras de la cuna. Me tiré fatigado en la mecedora de la esquina. Ya había intentado con todo: contarle un cuento, cantar para él, hablar con el sobre mi triste vida amorosa, pero nada funcionaba ¡nada! —, ¡Eb!
—Bien, vamos— lo tomé en brazos y me dirigí a mi cama. Pensaba esperar hasta que se durmiera y luego poder llevarlo a su cuna. Mis planes eran esperar hasta que Bella pero en cuanto ambos tocamos la cama nos quedamos dormidos.
…
A la mañana siguiente me desperté con el olor de tocino proveniente del piso inferior. La noche anterior había dormido como nunca antes en mi vida, estiré mis brazos y di un gran suspiro cuando recordé que el pequeño niño mocos había dormido conmigo ¡Mierda, mierda, y doble mierda!
Me levanté de un salto y empecé a buscarlo por toda la cama, bajo las sabanas y cuando no lo encontré bajo la cama, pero no estaba ahí. Me estaba empezando a desesperar. Salí de mi habitación corriendo para dirigirme a la de niños mocos. Cuando abrí la puerta pude volver a respirar tranquilo, cuando lo vi acostado en su cuna con el trasero parado y su dedo pulgar en su boca. Lo más probable es que ambos hayamos caído muertos y Bella al llegar se llevó el bebé a su cuarto, el problema y lo que me carcomía la mente es saber a qué hora había llegado.
Después de permanecer unos minutos más en el cuarto de Mata, bajé al piso inferior para enfrentarme a mi torturador personal, Bella.
—Buenos días —Bella habló cuando me escuchó entrar.
—Hey —le respondí sin muchas ganas. Bella se giró y empezó a servir en dos platos el desayuno. La miré levantando mi ceja, pues no esperaba que preparara el desayuno para los dos —, no te hubieras molestado con el desayuno, podría haber desayunado cereal.
—Tonterías — Movió su mano para restarle importancia. Me pasó mi plato y ambos empezamos a comer en silencio. Cuando la escuché tararear felizmente, levanté mi vista del plato y la miré fijamente. Algo raro estaba pasando con ella, se miraba diferente, se comportaba diferente… ¡joder! No quería ni imaginar que ella… y el pendejo, ella ugh. — ¿Estás bien? Te ves un poco verde —Bella me preguntó
—Eh… Estás rara.
— ¿Qué? — Me preguntó sin entenderme — Tu eres el que está actuando todo raro —hice un movimiento extraño con sus manos.
— ¿A qué hora llegaste? —le pregunté sin preámbulo — ¿Cómo te fue con tu cita?
—Temprano, alrededor de las 10:30. Me fue muy bien. Gracias por preguntar —Asentí a su respuesta sin saber que más decir. No quería saber que hicieron ni durante ni después de su "cita", ¡ugh! —. Edward, necesitó hablar contigo sobre algo que paso ayer...
—Ju, mira la hora que es. Será mejor que nos apuremos para llegar a tiempo a la escuela, no quiero arruinar mi segundo día —Antes de que me pudiera decir algo más, me levanté de mi asiento y caminé hacia el piso inferior.
Me negaba a escuchar lo que tenía que decirme porque no lo iba aceptar.
Aquí esta el décimo capítulo del fic, espero que les haya gustado y me digan sus comentarios sobre el. Ahora pudieron leer un poco del tiempo de calidad entre padre e hijo.
Me han preguntado cuantos capítulos tendrá este fic; la mala noticia es que solo le quedan unos cinco o seis capítulos más, pero la buena es que estoy pensando en hacerle una segunda parte ¿qué opinan de eso? Comenten para saber sus opiniones.
Nos leemos pronto.
P.D : Mi otra historia, "Corazón errante" también la estaré actualizando pronto por lo cual los invitó a leerla.
