Capitulo 9: La casa manantial
Pasaron unos segundos antes de que saliera tras ella. Ya casi iba a salir del camino, pensaba que la iba a encontrar antes de llegar a la salida pero una vez afuera no pudo alcanzarla, y no la veía por ningún lado.
-¿Dónde demonios te metiste?
Volteo hacia todas las direcciones, buscándola, pero nada… debía admitir que luego de tres años definitivamente era excelente para escapar. Y aunque sabía que lo más seguro es que se hubiera ido a casa, sentía como su corazón palpitaba rápidamente, y esa característica opresión en el pecho cuando uno está asustado. No podía evitarlo, desde que ella había vuelto, sentía un gran temor siempre, temor a que se marchara de nuevo.
Una vez en la casa, y ya encerrada en su cuarto, no podía dejar de dar vueltas de un lado para otro. ¿Qué pensaba que lograba al huir así? De todos modos lo vería cuando volvieran a la casa.
-Que tonta, tonta, tonta he sido… - suspiro y por fin se detuvo y se sentó en su cama. Pero no tenía ganas de seguir ahí, quería moverse, debía hacer algo, de algún modo tenía que sacar todo ese cumulo de emociones. Y se dirigió a un lugar donde llevaba mucho tiempo sin ir, un lugar donde podría descargar todas sus emociones… al dojo.
-Muy bien… voy a encontrarte. – sonreía como un estúpido, si quería ocultar que estaba feliz y entusiasmado pues estaba haciendo un pésimo trabajo.
Al fin el taxi se detuvo en frente de la casa, le pago rápidamente y luego se bajo. Agradecía inmensamente que Nabiki y los demás le permitieran irse sin más explicación que saber que debía buscar a Akane, ellos sabían que les convenía seguir disfrutando de su feria y dejarle eso a él… y lo mejor de todo es que la casa parecía desierta.
Lo hubiera pensado dos veces antes de subir sin ningún titubeo a la habitación de Akane y más aun entrar sin ni siquiera tocar pero… allí no estaba. Salió y empezó a buscar en las demás habitaciones como no la encontraba bajo y siguió buscando, pero nada. ¿Dónde podrá estar? Ya empezaba a impacientarse y volvía a sentir la opresión en el pecho, pero escucho un ruido que provenía de afuera. (Demonios claro…) no había buscado en el patio, pero cuando salió no la vio por ningún lado, volvió a escuchar ruidos y ya no dudo sobre el lugar donde debía buscar.
Pensaba confrontarla de una vez pero al entrar al dojo y viéndola tan concentrada realizando un sinfín de movimientos para entrenar simplemente se quedo parado como un completo tonto observándola casi hipnotizado… ese dojo prácticamente era de él, es decir, los demás casi nunca entraban allí, solo él, y ver la presencia de ella inundando todo el lugar… no pudo evitar empezar a acercarse poco a poco hacia el centro del dojo donde se encontraba. Ella tenía los ojos cerrados y no se había percatado de que él estaba ahí, parecía bastante concentrada.
Llevaba demasiado tiempo sin verla entrenar, años… y le producía tantas sensaciones verla ahí de nuevo, como antes, sin pensar mucho en lo que hacia se quito la camisa, se situó a su lado e imito sus movimientos acompañándola. Por fin ella se dio cuenta de que él estaba ahí, abrió sus hermosos ojos café y sus miradas se encontraron. Los dos se detuvieron y por un segundo pensó que ella se iba a ir, pero sin apartar su mirada de la él, ella continúo con lo que hacía y él la siguió, los dos se movían en una perfecta sincronización. Ellos jamás, ni siquiera antes de que ella se marchara, habían podido practicar juntos sin pelear o lograr hacer algo bien, siempre terminaban discutiendo o molestos, pero esta vez era distinto, mientras se veían fijamente los dos se olvidaron de todo y siguieron moviéndose sincronizadamente, como uno solo. Empezaron a aumentar el ritmo, cada vez más rápido y los movimientos más intensos.
Hasta que culminaron con la serie y los dos se detuvieron, exhaustos y jadeando por el ejercicio. Ranma la vio de arriba para abajo, observándola, viendo su tonificado y bien proporcionado cuerpo, ya no utilizaba el gi que acostumbraba, ahora iba ataviada con una camisa china muy femenina y bastante ajustada, al estilo de las que él acostumbraba y un pantalón en conjunto igual de delicado que le llegaba no más que unos 3 cm por encima de la rodilla, ambas prendas eran de color blanco y los ribetes de todo el conjunto eran de color dorado. Magnifica.
-Huiste de mi… - ella no respondió, tenía la vista hacia el suelo mientras calmaba su respiración. Ranma se acerco un paso más y ella levanto la vista, sus cachetes estaban algo ruborizados en consecuencia del ejercicio que acababan de hacer, se veía adorable.
-Ya… no te acerques más.
-¿Por qué no? - el daba un paso y ella se alejaba dando otro.
-Ranma para… - el aumento el ritmo y ella sin darse cuenta estaba llegando a un callejón sin salida.
-¿Realmente quieres que pare? – en estos instantes al igual que cuando le devolvió el beso, ella no era aquella fría mujer que siempre exteriorizaba, ella era de nuevo su Akane, consiente de todo lo que estaba ocurriendo entre ellos, nerviosa, ruborizada…
-¿Si…?
-¿Es una pregunta? – el sonrió seductor, ella se detuvo… la tenia acorralada contra la pared y su propio cuerpo.
-Ran-ranma…
Él toco suavemente su mejilla como si de un objeto frágil se tratase, comenzó a deslizar sus dedos hasta su oreja, acaricio el lóbulo de la misma, sintiendo como ella se estremecía ante ese contacto. Akane cerró los ojos por un instante, un suspiro broto de sus labios, cada lugar donde él tocaba quedaba hormigueando y sentía como si su piel cobrara vida, ella abrió los ojos de pronto e intento quitárselo de encima, lo empujo fuertemente pero él la sujeto en el último instante y los dos cayeron, comenzó un forcejeo entre ambos a ver quien dominaba al otro, empezaron una especie de lucha, se movían de un lado para otro, ella lograba ponerse encima para intentar incorporarse y él la tumbaba de nuevo.
-Te atrape – sonreía de esa manera que a ella tanto le chocaba.
-No lo creo… - le lanzo una patada y logro despistarlo lo suficiente para quitárselo de encima pero él siempre era más rápido y la sujetaba de nuevo.
-Ahora me vas a decir… quien te lastimo en el brazo.
-Ranma, ya te dije…
-Esa no es la verdad… quiero que me digas la verdad Akane, quiero que confíes en mi. – el volvió a quedar encima de ella y continuo lo que hacía hace unos minutos.
Deslizo sus dedos desde el lóbulo de su oreja hasta su cuello, no pudo evitar besar su mentón y bajar hasta su cuello, para él no habían inhibiciones en ese momento, no existía aquel Ranma penoso e inmaduro de hace tres años. La escucho suspirar y como incrementaba el latido de su corazón y su respiración, él estaba igual que ella. Esto era algo más que una atracción física, que algo sexual… eran ellos al fin, sus sentimientos al aire, expresando lo que con palabras nunca se habían dicho, el subió su rostro hasta ponerlo enfrente del de ella y espero hasta que abriera los ojos, ella lo hizo y sus miradas se conectaron.
"Como te extrañe"
"Estuve lejos mucho tiempo…"
"No vuelvas a irte nunca, no me dejes…"
"No puedo… yo no puedo quedarme contigo…"
"No Akane… yo te…"
Ello cerró los ojos fuertemente, se lo quito de encima de nuevo y se incorporo rápidamente, esta vez él no la detuvo, se quedo sentado en el suelo. Ella comenzó a irse.
-Akane… - él seguía sentado en el piso, sin mirarla. Ella se detuvo sin voltear. – dime quien te lastimo. – ella no respondió. – Bien, tendré que averiguarlo… - Akane no se permitía responder no era ella misma en esos momentos, no lograba calmar sus sentimientos. – Ah y Akane… mejor abróchate la camisa, escuche que acaban de llegar los demás a la casa. – ella sintió como todo su rostro se volvía de un intenso color carmesí, bajo la vista hasta sus pechos y noto como la camisa que hace un rato le llegaba hasta el cuello estaba desabotonada hasta la entrada de sus pechos, sin ver nada sugerente pero definitivamente se veía una buena porción de los mismos. Se la abotono rápidamente y salió de ahí antes de que ocurriera algo mas… ¿En qué momento él había desabotonado su camisa?
Había pasado una semana entera desde lo ocurrido en la feria y en el dojo y Akane se sentía como una completa tonta, ahora parecía un chica hormonal de quince años que se ruborizaba por todo, lo disimulaba bastante bien pero cuando veía a Ranma a veces era inevitable y todos los demás eran lo suficientemente astutos ahora para no decir nada o fastidiarla, antes… el cuento hubiera sido otro.
Ranma estaba diferente, él se veía como si nunca hubiera ocurrido nada, pero cuando sus miradas se encontraban no podía apartar sus ojos de los de él, su mirada era tan penetrante, profunda. Y él parecía decidido… (Oh por dios… estoy perdida…) Ella había intentado con todas sus fuerzas volver a su fría indiferencia pero luego de aquello… algo había pasado en el dojo aquella tarde, le era tan difícil ignorarlo, ella volvía a tener esperanza, ella… quería volver a creer que podrían estar juntos, comenzaba a pensar de nuevo como la Akane de hace tres años… y eso no le gustaba para nada.
Ukyo cocinaba sus okonomiyakis rápida, eficiente y expertamente, su local estaba lleno de gente y todo marchaba bien.
-Tom ¡Aquí está el pedido de la mesa 5!
-Ya voy Jefa, ya voy.
-No te hagas el tonto y deja de llamarse así
-Pero si eres mi jefa.
-Entonces porque lo dices en ese tono y tienes esa sonrisa en tu cara ¿Oh me equivoco? – Tom se fue con el pedido mientras se burlaba de ella. – Dios… que he hecho para… - sonó el teléfono – Tom ¡Teléfono! - Tom estaba ocupado y ella era la que estaba más cerca – Bien… ¡Ucchan's, buenas tardes! ¿Qué desea?... ¡Oh Nabiki!... sí, todo bien… ¿Qué dices?... mmmm… bueno, cuenta conmigo, me hace falta unos días de descanso…
-¡Ahhhhhhhhhhh!
-Nabiki ¿Pero porque gritas?
-¡Ay Kasumi! Es que ni te imaginas la suerte que tengo. ¡Acabo de ganarme unas entradas para ir a "La casa manantial"!
-¿En serio Nabiki? ¡Qué maravilla! Me han dicho que es estupendo. – Akane veía de Nabiki a Kasumi, cada una gritaba más alto que la otra, como "ignorando" que ella se encontraba allí escuchando todo.
-¡Si Kasumi! Y lo mejor de todo es que es este fin de semana!
-¡Oh Nibiki! ¡Me alegro mucho! ¿Y podremos ir todos?
-¡Por supuesto Kasumi! – Nabiki saco los boletos teatralmente y Kasumi los contemplo como si se tratase de un tesoro. Definitivamente Nabiki era buena, pero Kasumi… algo se traían entre manos. Entrecerró los ojos hasta que parecieron dos rendijas sin dejar de observarlas, luego Nabiki voltio a verla de la forma más inocente e hizo como que no la había visto.
-¡Akane! No te había visto.
-Si claro… ahora dime porque tanta euforia… ¿Qué planeas Nabik…?
-¡Bueno será mejor que todos hagamos nuestras maletas! ¡Apresúrense hermanas, salimos mañana temprano! – se esfumo rápidamente de la habitación.
-Kasumi… tu si me vas a decir…
-¡Por dios! ¡Me olvide del té! Después hablamos hermana… ¡No se te olvide hacer tus maletas! – Akane miro en amabas direcciones por donde habían salido sus hermanas.
-Mmmjmm… aquí hay algo extraño… - pero prefirió restarle importancia y fue a su habitación a hacer las maletas, que mas daba, le agradaba la idea de salir este fin de semana.
La casa manantial, definitivamente tenía que admitirlo, por fuera se veía hermoso. Era un gran complejo turístico, su arquitectura era propia del periodo Edo, se encontraba delimitada por una gran valla de bambú de por lo menos dos metros y medio, al entrar estaba en todo su esplendor el gran edificio de madera, todo el lugar se encontraba rodeado por un hermoso jardín japonés con caminos para pasear además el gran terreno lindaba con un hermoso lago que se mezclaba con el jardín dando por resultado una hermosa visión.
-Nabiki… en verdad que suerte tienes… es hermoso.
-Si Akane… tengo mucha suerte. – Akane estaba muy concentrada en el paisaje como para fijarse en la sonrisa de su hermana. – llegaron a la entrada y todos comenzaron a bajarse del carro. Pero para su sorpresa Ukyo los esperaba y no estaba sola, con ella se encontraba Ryoga y… Tom.
-¡Hola! Al fin llegan, los estábamos esperando para entrar.
-¡Ukyo! No me imagine verte aquí… Nabiki, no me dijiste que vendrían.
-¡Ops! Olvide mencionarlo hermanita. – Nabiki le lanzo una mirada significativa a Ukyo, pero cuando se dio cuenta que Akane la veía cambio tan rápido de expresión que era como si se lo hubiera imaginado… ¿Pero qué les pasa? – Todos saludaron a Ukyo, Ryoga y Tom, para nadie era invisible el hecho de que algo existía entre Tom y Akane, Ranma por su lado solo le dirigió una mirada amenazadora, no le gustaba para nada verlo ahí… mientras sacaban las maletas de los taxis, Nabiki aprovecho y arrastro a Ukyo a un lugar más alejado del grupo.
-¡Ukyo! Me puedes explicar que hace Tom Miller aquí – dijo susurrando. - ¡Te dije consigue pareja! No que trajeras a dos hombres contigo.
-Pero Nabiki… no pude evitarlo… aparte Tom no se iba a quedar… acaso ¿te cae mal?
-En lo absoluto pero esto estropea un poco los planes… bueno, bueno, da igual, lo resolveré, aunque ahora puede que todo sea más interesante. – Nabiki sonrió perversamente, Ukyo no pudo evitar verla algo horrorizada.
-Nabiki… a veces asustas bastante. – Nabiki soltó una risita y volvieron a reunirse con el grupo… Akane y Ranma se llevarían una sorpresita dentro de poco.
Una vez que todos cargaban sus maletas, el grupo entro al gran hall del edificio abarrotado de clientes decorado de manera exquisita al puro estilo japonés tradicional, una señora parecía esperarlos a todos.
-Bienvenido Sr. Tatewaki, y bienvenidos sean todos los invitados del Sr. Kuno... – (¿Sr. Tatewaki… invitados del sr. Kuno? Pero de que hablaba esa señora… si Nabiki se había ganado…) -… es un placer para mi darles la bienvenida a nuestro complejo turístico de aguas termales La Casa Manantial. Mi nombre es Yuri y estaré a su servicio para todo lo que necesiten además de que les informare de su itinerario; ahora por favor les agradecería que me acompañaran para mostrarles las habitaciones a cada pareja y… - (¿A cada pareja…? ¡Pero qué demonios…? ) Tanto Akane como Ranma parecían algo confundidos por las palabras de la señora. Akane le lanzo una mirada a Nabiki que parecía demasiado "distraída" hablando con Kuno como para darse cuenta, esta de pronto se adelanto con Kuno y ambos hablaron con la sra. Yuri, la aludida parecía reacia a aceptar lo que sea que le planteaban Kuno y Nabiki hasta que por lo visto, al final, accedió. Cuando la pareja volvió a su lugar, detrás de la sra. Yuri, Akane se acerco hacia su hermana y la tomo del brazo.
-Nabiki ya puedes ir diciéndome que es lo que pasa – le susurro exasperadamente. – Definitivamente esto no es ningún premio que te ganaras… dime exactamente a que se refiere la sra. Yuri con "las habitaciones a cada pareja"
-Relájate hermanita… ya lo veras… – Nabiki sonrió como solo ella lo hacía cuando tenía algo entre manos y sabia que ya no había vuelta atrás, había caído en lo que sea que hubiera inventado ahora su hermana. Y el colmo es que por lo visto todos lo sabían menos Ranma y ella… traidores. – Bueno chicos ya escucharon a la sra. Yuri ¡Cada pareja a sus habitaciones quien a sus habitaciones! – llegaron otro empleados esperando a que cada pareja los siguiera para mostrarles sus respectivas habitaciones.
Akane miro horrorizada como Kasumi y Tofu se fueron con uno de los empleados, seguidos de… ¡Ukyo y Ryoga! Eso solo quería decir… Akane y Ranma se ruborizaron al máximo al llegar a la misma conclusión. ¡Esto definitivamente no podía ser nada bueno para ella!
-Bueno creo que es nuestro turno de irnos… - Akane observo nerviosa como se volteaba para dirigirse a ella, por lo visto estaba bien enterado del asunto (¡Traidorrr!) sintió algo extraño en el ambiente y miro de reojo a Ranma que tenia los puños cerrados fuertemente y parecía muy, pero muy enojado.
-¡Tom, necesito que nos acompañes!
-Nabiki pero yo…
-¡Tom por favor! – Nabiki puso su cara más angelical y sin darle más tiempo de replicar lo arrastro consigo mientras seguía junto a Kuno a otro de los empleados.
Akane y Ranma eran los últimos que quedaban, había un último empleado esperándolos y la sra. Yuri todavía seguía ahí, esperando que los últimos clientes del grupo que atendía se marcharan a su habitación. Ambos parecían bastante nerviosos.
-Esto… sra. Yuri…
-Si srta. Tendo, dígame. – no sabía ni que decir.
-No habrá… ¿una confusión? Es decir, pensé que compartiría habitación con mis hermanas y…
- No, le aseguro que no hay ninguna srta. Tendo, todo está muy claro. Aquí en Casa Manantial somos muy tradicionales y tenemos una regla muy importante. Todos los clientes que se hospedan aquí tienen que ser pareja, si no es nuestro penoso deber informar al grupo de parejas o pareja que quebrante esta regla que no podremos hospedarlos aquí. – Akane abrió los ojos como platos y respiro hondo… ¡Tendría que compartir habitación… con Ranma! ¡Eso definitivamente no era en absoluto nada bueno!
-Pero…
-¿Qué ocurre srta. Tendo? ¿Acaso usted y el joven no son pareja? La srta. Nabiki nos informo de todas… las parejas que vendrían en el grupo. – la sra. Yuri suspiro mientras decía lo último. ¡Tom!
-Pero Tom…
-Vamos Akane, ya hemos hecho esperar mucho a este empleado, nos va a mostrar nuestra habitación. – Akane se congelo de pronto, la voz de Ranma sonaba fuerte, cuando se voltio le sorprendió ver que tenia la mano extendida esperando a que la cogiera.
No le quedaba de otra, no quería que los sacaran por su culpa… (¡Ja! Menuda suerte ¿No Nabiki? Vaya que te ganaste unas entradas… ¡esto era todo lo que querías! Ponerme las cosas más difíciles) ¿Pero y Tom? ¿Cómo se las había arreglado Nabiki con Tom que no tenía ninguna pareja con la cual compartir habitación?
Aunque dudo por un momento, al final tomo la mano de Ranma y juntos siguieron al empleado que llevaba rato esperándolos ante la atenta mirada de la sra. Yuri. Su mano se sentía tan… masculina, grande, caliente…
-Veo que te preocupas mucho por Tom... – Ranma pronuncio son nombre con mas rencor del que quisiera, pero no le importaba, le molestaba la mera idea de que ella hubiera considerado compartir habitación con el . ese…
-Pero él no tiene…
-¿Acaso tú querías compartir habitación con él? – Akane no respondió nada… (Si, hubiera preferido mil veces compartirla con él, Tom es mi amigo, tú eres… demasiado peligroso…)
El muchacho que los guiaba se detuvo y con una llave abrió la puerta de su habitación. Tenía un pequeño vestíbulo que daba a un washitsu, el suelo estaba cubierto por pisos de tatami, además contaba con un tokonoma del lado izquierdo, en el interior del tokonoma se podía apreciar un hermoso kakemono sobre la pared y un hermono bonsái encima de una pequeña mesita. El washitsu contaba también con muebles, en la parte trasera del washitsu había una puerta shoji la cual comunicaba con… la recamara. El chico le entrego la llave a Ranma y rápidamente se fue dejándolos solos. Ambos se quedaron parados uno al lado del otro sin moverse.
Ranma que hace unos segundos estaba molesto pensando en Tom Miller cayó de nuevo en el hecho de que estaba con Akane y tendrían que compartir por ese fin de semana aquella habitación… él no sabía nada de todo esto, que sin duda alguna no había sido idea de nadie más si no de Nabiki, tiempo atrás hubiera querido matarla, y muerto de vergüenza hubiera comenzado a insultar a Akane, diciéndole sus "defectos físicos" con el único objetivo de hacerla molestar y así evitar compartir habitación con ella, pudiendo entonces ocultar sus sentimientos detrás de la muy posible discusión que hubiera comenzado entre ellos. Pero ahora él tenía una sola meta; ella había reaccionado ante su beso, y definitivamente había despertado algo en ellos cuando estuvieron en el dojo hace una semana; a pesar de que si, estaba muy nervioso, ya era momento de conquistar a Akane. (Después de este fin de semana todo será diferente)
Akane fue la primera en moverse, se saco sus zapatos, se puso las surippas y entro en el washitsu; intentaba ignorar que tendrían que estar allí juntos por dos días, pero era muy consciente de todos los movimientos de Ranma.
Se paro entre el washitsu y la recamara y lo observo, por supuesto había una gran cama en todo el centro, tenía a ambos lados sus mesitas de noche, del lado derecho de la habitación se encontraba el baño que por lo que veía desde ahí era bastante grande este si contaba con una puerta normal para cerrarse, el cuarto tenia una ventana que daba hacia los hermosos jardines, y el suelo estaba cubierto también de tatami, había un hermoso ikebanaal lado de la ventana encima de una mesita. El cuarto era grande, pero no tanto, y estaba decorado, definitivamente, muy bonito. Ranma le paso por al lado y termino de entrar en la recamara.
-¿Ranma qué haces?
-Que crees, voy al cuarto…
-¿Pero qué te pasa? No pensaras… - pero ya él estaba cómodamente acostado en la cama.
-Es exactamente lo que pienso hacer.
-¡Ni se te ocurra que tu y yo vamos… vamos a dormir en esa cama… juntos!
-¿Y qué pretendes? ¿Qué duerma en el baño? – el corazón de Akane latía desbocado en su pecho. ¡Ni muerta dormiría en la misma cama con él! Voltio a ver el saloncito y vio uno de los sofás que era más largo que los demás, y luego volteo a ver a Ranma de nuevo, el cual se había incorporado y en un instante estaba a pocos pasos de ella.
-Me parece que ese sofá es bastante cómodo. – Ranma voltio a ver el sofá y soltó un bufido indignado. Se cruzo de brazos y volvió a mirarla.
-Ni se te ocurra a ti que voy a dormir ahí teniendo una cama tan cómoda.
-¡Ah pero es que piensas que entonces yo debo dormir en el sofá! – Ranma levanto una ceja divertido. Ella definitivamente no se estaba controlando como acostumbraba ahora. -… serás un… - soltó un fuerte resoplido exasperada y le paso por al lado dándole un empujón, se dirigió al baño, antes de entrar se volteo y lo señalo con el dedo. – Ve haciéndote a la idea de dormir en el sofá… - dicho esto termino de entrar al baño y cerró la puerta fuertemente.
-Eso lo veremos… - una sonrisa asomo en sus labios.
-No puedo creer que aceptara participar en esto.
-Ya deja de quejarte Ryoga, sabes bien que cuando Nabiki se propone algo no hay quien se niegue y además, aparte de que nos necesita, que mejor que pasar un fin de semana en este lugar tan maravilloso para relajarse. – Ukyo sonreía resplandeciente mientras veía toda la habitación.
-Si bueno… en parte tienes razón, pero aun no comprendo mucho de que va todo…
-Bueno, con lo despistado que eres… - Ryoga alzo una ceja y se cruzo de brazos, ella siguió como si nada. -… pero ya lo primero ocurrió, esos dos ya deben saber que les toca compartir habitación…
-Lo dices como si nada.
-¿A qué te refieres?
-Bueno, ellos dos… sabes, nosotros siempre…
-Si ya comprendo.
-Tú ya no sientes…
-Ryoga, yo siempre voy a sentir algo por Ranma, pero debo confesarte que mis sentimientos han cambiado, yo… por fin abrí los ojos, o bueno eso quiero creer. – sonrió de nuevo y entro en la recamara.
-Esto… Ukyo…
-¿Si? – se volteo a verlo.
-Bueno, yo… en vista de que tuvimos que venir juntos… bueno… - Ryoga se había puesto un poco colorado.
-No entiendo que quieres decirme… - ella vio hacia donde él dirigía la mirada furtivamente mientras intentaba explicarse y entonces comprendió a que se refería, bajo la mirada algo apenada y sintió un calor en sus mejillas. -… ya veo, bueno no se…
-Tranquila, esto se ve bastante cómodo. – bastante sonrojado por la vergonzosa conversación entrecortada que acaban de tener, se sentó en el sofá probando que tan confortante era. Ukyo por su lado prefirió no decir nada y volteo para que no viera que volvía a sonrojarse. (Demonios… hasta ahora no había prestado mucha atención al hecho de que Ryoga y yo dormiremos en la misma habitación… bueno, qué más da, es un amigo… ¿no?)
Cuando Akane salió del baño no vio a Ranma por ningún lado (Debió haber salido) mejor… tenerlo tan cerca hacia que sus defensas bajaran, en los últimos días lo menos que había hecho era ser indiferente. ¿Cómo podía lograr ponerla en ese estado?
Le provocaba bastante ir hacia unos de esos baños termales, así que salió y siguió el pasillo lleno de habitaciones hasta las escaleras, bajo un piso y llego a otro pasillo más amplio que se conectaba con diferentes lugares del edificio, habían unos pequeños letreros en la entrada a cada nuevo pasillo donde decía a qué lugar te dirigías, busco hasta leer los baños termales, pero antes de llegar alguien la detuvo.
-¿A dónde crees que vas?
-¡Tom! Bueno me dirigía…
-Si, lo sé, a los baños termales, también leí el letrero.
-Tom quería preguntarte…
-¿Cómo es que estoy aquí? Pffs… pregúntale a Nabiki.
-¡Dios, Nabiki! ¿Pero como hizo? Cuando intente decirle a la sra. Yuri que no podía estar en la misma habitación con Ran… bueno ya sabes, ella dijo que no permitían a huéspedes que no fueran pareja…
-Pues Nabiki se salió con la suya, logro que dejaran que me quedara e impidió que tu y yo compartiéramos habitación… ¿Decepcionante no? – Tom se acercaba a ella poco a poco, conforme terminaba de hablar.
-T-tom pero que cosas dices…
-Sabes muy bien que digo. – Subió lentamente su mano hasta su mejilla para luego acariciarla mientras la miraba.
-Tom…
-Mmmm… me encanta cuando pronuncias mi nombre de ese modo. – Akane sintió un cambio extraño en el ambiente, de pronto todo estaba muy caliente, demasiado… Ranma.
Se separo rápidamente de Tom; Ranma estaba a unos 20 pasos de ellos, veía a Tom como si estuviera a punto de saltar encima de él y golpearlo, estaba tan insoportablemente inmóvil que daba la impresión de que en cualquier instante iba a atacar; pero lo que más le sorprendió fue cuando Ranma desvió su mirada hasta encontrarse con la de ella. Su expresión era tensa, sus labios completamente rectos y sus ojos… sus hermosos ojos azul grisáceos eran duros e inexpresivos. Tom se volteo a mirarlo y los dos parecían mantener una batalla muda, ninguno aparto la vista por lo que parecieron horas para ella cuando en realidad fueron unos instantes; Ranma fue el primero en moverse, siguió su camino, les paso por al lado a ambos sin volver a mirarlos pero antes de terminar de pasarle por al lado, le susurro para que solo ella pudiera escucharle.
-Te dejo para que te diviertas… yo hare lo mismo.
Akane se quedo en el mismo lugar, sin moverse por unos segundos. (¡¿Pero quién demonios se creía? ¡Pues haz lo que te dé la gana, no me importa…!)
-¿Pero quien se cree ese .cil? ¿Piensa que con mirarme de manera amenazante va a lograr que me vaya?
-Tom ya basta…
-No Akane, él no tiene ningún derecho; anda por ahí merodeando alrededor tuyo, como proclamando que le perteneces ¿Qué le pasa? Tú no eres nada para…
-¡Tom te dije que ya basta! ¿Acaso tú no estás haciendo lo mismo? ¿No estás tú en este momento asumiendo cosas que no son? – salió furiosa de allí antes de que pudiera responderle.
Tom a veces la confundía demasiado. ¡Por dios, ellos eran amigos! Pero… ¡siempre había un pero! Además aun no dejaban de rondarle por la cabeza las palabras de Ranma ¡Ese !
-¡Tu no sientes nada por él! ¡No puedes sentir nada!
Bien, que hiciera lo que le diera la gana… ella no podía permitirse sentir nada por él, desde que había vuelto, poco a poco sus barreras habían bajado ¡En qué momento lo había permitido! (No Akane... no mas)
-¡Ukyo! Hasta que por fin te encuentro.
-Nabiki iba a ir a buscar a Akane pero…
-No, Kasumi anda en eso, ahora solo hay que encontrar a Ranma…
-Bueno yo lo vi hace un rato… - Ukyo intentaba decirle algo pero Nabiki estaba tan concentrada que no le prestaba la mas mínima atención.
-… Y hacer de todo para que esos dos estúpidos terminen de aceptar que deben estar juntos, pero tranquila que si para juntarlos y que se comporten como unos tontos enamorados alguien es buena…
-Nabiki yo lo vi y…
-… soy yo, pero ahora hay otro problema. ¡Tom! Se perfectamente que él siente algo por mi hermana y eso si que es…
-¡Nabiki, llevo rato intentando decir algo!
-No grites Ukyo, solo tenías que hablar y yo te escucharía. – Ukyo soltó un gruñido y continúo antes de que la interrumpiera de nuevo.
-Como intentaba decir… vi a Ranma hace un rato. Parecía bastante furioso y refunfuñaba algo como "ese de Tom…" y luego también me encontré con Tom y refunfuñaba prácticamente lo mismo pero se refería a Ranma. Algo paso entre ellos…
-Lo que te dije. ¡Problemas! Pero bueno, no hay nada que no se pueda solucionar, como que me llamo Nabiki Tendo.
-Bueno, aunque no puedo negarlo, creo que esto va a traer más problemas de los que puedas solucionar.
-Nada que ver… ¡Y ahora! Ranma; ¿Dónde está Ryoga? ¿Lo está buscando no?
-Pues si pero… no te recomiendo que confíes mucho en que Ryoga lo encuentre, podría estar ya al otro lado del país…
-¡Kasumi, Akane! Qué bueno que llegan. – Nabiki las llamo, esperando a que se acercaran.
-¡Auch! – le lanzo un codazo a Ukyo y le dijo muy bajito.
-Rápido, busca a Ranma, tenemos que hacer que pasen el mayor tiempo juntos posible… - Ukyo iba a ponerse en ello cuando alguien abrió una puerta fusuma que estaba al lado de ellas.
-No creo que tenga que buscarlo.
-¿Qué? – Nabiki se volteo en la dirección que veía Ukyo.
-Hola chicas… ¿Pero qué es lo que ven? – Kasumi y Akane llegaron a donde se encontraban Nabiki y Ukyo y las dos voltearon a ver qué es lo que había dejado esa cara de sorpresa en ambas.
La puerta abierta daba hacia un gran salón de recreación, donde había mesas para que parejas y grupos se sentaran a comer, a tomar el té mientras charlaban, mesas de juegos para que pudieran disfrutar un rato, un pequeño bar; todo el mundo parecía muy entretenido, pero los cuatro pares de ojos observaban a un joven rodeado de unas cuantas chicas a las cuales no les importaba mostrar más de lo debido, parecían pasarla bien pues las mujeres se reían como estúpidas siempre que él decía algo, basta decir que "él" no era otro que Ranma, quien inmediatamente se dio cuenta de que ellas lo veían y sonrió engreídamente.
-¡No y que todos están aquí con sus parejas! – dijo Kasumi mas estrepitosamente de lo que acostumbraba ser.
-Ya ves hermana… hay mujeres que no respetan nada.
-Y hombres también… - Ukyo, Nabiki y Kasumi voltearon a ver a Akane quien a pesar de estar muy quieta como si no le importase en lo más mínimo, miraba a Ranma como si estuviera a punto de lanzarle algo, sin esperar a que ellas le dijeran algo dio media vuelta y se fue.
-Mmmm ¿Qué decías Nabiki… nada que no puedas solucionar? – Ukyo a pesar de todo parecía muy divertida con la situación.
-Pues bien, puede que haya exagerado… pero que se hace si hay como Ranma Saotome que les encanta meter la pata.
Ranma no pudo evitar esbozar su sonrisa mas engreída, vio como Akane lo fulminaba con la mirada, les decía algo a las demás y se iba. ¡No era eso lo mismo que hacia ella! Demonios… es que cuando recordaba al desgraciado de Miller a unos pocos centímetros de ella, seduciéndola… sentía como todo su cuerpo hervía de rabia, de ¡celos! Si, de celos. La mirada que acaba de lanzarle Akane volvió a cruzar por su mente… (Tú con tus estúpidos celos y lo único que conseguiste fue poner todo peor…) vio como una de las mujeres con las que estaba le decía algo pero no le prestó atención… ahora ella volvería a cerrarse (¡Y todo por mis celos!)
Nabiki le respondió algo a Ukyo mientras lo miraba, y luego se fue con Kasumi, ahora era Ukyo la que lo fulminaba con la mirada mientras se acercaba a él.
-¡Ran-chan querido! Al fin te encuentro. – se metió entre las mujeres a empujones, se apodero del brazo de Ranma y las fulmino a todas con la mirada, estas se fueron irritadas. – Vaya… llevaba mucho tiempo sin decir eso.
-Pues… la verdad es que s... ¡Auch! – Ukyo le dio un golpe en la cabeza.
-Lo mereces.
-¿Por qué?
-Como que ¿Por qué? Serás bruto…
-¡Eh, muchachos! Vaya hasta que por fin los encuentro… este lugar es demasiado grande, cualquier se pierde…
-En serio, no me digas… - dijo Ukyo irónicamente. -… si nos disculpas un momento Ranma. – Ukyo arrastro a Ryoga a otro lado donde Ranma no pudiera escucharlos. – Vaya si querías te perdías mas.
-¡Lo estuve buscando por todos lados!
-Te puedo asegurar que pasaste por aquí por lo menos un par de veces, pero que importa, ahora debes saber que por no encontrarlo antes de que nosotras lo hiciéramos el muy tonto arruino todo inspirado por un ataque de celos supongo yo, así que…
-Ya va, ya va, antes de que sigas hablando sin parar dime que paso.
-No lo sé muy bien, solo sé que primero me tope con Ranma echando chispas e insultando a Tom y viceversa, y lo segundo que vi fue al cabezota de Ranma rodeado de mujeres y con esa sonrisa estúpida que pone como si fuera el rey del mundo.
-Y dedo suponer que Akane vio todo.
-¡Claro Ryoga! Si no porque crees que perdería tiempo contándote todo esto. Y yo que pensaba que solo tendríamos que juntarlos y ya, y yo podría disfrutar de mi fin de semana felizmente. ¡Pero ahora! Estoy segura que Akane va a estar más difícil que nunca.
-Ese Saotome me va a escuchar ¡Como puede ser tan impulsivo!
-Bueno, bueno ni modo, ahora escúchame bien mira que Ranma nos está viendo mucho. Yo voy a ir a buscar a Nabiki, esto es lo que vas a hacer con Ranma…
-¿Aquí? Nabiki estás segura que Ukyo te dijo que la esperara aquí… pero si ya es hora de que vayamos a almorzar.
-Si hermanita, estoy muy segura, y me dijo que ni se te ocurriera irte hasta que ella apareciera.
-Bueno… espera ¿A dónde vas?
-Oh… tengo que encontrarme con Kuno, no debe tardar. – con una sonrisa maliciosa se fue rápidamente.
Se encontraba afuera del gran edificio, en la parte donde estaban los pozos con aguas termales. Una valla de bambú tapaba la vista hacia los pozos, había una caseta para cambiarse.
-Bueno… y por qué no… al fin y al cabo era lo que quería hace un rato - el vapor que provenía del agua caliente de los pozos mantenía el lugar lleno de una tenue neblina, de pronto le dio calor y para estar parada esperándola mejor era meterse un rato en esas deliciosas aguas termales, a ver si relajándose un rato se olvidaba del estúpido de Ranma y dejaba de pensar en lo que sea que estuviera haciendo.
Fue hacia la caseta, se quito toda la ropa, tomo una toalla, se la enrollo en el cuerpo y salió hacia el pozo, le extraño no ver dos entradas que separaran el lugar en mujeres y hombres, pero no le dio mucha importancia y traspaso la valla de bambú por la única entrada que había hacia el pozo. El cual era realmente bastante grande, el agua se veía humeante y burbujeante, la tenue neblina estaba por todo el lugar, había varias rocas en el pozo donde uno podría reclinarse.
-Perfecto, todo solo para mí. – Se acerco al borde rocoso, se quito las sandalias y luego dejo la toalla a un lado, metió primero los dedos de un pie cuando comprobó que, en efecto, el agua estaba deliciosa termino de meterse en el agua. - … mmmm maravilloso… - fue hacia una de esas grandes rocas y se apoyo con los ojos cerrados.
-¿Pero Ryoga para que quieres venir aquí?
-¡Ya te lo dije Ranma! Escuche que estos pozos son excelentes además escuche también a un grupo hablar que tenían esencias curativas ¡Te imaginas que aquí hubiera un pozo que anulara nuestra maldición!
-Ahora sí que estas delirando P-chan.
-Ya cállate y vamos a ver qué tal…
-Bueno si con eso dejas el fastidio… ¿A dónde vas?
-¡Olvide algo en la habitación! Pero ya regreso, es algo que tengo que mostrarte.
-Bien…
Ranma se dirigió a la caseta y entro al vestuario de hombres, se quito toda la ropa, agarro una toalla y se lo enrollo en la cintura. Se dirigió a los pozos, realmente provocaba meterse y lo mejor era que estaban solos. Se quito la toalla y se metió de una; cuando empezaba a relajarse escucho un ruido, volteo hacia el lugar donde lo había escuchado pero la neblina producida por el vapor no le permitía ver claramente.
-¿Quién anda ahí?
Akane se encontraba bastante relajada, todo estaba tan tranquilo, su cuerpo y seguramente su cara estaban algo sonrosado por el agua caliente y el vapor que había. Escucho algo, como si alguien se metiera en el agua, ni abrió los ojos (lo más seguro es que sea Ukyo puesto que todos los demás deben estar almorzando… ¿Qué le habrá dado para querer reunirse a esta hora?)
-¿Quién anda ahí? – escucho que alguien decía y abrió los ojos rápidamente, esa voz definitivamente no era de Ukyo.
Con el corazón a mil pensó rápidamente que podría hacer. (¡Por qué de todas las personas en el mundo tenía que ser él!) la única opción que le quedaba era escabullirse rodeándolo y salir sin que la viera, tenía a su favor la neblina producida por el vapor del agua como escudo; aunque había un gran detalle ¡estaba completamente desnuda! Bueno… ya se las arreglaría, así tuviera que salir corriendo, pero definitivamente no quería estar en ese lugar, a solar, con Ranma.
Se sumergió mas en el agua, hasta que solo su cabeza quedara en la superficie y comenzó a moverse lentamente, escrutando con la mirada todo a su alrededor, no estaba cerca. Siguió moviéndose, cada vez se acercaba mas al borde y no lo veía por ningún lado, más cerca… un poco mas… solo un poco…
-Te tengo. – la agarro de la mano y soltó un pequeño gritico de sorpresa.
-¡Suéltame! – se volteo a verlo, y lo primero que vio fue sus musculoso brazos, luego su fornido pecho hasta llegar a sus tonificados abdominales. Un error hacerlo.
-¿Pensabas que te ibas a escapar? – noto como dejaba de verla a los ojos y bajaba poco a poco la mirada, en algún momento se había subido un poco mas y podía verse el nacimiento de sus pechos, se sonrojo más de lo que estaba y se sumergió más. Gracias a dios que el vapor hacia que la piel se pusiera mas rosada de lo normal porque no podía estar más avergonzada.
-¿Cómo me agarras así? ¿Y si hubiera sido otra mujer?
-Sabía que eras tú.
-¿Qué sabias que era yo? Si claro… seguro eso le dices a todas. – lo ultimo lo dijo mas bajo y algo irritada pero él pudo escucharlo.
-¿Qué? ¿Celosa?
-¡Ja! Por favor, no seas ridículo… y ahora si me disculpas. Me voy. – comenzaba a dar la vuelta pero él la volvió a agarrar del brazo.
-¿Por qué tanta prisa? Acaso te avergüenza… ¿estas… nerviosa?
-¿Nerviosa? Creo que el calor te está haciendo delirar porque definitivamente no se dé que hablas. – la atrajo hacia él y se sumergió hasta quedar a su altura.
-Y que me dices ahora…
Akane no pudo pronunciar palabra, sintió un escalofrió por todo su cuerpo; Ranma comenzó a deslizar sus dedos hasta llegar a su hombro, luego a su mejilla.
-Tu piel es tan suave… - su voz sonaba ronca, con la yema de los dedos toco casi imperceptiblemente sus labios, lentamente. -… deliciosa. – luego enrollo sus dedos en algunos mechones de su cabello. - tu cabello… hermoso… ¿aunque te he dicho lo mucho que me gusta cuando lo llevabas corto? Así podía apreciar mas tu rostro… - con la mano ya detrás de su cabeza, lentamente comenzó a empujar, acercándola a él.
Akane no podía decir nada, solo podía mirarlo, emitir leves suspiros por ahí por donde sus dedos rozaban su piel, sentir que el corazón le daba un vuelvo cada vez que él la tocaba. Solo faltaban unos pocos centímetros para que terminara de besarla, como un último esfuerzo puso una mano en su pecho, el corazón de él también latía desbocado, se separo un poco.
-No piensas que te vas a ir…
Ranma volvió a ejercer un poco de presión, volvió a acercase a ella, la rozo con sus labios, disfrutando de esa intima caricia, ambos sintieron como sus cuerpos se estremecían por el contacto, volvió a hacerlo, esta vez menos leve que la primera, ella ya estaba a punto de dejar de poner resistencia; pero se escucharon unas voces y a varias personas entrando al agua. Ese sonido fue suficiente para hacerla volver en sí.
-No Ranma… yo… no puedo. – se separo completamente y aprovecho la confusión para terminar de acercarse al borde, tomar la toalla y salir de allí lo más rápido posible. Ella no podía permitirse tener… esperanza.
Ya era de noche y se encontraba dando vueltas en la habitación. Luego de huir de los pozos se había encontrado con los demás que prácticamente estaban por terminar de almorzar, y por supuesto tanto Nabiki y Ukyo parecían dos angelitos ¡Todo lo que sucedía tenía que ver con ellas! Más específicamente con Nabiki.
Cuando Ranma apareció de nuevo, supuestamente lo ignoro por completo y así paso todo él día, y claro que no se dejo engañar de nuevo por Nabiki y Ukyo, ya no caería.
Pero ahora no podía dejar de dar vueltas por la habitación, nerviosa, pendiente de cualquier ruido que proviniera de la puerta. En cualquier momento iba a entrar y no tenía ni idea de que haría. Escucho un click y la puerta comenzó a abrirse, rápidamente se sentó en la cama para simular que estaba tranquila; Ranma entro por fin y comenzó a acercarse, se detuvo a mitad de camino observándole y continuo, tenía que decir algo… puso aquel muro entre sus sentimientos y ella, su rostro inexpresivo y su voz indiferente. Volvía a ser la de antes.
-¿Qué se supone que haces? – él se detuvo de nuevo, notando el cambio, ahora parecía dudar un poco.
-Bueno… pienso cambiarme para… acostarme. – lanzo una mirada hacia la cama.
-Creía que ya habíamos hablado sobre eso.
-Eso creíste.
-Ranma… - él no la escucho y se metió en el baño, se cambio rápidamente e iba rumbo a la cama. – Ya te lo dije, no vas a dormir aquí.
-¡Akane! Es una cama, y pienso dormir en ella.
-No.
-¡¿Por qué no? – lo miro fijamente y le respondió fríamente, recalcando palabra por palabra.
-Porque no quiero que duermas conmigo… no quiero que estés cerca. – él se paró en seco y la observo algo sorprendido, un ambiente incomodo se apodero de la habitación.
-Como quieras… - dijo secamente, se alejo de la cama y en 4 zancadas había llegado a la puerta, la abrió, salió y de un portazo la cerró.
Siguió sentada por minutos, viendo por donde había salido, soltó un largo suspiro, lentamente se paro y se metió en la cama. Era lo mejor. Por esta vez, se durmió rápidamente.
Cuando despertó sintió una punzada en el estomago, demonios tenía hambre. Bostezo, estiro los brazos, fue incorporándose perezosamente; no vio por ningún lado a Ranma la puerta shoji estaba abierta y pudo ver el mueble que el día anterior le había señalado a Ranma para que durmiera, tenía una almohada y una sabana arrugada encima. En algún momento debió haber vuelto y ella ni lo sintió; termino de pararse y vio el reloj… ¡era casi la hora de almorzar! Por qué había dormido tanto. Rápidamente saco su ropa de la maleta, fue al baño a ducharse y salió a ver donde estaban los demás.
Los encontró a todos en un gran salón donde habían muchos huéspedes almorzando. Los saludo a todos y se sentó apenada por llegar tan tarde trato de no mirar a Ranma. Luego de almorzar todos decidieron ir a los preciosos jardines.
Todos charlaban animadamente, y realmente la estaban pasando bien, Ukyo y Nabiki luego de tantas veces que se había negado a aceptar de nuevo una de sus proposiciones por lo visto habían cedido porque hasta los momentos no habían intentado nada nuevo. Hablaba con Tom cuando todos empezaron a hablar de un espectáculo que estaban haciendo los empleados para los huéspedes.
-¡Tom mira! ¿No me habías contado algo sobre eso? ¡Vamos a ver! – Ukyo lo agarro del brazo y lo llevo consigo hasta el espectáculo. Si creían que iba a sentarse con Ranma pues estaban muy equivocadas, logro sentarse al lado de Ryoga el cual parecía algo incomodo pues tanto Nabiki como Ukyo le lanzaban miradas. Sinceramente no estaba disfrutando en nada de lo que dramatizaban.
-Ryoga, regreso en un momento, voy al baño…
-Esta bien. –
Se paro y se alejo de allí, en vez de tomar el camino de vuelta al edificio, se desvió pasando por el puente que atravesaba el lago y llego a otra hermosa porción del jardín, camino un poco mas y paso unos arbustos hasta llegar a un hermoso claro rodeado por arboles de cerezo, eran tan precioso, casi mágico. Cerró los ojos y disfruto de la brisa que movía su cabello y su vestido, lentamente empezó a esbozar una sonrisa, primero algo leve casi inapreciable, poco a poco fue ensanchándola hasta que sonrió por completo.
-Hermosa… - Abrió los ojos y ahí, en frente de ella estaban esos ojos azul grisáceos que parecían hipnotizarla cuando la veían de ese modo, tan intensamente, tan profundamente.
Ranma tomo su mano sin dejar de mirarla, luego lentamente bajo la vista hacia sus manos entrelazadas y ella hizo lo mismo, eran simplemente dos manos juntas, entrelazadas pero había algo distinto… ninguno de los dos fingía nada en ese momento, solo eran ellos y ese magia que se apoderaba de su entorno cuando se olvidaban de todo y se concentraban el uno en el otro. Sin soltarle la mano él se acerco a ella, con la otra mano tomo su nunca y luego de verla por última vez, cerró los ojos, empujo su cabeza y la beso… y ella no intento absolutamente nada para detenerlo.
Era dulce, rozaba sus labios con ternura, como si fueran de seda, se tomaba su tiempo en cada roce; la mano en su nuca comenzó a jugar con su cabello, enredándolo en sus dedos, con la otra fue subiendo por su brazo, por su hombro, su cuello, otra vez hacia abajo, al final la coloco en su cintura y la atrajo aun más cerca. Sintió como si cada segundo fueran horas y lo demás, todo a su alrededor, mas allá, fuera de aquel claro, se fuera detenido. Solo estaban ellos dos; Ranma abandono sus labios y fue dejando un camino de besos hasta llegar su oreja, le dio un pequeño lametón al lóbulo, sintió su cuerpo entremeterse, jugueteo con el; ella suspiraba de vez en cuando. Siguió con el camino de besos hasta su mejilla, luego bajo lentamente hasta su cuello, lo beso, después hasta sus clavículas, besando cada una; algo impaciente Akane tomo su cabeza y lo condujo de nuevo a sus labios, los dos sintieron escalofríos cuando se unieron de nuevo, esta vez ella abrió los labios sin tapujos y él no dudo cuando sus lenguas se encontraron, juntos lengua y labios a un ritmo delicioso, hipnótico, cada vez que sus lenguas chocaban era como si estuvieran en una danza, una danza sensual la cual seguía su propio ritmo, sin apuros, simplemente sintiendo cada sensación, cada roce, sintiendo todo. Jadeando se separaron, con los labios enrojecidos, un poco hinchado, abrieron sus ojos y se vieron sin pestañar, transmitiéndose todo lo que con palabras ninguno jamás había podido expresar. (Oh dios por favor… no me hagas esto, yo quiero olvidarme de todo, quiero simplemente… estar con él)
-¡Ranma! ¡Akane! – escucharon la voz de Nabiki llamándolos a lo lejos, luego de unos segundos sin querer separarse, viéndose aun, al fin lo hicieron y fueron hacia donde se encontraba Nabiki llamándolos. Ranma en algún momento había vuelto a tomar su mano, y así continuaron hasta que estuvieron a la vista y divisaron a Nabiki, entonces Akane separo su mano. - ¡Al fin! ¡Tenemos que irnos!
-Nabiki cálmate ¿Qué ocurre? No me asustes.
-¡Es Kasumi! ¡Está sintiendo las contracciones Akane!
-¡El bebe! – sin decir más rápidamente la siguieron y se reunieron con los demás.
Por primera vez se ponía ver a Tofu algo nervioso, él siempre parecía muy calmado, Kasumi se veía bastante feliz, algo adolorida pero mucho más calmada. En un abrir y cerrar de ojos todo el mundo había ido a recoger sus cosas y estaban saliendo rumbo a Nerima, gracias a dios que estaba muy cerca. Cuando llegaron a Nerima el taxi que iba con Kasumi y Tofu se fue directo al hospital, los demás llegaron a la casa para avisar a Soun y a Genma y tomar ropa para el bebe. Entre toda la confusión Akane no había podido hablar con Ranma de nuevo, pero cada vez que se miraban no podía evitar sonreír, y él hacía lo mismo, parecían dos tontos. Antes de ir a la clínica subió un momento a su habitación a buscar algo y le extraño ver el vidrio de la ventana roto, pero había una piedra en su escritorio y lo más extraño de todo era que tenía un papel enrollado. Tomo la roca, saco el papel y vio que tenía algo escrito, leyó. La roca cayó al suelo haciendo un fuerte ruido, su mirada seguía viendo hacia la nota sin leer realmente.
-Volvió…
Continuara.
Buenooo chicsss aquii les traigoo el cap 9 :D! Esperooo que les gustee y buenoo no hay mucho que decir (realmente no tengo mas tiempo -.- mañana debo levantarme temprano y no puedo seguir escribiendo mas por hoy, se me hizo tarde jajaja ) y bueno este cap fue algo o bastante romantico entre Ranma y Akane... uyyy me encanta escribir sobre ellos :D diganme que tal las escenasss :) muy cursis? xD bueno, buenoo ya tengoo que irmee! Muchas graciass por sus comentarios, gracias a los que siguen leyendo y a los nuevos que se han unidos :D! Espero sus opinioness y prometo continuar lo mas pronto posiblee! Disculpen los posibles errores y bueno, muchos saludosss y besos!
