"Mimato thoughts"

Por: Lightkey27

10. El camino a la amistad

Disclaimer: Los personajes de Digimon no son de mi propiedad yo sólo los he tomado prestados para realizar esta pequeña historia basándome en la imagen 197 del topic "Escribe a partir de una imagen" del foro Proyecto 1-8.

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—Ah ¡Qué suerte, tienen de mis favoritos! —Mimi se encontraba en un mini súper, abierto las veinticuatro horas, a más de cuarenta y cinco minutos del edificio donde vivía, todo por conseguir el sabor peculiar de camarones y espinaca en el paquete de fideos instantáneos que deseaba comprar.

—Son 6.95—le informó la cajera del lugar con una tímida sonrisa a la cual Mimi correspondió alegremente, había tardado varias horas en encontrar un local donde vendieran su sabor de fideos favoritos, ni siquiera se había percatado de que había caminado más de dos kilómetros, pagó lo que debía y cuando giró para dirigirse a la puerta de salida se dio cuenta del cambio del cielo.

Estaba lloviendo.

Y lo que parecía ser una ligera llovizna terminó convirtiéndose en una interminable lluvia.

— ¿No eres de por aquí, cierto? —Le preguntó la chica de la caja a lo que Mimi simplemente negó con la cabeza—Puedes esperar el autobús, aunque deberás caminar para llegar a la parada, está algo lejos, lamento no tener un paraguas para prestarte, justo ayer le di el último a una anciana que lo necesitaba.

—No te preocupes por eso—ofreció la oji-miel mientras veía pasar a las personas con sus respectivas sombrillas —Es culpa mía por no fijarme en lo que hago —como últimamente suele suceder —Iré corriendo hasta la parada de autobuses ¿Hacia dónde dijiste que está? —la chica le señaló a su derecha —Entonces me voy, gracias.

—Qué chica tan rara.

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Faltaba poco para que llegara a la estación de autobuses, pero ya se encontraba totalmente empapada, la lluvia no perdonaba, sin embargo no se rindió y corrió los pocos metros que le faltaban para llegar encontrándose con una de las últimas personas a las que en esas circunstancias podía imaginar que estuviese cerca.

—Hola—ofreció Yamato con una sonrisa tímida, como si pidiera permiso para poder hablarle.

—Hola—continuó ella esbozando una sonrisa— ¡Qué lluvia, eh!