Me encontraba en la librería. Brenda me había encargado colocar todos los libros que la gente dejaba en el mostrador después de leerlos o devolverlos. La librería también constaba de una pequeña biblioteca, una mesa pegada en un rincón, donde la gente podía leer los libros antes de comprarlos o simplemente ir a ésta y pasar el tiempo leyendo.
No había dejado de pensar en Edward en todo el día y eso que solo eran las doce de la mañana. Había soñado con él, son su sonrisa, sus ojos, todo en él me volvía loca.
Estaba en una de las estanterías traseras de la librería colocando los libros. Había uno que se me resistía, tenia que dejarlo demasiado alto y con mis 1,62 metros de altura me resultaba complicado.
Vamos Bella, que lo consigues- me dije bajito cuando conseguí llegar a la estantería. El libro voló de mis manos y sentí como alguien pegaba su cuerpo a mi espalda.
Yo te ayudo Bella- rodeé los ojos internamente. Mike, ¿Por qué era tan oportuno, y porque siempre estaba en la librería? Tendría que hablar de nuevo con Brenda para que tuviese la entrada terminantemente prohibida. Era demasiado cara dura para su salud- ya esta, ¿ves que fácil?- dijo cuando colocó el libro, que por cierto lo había colocado donde no era, pero no le iba a decir nada, cuando antes de fuera mejor.
Iba a responderle con alguna bordería cuando escuche la campanilla de la puerta. Me giré a ver quien era y vi aquellos ojos esmeralda que me tenían completamente enamorada.
Vi como Edward entraba decidido y con furia en sus ojos. Me miró y se paro. Yo estaba tan sorprendida que no le pude devolver la sonrisa que él me regaló. Noté como todo el sector femenino que se encontraba allí lo miraba babeando. Edward las ignoró y avanzó hacia mi, pero cunado dio un paso hacia delante, Laureen, mi querida amiga, se interpuso en su camino y le hablo coquetamente. Me hervía la sangre, ¿pero quien se atrevía esa para coquetear con él? Apreté mis puños con fuerza para no abalanzarme sobre ella.
Vi como Edward caballerosamente la apartaba y se dirigía a mí. Mire a mi alrededor y para mi sorpresa Mike, el valiente, había desaparecido. Le tenía miedo a Edward.
-Hola guapa- me dijo Edward cuando se acercó y me dio un beso en la mejilla. Me relajé un segundo cuando sentí sus labios sobre piel, pero cuando miré a Laureen comiéndose con la mirada a Edward, volví a apretar mis puños con fuerza.
- Hola- le dije mientras seguía mirándola envenenadamente- ¿Qué te a dicho?- le pregunte y le señale con la cabeza a Laureen. El siguió el recorrido que había hecho mi cabeza y sus ojos se toparon con ella.
- Me quiso ayudar a comprar- me dijo encogiéndose de hombros- pero le dije que ya tenia quien me atendiese.
- guarra- dije bajito, más para mí. Edward soltó una carcajada y yo lo miré mal. Encima se reía de mí, que bien Bella. Edward me abrazo- pero sinceramente prefiero a las bibliotecarias aburridas- dijo sonriendo. Yo le sonreí y lo besé. Quería que todas dejaran de mirarlo como un trozo de carne, era para mí, era mió. Últimamente era demasiado posesiva para mi bien.
De pronto escuche una voz conocida a la vez que separaban a Edward con fuerza de mí. Mire a la persona que había sido la causante y no me podía creer lo que veía. ¡Esto es el colmo! No salgo de una y ya tengo a otra encima.
Edward- le dijo a la vez que se le abrazaba efusivamente- cuanto tiempo- Edward se había quedado parado, veía en sus ojos que estaba totalmente sorprendido, al igual que yo a decir verdad. Poco a poco en mi interior la ira se iba abriendo camino. Hoy estas dos idiotas no iban a salir muy bien paradas.
¿Perdona, te conozco?- le dijo Edward. Yo abrí más los ojos. ¿No se acordaba de ella de verdad?:
¿No me recuerdas?- dijo ofendida- nos conocimos hace dos semanas. Díselo Bella.
No me podía creer como la gente de Seattle tenia tanto morro. Díselo Bella, me había dicho, ¡no iba a decir nada, pero nada de nada!.
-Vamos Bella, díselo- volvió a repetirme.
-Es Tania- contesté al fin.
-Siento ser grosero- dijo Edward mirándola- pero sigo sin saber quien eres.
Yo miré sorprendida a Edward, realmente no la recordaba, no lo hacia por mi, no la reconocía. Vi como a Tania se le abría la boca por la gran sorpresa y en mi rostro surgió una gran sonrisa.
Soy la vecina de Bella- escuche de decía. Yo solo podía mirar a Edward con aquella sonrisa boba pintada en mi cara.
Si- intervine- nos la encontramos en mi edificio cuando me besaste por primera vez- me acerqué a Edward y él paso una mano por mi cintura acercándome a él.
Ah si- dijo Edward pensativo- la que nos interrumpió- dijo y yo asentí sonriendo más.
Bueno- dijo Tania- me voy. Por cierto, ¿Por qué te regalo un ramo de rosas Jacob ayer Bella?, ¿estáis de nuevo juntos?- conforme iba soltando sus palabras me miraba fijamente con una sonrisa malvada en su rostro. Estaba intentando que Edward se enfadase conmigo. Puta. Iba a responderle que porque no cerraba la bocaza operada que tenia y se metiese en sus asuntos cuando Edward intervino por mí.
Si, le encanto- dijo sonriendo- le gusto tanto que me lo ha regalado a mí- yo solté una carcajada de ver la cara que se le quedó a Tania y vi como ésta salía de la librería sin despedirle. Vaya una maleducada.
Eso ha estado genial cariño- le dije entre risas a la vez que me acercaba a besarlo.
Nos separamos y me regaló una de sus sonrisas torcidas. Cunado me dí la vuelta para seguir colocando los libros Edward me dio una palmada en el culo. Me giré y lo miré con una ceja levantada, Edward subía sus manos de forma inocente y reí entre dientes.
¿Has venido a comprar algún libro?- le pregunté mientras seguía colocando libros.
Si, mi apartamento esta un poco vacío- dijo haciendo un puchero y yo reí- y bueno pues así aprovechaba, te veía y hacia de tu vida una mas divertida.
Fanfarrón- susurré.
Edward me empujó hacia una de las estanterías de dentro, donde nadie nos podía ver y estampó sus labios en los míos. Introdujo su lengua en mi boca y yo le respondí al instante. Apretó mi culo y yo subí una pierna y rodeé su cintura con ella. El me apretó contra su miembro que comenzaba a endurecerse y yo jadeé en su boca. Debíamos de parar, si no paraba no íbamos a poder parar más adelante. Me excitaba demasiado.
Se separó de mi y tomamos aire.
Menos mal que has parado- le dije- no creo que hubiese podido parar como me hubieses seguido besando así- le dije y el me soltó. Yo le di un corto beso en los labios.
Es que me pierdes Bella- respondió él juguetonamente y yo reí.
Venga, voy a venderte unos libros- le dije cambiando de tema, ya estaba el ambiente demasiado "cargado" para seguir hablando de esas cosas- ¿Qué tipo de libros te gustan?
Estuvo casi toda la mañana en la librería decidiendo que libros se iba a llevar a su apartamento. Me dejó elegir unos cuantos. Se empeñó en comprar Romeo y Julieta cuando le dije una y mil veces que yo podría dejárselo si en realidad quería leerlo. Él insistió que quería llevárselos.
Comimos en la librería como todos los días de semana y por la tarde tuvimos el doble de trabajo. Cada vez que oía la campanilla de la puerta miraba rápidamente esperando que se tratase de Edward. Pero éste no apareció en toda la tarde. Tampoco es que fuese necesario, digo, nos habíamos visto por la mañana durante casi dos horas. Empezaba a creer que estaba enferma, nunca me había pasado esto.
Esa noche me tocaba a mí cerrar, por lo que tuve que quedarme ordenando todo antes de cerrar, para el día siguiente. El trabajo en la Liberia era realmente cansado, aun que desde fuera se viese como uno tranquilo y sin mucho esfuerzo.
Llegue a casa sobre las nueve de la noche. Alice y Rose no se encontraban allí, supuse que tendrían que estar con los chicos en alguna parte. Me metí a la ducha, pero antes miré mi teléfono móvil y vi un mensaje de Edward, decía que me tenía ganas de verte y que esperaba que me pasase por su apartamento para ver una película y cenar. Estaba muy cansada por lo que le respondí que viniese el a casa a verla.
A la media hora Edward estaba en al puerta de mi apartamento con dos pizzas y mas guapo que nunca. Como podía ser que a cada segundo lo encontrase mas guapo.
- Traje pizzas, espero que te gusten- dijo con una radiante sonrisa que me contagió.
- Me encantan- le dije antes de inclinarme y darle un corto beso en los labios.
Cada día estaba más segura de que quería estar con él. Era tan divertido, tan bueno, simpático, trabajador y bueno demasiado hermoso para mi propio bien. Mi cabeza a un no había asimilado que un modelo de revista como él estuviese con una chica tan simple como yo. Aunque tampoco me lo iba a preguntar muchas mas veces. Mis amigos me decían que no me veía con claridad y quizás es por eso por lo que no lo entiendo. Pero de una cosa si que estaba segura, no iba a perder el tiempo, iba a disfrutar todo lo que durase esto que teníamos Edward y yo.
- Siéntate donde quieras, voy a sacar los cubiertos- dije mientras me iba hacia la cocina.
Al salir vi a Edward encendiendo la tele y sentado en el sofá mas grande del salón. Me senté a su lado casi de un saltó y el fingió sorpresa. Yo le di un golpe en el hombro y el me dio un profundo beso.
Bella- dijo mientras cenábamos- ¿Qué es lo que hacia Neuwton en la librería?- levanto una ceja cabreado.
Mike es siempre así- dije rodeando los ojos- es como un chicle.
¿Pero no esta con Jessica?, ¿tu amiga?- dijo serio y sorprendido.
Si, pero él es así- dije con la boca llena- no se cansa nunca.
Voy a tener que hablar con él sobre este tema- dijo dándole un bocado a la pizza.
Está bien- dije animadamente- me vendría bien. Parece que te tiene miedo- dije riendo.
Miedo, ¿ a mí?- dijo riéndose- ¿Por qué dices eso?.
Por que cuando has entrado a la librería esta mañana ha volado rápidamente como un pajarillo asustado- él rió.
Bueno pues hablare con él- me dijo dándome un beso en la mejilla.
Después de cenar animadamente y entre caricias y besos. Nos pusimos a ver una película. No me enteré de la mitad, ya que entre medias Edward me daba besos en el cuello o pequeños mordiscos en la oreja. Algunas veces no podía reprimirme un gemido que salía de mi garganta cuando el rozaba inocentemente un pecho o mi zonas bajas. No es que yo me quedase corta. La película se había convertido en una lucha por ver quien hacia gemir mas al otro.
Estuvimos besándonos otro buen rato. Cuando termino la película y nos separamos el uno del otro, Edward tenía los labios ligeramente hinchados y rojos. Tuve que contenerme mucho para no lanzarme como una leona a él de nuevo. La verdad que estaba bastante cansada y al día siguiente me esperaba otra jornada de trabajo dura.
Será mejor que me vaya- dijo- te ves muy cansada pillina- dijo dándome un pequeño beso en el cuello.
Prometo que mañana iré a tu casa a dormir- dije medio adormilada. El rió entre dientes mientras me cargaba en sus brazos.
No prometas nada que mañana no vas a poder recordar- dijo riéndose.
Pero lo prometo- dije como una niña pequeña.
El río más fuerte y me dejó en mi cama, me quitó la ropa y me tapó.
Acuéstate conmigo hasta que me duerma, ¿vale?- le dije abriendo un ojo.
Vale- dijo y se acostó a mi lado quedando frente a frente.
Buenas noches cariño- le dije acomodándome.
Buenas noches preciosa-respondió.
Te quiero- dije en un suspiro.
Yo también te quiero Bella. Yo también- dijo feliz y me dio un suave beso en los labios.
Holaa de nuevo! xD
Gracias por el apoyo a la historia de todas las personas que me dejan review, alertas, etc etc. Lo agradezco mucho =). Gracias también a aquellas personas que me han apoyado en cuando a la aclaración que hice en el anterior capitulo y me han ofrecido su apoyo!! GRACIAS.
Bueno espero que este capitulo sea también de vuestro agrado, aunque no es largo, y no se como me ha quedado tampoco, así que espero vuestra opinión. Se que el capitulo no es muy largo y por eso creo que hoy mismo continuare escribiendo el capitulo 11, y esta noche o mañana lo subiré como muy tarde ;).
Ya 60 revieeeeeeeeeeew… dios mío no me lo creo, de nuevo gracias! A ver si con este llegamos a los 70 x lo menos andaa jajaja
Bueno pues lo dicho gracias y espero que os guste!
Hasta la próxima =)
