Retos de la vida

9. Mentirosa

Angielizz


— Te equivocas – le dije

— ¿Perdón?

— Ya oíste, te equivocas

— ¿En qué?

— En… cuando dices que tu no me interesas a mi… te equivocas

— ¿Ah sí?

— Sí… tú me interesas

— ¿Hablas en serio?

— Sí… cuando no estamos en el mismo lugar me pregunto qué haces y donde estas, cuando dices estar ocupado me cuestiono que te atormenta con esa frecuencia y… cuando me… - mordí mi lengua, estaría dando demasiado información, pero las palabras fluyeron antes de que me diera cuenta de lo que hacía – besas me pregunto si tu quizás estas tan interesado en mi como yo en ti

— ¿Y a que conclusión llegas?

— Que no… todo lo que tiene que ver contigo me indica que nunca será posible que así sea

— Ahora eres tú la que se equivoca – dijo tomando mi cara entre sus manos – me interesas mas de lo que crees – sus ojos verdes miraban los míos con esa intensidad que solo Edward poseía, se acercaba lentamente a mi cara esperando ansioso por mi reacción, se detuvo a milésimas de mi boca.

— Bésame – fue todo lo que necesite decir antes de sentir sus labios sobre los míos

No supe que hacer en un principio, realmente no creía que lo iba a hacer pero rápidamente había salido del deslumbramiento para comenzar a besarlo, al igual que él y seguirlo al ritmo lento y acompasado, puse mi mano en su hombro, mientras él acariciaba mi mejilla, y me acercaba con su mano en mi cintura, después de unos minutos nos separamos, mi respiración era errática y anormal.

Sentía su aliento en mi cara pero no me atreví a abrir mis ojos, beso mis parpados y mi mejilla mientras yo por mi lado sentía mi cara arder, sentía sus ojos recorrer mi cara sin prisa.

Abrí mis ojos, Edward me sonreía con dulzura.

— Este… - no supe que decir, me sentía como una novata en el tema

— Sí a mí también me ha gustado – me reí a carcajada limpia mientras Edward solo hizo su reconocida y común sonrisa de medio lado, mordí mi labio para dejar de reírme

— Nos vemos mañana – dije dando un paso hacia atrás

— Seguro – avanzo hacia mí y mi pecho parecía que explotaría a este paso sin embargo me desilusiono un poco cuando solo beso mi mejilla – sueña bonito – dijo alejándose de mí, mi boca se abrió por completo pero entre a mi edificio sin mas

Al llegar a mi apartamento, me quite el vestido con un poco de dificultad e hice mi ritual de desmaquillarme, me di una ducha relajante y una vez terminada me puse lo que yo llamaba pijama, no es que no lo fuera pero parecía más de una adolescente que de una mujer de mi edad, era morada, de seda, pero con estrellas lo que le quitaba bastante el estilo maduro que la seda ofrece.

Me recosté en la cama y por fin me di tiempo de recordar el beso, mil veces mejor que el primero o el del sábado, porque este había sido sin razones, con muy buenos motivos y obviamente correspondido por ambos lados

Sonreí, sin darme cuenta en algún momento de la noche conseguí quedarme plácidamente dormida.

POV EDWARD

Pase temprano, como todos los días por Bella a su apartamento la idea de esperar un minuto más me ponía más ansioso de lo normal, mi ansia había sido tal que olvide mi celular para llamarla.

Tuve que usar el mismo truco que la vez que subí sin llaves, y como esa vez me dejaron subir, corrí por las escaleras sintiéndome un adolescente cosa que en definitiva había dejado de ser, cuando solo me faltaba un tramo de las escaleras deje de correr para no parecer agobiado. Me faltaba el aire. Necesitaba volver a ejercitarme.

Toque su puerta tres veces hasta que me abrió iba vestida con una falda color caqui que le llegaba a la rodilla y una blusa café

— Hola – sonrió mientras cerraba la puerta – Me preguntaba porque no llamabas – comento una vez que comenzamos a caminar de nuevo hacía las escaleras. Odiaba su edificio.

— Olvide mi celular - le respondí – A propósito hola – le dije mientras tomaba su cara y la besaba, respondió instantáneamente lo que me hizo suspirar mentalmente, tome su mano y salimos de ahí.

Le abrí la puerta cortésmente de mi carro y ella entro sonriendo.

Cuando llegamos a la oficina había algunos periodistas afuera, cosa que en cierto sentido me dio alivio, no estaban tomando nuestra relación como una farsa, tome la mano de Bella para llamar su atención.

— Recuerda no decir nada – le dije, me miro extrañada, yo sabía que nunca decía nada pero porque nunca le preguntaban directamente a ella, sentía que esta vez sería diferente, la experiencia me lo decía.

Me estacione y rodee el carro para ayudar a bajar a Bella

Tome su cintura y la acerque a mí

— … ¿Cuánto tiempo llevan saliendo?

— … ¿Tienen planes a futuro?

— … ¿Qué es lo que te conquisto de ella?

— … ¿Viven juntos?

— … Su vida sexual es…

— … Isabella dinos ¿Qué tiene Edward que no tenga otro hombre? – le pregunto un hombre poniéndose frente a nosotros evitándonos pasar

— Con permiso – intente avanzar pero nos lo impidieron, comenzaron a acercársenos a nosotros pero aun así jale a Bella para que no se dejara de mover, la puse en mi espalda sujetando sus manos por detrás y avanzando siendo yo quien tuviera que soportar los golpes y empujones

— Quítense, abran paso – llego seguridad moviendo a las personas. Entramos con rapidez dentro de la seguridad del edificio

— ¿Estás bien? – le pregunte tomando su cara, asintió débilmente

— Ah… si

— No pareces convencida… ahora sabes que salir con Edward Cullen puede ser un poco problemático – le dije, sonrió débilmente

— Es un riesgo importante… ¿no crees?

— Bastante… ¿Segura que quieres esto? – asintió sin despegar sus ojos de los míos

— Señor Cullen, su hermana está en la línea – dijo Carmen cuando salimos del elevador, no entendí porque tanto formalismo pero asentí, seguí avanzando a mi oficina con Bella a mi lado

— Nos vemos luego – le dije a mi secretaria. Entramos a mi oficina.

— Edward, Charlotte me llamo por la mañana…quiere que le demos una entrevista, será en el restaurante cerca de…

— A mí también me llamo, nos vemos a las doce – le dije, me miro desconcentrada y asintió

— Carmen, cancela la reunión que tenía a las tres, dile que tengo un imprevisto y no poder asistir – le dije mientras entraba a mi oficina y me encerraba dentro, conteste el teléfono

— Hola ¿Qué sucede?

— Edward… soy… Eli – separaba cada palabra entre hipidos

— ¿Qué pasa?

— ¿Puedes… venir… por mí?

— ¿Dónde estás? – pregunte

— En… no tengo idea… ven por mí – estaba sollozando, ¿Cómo que no sabía?

— Eli, tranquila, dime… ¿Por dónde te encuentras?

— No se… no se… papá no me pudo traer en la mañana porque le hablaron del trabajo y pidió un taxi para mí, le di la dirección al chofer del taxi pero no sé dónde estoy, no me ubico… ven por mi

— Nena, tranquila… dime, ¿Cómo es? Descríbeme el lugar

— Este… hay mucha gente pasando… y los edificios son altos… hay una heladería… y un café a un lado… hay un restaurante… se llama Destine… y… - oh vamos debía sonarme el lugar, me sonaba pero no sabía dónde encontrarlo mi mente estaba intentando trabajar a toda marcha pero no ataba ningún cabo

— ¿Qué más?

— Hay una… estética en la otra esquina se llama Mechones– dijo en un hipido

— Voy por ti, se dónde estás, no te muevas de donde estés y no te vayas con ningún extraño… metete en la heladería, y siéntate ahí, si tienes dinero compra algo pero no te vayas lejos – y colgué, salí de mi oficina con prisa – Carmen, voy por mi hermana al parecer anda perdida por las calles, volveré en una hora máximo

Hice solo veinte minutos de camino hasta que encontré el lugar, había recordado que Destine, era el restaurante al que había venido con Bella la primera vez… cuando comenzó toda esta locura de nuestra relación.

Me estacione en el primer lugar que encontré, baje rápidamente sin siquiera ponerle el seguro a mi puerta y entre al local que le pedí a ella que se quedara dentro, la encontré recargada en la barra, me acerque a ella y la abrace haciendo que se volteara a mí, me abrazo rápidamente y escondió su cara en mi estómago.

— Ya estoy aquí – le dije agachando mi cabeza mientras le levantaba su cara, tenía muchas lágrimas, se las quite rápidamente.

— Creía que nunca ibas a llegar – dijo, la cargue mientras ella enredaba sus piernas en mi espalda, para no caerse, como si fuera todavía una bebe

— ¿Ya pagaste? – Asintió, tome la nieve que estaba en la barra y que supuse era de ella para después salir de ahí – No podría dejarte sola

La baje y le abrí su puerta.

Iba a matar a ese que se hacía pasar como mi padre, en serio, ¿Cómo diablos se le ocurrió mandar en taxi a su hija de tan solo nueve años?

— ¿Te llevo a la escuela? – le pregunte

— Vamos tarde… ¿Crees que me dejen pasar?

— Supongo que podemos intentarlo, ¿no crees? – Se encogió de hombros y miro hacia su ventana – No quieres ir – adivine

— Es bastante vergonzoso llegar siempre tarde – musito débilmente

— ¿Solo eso?

— Aja… - si claro, por supuesto y yo había nacido ayer

— No es un pretexto para no ir a la escuela

— No hice la tarea – la mire de reojo se estaba mordiendo el labio, mala mentirosa

— Aprenderás a hacerla después de que veas una horrible F en tu trabajo de este día

— No… no… vamos Edward

— No encuentro por qué no ir, no es como si fueras una santa a la hora de tratarse de la escuela

— Me van a molestar…

— Claro que no

— Si, si lo harán…

— ¿Por qué?

— Gerard… un chico de la escuela, popular… me pidió que fuera su novia… - frene

— ¿Qué?

— Le dije que no, no, no – dijo rápidamente

— Pero…

— Es el chico popular, de seguro todo mundo lo sabe ahora, no quiero ir…

— Pero ibas a ir en taxi… - entonces comprendí

— Ah…

— Tu le diste una dirección falsa al taxista - ¿Qué diablos pasaba por su mente?

— No quería ir… pero ni siquiera supe que dije cuando ya estaba aquí y no reconocí el lugar, me perdí caminando y…

— ¿Por qué no me sorprendes?

— Perdón…

— ¿Qué tal si no trajeras dinero? O si… o si alguien te hubiera secuestrado, ¿Sabes que eso puede pasar verdad? – asintió

— Perdón, no quise meterme en problemas o sacarte de tu trabajo, pero pensé

— ¿Ahora lo haces? – me ignoro

— Mamá – así ella le decía a Esme – probablemente me aniquilara viva si se enteraba, Papá estaba en reunión y pues… ¿para qué sirven los hermanos mayores?

— Pudiste decirle a papá que te sentías mal…

— No me hubiera creído o probablemente me hubiese traído un doctor como si fuera el fin del mundo, no quería un escándalo

— ¿En realidad tenía una reunión? – bajo su cabeza aún más, maldición, maldición

— No… bueno si, pero él iba a traerme y… yo no quería ir a la escuela… así que le dije que sabía tomar taxis porque tú me habías enseñado…

— Mentirosa – murmure

— Y después de insistir un rato acepto, pidió un taxi para mí, le dio la dirección pero después yo se la cambie… perdóname – dijo tomando mi brazo y abrazándolo, el semáforo marco rojo, por lo que nos detuvimos

— Nunca vuelvas a hacer eso

— ¿Le dirás a papá?

— No… - suspiro – lo harás tu

— Pero…

— Nada – le corte, después de eso ninguno de los dos dijo nada y yo seguí conduciendo

Me detuve cuando estuvimos frente a su escuela

— Adiós…

— Cada día te pareces más a él… cada día un poco más, terminaras siendo igual que papá y no hay nada que puedas hacer para evitarlo – después de eso azoto la puerta y corrió, no me fui hasta que la vi entrando, tome mi cabello con fuerza

No me parecía a él, no tenía nada de él, no podía parecerme a él… que el cielo me libre de tener un remoto parecido al hombre que es mi padre.


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