10. La cita

Haruka terminaba de arreglarse frente al espejo mientras Yuko la miraba a unos cuantos metros de distancia.

-¿A qué hora regresaras?

-No tardaré, no te preocupes. Intentaré regresar antes de las 10. Si necesitas algo puedes marcarme al celular-

Yuko seguía mirando a la rubia intentando ocultar su preocupación lo mejor que podía. Haruka le había explicado quien era la chica con la que iba a cenar aquella noche, pero aun así Yuko sentía un poco de preocupación. Ese era el miedo que Yuko tenía secretamente: Que llegara alguien mejor para Haruka. Era difícil admitirlo, y siquiera pensarlo, pero cada día la joven temía en lo profundo de su ser no ser la persona correcta para la rubia, y que, por muy fuerte que fuera su amor por ella, este no fuera suficiente. Por eso se esforzaba constantemente. Por eso daba lo mejor de si día a día, pero aun así no podía alejar ese sentimiento de su corazón.

Haruka termino de arreglarse y se dirigió hacia Yuko para despedirse con un beso, pero el rostro de la joven reveló su desconfianza.

-Yuko, si quieres puedes acompañarme. –Dijo la rubia mirando con comprensión a la chica.

-No – se apresuró a decir Yuko – No es necesario. Lo siento. No me hagas caso.

Haruka besó a Yuko y después la miro a los ojos, permaneciendo cerca de su rostro.

-No tardare. Te quiero –Dicho esto volvió a besar a la chica, esta vez con un beso más largo, y se marchó.

Yuko permaneció sentada en la cama. Sacudió la cabeza intentando alejar cualquier pensamiento negativo, y se levantó dirigiéndose a la cocina para preparase algo de cenar, más por distraerse que por tener realmente hambre.

En la casa Kaioh la ocupante más joven se encontraba en lo oscuro de su habitación pensando y volviendo a pensar en cómo le explicaría a sus padres lo que había sucedido la noche anterior con Kyouya. Llevaba varias horas meditando la situación y ni siquiera se había dado cuenta en qué momento se había ido la luz del día y se había quedado totalmente a oscuras. De momento su celular sonó obligándola a encender la luz para encontrarlo. Miró la pantalla y el nerviosismo la invadió por un segundo. Era Kyouya. Contesto después de un par de timbrazos más dándose tiempo para calmarse.

-¿Si?

-Michiru, necesito hablar contigo.

La voz del joven era calmada pero fría. La joven permaneció en silencio pensando en que responder, cuando el joven le ganó la palabra.

-No te preocupes, será en un lugar público. Solo quiero hablar.

-… Está bien. ¿Dónde quieres que nos veamos?

-En el restaurante Calandria. En una hora. Lleva el anillo de compromiso.

Michiru permaneció nuevamente en silencio.

-¿Estás ahí?

-Sí –contestó la joven – Está bien, nos veremos en una hora.

-Ahí te veré- El joven cortó la comunicación sin despedirse.

Michiru separó el celular de su rostro con un suspiro. Se puso de pie y comenzó a buscar la ropa que se pondría.

A las ocho en punto Haruka entraba al restaurante, buscando con la mirada a la chica que la había citado. En una mesa a un lado de la pista de baile se encontraba sentada Setsuna, con un vaso de agua enfrente, observando a las parejas bailar. Haruka camino hacia ella, y cuando estuvo a un lado, la saludó.

-Buenas noches.

Setsuna volteo al escuchar el saludo, y se puso de pie.

-Buenas noches Haruka-san.

Ambas chicas se miraron por un segundo y después ambas tomaron asiento.

-Gracias por venir. La verdad no estaba segura de si aceptarías mi invitación.

-¿Por qué? –Pregunto la rubia con el rostro serio

-Porque es difícil aceptar una invitación de alguien que no conoces.

-Pero pareciera que tú si me conoces a mí. –Contestó la rubia viento a Setsuna directamente a los ojos, esperando una explicación.

Setsuna rio levemente y le brindó una sonrisa a la rubia.

-Te equivocas. Yo también te vi por primera vez en casa de Emma Sakimori.

Esta respuesta no hizo más que confundir más a la rubia, cuya mirada delataba su pensar.

-Sin embargo –continuó Setsuna – aunque no nos conozcamos, tú llamaste mi atención desde ese momento.

Haruka levantó una ceja. Setsuna no parecía estar coqueteando con ella, pero no estaba del todo segura.

-¿A qué te refieres?

-No te preocupes Haruka, no intento seducirte ni nada por el estilo – Contestó Setsuna casi adivinando los pensamientos de la rubia. – Llamaste mi atención por motivos diferentes. Me gustaría conocerte. Por eso te cite el día de hoy. Solo quiero platicar contigo. No soy ninguna acosadora ni nada por el estilo. Si decides marcharte lo entenderé.

Haruka se lo pensó un momento. Era obvio que la chica sabía algo más de lo que decía. En ese momento el mesero se acercó a la mesa y les ofreció a ambas mujeres la carta. Haruka tomó el menú asintiendo a Setsuna en señal de que se quedaría. Setsuna sonrió ante este gesto y ambas comenzaron a ver el menú, para después ordenar.

En ese momento una joven de cabellos aguamarina iba entrando al restaurante, buscando con la mirada al hombre que la había citado a ella. Lo vio sentado en una mesa cercana a una de las esquinas del lugar, así que comenzó a caminar en esta dirección. Kyouya la vio desde que llegó, y la miraba fijamente mientras se acercaba a él. No se levantó cuando ella llegó a la mesa, y solo se limitó a señalar el asiento que tenía enfrente. En cuanto la chica se sentó, el mesero llevo a la mesa dos copas de vino, que colocó enfrente de cada uno.

-Buenas noches – Saludó la chica

-¿Traes el anillo? – dijo él fríamente

Michiru abrió su bolso e introdujo su mano, para después sacar el pequeño objeto y colocarlo en la mesa.

Kyouya lo miró un momento y después miró a la chica. Le sostuvo la mirada un momento y después tomó su copa de vino.

-Este es el mismo vino que tomamos la vez que te propuse matrimonio. Pensé que sería una buena idea pedirlo.

Michiru miró su copa, pero no la tomo.

Kyouya volvió a dirigir la mirada a la chica que tenía enfrente, mientras movía su copa dibujando un pequeño círculo.

-Me niego a pensar que quieras tirar a la basura todo lo que hemos tenido, que he perdido mi tiempo durante estos años, y que ahora todo eso no vale nada. Solo te voy a preguntar esto una vez, así que piensa bien lo que me vas a responder. ¿En verdad vas a mandar al diablo todo lo que teníamos hasta ahora?

Kyouya hablaba con frialdad y miraba con el ceño fruncido a la chica de cabellos aguamarina. Por su parte Michiru también le sostenía la mirada, pero permaneció en silencio unos segundos antes de contestar. Comenzó a abrir la boca con la intención de responder pero Kyouya la interrumpió.

-Piénsalo bien, porque no lo volveré a preguntar.

Michiru volvió a callar por unos segundos, y después respondió.

-Tú y yo Kyouya, no va a funcionar.

Al escuchar esto el joven soltó una risa amarga, tomó su copa y bebió todo el contenido. Después tomó el anillo del centro de la mesa y se levantó de su asiento para después comenzar a caminar a la salida del restaurante.

Michiru se quedó sentada, inmóvil y pensativa. Ni siquiera volteo a ver como el joven se alejaba, pues no tenía caso.

Setsuna y Haruka llevaban un tiempo conversando. La rubia había comentado de su trabajo y Setsuna hablaba de su libro.

-Fue la suerte la que me llevó hasta Emma Sakimori – Comentaba Setsuna – Gracias a ella pude publicar mi libro.

-La especialidad de Emma es descubrir el talento en las personas.

-Pues fue una suerte que viera algo en mí. ¿La conoces desde hace mucho?

-Sí, la conozco desde que yo era muy pequeña.

-Debe haber sido muy interesante crecer con alguien como ella a tu lado. Es una mujer muy inteligente.

-Sí, ella me…

La atención de la rubia fue repentinamente robada al ver a una mujer conocida pasar caminando junto a su mesa.

-¿Michiru? –Dijo poniéndose de pie.

La chica al escuchar su nombre se detuvo y volteó hacia donde había escuchado la voz. Se sorprendió al ver de quien provenía el llamado, y se acercó hacia Haruka, quien también estaba sorprendida de encontrarla ahí.

-Hola Haruka – Saludo la chica una vez que la tuvo enfrente.

-Que sorpresa. ¿Cómo estás?

-Bien, yo… estoy bien. ¿Y tú?

-También…

-Ejem…. – Setsuna carraspeo con la garganta al darse cuenta de que estaba siendo totalmente ignorada.

-Lo siento – Reaccionó la rubia al oír a la chica con la que había estado platicando.- Michiru, ella es Setsuna Meioh, Setsuna te presento a Michiru Kaioh.

-Lo lamento – se disculpó Michiru, pues también ella había ignorado a la chica con la que platicaba la rubia. –Mucho gusto – Dijo la chica extendiendo la mano.

-Mucho gusto Kaioh-san –Contesto Sentsuna estrechando la mano de la otra chica.

Setsuna advirtió la reacción tan peculiar que ambas chicas habían tenido la una con la otra, y no pudo evitar interesarse por la relación que ambas tenían. Sentía curiosidad y ella no era de las personas que se quedaban con la duda.

-Michiru, ¿estas con alguien? ¿Por qué no te sientas con nosotras? –Preguntó Setsuna.

Aquella propuesta sorprendió tanto a Haruka como a Michiru, mientras que Setsuna no hizo mas que sonreír ante la reacción que había provocado en ambas chicas.

-Emm… sí, claro. Gracias

-Mesero –Llamó setsuna – ¿Puede acercarnos otra silla por favor?

-Claro señorita – contestó el joven, quien segundos después le ofreció una silla a Michiru.

Una vez que las tres estuvieran sentadas, Setsuna comenzó a indagar.

-Perdona Michiru, ¿esperas a alguien?

¡Bingo! Setsuna pudo notar como la rubia también pareció interesarse por la respuesta de la joven.

-No… en realidad acabo de reunirme con alguien, pero ya se marchó.

-¿Le ofrezco la carta señorita? –dijo el mesero dirigiéndose a la chica que se acababa de integrar a la mesa.

-No, se lo agradezco, solo un vaso de agua, por favor.

-Claro señorita, con permiso.

-Y cuéntenme – Comenzó Setsuna - ¿De dónde se conocen?

Michiru vio de reojo a Haruka y después se dirigió a Setsuna.

-Nos conocimos en un evento artístico que hubo recientemente.

-¿En el Arte-Libran?

Michiru se sorprendió. No había sospechado que aquella chica también había estado ahí.

-Sí, exactamente.

De repente Michiru la recordó. Era la chica que había visto caminar hacia la terraza cuando ella se alejaba con Kyouya. ¿Sería pareja de la rubia?

-Yo también estuve ahí. –Dijo Setsuna –Yo soy escritora. Déjame adivinar… -Setsuna miró fijamente a Michiru – Tu eres pintora.

Michiru mostro cara de sorpresa y le sonrió a Setsuna, quien también sonrió a su vez.

-¿Cómo lo supiste?

Setsuna soltó una risita.

-La verdad es que acabo de recordar tu nombre de una de las pinturas que vi ahí. Me gustó mucho. Tienes mucho talento.

Haruka se sorprendió, pues no sabía que Michiru también pintaba, pero se mantuvo seria.

-Te lo agradezco mucho. ¿Ustedes de donde se conocen? –Preguntó Michiru con el objetivo de continuar la conversación, e inconscientemente saciando su curiosidad.

-Haruka y yo mantuvimos una relación apasionada durante un año.

Michiru abrió los ojos de par en par y Haruka casi se ahoga con el agua que estaba tomando.

Setsuna comenzó a reír ante la reacción de ambas chicas.

-Es broma, es broma. También nos conocimos en el Arte-Libran. De cualquier forma, creo que no soy el tipo de Haruka, ¿cierto? –Dijo viendo a la rubia y levantando una ceja mientras sonreía.

Haruka no sabía que decir. Apenas podía creer que estuvieran teniendo esa conversación. Antes de que la rubia pudiera contestar Setsuna volvió a hablar.

-Michiru, ¿bailas? – Preguntó Setsuna al escuchar una melodía comenzar.

-Un poco – Contestó la joven viendo de reojo a la rubia.

Esa era exactamente la reacción que esperaba Setsuna.

-Haruka baila muy bien – La aludida volteó a ver a Setsuna con cara de confusión – Yo tengo lastimado el tobillo, pero ustedes dos deberían aprovechar la música para bailar un poco.

¿Qué estaba sucediendo? Haruka estaba confundida por lo que estaba haciendo Setsuna. ¿Qué planeaba? De cualquier forma no pudo evitar notar como las mejillas de la chica de cabellos aguamarina se tiñeron de un hermoso color carmín.

-¿Quieres bailar? –Preguntó la rubia a Michiru hipnotizada por aquella reacción.

-Claro – Contestó Michiru.

Ambas se pudieron de pie y Haruka le ofreció la mano a la chica. Caminaron hacia la pista, y una vez ahí, Haruka pasó la mano por la cintura de Michiru, y la acerco a ella atrayéndola con delicadeza. Michiru colocó la mano derecha sobre la izquierda de la rubia, y colocó la otra mano sobre su hombro. Comenzaron a bailar lentamente siguiendo el ritmo de la música y mirándose fijamente. La mirada de Haruka era seria y concentrada en la de su pareja de baile. "En verdad tiene una mirada muy intensa" pensó Michiru, quien sentía como esos ojos se clavaban profundo en los suyos.

Setsuna las veía desde su asiento, sonriendo y teniendo cada vez más clara la situación entre ambas chicas.

Haruka miraba los ojos aguamarina de su pareja de baile, y no pudo evitar pensar en el mar, en sus olas, en su espuma, en la marea, y en el viento agitándolo salvajemente, despertándolo y avivándolo. ¿Quién avivaba a quién?

La melodía llegaba a su fin. Ambas comenzaron a detener sus movimientos hasta que la melodía ceso del todo. Tardaron unos segundos en separarse y aun otros segundos en dejar de mirarse. Se sonrieron la una a la otra y volvieron a caminar hacia sus asientos.

-¡Vaya!, ambas bailan muy bien. –Comentó Setsuna mientras las chicas tomaban asiento. – Creo que…

La idea fue interrumpida por el sonido de un celular. Haruka llevó la mano a su bolsillo y sacó su teléfono. Era Yuko. Se sobresaltó al ver que eran las 10:15 y recordó que había dicho que regresaría antes de las 10.

-Disculpen – dijo la rubia para después contestar - ¿Bueno?… perdona, se me fue el tiempo… no te preocupes, en un momento más regresare ¿ya cenaste? ... bueno, te veré en un momento… ¿si?...yo también te amo…adiós –La rubia colgó el teléfono y lo guardó en su bolsillo.

"yo también te amo" aquellas palabras cayeron como una cubeta de agua fría sobre ambas chicas. Era obvio que Haruka hablaba con su pareja. Setsuna cayó en cuenta de que no le había preguntado a Haruka si estaba en alguna relación, y simplemente supuso que no cuando vio como reaccionaba frente a Michiru. Por su parte, la chica de cabellos aguamarina, si bien llego a pensar desde que la conoció que la rubia podía estar con alguien, no imagino que la confirmación de aquel pensamiento fuera a causarle un impacto tan grande como el que estaba sintiendo. ¿Qué le sucedía? Tuvo una sensación incomoda en el estómago.

-Debo irme. – Dijo la rubia mientras se levantaba de su asiento – Fue un placer. –Comenzó a sacar su billetera cuando Setsuna la interrumpió.

-No, déjalo, yo invito.

Setsuna se sintió algo apenada por las acciones de las que hace unos momentos se había sentido orgullosa.

-Gracias – Contesto la rubia.

-Adiós Haruka, cuídate – Se despidió Setsuna.

-Adiós – se despidió a su vez Michiru con una expresión extraña en el rostro.

Haruka caminó hacia la salida intentando con todas sus fuerzas ignorar aquel sentimiento tan extraño que estaba sintiendo en el estómago, en el cuello, en el pecho.

Setsuna y Michiru se quedaron sentadas en silencio unos segundos hasta que Michiru habló.

-Yo también debo irme- Dijo comenzando a levantarse.

-Michiru – Se apresuró a decir Setsuna – lo siento.

-¿el qué? – Preguntó Michiru sonriendo lo mejor que pudo.

-Nada – Contestó Setsuna entendiendo la reacción de la chica.

-Hasta luego Setsuna. Fue un placer.

-Hasta luego Michiru, igualmente. Espero que nos podamos volver a ver.

-Yo igual. Cuidate.

-Adios.

Michiru comenzó a caminar hacia la salida dejando a una confundida Setsuna en su asiento. Setsuna podría haber jurado que había algo entre esas dos chicas hasta que Haruka recibió aquella llamada. Llamó al mesero y pidió la cuenta. Era hora de ir a casa.

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Hola a todos.

Quería aprovechar para agradecerles sus reviews, en verdad me animan mucho.

Muchas gracias por seguir esta historia.

Les mando saludos a todos y cada uno de ustedes.

ATTE

Aru